Cet ouvrage fait partie de la bibliothèque YouScribe
Obtenez un accès à la bibliothèque pour le lire en ligne
En savoir plus

Equívocos en Torno a los Conceptos de Vida y Calidad de Vida (Misunderstandings on Concepts Life and Quality of Life)

De
14 pages
Resumen
La exposición de este trabajo consiste en señalar algunas de las concepciones éticas y antropológicas que, a mi entender, subyacen en la medicina actual cuando otorgan una significación decisiva a la calidad de vida por encima de la vida humana.
Abstract
The rationale of this work is to indicate some of the ethical and anthropological conceptions that, to my understanding, underlie present day medicine when more relevance is granted to the quality of life than to life itself.
Voir plus Voir moins

Equívocos en torno a los conceptos de vida y calidad de vida
EQUÍVOCOS EN TORNO A LOS CONCEPTOS
DE VIDA Y CALIDAD DE VIDA
MISUNDERSTANDINGS ON CONCEPTS LIFE
AND QUALITY OF LIFE
Mª Victoria Roqué Sánchez
Cièncias de la Salut
Universitat Internacional de Catalunya
Josep Trueta s/n
08195 San Cugat del Vallés (Barcelona)
e-mail: vroque@csc.uic.es
Resumen
La exposición de este trabajo consiste en señalar algunas de las concepciones éticas
y antropológicas que, a mi entender, subyacen en la medicina actual cuando otorgan
una signifi cación decisiva a la calidad de vida por encima de la vida humana.
Palabras clave: vida, calidad de vida, valor de la vida, bien.
Abstract
The rationale of this work is to indicate some of the ethical and anthropological
conceptions that, to my understanding, underlie present day medicine when more
relevance is granted to the quality of life than to life itself.
Key words: Life, Quality Life, Value of Life, Good.
Cuad. Bioét. XIX, 2008/2ª 223Mª Victoria Roqué Sánchez
Buena parte del debate actual en difi cultades que existen para unifi car los
medicina se centra en el cambio de inter- criterios que determinan el inicio y fi n de
pretación del valor y del reconocimiento la vida y de donde se derivan temas tan
que se debe a la vida humana. Vida y importantes como son el estatuto del em-
Calidad de vida son dos expresiones con brión y la eutanasia, sino porque la misma
múltiples significados, estrechamente idea de vida es etérea, vaga cuando no
relacionadas entre sí, que conciernen es rechazada. El Premio Nobel Peter B.
directamente a la vida humana y por Medawar escribió Aristotle to Zoo, en la
tanto atañen a cuestiones que no pueden versión italiana viene subtitulado Dizion-
ser planteadas y desarrolladas sólo desde ario fi losofi co di biología y la voz Vita no
la medicina. Como advierte el Nobel de aparece, pero sorprendentemente hay una
Economía Amartya Sen, el tema de la vida voz titulada Defi nizione della vita e di altri
humana pertenece al ámbito de la ética y termini en la que advierten al lector que
no sólo al papel de la medicina clínica. el término Vita «está tomado del léxico no
Ambos conceptos gozan de aceptación científi co y usado en contextos científi cos
general en el terreno de los principios muy alejados de aquéllos que pueden
1o enunciados. Son conceptos que no se darse en el lenguaje común» . Para estos
discuten, que se suscriben y defi enden autores, la palabra en sí no tiene un ver-
tanto para nosotros como para los demás. dadero signifi cado, lo que cuenta es su
Pero en la práctica, cuando hay que de- uso «que sirve bastante bien para los fi nes
2terminar el modo concreto de actuar, la de los biólogos investigadores» . De ahí
diversidad de posturas es difícilmente se sigue que el problema de la defi nición
conciliable y no hay un criterio único de la vida sea irrelevante para ellos. Pero,
a seguir. Y, aun cuando se emplean los entonces, ¿quién decide qué usos son los
mismos términos y parecen coincidir los correctos o incorrectos?
mismos objetivos, se defi enden y argu- Durante siglos la vida había sido pen-
mentan actuaciones tanto para promover sada como obra de Dios, se admitía que
la vida como para eliminarla. El uso del no eran incompatibles la acción divina y
lenguaje se invierte extrañamente y la la acción científi ca del hombre, que había
propia persona humana resulta más o una congruencia entre la creación y el
menos distorsionada. proceso evolutivo. En el ámbito fi losófi co,
el término vida es un término análogo
1. El escurridizo concepto de vida que indica un grado de ser y, a la vez,
un grado de perfección en la posesión de
En la Encyclopedia of Bioethics de la ser. Y así, se afi rma que ser vivo expresa
Universidad de Georgetown (ed. 1995)
la autora de la voz Life, S. Franklin,
1 Medawar, Peter B., Aristotle to Zoo,
considera que es uno de los términos Dizionario filosofico di biología, Mondadori, Milán,
fundamentales para la Bioética y, a la vez, 1983, 79.
2 Ibidem., 80.de los más problemáticos. No sólo por las
224 Cuad. Bioét. XIX, 2008/2ªEquívocos en torno a los conceptos de vida y calidad de vida
la mayor dignidad relativa en la posesión mientos en el ámbito del mundo natural
3del ser . y ha desarrollado habilidades técnicas
Rechazadas estas explicaciones fi losó- para dominar los procesos biológicos, de
fi cas por ingenuas y propias del estadio tal modo que hoy es posible proyectar y
infantil de la humanidad, son pretendi- rediseñar formas de vida vegetal y ani-
damente superadas por la mentalidad mal. La vida, también la humana, se ha
4tecno-cientifi cista , que considera la vida convertido, a menudo, en un producto
como un proceso casual guiado por la de la biotecnología, en un instrumento
mano invisible de la selección natural. dúctil de posibilidades ilimitadas. La
Se trata de un plan ciego, en el que no biotecnología se concibe como una nue-
existe intencionalidad alguna. Además va alfabetización de la humanidad. Así,
de parecer incapaz de percibir la radical Silver aspira, en su libro Remaking Eden:
diferencia que existe entre movimien- cloning and beyond in a brave new world,
tos y procesos que son regulados en a demostrar la tesis de que se puede di-
el interior y movimientos inducidos y rectamente clonar el hombre del paraíso
6regulados por fuerzas externas, es para- terrestre . La genética suplanta a la fi loso-
dójico que la tan proclamada neutralidad fía. Las recientes investigaciones en este
científi ca posea caracteres comunes a campo se presentan como la explicación
las concepciones míticas del cosmos y última de las distintas contingencias de
del hombre de los siglos VIII a. C y a la vida de cada ser humano. Otra de las
las doctrinas materialistas de los siglos consecuencias de la reducción cientifi -
5VI-V a. de C . cista de la vida es la puesta en discusión
Más recientemente, la aparición de la por parte de fi lósofos y científi cos de la
biotecnología ha confi gurado sus conoci- superioridad de la vida del hombre sobre
otras formas de vida. Se empezó minimi-
3 Pero, además, entre los seres vivos también zando las diferencias entre los hombres y
existen grados de perfección, es decir, hay seres cuya los animales, entre el comportamiento de
vida es más rica, más perfecta que la de otros. Cfr.
la materia viva y la conducta inteligente Aristóteles, Acerca del alma, 413 a-b.
4 Cfr. Feighl, H., The Scientific Outlook: del hombre, para llegar hasta la postura
naturalism and Humanism en H. Feighl y M. extrema de la completa equiparación de
Brodbceck (ed), Readings in the Philosophy of
todas las especies de seres vivientes. No Science, Appleton— Century— Crofts, New York,
obstante, si se quiere conocer al hombre 1953, 4 y 9-10.
5 Así, por ejemplo, Hesíodo, en su Teogonía, es preciso distinguir la originalidad de la
narra cómo el origen del mundo parte de la vida humana de otras formas de vida y
organización de una materia primitiva. En cuanto
de sistemas materiales complejos. a la concepción materialista o mecanicista centra
sus explicaciones en torno a los aspectos físicos.
Todo está sujeto a una ley estricta de necesidad
6 Silver, L.M., Remaking Eden:cloning and mecánica y el movimiento es puramente inanimado
beyoud in a brave new world, Avon Books, New York, y mecánico. En esta línea se sitúan los atomistas
1997 [trad. Italiano: Il paradiso clonato, Sperling Leucipo y Demócrito, así como sus continuadores,
&Kupfer, Milano, 1998 ]Epicuro y Lucrecio.
Cuad. Bioét. XIX, 2008/2ª 225Mª Victoria Roqué Sánchez
Por supuesto, la vida humana es un absoluto, ni en lo fundamental ni en las
problema científi co pero es mucho más consecuencias, de sus manipulaciones.
que eso. El saber científi co-técnico es un El resultado es siempre incierto, y tanto
modo de interpretar y transformar la más cuanto más profundas sean sus inter-
realidad, pero no agota todas las posibili- venciones en la naturaleza. El problema
dades de la razón abierta al mundo y a la se agudiza cuando no se reconocen ni se
persona en todas sus dimensiones. No es respetan los límites ni las confi guraciones
posible entender el fenómeno de la vida naturales. Científi cos como Jeremy Rifkin,
desde una postura conceptual unívoca autor del conocido ensayo The Biotech
y científi camente neutra. La medicina o Century, afi rman la enorme infl uencia de
la ciencia biológica en general describen la biotecnológica sobre la humanidad, de
cómo suceden los fenómenos del naci- tal manera que «nos obligará a considerar
miento y de la muerte, cómo se nace y muy atentamente nuestros valores más
como se muere y gracias a la investiga- profundos y nos constreñirá a plantear-
ción lo explican con mayor profundidad, nos de nuevo y seriamente la pregunta
pero no pueden contestar por qué se nace fundamental sobre el signifi cado y el fi n
8y se muere. El porqué de la vida y de la de la existencia» . El desenlace lógico
muerte, de la salud y de la enfermedad no ante esta radicalización tecnocientifi cis-
halla respuesta en el programa biológico- ta es reivindicar para sí el lugar de la
genético. En cierta ocasión, el ex presiden- fi losofía, sustituyéndola. Quien marca el
te Clinton, al referirse a la secuenciación camino y dirige el proyecto existencial del
del genoma humano, comentó que está- hombre en todas las etapas de su vida,
bamos descifrando el lenguaje que Dios es la biotecnología, la ética se construye
había usado para crear la vida. Cierto, no y acomoda a la incertidumbre de los
se trata de negar el valor y signifi cación avances científi cos.
del conocimiento científi co. Pero es un El saber científi co está incapacitado
saber que está en el ámbito de los medios para resolver las cuestiones relativas
y no puede pronunciarse sobre los fi nes a la fi nalidad de la vida humana, a su
9No hay duda de que al científi co le atañe sentido y valor . De manera que cuando
descubrir los mecanismos de la vida, y
8 Rifkin, J. The Biotech Century, trad. it. Baldini el saber técnico es clave para resolver o
e Castoldi, Milano, 1998, 370.
prevenir graves enfermedades y mejorar 9 En esta línea se encunetran las palabras
7 que Benedicto XVI dirigió a los miembros de la las condiciones de vida en general . Pero a
Academia Pontificia de las Ciencias el día 6 de esta afi rmación hay que añadir que existe
Noviembre del 2006: «La ciencia, si bien es generosa,
un límite, una medida, y esto se ve claro sólo da lo que tiene que dar. El ser humano no
en que el hombre no detenta el dominio puede depositar en la ciencia y en la tecnología
una confianza tan incondicional como para creer
que el progreso de la ciencia y la tecnología
puede explicarlo todo y satisfacer plenamente sus
7 Vid. Artigas, M., Filosofía de la ciencia necesidades materiales y espirituales. La ciencia
experimental, Eunsa, 3ª ed. Pamplona, 1999, 27-29. no puede sustituir a la filosofía y a la Revelación,
226 Cuad. Bioét. XIX, 2008/2ªEquívocos en torno a los conceptos de vida y calidad de vida
el empleo de la técnica no obedece a le- pragmatismo utilitarista científi co y del
yes supratécnicas (leyes éticas) ejerce un relativismo ético, que indefectiblemente
poder dictatorial, tendencioso, arbitrario, abocan a una inversión e identifi cación
unilateral, y acaba por convertirse en fac- valorativa entre la vida física y el bien
tor deshumanizante. La individualidad del hombre sano o enfermo. Es menester
de la vida personal es diluida en la ge- salir de estos planteamientos, en los que
neralidad de la vida biológica. La ciencia la persona es objetivada en función de
—decía Bergson— debe ser científi ca y no intereses parciales o simplemente proce-
transformarse en cientifi smo, es decir, en dimentales y volver otra vez, sin dejar de
una pseudometafísica inconsistente bajo lado el diálogo con las ciencias naturales,
la máscara de ciencia. al reconocimiento y argumentación de la
originalidad e irreductibilidad de la vida
2. Riesgos y consecuencias de los reduc- humana, propios de la verdadera fi losofía
cionismos en medicina realista.
La vida es la condición de posibilidad
La vida es el bien del que derivan de la existencia y, en este sentido, no es
y a partir del cual se desarrollan otros un bien sujeto a variaciones, es un bien
bienes, como la salud, el bienestar gene- intrínseco, se es viviente o no se es, no hay
ral, la calidad de vida, la felicidad, etc.; término medio, el único cambio sustancial
bienes a los que el ser humano tiende que se produce es el de la muerte. Para
naturalmente. Acometer su realización, nosotros, los hombres, ser es vivir. La vida
disponer de los ajustes y remedios para no es una propiedad añadida a un ente,
10conseguirlos, constituye el eje de su exis- sino que constituye el ser de este ente .
tencia. En la actualidad la relación entre Es desde esta perspectiva radical como ha
estos términos es problemática: se sola- de entenderse el carácter primordial de
pan los conceptos, los contenidos y los la vida sobre las actividades que de ella
signifi cados son confusos, se desconoce se derivan (como son el pensamiento, el
o se niega la jerarquía entre los distintos lenguaje, la conciencia…). De tal manera
tipos de bienes. Todo ello produce equí- que cualquier forma de negación de la
vocos y atropellos en la praxis clínica. vida humana, o de aceptar la primacía de
Médicos y pacientes terminan por no algunas de sus propiedades sobre ella, es
saber qué dice o qué pide el otro cuando negación de la persona.
habla de salud, de bienestar, de lo que es Así pues, la vida es un bien fundamen-
mejor…Tal situación no es algo casual, es tal, lo cual no equivale a afi rmar que la
fruto de la visión reductiva y miope del vida del hombre posea un valor absoluto
sin más. Importa, y mucho, esta distinción
y su adecuada interpretación porque en
dando una respuesta exhaustiva a las cuestiones
fundamentales del hombre, como las que conciernen
al sentido de la vida y de la muerte, a los valores
últimos y a la naturaleza del progreso». 10 Cfr. Aristóteles, Acerca del alma, 415b, 13.
Cuad. Bioét. XIX, 2008/2ª 227Mª Victoria Roqué Sánchez
su sentido extremo se apoyan corrientes siones de su existencia, es lo que califi ca
de pensamiento para defender las deci- al hombre como ser consciente y libre, en
siones especialmente al fi nal de la vida él se encuentra el impulso para buscar
y en situaciones de especial fragilidad y su realización propia, la fi nalización en
dependencia. Para unos, el criterio domi- relación con Dios y con los demás hom-
nante es la preservación y prolongación bres. Desde esta perspectiva se entiende
de la vida a toda costa (encarnizamiento la persona como un cierto absoluto. Es
terapéutico); para otros, como Singer y decir, no es un absoluto ontológico tanto
Hoerster, que defi enden el desigual va- porque ha recibido el ser como porque
lor de las vidas humanas, o que afi rman posee una naturaleza que determina su
que el hombre, dueño absoluto de la modo de ser. Pero, en cuanto sujeto, la
vida, es el que decide su valor, el crite- persona es alguien que se posee a sí mis-
rio de actuación es la calidad de vida. mo y es dueño de sí y de sus actos y por
Ambas posturas parecen erradas, pues, tanto cada persona es única e irrepetible.
aun cuando en apariencia son opuestas, Ahí radica que la vida de la persona sea
vienen a coincidir en su propósito de siempre un bien, con independencia de su
llevar a cabo la «plena emancipación del aceptación o rechazo, de cualquier volun-
hombre respecto los constreñimientos de tad, sea propia o ajena. A la vez, el cuerpo
11la naturaleza» . La cuestión fi nal es que o que el hombre posee, en el sentido de que
bien se fuerza a vivir o, se fuerza a morir; el cuerpo pertenece también al ser de la
12ambas conclusiones violentan, por tanto, persona , hace que experimente la fi nitud
la dignidad de la persona. y la limitación, la incapacidad de conse-
Pero es un hecho de experiencia que guir dominarlo del todo en su proceso
la vida humana no se reduce a las leyes de envejecimiento, de enfermedad hasta
de la física y de la naturaleza inanimada; concluir en la muerte. Y en este aspecto,
la unidad real sustancial del ser humano la vida humana es un absoluto relativo.
muestra la diferenciación ontológica en A esta afi rmación es preciso hacer dos ob-
la complejidad corporal y espiritual. La servaciones. En primer lugar, el carácter
unidad esencial no es simétrica, existe de absoluto viene marcado —como se ha
cierta descompensación entre los dos prin- dicho— por la trascendencia, lo valioso
cipios constitutivos de la persona: alma es el ser de la persona, y los aspectos bio-
y cuerpo. El desplazamiento es a favor lógicos, fi nitos, están condicionados por
del espíritu, él es principio y origen de la su relación intrínseca con la dimensión
actividad humana; por él, la persona está espiritual; no poseen un valor moral pro-
en disposición de «salir de sí», abierta a la
trascendencia, traspasa todas las dimen- 12 Es decir, puesto que la persona es en la
medida que se posee a sí misma, en tal posesión se
debe incluir el propio cuerpo, precisamente porque
11 Spaemann, R., «¿Tienen los no nacidos el ser de la persona comprende tanto el alma como
derecho a la vida?», Límites. Acerca de la dimensión el cuerpo. Cfr. K. Wojtyla, Persona y acción, BAC,
ética del actuar. Eiunsa, Madrid, 2003, p. 350. Madrid, 1982, 240-241.
228 Cuad. Bioét. XIX, 2008/2ªEquívocos en torno a los conceptos de vida y calidad de vida
pio sino en cuanto se hallan integrados en pre un bien, es decir, que unas veces sea
la totalidad personal. Es precisamente la valiosa y otras no, o que algunas vidas
espiritualidad la que dota de signifi cación humanas no lo son en el mismo grado,
a la corporalidad. De ahí parte la segunda ya sea porque lo decide uno mismo u
consideración. El término relativo indica otros, o porque se la hace depender de las
que la vida biológica no agota en sí mis- situaciones, de las leyes, de la cultura, de
ma todo el valor de la persona, es una los recursos económicos, etc. Es a la luz
vida recibida y por tanto no le pertenece de estos dos elementos de la estructura
del todo, el hombre no es su propietario ontológica de la persona: trascendencia
exclusivo. Dando un paso más, se puede y fi nitud, espiritualidad-corporalidad,
ver que la plenitud de la vida orgánica como se argumenta la paradójica indis-
tiene para todos un término y que son ponibilidad y disponibilidad de la vida
muchos los que no podrán alcanzarla. humana, lo que permite comprender
En cambio, la plenitud o perfección en que el hombre es biológicamente viable
lo espiritual es posible para todos, a ella porque no es sólo un ser biológico y se
tiende el hombre de modo natural y no hace frente a determinados enfoques an-
13tiene límites . De este modo, la vida tropológicos que rebajan la vida personal
humana en su dimensión biológica es un a vida biológica.
bien subordinado, relativo —relaciona-
do— a otros bienes superiores de orden a) La vida se identifi ca con la salud
espiritual que poseen signifi cación moral.
Se comprende entonces que por razones «La enfermedad —escribe Susan
superiores, como son las de defender un Sontag— es el lado nocturno de la vida,
valor moral —la justicia, la fe, la lealtad, una ciudadanía más cara. A todos, al
etc.—, el preservar y proteger otras vidas, nacer, nos otorgan una doble ciudadanía,
se entregue la propia vida. En el hombre la del reino de los sanos y la del reino de
hay una relación jerárquica de bienes, en los enfermos. Y aunque preferimos usar
la que los inferiores están supeditados a el pasaporte bueno, tarde o temprano
los superiores sin anular su valor. cada uno de nosotros se ve obligado a
Así pues, el vocablo relativo no signi- identifi carse, al menos por un tiempo,
14fi ca que la vida del hombre no sea siem- como ciudadano de aquel otro lugar» .
La salud es indudablemente un bien y,
al igual que el bien de la vida, ambos
13 Y aun cuando, el hombre no es libre para son bienes precarios y necesitan de
elegir este deseo de perfección, de suerte que se
cuidado y protección; pero vida y salud puede decir, con Aristóteles, que hay algo que
todos los hombres desean, que todos buscan sin no se identifican. El hombre tiene la
remedio, y eso que todos buscan se llama felicidad. posibilidad de estar más o menos sano,
Hay que entender que este apetito sin límites
hacia la plenitud del hombre, no significa que sea
de necesario cumplimiento, pues depende de su 14 Sontag, S., La enfermedad y sus metáforas,
libertad y por eso, también es posible el fracaso. Taurus, Madrid, 1996, p. 11.
Cuad. Bioét. XIX, 2008/2ª 229Mª Victoria Roqué Sánchez
pero no de estar más o menos vivo. es totalmente contraria a la anterior. La
Nadie puede ignorar el papel de la salud es un concepto primario, mientras
salud en la vida de las personas, No se que el de enfermedad es secundario. La
pueden llevar a cabo muchas tareas si salud tiene su base en la persona, en su
se está discapacitado o constantemente unidad sustancial. La salud y la enfer-
afl igido por la enfermedad. La salud es medad son conceptos intrínsecamente
un bien relativo importante, constituye la valorativos y por tanto no pueden ser de-
condición natural del viviente, se posee fi nidos totalmente en términos biológicos
unas veces, otras no; se tiene durante o psicológicos. Decir que una persona está
periodos largos o cortos: se tiene poca, sana, signifi ca en parte que esta persona
mucha o regular, se vive enfermo o sano, tiene un estado satisfactorio en lo físico
se siente uno enfermo. Ya Aristóteles o mental. Y decir que una persona tiene
consideraba la salud corporal como un una enfermedad signifi ca que no posee
bien subsidiario, una condición necesaria plena capacidad, que ha contraído alguna
y un medio para la consecución del cosa para ella negativa o mala. La primera
bien vital y del bien último, pero no la teoría es un intento de construir su dis-
clasifi caba como el bien último en sí curso de la salud en términos puramente
15mismo . biológicos y bioestadísticos. La segunda
La refl exión acerca de la salud es un teoría tiene en su base dos fenómenos,
tema complejo, multidimensional, objeto el subjetivo, representado por cierta
de innumerables discusiones y confl ictos percepción de facilidad y de bienestar
que remiten a la Antropología, en la que en el caso de la salud, y de dolor y de
radican. Dos son las corrientes fi losófi cas sufrimiento en el caso de la enfermedad,
16principales sobre la salud . Una es la y el objetivo o la capacidad e incapacidad,
Teoría Bioestadística (TBS), en la que los como indicadores de salud y enfermedad
conceptos de salud, enfermedad y sus de- respectivamente.
rivados (lesión, defecto, defi ciencia, etc.) En cierto modo, ambas son deudoras
son conceptos de naturaleza biológica, y y parten de la defi nición de salud pro-
en algunos casos, psicológica. No hay en puesta por la OMS en 1946, difundida con
ellos nada de valorativo o subjetivo, son rapidez y acogida internacionalmente,
conceptos biológicos en el mismo sentido como «completo estado de bienestar de
que corazón, pulmón o presión sanguí- naturaleza física, psíquica y social». La
nea. La segunda de las teorías fi losófi cas defi nición no se refi ere sólo a la ausencia
es la normativista u holística (THS), y de enfermedades, lo que plantea es un
ambicioso e indeterminado anhelo de
plenitud terrenal que adscribe a la salud
15 Vid. Retórica, I, 1361b, 3-4. la categoría de bien absoluto. La ambi-
16 Cfr.Wonderfelt, L., On the Nature of health.
güedad de la propuesta «bienestar total» An Action. Theoretic. Aproach. Trad it. La nature della
salute. L’aproccio della teoria dell’azione, Zadig, Torino, no es trivial, la salud deja de entenderse
2000, pp. 246-253. como valor subordinado y relativo para
230 Cuad. Bioét. XIX, 2008/2ªEquívocos en torno a los conceptos de vida y calidad de vida
convertirse en un derecho fundamental afectan a la persona. No exclusivamente
que precede al de la vida. De suerte que a la naturaleza física o psíquica, pues es
cuando se afi rma que la salud es un la persona la que está enferma o sana, y
derecho del hombre, por una parte, se le no sólo el bazo o los pulmones. Por tanto,
atribuye un valor social del que deriva el la salud y la enfermedad poseen el doble
deber del Estado de tutelarla por medio carácter objetivo y subjetivo, individual
de los servicios públicos; por otra, el dere- y social, con propiedades universales y
cho a no tener enfermedades, lo cual sig- aspectos personales irrepetibles.
nifi ca declarar la guerra a la mortalidad
del hombre, una guerra que tiene —según b) El binomio salud-bienestar
Cavicchi— todas las connotaciones de un
17nuevo mito . Existe otra definición de la OMS,
En la defi nición de la OMS se aban- menos conocida pero no por ello menos
dona el sentido genuino de la salud, que interesante, que afi rma que «la salud es
hace referencia al concepto de fi siología el estado de bienestar físico y mental
o de normalidad de funcionamiento de necesario para vivir una vida placen-
la naturaleza, lo que es «apropiado» a la tera, productiva y rica de signifi cado».
condición natural del sujeto humano en Es cierto que la salud es esencial para
su dimensión corporal y no como concep- nuestro bienestar y muchas de las posi-
to estadístico, según suele ser entendido. bilidades de elección que somos capaces
No porque a todo el mundo le duela algo, de ejercer dependen en buena medida de
lo normal es el dolor. El rasgo objetivo se la salud. Sin embargo, es signifi cativo el
difumina y la salud pasa a ser un pro- énfasis que ambas defi niciones otorgan
blema subjetivo. La crisis actual consiste al concepto de bienestar y que ponen de
precisamente en que el ámbito subjetivo manifi esto al menos dos hechos.
y el objetivo se distancian, quedan sin co- En primer lugar, al equiparar la salud
municación y aislados se hipertrofi an. Y, con el bienestar, el concepto de salud se
así, los pacientes son considerados como amplía, equivale al de felicidad, exten-
clientes que compran y demandan un diéndose a casi todos los sectores de la
nuevo status de salud, y los médicos, los vida humana, lo cual tiene como efecto
genetistas, los científi cos son fabricantes acentuar la antinomia enfermedad/sa-
de sueños y promesas para alcanzar el lud. Así, cualquier estado incompleto o
bienestar máximo y mantenerlo hasta el parcial de bienestar es considerado una
fi nal de la vida, como si se tratara de un enfermedad, y la medicina asume, desde
producto y no de intervenciones en la cor- esta perspectiva, la responsabilidad de
poreidad personal. Pero lo cierto es que la procurar la solución a todas estas situa-
salud y la enfermedad son realidades que ciones mediante la medicalización o las
intervenciones quirúrgicas. La medicina
pasa de curar enfermos a encargarse de 17 Cavicchi, I., L’uomo inguaribile. Il significato
della medicina, Riuniti, Roma, 1998, 108. aquéllos que poseen buena salud, pero
Cuad. Bioét. XIX, 2008/2ª 231Mª Victoria Roqué Sánchez
que tienen problemas. El mundo —pa- ver las causas que producen malestar. Na-
rafraseando a Amartya Sen— ya no es die puede negar los efectos positivos que
una fonda sino un hospital. La curación en términos globales ofrece esta medicina
ya no es devolver la salud, o atenuar asistencial pública. Pero también, lo que
las patologías o los síntomas, sino dar a se percibe es que «la creciente oferta de
este nuevo tipo de pacientes las «ganas de prestaciones ha generado una demanda
vivir», de «sentirse bien», de optimizar la indefi nida que el sistema de protección
18vida centrada en sentimientos agradables social es incapaz de satisfacer» y, en
mediante las tecnologías más avanzadas. muchos casos, se observa la modifi cación
Pero, cuando éstas llegan al límite y pier- de las competencias de los médicos que
den la capacidad de mantener el bienestar se convierten en dispensadores de feli-
deseado, se produce el desencanto y la cidad administrada por los organismos
frustración, aquella vida pierde sentido públicos. A esto hay que añadir lo irreal
y no se sabe qué hacer con ella. de estos planteamientos en la asistencia
Se confunde el derecho al cuidado y médica ordinaria, los servicios sanitarios
defensa de la salud con el derecho a satis- experimentan un notable descenso de
facer los propios deseos. Por ejemplo, el calidad, con el consiguiente incremento
sufrimiento ligado a la imposibilidad de de las protestas. De este modo, sucede
tener hijos debe ser «curado» mediante el en las sociedades más avanzadas lo que
acceso a terapias de fecundación artifi cial; tan certeramente anunció el psiquiatra V.
asimismo, el embarazo y el parto pasan Frankl, la aparición de nuevas formas de
a ser considerados enfermedades, o la neurosis provenientes de las condiciones
insatisfacción que se siente ante algunas de vida y que denominó «síndrome de
partes del propio cuerpo debe ser tratada falta de sentido».
con técnicas «reparadoras» de cirugía. La
medicina de los deseos suele acompañar- c) La ponderación comparativa de bienes: vida
se de slogans engañosos: «alternativa al y calidad de vida
aborto» (diagnóstico preimplantatorio),
«solidaridad intergeneracional» (inves- El concepto de salud y su desliza-
tigación con embriones), «salud para las miento semántico hasta identifi carse con
mujeres» (aborto), etc. el concepto de bienestar cristalizan en la
19En segundo lugar, favorece el inter- conocida fórmula calidad de vida . Según
vencionismo de los organismos estatales Cogliandro, esta expresión es sólo una
y de los sistemas socio-sanitarios en el síntesis verbal que designa una situación
ámbito privado de las personas con el fi n
de gestionar el bienestar de todos. Estas 18 Llano, A. La nueva sensibilidad, Espasa-
Calpe, Madrid, 1988, 23. instituciones, en nombre del bienestar,
19 Ésta aparece en la literatura socioeconómica
privilegian la efi ciencia, promueven y de los años 50 como expresión de la crítica cultural y
fi nancian las posibilidades de acceso al social frente a la visión materialista de la existencia
humana. goce de los bienes producidos, de remo-
232 Cuad. Bioét. XIX, 2008/2ª