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Torquemada en la hoguera

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The Project Gutenberg EBook of Torquemada en la hoguera, by B. P rez Galdos �This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and withalmost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away orre-use it under the terms of the Project Gutenberg License includedwith this eBook or online at www.gutenberg.netTitle: Torquemada en la hoguera El art cul�o de fondo; La mula y el buey; La pluma en el viento; La conjuraci n de las palabras; Un tribunal literario; La princesa y � el granuja; Junio Author: B. P rez Galdos�Release Date: February 28, 2005 [EBook #15206]Language: SpanishCharacter set encoding: ISO-8859-1*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK TORQUEMADA EN LA HOGUERA ***Produced by Stan Goodman, Mariano Cecowski, Miranda van de Heijningand the Online Distributed Proofreading Team.B. P�REZ GALDOSTORQUEMADA EN LA HOGUERAMADRID1920�NDICETorquemada en la hoguera.El art cul�o de fondo.La mula y el buey.La pluma en el viento.La conjuraci n de las palabras. �Un tribunal literario.La princesa y el granuja.Junio._Reproduzco en este tomo, continuaci n de la novela_ TORQUEMADA EN LA � �HOGUERA, _recientemente escrita, varias composiciones hace tiempopublicadas, y que no me atrevo clasificar ahora, pues, no pudiendo en �rigor de verdad llamarlas novelas, no s qu nombre darles. Algunas � �podr�an nombrarse cuentos, m s que por su brevedad, por el sello de �infancia que sus p ginas llevan; otras son como ...
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The Project Gutenberg EBook of Torquemada en la hoguera, by B. Prez Galdos This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included with this eBook or online at www.gutenberg.net Title: Torquemada en la hoguera El artculo de fondo; La mula y el buey; La pluma en el viento; La conjuracin de las palabras; Un tribunal literario; La princesa y el granuja; Junio Author: B. Prez Galdos Release Date: February 28, 2005 [EBook #15206] Language: Spanish Character set encoding: ISO-8859-1 *** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK TORQUEMADA EN LA HOGUERA *** Produced by Stan Goodman, Mariano Cecowski, Miranda van de Heijning and the Online Distributed Proofreading Team. B. PREZ GALDOS TORQUEMADA EN LA HOGUERA MADRID 1920 NDICE Torquemada en la hoguera. El artculo de fondo. La mula y el buey. La pluma en el viento. La conjuracin de las palabras. Un tribunal literario. La princesa y el granuja. Junio. _Reproduzco en este tomo, continuacin de la novela_ TORQUEMADA EN LA HOGUERA, _recientemente escrita, varias composiciones hace tiempo publicadas, y que no me atrevo clasificar ahora, pues, no pudiendo en rigor de verdad llamarlas novelas, no s qu nombre darles. Algunas podran nombrarse cuentos, ms que por su brevedad, por el sello de infancia que sus pginas llevan; otras son como ensayos narrativos descriptivos, con un desarrollo artificioso que oculta la escasez de asunto real; en otras resulta una tendencia crtica, que hoy parece falsa, pero que sin duda responda, aunque vagamente, ideas preocupaciones del tiempo en que fueron escritas, y en todas ellas el estudio de la realidad apenas se manifiesta en contados pasajes, como tentativa realizada con desconfianza y timidez. Fue mi propsito durante mucho tiempo no sacar nuevamente luz estas primicias, anticuadas ya y fastidiosas; pero he tenido que hacerlo al fin cediendo al ruego de cariosos amigos mos. Al incluirlas en el presente tomo, declaro que no est mi conciencia tranquila, y que me acuso de no haber tenido suficiente energa de carcter para seguir rechazando las sugestiones de indulgencia, en favor de estas obrillas. Temo mucho que el juicio del pblico concuerde con el que yo tena formado, y que mis lectores las sentencien volver la regin del olvido, de donde imprudentemente las saco, y que las manden all otra vez, por trnsitos de la_ guardia critica. _Si as resultase, mi y mis amigos nos estar la leccin bien merecida. _Lo nico que debo hacer, en descargo de mi conciencia, es marcar al pie de cada una de estas composiciones la fecha en que fueron escritas; y no porque yo quiera darlas un valor documental, falta del literario, sino para atenuar, hasta donde conseguirlo pueda, el desalio, trivialidad, escasez de observacin inconsistencia de ideas que en ellas han de encontrar an los que las lean con intencin ms benvola._ B.P.G. MADRID, Junio de 1889. TORQUEMADA EN LA HOGUERA I Voy contar cmo fue al quemadero el inhumano que tantas vidas infelices consumi en llamas; que unos les traspas los hgados con un hierro candente; otros les puso en cazuela bien mechados, y los dems les achicharr por partes; fuego lento, con rebuscada y metdica saa. Voy contar como vino el fiero sayn ser vctima; cmo los odios que provoc se le volvieron lstima, y las nubes de maldiciones arrojaron sobre l lluvia de piedad; caso pattico, caso muy ejemplar, seores, digno de contarse para enseanza de todos, aviso de condenados y escarmiento de inquisidores. Mis amigos conocen ya, por lo que de l se me antoj referirles, D. Francisco Torquemada, quien algunos historiadores inditos de estos tiempos llaman _Torquemada el Peor_. Ay de mis buenos lectores si conocen al implacable fogonero de vidas y haciendas por tratos de otra clase, no tan sin malicia, no tan desinteresados como estas inocentes relaciones entre narrador y lector! Porque si han tenido algo que ver con l en cosa de ms cuenta; si le han ido pedir socorro en las pataletas de la agona pecuniaria, ms les valiera encomendarse Dios y dejarse morir. Es Torquemada el habilitado de aquel infierno en que fenecen desnudos y fritos los deudores; hombres de ms necesidades que posibles; empleados con ms hijos que sueldo; otros vidos de la nmina tras larga cesanta; militares trasladados de residencia, con familin y suegra de aadidura; personajes de flaco espritu, poseedores de un buen destino, pero, con la carcoma de una mujercita que da ts y empea el verbo para comprar las pastas; viudas lloronas que cobran del Montepo civil militar y se ven en mil apuros; sujetos diversos que no aciertan resolver el problema aritmtico en que se funda la existencia social, y otros muy perdidos, muy faltones, muy destornillados de cabeza rasos de moral, tramposos y embusteros. Pues todos stos, el bueno y el malo, el desgraciado y el pillo, cada uno por su arte propio, pero siempre con su sangre y sus huesos, le amasa ron al sucio de Torquemada una fortunita que ya la quisieran muchos que se dan lustre en Madrid, muy estirados de guantes, estrenando ropa en todas las estaciones, y preguntando, como quien no pregunta nada: Diga usted, cmo han quedado hoy los fondos? El ao de la Revolucin, compr Torquemada una casa de corredor en la calle de San Blas, con vuelta la de la Leche; finca muy aprovechada, con veinticuatro habitacioncitas, que daban, descontando insolvencias inevitables, reparaciones, contribucin, etc., una renta de 1.300 reales al mes, equivalente un siete siete y medio por ciento del capital. Todos los domingos se personaba en ella mi D. Francisco para hacer la cobranza, los recibos en una mano, en otra el bastn con puo de asta de ciervo; y los pobres inquilinos que tenan la desgracia de no poder ser puntuales, andaban desde el sbado por la tarde con l estmago descompuesto, porque la adusta cara, el carcter frreo del propietario, no concordaban con la idea que tenemos del da de fiesta, del da del Seor, todo descanso y alegra. El ao de la Restauracin, ya haba duplicado Torquemada la pella con que 13 cogi la _gloriosa_, y el radical cambio poltico proporcionle bonitos prstamos y anticipos. Situacin nueva, nminas frescas, pagas saneadas, negocio limpio. Los gobernadores flamantes que tenan que hacerse ropa, los funcionarios diversos que salan de la obscuridad, famlicos, le hicieron un buen Agosto. Toda la poca de los conservadores fu regularcita; como que estos le daban juego con las esplendideces propias de la dominacin, y los liberales tambin con sus ansias y necesidades no satisfechas. Al entrar en el gobierno, en 1881, los que tanto tiempo estuvieron sin catarlo, otra vez Torquemada en alza: prstamos de lo fino, adelantos de lo gordo, y vamos viviendo. Total, que ya le estaba echando el ojo otra casa, no de corredor, sino de buena vecindad, casi nueva, bien acondicionada para inquilinos modestos, y que si no rentaba
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