Cet ouvrage fait partie de la bibliothèque YouScribe
Obtenez un accès à la bibliothèque pour le lire en ligne
En savoir plus

La guerrilla antifranquista: Miguel Hernández: “Un año de guerrillas en Galicia”

De
6 pages
Colecciones : Tiempo de historia. Año III, n.34
Fecha de publicación : 1-sep-1977
Voir plus Voir moins

La guerrilla antifranquista
Hernández: Miguel

BlJo ,1 1111,110 .Un eño di
gu.rrlll •• In O.IIe •••• Mlgu.1
Hlrnindl:r. publiCó In r. Un revl •••• P, •• rlmOI.
(numlrol 76 '1 78) do,
.nlleg •• d, lo que plrilCI
'1' una crónlel In 'oU,tón - .obre •• t.ml. EnlIlg ••
dad, •• conOCl' In mino y ano
.brU cM 1i38 _1 mllmo
lño In que I.UI r •• lluda ¡,
pr ••• nll tolo dll POII_, 'J
que II r.producen por
primer. VIZ In .,tl número
d, TIEMPO DE HISTORIA. de
guerrilla en Galicia
(Madrid, Ayuso, 1977, p. 44) la presencia INTRODUCCION
de dos poemas del poeta de Orihuela en/as
páginas de esta publicación: Sanguinário El texto de Miguel Henlálldez que transer;·
Mussolini (posteriormente Ceniciento bi11loS a continuación se publicó, durallle
Mussoltni) y Canción de la ametralla­
la Guerra Civil espailola, el7/os números 76
dora. A,iadimos ahora l/na nueva prosa a
(12/311938) y 78 (6/4/1938) de la revista
la obra de guerra hernandianQ gracias a la «Pasaremoslt, órgano oficial de la 1 J Divi­
gellerosa amabilidad del general Lísler, que sión-Lister.
110 s610 nos ha permitido consulTar su
colección personal de PASAREMOS -des­Juan Callo Ballesta y Roberl Marrase han
graciadame1lle incompleta-, si170 que ha señalado ya en «Miguel Hernández. Poesía
tenido a bien regalanlOs su irremplazable y prosa de Rtierra y otros textos olvidados»
17

L. DI ... I.l6n LIII" ••
earaet.rlz6 por un ••
•• Iruelufa. d.
org.nlzael6n '1
mod.lld.d •• d.
combat. que no
de •• Monadan .n un
.llt.ma d. gUlrnll ..
V a LI,"r -al que
aqul .... mo •• n
eompañla d.1
eomandan" Canol­
.. dlrlg. Domingo
Mateo, .1 "'ro. d.
Mlgu.1 H.m'nd'l,
pa,. recabar una
ayuda que no pu.d.
"pa,1r por eondueto
oflelal
testimonio. Quede aqw l11is1110 COI1SUlIlcill que nuestro aulor disponga en lodo mo­
de nuestro llRradecimie1llo. mel1to de las páginas de un casi semanario
IZO debe hacernos olvidar el imperativo «Vil año de guerrillas en España» parece
primordial de toda publicación en circuns­ser una crónica en {olletón del que tínica­
tancias bélicas: su oportunidad politico­mellle conocemos, por ahora, estas dos en­
militar. (Tampoco hay que descartar la /1e­tregas, Aunque hay lagunas ellla colecció"
cesidad para el cronista de tener que esperar de «Pasaremos» que hemos consultado,
a reunir material suficiente para poder ase­desde el número 78 en que aparece el 2.0 y
gurar un mínimo de periodicidad en la pu­último episodio del malogrado {olletól1
blicación). Laque sí parece fuera de duda es hasta el número 104 con que term;'la la
que este escrito de Miguel Hernández vio la revista, Ha {alta más que 1m número: el 102,
luz COII mayor pertinencia política en que corresponde a la quincena de enero de
marzo del 38 que en diciembre del 37. 1939. Yes (ácil que el número 104, (echado
en el Frel1le del Este el 25 de e/lero de 1939, Para nadie es un secreto que, en el campo
sea efectivamente el último. El 26 de enero republicQ1lO, las relaciones entre el Ejército
el Ejército nacionalista ocupa Barcelona y Regular y las Milicias distaban mucho de
la 11 División comienza el repliegue hacia ser cordiales. El militar profesio/1ll1 /10 di­
Francia. Como mucho, pues, cabria una simulaba siempre el escaso aprecio en que
tercera entrega en este número 102. tenia al «aficionado» . El consabido orgullo
de casta es una explicación digna de tenerse No hay que descartar, claro está, la posi­
eH cuenta y no es difícil imaginar la reac­bilid.ad de que pI .noeta haya eHlregado este
ción de U/l oficial de Academia al enterarse, mismo folletón a otros periódicos. Es lo
por ejemplo, de que una batalla lan especta­corriente en sus escritos de guerra, y el con­
cular como la de Guadalajara había sido siderable lapso de tiempo (tres meses)
ganada para la República gracias al genio transcun"ido entre la redacción del primer
militar de Wl albañil y de un cantero. episodio y su publif.;acióll, nos inclillaría a
Pero no son razones de orden psicológico el/o. Sin embargo, la característica urgell­
cia de los escritos de guerra y el hecho de sil10 político las que motivan el Decreto del
18

/6 de (ebrero de /937 por el que se limita la republicanas contra la retaguardia de los
jerarquía de los elemet1IOS civiles del Ejér­ ejércitos franquistas.
cito Popular al grado de mayor. La perspec­
Domingo Mateo, el héroe de Miguel Her­tiva de ti 11 ejérci [O dirigido por defensores de
nández, se dirige a Líster para recabar una la causa proletaria no les hace excesiva gra­
ayuda que no puede esperar por conducto cia a los dirigellles políticos de la burguesía
oficial. En la J J División no sólo encuentra republicana. El4 de enero de /938 hay que
el guerrillero ga llego la comprensión polí­modificar en Consejo de Ministros este de­
tica de los numerosos paisanos que la inte­creto por otro que leva me la indicada limi­
gran (vid. nota I al texto), sino también la tación para que el propio Lister pueda as­
militar porque la Divisiól1 Líster se carac­ce'lder de comandante a teniente coronel V
teriza por unas estructuras de organización poder pasar así del l1"lando de una divisió;,
y modalidades de combate que no desento­al de Uf1 cuerpo de ejército. (Hasta marzo de
narían en un sistema de guerrillas. Líster ha 1939 no es ascendido Modesto a general
un batallón de choque, verda­organizado pero «sin mando efectivo de (uerzas»).
dero cornando únicamente empleado en si­
Si esta era la actitud de los mandos políti­ tuaciones de apuro. En realidad es prácti­
co-militares para con los paisanos comba­ camente una táctica de guerrilla en gran
tientes, (ácil es deducir que los guerrilleros
escala la que han empleado siempre sus
no debían hacerse muchas ilusiones res­ unidades, aunque no sea más que por el
pecto a la ayuda que podía n esperar por simple hecho de haber iniciado casi todas
vías oficiales. Cierto es que cuando Negrín las operaciones --desde Guadarrama al
toma posesión del Ministen'o de Defensa (el Ebro- de noche. La razón por él aducida
5 de abril de /938, esto es, la víspera de la nadie mejor que un guerrillero puede com
publicación del 2. o episodio de «Un año de prenderla: «El combate de noche era un
guerrillas en Galicia») se autorizó incluso poco el combate del pobre» (<<Nuestra
la constitución del XIV Cuerpo de guerra.. París, Ediciol1es Ebro, /966,
Guerrilleros, pero en nada ayudaba esto a p. 175).
las guerrillas de León, Galicia, Zamora,
Líster no pudo ayudar a Mateo en su par­Andalucía y Extremadura, es decir, a las
ticular lucha de guerrillas pero le ofreció guerrillas que operaban dC1tro de la zona
tUl puesto en sus unidades de combate, nacionalista. Las fuerzas de este XIV
que éste aceptó . EUTIMIO MARTIN. Cuerpo actuaban únicamente desde bases
-Un ano de guerrilla en Galicia
por Miguel Hernández
no, con unos ojos que se en­DOMINGO MATEO
cienden alegremente cuando
habla,con una alegría varonil, Domingo Mateo se Jldma. Es
de la provincia de Orense, dis­
trito de Valdeorras. Me le en­
• ComisariO de guerra eh la 11 DIVisión. cuentro junto a su paisano
No sólo fos ¡efes (politico y mifllar) de
Santiago Alvarez l. Es un esta unidad son gallegos ($a/lliaKo Al­
hombre de cuarenta y dos \'<lret es de OrePlsey Enrique UsttT de La
Coruña); lOdo 1m batalló" esta Ulttgrado años, enjuto, con esa enjutez
exclusivamellu por voluntarios de Gall· de piedra que dan los soles y cia: _Milicias Populares Gallegas_ o.
los montes de España a los mas popularmente, _el Batallón Galle­
go-. cuerpos trabajadores. More-
19
­

de hombre que sabe mucho Domingo Mateo, hecho res­ las últimas tentativas de pa­
del sufrimiento y de las cosas ponsable de su grupo de cam­ sar a la tierra asturiana,
de la vida. Habla con e l acento pesinos, unos armados con es­ fueron sorprendidos por las
de dulzura que da a las voces copetas, otros con cuchillos y nevadas en el Puerto del Faro.
de sus pob ladores la na­ otros con nada, hizo repetidos El afán por entrar en terreno
turaleza de Galicia: con una amigo les impulsaba a tra­intentos de filtración por los
lentitud de' lluvia lenta y bue­ montes de Lugo; pero una montar las cumbres. La nieve
na. noche, atravesando las crecía, como si quisiera de­
sierras, en uno de los intenloS, vorarlos: empezó por mor­
Al enterarme de su proceden­
tropezó con tan mala suerte en dcdes los pies, ascendia silen­
cia, de su mi lagrosa inCOi"­
la oscuridad, que rodó por un ciosa por sus piernas. Ellos
poración al campo leal, quiero
terraplén y vino a dispararár­ continuaban subiendo en
saber cuanto pueda contarme sele la escopeta. La bala agu­ busca de las cumbres. Llegó
de lo sucedido en su región.
jereó su mano derecha. Hubo un momento en que la nieve
Hoy. 1 1 de diciembre, senta­
de separarse del gt-Upo que a menazó sepultarlos, en­
dos en una era, quitándonos el capitaneaba hasta la curación terrarlos sin tierra. en su
frío en una sierra de Aragón,
de la herida, y poreste motivo rrialdad devoradora. Y los
ante el sol de la mañana, Do­ guerrille¡-os, ante la tremenda perdiÓ el contacto con sus
mingo y yo conversamos. Por compañeros, que tal vez pu­ amenaza blanca, para no
la carretera vecina circulan
dieron salvar las enormes hundirse, se dejaron caer ro­
fuerzas de nuestro Ejército,
dificultades que las fuerzas dando a lo largo de las pen­
silbando. cantando, tosiendo,
dientes cuajadas hasta los reaccionarias ofrecían para
con los capotes y las mantas
entrar en la leal Asturias. valles de Fonteformosa.
apretados sobre el ,-ostro, y el
fusil sobresale detrás de sus Domingo curó su herida en los Domingo me pide que haga
cabezas con escarcha )' con chozos del campo con los pro­ resaltar el compañerismo de
sol.
cedimientos y medicinas usa­ los campesinos gallegos,
dos por los lugarenos. Luego quienes les auxiliaron y les Domingo Maleo habla con
se dio a indagar el paradero de atendieron en todas las nece­sencillez, qucriendo expresar
los del grupo y no pudo averi­ sidades creadas por su condi­con las manos aquello que 'no
guarlo. Pronto encontró otro ción de hombres perseguidos. acierta a decir con la boca de
núcleo de luchadores, inter­ Companerismo que llegaba a momento. Inicia el relato:
nado y esparcido por los mon­ poner en riesgo de muerte la
Un grupo de unos doscientos tes de las provincias de León, vida de d ichos campesinos,
campesinos, al estallar la trai­ Orense y Lugo. Les habló de porque los traidores mataban
ción del fascismo, que ocupó formar una guerrilla entusias­ a quienes amparaban a los
madamente: algunos duda­Galicia casi por completo trabajadores que no se some­
ban, otros se negaban, otros di­desde los primeros dias, se tían servilmente. Me habla
reunióen Valdeorras y decidió jeron de seguirle. y, finalmen­ además del espíri tu religioso
te, logró decidirlos a todos, pasar a Asturias, ya que se le de aquellas criaturas, para
armarlos buena y malamente vcnían encima numerosas quienes Dios es una cosa tan
fuerzas contrarias, a las que de escopetas y cuchi 1I0s, y pura que Domingo Mateo no
J hubiera sido inútil ofrecer re­ comenzar una lucha sorda, se atrevía a destruir la ino­
expuesta, penosa, la lucha de sistencia. El intento de paso a cente creencia, sabedo,' de que
los guerrilleros, de los hom­\a reglón vecina quedó rrus­ es el único apoyo espiritual
trado porque les cercaban 2 bresque ganan tantas batallas del pueblo esclavizado y cie­
por (Odas partes los subleva­ y no hay quien lo sepa sino go.
dos. El grupo de los doscientos ellos; no hay quien los anime
campesinos hubo de dividirse si no es su propio entusiasmo; -El día que esos campesinos
en tres, y uno de ellos consi­ no hay quien los alimente y les tengan ocasión de comprobar
de póh'ora SI no es su los misterios de la naturaleza, guió filtrarse entre las filas
h(:rolsmo solitario, rpdeado pod"emos discutir a Dios con enemigas y llegar hasta los
por (Odas partes de peligl"Os. ellos --comenta Domingo con [rentes, donde los mineros as­
su voz de lluvia despaciosa. llIrianos empezaban a dictar
una epopeya que nadie ha es­
LA GUERRILLA Y LOS [Fin del primer episodio] cri to toda vía.
CAMPESINOS
• «(¡'~Iraer~ en el lex./o. Petl.samos : «ct!rra/Jall« en elrexto. Creen/Os q/.e .1e
En febl-ero de 1937, en una de /IPwlllle/1/e que ell la /JOla allleriO/·. lrula de t/lUI errMa.
20


piedras, tendieron el brazo rascistas, y me escondo. Ll e­[Segundo episodio]
como un puñal seco y gri­garon hasta el muchacho, le
taron. irritados por el dolor y pn!guntaron por qué lloraba.
-Esto es muy verdad, ¿eh? "Choro porque acaban de ma­ el color de la sangre inocente:
Cada vez que me acuerdo [se] .. ¡Arriba España! ¡Arriba Es­tar a meu paí». «Cala, nena,
me corta la sangre. Iba yo en cala-replicó el fasdsta que le paña!». Me sentí herido de ra­
busca de más guerrilleros, ya había inte:rrogado-. Pronto bia. No sé cómo LUve fuerzas
que sabia podía encontrarlos para sujetarme en ellas. Cada vas parar de chorar ». Le hi­
)' aumentar mi cuadrilla. vez que recuerdo al c ieron varios disparos en la
compuesta de quince por mucha c ho ... (Domingo cabeza "caJlóel muchachosin
aquel entonces. Era de día y llanto. -mudo. sorprendido en muerde una interjección con
no podía llevar la escopeta. En su dolor de niño pobre que va toda la fuen~a de su vida).
el camino oí llorar. y veo un a llevar el remudo a su padre y
muchacho, de unos doce años, le encuentra asesinado. Los
MARIA QUIROGA doblado sobre una piedra a fascistas pisotearon al niño y
lágrima viva. Cuando me la ropa que llevaba, y sobre el
Pedro Quiroga, Eladio Rodrí­acerco a él veo aparecer varios cadáver, que enternecía a las
guez, Gerardo Núñez, Benja­
mín y Florindo ... Estos son los
nombres de algunos de los
guerrilleros más combativos
.--~---
que figuraban en la guerrilla --- de Mateo. Unos han caído,
otros quedan en Galicia, otros
se encuentran entre nosotros
con una firme voluntad de
vencer al fascismo, a la inva­
sión que intenta sojuzgamos.
María Ouiroga, hermana de
Pedro, es la única mujer que
acompaña a la guerrilla en sus
aventuras. No interviene en
ellas. pero es quien vela por la
limpieza de la ropa de los
guerrilleros y quien lava, co­
cina y zurce. Cuando el tiempo
'iC desarrolla con rigores de
llu via, fríos o calores excesi­
vos, queda oculta en la casa de
algún campesino conocido. y.
a veces. sola en las breñas. Al­
guna vez quedaba al cuidado
del guerrillero que, en los lar­
gos recorrido y las expuestas
labores de la guerrilla. salía
herido o lastimado.
-¡Que Illlljer más fuerte y
más decidida! Ni lIn caballo
como ella ---elogia Domin­
go--. Cuando pudimos entrar
en Astulias, lo hicimos atrave­
sando muchas asperezas y
calamidades, y ella no des­
nunca. fallec ió
JUSTICIA POPULAR
Los cl'Ílnenes que vcían comc-
21

ter Mateo y sus compañeros a
los fascistas, crímenes come­
tidos a diario, numerosamen­
te, en los mejores hijos de
Galicia, eran vengados por los
guerrilleros, que buscaban y
hallaban ocasión de tomar
venganza en los jefes provo­
cadores y propagadores de los
innumerables asesinatos.
Domingo describe la bajeza
hu mana de uno de los repug­
nantes cabecillas, al cual con­
siguieron cazar y eli minar.
Era un campesino enriqueci­
do, entregado a la pasión de
acumular dinero. Traicionaba
su origen pobre, erigiéndose
en uno de los primeros lacayos
del capitalismo de una de las
provincias gallegas. Desde el
principio del movimiento
empleaba sus actividades en
perseguir, delatar y provocar
la muerte o el encarcela­
miento de los vecinos pobres
que no secundaban sus inten­
ciones y artes. Este individuo.
en una de sus muchas
correrías con trazos ridícula­
mente detectivescos, halló
unas mantas que los
guerrilleros tenían ocultas en
el monte. Bajó con ellas al
cuartel de la Guardia Civil, y
a lrededor de las mantas in
ventó una historia que le acu­
saba de valiente: según él. ha
bía conquistado las mantas en
las mismas manos de los
guerrilleros, a los cuales. se­
gún su mentirosa historia, ha­
bía hecho correr monte arriba
a chinazos. Enterados los
guerrilleros de la cuestión. mantas amaneció muerto en acecho cel'ca del camino por
fueron una noche a sacarle las medio de la plaza. donde (or.l.osamente había de
mantas de la casa del [sic] bajo En un Ayuntamiento de la transitar. Venía el tal entre
detective. En la plaza del pue­ provincia de León, dictaba varios falangistas cumpli­
dores de sus tristes sentencias. blo adviertieron pisadas. y órdenes sangrientas el aleal­
Cuando le tuvieron a tiro, hi­dillo del mismo. La guerrilla murmuraron ialtO! de modo
tuvo conocimiento de la mal­ cieron fuego sobre él. los otros que sólo quienes se acercaban
huyeron, y el alcalde preten­pudieron oírlo. Pero el ruido dad y se internó en los montes
de un gatillo levantado rápi­ próx.imos al lugar donde resi­ día escapar herido entre unas
damente les advirtió que día el dañino. Y espera que te peñas. Se le remaló, se le
arrojó a un río próximo al ca­aquellos no venían dispuestos espera, ha~ta que le cogieron.
a detenerse. Hicieron fuego y Enterados los guerrilleros de mino. y la corriente se llevó
abandonaron el lugar. Al día que el alcalde había de hacer con [Fin del segundo episodio]
siguiente supieron que el in un viaje en determinada • M. H. (Ilustraciones toma­
dividuo que les hurtara las dirección, ..-:.e pusieron al das del origi1Jal)
22
­­­

Un pour Un
Permettre à tous d'accéder à la lecture
Pour chaque accès à la bibliothèque, YouScribe donne un accès à une personne dans le besoin