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Comunicaciones – Grupo 1 Anatomías de poder y tecnologías de ...

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CULTURA & POLÍTICA @ CIBERESPACIO. 1er Congreso ONLINE del Observatorio para la. CiberSociedad. Comunicaciones – Grupo 1. Anatomías de poder y ...

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Ajouté le : 16 avril 2012
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CULTURA & POLÍTICA @ CIBERESPACIO
1er Congreso ONLINE del Observatorio para la
CiberSociedad
Comunicaciones – Grupo 1
Anatomías de poder y tecnologías de
simulación: de la vigilancia al control
Coordinación: Israel Rodríguez y Francisco Javier Tirado
(
ftirado@seneca.uab.es
)
http://cibersociedad.rediris.es/congreso
Digitalización de lo social: Discusión sobre las
tecnologías de identificación ciudadanas
Svenska Arensburg C.
Universidad Autónoma de Barcelona
Presentación
En estos últimos años se ha masificado un habla mediática promocionando la
institución de una cultura virtual. Así la era informática ha comenzado a constituirse
en un material ineludible para la producción de las ciencias sociales. Ya es parte de
un saber/poder sobre los mass media, la cibercultura y la realidad virtual entre
otros sentidos dados a la informatividad de la vida cotidiana.
El presente texto tiene como antecedentes una investigación para interrogar
los actuales debates y estrategias institucionales sobre seguridad ciudadana en
Santiago de Chile, atendiendo a los procesos de digitalización del control social y
sus concomitantes a nivel de la subjetividad, cuestiones claves para la psicología
social a la hora de analizar los efectos de un orden nombrado como sociedad
informatizable.
El escenario disperso de practicas nombradas como seguridad ciudadana en
esta ciudad se describieron con estos ejemplos:
1. La incorporación de sistemas de vídeo cámaras en calles, malles, buses
colectivos e instituciones publicas y privadas de la ciudad de Santiago
registrando y supervisando desde centrales interconectadas por vía
electrónica de seguridad ya sean de empresas privadas, municipales o
policiales la circulación de las personas.
2. La masificación del uso de dispositivos de supervisión de calles, bares y
barrios, disponiendo de personal municipal especializado que recorre la
ciudad en automóviles especiales conectados en red a una central
municipal o centrales de comunicación policial informando el estado de la
situación urbana durante la noche y el día.
3. La subdivisión de los barrios en condominios usando materiales como
rejas y murallas que cierran las calles y los accesos rodeando todo el
perímetro de los vecindarios, ahora divididos entre sí, generalmente
acompañados de guardias que confirman o no el ingreso a ellos.
El despliegue de una episteme de la seguridad – riesgo ligada a la vigilancia
de las relaciones sociales en la urbe se plantea por los estudios nacionales como
una construcción social específica: La amenaza de la inseguridad y la masificación
de la violencia urbana en Santiago de Chile. Esta construcción político y social se
sostiene públicamente desde los datos de encuestas que hablan de la experiencia
de miedo e inseguridad de la población.
Como parte del contexto, en Chile la exigencia de unos procesos de
modernización de las instituciones es parte fundamental de las transformaciones en
la gobernabilidad pública de los últimos 12 años en transición democrática. Desde
allí, el consenso intelectual actual sostiene que en términos macroeconómicos el
progreso existe pero éste no coincide con el estado actual de la subjetividad. La
emergencia específica de una gestión en seguridad ciudadana denunciaría una
demanda por construir una socialidad urbana perdida o nunca antes habitada. La
gestión de la seguridad ciudadana se enfrenta a debates cruzados entre la
expansión de la criminalización, el incremento de la desconfianza ciudadana y la
necesidad de una política de ciudadanización de la población (creación de
ciudadanos y consolidación de una identidad chilena fragmentada).
En esta escena/ficción, la gestión en seguridad ciudadana aparece como la
importación de estrategias y dominios del primer mundo dentro de una convivencia
que no termina de elaborar y descifrar colectivamente sus diferencias de clase, de
sexo, de región ni sus singularizaciones a nivel de estas transformaciones del
control social.
En la operación tecnológica sobre la urbanidad que recorre al gran Santiago,
la palabra y la voz de sujetos en malestar ha cobrado fuerza en estos últimos 5
años. En el último informe de PNUD para Chile (2002) esto se visualiza como la
tramitación necesaria de modos de subjetividad que interrogan, construyen una
identidad. Los chilenos experimentarían la cotidianeidad desde dos posiciones
identitarias “el conservadurismo privado” o “el extrañamiento e incomodidad a lo
público”. Así se puede leer la subjetividad como modo de interrogar los límites de la
constitución
identitaria,
la
que
aparece
como
vacía
en
pos
de
una
sobredeterminación de la gobernabilidad oficial.
Para algunas expresiones de la sociedad civil y la reflexión académica
1
, estas
prácticas se resuelven participando de la denuncia activa contra el desconocido, con
quien no se intercambia sino que se denuncia como “El sospechoso” y por lo tanto
quien merece el castigo de la detención policial y la criminalización. En estas
discusiones los cruces aseguradores del paso, el cierre, la acreditación de la
circulación de sus habitantes, surgen como una posibilidad de resolver estas
experiencias cotidianas, a través de la objetivación de las emociones en una mirada
atenta y cuidadosa sobre el otro, una alteridad ajena a los circuitos propios y
encontrada /desencontrada en los recorridos e intercambios urbanos.
En este contexto la investigación propuso problematizar las claves semiótico
-materiales
condensadas en las prácticas de seguridad ciudadana, claves
entendidas como una emergencia específica de tecnologías de identificación
ciudadanas. Espcíficamente, la cuestión de la investigación fue reproblematizar
2
las
transformaciones efectuadas sobre lo social con la incorporación de dispositivos
electrónicos en el espacio publico.
La discusión de esa investigación permitió levantar una reflexión sobre como
esos ejemplos expresaban mas allá de una política de seguridad per se, el detalle
de un tránsito entre una gobernabilidad disciplinaria hacia una de control
3
.
Descripción del ámbito de trabajo
Para pensar en este tránsito por transformaciones efectuadas sobre lo social, se
analizaron tres claves de problematización de la sociotécnica de identificación:
a) Metropolis
4
:
Disciplinariamente:
Lugar de producción del ciudadano
como sujeto.
Es la fuente de sentido del Contrato
social; Estado y Ciudadanos.
Organiza el cruce de lo público y
privado, cruce entre lo institucional
como normalización y el resto como
lo masivo y caotico.
Es la realización y concreción de la
civilización.
Definida por límites socio-políticos.
Definida por limites electrocotidianos.
Transformaciones actuales:
Laboratorio social de transito hacia
otros ordenes.
Pacto
social
asistiendo
a
su
decadencia.
El ciudadano es una exigencia de
legitimidad
de
la
gobernabilidad
naciente.
Foro
ciudadano
se
hace
urgente
frente a la fragmentariedad de la
comunión.
b) Riesgociodad
5
:
La organización del riesgo –seguridad opera como episteme por que sujeta el deseo
ciudadano a ciertas estrategias de gobernabilidad transicional entre lo disciplinario
y el control.
Si alguna vez hubo equilibrio y orden total, ahora lo imprevisible de la
complejidad forma parte del entramado de la vida, el peligro y los efectos perversos
de la modernidad también.
La estrategia es anteponerse al desastre. Mas que
vigilar la anormalidad es dimensionar el acontecer imprevisible. El riesgo es la
economía del acontecer perverso, regulando los posibles a través de la seguridad.
Si bien la seguridad aun gestiona desde una lógica pedagogizante, mira sus límites
como ineficacias disciplinarias.
c) Informatividad:
Es la materialidad, el mercado y el tráfico de la transición de una sociedad
disciplinaria a una de control. Lo urbano tiembla y el ciudadano se fragmenta en la
mediación participativa
6
.
Realiza la operación de discontinuidad entre la relación comunicativa
(disciplinaria) y la conexión virtual (control), entre sus diferencias se destacan:
Analógico (lentitud y solidez)
Digital
7
(Intantáneo y fluido)
Tecnología opuesta a cultura
Sociotécnica (Cyborg)
8
Centralidad de la responsabilidad
Dominación electrocotidiana
Estrategia pedagógica
Eficacia programática
Relaciones de poder
Programa continuo sin desgaste
La tecnología social de identificación viene a materializar las condiciones de
producción subjetiva basadas en el riesgo – seguridad. La tecnología marca las
distancias y define las coordenadas y la situación de los ciudadanos. La circulación
riesgosa pasa a ser otra cosa cuando se hace digital. Crea las condiciones de
posibilidad de una circulación mediada, una sociedad tras el velo de la escritura,
tras el velo de la mediación técnica, tras el velo del tráfico cultural virtual. La
tecnología social basada en la información haría implosionar el orden dado entre lo
público, lo urbano y la circulación
9
. Y lo abriría hacia multiplicidades segmentadas,
reterritorializadas
y
excluyentes.
La
urbanidad
se
volvería
fragmentos
massmediaticos, zonas y sujetos multifacéticos. Lo público se hace irrelevante y
empieza a ser valorado como zona de territorialización de lo cotidiano.
Las
prácticas
desarrolladas
como
seguridad
ciudadana
sostienen
la
institución de la
sociotécnica de identificación
. Le dan sentido de realidad a los
dominios tecnosociales como formulas de acción eficaz contra la violencia urbana.
Legalizan una red de relaciones sociales como contrato ya no social como esfuerzo
histórico y como elaboración colectiva sino en el contacto contingente, simultaneo y
cotidiano.
La informatividad de la vigilancia crea las condiciones para
producir
realidad
10
, unas realidades donde las coordenadas previas se disuelven o se
vuelven inoperantes para la gobernabilidad centralizada, moderna, estatal.
Una circulación digitalizada implica poder pensar en un contrato mas que
social, virtual / visual. Es el paso de un orden social a medias racionalizado, a un
orden digital, completamente programable, totalizable por la gobernabilidad, sin
gasto y en permanente expansión, no requiere modelar cuerpos y producir almas
sino codificar trayectorias. Mas que socialización, se trata de engancharse al orden
virtual a través de la instrucción conductual, donde no se exige desarrollar una
memoria sino identificarse a los filtros de conexión.
Es la traducción a una
gobernabilidad extitucional
11
. La extitución sería
un modo ejemplar de notificar los procesos a partir de los cuales se fortalecen las
medidas disciplinarias, pero en su expansión y precisión van transformándose y
transformando su contexto. La vividez de la cámara y la tarjeta de identificación
logran reconvertir el control social en tecnología de identificación sobre los
ciudadanos como si de plasticidad eléctrica se tratara.
Una sociotécnica de identificación mas que exigir inclusión o participación,
tiene el sentido de una gobernabilidad donde sujeta principalmente a través de las
dinámicas del consumo. En el caso específico de las tecnologías de identificación la
oferta es incorporarse al tráfico de herramientas de observación por la vía de
códigos digitales excorporales – fuera de la palabra y dentro del tejido magnético
de suscripción / ingreso-.
Es el desplieg
u
e
m
a
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v
o
d
e
f
u
e
n
t
es de identificación,
donde la identificación se gestiona como registro cotidiano, es la aventura de lo
privado cuando se hace exterior y por lo mismo se hace mercado
12
.
Las tecnologías de
identificación, al darle valor a lo inmediato de la
identificación, a su semblante, se gestiona y se efectúa sobre lo social una
secularización de la identidad
. El control ya no es pedagógico sino contingente a
los movimientos, constante según el sitio
o
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a
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o
.
N
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l
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g
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n
t
a
biográfica del sujeto sino de estrategias de ciframiento de posiciones. Así los
procesos de identificación como ejercicios de ENLACE AL OTRO se vanalizan y las
identidades se inyectan como estrategias de comercialización de apariencias. La
coherencia biográfica y el conflicto ontológico del ser / como ser y la posibilidad de
reflexión como memoria quedan relegadas a la contingencia, reducidas a lo
inmediato.
Una consecuencia es que el proceso simbólico mediado al virtualizar lo social
deja a la participación ciudadana como un deseo, un ideal. Las relaciones sociales
comienzan a leerse como un fetiche que debemos cuidar y cultivar. La operación
social que permitía a la subjetividad organizarse a partir de asociaciones
identitarias,
ahora
se
basa
en
una
clasificación
regida
por
la
oposición
conexión/desconexión, es decir, por los principios del dentro o fuera, del acceso o la
denegación del paso, esa posición de sujeto precario emerge como dicotomía
ausente o presente.
Por otro lado, lo que denominamos
la ambigüedad
13
entre encierro y
seguridad
o entre protección y vigilancia en la tramitación de la confianza y
desconfianza al otro, explicita la transición entre episteme disciplinaria y de control.
Quienes no cierran su propiedad exhiben su identificación, y el arriesgarse a
deambular es sujetarse a la vigilancia y sus efectos. El encierro para la protección
junto con las garantías digitales de lo imprevisible, organizan una topología
delimitadando el movimiento ciudadano a: sin identificación no se circula y en el
tráfico hay control continuo. Así la
ciudadanización de la subjetividad
juega una
posición estratégica al sostener el ejercicio de un orden de diferencias: la
autorización y restricción del acceso a un mercado de fronteras definidas de
acuerdo a fuentes de identificación como mirada y gestistro mas no como enlace o
memoria.
En esta ficción que pugna entre la verdad y la realidad de la sociotécnica de
la identificación cifrada en la discusividad práctica de la seguridad ciudadana, la
subjetividad se enfrenta a su malestar, como medida de una socialidad incorporada
en los movimientos y excorporales en su control. Es la debilidad de la libertad por
que se han debilitado las condiciones de posibilidad de resistencias, la subjetividad
no forma parte del juego de las relaciones de poder, ¿quien resiste en un circuito
movido dentro de los límites aseguradores del registro ciudadano y del código del
consumidor?, ¿Dónde se sitúan las posibilidades de autonomía o proyección o deseo
en un orden que se sostiene de una economía de las posibilidades, digitalizando
extensivamente su registro?, Un sujeto vaciado de alma, de contrato y de realidad,
simplemente pierde sentido para las tecnologías de identificación, puesto que ya no
es necesario.
Allí donde lo cotidiano se organiza desde tecnologías de identificación, la
problematización de la totalización del dominio tecnocientífico sobre la verdad de la
subjetividad se abre como amenaza. Es la problemática de un sujeto innecesario
pero donde la desubjetivización es éticamente insuficiente /indecible.
En esa ficción la fragmentariedad de posiciones de sujetos precarios y
agenciables aparece como diagnóstico y como posibilidad para ofertar una salida
frente a un orden de diferencias estrechadas y excluyentes.
Entonces, ¿cómo entramos a jugar en esta episteme del control, como
jugamos a la verdad de la tecnología de la identificación? Como se nos sugiere
"La
violencia, a diferencia de lo que se supone, no es el resultado de la irracionalidad
anárquica que se opone al discurso universal razonable, sino justamente el efecto
de ese discurso totalizante (...). El conocimiento conceptual es una operación que
genera violencia desde el momento en que lo ‘otro’ es pensado como susceptible de
convertirse en lo ‘mismo’
14
"
.
NOTAS
1
Minicipios, Universidades, ONG, Fundaciones.
2
M. Foucault
3
G. Deleuze
4
F. Mires
5
U. Beck, N. Lhumann
6
M. Castells
7
N. Rose
8
D. Haraway
9
N. García Canclini
10
B. Latour
11
M. Domenech y F. Tirado
12
M. Douglas
13
M. Augé
14
CLARO. LA INQUISICIÓN Y LA CÁBALA. Pág 166.
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