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América Latina: realidad, virtualidad y utopía de la integración

Jaime Preciado Coronado y Alberto Rocha Valencia (dir.)
  • Editor : Centro de estudios mexicanos y centroamericanos, Universidad de Guadalajara Universidad Nacional Autónoma de Mexico, Universidad de Colima, Universidad Autónoma Puebla, Universidad Autónoma Metropilitana-Xochimilco, Centro Extremeño de Estudios y Cooperación con Iberoamérica
  • Año de edición : 2003
  • Publicación en OpenEdition Books : 24 abril 2013
  • Colección : Geografía, Sociología y Ciencias Políticas
  • ISBN electrónico : 9782821828162

OpenEdition Books

http://books.openedition.org

Referencia electrónica

PRECIADO CORONADO, Jaime (dir.) ; ROCHA VALENCIA, Alberto (dir.). América Latina: realidad, virtualidad y utopía de la integración. Nueva edición [en línea]. Mexico: Centro de estudios mexicanos y centroamericanos, 2003 (generado el 17 diciembre 2013). Disponible en Internet: <http://books.openedition.org/cemca/1769>. ISBN: 9782821828162.

Edición impresa:
  • ISBN : 9789688957844
  • Número de páginas : 240

© Centro de estudios mexicanos y centroamericanos, 2003

Condiciones de uso:
http://www.openedition.org/6540

A inicios de la década de los noventa hemos visto surgir un nuevo sistema mundial capitalista, el cual ha esbozado, paulatinamente, sus rasgos carcterísticos de formacíon hasta revelarnos con mayor nitidez sus tres dinámicas principales : mundializacíon, continentalización y regionalización. Desde entonces en América Latina y el Caribe, así como en todo el mundo, se han planteado igualmente tres preguntas básicas : ¿cómo integrarse favorablemente en el sistema mundial naciente es recomendable una adecuada forma de integración continental ? ¿ la integración regional o subregional a nivel supracional es una vía prometedora para alcanzar mayores niveles de desarrollo económico ? Este texto representa la búsqueda de respuestas a los retos anteriores, ubicando los matices de virtualidad y utopía generados por las, dinámicas del nuevo sistema mundial en el subcontinente. Virtualidad por el fruto actual de los esfuerzos de integración emprendidos por nuestros países, pero cuyas expectativas están abiertas hacia nuevas formas de organización. Utopía por las proposiciones de cooperación para reforzar nuestras identidades cuturales. Este libro es así un esbozo de las perspectivas que América Latina y el Caribe tienen de cara al siglo XXI.

Índice
  1. Ver con los ojos de Candide

    Thomas Calvo
  2. Problemas y desafíos actuales del proceso de regionalización de América Latina y el Caribe

    Jaime Preciado Coronado y Alberto Rocha Valencia
  3. La integración Andina

    Lucas Pacheco Prado
    1. I.- El predominio del mercado
    2. II. La integración latinoamericana; sus principales obstáculos
    3. III. la integración andina: una historia de problemas
    4. IV.- La integración andina: ¿debe ser un proceso inductivo?
    5. V. Las alternativas hacia el futuro
    6. VI. Algunas reflexiones finales
    7. VII. Anexo estadístico
  4. De Guadalajara a Miami, la contribución de las Cumbres Iberoamericanas y de las Américas al proceso de integración continental

    Jaime Preciado Coronado y Jorge Abel Rosales Saldaña
    1. Introducción
    2. Antecedentes
    3. Cumbres Iberoamericanas
    4. La I Cumbre; Guadalajara, 1991
    5. La II Cumbre Iberoamericana; Madrid, 1992
    6. Lo III Cumbre Iberoamericana; Salvador de Bahía, Brasil, 1993
    7. La IV Cumbre Iberoamericana; Cartagena de Indias, Colombia, 1994
    8. La Cumbre de Miami; diciembre de 1994
    9. Breve conclusión
  5. La integración económica centroamericana y los nuevos escenarios de la integración latinoamericana

    Alfredo Guerra-Borges
    1. Breve referencia histórica
    2. La integración centroamericana en los noventa
    3. Centroamérica y las negociaciones comerciales en el Hemisferio Occidental
    4. Las negociaciones comerciales con México y con Colombia y Venezuela
    5. Negociaciones relacionadas con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte
    6. El problema es la perspectiva
  6. Los problemas de la cuestión cultural

    Miguel Rojas Mix
    1. Observaciones y preguntas
    2. Integración e identidad en la perspectiva posmoderna
    3. En primer lugar la democratización
    4. Cultura y conciencia regional
    5. Historia e identidad son temas gemelos
    6. Contextualización de la cultura
    7. La especificidad iberoamericana y la “excepción cultural”
    8. ¿Es realmente así?
  7. Pasado y presente de la integración económica latinoamericana

    Jaime Preciado Coronado y Alberto Rocha Valencia
    1. I.- La integración regional desde los años cincuenta hasta los ochenta
    2. II El nuevo contexto y las tendencias recientes en la integración regional
  8. El grupo de los tres (G-3)¿Proyecto neopanamericano o neobolivariano?

    Socorro Ramírez
    1. 1. Algunas precisiones conceptuales
    2. 2. Los orígenes del G-3
    1. 3. La evolucion del G-3
    2. 4. Consideraciones finales
  1. Asociación de Estados del Caribe: ¿Hacia qué regionalización?

    Lourdes María Regueiro Bello
    1. Introducción
    2. Tendencias mundiales: entre globalización y regionalización
    3. Asociación de Estados del Caribe por dentro
    4. Papel de los nuevos TLC. Visión desde la Cuenca del Caribe
    5. AEC como región
    6. Reflexión final. AEC: ¿Por el norte o por el sur?
  2. América Latina en su laberinto: integración subregional, regional y continental

    Alberto Rocha Valencia
    1. Introducción
    2. El proceso de regionalización del mundo
    3. Las dos perspectivas de integración americana: bolivariana y panamericana
    4. Los dos ensayos de integración regional: de la ALALC a la ALADI
    5. Características económicas generales de los sistemas sub-regionales
    6. Las características políticas generales de los sistemas sub-regionales
    7. Conclusiones
  3. América Latina ante la Unión Europea

    Aída Lerman Alperstein
    1. A: Intercambios comerciales
    2. B: Inversiones extranjeras directas y cooperación económica
    3. C: Relaciones de la Unidad Europea con los países del MERCOSUR
    4. D: Relaciones de la Unión Europea con México
    5. Conclusiones
  4. La política económica de la regionalización

    Sergio de la Peña
    1. La globalización tardía de América Latina
    2. Globalización en tiempos de crisis
    3. Las sorpresas de los noventa
  5. Economía y relaciones internacionales, problemas de interpretación

    Federico Manchón
    1. 1. El comportamiento real
    2. 2. Problemas teóricos
    3. 3. Las carencias de las tematizaciones expuestas
  6. Mercosur, la avanzada unión aduanera imperfecta

    Jorge Abel Rosales Saldaña
    1. Antecedentes
    2. Objetivos del MERCOSUR
    3. Medios, principios, órganos administrativos y sistemas de solución de controversias del MERCOSUR
    4. Excepciones temporales y restricciones no tarifarias
    5. Resultados y perspectivas del mercado común
    6. Desafíos y limitaciones
    7. El rol de los principales actores del MERCOSUR
    8. La inserción internacional del MERCOSUR
  7. El mundo del post-fordismo

    Alain Lipietz
    1. La crisis del fordismo central y sus consecuencias
    2. Después del fordismo, ¿qué?
    3. b) La débil integración del bloque americano
    4. Europa: una jerarquía bien ordenada
    5. Un bloque paradójico: América del Norte
    6. Las ventajas de un bloque informal: Asia
    7. Una consecuencia inesperada: la jerarquía de las resistencias al efecto de invernadero
    8. Algunas conclusiones
  8. La problemática de la “excepción cultural”

    Sylvie Didou Aupetit
    1. Introducción
    2. ¿Qué es la excepción cultural?
    3. Excepción cultural y derechos del público
    4. Aspectos económicos de la excepción cultural
    5. Más allá de la excepción cultural
    6. Después de la batalla
    7. Conclusiones
  9. Estado-Nación, regionalización y grupos étnicos: ceguera, sordera y olvido

  1. Rodrigo Montoya
    1. Dos precisiones y una historia por contar
    2. El Estado-Nación como un bien importado para otros usos
    3. El centralismo como reproducción del viejo principio colonial de organización del espacio
    4. Un Estado fuerte como necesidad para asegurar un mínimo de derechos
    5. La ciudadanía étnica coma una reivindicación política nueva en América Latina.
    6. El grito neo-liberal: “Más empresarios y menos Estado”
    7. Perspectivas y desafíos
  2. Los acuerdos bilaterales desde la perspectiva mexicana

    José Gpe. Vargas Hernández
    1. Introducción
    2. Los tratados bilaterales desde la perspectiva mexicana
    3. Descripción de los tratados bilaterales de México
    4. Análisis sobre los tratados bilaterales
    5. Análisis prospectivo
    6. Los grandes retos y algunas propuestas

Ver con los ojos de Candide

Thomas Calvo

1Note portant sur l’auteur*

”Je me flattais, du Pangloss, de raisonner un peu avec vous de l’origine du mal, de la nature de l’âme, et de l’harmonie préétablie”.
A ces mots le derviche leur ferma la porte au nez.
Voltaire, Candide1

2Todavía recuerdo esa mañana, debió de ser por septiembre de 1994, cuando Jaime Preciado y Alberto Rocha (y después otros compañeros) me propusieron formar parte institucional y científicamente de su proyecto. Se trataba de globalización y macro-regiones. Confieso que los escuché con algo de sorpresa; era casi una provocación hablar de estos conceptos (y de otros todavía más extraños para mis oídos como el de post-modernidad) a un historiador, que ni siquiera era un historiador del tiempo presente, como se dice en Francia. Más todavía, un historiador especializado en “viejas regiones”, es decir, en patrias chicas. Pero todavía, un historiador procedente de un continente en donde cambian los vinos, los quesos y las lenguas cada vez que se pasa por una caseta de autopista, para parafrasear (de muy lejos) a Voltaire.

3Hoy, sin embargo, tratándose de sacar las conclusiones de esta experiencia, debo rendir homenaje no sólo a su apertura de espíritu, sino también a su perspicacia. Entendí algo y aproveché mucho. Entendí, por ejemplo, que no sólo el lenguaje evoluciona (eso lo sabía ya, como historiador), pero que dentro del mismo universo puede ser usado muy diferentemente. Todavía obsesionado por mis modelos y realidades regionales, me costó tiempo entender que mis colegas, bajo el término de región, dibujaban una realidad con la cual nunca me había topado, casi monstruosa a mi parecer, supra-nacional. Esta incomprensión estaba ligada a una deficiencia de historiador, ¿o de europeo?. Tal vez los dos casos. ¿Por qué, nosotros europeos, capaces de hablar —si se nos exige— de imperios multinacionales, de bloques, de áreas de influencia, de alianzas (ofensivas o defensivas), de espacios abiertos, sin fronteras, de comunidad, de unión, no podemos trasladar el concepto de región a un conjunto supranacional? ¿Es todavía la fuerza del Estado-nación que se impone? ¿Es que una región (aun macro) no puede cristalizar fuera de la unidad lingüística (real aquí, ausente allá)? ¿O no será que hay aquí un abuso de lenguaje (y una manipulación) a cubrir del manto regional, algo (Mercosur, TLC y otros avatares) construido desde arriba, sin historia (es decir, sin profundidad), sin el pueblo (es decir, sin comunidad)?.

4Aprendí todo en estas ocasiones —lo confieso— del mundo en el que vivo. Sin embargo, todavía hoy no sé con qué signo acompañar al término de globalización: negativo o positivo. Hay en él algo de rechazo, si se debe entender como una meta última, con la que ya topamos, un mítico (y fuera de todo sentido) fin de la historia. Cultural y profesionalmente, diría casi de instinto, lo enmarco dentro de lo negativo. Pero sé que la mundialización seguirá, aun sin mí. Sé también que no puede ser un frente arrollador, continuo, con únicamente la lógica implacable de la economía. Ahora bien, ¿cuál es la capacidad de convivencia (se diría cohabitación en francés) de esta globalización con los Estados-nación, con las regiones (las mías)? O lo mismo, pero dicho al revés ¿cuál es su peor enemigo: el nacionalismo, el regionalismo?.

5Aproveché, gracias a la claridad de las exposiciones y su calidad, gracias a la paciencia infinita de los compañeros, para mejor entender la América Latina en la que estoy viviendo. Se presentó, de Brasil a México, de Colombia a Cuba, un amplio panorama. Los doctores Preciado y Rocha, en apertura de su texto de presentación, se apoyan sobre el “sueño bolivariano” tal como lo planteó la Carta de Jamaica. Y me vuelvo a preguntar: ¿Nos alejamos con la globalización o nos acercamos de esta visión panamericana? Y el historiador vuelve a sus obsesiones: en alguna parte, a finales de su vida, amargado, Bolívar acusa a las élites provinciales y a su egoísmo de haber hecho fracasar la construcción que anhelaba. Hoy, paradójicamente, la situación se invierte, y las élites son promotoras de la macro-regionalización y de la globalización. En otras palabras, el sueño de Bolívar nada tiene que ver con los tiempos que nos esperan.

6Muchas otras cosas se quedarán en el tintero, pero no el recuerdo de estos tres días y de las discusiones compartidas en Colima, con la hospitalidad de su universidad y el apoyo de numerosas otras instituciones nacionales e internacionales, en primer lugar la Universidad de Guadalajara. No dejaré de mencionar el calor de la confraternidad que Alberto y Jaime supieron mantener. Tal vez esté en todo esto el secreto de una verdadera mundialización, en el entretejido apretado de ideas y argumentos de todos “los hombres de buena voluntad”.

Notas

* Fue Director del Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos de la embajada francesa en México (CEMCA), durante el periodo octubre de 1994 a octubre de 1997, ha sido profesor en diversas universidades mexicanas y francesas, así como autor de más de una decena de libros sobre temas históricos y regionales.

1Candide es el eterno ingenuo. “Me ufanaba, dijo Pangloss, de razonar un poco con usted de los efectos y de las causas, del mejor mundo posible, del origen del mal, de la naturaleza del alma y de la armonía preestablecida”. El derviche, al oír esas palabras, les cerró la puerta en la nariz.

Problemas y desafíos actuales del proceso de regionalización de América Latina y el Caribe

Jaime Preciado Coronado y Alberto Rocha Valencia

1Note portant sur l’auteur*

2Note portant sur l’auteur**

“Yo deseo, más que otro alguno, ver formar en América la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riquezas que por su libertad y gloria. Es una idea grandiosa pretender formar de todo el Mundo Nuevo una sola nación con un sólo vínculo que ligue sus partes entre sí y con el todo. Ya que tienen un origen, una lengua, unas costumbres y una religión, debería, por consiguiente, tener un solo gobierno que confederase los diferentes estados que hayan de formarse”.
(Simón Bolívar: Carta de Jamaica, 1815)

3Los años ochenta nos permitieron experimentar la finalización de un sistema mundial capitalista y avizorar el nacimiento de otro. Esta etapa de consolidación del antiguo sistema, de finalización y transición al nuevo, comenzó hacia el año mil novecientos cuarenta y cinco y tuvo como escenario central el despliegue de un orden internacional de tipo bipolar (Varela, 1994).

4A partir de dicho orden surgieron consecuentes alineamientos en torno a alguno de los centros hegemónicos, que la dinámica simultánea de centros y periferias ideológicas permitía. Pero también, y debido en gran parte a la propia rigidez ideológica que se mantenía, emergieron articulaciones políticas alternativas que plantearon la existencia de posibles vías de no alineación con ideología alguna.

5No obstante esos intentos por desideologizar el debate, buena parte de los acontecimientos mundiales fueron analizados casi exclusivamente desde la perspectiva de la confrontación este-oeste, en detrimento de considerar a otras fuerzas económicas y sociales emergentes que se poten-cializaban en el interior de ambos bloques y que a la larga han demostrado ser más contundentes (Estay, Preciado, Saxe Fernández, 1997).

6Lo cierto es que a lo largo de esta etapa, conocida como la guerra fría, se consolida la existencia de un sistema mundial capitalista bajo la rectoría hegemónica central de Estados Unidos. Con ello, el poderío estadounidense conquista la posibilidad real de influenciar las vidas socio-políticas y económicas de los Estados-nación que agrupa. Influencia que se extiende hasta la actualidad, tanto como un fenómeno de vinculación internacional, como de subordinación política al sistema que impera. Prueba de ello es que el basamento práctico, del sistema capitalista anterior, llegó a sustentarse tanto en la argumentación de la seguridad hemisférica o regional, comandada militarmente por el hegemón, como en los ímpetus por ampliar el libre mercado o por implantar la democracia formal en su región de influencia (Wallerstein,1996).

7El fin de la guerra fría y la subsecuente caída del socialismo real europeo transforman los criterios de ordenación bipolar de los cuales emanaba un escenario con algunos rasgos de certidumbre para el análisis internacional. La incertidumbre generada por los cambios del sistema mundial permite el nacimiento de una nueva tensión entre proyectos de lo que pudiera considerarse como capitalismo avanzado. Y, más cercanamente, entre los subsistemas regionales capitalistas de Norteamérica, Europa occidental y Asia-pacífico, que tienden a lograr diversos rangos de unidad económica y política de sus respectivos continentes (Atalli, 1990; Lodge, 1996).

8Es así que, desde el inicio de la década de los noventa, los rasgos del nuevo sistema mundial capitalista se fueron esbozando con mayor rapidez y nitidez, hasta revelarnos las lógicas fundamentales que rigen su proceso actual de formación, es decir: mundialización, continentalización y regionalización.Que son tres lógicas que operan de manera simultánea.

9Este descubrimiento no solamente permitió entender las cuestiones del envejecimiento del sistema mundial anterior: la obsolescencia de los sistemas sociales nacionales y de sus respectivos Estados-nación, sino también las pautas del proceso de estructuración del sistema mundial naciente: un sistema mundial, tres dinámicas continentales y un número importante de sistemas regionales supranacionales. Además, quedaba en claro que las consecuencias de todo esto eran válidas para los cinco continentes del mundo y para cada uno de sus países conformantes.

10Entonces, desde todos los confínes del planeta se han planteado por lo menos tres preguntas básicas: ¿Cómo integrarse favorablemente en el sistema mundial naciente? ¿Es recomendable una adecuada forma de integración continental? ¿La integración regional o subregional a nivel supranacional es una vía prometedora para alcanzar mayores niveles de desarrollo económico, político y cultural?

11Para América Latina y el Caribe (ALyC), uno de los primeros procesos, impulsado por la lógica de regionalización, se había concebido desde los años cincuenta (por la CEPAL) e iniciado en los años sesenta con un primer proyecto de regionalización general latinoamericana llamado ALALC (Asociación Latinoamericana de Libre Comercio), y tres proyectos de subregionalización (Mercado Común Centro Americano, Pacto Andino y Comunidad del Caribe o CARICOM) en el contexto general de la proposición cepalina de la Dependencia Estructural (Cadena, 1992).

12En aquella época, tanto el gran proyecto de integración regional latinoamericana como los proyectos subregionales tuvieron grandes dificultades debidas a factores de forma y fondo tales como: expectativas demasiado elevadas en el intercambio intrarregional y normas demasiado rígidas para el comercio entre países asimétricos. Pero también, estos proyectos se toparon con la virtual desvinculación entre el ámbito político-económico nacional y el ámbito político-económico internacional. La sucesión de gobiernos autoritarios, como la propia dinámica interna de sustitución de importaciones propuesta por la CEPAL, invitaron a la inmovilidad, si no al fracaso, a los primeros intentos de regionalización de América Latina.

13Un segundo momento de la regionalización latinoamericana inicia en 1980, cuando la ALALC es sustituida por la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI), lo que significa una mayor flexibilización en la idea del comercio intrarregional. Los tres antiguos intentos subregionales se revitalizan en esta época, pero también surgen otros nuevos adscritos al período de transición del sistema mundial capitalista de la guerra fría: de manera destacada, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN, que además plantea nuevas formas de integración subordinada entre América Latina y Estados Unidos, entre el Norte y el Sur, entre Centro y Periferia); el Mercado Común del Sur (MERCOSUR), el Grupo de los Tres (G-3), la más reciente Asociación de Estado, del Caribe (AEC) y una serie de tratados bilaterales como los México-Chile, Venezuela-Colombia, etc.(Estay, 1992).

14Así, desde inicios de los años noventa, se puede decir, toda la región se ha visto requerida por los procesos de mundialización, continentalización y regionalización supranacional, habiéndose modificado profundamente la problemática clásica de la integración regional que nos legara Bolívar: confederar Estados nacionales para organizar una sola patria latinoamericana y caribeña. Hoy se trata de vinculaciones que reorganizarán el rostro del futuro sistema mundial capitalista.

15El presupuesto anterior y las motivaciones que de él se generan sirvieron de base para que un conjunto selecto de investigadores de diversas instituciones se reunieran en torno a un evento que sumara planteamientos y propuestas a los problemas de la integración regional y subregional latinoamericana y caribeña. Se organizó entonces el Coloquio Internacional “América Latina: Proceso de regionalización y perspectivas del Estado-Nación”, impulsado por la Universidad de Guadalajara, La Universidad de Colima, La Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco, la UNAM, el Centro de Estudios Mexicanos-Centroamericanos de la Embajada Francesa en México y el Centro Extremeño de Estudios y Cooperación con Iberoamérica, evento que tuvo su sede en la ciudad de Colima, los días 13, 14 y 15 de septiembre de 1995.

16Algunas de las ponencias presentadas en dicho evento fueron debidamente seleccionadas y corregidas, y luego fueron reunidas en el libro que presentamos: América Latina: Realidad, Virtualidad y Utopía de la Integración Regional. El volumen está organizado en cinco partes en función de cinco ejes temáticos importantes, agrupando un total de dieciocho trabajos.

17La Primera Parte, “Mundialización, Continentalización y Regionalización en el Mundo”, está conformada por tres trabajos que, en su conjunto, abordan los temas referidos a las grandes tendencias que impulsan la organización del nuevo sistema mundial.

18Alain Lipietz se ocupa de los temas de la crisis del fordismo y el surgimiento del post-fordismo, así como la organización del mundo en tres bloques continentales: Asia-Pacífico, Europa y América. Cada uno de estos bloques sustentado en una división del trabajo centro-periferia y en algunas formas post-fordistas de organización del trabajo. Esto le permite explicar las dinámicas específicas de Asia-Pacífico alrededor de Japón, de Europa en relación con Alemania y de las Américas en torno de Estados Unidos, así como las dinámicas y perspectivas de cada uno de los tres bloques continentales en el nuevo sistema mundial.

19Federico Manchón hace una revisión crítica de las descripciones frecuentes del comportamiento económico y político del mundo, así como de dos grandes aproximaciones teóricas al respecto: las problematizaciones sobre el crecimiento capitalista en largos períodos recurrentes y el crecimiento capitalista en condiciones de orden o anarquía internacional. Estas dos problematizaciones conducen a las discusiones sobre los ciclos largos y los ciclos de hegemonía y la necesidad o no de un hegemón en el sistema internacional, respectivamente.

20Sylvie Didou Aupetit introduce el problema cultural a partir del debate entre la perspectiva europea y la perspectiva estadounidense. La primera, con el planteamiento de la “excepción cultural”, considera a las producciones culturales como creaciones artísticas y no tanto como mercancías, de allí el reclamo de su naturaleza diferente para no ser incluidas en el mercado en la misma condición de otros productos. La segunda, en cambio, pone el énfasis en la naturaleza semejante entre los productos culturales y los demás productos, considerándolos simple y llanamente mercancías de libre circulación en los mercados. Así, las consecuencias de ambas perspectivas son totalmente divergentes, pues mientras una apuesta por la especificidad y la autonomía de una región supranacional, la otra lo hace por el mercado mundial y la globalización.

21Como telón de fondo de estas tres lógicas territoriales en que se constituye el sistema mundial, tratadas en los trabajos de Lipietz, Manchón y Didou Aupetit, y como perspectiva de la consecuente renovación de ideas en torno a las que discuten, es decir: una nueva organización mundial del trabajo (Schaff, 1993), la evolución capitalista de grandes períodos (Heilbroner, 1989) y la forma en que ha de ser visto el intercambio cultural (Preciado, 1993), se encuentra esbozado uno de los fenómenos más importantes de este fin de siglo y fin de milenio: el surgimiento de un nuevo paradigma mundial.

22El nacimiento de un paradigma supone, en primer lugar, la caducidad a la que tienden los paradigmas pasados. Durante el siglo xx, las características ideológicas, más o menos radicales, de todos los paradigmas históricamente existentes, los volvían reduccionistas sobre la visión de cómo podría realizarse una futura integración planetaria: hablamos de los idearios capitalistas y socialistas. Cada uno esperaba que la integración del mundo se realizaría por vías ideológicas homogéneas, las que a su vez eran antagónicas frente a las otras formas alternativas; por lo que era necesario el derrocamiento de las otras, antes que la ganadora pudiera encabezar la unidad mundial. En la antesala del siglo xxi, hemos descubierto —y los trabajos de la primera parte insisten en ello— que el reduccionismo tiene limitantes tanto para el análisis científico de los hechos internacionales, como para entender la forma en que las regiones pueden o eligen unirse.

23Por lo tanto, un segundo presupuesto sobre el surgimiento de un nuevo paradigma mundial es que, si bien la contundente derrota del fascismo y la caída del socialismo real europeo hacen parecer el triunfo del sistema socio-político-económico del capitalismo, al ver detenidamente la perspectiva del mundo desde un punto más lejano y más de grandes dimensiones temporales, podemos deducir que tensiones como las que se predicen entre la tecnología y el trabajo humano, el intercambio cultural y las situaciones interdependientes entre el capitalismo del centro con el de la periferia, obligan a que el nuevo paradigma sea de tipo cooperativo y comunitario (Lodge, 1996). De lo contrario, el único escenario futuro será de violencia, desigualdad y pobreza entre las regiones ricas y las excluidas de los beneficios del sistema.

24La Segunda Parte, “America Latina y Caribe en el Mundo”, constituida con base en tres trabajos, estudia la conducta exógena de ALyC en relación a las tendencias de mundialización, continentalización y regionalización. Sergio de la Peña investiga la experiencia de la región en el proceso de globalización a partir de tres períodos: globalización ajena (1974-82), inserción en condiciones de crisis (1983-89) y reinserción actual (1990 en adelante). Cada uno de los tres períodos está relacionado con hechos fuertes para la región: el primero con la oportunidad perdida, el segundo con la crisis de la deuda y los ajustes neoliberales y el tercero con la reinserción en la globalización a cargo de las empresas trasnacio-nales. En síntesis, el balance arroja un saldo negativo y una perspectiva pesimista para la región, aunque desde una visión optimista se piense en la posibilidad de dilucidar un camino entre los regionalismos y la globalización fragmentada.

25Aída Lerman Alperstein hace el análisis de las relaciones de ALyC con la Unión Europea sobre la base de tres períodos: 1958-70,1970-82 y 1982 hacia adelante. En el primer período se inician y prosperan las relaciones comerciales. En el segundo período, la región América latina y el Caribe solicitó un Sistema General de Preferencias Arancelarias y la Comunidad Económica Europea aceptó e introdujo un Sistema de Preferencias Arancelarias, pero, a pesar de las correcciones introducidas, las relaciones comerciales tendieron a debilitarse debido al proteccionismo y trato preferencial discriminatorio de la CEE. El tercer período se caracteriza porque se logró revertir la tendencia anterior, debido fundamentalmente a la inserción del Sistema de Preferencias Generalizadas que cambió el comportamiento comercial entre ALyC y la CEE. Además, la CEE se convirtió en un inversor directo importante para la región. En la actualidad, la Unidad Europea ha establecido fuertes vínculos comerciales con el Mercosur.

26El problema principal de este bloque es el siguiente: cómo se desarrolla la inserción de las periferias en los centros. Vemos que el camino para la inclusión de ALyC se presenta con trechos en los que se puede ser creativos al respecto de tratos comerciales, pero también con trechos en que el condicionamiento que anteponen los centros para la inclusión de regiones periféricas paralizan todo intento de creatividad y más bien dejan abiertas vías de subordinación a ciertas exigencias centrales (Taylor, 1994).

27Otro factor interesante, dentro del mismo proceso de inclusión periferia y centros, es el papel que desempeñan las empresas transnacionales como beneficiarias directas de la apertura que supone la mundialización. Este rol protagónico de las transnacionales nos hace pensar también en la existencia de una subordinación de la industria y el capital nacional frente a la industria y capital transnacional.

28Lo que no podemos dejar tampoco de lado es el hecho de que, si bien las redes que tiende lo transnacional sobre lo nacional fuerzan a la dependencia, el factor de la interdependencia se desarrolla de igual modo en el seno de la subordinación pero de manera asimétrica, y esta debilidad puede ser una oportunidad para ALyC si se sabe aprovechar, maximizando los beneficios de la mundialización, la continentalización y la regionalización (Tomassini,1989).

29En la Tercera Parte, “La Regionalización en América Latina y el Caribe”, que reúne cuatro ensayos, se propone una aproximación general del comportamiento de la región en los aspectos económico, político y cultural. Jaime E. Estay trabaja el enfoque económico de la integración regional en dos períodos: Años cincuenta hasta los ochenta y desde el segundo quinquenio de los ochenta hasta los años noventa. Del primer período se analiza la matriz teórica y práctica presente en el inicio de la formulación e implementación del proceso de regionalización y subregionalización.

30En esta matriz se encuentran los componentes externos: las teorías y experiencias de integración en el capitalismo desarrollado, en especial las referencias a la CEE y al GATT, y los componentes internos: los análisis latinoamericanos sobre las dificultades de la modernización y desarrollo en el ámbito de las economías nacionales, en particular los trabajos de la CEPAL. Así también se hace una revisión de las indefiniciones, problemas y contradicciones presentes en los esquemas de integración.

31Del segundo período se analiza el nuevo contexto de la integración: la globalización, la regionalización, la competencia comercial y la extrema incertidumbre, ante el cual ALyC trata de situarse como región. Aquí se subraya el auge del proceso de integración con base en la revitalización de los primeros esquemas de integración, la creación de otros esquemas y la firma de numerosos acuerdos bilaterales. En este período se superó la crisis del proceso de integración regional del período anterior, dejando de lado la “integración para la protección” por el “regionalismo abierto”.

32Alberto Rocha hace un ensayo politológico sobre la integración regional, apoyado en los planteamientos siguientes: la complementariedad entre mundialización y regionalización supranacional en el naciente sistema mundial; la conformación del mundo a partir de sistemas regionales supranacionales jerarquizados; los macrosistemas regionales que son hegemónicos (TLCAN, UE y la informal CEA) y que tienden a integrar a meso y microsistemas regionales según áreas geopolíticas de influencia; los sistemas regionales pueden ser entendidos como posibles formaciones sociales regionales de carácter supranacional, organizadas cada una en función de un Estado-Región supranacional.

33Desde estas entradas analíticas se piensan las dos estrategias de integración existentes en el continente americano, como neopanamerica-nismo (el TLCAN hegemonizando la integración jerarquizada del continente) y neobolivarismo (la integración autónoma y horizontal de la región). La primera estrategia se encuentra interpelando y cuestionando la viabilidad de la segunda, aunque ésta persiste en una dinámica de integración regional autónoma que reposa en seis procesos de integración de naturaleza subregional. Además se analizan los rasgos de la gestación del Estado-Región supranacional en la región y las subregiones.

34Jaime Preciado y Jorge A. Rosales analizan, también desde un ángulo politológico, la contribución de las Cumbres Iberoamericanas y de las Américas. Recuerdan históricamente, al inicio de su trabajo, el rol que han jugado en el continente americano las dos corrientes integracionis-tas más importantes: el panamericanismo y el latinoamericanismo, para enseguida enunciar la hipótesis de la evolución de estas dos corrientes integracionistas, desde posturas contrapuestas como proyectos estratégicos hasta la convergencia de criterios respecto de la inevitable integración continental. En el procesamiento de tal consenso, las Cumbres Iberoamericanas y de las Américas han jugado un papel muy destacado. Así, desde esta perspectiva se realiza un análisis minucioso de las cumbres realizadas hasta ese entonces, lo que permite ver con claridad el desenvolvimiento de las diplomacias y de las hélices políticas gubernamentales de ALyC.

35Miguel Rojas Mix explora, en otro apartado, la cuestión cultural en el proceso de regionalización. El punto de partida es la contratación de la diversidad cultural iberoamericana; después se pone el énfasis en la precisión de conceptos como comunidad cultural, proyecto cultural de integración, lengua, rol activo y creativo de la cultura en el proceso transformador de la sociedad y en el proceso de creación y unificación de una comunidad. Se fundamenta en que la cultura cumple una función inte-gradora si logra producir una identidad con fundamento democrático y conciencia regional. Además, esta cultura debe estar contextualizada para poder pensar los problemas internos como externos en términos latinoamericanos e iberoamericanos. Así, se llega a proponer el concepto de regionalización cultural contra el concepto de globalización cultural, pues con el primero se postula la cultura iberoamericana, mientras que con el segundo se propone la cultura de un centro y el manejo de la cultura por un centro. Una triada conceptual resume bien este trabajo: comunidad iberoamericana—>cultura iberoamericana—>identidad regional iberoamericana o latinoamericana.

36Es este tercer bloque el que nos revela otra de las posibilidades del sistema mundial capitalista: la vinculación económica, política y cultural entre las periferias, así como el potencial que guardan cada uno de los análisis enunciados respecto al proceso de Continentalización-Regionali-zación-Mundialización.

37Los procesos de cooperación e integración periféricos son, por una parte, la alternativa a la exclusión económica de territorios que no se puedan integrar beneficiosamente al sistema mundial y representan una oportunidad para el acercamiento comercial entre economías iguales o de dimensiones similares, de tal forma que éstas puedan aprovechar la tendencia liberalizadora del comercio que los centros exigen a todas las regiones periféricas, las piensen tomar en cuenta como parte de sus proyectos o no.

38Por otra parte, las vinculaciones económicas y políticas periféricas pueden jugar el papel de escalones dentro del sistema mundial. La nueva regionalización periférica puede derivar hacia una reorganización de la tradicional regionalización centro-periferia y, de esta nueva conformación, se puede avanzar hacia mejores condiciones de negociación para la periferia. Una nueva correlación de fuerzas entre el Centro y la periferia implica que haya nuevos balances o equilibrios entre ellos, los cuales le darían otro carácter a la continentalización y quizás, aunque de modo mucho más difícil, a la mundialización.

39Uno de los factores más significativos que trae consigo el acercamiento interno de la periferia no sólo se refiere al ámbito económico, sino a las esferas de lo político y de lo cultural, aspectos representativos de la innovación lograda por nuestra región en los campos político-diplomático y de integración cultural. Este aporte permite oponer el nuevo paradigma de cooperación como un contrapeso importante a lo que de hegemonía tiene el sistema mundial. Es éste uno de los rubros en donde ALyC tiene mucho que dar, como uno de los principales compromisos de nuestra región, que exige una actitud consecuente con el discurso de la independencia, el respeto a la soberanía y la justicia social.

40La Cuarta Parte, “La Subregionalización en América Latina y el Caribe”, está dedicada al estudio de cada uno de los tratados subregionales y del conjunto de los acuerdos bilaterales. Seis trabajos se encargan de este cometido. Socorro Ramírez aborda el estudio del Grupo de los Tres interrogando la naturaleza de éste en relación con los términos de proyecto neopanamericano o proyecto neobolivariano. En los orígenes de este grupo se descubre la precariedad de los intercambios comerciales y los escasos vínculos políticos y diplomáticos intergubernamentales, lo cual será superado cuando los tres países descubren que comparten intereses comunes: la pertenencia a la Cuenca del Caribe y la cooperación con los países centroamericanos y caribeños, así como la inserción exitosa en el TLCAN (NAFTA por sus siglas en inglés). La evolución del G-3 es descrita en tres etapas: En la primera etapa (1989-1991) se pasa de la con-certación política a la discusión sobre el libre comercio. En la segunda etapa (1991-1994) se inician las negociaciones y se fija la fecha para el comienzo de la formación de la zona de libre comercio. En la tercera etapa (1994-2004) se firma el Acuerdo y se fija una perspectiva de diez años para su concreción. El G-3 es un modelo híbrido de regionalización, pues es depositario de un componente horizontal de inspiración neobolivariana y de otro componente vertical de inspiración neopanamericana.

41Alfredo Guerra-Borges se ocupa del proceso de integración centroamericana, el que se institucionalizó con base en tres convenios fundamentales: el Tratado Multilateral de Libre Comercio e Integración Económica (1958), el Convenio de Equiparación de Gravámenes a la Importación (1959) y el Tratado General de Integración Económica (1960). Estos convenios definían como objetivo central la creación de una Unión Aduanera, objetivo que fue alcanzado plenamente. En consecuencia, se piensa que la integración económica constituye un auténtico acontecimiento histórico, porque se creó un grado importante de interdependencia entre los países y Centroamérica fue incorporada a la modernización. Aunque la crisis de los años ochenta provocó el deterioro del esquema de integración, esta situación ha sido superada en los años noventa con la introducción de algunas modificaciones al esquema original de integración, netamente un nuevo arancel externo común, el Sistema de Integración Centroamericana y un protocolo al Tratado General de Integración. En la actualidad, este proceso de integración tiene dos tareas importantes por delante: la consolidación de su proceso de integración...

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