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Análisis metodológico de sondeos de opinión sobre prácticas de lectura de libros impresos y otros soportes del libro: los indicadores de lectura en España (2000-2007)

De
540 pages
Colecciones : DBD. Tesis del Departamento de Biblioteconomía y DocumentaciónTD. Ciencias sociales
Fecha de publicación : 2009
[ES]En las últimas cuatro décadas España ha acumulado un nutrido banco de encuestas culturales en donde se describen uno de los momentos cruciales de su historia reciente: la «mutación» de los hábitos de lectura que va en paralelo con la migración del libro impreso hacia los soportes digitales. En general, las encuestas de lectura han sido precariamente contrastadas, desaprovechando gran parte de su potencial.
Sin embargo, al comparar los resultados de las encuestas de lectura se revelan señales contradictorias, pues mientras unas afirman una tendencia, otros estudios aseguran exactamente la línea contraria. La presente investigación propone y aplica una herramienta original, denominada Q+B+M_i, orientada a la evaluación de calidad (Q) de las encuestas de lectura y al diagnóstico del potencial comparativo de marcos entorno (benchmarking) entre distintos sondeos de opinión (B), así como una segundo piso de análisis (meta-investigación), encaminado a revelar las nociones culturales y representaciones de la «lectura» y el «libro» implícitas en las encuestas (M_i).[EN]In the past four decades Spain has accumulated a large bank of cultural surveys which describes one of the crucial moments in recent history: the "mutation" of reading habits in parallel with the migration of the printed book to the media digital. In general, surveys have been poorly contrasted reading, wasting much of their potential.
However, when comparing the results of surveys show contradictory signs reading, for while some claim a trend, other studies claim exactly the opposite line. This research proposes and implements an original tool, called B + Q + M_i, aimed at assessing quality (Q) survey of reading and the diagnosis of DM comparative potential environment (benchmark) between various opinion polls (B ) and a second level of analysis (meta-research), which aims to reveal cultural notions and representations of 'reading' and 'book' implicit in the polls (M_i).
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VNiVERSiDAD
Ð SALAMANCA
Facultad de Traducción y Documentación
Departamento de Biblioteconomía y Documentación



ANÁLISIS METODOLÓGICO DE SONDEOS DE OPINIÓN SOBRE
PRÁCTICAS DE LECTURA DE LIBROS IMPRESOS PRÁCTICAS DE LECTURA DE LIBROS IMPRESOS
Y «OTROS SOPORTES» DEL LIBRO:
LOS INDICADORES DE LECTURA EN ESPAÑA (2000-2007)

TESIS DOCTORAL PRESENTADA POR:
DÑA. MARCELA CRISTINA DEL CARMEN POULIOT MADERO

DIRIGIDA POR:
DR. JOSÉ ANTONIO CORDÓN GARCÍA



Salamanca, Junio de 2009

VNiVERSiDAD
Ð SALAMANCA

Facultad de Traducción y Documentación
Departamento de Biblioteconomía y Documentación

El Dr. José Antonio Cordón García, Profesor Titular del
Departamento de Biblioteconomía y Documentación de la Universidad
de Salamanca
HACE CONSTAR: Que, Dña. Marcela Cristina del Carmen Pouliot
Madero, Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad
Autónoma Metropolitana (México) ha realizado bajo mi dirección la
Memoria que lleva por título Análisis metodológico de sondeos de
opinión sobre prácticas de lectura de libros impresos y «otros
soportes» del libro: los Indicadores de Lectura en España (2000-
2007) con el fin de obtener el grado de Doctora por la Universidad de
Salamanca.
Y para que surta los efectos oportunos firmo en Salamanca, a 24
de Junio de dos mil nueve.

Agradecimientos Agradecimientos
Escribo estas líneas con el corazón satisfecho y lleno de gratitud para con las
personas que me han llevado al punto en el que ahora me encuentro: concluyendo
una tesis doctoral y preparándome para rehacer la vida, para (re)escribir el camino.
Quizá no lo saben, pero con su apoyo me han dado la oportunidad de renacer. Me
siento afortunada y me sé un caso inusitado. Recuerdo muy pocas cosas de la
infancia porque la rudeza de la vida me hizo madurar pronto. Pero hay dos cosas,
dos regalos, que me marcaron y que traigo sin pudor a estas líneas porque verán que
viene a cuento. Recuerdo con enorme gratitud la gran biblioteca de mi madre, con
los cientos de volúmenes heredados que ella leía de manera voraz. Mi madre se
llamaba Guadalupe Madero y, cosa común en su época, no pudo llegó más allá de la
secundaria. Su mayor anhelo era estudiar en la Escuela Nacional de Biblioteconomía
(de México). No lo logró. Quería ser bibliotecaria y participar del «sueño de
Vasconcelos», el cual tampoco nunca sucedió. Era una mujer muy hermosa, con
unos ojos azules ocultos tras los gruesos anteojos y con un sentido del humor a
prueba de cualquier fatalidad. La nuestra era una «casa de todos» donde, entre los
hijos, los primos y los adoptados llegamos a superar la veintena de niños corriendo y
haciendo barullo. Ella nos enseñó que leer libros era una forma de vida y no «eso
que haremos cuando ya no tengamos otra cosa mejor que hacer». Desde pequeños
nos hablaba, como si fuéramos adultos, del Humanismo, del Renacimiento y de la
Democracia. Los libros de mi madre eran de todos. Los podíamos coger sin pedir
permiso y nadie nos decía que «debíamos» leer. Eso sí, teníamos a la mano tantos
libros apilados, en estanterías de piso a techo, que era muy difícil resistirse. Recuerdo
que en una ocasión nos puso sobre la mesa un códice prehispánico para que
jugáramos con él a «descifrarlo». No había libros «para niños» (el marketing aún no
había descubierto el «nicho de mercado» de los productos «for kids»). Los libros
eran parte de la vida y las enciclopedias se usaban para consultarlas y para ayudar a
los más pequeños a que alcanzaran a comer solitos en la mesa. En casa había muchas
penurias económicas, vaya que sí. Pero ella mitigó las carencias rodeándonos de
v
libertad y libros; también de pinceles, acuarelas y muchos lápices de colores.
Permítanme insistir en el tema de que éramos pobres porque para nosotros, como
para muchas familias numerosas, el solo hecho de subirnos a un «camión» (bus)
urbano era un lujo. Visto con distancia, aquello pudo ser grave. Por la cortedad de
miras que puede condicionar a quien no ha visto más allá de cuatro paredes. Sin
embargo, mi madre tuvo el buen tino de convertir una de esas paredes —la de
nuestra habitación— en un mapamundi gigantesco, dibujado por ella a escala, que
yo observaba cada noche antes de dormir. Y ese es el segundo regalo que quiero
agradecerle, pues al pintar ese mapa me enseñó, sin decirlo, que el mundo era muy,
muy, muy grande.
Fue así, sin más armas en la vida que libros y mapas, que hemos llegado hasta aquí,
al punto de concluir el doctorado. Y digo «hemos» porque somos muchos. No llegué
sola ni lo he estado. Me han acompañado en este largo proceso un par de niños que
quiero más que a mi propia vida. Luis Alonso y Julián, a su corta edad, ya saben de
las penurias que vive un estudiante de doctorado. Saben lo que es renunciar a los
días de verano, con el sol brillante y las piscinas azules. Saben que en vez de cine,
«hoy toca biblioteca». En estos años de doctorado no ha habido tiempo para
aprender a andar en bici, ni viajes y, lo que más duro, que dejamos pasar el tiempo
precioso de cuando todavía les gustaban las pelotas. Se han recluido en casa porque
«mamá está haciendo la tesis» y sé que ha sido un gran sacrificio. Juli, quien todo lo
traduce a números, ya tenía meses preguntando: «¿cuándo terminas la tesis?»,
«¿cuánto te falta?», «¿cómo cuántas páginas más, cuántas palabras más, cuántas
horas más?» Han sido pacientes y bondadosos y sólo me queda decirles que mi
gratitud es infinita y que haré todo lo que esté de mi parte para compensarles. Que
volverán los viajes, los nuevos países donde vivir, las culturas por conocer.
Quisiera compensarles a ellos con alegría y oportunidades de cumplir los sueños,
como la vida me compensa ahora a mí. Este día (14 de junio) en que escribo estas
líneas de gratitud ha sido consecuencia del apoyo incondicional de muchas
vi
personas, compañeros de viaje. Joaquín Guerrero-Casasola, mi esposo. Acompañé a
Joaquín a la aventura de Belgrado, y él me ha secundado en ésta, que surgió una
tarde mientras tomábamos café en el Hotel Moskva y veíamos a todos aquellos
vagabundos de Kneza Miloša, científicos y músicos de conservatorio a quienes les
había sorprendido el «kapitalism» y el «internetu» con 55 años y una pensión de 30
euros al mes. Generaciones formadas para un mundo que nunca existió y rebasadas
por el futuro tecnológico y el «nuevo orden» de las cosas. Por eso es que a ti,
Joaquino, te agradezco los 21 años de apoyo y desvelos. Los hijos y los viajes. El
ejemplo de paciencia, de disciplina férrea al escribir y la modestia al hablar, y esa
capacidad de observar con discreción y profundidad todo cuanto pasa a tu
alrededor. Te agradezco mucho las «becas de estudios» (licenciatura y doctorado)
que generosamente me has dado. Pareciera «cosa de brujas», pero has logrado que
los pesos mexicanos cundan en euros españoles.
Una de las satisfacciones más grandes que me ha dado el doctorado ha sido la
oportunidad de conocer al Dr. José Cordón, mi mentor y guía. Lo dicho con el pecho
inflamado pues ha sido un verdadero honor colaborar con un ser humano de su
calidad académica. Quien conoce al Dr. Cordón sabe, de sobra, el por qué de mi
gratitud y respeto. En muy pocas personas se combinan las virtudes de la
inteligencia, la cultura, la decencia, los buenos modales, la elegancia y la sencillez.
Me siento verdaderamente afortunada y su ayuda ha sido un regalo adicional a la,
de por sí satisfacción, de estudiar un doctorado en la Universidad de Salamanca. El
trabajo de investigación bibliotecológica del Dr. Cordón se ha caracterizado por
advertir con sobrada anticipación acerca de los fenómenos amenazantes que
intervienen en la vida cultural, de manera puntual en las prácticas de lectura de
libros. Ahí, considero, la raíz de su interés en los fenómenos de cambio y, por lo
tanto, de incertidumbre en la que se encuentra una de las industrias culturales con
mayor relevancia y tradición en España y que al mismo tiempo es tesoro compartido
por los países unidos por el idioma español: la industria editorial. Le agradezco,
sobre todo, su paciencia y generosidad, también sus observaciones categóricas en
cada una de las sesiones de tutoría, que fueron muchas. También expreso mi mayor
vii
gratitud como lectora, por la claridad de sus textos y artículos en el campo
bibliotecológico: concisos, llenos de ideas lúcidas y análisis escrupulosos y
profundos.
No podría cerrar estas líneas sin mencionar a las personas por las que siento una
genuina gratitud y que me brindaron su apoyo a lo largo de este proceso: a Julio
Alonso Arévalo, sabio como ninguno y humano como pocos. Dice una leyenda
urbana que «a Julio no hay documento que se le resista». Lo comprobé. No sólo me
asistió en todo el proceso de búsqueda en LISA y el ISI Web of Knowledge, la
complicada localización de encuestas de lectura y de las normas de calidad de
sondeos de opinión, sino que además me compartió parte de su catálogo de música
mexicana (de la que sabe más que cualquier paisano). También agradezco mucho a
la Dra. Yolanda Martin González por su trato cálido y su ejemplar vocación por
viajar, así como a la Dra. Raquel Gómez, cuya orientación no sólo me fue grata sino
verdaderamente providencial. También quiero agradecer a los todos los profesores
que me impartieron cursos en los programas de doctorado que cursé al alimón
(Comunicación Audiovisual y Biblioteconomía), con especial gratitud al Dr. Juan
José Igartua; al Dr. José Gómez Isla; al Dr. Ángel Rodríguez Bravo; al Dr. José Carlos
Lozano Rendón (ITESM-Tec de Monterrey); al Dr. Ángel Badillo y al Dr. Pablo del
Río. Todos ellos, sin excepción, me ofrecieron su apoyo irrestricto y un trato
generoso, además de mostrarme nuevos caminos metodológicos y múltiples
perspectivas epistemológicas que me eran desconocidas.
Por último quisiera agradecer a mis amigos, porque todos ellos han contribuido a
lograr este desafío y me han dado lo más valioso que un ser humano puede
compartir con otro: el tiempo. Necesito nombrarlos uno a uno. A Luz Estela, mi
ángel de la Estadística, y a Carlos Rivas, quienes han demostrado que los números y
las las letras no sólo no están peleados sino que hasta pueden llegar a enamorarse. A
María Koutentaki, porque me enseñó que la vida es una tragedia griega pero hay
que vivirla con la valentía de un cretense. A Richard Danta, pebeto, el paño de
viii
lágrimas, a quien la gran inteligencia y conocimiento teórico no le han mermado «ni
así» la capacidad de asombro (y de comer helados); tampoco puedo evitar
mencionar a Guy Merlin, a Mispa y al pequeño Federico, por compartir las
exquisiteces africanas de la mano los misteriosos sabores de Endolé y Boboló. A
Juanjo, Sandra, Jessica y Yamile porque ustedes me dieron el apoyo emocional y el
ímpetu para no claudicar en el camino. A todos ustedes gracias por ayudarme a
llegar a la meta que en este momento concluyo: la tesis.
ix

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