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Revista Latina de Comunicación Social 61 enero – diciembre de 2006
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Dra. Núria Almiron Roig © [ C.V. ] Profesora ayudante Departamento de Periodismo Facultad de Ciencias de la Comunicación Universidad Autónoma de Barcelona nuria.almiron@uab.es  Resumen : La conver encia di ital está teniendo re ercusiones de enorme ma nitud sobre la rofesión eriodística. Entre ellas la modificación de los atrones de roducción, distribución consumo de la información , ara al unos, también, lo ue odríamos denominar la creación de una nueva versión de eriodismo, el eriodismo cívico. Todo ello re ercute, a su vez, directamente, sobre la crisis de credibilidad del eriodismo tradicional. Este artículo reflexiona acerca de si la conver encia di ital fortalece o debilita los valores del eriodismo si uede considerarse ue las nuevas tecnolo ías favorecen la creación o consolidación de un nuevo periodismo y de un quinto poder –una lataforma en osición de multi licar la trans arencia informativa al convertirse en vi ilante de los vi ilantes. Para la autora la actual crisis de valores del eriodismo sólo se resolverá rote iendo el e ercicio de esta rofesión, or su res onsabilidad social, o bien asumiendo la érdida de su función democrática –con las consecuencias que ello puede tener para nuestros sistemas sociopolíticos.  Palabras clave : Tecnologías de la Información y la Comunicación, TIC – convergencia digital – periodismo cívico – crisis de valores quinto poder – plataformas independientes – profesión periodística – consumo de la información – credibilidad.  Abstract : Di ital Conver ence is havin a bi im act on the ournalism rofession. It alters the atterns of information production, information distribution and information consumption. For some, its also eneratin what could be called a new version of ournalism, the civic ournalism. All this has a direct im act on the credibilit crisis suffered b traditional ournalism. This a er tries to answer two uestions. First, does di ital conver ence stren then or weaken the values of ournalism?; Second, do new technologies favour the creation and consolidation of a new journalism and of a Fifth Power or info-communicative platform, able to multiply information transparency by becomin the watcher of the watchers? Accordin to the author, the current crisis of values of ournalism will onl have a chance to be overcame b rotectin the rofessional practice, due to its social responsibility, or assuming the lost of its democratical function —alto ether with the conse uences that this may have on our sociopolitical systems.  Key Words : Information and Communication Technologies, ICT – digital convergence – civic journalism – artici ative journalism – values crisis – fifth power – independent platforms – journalism profession – information consumption credibility.  Sumario : 1. Introducción. 2. La función del eriodismo los elementos o valores ue definen a la rofesión. 3. Los valores del eriodismo frente a la conver encia di ital. 4. La crisis de los valores del eriodismo. 5. Civic Journalism: Periodismo 3.0 o eriodismo cívico. 6. Las lataformas inde endientes: el embrión de un uinto oder. 7. Conclusiones. 8. Biblio rafía. 9.
Artículo recibido el 17 de junio de 2006 Sometido a pre-revisión (Comité de Redacción) el 18 de junio de 2006 Enviado a revisión el 19 de junio de 2006 Aceptado el 1 de julio de 2006 Publicado el 5 de julio de 2006
Edita: LAboratorio de Tecnologías de la Información y Nuevos Análisis de Comunicación Social Depósito Legal: TF-135-98 / ISSN: 1138-5820 Año 9 – 2ª época - Director: Dr. José Manuel de Pablos Coello , catedrático de Periodismo  Facultad de Ciencias de la Información: Pirámide del Campus de Guajara -Universidad de La Laguna 38200 La Laguna (Tenerife, Canarias; España) -Teléfonos: (34) 922 31 72 31 / 41 - Fax: (34) 922 31 72 54   Investigación  FORMA DE CITAR ESTE TRABAJO EN BIBLIOGRAFÍAS, SEGÚN LA APA:  Almiron Roig, Núria (2006). Los valores del periodismo en la convergencia digital: civic journalism y quinto poder. Revist Latina de Comunicación Social, 61  La La una, Tenerife . Recu erado el x de xxxx de 200x, de http://www.ull.es/publicaciones/latina/200609Almiron.htm  [ Revisor/ra:  Es un artículo ue contribu e en el desarrollo del eriodismo como ciencia. La discusión sobre el eriodismo cívico la conver encia di ital es bastante a ro iada. El autor o autora, le os del determinismo tecnoló ico, busca base teórica ara discutir los untos ositivos ne ativos de la revolución tecnoló ica sus efectos en los medios de comunicación... Describe su punto de vista con riguroso criterio científico.]  Los valores del periodismo en la convergencia digital: civic journalism y quinto poder  The Values of Journalism in the Digital Convergence: Civic Journalism and Fifth Power  
h.mtinPáiron2Almde 1a 1 2(00ir a ,úNR ios relovas Lo. 6)ne omsidoire lederencia  la conviciv cuoidtila :in u otoalrnm isw//:u.ww...dptth
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Notas.  Summary : 1. Introduction. 2. The role of ournalism and the elements or values that define the rofession. 3. The values of ournalism in front of the di ital conver ence. 4. The crises of the values of ournalism. 5. Civic ournalism: ournalism 3.0. 6. The independent platforms: the 5 th power seeds. 7. Conclusions. 8. References. 9. Notes.   1. Introducción  Cuando a mediados de los noventa el uso de Internet em ezó a extenderse en los aíses desarrollados en aralelo al proceso que ha venido en denominarse convergencia digital –la fusión de la informática, las telecomunicaciones, el audiovisual y los medios de comunicación–, al unos aus iciaron el fin de la rofesión eriodística. En un escenario en el ue todos tenemos acceso or i ual a toda la información dis onible, el intermediario eriodístico arecía de ar de tener sentido. Ante la evidencia de ue, no or dis oner de toda la información a su alcance, la sociedad estaría me or informada sabría inter retarla, la osterior emer encia en Internet de nuevos éneros ciber eriodísticos a ortaba el elemento ue faltaba a la teoría del fin del eriodismo: los eriodistas a no serían necesarios or ue cual uiera odría acceder a los hechos un ingente colectivo de individuos pertrechados tras nuevos ciberformatos [ 1  a udaría a inter retarlos. Con la a arición de estas nuevas fórmulas, mu destacadamente con el denominado civic ournalism o eriodismo cívico, el fin del eriodismo tradicional el sur imiento de un uinto oder se han convertido en reivindicaciones comunes en las á inas de publicaciones digitales de todo tipo [ 2 ].  En el extremo o uesto, numerosos rofesionales de medios tradicionales han considerado hecho úblicas sus escé ticas, cuando no reticentes, visiones del resultado de tal conver encia. En las inter retaciones más radicales, las nuevas tecnolo ías no a ortarían nada nuevo a la rofesión eriodística, en la medida ue lo esencial de ésta, sus elementos rinci ales, no se ven alterados en forma al una or la conver encia di ital. La conver encia sería exclusivamente tecnoló ica, estructural, si se uiere, ero en modo al uno afectaría a los ob etivos de la rofesión eriodística, a sus cimientos a sus valores o, en su defecto, incluso los dañaría. El eriodismo tradicional se uiría siendo im rescindible en las sociedades democráticas para garantizar la libertad de sus individuos.  Lo ue ro onemos a continuación es analizar los ar umentos ue sub acen ba o estas dos visiones confrontarlos entre sí. Para ello se em ezará definiendo el marco de análisis: cuáles son los elementos o rinci ios esenciales de la rofesión eriodística ué im licaciones tienen ara ellos las nuevas tecnolo ías en es ecial la conver encia di ital. Este contexto estaría incom leto sin el análisis de la situación actual, en crisis, del eriodismo con res ecto a esos rinci ios esenciales. A continuación se evaluará la noción de eriodismo cívico su a el en el eriodismo actual así como la otencial creación de un quinto poder en forma de nuevos medios fiscalizadores de los tradicionales.  2. La función del periodismo y los elementos o valores que definen a la profesión  De la im ortancia de los medios de comunicación en un Estado de derecho han teorizado muchos filósofos sociólo os políticos desde Alexis de Tocqueville (1805-1859). “La prensa es, por excelencia, el instrumento democrático de la libertad , afirmó el ahora reivindicado ensador francés Toc ueville: 1989: 389 . La libertad de rensa, ar üía Toc ueville, constitu e un recurso democrático de la ma or im ortancia ara constituir una o inión ública inde endiente ue actúe de salva uarda de las libertades. Y ara ue ha a o inión ública se re uiere en rimer lu ar ue ha a libertad de o inión , a su vez, ara ue las o iniones libremente formuladas circulen rá idamente ten an una auténtica re ercusión en una sociedad i ualitaria, el recurso más a ro iado es lo ue hasta ahora denominábamos la rensa Ros: 250 , actualmente en roceso claro de redefinición por causa de la convergencia digital.  Desde Toc ueville, los medios de comunicación como sector de roducción han asado or distintas eta as en una evolución ue ha recorrido un lar o camino no siem re acorde con la noción del ensador francés ver or e em lo Curran, 2002: 13-86 . Sin embar o, actualmente, es una axioma ace tado de forma bastante consensuada ue el ro ósito rinci al del eriodismo debería ser ro orcionar a los ciudadanos la información ue necesitan ara ser libres ca aces de obernarse a sí mismos. Así lo definían or e em lo Bill Kovach Tom Rosenstiel en la obra ue lasmaba los resultados de un estudio realizado or el Pro ect for Excellence in Journalism el Comitee of Concerned Journalists Kovach Rosenstiel: 2003: 24 . En este estudio, realizado a artir de entrevistas con eriodistas estadounidenses, se intentó averi uar cuales eran los elementos esenciales ue debían caracterizar al eriodismo en o inión de sus rofesionales los resultados mostraron nueve ras os en los ue todos los entrevistados coincidían inusitadamente. Se ún los eriodistas estadounidenses, la profesión debe regirse por nueve principios:  Buscar la verdad. Mantener la lealtad ante todo a los ciudadanos. Mantener una disciplina de verificación. Mantener la independencia con respecto a aquellos de los que se informa. Ejercer un control independiente del poder. Constituirse en foro público de la crítica y el comentario. Esforzarse por ofrecer información sugerente y relevante. Esforzarse por ofrecer información exhaustiva y proporcionada. Respetar la conciencia individual del profesional del periodismo.  En conjunto, convenientemente matizados, estos elementos pueden constituir un referente de valores básicos –como ideales perseguibles– del e ercicio del eriodismo. Los ro ios autores se encar an de realizar la im rescindible matización, a la ue sumamos a uí la ro ia ara oder tomar los resultados de su investi ación como un cor us del ue oder artir ara nuestra reflexión.  Sin duda, la rinci al untualización debe realizarse a la formulación del rimer rinci io. Kovach Rosenstiel a de an claro que “Buscar la Verdad” no si nifica caer en la tram a de la ob etividad. El eriodista, su eto en sí mismo, no uede ser ob etivo, ero, se ún estos autores, sí uede serlo su método. Perse uir la me or versión osible de la verdad em leando un método de traba o ob etivo tam oco si nifica de ar ue hablen los hechos. Los hechos or sí solos ueden no transmitir la verdad, de forma ue la inter retación de los mismos es necesaria, siem re cuando sea desinteresada. Esta función de bús ueda de la verdad de forma desinteresada ob etivamente, con un método es lo ue diferencia al eriodismo de otras formas de comunicación se ún Kovach Rosenstiel. Y nos arece éste un rece to con el ue se uede estar mu de
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acuerdo. Sin embargo, la formulación del principio como búsqueda de la “mejor versión posible de la verdad” no de a de reconocer im lícitamente la existencia de Una única Verdad erse uible, al o ue im lica una ob etivación sub acente del hecho. Es decir, la creencia en ue los hechos son ob etivables o, ara ser más exactos, ue ha al o o al uien ue a orta el arámetro definitivo ara su ob etivización. Parece mucho más sensato, no obstante, formular el rinci io como de bús ueda de la me or información osible, tal como defiende el rofesor Francesc Bur uet en su ma nífica obra sobre las tram as del eriodismo, donde se ar umenta rofusamente ue la me or información no es la ue retende ceñirse a los hechos, sino a uella ue los contextualiza, ex lica e inter reta Bur uet, 2004 . Kovach Rosenstiel vienen a decir lo mismo pero no consiguen desprenderse de la retórica de la verdad de la potente escuela positivista norteamericana.  El resto de rinci ios vendrían a definir ese método ue, ob etivo o no, a ortaría unas mínimas arantías de la honestidad del traba o eriodístico. En rimer lu ar se ro one la lealtad, ues a uién debe lealtad el eriodista también le define como tal. Si la lealtad es ara cual uier otro ue no sea el lector, o ente o teles ectador, no se está e erciendo eriodismo sino ue se están haciendo otras cosas or e em lo ro a anda, ublicidad, ne ocios . Kovach Rosenstiel lle an a afirmar ue no traicionar esa lealtad con el ciudadano es la fuente de la credibilidad del eriodismo su me or activo. En se undo lu ar se exi e la verificación, ues verificar una información antes de hacerla ública es lo ue diferencia al eriodismo del entretenimiento, la ro a anda, la ficción o el arte. La verificación, a su vez, re uiere de un método, ara ue los as ectos ersonales o culturales no interfieran en la veracidad de las noticias. Subsi uientemente, debe mantenerse una inde endencia con res ecto a a uellos de uienes se informa e ercerse una vi ilancia o función de control hacia los agentes que ostentan el poder en la sociedad.  El eriodismo debe constituirse así mismo en foro úblico, esto es, en foro lural, ro orcionando un es acio de crítica comentario de todas las tendencias ideoló icas. La función de los medios como es acios de foro úblico fortalece a la democracia al osibilitar la ex resión de la luralidad. Por otro lado, el rinci io de ue el eriodismo debe ofrecer informaciones su erentes relevantes es es ecialmente si nificativo. Con ello se hace referencia a la necesidad del eriodismo de ocu arse de los temas im ortantes de ex licar or ué lo son. Pero además, el eriodismo debe abordar los temas de forma exhaustiva y proporcionada, lo cual distingue a la información importante de la intrascendente – ara evitar la confusión ue enera, or e em lo, una cobertura des ro orcionada de hechos ue afectan estrictamente a la vida rivada de las personas.  Por último, el noveno rinci io ex resado or los eriodistas estadounidenses vendría a ser la lasmación de una evidencia. La res onsabilidad de los eriodistas con su ro ia conciencia, su obli ación de no traicionarla ni ermitir ue sus em leadores no la res eten, sería un re uisito revio ara cual uiera ue retenda se uir los rinci ios anteriores. Ahora bien, se traduce de todo lo anterior ue no sería un re uisito suficiente, or ue la honestidad no se basta sin un método. Del mismo modo ue el método no es suficiente si no existe un com ortamiento honesto. Todo lo cual está verbalizado de forma teórica e impecable por Burguet, en su prolija defensa de que no puede haber ética sin competencia –ni com etencia sin ética–en la práctica periodística honesta, pues tan peligroso es un manipulador competente como un honesto incompetente: “[…], lob ectivitat i la veracitat informatives remeten sense solució a la voluntat i la intenció de la eriodista, ue només odrà ser ètica des de la competencia professional i la responsabilitat personal” (Burguet, 2004: 81).  Atendiendo a estos nueve rinci ios, definidos en la dirección a untada, es osible trazar un análisis de la salud del periodismo actual –al o ue realizan Kovach Rosenstiel, conclu endo ue los valores del eriodismo actual están en crisis–. Pero también es osible realizar un análisis com arado de los mismos ara dilucidar cuál es su interrelación con la conver encia di ital; ara detectar, en suma, ué im licaciones tienen las nuevas tecnolo ías de la información la comunicación TIC en ellos. La cuestión ue se lantea es, ues, si las nuevas tecnolo ías de la información la comunicación rovocan /o aceleran esta crisis de valores de la rofesión eriodística o si, or el contrario, constitu en un aliado valioso ara luchar contra ella. La cuestión ue, en definitiva, se retende aclarar es si la conver encia di ital motiva el debilitamiento de los elementos esenciales del periodismo o si, por el contrario, los fortalece.  Atendiendo a lo anterior, también, es osible observar ue tanto los más tecnófilos como los más tecnófobos, cu as osturas esbozábamos va amente al inicio de este artículo, com arten una misma visión, a saber: ue ara considerar a al o periodismo deben satisfacerse buena parte de –cuanto no todos–los criterios anteriores. Podríamos decir ue unos otros defienden los mismos valores, o la existencia de unos valores comunes cuanto menos –de ahí el consenso demostrado en el estudio citado–, ero les diferencia el eso ue las TIC tiene en ellos. Mientras ue ara los rimeros el eriodismo está en crisis sólo uede ser salvado or las tecnolo ías o, en su defecto, el eriodismo ue ermiten las TIC es el único ue recu era el sentido de la rofesión; ara los se undos, las TIC, sus nuevas fórmulas, no ueden salvar al eriodismo, e incluso pueden acabar de socavar sus principios fundamentales [ 3 ].  El verdadero a el de las TIC de la conver encia di ital en el e ercicio del eriodismo se eri e ues como factor clave ara dilucidar lo que le está sucediendo a la profesión.  2. Los valores del periodismo frente a la convergencia digital  Del estudio realizado ara un seminario im artido a eriodistas colombianos en 2005 con res ecto a los citados rinci ios básicos del e ercicio del eriodismo, se des rendieron distintas im licaciones ne ativas ositivas de la conver encia di ital con los valores del periodismo, que se presentan sintetizadas a continuación [ 4 ].  En rimer lu ar, con las TIC, con Internet en articular, las versiones de los hechos la verdad de Kovach Rosenstiel en circulación se multiplican exponencialmente, generándose versiones infinitas de lo que llamamos realidad. Y “dada la falta de fiabilidad de las nuevas fuentes de información” (Echeverria: 1999: 319 , la conver encia di ital conduce a un aumento todavía ma or de la confusión. Pero si bien es cierto ue tenemos infinitas versiones de la información a nuestro alcance también es cierto ue, entre ellas, casi siem re se encuentra también a nuestro alcance la me or versión osible. O, cuanto menos, la ma or información dis onible ermite aumentar las osibilidades de conse uir la me or versión osible de un hecho, entendiendo or me or a uella ue atienda de forma más ri urosa al contexto im lícito ex lícito del mismo Bur uet, 2004: 223-240).  En se undo lu ar, las TIC eneran una revitalización de la tram a de la ob etividad. La osibilidad de ue todos ten amos acceso a los hechos fomenta un periodismo de los hechos, fundamentado en el “escepticismo epistemológico” (Kovach Rosenstiel, 2003: 56 : dado ue la verdad no existe, remitámonos sólo a los hechos. Pero los hechos ueden resultar insuficientes incluso para trasladar algo lejanamente próximo a una información honesta. Es preciso informar de la “intención” que esconden los hechos (Burguet, 2004: 148). Para Burguet, la objetividad además de imposible es “insuficiente”, or ue los datos reclaman ser inter retados ara ue el rece tor de la información ueda saltar de su si nificado inmediato, a
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menudo insustancial, a su sentido profundo, contextual (Ibid: 129).  Pero si las TIC revitalizan la tram a de la ob etividad también ueden su oner un beneficio en la metodización del eriodismo. La informatización de la rofesión facilita la instauración de métodos ob etivos de obtención de la información (para garantizar la búsqueda desinteresada de la mejor versión) – iénsese en cual uier ti o de técnica informatizada ue se pueda aplicar a las fases de recopilación y manipulación de la información–. La tecnolo ía dota de ma ores recursos ara construir ese método o disciplina de trabajo que suministra al periodista honesto la competencia necesaria.  Por otro lado, aradó icamente, la tecnolo ía uede lle ar a debilitar el roceso de verificación eriodístico. A medida ue los eriodistas asan más más tiem o tratando de sintetizar la cada vez ma or afluencia de datos ue facilitan las fuentes cada vez más numerosas todo ciudadano con ca acidad de volcar información en las redes es una fuente otencial , existe el ries o de ue lle uen a desem eñar un a el más asivo, de ue lle uen a ser meros rece tores de la información ue fabrican otros. Existe el eli ro ue el vie o eriodismo de verificación sea sustituido or un eriodismo de ura “aserción” (Kovach y Rosenstiel, 2003: 109).  Pero si bien la tecnolo ía debilita el roceso de verificación, también es cierto, al mismo tiem o, ue la tecnolo ía a orta ma ores osibilidades de verificación. Si las rutinas diarias no se de an someter a la dictadura de la velocidad, evitando convertir a la tecnolo ía en un fin, la verificación uede tener en la tecnolo ía a una ran aliada. Las ma ores osibilidades de verificación vienen dadas por la ubicuidad y la mayor accesibilidad de la información – iénsese a uí en re istros úblicos, en documentación oficial, en la interacción con investi adores de otros aíses o en cual uier osibilidad de corroboración inexistente antes de la llegada de las TIC y, muy especialmente, de Internet.  En cuarto lu ar se ex erimenta ho en Internet una roliferación de actos comunicativos ue confunden con la bandera de la inde endencia. Las nuevas actividades comunicativas e informativas sur idas en Internet, es ecialmente los Weblo s, confunden al reivindicar ara sí una inde endencia resuntamente su erior a la del eriodismo tradicional. Muchas ocultan, sin embar o, un a o o, e incluso una financiación, de ideolo ía nada neutra, mientras la ma oría confunden la ausencia de fuentes de financiación con la ecuanimidad, la ob etividad o la e uidad. Pero no basta con no recibir dinero de nadie ara ser inde endiente. La inde endencia en eriodismo está formada or otros elementos, además de or un modelo de financiación cu a ló ica no redomine or encima de los ob etivos del eriodismo. Están también la trans arencia no ocultar la fidelidad a determinados rinci ios , el distanciamiento ersonal a fin de mantener la claridad de ideas hacer valoraciones inde endientes el com romiso ersonal la conciencia de res onsabilidad social . La blo osfera no arantiza automáticamente ninguno de ellos.  Sin embar o, la tecnolo ía a orta, aralelamente, ma ores osibilidades de distanciamiento del eriodista. Distanciamiento ro orcionado or la ma or dis osición de fuentes, canales de verificación, contactos e interacción con otros rofesionales. Distanciamiento ue uede, no obstante, correr el eli ro de derivar en aislamiento si como descubre David Randall el ma or número de canales de información digitales impiden que el periodista salga a la calle lo suficiente (Randall, 2005).  En uinto lu ar, el modelo económico de or anización dominante ue se ha im uesto a lo lar o del si lo XX en la industria de la comunicación tiende a lo ue los estadounidenses denominan el cor orate media McChesne , 2005 Artz Kamali our, 2003 , la inte ración de los medios de comunicación en cor oraciones de enormes dimensiones cu as actividades rinci ales se realizan crecientemente en sectores distintos al de la comunicación. En Es aña, los con lomerados de comunicación todavía no han diversificado tanto sus actividades como ara constituirse en cor orate media pero se rigen principalmente por los mismos objetivos de rentabilidad empresarial (Reig: 1998: 35-149). –ob etivos muchas veces incom atibles con los criterios eriodísticos ue deben rimar en las em resas de comunicación. La lle ada de las TIC no sólo no acaba con este modelo (como afirma Robert McChesney, “merel havin the abilit to launch a website does not magically transform the media system”, 2005: 17) sino que constituye en realidad parte del mismo (“la nueva sociedad que surge de ese proceso [la revolución tecnológica] es tanto capitalista como informacional” afirma Manuel Castells uien reconoce ue, si bien no uede reducirse a la sim le ex resión de los intereses ca italistas, esta revolución tecnológica es “remodelada en su desarrollo y manifestaciones por la lógica y los intereses capitalistas”, Castells: 1998: 39 . De modo ue las TIC, base sustrato de la actual economía informacional, si al o hacen a riori es fortalecer el modelo económico dominante de organización de la industria de los medios de comunicación más que debilitarlo [ 5  or ello la función democrática del eriodismo si ue i ual de amenazada o incluso más. Y ello es así or ue la ro iedad de los medios de comunicación ermite ho , con su conver encia ubicuidad, controlar más ue nunca la versión de los hechos ue se extiende.  Así ue el modelo de or anización económica no cambia or la revolución di ital ero, no obstante lo anterior, la tecnolo ía nos dota de más herramientas ara la fiscalización. Efectivamente, la función de fiscalización de los oderes úblicos rivados es mucho más viable ho racias a las tecnolo ías de la información la comunicación. La contabilidad ública de las empresas, la normativa vigente, las declaraciones oficiales –sea cual sea su sede de emisión geográfica– están a unos ocos clics de distancia. Y no es menos cierto ue las TIC afectan de lleno al modelo de ne ocio de las industrias basadas en la ex lotación de los derechos de autor o co ri hts, vinculadas en al unos casos a ru os de comunicación. Los ro ios medios de comunicación tienen roblemas ara a licar su modelo tradicional de ne ocio a Internet, ara al unos incompatible con la red [ 6 ] –aun ue esto último no si nifica ue el modelo de or anización económica de la industria de los medios, basado en criterios estrictamente comerciales am arado or randes estructuras em resariales, se vea or el momento alterado.  En sexto lu ar, la tecnolo ía también crea la falsa ilusión de la innecesariedad del eriodista. Innecesariedad en un doble sentido: or la su uesta rescindibilidad de los intermediarios en una era en la ue todos, a arentemente, tenemos el mismo acceso a la información, or un lado; , también, or la a arente osibilidad de ue cual uiera, al dis oner de la información  de acceso al canal, ueda actuar de intermediario. Pero, retomando lo dicho antes, los hechos er se no bastan es inverosímil es erar ue los ciudadanos lleven a cabo la ardua tarea de identificar todos los contextos osibles, ex lícitos e im lícitos, ara oder inter retar los hechos de los ue ten an conocimiento. Y si, además, la tarea de los eriodistas viene a ser sustituida or foros sin consideración or los hechos or debates basados en los re uicios, las creencias ersonales las su osiciones estaremos sustitu endo es acios informativos or otra cosa, llámese tendenciosidad, libertad de ex resión o simple “provocación” (Kovach y Rosenstiel, 2003: 187).  Bien al contrario, ante la falsa ilusión de innecesariedad del eriodista, odemos afirmar lo contrario: en el marco de la conver encia di ital el eriodista es más necesario ue nunca. Lo es ara am liar el contexto la inter retación de las noticias en una sociedad sobrecargada de información y de versiones de la verdad pero con “una capacidad interpretativa” disminuida porque la mayoría de sus individuos se mantiene en “su cueva cibernética, sin conocimiento de la realidad profunda de lo que tiene ante sí y de los mensajes que recibe”; es decir, desconociendo en gran medida “las claves de las
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intencionalidades informativas de las olíticas de comunicación, así como el entramado de la economía olítica de la información y la comunicación” (Reig, 2001: 227 y 211).  Adicionalmente, las nuevas tecnolo ías se caracterizan or muchas cosas ero, sin duda, uno de sus ras os más visibles es la aceleración ue im rimen a todos los rocesos. La velocidad es tal ue osibilita la inmediatez el tiem o real, ambas cualidades, en periodismo, son sinónimas de rentabilidad pero también disparan la competitividad [ 7 . No es exa erado afirmar ue en muchos casos la velocidad se acaba convirtiendo en un fin en si misma. Así, lo ur ente uede acabar restando fuerza a lo im ortante la risa or informar o comentar, sustitu endo a la verificación. No son ocos los ue iensan ue, con frecuencia, la revolución de las comunicaciones afecta más a la mera transmisión ue a su reco ilación. Las TIC ueden servir, en definitiva, ara es olear la tendencia de desear ser los rimeros en informar de al o, aun ue sea al precio de restarle rigor y verificación.  Por contra, frente a los eli ros de la velocidad, se hace evidente ue el cambio tecnoló ico en realidad uede ser un ran aliado del eriodismo de investi ación. Las TIC dotan de oderosas armas a la investi ación eriodística en eneral al eriodismo de investi ación en articular. Mediante la multi licación de las fuentes, de su acceso a distancia ubicuo, de la informatización de la ex lotación estión de los datos de la osibilidad de com artir éstos en tiem o real con investi adores de todo el laneta, la tecnolo ía se constitu e en la me or aliada del eriodista de investi ación. Ello es tan cierto ue al unas de las rinci ales lataformas inde endientes de las ue hablaremos des ués basan sus ob etivos en la optimización del uso de las TIC por parte de los periodistas.  Por último, con las nuevas tecnologías se experimenta una falsa ilusión de amplitud del foro. La amplitud del foro –su uesto garante del pluralismo que debe reflejar el periodismo para ejercer su función democrática–no aumenta automáticamente el abanico informativo. Las TIC odrían de este modo estar a udando a alimentar lo ue el rofesor Rei denomina la dinámica del “pluralismo aparente” (Reig, 2001: 220) o del “pluralismo aplural” (Rei , 1995 , dinámicas ue se ex lican con la frase de Guillem Gironés: “Los medios de información no se distinguen por lo que dicen –todos lo mismo–sino por lo que callan” (en Rei , 2001: 229 . Y des raciadamente ese lo mismo no siem re es relevante ni se ex lica ro orcionadamente. A esar de ue es evidente ue la am litud del foro no arantiza la relevancia del contenido informativo ni su ro orcionalidad, a menudo parece olvidarse que la tecnología no basta para garantizar el pluralismo.  Por otro lado, no de a de ser también obvio ue al mar en de la dece ción ue ueda roducir constatar la ausencia de pluralismo real –ausente a pesar de las bondades de la tecnología–, sin embar o, esta misma tecnolo ía es una ran im ulsora de las lataformas inde endientes ue ueden devolver la credibilidad al eriodismo o, cuanto menos, actuar como vi ilantes del mismo. Y lo hace al dotarlas de más recursos oner en contacto de forma más estrecha a sus miembros, cu o ámbito de interrelación e interactuación es ho lanetario. Es en este as ecto donde las tecnolo ías e Internet a la cabeza están rovocando ue al unos hablen del sur imiento de un uinto oder; un uinto oder ue vendría a vi ilar al cuarto, ue vendría a fiscalizar el e ercicio de una rofesión clave ara la democracia ue ho se encuentra subsumida en una im ortante crisis. Pero antes de abordar en ué consiste este uinto oder su ca acidad ara contrarrestar la crisis del periodismo debemos describir cuál es esta crisis y sus causas.  3. La crisis de los valores del periodismo  La conver encia di ital ha tenido consecuencias evidentes en la forma en como se roduce, distribu e consume la información a lo lar o de los últimos veinte años. Desde la a arición de los ordenadores ersonales a rinci ios de la década de 1980 – ue, entre otras cosas, de ó sin traba o a miles de ti ó rafos al ado tarse la tecnolo ía informática ara la composición de los textos– hasta la creación de la World Wide Web a principio de la de 1990 – ue unificó todas las redes de comunicaciones del planeta– se sucedieron rofundas transformaciones. Tecnolo ías de comunicación esenciales en el eriodismo como los teleti os el fax uedaron obsoletas las redacciones conectaron todos sus uestos de traba o entre sí éstos con el exterior. La roliferación de nuevos medios de comunicación racias a la ubicuidad el abaratamiento de la tecnolo ía confirmó los eores au urios: en leno inicio de la ex ansión de Internet, David Randall reconocía ue el rimer paso para clarificar las ideas era “ace tar ue, en un mundo donde los medios alternativos de comunicación están proliferando a un ritmo acelerado, la difusión general de los periódicos descenderá” (Randall, 1999: 246 . Efectivamente descendería, pero en España lo haría, al menos hasta hoy, más por efecto de los nuevos periódicos gratuitos –im resos distribuidos en papel y a través de Internet– ue or causa efecto de la a arición de los llamados eriódicos di itales, la prensa tradicional o nueva distribuida a través de Internet (Cerezo y Zafra, 2003).  El modelo de negocio de los periódicos tradicionales –que no el sistema económico de organización del sector– uede estar en crisis –o no, pues algunos están empezando a rentabilizar sus versiones digitales (Pisani, 2005)–, ero de lo ue no cabe nin una duda es del difícil cum limiento en el contexto actual de buena arte de los valores ue definíamos anteriormente como esenciales ara la ráctica eriodística. Estos valores son harto incalcanzables en el actual escenario, el del periodismo corporativizado “o de mercado” (Kovach Rosenstiel, 2003: 44 ue su one la sumisión de la em resa eriodística a criterios de mercado amenaza con disolver al eriodismo inde endiente en la ló ica em resarial movida exclusivamente or criterios comerciales. La crisis del eriodismo es ues una crisis eminentemente de valores, ue lo llevan a estar “cada vez más disociado de cualquier noción de responsabilidad cívica” [ 8 ].  Para Kovach Rosenstiel la crisis de los valores del eriodismo no se debe sin embar o a las TIC ni a Internet sino principalmente a la corporativización de los medios: “La fusión de em resas eriodísticas amenaza la su ervivencia de la rensa como institución inde endiente a medida ue el eriodismo se convierte en una actividad subsidiaria dentro de grandes corporaciones que basan su gestión en otros objetivos”(Ibid: 45) –esencialmente económicos, cuantitativos, no de responsabilidad cívica o cualitativos.  Pero ue las TIC no sean las causantes directas de la crisis del eriodismo no si nifica ue no conten an amenazas ara el mismo. El análisis del a artado anterior muestra tantas o ortunidades como eli ros en lo ue constitu e un refle o de la ausencia total de determinismo [ 9 . En este sentido, asumimos como ro ias las alabras de Robert McChesne al res ecto de la revolución digital y su mitificación:  “The (…) m th is that the Internet will set us free. We have no reason to worr about corru t olic makin , cor orate control, lousy journalism, or hypercommercialism because the advent of the Internet ends the problem of broadcast scarcity (…) and means that everyone communicates on a relatively equal playing field. (…) An one can launch a blo or website to finall com ete with the bi u s. It is ust a matter of time until the cor orate media dinosaurs disa ear beneath the tidal wave of new media competition” (McChesney, 2005: 17).  
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