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^* ÜÑIVERSITYTHE ILLINOISOF LIBRARY 863:5 ^ 'wrrm^K'-'^ Martín Fierro -YejraSantos Fansto ^-A' - -J. HERNÁNDEZ H. ASOASUBI E. DEL CAMPO José Hernánd(^ nació en el partido de San Martín (Buenos Aires) élTao de Noviembre de 1834. Fué periodis- ta tuvo algunay participación en la política de las pro- vincias litorales. En 1872 publicó su famoso "Martín Fierro", más tarde completado con "La Vuelta Martínde Fierro"; constituyen, en conjunto, la obra más significa- tiva de la literatura gauchesca. Su autor falleció en Bel- grano el 21 de Octubre de 1886. Hilario Ascasubi nació en Fraile Muerto (Qórdoba) el año 1807. Tipógrafo, periodista, militar y hombre de ne- gocios, fué en todo ello poco afortunado. Publicó sus poe- sías reunidas en tres tomos, en París, 1872. El primero se titula "Santos Vega o los Mellizos de Flor";la el segundo "Aniceto el Gallo"; el tercero "Paulino Lucero". La presente reedición sólo contiene fragmentos selectos "Santos Vega",de extenso poema de 400 páginas. \ Estanislao del Campo nació en Buenos Aires el 7 de Fe- brero de 1834 actuó en el periodismoy y la política . V.n 1866 publicó "Fausto", cuyos personajes, Don Laguna y Anastasio el Pollo, alcanzaron inmediata popularidad. Falleció en Buenos Aires, el 6 de Noviembre 1880.de El estudio que precede a la presente edición fué leído por el doctor C. O. Bunge en la Academia de Filosofía y delLetras la Universidad de Buenos Aires, en el acto de su recepción, el 22 de Agosto de 1913. El autor lo ha re- ordenado y corregido expresamente para preceder a la presente edición de los tres clásicos literaturade la gau- chesca. LA CULTURA ARGENTINA -J. HERNÁNDEZ H. ASCASUBI E. DEL CAMPO MARTÍN FIERRO La vnelta de Martío Fierro =SANTOS VEÜA FAUSTO 2* reedición, con una introducción de CARLOS O. BUNQE BUENOS AIRES «La Ctritura Argentina» — Avenida de Mayo 640 l«"l 5 / / 5^ 8 CARLOS O. BUNGE lo, O bien la misma Atlántida de los antiguos, su- mea*gida más allá de las columnas de Hércules, No i percibían acaso, desde las costas, al caer la tarde, el las oro latañido de campanazo de ciudad dor- mida bajo las aguas, llamando a un ensueño de gloria de fe? Mas n(\l;ia]jlaron, por estas pampas,y ni los halagos de JaujáV donde bastaba tender la mano para cosechar los Bqiás exquisitos frutos de la naturaleza; ni los tesoros^de El dorado, pródigo en luminosos diamantes, sangrientos pen-rubíes, sativas esmeraldas ópalos funestos; ni tampoco,y apesar de suponerla situada en la parte meridio- nal del continente, la triple ciudad de los Césares, cuyas elíseas auras hacían a los hombres inmorta- les como los dioses . . . Sólo descubrieron yermos recorridos por indios tan fieros de ánimo como de Gue(rpo. Y fué este ingrato encuentro el primer be- neficio que les dispensaron los hados, pues, no pu- diendo entroncar regularmente con ese repulsivo plasma étnico, legaron a sus vastagos, con la rela- tiva pureza de su sangre, su sonrisa de andaluces su ceño de castellanos.y El gaucho formó la planiciese en y bajo un cli- ma templado. Fué el hijo de la Pampa, aquel de- sierto siempre verde bajo un cielo siempre límpido, que laantes de moderna cultura la poblase de in- dustrias de ciudades. Entrecortaban la desola-y ción del paisaje algún ombú solitario, tal cual bos- quecillo de talas, si acaso, el rumor losde arro-y, las lagunas, donde miríadasyos o el espejo de de sus plumajes de púrpura de ná-aves reflejaban y car. A lo lejos, sorprendía la vista, fatigada por la sensación de la inmensidad, el grupo multicolor de cimarrones. Salpicaban el mar la lla-caballos de como islotes, acá allá, en grandes manchasnura, y calizas, montones de osamentas de vacadas silves- tres. Cuando por su copiosidad parecían cubrir la haz la tierra, habían sido sacrificadas por tro-de LITEEATUItA GAUCHESCALA 9 pas de gauchos, para vender los cueros la grasa.y La carne se abandonal^a a los caranchos chiman-y señorilmente sobre aquellos res-gos, que, posados dirían mitos una religión exterminadora.tos, se de Tras la línea del horizonte estaban los indios, siem- pre en acecho. Al sonar la hora del malón, brotaban entre el silencio la sombra, alanceaban a los hom-y bres a los niños, arrebataban a Jas mujeres, dis-y huían mezclando el vien-persaban el ganado, eny to sus ensangrentadas melenas con las crines de sus potros. Sólo por extensión se aplica ahora el nombre de "gaucho" al criollo de la montaña de la zonay Elsubtropical. paisano de las "llanuras secas" del interior tenía otra sangre, en mucha mayor pro- porción mezclada con la de diversas razas indíge- nas, otras costumbres medios de vida. Era tro-y y pero; no se dedicaba a la ganadería, sino a la in- dustria de transporte, con recuas de muías cono carretas tiradas por bueyes. A cansa de los acci- dentes del terreno, opuestosja la configuración geo- gráfica de las pampas litorales, creó la guerra de montoneras, contra el español, muy distinta de la guerra gaucha, que lo fué de desierto campamen-y to, contra el indio. El gaucho tanto, unha, sido, por tipo local transitorio. No obsta ello su trascen-y a dencia en la historia patria, pues superaba, por ra- zones de raza, de espíritu de clima, a los demásy criollos, ocupó las regiones más dilatadas favo-y y rables del país. Era hermoso su complexión física;fuerte pory cetrino de piel, tostado por la intemperie; media- no poco erguido de estatura; enjuto de rostroy como un místico; recio y sarmentoso de músculos, por los continuos rudos ejercicios; agudo en lay mirada de sus ojos negros, habituados sondar lasa perspectivas del desierto. Su temperamento se ha- bía hecho nerviosobüioso por la alimentación car-
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