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La medición de la integración social de los inmigrantes…, pp. 73-112
LA MEDICIÓN DE LA INTEGRACIÓN SOCIAL DE LOS
INMIGRANTES A TRAVÉS UN SISTEMA DE
INDICADORES COHERENTE CON LA NOCIÓN DE
*
CIUDADANÍA INCLUSIVA

**
Jesús García Cívico


RESUMEN PALABRAS CLAVE

Este trabajo aborda la medición de la integración Integración, inmigrante, indicadores, inclusión
social de la persona inmigrante a través de social, extranjeros, ciudadanía inclusiva, derechos
indicadores. Se señala la prioridad de la cuestión humanos.
como forma de evaluar la distancia entre la realidad
social y el tenor de la ley. Se define qué es un SUMARIO
indicador y especialmente cómo deben utilizarse los
1. La integración social del inmigrante: Una cuestión indicadores sociales para medir la integración de la
prioritaria. 2. la medición de la integración social con persona inmigrante. Se analiza la tipología de
indicadores. 3. Tipos de indicadores aptos para medir la indicadores con ejemplos alusivos a la integración.
integración social. 4. ¿Cómo deben ser los indicadores y en
El adecuado marco teórico, normativo y sobre todo
particular los de integración social? 5. El marco teórico de
propositivo como primer paso de la investigación se
la integración social de los inmigrantes: clarificación de
convierte en una cuestión central. La definición conceptos y términos como primer paso de la
operativa de términos como “inmigrante”, investigación. 6. Antecedentes de la investigación. 7.
Algunos Indicadores de Integración Social de la persona “integración”, “inclusión” o “ciudadanía” no puede
Inmigrante. 8. Recapitulación. soslayar, sino apostar por una conceptualización
propositiva que es tarea primordial de la filosofía
Fecha de recepción: 31-5-2010 jurídica. Se recogen los principales antecedentes de
Fecha de aceptación: 29-06-2010 la investigación y se esbozan algunos indicadores
coherentes con el marco teórico y propositivo de la
ciudadanía inclusiva.


1. LA INTEGRACIÓN SOCIAL DEL INMIGRANTE: UNA
CUESTIÓN PRIORITARIA.
Si hay un ámbito donde la cuestión del contraste entre la
formulación teórica de los derechos, los valores constitucionales, los
más exigentes principios jurídicos, etc. y su realidad efectiva resulta
prioritaria, es el que procura el análisis del funcionamiento positivo de
estructuras jurídicas y elementos sociales de los que depende la
existencia inmediata de las personas.
Concretamente nos referimos a la cuestión de la integración
social en relación tanto con la realidad de esos elementos sociales,
como con la efectividad del marco jurídico, y no sólo de los derechos
sociales, sino también de aquellos derechos civiles, políticos,
económicos y culturales, sus corolarios, garantías que llevan
aparejados, etc., que han ver con la vida diaria de un grupo más o
menos identificable de personas de las que, en términos generales,

* Este trabajo se inscribe en el “Inmigración, integración y políticas públicas:
garantías de los derechos y su evaluación” con referencia código DER-2009-10869.
Investigador principal Mª José Añón Roig.
** Profesor de Filosofía del Derecho, Universitat Jaume I (España).
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Universitas. Revista de Filosofía, Derecho y Política, nº 12, julio 2010, ISSN 1698-7950 Jesús García Cívico
resulta posible constatar particulares situaciones y procesos de
vulnerabilidad, desarraigo, discriminación, indefensión, desamparo,
precariedad, cuando no rechazo en relación con los ámbitos sociales
donde se da su existencia inmediata o cotidiana.
Más específicamente nos referiremos aquí a la cuestión de la
integración social efectiva de las personas inmigrantes (no sólo del
inmigrante extracomunitario pobre aunque sea a éste al que alude,
1sobre todo, el cuadro anterior) en la sociedad de acogida y al modo
de medir, para evaluar, el estado y la dinámica de dicha integración a
través de esa herramienta metodológica que llamamos “indicadores”.
La cuestión de la distancia entre el tenor de la ley y los hechos
resulta en estos ámbitos doblemente prioritaria. De un lado porque
las primeras, las palabras de la ley, la norma, etc. encuentran su
razón de ser en su capacidad para regular, cuando no transformar, de
forma justa y efectiva una realidad social compleja a menudo urgente
e inaplazable. En la medida en que recogen aspiraciones,
convicciones y acuerdos compartidos, justificados, razonados y
razonables y por tanto legítimos, su razón de ser (la de las normas)
radica, en definitiva, en su capacidad para regular eficazmente y
ordenar de forma justa un ámbito social, económico y político, o
determinadas y sustanciales parcelas de éste, conforme a unos
ideales que han de ver, ya no tanto con una versión utopista o
maximalista de la solidaridad y unos corolarios morales y axiológicos
in abstracto sino con la eficacia social de un ideal de justicia
positivado en nuestro entorno en no pocos documentos oficiales de la
Unión Europea, así el Dictamen 365/2002 del Consejo Económico y
Social Europeo sobre el concepto de integración cívica. Un marco que
debería traducirse, en coherencia, en una suerte de modelo de
convivencia democrático construido a partir del respeto básico y serio
a un catálogo de derechos y libertades fundamentales, con sus
respectivas garantías, observados ya no desde un punto de vista
formal, sino desde una perspectiva material, efectiva o realista.
De otro lado resulta prioritaria, la medición de esta inclusión,
porque la integración social (aquí del inmigrante) funciona en
determinados niveles como un prius ontológico necesario tanto para
el desarrollo de una vida digna en el plano socioeconómico, como
para el ejercicio inmediato o posterior de derechos civiles y políticos
en un estadio paralelo y/o superior de la cuestión que a su vez
devuelve información sobre niveles de integración.
En efecto, una vez ha accedido al país de destino, reiniciado un
ciclo con vocación de permanencia, etc., el margen de las
posibilidades vitales de la persona inmigrante (un sujeto

1 La elección de los términos, como nos ocuparemos de destacar, no puede ser
neutra. La elección de la expresión “sociedad de acogida” en lugar de “sociedad de
receptora” expresa ya la convicción de la importancia de la bidireccionalidad y del
papel activo de la sociedad en relación con la integración del inmigrante.
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especialmente vulnerable), la satisfacción de sus necesidades básicas
pasa, en primer lugar, por el grado de reconocimiento y garantía de
los derechos sociales como presupuesto o conditio sine que non tanto
para el libre desarrollo personal, (en relación con sus aspiraciones,
expectativas, etc.) como para una paulatina y compleja integración
que debería alcanzar la participación y representación política,
aunque esta cuestión la habremos de desarrollar más adelante.
Desde el Consejo Europeo de Lisboa y Niza en 2000, la
promoción de la integración social se incorpora como aspecto
intrínseco de la estrategia global de la Unión. El establecimiento de
una política común europea para la integración de los inmigrantes
encuentra un nuevo marco en el Título V del Tratado sobre el
Funcionamiento de la Unión que la dota de una base legal (artículo 63
bis 4, nuevo artículo 79.4) para desarrollar medidas legislativas
comunes que fomenten y apoyen la acción de los estados miembros
en la integración de nacionales de terceros países. El Comité
Económico y Social Europeo comenzó hace unos años a impulsar el
Foro Europeo de la Integración (European Integration Forum),
asimismo y bajo la coordinación del Comité contra la pobreza y la
exclusión social se han puesto en marcha distintos Planes Nacionales
de Acción para la inclusión social. Sin embargo, el enfoque de la
inclusión social en términos económicos, así exclusión material o de
lucha contra la pobreza, resulta evidentemente demasiado
esquemático, y la visión de la integración en términos laborales
demasiado limitadora. Igualmente, la perspectiva normativa que
apunta a la sucesión de reformas legislativas que siguió a la Ley
Orgánica 4/2000 sobre derechos y libertades de los extranjeros en
2España y su integración social, la llamada “Ley de Extranjería” , no es
la única forma de abordar un fenómeno que ofrece tantas aristas
3como unos matices que no podemos calificar sino de morales ,
4 5culturales , políticos , etc. Aristas o matices a menudo ampliamente

2 Ley Orgánica 4/2000, de 11 de enero, sobre derechos y libertades de los
extranjeros en España y su integración social modificada por LO 8/ 2000 de 22 de
diciembre; Real Decreto 864/2001, de 20 de julio, por el que se aprueba el
Reglamento de ejecución de la LO 4/2000 de 11 de enero. La ley se recurrió ante el
Tribunal Constitucional al vulnerar derechos fundamentales como el de asociación,
sindicación o asistencia jurídica de acuerdo con el espíritu policial y restrictivo del
marco general de la extranjería que prioriza unos determinados intereses (control
de flujos, seguridad, etc.) como si fueran los únicos.
3 El rótulo de “moral” para caracterizar la cuestión del fenómeno de la inmigración
es fundamental. En este sentido, a modo de ejemplo, el seminario “la inmigración
como cuestión moral” UJI (Citar).
4 Reducir el fenómeno a la cuestión cultural supone ignorar la complejidad del
proceso de integración y puede llevar a una peligrosa, simplista y en nuestra
opinión poco fértil culturalización del debate sobre la integración de los inmigrantes,
sobre todo si se hace en los términos de “choque de civilizaciones”, el discurso fácil
sobre la supuesta prioridad de inmigrante de lengua y cultura (a veces un
eufemismo de religión) afines, etc., así las conocidas tesis en Huntigton o SARTORI,
G., La sociedad multiétnica. Pluralismo, multiculturalismo y extranjeros, Madrid,
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ignorados o desconsiderados. En este punto, no deja de ser
significativo, el contraste entre los grandes escenarios de la política
europea donde se sustancian los principios de la integración, y la
realidad de unas normas promulgadas en ausencia tanto de un
verdadero debate político en sentido estricto, como de la participación
y el diálogo continuo con los grupos y personas directamente
aludidos. Si se nos permite el juego con el término y ya que vamos a
hablar de ellos, la sucesión de reformas y cambios legislativos en las
leyes orgánicas en materia de política de inmigración, es un buen
indicador de la forma errática de abordar un fenómeno inaplazable.
La integración social de la persona inmigrante es una cuestión
prioritaria porque las migraciones se producen a un ritmo cada vez
más rápido, y porque se van ampliando los países de emisión y
destino así como los motivos y factores de la propia migración y por
tanto también la heterogeneidad del perfil cultural del inmigrante. El
fenómeno migratorio no tiene ya (si alguna vez lo ha tenido) un
significado meramente económico. Todo ello provoca un marcado
desajuste entre unas políticas que han primado las condiciones de
acceso sobre las condiciones y estado de la integración. A pesar de
algunos avances significativos, así los planes específicos que nuestro
país ha ido acometiendo desde 1994, los obstáculos que presenta la
cuestión de la integración deben mucho a la ambivalencia en el
enfoque con el que se acomete ese auténtico desafío (que no
problema) que supone la gestión del fenómeno migratorio. Por poner
sólo otro ejemplo, de la ambivalencia en esta cuestión, (una
auténtico y primer escollo para contribuir a la integración), fue
significativa tanto la primera cuantía destinada al Plan Estratégico de
Ciudadanía e Integración 2007-2010, planteada inicialmente a través
de un proceso de consultas con comunidades autónomas,
ayuntamientos, agentes sociales, asociaciones de inmigrantes y
6organizaciones no gubernamentales , como su posterior recorte

Taurus, 2001. en nuestro país, HERRERO DE MIÑÓN, M, “¡Qué vienen!” El País,
1993.
5 Así, en términos de derechos de las minorías, DE LUCAS, J.; “Algunos problemas
del estatuto jurídico de las minorías. Especial referencia a la situación en Europa”,
Revista del Centro de Estudios Constitucionales, n.15, 1993, pp. 97-128. DE
LUCAS, J., “En los márgenes de la legitimidad. Exclusión y ciudadanía”, Doxa, 15-
16, 1994, pp. 353-365. DE LUCAS, J., “Por qué son relevantes las reivindicaciones
jurídico-políticas de las minorías”, Derechos de las Minorías en una sociedad
multicultural, Cuadernos de Derecho Judicial, Madrid, Escuela judicial, CGPJ, 1998,
pp. 253-312.
6 El plan de integración de los inmigrantes, anunció un presupuesto de 2.000
millones de euros para el periodo 2006-2009. Junto al Ministerio de Trabajo, que
aportaba el 58% del total participaban los ministerios de Educación y Ciencia (que
aportaría 102 millones el primer año), Asuntos Exteriores y Cooperación
Internacional (80,3 millones el primer año), Sanidad y Consumo (9,7 millones en el
mismo periodo) y Justicia. La financiación se refería concretamente a recursos para
políticas específicas de integración, y no incluía aquellos referidos al acceso de
extranjeros a los servicios públicos en general.
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presupuestario, como lo es, otro ejemplo de falta de coherencia, el
intermitente, paralelo y xenófobo discurso sobre identificación entre
inmigración y delincuencia, la apelación a la coyuntura del así
llamado “mercado laboral”, el enfoque reduccionista de la política de
contingentes por los empleadores potenciales, la visión del inmigrante
como “trabajador extranjero”, etc. Por su parte, la intervención penal
en materia de extranjería hubo de intensificar notable y precisamente
al abrigo de la LO 11/2003 de 29 de septiembre de medidas
concretas en materia de seguridad ciudadana, violencia doméstica e
integración social de extranjeros, esta visión un tanto esquizofrénica,
acabando el pretendido refuerzo de la tutela de los ciudadanos
extranjeros por poco menos que criminalizar el entorno del
7inmigrante.
Contar con un aparato de medición de la integración de las
personas inmigrantes a través de indicadores ha sido objeto ya de
distintos foros y proyectos, así los distintos planes estratégicos de
ciudadanía e integración desde 1994, así el Foro para la Integración
Social de los Inmigrantes reformado en 2006, así el MIPEX o el
“Manual sobre Integración para responsables de la formulación de
políticas y profesionales” publicado por la Comisión Europea en 2004,
la labor del Comité de Expertos para la Integración y las Relaciones
Intercomunitarias del Consejo de Europa, iniciativas comunes en sede
de la Unión Europea en las que ha participado nuestro país, el
programa GRECO, así por último, entre otros y a modo de ejemplo
concreto el reciente estudio “La asimilación social de los inmigrantes”
que analizaba en 8 países europeos (España, Francia, Irlanda,
Dinamarca, Italia, Portugal, Bélgica y Austria) la integración en la
8sociedad de acogida desde un punto de vista social .
Toda investigación que aborde estas cuestiones debe recoger
los principales esfuerzos y aportaciones efectuadas hasta la fecha y a
ello dedicaremos no poco del presente trabajo.
Definitivamente, siendo España hoy un país de acogida,
corresponde a la investigación científica concernida aportar el análisis
de lo que no cabe sino considerar una cuestión prioritaria.
En lo que sigue, abordaremos, pues, la cuestión de la
integración social de los inmigrantes y la forma de medir tal
integración a través de indicadores. Por justificar el orden de los

7 GUISASOLA LERMA, C., “Reformas penales y tendencias político-criminales en
materia de inmigración”, La ley penal. Revista de derecho penal, procesal y
penitenciario, nº 67, Año VII, 2010, p. 37-54. DE LUCAS, J., “Razismo e Xenofobia:
le risposte del diritto”, Ragion Pratica, 2-1994, pp. 96-123. DE LUCAS, J., “El
racismo como coartada”, en Derechos de las minorías y de los grupos diferenciados,
Madrid, Fundación ONCE-Escuela Libre Editorial, 1994. DE LUCAS, J.; “La xenofobia
y la condición del Extranjero ante el Derecho”, J. Blázquez, (Ed.), 10 palabras clave
sobre racismo y xenofobia, Pamplona, Verbo Divino, 1996, pp. 167-197. DE LUCAS,
J.; “El buen antirracista”, Claves de Razón Práctica, nº 76/1997, pp.36-46.
8 http: //www.wodc.nl/images/1365_espanol_tcm44-80243.pdf 14/05/2010.
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distintos epígrafes que conforman este trabajo, antes de afrontar la
elaboración teórica de esta herramienta privilegiada del análisis social
que es el indicador, parece necesario uno definición operativa de la
misma.

2. LA MEDICIÓN DE LA INTEGRACIÓN SOCIAL CON
INDICADORES.
9En otros lugares hemos abordado la cuestión de qué es un
indicador, un interrogante de cuya respuesta depende la solidez del
primer paso de toda aproximación empírica al objeto de estudio, en
este caso la integración social del inmigrante. La mejor forma de
dilucidar qué es un indicador, parecía avanzar de lo general hacia lo
particular. Así conveníamos en que en el lenguaje común un indicador
es un instrumento que sirve para mostrar algo que no conocemos
pero que resulta primordial para observar un fenómeno. El indicador
siempre forma parte de un sistema de información. En cierto sentido
podemos decir que constituyen la médula de un sistema de
información, permiten definir qué datos y qué criterios se deben
utilizar para su procesamiento. Pero si no queremos acotarnos en la
aridez de un cuadro estadístico aséptico, sino incluirlo en una trama
teórica y propositiva, política o filosófico jurídica, éstos, los
indicadores, deben incorporarse a una perspectiva más amplia, una
concepción normativa donde se han definido los términos y se ha
trazado una hipótesis que deberá ser verificada.
Si seguimos avanzando de lo general hacia lo particular, los
indicadores en el ámbito jurídico ponen en contacto normas y teorías
con hechos empíricos que encuentren correlatos que permitan
evaluar el comportamiento de variables que han de ver con normas.
Un indicador en el ámbito jurídico resulta una magnitud, estadística o
no, cuantitativa o cualitativa de un concepto, basado en un análisis
teórico previo (al que subyace un propósito que ha de ver con los
valores), que sirve para describir el estado de una realidad normativa
determinada, en relación con las acciones políticas, sociales y
legislativas llevadas a cabo con miras a su efectividad.
Si seguimos concretando y como quiera que la perspectiva de
los derechos humanos resulta también un punto de vista legítimo al
hablar de la integración social de los inmigrantes, los indicadores de
derechos humanos permiten ver la implementación, aceptación o
rechazo, grado de cumplimiento, etc. de derechos humanos. En
palabras de Richard P. Claude, un análisis global asistido por técnicas

9 GARCÍA CÍVICO. J., “Qué es un indicador y cómo se utiliza”, en prensa. Sobre
esta parte introductoria de la investigación puede verse ALVIRA, F., Introducción al
análisis de datos, en García M.; Ibáñez, J., Alvira F. (Comps.), El análisis de la
realidad social, Alianza, Madrid, 1994.

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estadisticas que puede ser útil no sólo para propósitos científicos o
académicos sino también para fortalecer la definición de las políticas
10públicas y la educación. Una vez integrados en un sistema de
información, permiten un monitoreo permanente del cumplimiento de
obligaciones que los Estados suscriben al hacerse parte de un tratado
o institución. De ahí la definición que daba María Green como “Una
información usada en la medición del grado en el que derecho legal
.11está siendo realizado o disfrutado en una situación dada.” Desde
una visión amplia, los indicadores de derechos humanos pueden ser
entendidos como información relacionada con todos los estándares de
derechos humanos y de desarrollo. Una herramienta general que
12específicamente se dirige ya a los derechos humanos y que
presenta sus propias complejidades, así la ausencia de consenso
13sobre las diferencias entre indicador y concepto o sobre el adecuado
14diseño metodológico . La literatura sobre indicadores en este ámbito
es creciente y si cabe ubicar su momento de aparición, habría que
15hacerlo como señala Aymerich en el contexto del social indicators
movement donde destacaron los trabajos de Charles Humana y
16Freedom House y luego la labor de organizaciones como Amnistía
Internacional o Human Rights Watch.
Es posible encontrar indicadores de derechos humanos en el
ámbito de la integración de las personas inmigrantes, así número de
refugiados políticos, porcentaje de niños de determinada etnia que no
acceden a la escuela, tasas de abandono, etc., o indicadores
socioeconómicos o demográficos que den luz sobre los derechos, y
que por tanto pueden ser considerados como indicadores sociales

10 CLAUDE, R., P., JABINE, Th., B., “Exploring Human Rights Issues with Statistics”,
cit., p. 5
11 “A piece of information used in measuring the extent to which a legal right is
being fulfilled or enjoyed in a given situation”, GREEN, M., “What We Talk about
when We Talk about Indicators” cit., pp. 1062.
12 MALHOTRA, R., N. FASEL, “Quantitative Human Rights Indicators”, Turku/Åbo,
March 2005.
http://jus.uio.no/forsking/grupper/humrdev/ProjectIndicators/Workshop06/Backgro
und/Malhotra&Fasel. (Consulta 12 diciembre 2009).
13 TOBIN, J y GREEN, J., Guide to Human Rights Research, Cambridge, Mass.,
1994.
THEDE, N., “Human rights and statistics: Some reflections on the no-man’s-land
between concept and indicator”, Statistical Journal of the United Nations ECE 18,
IOS Press, 2001, pp. 259-273.
14SKALNES, T., “The Measurement of Human Rights. Some Problems with its
Methodology”, Programme of Human Rights Studies. Working Papers. Chr.
Michelsen Institute. Salzburg, Austria, 1984.
15 AYMERICH, I., Sociología de los derechos humanos, op. cit., p. 383 y ss.;
AYMERICH, I., Human Rights Indicators: Preliminary Conceptual Definitions,
Workshop on "Towards an Indicators System in Human Rights", Oñati IISL, 16-17
September, 1999.
16 HUMANA, Ch., World Human Rights Guide, New York, Oxford University Press,
1992. FREEDOM HOUSE, Freedom in the World. The annual survey of political rights
and civil liberties. New York, Freedom House, Greenwood Press, New York, 1995.
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aunque sea mejor calificar algunos de ellos como índices (así,
mortalidad infantil nacional y extranjera, analfabetismo por grupos
étnicos de inmigrantes, etc.). A los indicadores susceptibles de
referirse a la integración social de los inmigrantes les son predicables
muchas de las características del tipo anterior aún así se distanciarán
de éstos por su especificidad.
Ya en relación con fenómenos sociales (como lo es la
inmigración), el indicador social aparece como una herramienta,
estadística o no, pero siempre en relación con variables sociales,
resumiendo información referida a la cantidad o magnitud de un
conjunto de atributos de una sociedad. Los basados en un marco
lógico-teórico resultan medidas específicas, explícitas, objetivamente
verificables que dan cuenta de estructuras, estados, procesos y
17evoluciones sociales . En otras palabras, verifican el grado de
cumplimiento de expectativas u objetivos sociales. Según una de las
definiciones más utilizadas “los indicadores sociales (...) son
estadísticas, serie estadística o cualquier forma de indicación que nos
facilita estudiar dónde estamos y hacia dónde nos dirigimos con
respecto a determinados objetivos y metas, así como evaluar
18programas específicos y determinar su impacto” .
Así, y por terminar en lo que nos interesa, la integración social
de los inmigrantes, algunos indicadores podrían ser: número de
matrimonios interraciales, participación pública (concretamente en el
espacio político) representación empresarial y por empleos,
composición aula-escuela... pero también apuntarían al marco legal
del estado de acogida. Para un estudio de esas cuestiones se
escogerían los indicadores más relevantes según la tipología clásica
19de esta herramienta.



17 CARMONA, J. A., Los indicadores sociales hoy, CIS, Madrid, 1977. CASAS AZNAR,
F., Técnicas de investigación social: los indicadores sociales y psicosociales, PPU,
Barcelona. Lecturas, 1989. CECCIONI, O., ¿Pourquoi les indicateurs sociaux?,
Economie et humanisme, París, 1992. DELGADO, J.M. Y J. GUTIERREZ (Coords),
Métodos y técnicas cualitativas de investigación en ciencias sociales, Síntesis,
Madrid, 1998. DELORS, J., Les indicaterus sociaux, Sedeis, París, 1971.
18 HORN, Robert V. Statistical indicators for the economic and social sciences.
Cambridge, University Press, 1993, p. 147.
19 Según la definición de indicador del PNUD: “dispositivo que proporciona
información específica sobre el estado o la condición de algo (...) una variable
utilizada para sustituir a aquélla que es difícil de medir directamente”. UNDP,
Indicators for Human Rights Based Approaches to Development in UNDP
Programming, New York, 2006, p. 21. Trad. LANDMAN, T. http.//
www.undp.org/oslocentre/cross.htm. Para un análisis general, STAFFORD, J.,
Historie, analyse et critique des paradigmes des theories et de methodes de
formulation des indicateurs sociax, EHSS, Paris, 1978. SHAW, S. Y A. SHONFIELD,
Social indicators and social policy, Heinemann, London, 1972.
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3. TIPOS DE INDICADORES APTOS PARA MEDIR LA
INTEGRACIÓN SOCIAL.
Para una correcta medición de la integración social del
inmigrante caben distintos tipos de indicadores ubicados
temporalmente en un marco teórico y propositivo. Así, como
tendremos ocasión de desarrollar, si planteamos la cuestión de la
integración en términos de derechos, resulta extraordinariamente
pertinente la clásica advertencia de Hannah Arendt acerca de que el
primero de los derechos humanos es el derecho a tener derechos,
esto es, el reconocimiento del inmigrante como persona, como
miembro de una comunidad jurídica y política. Este punto resultará
susceptible de medirse a través de un tipo peculiar de indicador, el
estructural, que informará de la existencia (o no) de una
infraestructura legal que venga a reconocer derechos (y cuáles) a la
persona inmigrante. Nos detendremos enseguida en esta cuestión,
veamos ahora los distintos tipos de indicadores aptos para abordar la
integración social de la persona inmigrante.

3.1 Indicadores estructurales, de proceso y de resultado y
algunos ejemplos en la integración social de la persona
inmigrante.
Siguiendo el consenso que distingue entre indicadores de
20estructura, proceso y resultado, cabe decir que estos tres tipos son
aptos para medir la integración social de las personas inmigrantes e
ilustrarlo con algunos ejemplos.
a) Indicadores estructurales: Apuntan a la infraestructura,
21marco jurídico , ratificación de instrumentos, existencia de
mecanismos institucionales para realizar derechos, determinadas
expectativas sociales, etc. La respuesta a este tipo de indicador suele
ser cerrada, así del tipo “si” o “no”. En la medida en que examinan el
marco normativo, un ejemplo de indicador estructural de la
integración social de los inmigrantes podría atender a si la ley
reconoce el derecho de sufragio activo y pasivo del inmigrante, en

20 HUNT, P., Interim Report of the Special Rapporteur of the Comisión on Human
Rights on the Right of Everyone to Enjoy the Highest Attainable Standard of
Physical and mental Health, UN General Assembly, Fifty-eighth session, Agenda
item 117(c) , 2003, pp. 14-29.
http://daccessdds.un.org/doc/UNDOC/GEN/N04/543/38/PDF/N0454338.pdf.
GARCÍA FERRANDO, M. ; R. SANMARTÍN, “La observación científica y la obtención
de datos sociológicos”, en García Ferrando, M., Ibáñez J.; F. Alvira (Comps.), El
análisis de la realidad social, Alianza, Madrid, 1994. GIRALDO ÁNGEL, J.,
Metodología y Técnica de la Investigación Sociojurídica, Legis, 1999..
21 Y sus vicisitudes, DE LUCAS, J., “El marco jurídico de la inmigración. Algunas
proposiciones acerca de reformar la Ley Orgánica 4/2000”, Jueces para la
democracia, nº 38, julio/2000, pp. 3-11. DE LUCAS, J., “Una política de inmigración
que no llega: las sinrazones de la contrarreforma de la LO 8/2000”, Tiempo de paz,
nº 61, 2001, pp. 6-22.
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que ámbito, si municipal, si general, etc., o en relación con ese
mismo indicador la cuestión de la reforma del artículo 13. 2 de la
Constitución y la supresión del requisito de la reciprocidad. Otro
ejemplo de indicador estructural en nuestro ámbito referiría la
agilidad o no de las vías de adquisición de la nacionalidad española, o
la firma del Convenio Europeo sobre la Participación de los
extranjeros en la Vida Pública Local del Consejo de Europa de 1992,
el estado de la legislación orientada a especificar las condiciones de
ejercicio de derechos de reunión, asociación, sindicación y huelga por
parte de extranjeros que carecen de autorización de estancia o
residencia, etc.
b) Los indicadores de proceso relacionan los instrumentos de
política con hitos que se convierten en indicadores de resultados que
pueden relacionarse directamente con la realización de derechos.
Miden el éxito de medidas adoptadas para hacer efectivas las normas
y alcanzar progresivamente resultados. Ayudan a evaluar la
realización progresiva o el proceso de protección de un derecho. Un
ejemplo de indicador de proceso en nuestro objeto de estudio serían
los porcentajes de composición de aula en educación obligatoria. Los
indicadores de proceso guardan una estrecha relación con los
indicadores de política, así pueden referirse a la cantidad y/o calidad
de los servicios, dispositivos, cuantía de ayudas en salud, formación,
empleo, etc.
c) Los indicadores de resultado reflejan logros en la realización
de derechos. Dado que consolida en el tiempo los efectos de procesos
subyacentes, suele ser un indicador de cambios lento, menos sensible
que un indicador de proceso. Refieren la situación o condición
efectivamente alcanzada por el grupo objetivo. Como en el caso
anterior la respuesta suele darse en tasas o porcentajes y un ejemplo
sería la medición de la participación del inmigrante en la sociedad
civil, porcentajes de asociacionismo cívico, en el ámbito laboral si van
ocupando puestos acordes con sus expectativas profesionales o su
formación académica, etc.

3.2 Indicadores objetivos y subjetivos en la integración social
de la persona inmigrante.
La medición de la integración social del inmigrante debe utilizar
tanto indicadores objetivos como subjetivos. Los indicadores
objetivos suelen ser de tipo estadístico, económico o jurídico y miden,
por ejemplo, tasas de empleo, reconocimiento de derechos, etc., así
el derecho a votar en elecciones locales. Los indicadores subjetivos
observan percepciones, sentimientos y actitudes, por ejemplo,
satisfacción del inmigrante en el trabajo o sensación de pertenencia a
un determinado entorno. Conforme los gobiernos prestan más
atención a las dimensiones personales de la integración, así
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