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a preservar
para poder usar
Preservación. Aspcto de la administción de la bibliotea cuyo objetivo es el de aeg­
r que la inforación sobrviva en una fora accesible tan lejos como se prtenda y con­
ciere a la gestión efectiva de las colecciones de la biblioteca y de las fentes de infora­
ción. (Feather, John: Preseration and the management 01 librar colecton. 2nd. ed.
Londres: Library Assoiation Publishing; 1996, p. 2).
Objetvo de la preservación. Consra el contenido intelectual de la inforación rgis­
tada mediante su transferencia a otos medios o la fora fsica original de los materiales
de archivo y de biblioteca en la fora más intacta y utilizable posible. (Durau, J. M. Y
Clements, D. W. G.: "Principies for !he preseration and conseration of libr mate­
rials". En: Te Hage. IFLA Headquarer, 1986. IFLA Professional Reprs, 8).
La navaja de Ockbam. Principio de economía en lógica foral, que ar que la et­
dades no debn ser multiplicadas sin necesidad.
Pese al interés general y al g problema al ras o públicas (1), ya que, cuando el desgaste
que se enfentan los materiales bibliográfcos en fsico es rápido, las colecciones son relativa­
los umbrales del siglo XXI por la destrucción mente moderas y los fondos se renuevan
ácida, la preservación sigue siendo una faceta periódicamente por la obsolescencia de los tex­
descuidada en la mayor pare de los centros de tos, la preservación es una molestia añadida que
información. Como señala John Feather, un gran parece no reportar benefcios materiales, pero si
número de profesionales considera esta discipli­ gastos económicos considerables (2).
n una incógnita, tanto en su signifcado como
en sus métodos de trabajo. Identifcada de Ta vez por la difcultad de limitar un con­
forma general con labores de encuaderación y cepto excesivamente amplio, cada profesional,
restauración de los tesoros documentales, la pr­ bibliotecario o conservador, parece tener una
servación se ha considerado un asunto esotérico idea más ó menos clara de lo que representa la
propio de biblióflos, archiveros y bibliotecarios preservación y pone el acento en una u otra
de fondo antiguo, y ha despertado poco interés faceta, aunque su sentido último está por preci­
en la mayor pare de la bibliotecas universita- s. L necesidad de atibuir un signifcado uni-
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L L&
versal, comparido y aceptado por todos a una tiendo de esta idea, cabría preguntarse por qué,
disciplina con un desarrollo asimétrico, ha gene­ si la preseración en los centros de información
rdo una amplia literatura. En los diferentes tra­ es tan necesaria, se ha desarrollado con mayor
bajos, los autores proponen listas de operaciones lentitud que otras facetas bibliotecarias. Es dif­
que varian enormente de un país a otro, crean­ cil precisarlo pero, en este retraso, la concep­
do una discusión un tanto estéril que ha contri­ tualización de los materiales doumentles pare­
buido, en gran medida, al subdesarrollo de la ce jugar un papel primordial.
profesión en nuestro país. Sin embargo, a partir
de la declaración de principios de la IFLA de En los museos, templos culturales de nuestro
1986 y, muy especialmente, después de los tra­ tiempo, las colecciones están formadas por con­
bajos de Feather y otros autores anglosajones,
juntos de piezas individuales con un valor eco­
la preservación ha pasado a valorarse como un nómico generalmente elevado. La palabra museo
aspecto más de la gestión de las colecciones,
implica para la mayoría valores como Historia,
cuya fnalidad es la de lograr la retención y
Cultura, Patrimonio, Valor económico, etcétera;
difusión de la información durante un período
valors que, por otra parte, llevan implícitos el
de tiempo concreto: meses, años o quizá siglos.
"respeto", "abstenerse de tocar" y otras limita­
ciones similares. Sin embargo, las bibliotecas
Frente a las tradicionales defniciones, limita­
son centros dinámicos de la cultura y su papel
das y enormemente reductoras, la preservación
no es únicamente el de salvaguardar una parte
ha visto incrementar notablemente su contenido
de un patrimonio, exhibirlo y difndirlo, sino el
en las dos últimas décadas. En la actualidad,
de ofecer un conjunto coherente y actualizado
lejos de la tradicional idea del mantenimiento o
de documentos para que puedan ser activamente
de la restauración, la preservación es una disci­
consultados. Dentro de las colecciones, recibirán
plina múltiple y compleja que abarca un gran
un tratamiento muy diferente los tesoros biblio­
número de operaciones encaminadas a conservar
gráfcos del que reciben las obras más comu­
en óptimas condiciones las colecciones y sus
nes, de forma que instituciones e investigadores
contenidos informativos, facilitando el acceso de
han prestado un interés creciente por el cuidado
la sociedad a la información. De esta forma, la
de una pequeña parte que, a grandes rasgos, se
preservación ha pasado en los años noventa, de
corresponde con el fondo antiguo o valioso.
ser un artículo propio de élites culturales, a ser
Pero existe otro patrimonio, infnitamente
considerada la respuesta de la comunidad de
mayor, constituido por libros, periódicos, vídeos
bibliotecarios y archiveros a las demandas
o discos que, a la la vez que objetos cultura­
sociales que exigen una información más acce­
les, son elementos familiares de ocio. Ello
sible y, por tanto, más democrática.
genera la paradoja de que, por un lado, se
sacralizan ciertos objetos, se separan en los
Se ha señalado, en numerosas ocasiones, que
depósitos y su uso se relega a una élite inicia­
el objetivo primordial de una biblioteca es faci­
da y, por otro, se permite un excesivo dejar
litar el acceso a la informa ción. Una serie de
hacer en la manipulación y consulta de los
actividades, como la selección, adquisición, cata­
considerados materiales menores, es decir, todo
logación y servicio al público, se encadenan
aquello que no ha recibido la pátina del tiem­
con cste fn. Para que la cadena tenga sentido,
p. es necesario que el libro -elemento alrededor
del que se organizan las actividades biblioteca­
La preseración pretende ser el elemento que rias- esté presente de principio a fn. Sin catá­
elimine estas diferenciaciones entre lo cotidiano logo, la biblioteca no funciona. De la misma
y lo extraordinario. Ciertamente, no puede reci­forma, si el documento está alterado y el usua­
bir el mismo tratamiento un incunable venecia­rio no puede disponer de él, el sistema ha
no que un manual de informática, pero aquí fallado. Por ello, todas las actividades que se
estriba el cambio de mentalidad que ha operado desarrollan en la biblioteca, desde la selección
la preservación en la década de los noventa, de los servicios que se ofrecerán a la comuni­
creando los recursos necesarios para que cada dad a la posición fsica defnitiva que ocuparán
los ejemplares en los anaqueles, están imbrica­ tipo de colección o cada biblioteca adecúe sus
políticas a sus objetivos y necesidades. La pre­d en el proceso de preservación y, lo que es
más importante, deben ser adoptadas teniendo servación actual parte de siete premisas claves
en cuenta sus necesidades de conseración. Par- (3):
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1

L LE B
1& El acceso a la información es el objetivo practicadas en el establecimiento, no es sólo
primordial de la biblioteca y un derecho un asunto de especialistas técnicos que traba­
jan en laboratorios separados. A cada miem­social inalienable. Este acceso será posible
gracias a la ordenación y clasifcación de bro del centro le corresponde una tarea espe­
cífca: el bibliotecario, que determina la posi­registros, pero también deben crearse los
ción corrcta de un ejemplar, que selecciona mecanismos que posibiliten la disponibilidad
u formato determinado o rechaza un donati­de la información completa, en cualquier for­
vo si no puede atender a sus necesidades de mato, y durante el tiempo que sea necesario.
conservación; el auxiliar, que manipula la
documentación con cuidado; el encargado del 2& Toda biblioteca precisa de un plan de preser­
mantenimiento, que trabaja para evitar las vación. Este plan ha de ser establecido aten­
variaciones climáticas o selecciona una fuente diendo al tipo y volumen de adquisiciones, el
de luz menos periciosa, e, incluso, el usua­
lapso de tiempo en el que estarán a disposi­
rio, que llama la atención al responsable de ción del público, la fnalidad de la colección,
la sala cuando ha solicitado un documento
la relación coste-benefcio y la disponibilidad
que se encuentra en mal estado o cierra los
de personal.
libros cuando no está trabajando directamente
en sus textos.
38 Cada colección difere en sus contenidos y
fnalidad, de forma que el plan de preserva­
. Una serie de trabajos son inherentes a cual­
ción ha de acomodarse a los objetivos del
quier tipo de biblioteca. Estos son. básica­
centro, que son independientes e irrepetibles.
mente. educación de usuarios y trabajadores,
Las políticas en una biblioteca municipal
planifcación de desastres. limpieza y coloca­
difieren de las realizadas en una biblioteca
ción. Estas cuatro actividades asegurarán, en
especial, o de las necesarias en un archivo o
un altísimo porcentaje. menores gastos en
en una biblioteca pública. El acento se pon­
reparaciones y encuaderación, y. por otra
d en las prácticas y en los métodos segui­
parte, harán partícipes a los usuarios de su
dos para el desarrollo del plan.
papel en la conservación de los recursos
bibliotecarios.
4& La preservación debe ser considerada como
una responsabilidad de gestión al más alto
La ampliación de los objetivos de la preser­
nivel. Los programas serán desarrollados y
vación implica un cambio en los ámbitos de
gestionados por bibliotecarios conocedores de
trabajo. El esquema decimonónico de conserva­
las prioridades del centro y con capacidad de
ción. aún en boga, centra su actividad en las
decisión, pues grn pare de las prácticas de
piezas aisladas. planteando la práctica profesio­
preservación tendrán clara repercusión en el
nal como una especie de lucha de francotirado­
desarrollo del resto de actividades biblioteca­
res. La aparición de métodos mecanizados, sólo
rias.
ha servido para acelerar el ritmo de trabajo,
pero no actúa de fora global en la colección.
S El plan de preservación debe estar consolida­
A diferencia de este esquema, similar a la ima­
do como parte continuada del presupuesto de
gen de Aquiles persiguiendo a la tortuga, la
la biblioteca. Las políticas intermitentes son
preservación actual ha delimitado tres grupos o
inefcaces. Como señalaba Spoford a fnales
ámbitos de trabajo fundamentales (4), que han
del siglo XIX, la preservación es la única
de ser aplicados de forma simultánea, como un
actividad que se desarrolla veinticuatro horas
todo orgánico aunque. como se ha señalado,
al día siete días a la semana. Un presupuesto cada biblioteca debe seleccionar las políticas
escaso, pero continuado. permitirá la aplica­ más adecuadas. Estos ámbitos son el ocupado
ción de políticas sencillas con buenos resulta­ de la gestión de los programas, el encargado de
dos a largo plazo, como es el caso de la las colecciones y su entoro y, fnalmente. el
limpieza o la provisión de camisas y conte­ que trabaja directamente con los objetos aisla­
nedores. dos. Cada uno de elIos posee unos contenidos
específcos y los tres han de desarrollarse de
6& La preservación debe implicar a toda la plan­ forma simultánea para obtener resultados concre­
tilla de la biblioteca, de cualquier estamento, tos. La ventaja de esta perspectiva es que per­
y ha de formar parte de todas las rutinas mite establecer una serie de actividades funda-
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razones de seguridad han sido retirados de la mentales,· estructurar correctamente las priorida­
des y actuar en consecuencia. consulta. La conservación de los materiales, por
el contrario, implica mayores manipulaciones en
el objeto original y la aplicación de métodos El trabajo de preseración podría ser conce­
activos de conservación, que abarcan desde las bido con una estructura piramidal. Las activida­
reparaciones básicas a los tratamientos comple­des que permitirían los recursos para el desarro­
tos de conservación. llo de los programas constituyen el vértice
superior. El encargado de realizarlas debe deli­
La conservación, por tanto, ha sufrido grandes near y aplicar las directrices y las políticas. Su
cambios en éstos últimos veinte años. Con un títu­misión fundamental en el centro es la supervi­
lo ciertamente optimista, Jan Merrill-Oldham seña­sión y coordinación del personal del que es
laba, en 1985, que la preservación había alcanzado directamente responsable, y sirve de enlace con
su mayoría de edad (5). Sin embargo, aún no ha el resto de los trabajadores del centro -tanto
nacido en el panorama bibliot ecario español. Espa­
bibliotecarios como ayudantes y auxiliares- con
ña ha dado la espalda al desarrollo de la preserva­
los que ha de trabajar estrechamente, organizan­
ción, tanto dentro de sus fronteras como en el
do y articulando prioridades. A la vez, ha de
ámbito interacional, del que ha estado ausente en
estar inforado sobre las políticas desarrolladas
los principales foros de discusión. No existe un
por otros centros cercanos, bien en su propia
programa nacional de preservación ni organismos
región o en bibliotecas similares, con los que
encargados de elaborar políticas y ofrecer asesora­
ha de establecer contactos para la aplicación de
miento informativo y los centros que ofrecen
programas cooperativos de conservación o de
recursos de información son escasos o cuentan con
reproducción y para la captación de recursos
graves problemas de fnciona miento. A diferencia
fnancieros que permitan la contratación de per­
de Alemania, Francia o Reino Unido, por no
sonal, la elaboración de políticas a largo plazo
hablar de Estados Unidos, no existe una sola
o la adquisición de bienes y de equipos.
biblioteca o archivo en el ámbito español que
ofrezca páginas Web con información sobre sus
El trabajo con el conjunto de la colección y
políticas interas. La soluc ión pasaría por una
su entoro, o lo que ha venido en denominarse
mayor concienciación de los responsables políticos,
conservación preventiva, tiene como fnalidad
que habrían de asumir la cuestión como una nece­
ralentizar el impacto negativo del medio
sidad urgente; pero, por el momento, las institucio­
ambiente en el estado de las colecciones. Se
nes encargadas de velar por el patrimonio parecen
deben destacar cinco materias fndamentales en
más centradas en la restauración, políticamente
el trabajo preventivo: el control de los factores
más rentable, que en elaborar programas coordina­
ambientales, principalmente humedad, calor, con­
dos de desarrollo y cooperación en materia de pre­
taminantes atmosféricos, microorganismos e
servación. En estc sentido, cabría preguntarse, ¿es
insectos; la valoración de las características del una asignatura pendiente? B
edifcio, con el fin de detectar y corregir los
problemas estructurales que implican el deterioro
Anio Schez Hemampérez de las colecciones; la planifcación de siniestros,
incluyendo la recuperación de documentos daña­
dos; la protección de los materiales mediante
Notas camisas y cajas adecuadas, a la vez que el
mantenimiento de las instalaciones y, fnalmente,
(1) FEATHE R. Jobn: Preserva/ion and Ih. managemenl of lihrar
la educación de los trabajadores y de los usua­
colee/ion •. Londo: Library Assoiation. 191. p. 1.
rios para lograr una adecuada manipulación de
(2) Aunque esta afnnación es reflejo de una realidad prática. consid­
ramos que no s co re sp nde con el interés real. como reflejan los los fondos.
prim�ros resultados de la encuesta sbre neesidades de consrvación
en España. aún sin publicar.
El elemento más visible es el tratamiento de (3) Estas premisas am plia la. cuat clásicas s ñalad pr Ross Har­
vey en Preserva/ion in Iibraries: principies. slra/eies and prac/ice piezas individuales. Se puede dividir en dos
for lihrarians. Lo ndon: Bowker Saur. 193. p. 211.
parcelas diferentes: la conservación de la infor­
(4) GRAey. David B.: "Between Mufins and Mercur . .. Te elusive
mación y la de los materiales. La primera de definition of , Presation". En: New Lihrar Sene. Vol. 9, nO 6.
19. pp. 1-517.
ellas consiste en la reproducción, por cualquier
(S) MERRILL-OLDHAM. Jan: "Preservation comes of age: an action
medio mecánico, de los materiales consultados
agcnda for tbe 'SOS and byond". En: American Lihraries, 1985. N°
frecuentemente, los deteriorados o los que por 16, p. 710-772.
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