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Revista Latina de Comunicación Social. 60 julio – diciembre de 2005. Edita: LAboratorio de Tecnologías de la Información y Nuevos Análisis de Comunicación ...

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Ajouté le : 13 avril 2012
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 1 aniáPraL21 edUro ndroin Aa,etra a2(00)5 .rPseencia del formatew o olbl nec soeribdime: osa una suión imacaroxthpt.f..so   ssupus/.ell.uww/w:/ital/senoicacilb9larrondna/20053
Revista Latina de Comunicación Social 60 julio – diciembre de 2005
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Edita: LAboratorio de Tecnologías de la Información y Nuevos Análisis de Comunicación Social Depósito Legal: TF-135-98 / ISSN: 1138-5820 Año 8 – 2ª época - Director: Dr. José Manuel de Pablos Coello , catedrático de Periodismo  Facultad de Ciencias de la Información: Pirámide del Campus de Guajara -Universidad de La Laguna 38200 La Laguna (Tenerife, Canarias; España) Teléfonos: (34) 922 31 72 31 / 41 - Fax: (34) 922 31 72 54   Investigación  FORMA DE CITAR ESTE TRABAJO EN BIBLIOGRAFÍAS, SEGÚN LA APA:  Larrondo Ureta, Ainara (2005).  Presencia del formato weblog en los cibermedios: una aproximación a sus usos y funciones . Revista Latina de Comunicación Social, 60 . La La una Tenerife . Recu erado el x de xxxx de 200x, de http://www.ull.es/publicaciones/latina/200539larrondo.htm  [ Revisor/ra:  El artículo constitu e un com leto esfuerzo de revisión de las características de los weblo s como formato de ublicación de contenidos eriodísticos, en articular en lo ue concierne a su uso or arte de los cibermedios convencionales. Está bien fundamentado en fuentes biblio ráficas, adecuadamente estructurado desarrollado. Ofrece además útiles listados ue lasman los diferentes usos del formato en los cibermedios es añoles. Por todo lo ue antecede, aun ue la cuestión lanteada en el artículo a ha sido, está siendo, estudiada con rofusión, el artículo contiene as ectos muy interesantes que permiten clarificar el debate teórico.]  Presencia del formato weblog en los cibermedios: una aproximación a sus usos y funciones  Uses and functions of weblog format in online media  Artículo recibido el 3 de octubre de 2005 Sometido a pre-revisión (Comité de Redacción) el 5 de octubre de 2005 Enviado a revisión el 7 de octubre de 2005 Aceptado el 8 de noviembre de 2005 Publicado el 12 de noviembre de 2005  
Lic. Ainara Larrondo Ureta © [ C.V. ] Becaria de investigación predoctoral del Gobierno Vasco Universidad del País Vasco, UPV – EHU, Bilbao   larrondo.upc_ehu@lycos.es  Resumen : Este traba o se acerca a las articularidades ue resenta el formato blo cuando es em leado or los medios en la Red. Un uso sobradamente acreditado en el ámbito an losa ón, ero ue en Es aña ha resultado al o más desconocido, al menos, hasta hace bien oco. Así, nuevos medios se a untan en nuestros días a la ado ción de este rototi o característico del entorno red, en lo ue re resenta una de las rinci ales estrate ias comunicativas llevadas a cabo en los últimos años or las em resas ciber eriodísticas. Esta incor oración de blo s tiene como ob etivo a rovechar las venta as ex resivas ue ofrece este formato, entre otras, la osibilidad de enlazar la información de interactuar con la audiencia.  De ello se derivan diferentes usos funciones ue definen las es ecificidades del blo cuando se resenta en los medios de comunicación online. Las líneas ue si uen examinan las características de esta decisiva a uesta informativa con el fin de ofrecer un estado de la cuestión o, si se refiere, la foto fi a de una de las rinci ales revoluciones acontecidas en el escenario periodístico de la WWW.  Con este fin, a artir de los ostulados ace tados reconocidos or la doctrina académica, el artículo considera el fenómeno weblo en el anorama comunicativo virtual ara reflexionar, a continuación, acerca del a el es ecífico ue ue an estos modelos en el mercado es añol. Con ello, se retende resaltar los cambios ue imbu en los blo s en la ráctica de los cibermedios, en pleno proceso de consolidación.  Palabras clave : Internet  – blogs periodísticos –  cibermedios –  géneros  Abstract : This paper explores the particularities of blog format present in new sites. This blog use is well known in Anglo-Saxon market, but not so much in the S anish one, where it has been uite unknown. However, these da s more and more mainstream media are ado tin blo format. This is one of the most im ortant strate ies carried out b online media industries in order to take advantage of its potentials to communicate and interact with the audience.  Conse uentl , mainstream media are takin this ractice as a rofitable wa of ettin feedback from readers. In fact, weblo is a artici ator format whose use makes comments to be no more ersonal, as the become art of an interactive discussion read b other eo le who also share their o inions. Actuall , there is a lar e ran e for a roachin to blo in in mainstream media, as they use blog format for covering a long-lastin event, as well as for offerin o inionated commentar . In addition, this weblo incor oration affects the nature of ournalistic traditional forms, b means of their outstandin use of hypertext and interaction.  
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With this aim, the a er considers the old discussion between blo in and ournalism, as for claimin further reflection on weblo henomenon. Likewise, this a er examines the role of blo s in the eCommunication landsca e, as blo in re resents one of latest outbreaks in this scenario. The followin discussion examines in more detail the distin uishin features of this format resence in mainstream S anish media sites, articularl in those that have started recentl to offer blog sections with different uses and purposes.  Key Words : Internet – J-blogs – digital media – genres  Sumario : 1. Introducción. 2. La apuesta por el periodismo participativo . 3.  El blo con uista los medios. 4. Referencias bibliográficas. 5. Notas.   1. Introducción   El desarrollo alcanzado or la red Internet animó a los medios de comunicación tradicionales a situarse en la World Wide Web a mediados de los noventa. Para finales de esa misma década, estos medios mostraban a un verdadero interés or elaborar roductos diferenciados, afanándose en consolidar su ro ia identidad. Al mismo tiem o, fueron sur iendo otras formas de comunicación a enas al eriodismo, la ra idez con la ue se han ido sucediendo todos estos cambios ha de ado oco tiem o a la reflexión, aún cuando la ma oría de estos roductos no han alcanzado si uiera la madurez. Además, el nuevo entorno tecnoló ico enerado or el advenimiento de Internet ha uesto en manos de los usuarios nuevos modos de comunicar, o ortunidades hasta ahora desconocidas ue la Sociedad de la Información el Conocimiento brinda a los ciudadanos conectados.  En este contexto, el ámbito comunicativo ermanece inmerso en una vorá ine de cambios ue evidencian a sus rimeros síntomas. Uno de los más evidentes es sin duda el sur imiento de modelos comunicativos ue otor an a un sinnúmero de internautas la osibilidad de enerar ublicar sus ro ios contenidos. Muchos de estos rototi os han demostrado su ca acidad ara satisfacer las necesidades informativas de un creciente número de usuarios, lo ue ha contribuido a dotar a estos medios de una robada validez como sistemas de ex resión libres eficaces. Tal sería el caso de los denominados weblo s, sitios wiki, IRC o ru os de noticias, herramientas de comunicación ue facilitan la interacción colaboración or medio de convenciones sociales Wiki edia, 2005 . De todas ellas, en las róximas líneas nos centramos en los weblo s como ob eto de nuestro estudio, ara llevar a cabo una somera caracterización de esta forma de ex resión ue admite ocas novedades a estas alturas.  En primer lugar, y respecto a su denominación, cabría recordar que el término “weblog” data de 1997, cuando Jorn Bar uer lo empleaba por primera vez en su bitácora “Robot Wisdom” [ 1 ]. En los últimos tiem os, em ero, se han ido extendiendo otras terminologías como la derivada de su aféresis (blog) o su traducción al castellano (“bitácora”), referida tem ranamente por los bloggers Carlos Tirado [ 2 ] y Gustavo Arizpe (1999) [ 3 . Por lo ue se refiere a sus rimeros asos, nos tenemos ue remontar hasta finales de la década de los noventa, cuando su uso se diri ía básicamente a recomendar sitios web enlaces a otras á inas. Por estas fechas, comenzaron a sur ir las rimeras definiciones del término a en 1999 veían la luz Blogger, el primer servicio gratuito de bitácoras, y el primer weblog en español, Barrapunto.com.  Su erada esta eta a embrionaria, su caracterización ha re resentado uno de los rinci ales retos a los ue se han enfrentado –y siguen haciéndolo– investigadores y expertos en la materia (Barrett, 1999; Blood, 2002:1; Stone, 2002:9).  De hecho, no siem re ha resultado fácil definir el "rostro" de estos rototi os comunicativos. Bitácoras ersonales, ru ales, profesionales, con múltiples posibilidades temáticas…, la ama es tan am lia ue incluso se ha lle ado a afirmar, con acierto, ue "cada blo es un mundo". Lue o no arece demasiado conveniente tratar de ofrecer una definición a ustada rigurosa de un término del que se han llegado a citar hasta veintiséis acepciones diferentes (Urban Dictionary, 2005) [ 4 ].  Por ello, en esta sucinta revisión de los weblo s nos limitamos a ofrecer al unas inceladas útiles ara recordar los ras os estructurales básicos e identificativos de este ti o de ublicación, caracterizada or su usabilidad a la hora de difundir de manera sencilla –y, generalmente, gratuita– contenidos en red. Así, como elementos más habituales de estas á inas, Bausch, Hau he Hourihan 2002: 91 señalan las entradas o notas osts , la información sobre la nota resumen, comentarios, enlaces a la nota –trackback-), la atribución uién ublica la nota , el enlace ermanente e información sobre la fecha hora de ublicación. También el rofesor José Luis Orihuela coincide en señalar la "cronolo ía inversa de las historias (lo más reciente es siembre lo más visible) (…), los enlaces ermanentes cada historia o ost tiene un URL ro io fijo) y (…) la existencia de comentarios (cada historia puede comentarse individualmente) (…) Mediante los enlaces a sitios externos ue realiza los comentarios ue recibe, cada 'blo er' se inserta dentro de una comunidad o "vecindario", conformado or esos vínculos comunes or la familiaridad ue ad uiere con su ru o de referencia" Orihuela, 2004 . Se ún esto, los weblo s ro orcionan un eculiar ti o de escritura ue va encadenando los textos a medida ue estos se renuevan com letan con contenidos comentarios de los lectores. Asimismo, son frecuentes los sumarios de enlaces (blogroll) a otros weblogs que el autor recomienda y dispone al alcance del usuario.  Cabe razonar, or tanto, ue buena arte del éxito del weblo reside en la combinación ue lleva a cabo de los recursos es ecíficos de la red. De todos modos, como bien reconoce Fournier 2003 , no resulta sencillo ofrecer una definición unitaria y definitiva del término, que él mismo caracteriza –en una cita algo larga pero ilustrativa– como una “ á ina web ersonal, or tanto más o menos sub etiva, concentrada en cual uier tema: olítica, economía, tecnolo ías, reli iones, etc. con un mantenimiento y puesta al día más sencillos y regulares, una presentación cronológica inversa (…) , sobre todo, con un gran número de vínculos de hipertexto hacia otras fuentes de información sacadas de la red o de otros weblogs”.  De i ual forma, es menester tener en cuenta ue el rado de hibridación alcanzado or estas es ecies comunicativas dificulta no sólo su definición, sino también su ordenación ri urosa. Con todo, se han lanteado diversas cate orizaciones útiles ara dar cabida a estos rototi os en constante evolución crecimiento. Entre las más extendidas, destaca la ti ificación de weblo s ro uesta or la blo er Rebecca Blood. Esta si nificada ex erta en la materia a unta diferentes matices para el weblog y cada uno de los subtipos que engloba: blogs, notebooks (“cuadernos”) y filters (“filtros”) (Blood, 2000: 2-6 . El weblo , nos recuerda Blood, conserva buena arte del carácter rimi enio del formato: "certainl the articular mixture of links, commentar , and ersonal observation uni ue to each individual site has alwa s iven each weblo its distinctive voice and personality; and certainly the weblog has always been an infinitely malleable format”. Ahora bien, derivados de la propia evolución del formato y de sus nuevos usos, han surgido otros especímenes que, como el “blog-st le weblog”, alteran, en palabras esta misma autora, la definición de weblog: “the influx of blo s has chan ed the definition of
c sol neidemrebia un: osacimoxar ausói nso   ssuhttpf...ww.u://w olbew otamrof ldea cienesPr. 5)2(00ra aA nite,ao Urrond2Larde 1niáP 2 a
2/an3500/senitalicblioac.ellpus/o.htm
weblo from a list of links with commentar and ersonal asides to a website that is u dated fre uentl , with new material posted at the top of the page".  Aun ue los blo s notebooks coinciden al ocu arse de temas ersonales del autor, basados eneralmente en sus ex eriencias, también se diferencian or el tamaño de las notas de entrada o blo ues de texto, mucho más lar as en los se undos. Asimismo, mientras en estos dos ti os de weblo el enlace sirve como acom añamiento al texto rinci al, en los filters (“filtros”) ocurre todo lo contrario, ues el ro io ordenamiento del sitio a arece su editado a estos enlaces. Tanto es así ue la ma oría de estos tienen como ob etivo rioritario convertirse en fuente informativa o referente habitual de lectura para el usuario interesado en un determinado tema (2002: 8).  En la misma línea, Bausch, Hau he Hourihan 2002 llevan a cabo una clasificación de los weblo s basándose en dos criterios bien definidos, como son los ras os diferenciales el contenido de estos formatos. Se ún el rimero de estos criterios, cabría diferenciar a uellas bitácoras elaboradas a base de e ueños fra mentos de texto a uellas otras en las que las notas de entrada son de mayor tamaño, denominadas “ensayos” o “diarios”. La a licación del se undo criterio proporciona una mayor amplitud tipológica, con cinco modalidades diferentes: 1) temáticas (single-to ic weblo s ; 2 basadas en enlaces (link-driven weblo s ; 3 noticias comentadas news o inion ; 4 diarios ournals ; 5 fotoblo s hotoblo s . Las clasificaciones formuladas por Cindy Curling (2001) y Winther y Balslev (2004) aplican un criterio temático.  Para terminar esta a roximación eneral a los weblo s daremos cuenta brevemente del crecimiento ex onencial de este formato, una rofusión ue tiene lu ar a ritmo verti inoso, tal como odemos verificar con un sim le vistazo a los datos de los motores de rastreo Blogometro.com [ 5 ] y Technorati.com [ 6 . Esta rá ida ex ansión de weblo s tiene lu ar tanto en el contexto anglosajón [ 7 , como en el ámbito his anohablante, si bien el carácter introductorio de este e í rafe nos lleva a centrarnos en la blogosfera’ española y en las consideraciones efectuadas al respecto por el “Informe anual sobre el desarrollo de la Sociedad de la Información en España” (eEspaña 2005) [ 8  de la Fundación Auna. Se ún este texto, el número de weblo s en Es aña ronda la cantidad de 68.000 aun ue menos de la mitad se actualizan re ularmente . Estos alber an, se ún el Blo ómetro de abril de 2005, más de cinco millones de enlaces, la ma oría alo ados en servidores como Blogia.com (27.899), seguido con distancia por Ya.com (12.248).  Sirvan los datos ofrecidos ara insistir, una vez más, en el boom cualitativo de los weblo s, cu a audiencia en Es aña suponía a finales de 2004 un 11’4% de los internautas, según la última encuesta de “Navegantes en la Red” [ 9 , corres ondiente a febrero de 2005. Este mismo estudio refle a ue durante el eriodo de reco ida de datos unos 190.000 internautas españoles blogueaban’ habitualmente, cifra ue en la actualidad habrá aumentado considerablemente. De hecho, la creación de bitácoras en la blogosfera’ his ana du lica su número cada cinco o seis meses, lo ue dificulta su control en cifras y audiencias.  Todo ello viene a demostrar la versatilidad de la ue hacen ala estos rototi os, estrechamente li ada al ro io desarrollo tecnológico y a las nuevas modalidades que surgen a su amparo: 'fotoblogs' (de fotografía), podcasting’ (radio a la carta 'mobweb' elaborados desde teléfonos otros dis ositivos móviles eEs aña 2005 . Ante este anorama, a nadie sor rende que el fenómeno se haya situado en el punto de mira de numerosos expertos para quienes la expansión de la blogosfera’ su one una auténtica revolución. Los blo s no ierden actualidad tam oco son una mera moda asa era; sus con uistas en el com le o anorama comunicativo de la red les avalan, al i ual ue lo hace su éxito ara sumar ade tos también en los medios de calidad, a los que se van incorporando sin prisa pero sin pausa’.   2. La apuesta por el periodismo participativo  El blo in su one una de las otencias más im ortantes con las ue cuenta el ámbito comunicativo del ciberes acio a la hora de romover una verdadera artici ación de los ciudadanos. No en vano, el weblo re resenta una articular forma de expresión que promueve la colaboración –voluntaria, asíncrona y pública– de los usuarios en la comunicación. Esta interrelación entre el emisor y receptor –o, si se prefiere, entre el blogger y el internauta– es caracterizada como un roceso comunicativo abierto ue ha sabido consa rarse como alternativa al aradi ma tradicional de los medios de comunicación, de carácter erár uico unidireccional. Desde su irru ción en el anorama comunicativo de Internet, los weblo s han venido lanteando im ortantes desafíos en la estructura comunicativa tradicional re resentada or los medios clásicos rensa, radio televisión . Tanto es así ue a estas alturas nadie duda de la autoridad de estas ex resiones cibernéticas ara alterar el papel del periodista y de los mensajes que construye para un público que ve convertir su rol de receptor pasivo.  Estas transformaciones ex erimentadas or la clásica estructura de la información desbrozan el camino ara ue la o inión pública transite hacia una mayor autonomía y capacidad de decisión.  En consecuencia, contar ho con ma ores o ciones de intervención en el roceso informativo re resenta ara un sinfín de ciudadanos conectados la me or forma de e ercer su artici ación cívica. En torno a ésta, han sur ido diversas osibilidades eriodísticas, como el Periodismo 3.0, denominación ue a unta el estudioso Juan Varela ara aludir, es ecíficamente, a a uellos medios sociales blo s, wikis, foros, etc. de intención eriodística e informativa ue abordan información o inión de actualidad, a sea es ecializada temática o eo ráficamente Varela, 2005a . Como ras os más característicos de estos formatos, Varela destaca su capacidad para rebajar el poder de intermediación de los medios –al ermitir entrar en contacto con las fuentes y con los testimonios directos de los hechos–, o su rechazo a la conce ción tradicional de la ob etividad, racias a la ma or observación comunicación no sub etiva de los acontecimientos ue llevan a cabo Varela 2005a . Se ún el mismo autor, el Periodismo 3.0 da cabida a los ciudadanos, quienes “irrum en en el es acio úblico ara informar comentar la información”, de ahí que podamos entender el Periodismo 3.0 como heredero directo del “periodismo cívico”. De todos modos, Varela asume ue no todo el eriodismo artici ativo uede considerarse eriodismo cívico o Periodismo 3.0, puesto que muchas de las bitácoras que pululan por la red “atienden sólo a la ex ansión comunicativa de ersonas individuales se usan como una ran herramienta de ex ansión de la comunicación inter ersonal, con mucho más alcance que los instrumentos y modos desarrollados anteriormente” (Varela, 2005b)  Esta mediación de las audiencias se convirtió ronto en ob eto de análisis ara los ex ertos, uienes advirtieron en el nuevo fenómeno randes interro antes a los ue dar res uesta. Con este fin, Bowman Willis ublicaban a finales de 2003 el informe “We Media. How audiences are shaping the future of news and information”, encargado por The Media Center [ 10 . Dicho traba o refle a los cambios ue el ámbito eriodístico ex erimenta en la Red ara dotarse de una fisonomía diferente ue, a or a uel entonces, comenzaba a alterar la ráctica habitual de los medios. De esta forma, la ublicación del informe sirvió en su momento para llamar la atención sobre la significación del “periodismo participativo” ue al unos refieren indistintamente con el nombre de “periodismo ciudadano” (citizen ournalism , aun ue a hemos visto la diferenciación
9larronda,etin Aa ar00(21 edraL2dnorrU ol formato weblo )5 .rPseneic aeda un: osacimoxarc sol neidemrebihttpf...ww.u://w ausói nso   ssu 3 aniáP
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establecida al respecto (Varela, 2005b).  Así ues, ara Bowman Willis el eriodismo artici ativo re resenta un nuevo erfil ue se ha ido modelando racias a diversos modos como los weblogs, en los que la participación del usuario se guía por el interés de “informar ser informado” (2003: 40 . A artir de esta consideración, los autores definen la nueva modalidad eriodística artici ativa como el acto de un ciudadano o ru o de ciudadanos ue ue an un a el activo en el roceso de reco ilación, tratamiento difusión de la información, con el fin de “suministrar la información inde endiente, confiable, exacta, de am lio ran o relevante que una democracia requiere” (2003:10 . Para los medios tradicionales, este ma or control de los ciudadanos sobre la información su one la érdida de su he emonía tradicional, la desa arición de su status como atekee ers únicos. Ahora bien, el informe habla también de los beneficios que el “We media” (“nosotros el medio”) uede traer a las em resas eriodísticas tradicionales, entre otras la osibilidad de desarrollar una relación más honrada con sus audiencias. Esto ocurre, or e em lo, cuando el re ortero ue escribe el weblo solicita el feedback or arte de su audiencia, ara edir bien un conse o, bien fuentes de rimera mano útiles a la hora de confirmar una historia u orientarle en una nueva dirección (Browman & Willis, 2003: 53).  Quien tampoco duda de la fuerza de este periodismo “hecho por la gente y para la gente” es Dan Gillmor. El ue fuera columnista del San José Mercury News, hoy blogger ( http://bayosphere.com/blog/dangillmor/ , ublicaba un año des ués del informe de Bowman y Willis su obra “We the Media. Grassroots Journalism by the People, for the People” (2004) [ 11 . En este libro, Gillmor sienta las bases de la comunicación descentralizada que vincula a los movimientos grassroots’. Con ello, este autor expresa su convencimiento en las masas, en los periodistas ciudadanos’ ue están desmantelando el mono olio sobre la información de los randes medios, a los ue no les ueda más remedio ue abandonar su atávica unidireccionalidad ara transformarse en una conversación. En torno a esta ma or artici ación sus efectos en el consumo mediático Gillmor ofrece interesantes reflexiones. Entre otras cuestiones, a unta ue se trata de una tendencia en alza ue en los róximos años todos seremos otenciales roductores de información, cada vez más, a medida ue las herramientas ya conocidas –weblogs, foros de debate, correo electrónico, teléfonos móviles, etc.– alcancen un ma or desarrollo expansión.  De todos modos, cabría recordar a uí también ue hace a al unos años Allan Herrell, del Po nter Institute, aclaraba en su artículo "Are Weblo s Journalism?" 2002 ue los blo s ueden ser muchas cosas, incluso eriodismo, ero ue no son eriodismo or el mero hecho de ser blo s. Aun así, tam oco cabe dudar de la viabilidad de determinados blo s eriodísticos para el tratamiento y difusión de información. En este sentido, el blogger de Elmundo.es [ 12 José Cervera ha reconocido ue los weblo s re resentan verdaderas fórmulas ara el e ercicio eriodístico, de ahí ue, en su o inión, informadores randes medios deberían tener más en cuenta a estas nuevas ex resiones Cervera, 2005 . De hecho, este mismo autor razona ue “los medios (…) subestiman la im ortancia del fenómeno blo , al mismo tiem o ue sobreestiman la im ortancia de los pocos blogs que conocen”. Lue o, arafraseando a Cervera, odemos ver el futuro de los medios como Gulliver en Lili ut: gigantes atados por legiones de enanos (Cervera, 2004).  Se admite incluso que esta mayor participación de los receptores a través de los weblogs convierte a estos en “vi ilantes de los vigilantes” [ 13 ], o lo que es lo mismo, en guardianes del “cuarto poder” re resentado or los medios de comunicación. Esto su one ue los medios los eriodistas ue en ellos desem eñan su labor han de someter sus informaciones a un tratamiento es ecialmente ri uroso cuidado, ale ado de intereses, rumores otros males ro ios del eriodismo ino erante. I ualmente, las bitácoras tam oco se libran de la re rensión de los randes medios, ue acusan a al unas de estas de nutrirse de sus contenidos.  Sea como fuere, arece más ue evidente ue los weblo se han de librar de toda sombra sobre su ca acidad ara ofrecer una información ale ada de rumores, veraz contrastada. Un buen hacer ue viene a ser la condición sine uanon ara reconocer en estas plataformas de Internet a los verdaderos garantes de la información alternativa [ 14 , libres artici ativos. Justamente, este a el de las bitácoras como medios alternativos ue contribu en a una ma or luralidad de los contenidos ha sido convenientemente analizado or García Orosa Ca ón García 2004 . En su estudio sobre las bitácoras informativas’, estos autores hacen notar la corres ondencia entre la a enda temática de estas la de los medios tradicionales, lo ue les lleva a considerar ue resultan eficaces como una se unda estructura de inter retación erar uización de la actualidad 2004: 125 . Así ues, García Ca ón conclu en ue considerar a las bitácoras como medios de comunicación independientes resultaría un dislate, no así entender que representan, “ex onentes de las formas de comunidad inter retativa virtual ue crea internet ue también ueden observarse en fenómenos como los foros, los chats, el reenvío de correo electrónico o los newsgroups” (2004: 125)  De todo lo ex uesto se deduce ue el vie o debate blo in versus eriodismo resulta oco acertado, como a insinuó tempranamente Scott Rosenberg en “Much ado about blogging”, uno de los rimeros artículos eriodísticos sobre el tema publicado en Salon.com: “…this debate is stupidly reductive, an inevitable byproduct of (…) the traditional media's insistent habit of framin all chan e in terms of a "who wins and who loses?" calculus. The rise of blo s does not e ual the death of professional journalism. The media world is not a zero-sum ame. Increasin l , in fact, the Internet is turnin it into a symbiotic ecosystem -- in which the different parts feed off one another and the whole thing grows”. (Rosenberg, 2002).  Convendría a uí también recordar cómo la dili encia informativa, social cívica de determinados weblo s ha uedado suficientemente demostrada a raíz de si nificativos acontecimientos de alcance, marcados or la celeridad sobreabundancia informativas. Entre estos hechos destacan al unos recurrentes en reflexiones como las ue nos ocu an. Tal es el caso de la guerra de Irak (2003), las elecciones presidenciales de Estados Unidos (2004) o los atentados del 11-M en Madrid 2004 . El rimero de estos sucesos marcó el inicio de una nueva eta a, ues muchos de los weblo s sur idos durante el conflicto warlo s ofrecieron a la o inión ública la o ortunidad de confrontar las versiones de los medios tradicionales con fuentes inde endientes. En muchos casos, se trató de á inas de eriodistas enviados al conflicto otros testigos que dieron a conocer su visión de lo que acontecía, lejos de las presiones de los medios tradicionales [ 15 . Estos novedosos medios se convirtieron en una lataforma de ex resión libre ara mostrar a Occidente todo ti o de información e imágenes [ 16 , muchas de ellas censuradas. De esta forma, su ieron ofrecer una información diferente fidelizar internautas ue encontraron en estos warlo s una fuente informativa de rimera ma nitud. El mismo a el ue acometieron durante las asadas elecciones norteamericanas 2004 , en las ue muchas de estas com rometedoras bitácoras descubrieron las mentiras de notables periodistas y políticos, poniendo fin a sus carreras [ 17 . Asimismo, sirvieron ara ue los e ui os de Bush Kerr traba aran al minuto, no sólo ensando en el rime time televisivo, sino dando res uestas a los blo ers, de forma instantánea con opiniones expresadas fuera de contexto (Montagut, 2004).  En lo que se refiere a los tristes atentados del 11-M en Madrid y los días que siguieron hasta la jornada electoral del 14-M, resta decir ue los weblo s funcionaron como una lataforma de ex resión exce cional ara multitud de ciudadanos conectados a la red. Estos sitios se lanzaron al intercambio de o iniones e informaciones, dando voz a los ciudadanos ara
tm.hP12e rrLanaái d 4at ,iAannoodU er). Presera (2005otamrof led aicncis lon  eloeb wana :su deoiebmr susón amaciroxi
roaro ndetUr Aa,áP anied 5L21 esencia del formnira a2(00)5 .rPenoial/slbupcacill.us/.e:/tpww/w
ejercer una positiva llamada a la movilización (Sampedro, 2005). Un poder de convocatoria -al ue también contribu eron los mensajes a través del correo electrónico y del teléfono móvil, vía SMS- ue restó oderío a los modelos comunicativos tradicionales a la hora de dotar de auténtico valor democratizador a sus informaciones. En contra artida, un buen número de weblo s se esforzaron or arantizar una verdadera o inión ública, ca acitada ara artici ar movilizarse no sólo virtualmente, sino también cívicamente.  Ahora bien, más allá de la efectividad demostrada en estas coberturas informativas, los blo s han sabido conservar un ran oder mediático. Tanto es así ue el nuevo modelo informativo ue su onen re resenta una dura com etencia ara otros medios de masas, como los tradicionales de la rensa, la radio la televisión. Estas estructuras comunicativas han comenzado a a re lantear muchas de sus formulaciones rimi enias, en tanto ue su ó timo desarrollo en la World Wide Web obli a a considerar otros modos comunicativos de carácter horizontal. Al unos de estos foros, chat, correo electrónico, listas de usuarios, etc. a han demostrado su viabilidad como modelos interactivos ca aces de a rovechar una de las ventajas comunicativas más distintivas del soporte. Ahora les toca el turno a otras fórmulas participativas como los weblogs.  De hecho, desde su irru ción en el anorama comunicativo de Internet, estos rototi os han su uesto un verdadero acicate ara el ámbito ciber eriodístico. En este sentido, re resentan una novedosa modalidad eriodística sur ida al am aro de las otencias ex resivas del medio di ital hi ertextualidad, interactividad , cada vez más, multimedialidad . Estas a titudes comunicativas han apresurado su avance en el entorno mediático de Internet, más allá del reducto de la blogosfera’. Y al examen descri tivo de esta nueva tra ectoria en el ciberes acio dedicamos, recisamente, el róximo e í rafe, conscientes de ue la extensión ro ósito de este traba o im iden dar re uesta a todos los interro antes ue lantea este com le o asunto.   3. El blog conquista los medios  Como veníamos anunciando, la u na mediática or la atención de la audiencia ha servido ara revelar a los weblo s como eficaces com etidores de los medios en la World Wide Web. Estos son cada vez más conscientes de ue el consumo en el entorno red se ri e or autas distintas a las ue im eran en el mercado tradicional, de ahí ue no les ha a uedado más remedio ue fi ar su atención en esta fórmula ex resiva ue no asa inadvertida. Dicha a roximación al mundo de los blo s re resenta una de las rinci ales estrate ias de las randes em resas informativas, hasta el unto de convertirse en uno de los diez factores más influyentes en este mercado mediático, al menos en el estadounidense [ 18 ].  Todo ello pese a los recelos iniciales y las críticas que recibió este formato [ 19 , como bien nos recuerdan las alabras del italiano Maurizio Dovi i: "Quando li old media hanno cominciato a interessarsei e scrivere sul fenomeno dei blo , i rimi commenti non sono stati esattamente favorevoli. Del blo non iaceva l'as ecto conlittuale con il iornalismo tradizionale, mentre si guardava con interesse alle prospettive di complementarità offerte dallo stesto" (Dovigi, 2003: 37)  Grosso modo, el im ulso ex erimentado or el formato blo en los medios tradicionales uede ser visto como una osibilidad más de las múltiples que ofrece la relación entre weblogs y periodismo [ 20 ]. Y todo hace esperar que este maridaje blogging-eriodismo continúe evolucionando en los róximos años, a medida ue la fórmula comunicativa del blo se ro a ue or los medios. Estos llevan a cabo en nuestros días usos bien concretos del formato, entre los ue destacamos los ue se describen a continuación: or un lado, su utilización suele ser habitual en las coberturas de randes acontecimientos informativos blo s de cobertura , donde ad uieren un carácter untual; or otro lado, cada vez más medios editan de manera re ular bitácoras con la firma de sus eriodistas o colaboradores de renombre; asimismo, al unos medios ofrecen un “servicio de blogs” para que los usuarios publiquen sus propias bitácoras.  'Blo uear' su one así una nueva forma de comunicar ara los cibermedios, derivada de su necesidad de ada tación a un contexto en el ue los ciudadanos tienen la alabra. Se ún esto, cabe entender este ti o de iniciativas como una consecuencia ló ica de la ex erimentación constante ue mantienen los medios electrónicos, a la es era de su consolidación definitiva. Efectivamente, era de es erar ue a uellos medios interesados en diferenciarse de sus hermanos mayores recurrieran en sus ediciones digitales a formas de expresión propias de la Red.  Esta a uesta or el formato ha servido ara avivar la controversia sur ida en torno al 'blo in ' el eriodismo. Por e em lo, ha uien se re unta si los blo s son una amenaza o una o ortunidad ara los medios tradicionales, cuestión ara la ue existen respuestas como la que sigue: “si retenden se uir siendo tradicionales, son una amenaza, ero si no, tienen la oportunidad de definir y posicionarse en la nueva máquina que emplee el mundo para autoconectarse” (Estrate a, 2005 . Por este motivo, Lanson y Croll insisten en la eficacia de las bitácoras para la edición periodística en Internet: "…write online is closer to a conversation than a lecture. To use the new medium effectively (…) the ournalist must be far more o en to engaging readers in discussion and, sometimes, to using news as resources of information" (Lanson y Croll 1999: 112).  Em ero, no todo el mundo se muestra conforme a la hora de bautizar de blo in a esta ráctica ue inserta el blo en los medios de Internet. Entre otros motivos, se alude a la pérdida de libertad del autor –del periodista convertido en blogger– ue oco o nada tiene ue ver con la idiosincrasia de la 'blo osfera', tal como reconocía Mariano Amartino 2003 en una de las primeras notas publicadas en el blog de Clarín.com [ 21 ]. Este blogger’ fue el encar ado de sacar adelante la bitácora sobre tecnolo ía ue la edición online del diario ar entino uso en marcha en febrero de 2003, convirtiéndose en uno de los rimeros cibermedios de habla his ana en com letar su oferta de contenidos con un weblo . A este recursor si uieron otros en el mercado latinoamericano, como el diario mexicano El Universal Online ( http://foros.eluniversal.com.mx/blogs/weblogs.html ) o el chileno El mercurio ( http://editorial.elmercurio.com . En este último caso merece destacarse el em leo del blo ara dar forma a la sección de o inión, donde se inclu en textos editorializantes, tribunas libres columnas, entre otras modalidades rototí icas ue consi uen un ma or dinamismo racias al formato. No en vano, el blo obli a a concebir la ar umentación de manera distinta, cimentándola en una verdadera interacción. Toda una novedad, si tenemos en cuenta ue los éneros de o inión conservan, todavía ho , buena arte de las estructuras lineales y cerradas heredadas de la prensa (Díaz Noci, 2001: 121).  De manera similar, el diario chileno La Tercera www.latercera.cl ha dado recientemente un aso más en su avance en la blogosfera’ racias al lanzamiento en octubre de 2005 de un servicio ionero en los cibermedios his anos denominado LTBlo s. Aun ue este ciberdiario cuenta desde hace tiem o con un weblo sobre de ortes ( www.blogs.latercera.cl/deportes , esta nueva oferta brinda una lectura sindicada de weblo s en es añol, seleccionados or el periódico, en cuatro categorías (“Tecnología”, “Medios internacionales”, “Consumo” y “Periodismo”).  En cual uier caso, la necesidad de concreción ue se deriva de este traba o nos lleva a detenernos en el uso de los weblo s
dn.othm539larrotina/200nu :soidemrebic os leno blweo at..th  .fsusous sn a acióoxima ar
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