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Suma y narracion de los Incas, que los indios llamaron Capaccuna, que fueron señores de la ciudad del Cuzco y de todo lo á ella subjeto

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Ajouté le : 08 décembre 2010
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The Project Gutenberg EBook of Suma y narracion de los Incas, que los indios llamaron Capaccuna, que fueron señores de la ciudad del Cuzco y de todo lo á ella subjeto, by Juan de Betánzos This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included with this eBook or online at www.gutenberg.net Title: Suma y narracion de los Incas, que los indios llamaron Capaccuna, que fueron señores de la ciudad del Cuzco y de todo lo á ella subjeto Author: Juan de Betánzos Release Date: June 5, 2008 [EBook #25705] Language: Spanish Character set encoding: ISO-8859-1 *** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK SUMA Y NARRACION DE LOS INCAS ***
Produced by Julia Miller, Chuck Greif and the Online Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This file was produced from images generously made available by The Internet Archive/American Libraries.)
BIBLIOTECA HISPANO-ULTRAMARINA.
SUMA Y NARRACION DE L O S I QUE LOS IDNOIS LLMARANO NAAPCCUAC, QUE FOREUN EROÑSES DE LA CIUDAD DEL CUZCO Y DE TODO LO Á ELLA SUBJETO, escrita por JUAN DE BETÁNZOS. PUBLÍCALA MÁRCOS JIMÉNEZ DE LA ESPADA.
MADRID. IMPRENTA DE MANUEL G. HERNANDEZ, Libertad, 16 duplicado. 1880 [Nota del transcriptor: la ortografía del original no ha sido corregida ni modernizada.]
Desde que por los años de 1607 el erudito dominico fray Gregorio García dió noticia en el proemio y cap. VII del libro último de suOrígen de los indioshistoria hecha por Juan de Betánzos del principio, descendenciade la y sucesion de los Incas y de sus guerras y sucesos hasta la entrada de los españoles en el Perú, añadiendo que la tenia en su poder y le habia ayudado mucho para aquel su escrito, no creo que nadie se haya ocupado en ella ni dado cuenta de su paradero con posterioridad á la muerte de García, acaecida en su convento de Baeza. Salvo la ligera mencion que les merece á Leon Pinelo y Nicolás Antonio, y esa de referencia á lo que dijo el dominico, el libro de Betánzos no vuelve á sonar hasta nuestros dias, citado dos ó tres veces, y no con distincion, por Prescott en suConquista del Perú, entre los materiales de que se sirvió para recomponer ó fantasear el pasado de aquella vastísima monarquía. Pero el título bajo el cual hace sus cortas citas, demuestra que el manuscrito que tuvo á la mano no es el de fray Gregorio, original ó copia, sino un traslado de la que existe en el mismo códice L j 5 de la biblioteca del Escorial que guarda anónima laSegunda parte de la crónica del Perú de Cieza de Leon, y que el célebre historiador norte-americano recibiria probablemente con otro traslado de esa segunda parte, endosada por quien lo sacó de los papeles del lord Kingsborough á Juan de Sarmiento, y remitido de Lóndres por Mr. Rich; y á la copia del libro de Betánzos existente en el Escorial, le falta mucho, por desgracia, para estar completa. Por lo ménos, tal como yo la hallé el verano de 1875 en un grueso volúmen encuadernado largos años atrás y con todos sus fólios —y presumo que de igual suerte la hallaria el que sacó la copia para Kingsborough—constaba solamente de los principios y de los diez y ocho primeros capítulos, el último incompleto. Y no es eso lo peor, sino que, en mi entender, dicho fragmento, aunque
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considerable, es lo único que hoy se conoce de la SUMA Y NOICANARR DE LOS INCAS. El silencio de los bibliófilos y de los cronistas dominicanos, por una parte, y por otra el ningun resultado de mis gestiones en busca del MS., que tuvo y aprovechó fray Gregorio, y que seguramente legaria al convento donde murió, son indicios de mal agüero. Ahora, lo que conviene examinar, con vista de estas fatales presunciones, es si aquellos principios y capítulos valen la pena de ser publicados ántes y con tiempo, ó si será preferible esperar á que parezca lo restante, y, con todo junto, formarse cabal idea de la importancia de la obra y mérito del autor y decidir entónces si merecen el honor de la estampa. No negaré que en estas cosas, como buen español, peco de impaciente; pero, ¿y si Betánzos tuviera que aguardarse por los siglos?, que bien pudiera suceder. Además, por lo que hace á los restos de su tratado, yo los creo de verdadera importancia y de no poca utilidad para el estudio de las antigüedades peruanas; y no tan sólo por las noticiasúnicas en ellos se que consignan, y por la inestimable circunstancia de haberse recogido y averiguado todos los datos que contienen desde los primeros años de la Conquista hasta el de 1551, sino muy especialmente por su estilo, que los hace sin par. Nadie como Betánzos, al referir las obras, hechos, acciones y pasiones de los indios peruanos, retrata con más verdad el carácter de esta gente, su flema, su calma, y los súbitos arranques de crueldad, alegría, tristeza ó miedo que con ella contrastan; las cosas, en su historia, suceden á lo indio, no como en Cieza y Garcilaso y otros las leemos, á la española, ó quizá á la romana y á la griega. Cuando habla un personaje habla y se produce como en su tierra, discurriendo prolijamente, remachando los conceptos, repitiendo, sin necesidad, unas mismas frases, escaseando los sinónimos. Bien se le puede creer á Betánzos lo que dice en la dedicatoria á don Antonio de Mendoza: que para hacer su historia verdadera tuvo que traducir como ello pasaba y guardar la manera y órden de hablar de los naturales. Pues un trabajo de estas condiciones no debe continuar inédito. En cuanto á lo que atañe á la personalidad de su autor, siquiera no fuese más que porque se sepa que compuso ántes que la SUMA Y RRACNANOI DE LOS INCAS doctrina cristiana y dos vocabularios quíchuas, los primeros, una quizás, que se han escrito, era buen pretexto la publicacion de aquélla, supliendo así las omisiones de Pinelo, Nicolás Antonio, del mismo fray Gregorio, que es lo más extraño, y del erudito bibliógrafo gallego don Manuel Murguía, el cual da como sentado que Betánzos es paisano suyo, fundándose, sin duda, en el apellido, que no siempre es fundamento bastante en ese género de deducciones. Lo cierto y averiguado acerca de la persona de este escritor oscurecido, es que pasó á la conquista del Perú con Francisco Pizarro, y que habiéndose consagrado, sin descuidar otros intereses, al estudio del idioma quíchua, fué nombrado lengua ó intérprete oficial del gobernador y despues de la Audiencia y de los vireyes sucesivos. Avecindóse en el Cuzco, aunque no de los primeros, y tenia sus casas al barrio de Carmenca, no lejos de las que fueron de Diego de Silva, hijo del famoso novelista Feliciano de Silva. Muerto el marqués don Francisco Pizarro, casó con una de sus mancebas, llamada Añas, segun creo, en su gentilidad, y al bautizarse doña Angelina,ñustaó princesa real, hermana de Atahuallpa y madre de don Francisco Pizarro, tercero hijo del marqués y único que murió sin legitimar. Este casamiento y su reputacion de gran lenguaraz le valieron ser nombrado el año de 1558 por el marqués de Cañete, intérprete y negociador con fray Bautista García en la conversion y reduccion de Inca Xairi Tupac Yupanqui, retirado en los Andes, las cuales se llevaron á cabo felicísimamente. Tambien hubo de intervenir despues, en tiempo del gobernador Lope García de Castro, en las primeras negociaciones que se entablaron con el otro inca rebelde Titu Cusi Yupanqui. Ignoro cuando Betánzos falleció; sólo sé que su muerte, y ántes la del virey Mendoza, que le mandó escribir la SUMA Y RANCIRAON DE LOS INCAS, terminada en el año de 1551[1], impidieron que este libro se publicase. Al hacerlo yo, sigo la misma norma que he adoptado en la edicion de la SEGUNDA PARTE DE LA CRÓNICA DECIEZA; esto es, limitarme á la restauracion del MS., que es de la misma letra y calidad que el otro, y excusar en lo posible observaciones críticas tocantes al fondo del tratado, así porque su extension las haria impropias de unas notas, como porque semejante trabajo tendria que ser, por fuerza, defectuoso, á causa de hallarse inéditos todavía ó muy mal traducidos, otros libros donde se historia largamente de los antiguos monarcas peruanos y las cosas de su monarquía. M. JIMÉNEZ DE LAESPADA.
ÍNDICE DE CAPÍTULOS.
 Páginas.
CAUTÍPOLI.—Que trata del Con Tici Viracocha, que ellos tienen que fué el Hacedor, é de cómo hizo el cielo é tierra é las gentes indios destas provincias del Perú.1
CAPse trata cómo salieron las gentes. II.—En que desta tierra por mandado de Viracocha é asímesmo de aquellos sus viracochas que para ello enviaba; y cómo el Con Tici Viracocha ansímesmo se partió, é los dos que le quedaron, á hacer la mesma obra, y cómo se juntó, al fin de haber esto acabado, con los suyos, y se metió por la mar, adonde nunca
más le vieron.
CAP. III.—En que trata del sitio y manera en que tenia el lugar do ora dicen y llaman la gran ciudad del Cuzco, y del producimiento de los Orejones y segun que ellos tienen que producieron y salieron de cierta cueva.
CAP. IV.—En que trata cómo Ayar Mango se descendió de los altos de Guanacaure á vivir á otra quebrada, donde, despues de cierto tiempo, de allí se pasó á vivir á la ciudad del Cuzco en compañía de Alcaviza, dejando en el cerro Guanacaure á su compañero Ayar Oche hecho ídolo, como por la historia más largo lo contará.
CAP. V.—En que trata cómo murió Ayar Auca, compañero de Mango Capac, y cómo hubo un hijo Mango Capac, el cual se llamó Sinchi Roca; é cómo murió Mango Capac, y cómo murió despues desto Alcaviza despues; y de los Señores que deste Sinchi Roca sucedieron hasta Viracocha Inca, y de los casos y cosas que acaecieron en los tiempos destos hasta Viracocha Inca.
CAP que trata de cómo habia muchos En. VI. Señores en la redondez del Cuzco, que se intitulaban reyes y Señores en las provincias donde estaban; é de cómo se levantó de entre estos un Señor Chanca que llamaron Uscovilca, é cómo hizo guerra él y sus capitanes á los demás Señores, é los sujetó, é cómo vino sobre el Cuzco tiniendo noticia de Viracocha Inca, é de cómo Viracocha Inca le invió á dar obediencia, é despues se salió Viracocha Inca á cierto peñol, llevando consigo todos los de la ciudad.
CAP. VII—En que trata cómo despues de quedado Inca Yupanqui en la ciudad, Uscovilca invió sus mensajeros á Viracocha Inca como supo que se habia retraido al peñol; y cómo ansímismo, sabido que Inca Yupanqui se quedaba en la ciudad y al fin que se quedaba, y cómo le invió sus mensajeros ansímismo al Inca Yupanqui; y cómo Inca Yupanqui envió á pedir socorro á su padre y á las demás provincias en torno de la ciudad, y lo que entre ellos pasó.
CAPVIII.—En que trata del ser y virtudes de. Inca Yupanqui, é de cómo, apartado que fué de sus compañeros, se puso en oracion; é cómo tuvo, segun dicen los autores, revelacion del cielo; é cómo fué favorescido y dió batalla á Uscovilca y le prendió y mató en ella, y de otros casos y cosas que acaecieron.
CAP. IX.—En que trata cómo Inca Yupanqui, despues de haber desbaratado y muerto á Uscovilca, tomó sus vestidos y ensinias de Señor que traia, é los demás capitanes prisioneros que habia traido, y las llevó á su padre Viracocha Inca, y las cosas que pasó con su padre, é cómo ordenó el padre de lo matar, y cómo se volvió Inca Yupanqui á la ciudad del Cuzco; é cómo desde cierto tiempo murió Viracocha Inca, y de las cosas que entre ellos pasaron en este medio tiempo; é de una costumbre que entre estos Señores tenian en honrar los capitanes que de la guerra venian victoriosos[2].
CAP. X —En que trata de cómo Inca Yupanqui . hizo juntar su gente y les repartió el despojo; y lo que se hizo de la gente que el Viracocha le diera por la oracion que á él hiciera; y cómo tuvo nueva de la gente que hacian los capitanes de Uscovilca, y de cómo fué sobre ellos y los venció, y cómo, despues de esto, tornó otra vez á partir el despojo que en esta batalla hubieron; y de las cosas que en este tiempo pasaron.
CAP. XI.—En que trata de cómo Inca Yupanqui hizo la Casa del Sol, y el bulto del sol, y de los grandes ayunos, idolatrías y ofrecimientos que en ello hizo.
CAP. XII.—En que trata cómo Inca Yupanqui hizo juntar los señores de toda la tierra que hasta allí á él eran subjetos, y cómo fortaleció é hizo repartir las tierras en torno de la
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ciudad del Cuzco; y cómo hizo hacer los primeros depósitos de comidas é otros proveimientos que para el bien de la república en el Cuzco eran necesarios. CAP. XIII.—En que trata de cómo se juntaron, despues de un año pasado, los señores caciques, y cómo Inca Yupanqui hizo reparar los dos arroyos que por la ciudad del Cuzco pasan; y cómo casó los mancebos solteros que habia, y cómo dió órden en el proveimiento de comidas que en la ciudad del Cuzco eran necesarias y república dél. CAP. XIV.—En que trata cómo Inca Yupanqui constituyó y ordenó la órden que se habia de tener en el hacer de los orejones, y los ayunos, cerimonias ó sacrificios que en el tal ordenar se habian de hacer, constituyendo, en este tiempo que esto se hiciese, una fiesta al sol, la cual fiesta y ordenamiento de orejones llamó y nombró Raymi. CAP. XV.—En que trata de cómo Inca Yupanqui señaló el año y los meses y los puso nombre, y de las grandes idolatrías que constituyó en las fiestas que ansí ordenó que se hiciesen en los tales meses; é de cómo hizo relojes de sol por los cuales viesen los de la ciudad del Cuzco cuando era tiempo de sembrar sus sementeras. CAP. XVI.—En que trata cómo Inca Yupanqui reedificó la ciudad del Cuzco, é cómo la repartió entre los suyos. CAP. XVII.—En que trata de cómo los señores del Cuzco quisieron que Inca Yupanqui tomase la borla del Estado, viendo su gran saber é valerosidad, y él no la quiso rescebir, porque su padre Viracocha Inca era vivo, é sino fuese por su mano, que no la pensaba rescebir; é cómo vino su padre Viracocha Inca y se la dió; é de cierta afrenta que despues desto hizo á su padre Viracocha Inca, é de la fin é muerte de Viracocha Inca. CAPXVIII.—En el cual se contiene cómo Inca. Yupanqui Pachacuti juntó los suyos, en la cual junta les mandó que todos se aderezasen con sus armas para cierto dia, porque queria ir á buscar tierras é gentes que ganar é conquistar é sujetar al dominio é servidumbre de la ciudad del Cuzco; é cómo salió con toda su gente é amigos, é ganó é conquistó muchos pueblos y provincias, é de lo que en la tal jornada le acaeció á él y á sus capitanes.
SUMA Y NARRACION DE LOS INCAS que los indios llamaronCAPACCUAN,que fueron Señores en la ciudad del Cuzco, y de todo lo á ella subjeto, que fueron mill leguas de tierra, las cuales eran desde el rio de Maule, que es delante de Chile, hasta de aquella parte de la ciudad del Quito; todo cual poseyeron y señorearon hasta que el marqués don Francisco Pizarro lo ganó é conquistó é puso debajo del yugo é dominio real de Su Magestad, en la cual SUMA se contiene la vida y hechos de losINCAS CACAPNACU pasados. Agora nuevamente traducido é recopilado de lengua india de los naturales del Perú por Juan de Betánzos, vecino de la gran ciudad del Cuzco. La cual SUMA y historia va dividida en dos partes.
TABLA de los Incas y Capaccuna, Señores que fueron destas provincias del Perú. 1.º—MANGOCAPAC[Manco Capac].
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2.º—CACORIHEHCN[Sinchi Roca], su hijo. 3.º—LLOQUEYUPANQUE[Lloque Yupanqui], su hijo. 4.º—CAPACYQUANEPU[Capac Yupanqui], su hijo. 5.º—MAYTACAPAC, su hijo. 6.º—YAOCARGNINGA[Inca Roca Inca], su hijo. 7.º—YAGUARGUACACINGAYUPAEUQN[Yahuar Huacac Inca Yupanqui], hijo mayor. 8.º—VCHARACOIINGA[Huiracocha Inca], su hijo. 9. —YNGAYUPQUANEPCAHCITUAYNCA[Inca Yupanqui º Pachacutec Inca], hijo menor. 10.º—YAMQU[3]YEUQNAPU[Inca Yupanqui]. 11.º—TOPAINGAYNAPUEUQ[Tupac Inca Yupanqui]. 12.º—GUAYNACAPAC[Huaina Capac]. 13.º—AAPLAUGAT[Atahuallpa], ¿su hermano?  Los que despues de la muerte de AGUALTAAPnombró el marqués Yngas: TOPAGUALPA[Tupac Huallpa], MANGOYNGA[Manco Inca]. El que nombraron los capitanes de MANGOINGA: SAIRETOPA[Xairi Tupac], que agora está en las montañas.
Al Illustre y Excelentissimo Señor Don Antonio de Mendoza, Vissorey y Capitan general por Su Magestad en estos reinos y provincias del Perú. IOMISULÍRTS Y ESIMOXCELENTÍ SEÑOR: Acabado de traducir y recopilar un libro queDoctrina chripstianaen el cual se contiene la doctrina dice,  se chripstiana y dosVocabularios, uno de vocablos, y otro de noticias y oraciones enteras y coloquios y confisionario, quedó mi juicio tan fatigado y mi cuerpo tan cansado, en seis años de mi mocedad que en él gasté, que propuse, y habia determinado entre mí, de no componer ni traducir otro libro de semejante materia en lengua india, que tratase de los hechos y costumbres destos indios naturales del Perú, por el gran trabajo que dello ví que se me ofrecia y por la variedad que hallaba en el informarme destas cosas, y ver cuán diferentemente los conquistadores hablan dello, y muy lejos de lo que los indios usaron; y esto creo yo ser, porque entónces, no tanto se empleaban en sabello, cuanto en sujetar la tierra y adquirir; y tambien, porque, nuevos en el trato de los indios, no sabrian inquirillo y preguntallo, faltándoles la inteligencia de la lengua, y los indios, recelándose, no sabrian dar entera relacion. Fácil cosa podria parecer escribir semejantes libros, y muy difícil contentar al lector; porque los ojos, conténtanse con que sea bien legible la letra, mas, el delicado, y experimentado juicio de VUESTRA IMATSULISÍR SEÑORÍA requeria estilo gracioso y elocuencia suave, lo cual ya, para presente y servicio que yo á VUESTRAEECXNCLEIAfalta, y la historia de semejante materiahiciese, en mi no da lugar, pues para ser verdadero y fiel traducidor, tengo de guardar la manera y órden del hablar de los naturales. Y viniendo al propósito, digo, que en esta presente escriptura algunos ratos empleará VUESTRA EAICNELECX los ojos para leella, la cual, aunque no sea volúmen muy alto, ha sido muy trabajoso; lo uno, porque no le traduje y recopilé siendo informado de uno solo, sino de muchos, y de los más antiguos y de crédito que hallé entre estos naturales; y lo otro, pensando que habia de ser ofrecida á VUESTRA EXCENELACI. Háme sido tambien muy penosa, por el poco tiempo que he tenido para ocuparme en ella, pues para el otro libro de laDoctrina era menester todo; y sobre todo, añadióse al trabajo haber de dar fin á este libro en breve, agora que VUESTRAEXECELCNAIme lo mandó. Los nombres de los Ingas que los indios llamaron CACCAPANU, que á su entender quiere decir, quemayor no lo hay ni puede haber, é cuyos hechos y vidas aquí escribo, la tabla de los cuales se hallará en fin de este prólogo, si alguno me quisiere redargüir que en la materia deste libro hay algo supérfluo ó que dejé algo de decir por olvido, será sin motivo, dicho de indios comunes que hablan por antojo ó por sueños, que ansí lo suelen hacer, ó porque á los tales reprendedores les parecia, cuando se informaban, que los indios comunes querian decir lo que ellos agora afirman contando estas cosas, no lo entendiendo retamente. Ni áun las lenguas, en los tiempos pasados, no sabian inquirir y preguntar lo que ellos pretendian saber y ser informados. Bien veo ser niñerías y vanidades lo que estos indios usaban y yo escribo aquí; mas, relatarlas yo siendo mandado, tengo de traducir como ello pasaba; y por tanto este libro resciba favor de VUESTRAELENCXCEAI. EISOMNEÍTCXLE SEÑOR: La vida y estado de VUESTRA ELENCIAXCE, Nuestro Señor prospere con mucha felicidad.
CAPÍTULO PRIMERO.—Que trata del Con Tici Viracoch[4], que ellos tienen que fué el Hacedor, é de cómo hizo el cielo é tierra é las gentes indios destas provincias del Perú. En los tiempos antiguos, dicen ser la tierra é provincia del Perú escura, y que en ella no habia lumbre ni dia. Que habia en este tiempo cierta gente
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d lauc lbah neciraVii ic ea,chcotr oc eiord únemcadoersasigo conid e necoCedsalla  lovprciinqua  ellmaranoC noT uyo, un Señor qu qnagulaa une ódilas euq necid ,ú en Per delerra aite ts sneeue tis poemn  etoesadreY .ns onucaeda nochea era toatt eirr suq eseasuba er. Dejetabmer lonatg d se d yteenoreñ Sel al euq  abadnama, la cual gentet neaic eitr oeSr ñoe qu mladaany abq á neiulle ll eenau lnaísdo oolc e piedra hecho duc n,sannet enaiusu  to;eg s sundisap rartsay o iñosos nue l y q sahcum y abaeroasadeñprs rejemuos de piedras enl  aamenary  aida cilíaln  eagTianauf,ocámrolodnue é y qego l luo rtihozvoni arploe qu, abrtpa atreicá a;etrap aue qes d glateendahced od ared ee y manerta gentdearc eiozd  eiphi, conauaagTie d otneisaleuqa nue eo, qhechsto eue y q al;srtleog anreb abañesyri pipnc qal lueord  eegtn e ynuedra cierto númeiheuQ :aip ed ozesn  eloeran mtari ,docunéodahic habpuese pria dne etneuf lat ed, iancviro pal t nlenáe lbra yoperánlí sy alla, y secid álañlodn"é: osstndiéesolranál sos  ellma saldrán tales yy , osanánarblpoplat ne  y ;etra comansí aquo yo set íoliptngn oum ataens;doés y sotdlas nárt edal cueva, y se nmorbranál sof lue éls qus lotodoes ntrei eapeus losoo ndjade, ianet ogisnocílla acabadodhobiese mo ool shc,ay c en g qteod tsua nam á ódah e,recl seq euaid h ba losos ybres nomeuqaed oes ,sollcaá o aderén gdañaaí , áol suclas dos en su compa neleuq soltlub deso ijemquasir eih nuq losoze el dl y y quia, eul ,soye íllaogovprimn cedio islec ruosq eua dna; y luego dicenla elos nam q ódanuevidue esr pon Til Co cua. El ,idcoahricaicV ess lao iz hue qanulal y sallerta, y quedeaquellv zep ire  nseatsar dolin cebehaná z setrto ev aub hteesal sseienadreuca omocY .úmeral n se o notnse eeg luc ,edntjuáeo a stgulanu átis q oi seu, fuése de allí di oedts aaluganene ,ocanaugaiT anamlle quo bluenup e  sd aih yoondetá dquesna, ol yus seseu lé alo  flí yo;om cleC loald ciahd incia yasta provop zertsy arilascoó  ámoesntab haih ceoh , y áqauella gente prim á y areroñeS usstcaen, l deo ig ouqnejoh ci eeln, hieroos qízolasrn pen suetoe .oge ísArdeiul aió y en como salemms aohqaeull amohea  ymoco, rauqnecid ,ohcid sl y l sozo ee hi ysenu ay l id,ahizo el cielo y emarq eus laói ,dotoo  ljódesc et alrreiy ,aeuq hizoces ella aquy q ru;otnnóeue tieln  ee  dpoemq etneg aibah euq eue tsidhc;ay idad ya la escurreseicivreicd ot hleo izgea e ntll a oedc mo,ay cochViraste o áeev atse ónrot ,oadojene esvitues edns leicáhod adi, divi sole)al áacadu néodel sí yseñalno por sl sieri é ;odarbotos vosod tgouep raseatop ror sles ándoeñalte(sy , evcu yaser c,sor ne  salvorpincias que ansí soehd ciohy n mo h yosaddes hoecsardeip h ísna , salandee lair dneet sufirso s yeud ohq edl be ales ándoerecel d"r.vale
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CAP. II.—En que se trata cómo salieron las gentes desta tierra por mandado de Viracocha é asímesmo de aquellos sus viracochas que para ello enviaba; y como el Con Tici Viracocha ansimesmo se partió, é los dos que le quedaron, á hacer la mesma obra, y cómo se juntó, al fin de haber esto acabado, con los suyos, y se metió por la mar, adonde nunca más le vieron. É ansí se partieron estos viracochas que habeis oido, los cuales iban por las provincias que les habia dicho Viracocha, llamando en cada provincia, ansí como llegaban, cada uno de ellos, por la parte que iban á la tal provincia, los que el Viracocha en Tiaguanaco les señaló de piedra que en la tal provincia habian de salir, puniéndose cada uno destos viracochas allí junto al sitio do les era dicho que la tal gente de allí habia de salir; y siendo ansí, allí este Viracocha decia en alta voz: "Fulano, salid é poblad esta tierra que está desierta, porque ansí lo mandó el Con Tici Viracocha, que hizo el mundo." Y como estos ansí los llamasen, luego salian las tales gentes de aquellas partes y lugares que ansí les era dicho por el Viracocha. Y ansí dicen que iban estos llamando y sacando las gentes de las cuevas, rios y fuentes é altas sierras, como ya en el capítulo ántes déste habeis oido, y poblando la tierra hácia la parte do el sol sale. É como el Con Tici Viracocha hobiese ya despachado esto, y ido en la manera ya dicha, dicen que los dos que allí quedaron con él en el pueblo de Tiaguanaco, que los envió asímismo á que llamasen y sacasen las gentes en la manera que ya habeis oido, devidiendo estos dos en esta manera: Que envió el uno por la parte y provincia de Condesuyo, que es, estando en este Tiaguanaco las espaldas do el sol sale, á la mano izquierda, para que ansímismo fuesen hacer lo que habian ido los primeros, y que ansímismo llamasen los indios y naturales de la provincia de Condesuyo; y que lo mismo envió el otro por la parte y provincia de Andesuyo, que es á la otra manderecha, puesto en la manera dicha, las espaldas hácia do el sol sale. Y estos dos ansí despachados, dicen que él ansímismo se partió por el derecho hácia el Cuzco, que es por el medio destas dos provincias, viniendo por el camino real que va por la sierra hácia Caxamalca; por el cual camino iba él ansímismo llamando y sacando las gentes en la manera que ya habeis oido. Y como llegase á una provincia que dicen Cacha, que es de indios Canas, la cual está diez y ocho leguas de la ciudad del Cuzco, este Viracocha, como hobiese allí llamado estos indios Canas, que luego como salieron, que salieron armados, y como viesen al Viracocha, no lo conociendo, dicen que se venian á él con sus armas todos juntos á le matar, y que él, como los viese venir ansí, entendiendo á lo que venian, luego improviso hizo que cayese fuego del cielo y que viniese quemando una cordillera de un cerro hácia do los indios estaban. Y como los indios viesen el fuego, que tuvieron temor de ser quemados y arrojaron las armas en tierra, y se fueron derechos al Viracocha, y como llegasen á él, se echaron por tierra todos; el cual, como ansí los viese, tomó una vara en las manos y fué do el fuego estaba, y dió en él dos ó tres varazos y luego fué muerto. Y todo esto hecho, dijo á los indios cómo él era su hacedor; y luego los indios Canas hicieron en el lugar do él se puso, para quel fuego cayese del cielo y de allí partió á matalles, una suntuosa guaca, que quiere decir guaca adoratorio ó ídolo, en la cual guaca ofrecieron mucha cantidad de oro y plata éstos y sus descendientes, en la cual guaca pusieron un bulto de piedra esculpido en una piedra grande de casi cinco varas en largo y de ancho una vara ó poco ménos, en memoria de este Viracocha y de aquello
[pág. 5]
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