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Internet y educación:

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CULTURA & POLÍTICA @ CIBERESPACIO. 1er Congreso ONLINE del Observatorio para la. CiberSociedad. Comunicaciones – Grupo 15. Identidad y género ...

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Ajouté le : 16 avril 2012
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CULTURA & POLÍTICA @ CIBERESPACIO 1er Congreso ONLINE del Observatorio para la CiberSociedad Comunicaciones – Grupo 15 Identidad y género en línea Coordinación: Agnès Vayreda y Francesc Núñez (fnunez@uoc.edu) http://cibersociedad.rediris.es/congreso Internet y educación: La gestión de la identidad cultural de género Rocío Jiménez Cortés 21 Universidad de Sevilla Resumen Esta comunicación presenta una reflexión sobre la configuración de la identidad de género desde los fundamentos de la Teoría Sociocultural como referente clave que se proyecta en el estudio de las relaciones entre cultura, contexto y cognición. Desde esta perspectiva se desvelan las funciones de los instrumentos culturales en el estudio de los procesos educativos. Partiendo de este planteamiento se realiza un análisis de Internet como herramienta cultural y espacio privilegiado para la construcción de identidades culturales de género. Abstract This paper presents a reflection on configuration of gender identity as contributed by the foundations of Sociocultural Theory. This theory is a basic reference for study in culture, context and cognition. From this perspective, the functions of cultural instruments are shown in study of the educational processes. From this starting point, this paper analyses Internet as a cultural instrument and a privileged space for the construction of cultural gendered identities. 1. CONSIDERACIONES INICIALES. La pluralidad de fenómenos sociales que acontecen en la actualidad (como los debates públicos sobre los movimientos migratorios, la globalización, las quiebras familiares, las funciones sociales de la escuela, la revolución de las nuevas tecnologías o la violencia hacia la mujer, etc.) inciden en el ámbito científico- educativo. La atención cada vez más generalizada hacia los estudios de género y la construcción de la identidad es un buen ejemplo de la necesidad de respuestas por parte de la educación a la reivindicación de la diversidad a nivel social. Fruto de estos acontecimientos se acentúa la mirada sobre el campo educativo impulsando el desarrollo de propuestas globales y ambiciosas sobre la formación de la ciudadanía. En este sentido, los cambios asociados a la transición de la sociedad del bienestar a la sociedad de la información, al fenómeno social de la emigración o a la persistencia de una desigualdad jurídica, social, política y cultural entre los géneros promueven, según BARTOLOMÉ Y COLS. (2000), nuevas conceptualizaciones de ciudadanía que repercuten en el ámbito educativo. Para COLÁS (2001) estos aspectos están determinados por la emergencia de movimientos sociales y enfoques epistemológicos como el Postmodernismo y/o el Feminismo. A lo cual hay que añadir el Movimiento de Ciencia, Tecnología y Sociedad (CTS). Por su parte, PÉREZ (1997) considera el feminismo como una de las perspectivas que más ha contribuido a la reflexión y análisis crítico de las relaciones entre la tecnociencia y la sociedad. Esta dinámica entre el plano social y el científico plantea nuevos retos a la investigación educativa abocándola hacia la apertura a nuevas influencias. Estas determinan tanto los contenidos de la investigación educativa como sus patrones metodológicos y fundamentos disciplinarios (CONSTANS, 1998ª). La incidencia de corrientes teóricas como el Enfoque Sociocultural, la Teoría Feminista o el Postestructuralismo impacta en la temática objeto de estudio de las investigaciones educativas. Así, la construcción de la identidad constituye hoy una temática emergente en los ámbitos académicos y científicos en multitud de campos disciplinares, como la psicología, la sociología, la antropología, etc. Específicamente en educación, el abordaje de ésta define toda una línea de trabajos, como muestra la numerosa y variada producción de los últimos años (SORIANO, 2001; BUTLER, 2001; REBOLLO, 2001; BARTOLOMÉ Y COLS., 2000; MCDOWELL, 2000; AGUADO, 1999; DE PABLOS, 1999; HOLLAND, Y OTRAS, 1998). Por otra parte, asistimos en la actualidad a una revolución tecnológica en la que se producen cambios rápidos y bruscos en la forma en que la gente vive, trabaja, etc. estos cambios han propiciado convulsiones radicales en la organización del conocimiento, en las formas de organización social y, por ende, en el propio sistema cognitivo humano; dentro de este aspecto lo que atañe a la subjetividad y a la formación de la identidad. En este sentido, la sociedad de la información ha situado las tecnologías y los nuevos medios de comunicación (entre los que forma parte Internet) en una posición privilegiada en referencia al estudio de la identidad. Dan cuenta de ello numerosos trabajos (WOLMARK, 2002; IRAIN, 2001; MACDOUGALL, 2000; GOVER, 1997). Siguiendo en esta línea, esta aportación se basa en el Enfoque Sociocultural como sistema teórico estructurador. Esta teoría constituye un referente clave, tanto conceptual como metodológico, que se proyecta en el estudio de las relaciones entre cultura, contexto y cognición, desvelando las funciones de los instrumentos culturales en el estudio de los procesos educativos. Desde esta perspectiva, las personas quedamos definidas socialmente por rasgos como el género, la etnia, la clase, etc. Estos órdenes sociales afectan potencialmente a la visión de cada persona sobre las instituciones culturales y condicionan su disposición a asumir los valores e interpretaciones generados en diversas actividades culturales. Por su parte, DE PABLOS (1996) considera que este enfoque proporciona un soporte epistemológico para concebir el desarrollo de la Tecnología Educativa en la que el marco social y los contextos culturales cobran relevancia para la explicación de determinados procesos de enseñanza-aprendizaje. 2. CULTURA, TECNOLOGÍA E IDENTIDAD CULTURAL DE GÉNERO. Uno de los principales cometidos que nos planteamos al abordar la construcción de la identidad cultural de género a través de medios tecnológicos es su delimitación conceptual y el tratamiento terminológico de las nociones implicadas. Los criterios fundamentales tenidos en cuenta para conceptuar la cultura en los últimos años han sido múltiples y diversos. Aquí presentamos algunas definiciones que se ajustan al modelo teórico-conceptual de partida. En este sentido y de acuerdo con REBOLLO (2001) la cultura asume dos características inherentes, la estabilidad y la emergencia. La primera de ellas hace referencia al reconocimiento por parte del grupo de significados dominantes y la posesión de conocimientos compartidos (como las estructuras de participación social o las finalidades que presiden las relaciones sociales particulares, entre otras). La segunda alude a la reconstrucción cultural que tiene lugar en procesos interactivos. Este último aspecto nos aproxima al concepto de ciudadanía evocado anteriormente, en tanto que, recae sobre las personas la posibilidad de participar activamente en la creación de significados. Coherentemente con esta perspectiva DE PABLOS (1996) hace hincapié en la importancia de los logros tecnológicos (como la televisión, la radio, la informática o la prensa escrita) en la culturización de los grupos sociales. En esta misma línea, entendemos la cultura desde la interconexión de dos dimensiones esenciales, la ideológica (compuesta por valores, creencias, conocimientos y significados compartidos) y la praxiológica (forman parte de ella los modelos de acción e interacción acordes con el patrón de comprensión del mundo). Desde el análisis antropológico de la cultura emprendido por LAGARDE (1996, 1998) adquiere vital importancia el reconocimiento de la multiplicidad de cosmovisiones sobre los géneros mantenidas por todas las culturas, en este sentido cada sociedad, cada pueblo, posee su propio concepto de género. Esta cosmovisión de género actúa como estructura y como contenido de la autoidentidad de cada cual. Para LAGARDE (2002) la formación cultural de las mujeres se basa en una cultura dominante que privilegia las acciones y los hechos masculinos y legitima el patriarcalismo, no es equitativa al rechazar las aportaciones de las mujeres a la vida social. Para entender las relaciones entre tecnología y género, entre Internet e identidad cultural, entre dimensión social e individual hemos de delimitar la conceptualización de género y de tecnología. En este sentido, la tecnología es algo más que un conjunto de artefactos u objetos físicos ya que incluye una cultura, un conjunto de relaciones sociales legitimadas. Por ello, Internet se convierte en un terreno privilegiado para la articulación y el mantenimiento del poder. Como apunta VARELA (2000) en su análisis sobre las relaciones entre cultura, tecnología y poder, la tecnología es producto de una cultura, su imposibilidad para compartirla con otros radica en el hecho de no compartir conocimientos e información, valoraciones, emociones, sentimientos, ilusiones y utopías, en definitiva, en el hecho de no compartir la cultura. Esto a su vez, implica un uso diferenciado de la tecnología en tanto que las personas que interaccionan (por ejemplo con y a través de Internet) parten de significados y valoraciones diferenciales fruto de los contextos culturales de referencia. De acuerdo con MCDOWELL (2000) el género se define a través de las interacciones sociales que tienen lugar en una gran diversidad de contextos y situaciones (en el trabajo, en la casa, etc.). Asimismo, las distintas formas de pensar y representar el lugar y el género se relacionan entre sí y se crean unas a otras. A través de estos procesos interactivos se gestiona la propia identidad de género. Esta es el fruto de la dialéctica continua entre los sujetos y los mundos culturales con las identidades que nos ofrecen. Los procesos de interacción que tienen lugar en los diversos contextos, entre los que incluimos Internet, proveen de una serie de roles, valores, pautas y normas predefinidos por la cultura dominante que dotan de contenido y de valor a aquello que debemos ser. A su vez, existen una serie de instancias o contextos que poseen legitimidad en la construcción de la identidad y de la afirmación del sujeto, como son el espacio público, que comprende el ámbito, educativo, político, laboral y mediático (televisión, prensa, Internet, etc.) y el espacio privado o la familia. Bajo estas referencias ORTEGA (1999) considera que la identidad de género como una dimensión de la personalidad se proyecta en ambos espacios, público y privado. La construcción de la identidad de género se vincula a una serie de referentes culturales y de instrumentos simbólicos. Entre los primeros se encuentran los grupos y colectivos sociales de pertenencia, los modelos institucionales como la familia, la escuela, el trabajo, los mass media etc. y entre los segundos la escritura, la pintura, etc. (REBOLLO, 2001). A nuestro juicio, la identidad de género se basa en dos aspectos conceptuales claves y bien diferenciados aunque relacionados. Por un lado, se sustenta en un modelo sociopolítico de opresión que implica una pérdida de derechos políticos, sociales y jurídicos con respecto al grupo dominante, en tanto que las definiciones de género son construidas socialmente. Y por otro, la identidad de género se ocupa de los vínculos personales y asume un sentido de pertenencia con respecto al grupo del mismo género. GESTIÓN DE SIGNIFICADOS EN LA CONFIGURACIÓN DE GESTIÓN DE SIGNIFICADOS EN LA CONFIGURACIÓN DE GESTIÓN DE SIGNIFICADOS EN LA CONFIGURACIÓN DE LA IDENTIDAD CULTURAL DE GÉNERO LA IDENTIDAD CULTURAL DE GÉNERO LA IDENTIDAD CULTURAL DE GÉNERO Identidad de género como Identidad de género como modelo de referencia proceso de negociación y exterior al sujeto reconstrucción Posición del sujeto conPosición del sujeto con respecto a: respecto a: Orden Cultural. Orden Cultural. Resistencia a los símbolos y signosCoherencia con los símbolos y legitimados para la construcción delsignos legitimados para la imaginario social construcción del imaginario social. Orden Social-genérico. Orden Social-genérico. Identificación parcial o paradójica con Identificación plena con los los contenidos, estructura y discursoscontenidos, estructura y discursos legitimados socialmente para cadalegitimados socialmente para cada género. género. Rol de la herramientaRol de la herramienta cultural (Internet): cultural (Internet): Reinvención de los mecanismos ySoporte de los mecanismos de reconstrucción de nuevastransmisión y permanencia de significaciones a los modelos demodelos de género. género. 3. LA CONSTRUCCIÓN DE LA IDENTIDAD DE GÉNERO EN INTERNET: UNA APROXIMACIÓN SOCIOCULTURAL. Los planteamientos de la Teoría Sociocultural se inscriben en una concepción del ser humano como ser histórico, construido socialmente en interacción con los escenarios culturales. En estos contextos prevalecen unas formas de organización social, un conjunto de significados, sistema de valores, normas de participación y conducta legitimadas a nivel social. A pesar de que hombres y mujeres partimos de bases culturales similares las interpretaciones que realizamos del mundo y sus significados retornan de subculturas genéricas concretas que determinan las experiencias vitales de unos y de otras. En este sentido, las aportaciones de la Teoría sociocultural adquieren relevancia en el estudio de los procesos interactivos entre el sujeto y la cultura, entre el mundo psíquico y el mundo exterior. La cultura patriarcal plantea un entendimiento del mundo desde una epistemología binaria, es decir, los pares de opuestos constituyen la base para que hombres y mujeres construyamos sobre ellos las respectivas identidades. Todo ello, se proyecta en la comprensión de la masculinidad y la feminidad como modelos sociales únicos y excluyentes. En la medida en que la organización social genérica presente en Internet, caracterizada por el dualismo de identidades, incide sobre la constitución de la identidad personal está influyendo también en la constitución de la identidad colectiva al establecer estructuras y jerarquías de poder en las pautas de interacción social. La incorporación al plano individual, intrapsicológico, de lo que previamente ha pertenecido al ámbito de la interacción entre el medio (Internet) y el individuo constituye uno de los conceptos claves de la elaboración teórica de Vygotski y se denomina internalización. Para VIGOTSKY (1979: 92) la internalización se define como “la reconstrucción interna de una operación externa”. En esta línea, las relaciones de poder y dominación entre géneros, las categorías que caracterizan los modelos genéricos socialmente legitimados, en definitiva todos aquellos sistemas que componen el orden social genérico tienden a formar parte de los esquemas de percepción mentales de los individuos. De esta forma, contribuyen a la constitución de su identidad personal. Relacionado con este proceso, los sujetos generan una consciencia perceptiva motivando la representación del mundo, la interpretación de la realidad y la generación de opiniones sobre los hechos desde un punto de vista interno, de acuerdo con las relaciones sociales de dominación y los modelos de género establecidos. Al proceso de internalización de pautas sociales se vinculan dos procesos intermedios, el dominio y la apropiación cultural. WERTSCH (1999) los considera dos constructos fundamentales para definir y conceptuar dicho proceso. Los diversos contextos y escenarios culturales (núcleos como la familia, los grupos sociales, las instancias formales, los medios de comunicación, etc.) proponen herramientas culturales (como el lenguaje) cuyo dominio por parte de los sujetos es un mecanismo de gran relevancia en el proceso de adaptación social. Para CUBERO (2001) la noción de lenguaje equivale a un medio, el de las palabras al servicio de la expresión de representaciones, pensamientos e intereses individuales, constituye una actividad en la que se genera significado. El proceso de apropiación hace referencia a la adopción por parte de los individuos de facultades, de formas de comportamiento y modos de actividades constituidos históricamente. Una aproximación sociocultural a la constitución de la identidad comienza con el supuesto de que la acción humana está mediada y que no puede ser                                                                                                                                                               separada del medio en el que se lleva a cabo. Bajo este prisma, Internet actúa como herramienta cultural que media entre el sujeto y los patrones sociales entre los que se encuentran los referentes al orden social genérico. Internet actúa como instrumento cultural que institucionaliza valores, códigos de acción y discursos. La multitud de signos (tanto lingüísticos como no lingüísticos) que aparecen en la red constituye el eje articulador del proceso de mediación, en tanto que los signos son poseedores de significado. Como ha señalado DE PABLOS (1999) el reconocimiento de que el pensamiento humano se forma mediante la adquisición, uso y dominio de instrumentos mediadores es debido a la asunción del carácter semiótico de la conciencia humana. Para ello, la adquisición se produce en el marco de actividades socialmente significativas. En este sentido, VYGOTSKI, (1981: 164) entiende que “la naturaleza psíquica de los seres humanos representa el conjunto de las relaciones sociales interiorizadas que se han convertido en funciones para el individuo, y forman la estructura del individuo”. Por tanto, la identidad del individuo se constituye de acuerdo con supuestos de carácter sociocultural. En resumen, el proceso de internalización implica una transformación de las relaciones sociales de dominación y modelos de género establecidos en fenómenos psicológicos. De tal manera que los pensamientos y percepciones de los sujetos tenderán a organizarse en función de las estructuras de la relación de dominación y de los patrones genéricos impuestos. CONSTRUCCIÓN DE LA IDENTIDAD DE GÉNERO [Basado en la construcción de la identidad personal de De Pablos (1999)] IIDDEENNTTIIDDAADD CO COLLEECTCTIIVVAA IIDDEENNTTIIDDAADD CO COLLEECTCTIIVVAA DE GÉNERO GÉROPLANO INTERPSICOLÓGICO INTERNET DOMINIO ACCIÓN MEDIADA NEGOCIACIÓN DE SIGNIFICADOS APAPRROOPPIIACACIIÓÓNN IDENTIDAD PERSONAL PLANO INTRAPSICOLÓGICO IDTIDAD PERSONAL DE GÉNERO GÉRO INDINDIIVVIIDDUUOO Desde la teoría estético-literaria el filólogo ruso Mijaíl Bajtin plantea la noción de lenguaje social entendido como “un discurso propio de un estrato específico de la sociedad (según la profesión, edad, etc.) en un sistema social dado en un momento dado” (HOLQUIST Y EMERSON, 1981: 430). En esta línea, BAJTÍN ININTERNALIZAACCIÓN (1981: 262) plantea como ejemplos de lenguajes sociales “los dialectos sociales, la conducta característica de un grupo, jergas profesionales, lenguajes genéricos, lenguajes de generaciones y grupos por edad, lenguajes tendenciosos, lenguajes de autoridades de diversos círculos y de modas pasajeras, lenguajes que sirven a propósitos sociopolíticos del momento”. Bajo este prisma, los lenguajes multimedia, utilizados y privilegiados en Internet como medio de comunicación, constituyen un tipo de lenguaje social, es decir, son esencialmente una determinada forma de organización de una lengua. La importancia de los lenguajes sociales planteados por Bajtín subyace en el poder de estos para actuar como modeladores de las ideas que son expresadas por los agentes que intervienen en la red. Batjín añade el concepto de ventrilocución, como un proceso clave para generar la internalización. Este consiste en la integración en el discurso propio de lo que denomina voces ajenas, voces que resuenan en la mente y que permiten transportarnos a contextos y experiencias pasadas proyectadas en el presente y que, a su vez, facilitan la representación en el futuro. Los lenguajes sociales y la ventrilocución actúan como procesos claves en la configuración de nuestra identidad cultural de género. 4. LAS REPRESENTACIONES DEL ESPACIO Y LA CONSTRUCCIÓN DE LA IDENTIDAD DE GÉNERO Internet puede constituirse en un espacio de identidad en tanto que los grupos de personas que acceden e interaccionan con el medio se reconocen y definen en función a él. Esto implica el desarrollo de representaciones diferenciales en función del grado de intensidad con el que ese espacio se erige en una marca de identidad clara para el sujeto. La representación del espacio interacciona con el sistema cognitivo y con los esquemas de acción del sujeto dando lugar a la construcción de otros nuevos esquemas que orientan las prácticas futuras. A continuación, presentamos una tipología de representaciones mentales originadas en el proceso de interacción sujeto-medio y que inciden en la 2construcción de la identidad de género . a. Representación valorativa del espacio. Permanece supeditada a las preconcepciones que los sujetos que interaccionan aportan al flujo dialéctico y que, a su vez, dependen de los referentes culturales y genéricos de partida. En el caso de la mujer el acceso al espacio público al que siempre ha estado restringida implica una serie de connotaciones que constituyen barreras infranqueables desde el punto de vista personal e institucional. b. Representación del ajuste identitario, radica en el grado de ajuste entre los valores, significados y referentes del modelo de género asumido personalmente y los que nos ofrece la red. Internet como espacio público implica la gestión de nuevas significaciones de la identidad personal. c. Representación orientativa de los usos, en función al grado de adecuación y ajuste identitario de cada sujeto. Está íntimamente relacionada con la siguiente. d. Representación creativa de expectativas. Internet como herramienta cultural se convierte en un espacio que tiene un doble efecto en las acciones de los sujetos, o bien las constriñe o bien las posibilita. Las imágenes que los sujetos poseen del presente, del pasado y del futuro está plagada de significados a partir de los cuales construimos y reconstruimos los hechos. Nos configuramos como hombres y mujeres en base a significados pasados. Como señala REBOLLO (2001) los componentes retrospectivos y prospectivos son elementales en la construcción de la identidad de género. El hecho de recuperar experiencias del pasado aporta claves de resignificación de los hechos. Esta recuperación de voces retrospectivas y de reelaboración de significados forma parte de la acción futura. Los modelos que ofrecen los medios de comunicación, como la televisión, los libros, la prensa o Internet favorecen la creación de expectativas para imaginarnos en el futuro, es decir, ofrecen modelos diferentes a los que se observan en la realidad. Así, para construirnos e imaginarnos privilegiamos una serie de películas, un tipo de programas o navegamos por determinadas páginas web que nos abren nuevos significados y nos implican en la negociación y gestión de la propia identidad. Durante el proceso de interacción y en función de las características de la situación las personas hacen uso de una serie de recursos para poder establecer una imagen coherente de sí mismas. En este sentido, De PABLOS (1999), siguiendo a CASTELLS (1998), hace una lectura en educación de la existencia de diferentes tipos de identidad. Por un lado, la identidad legitimadora que asume las identidades propuestas por las instituciones dominantes en los contextos sociales. La identidad de resistencia, por su parte, confronta la propia individualidad a la lógica de la cultura dominante, a partir de la proposición de principios opuestos a los establecidos por esta cultura. Por último, la identidad de proyecto conlleva una redefinición por parte del individuo de su posición en la cultura dominante a partir de la elaboración de nuevas propuestas que propongan una transformación del contexto. La identidad de resistencia y la de proyecto están relacionadas con el concepto de actitud subjetiva evaluadora (REBOLLO, 2001). Esta autora plantea su relevancia en la constitución de la identidad junto a otros elementos ya expuestos. La actitud subjetiva evaluadora hace referencia a las emociones. Los sujetos reaccionamos emocionalmente ante determinados significados sociales, rechazamos o asumimos los recursos y herramientas culturales en función de lo que significan desde un punto de vista social-afectivo. En la medida en que los diferentes contextos sociales y espacios virtuales ofrezcan y promuevan la diversidad cultural estarán impulsando contextos más ricos para experimentar la propia identidad personal a través del conocimiento y de la negociación con otros referentes culturales. De acuerdo con Bajtin el ser humano es ser para otro y a través del otro para uno mismo. Los sujetos estamos permanentemente en la frontera entre el yo y el otro. 5. PROPUESTAS EDUCATIVAS A pesar de que la lucha por la equidad y la igualdad de representaciones en el espacio virtual no depende sólo y exclusivamente del ámbito educativo (ya que precisa de una serie de actuaciones vinculadas a otras áreas como la política, la economía, etc.) consideramos necesario establecer aquí algunas de las líneas de actuación que desde la educación se pueden emprender y que son propuestas por COLÁS Y REBOLLO (2001). El lenguaje y el discurso por su relación con el conocimiento, el poder y la legitimación de la información se erigen como principales fuentes de actuación desde el ámbito de la educación. La escasa representación del colectivo de mujeres en los lenguajes tecnológicos genera la necesidad de incorporar diferentes lenguajes y representaciones que promuevan modelos identitarios distintos a los establecidos por el modelo hegemónico. Asimismo, Internet desde el plano educativo favorece la construcción constante de identidades personales y sociales entre las que se encuentran las referentes al orden genérico. En este sentido, los espacios en la red (como los foros de discusión) son escenarios privilegiados para la constitución de la subjetividad. Para LAGARDE (1996: 13) la perspectiva de género implica una contribución a la creación subjetiva y social de una nueva configuración a partir de la resignificación de la historia, la sociedad, la cultura y la política desde las mujeres y con las mujeres. Así, analizar Internet desde esta perspectiva implica no sólo un compromiso educativo sino también una forma inestimable para la consecución de la equidad y la justicia social. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS AGUADO, María Teresa y OTROS, 1999, “Diversidad cultural e igualdad escolar. 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