Cette publication ne fait pas partie de la bibliothèque YouScribe
Elle est disponible uniquement à l'achat (la librairie de YouScribe)
Achetez pour : 9,49 € Lire un extrait

Lecture en ligne (cet ouvrage ne se télécharge pas)

Partagez cette publication

" SUITE PARA DOS EPOCAS

@ L'Harmattan, 1997 ISBN: 2-7384-5712-6

Publications de l'Equipe de Recherche de l'Université de Paris-VITI HISTOIRE DES ANTILLES HISPANIQUES

MANUEL DE PAZ-sANcHEZ

" SUITE PARA DOS EPOCAS

La caida de Batista y el triunfo de la Revolucion Cubana, segun la diplomacia espanola

Éditions L'Harmattan 5-7, rue de l'École-Polytechnique 75005 Paris

L 'Harmattan Inc. 55, rue Saint-Jacques Montréal (Qc) - CANADA H2Y IK9

INDICE Introduccion

...

7
9 ..25
.4 7 69 97
109 109

1. Todos contra Batista 2. La guerra total..
3. El triunfo revolucionario

4. Acerca del impacto internacional.. 5. El papel inicial de Espafia
Anexo documental.. 1. Carta de los cat6licos militantes de Santiago de Cuba al Nuncio del Vaticano, 20 de enero de 1958... 2. La situaci6n polftica de Cuba (informe del Ministerio de Asuntos Exteriores. lnstituto de Cultura Hispanica), Madrid, 6 de marzo de 1958 3. Manifiesto del Conjunto de lnstituciones Cubanas, La Habana, marzo 15 de 1958 4. Despacho reservado del embajador de Espana en la Republica Dominicana, Alfredo Sanchez Bella, 27 de diciembre de 1958 5. Despacho n° 5 de Lojendio sobre el triunfo de la Revoluci6n Cubana, 9 de enero 1959 6. Despacho reservado del embajador de Espana en la Republica Dominicana, Alfredo Sanchez Bella, 19 de enero de 1959 Bibliografia

113 117 121 125 135 149

Introduccion
Este trabajo constituye, esencialmente, una pequena aportacion al estudio de las relaciones entre Espana y América Latina durante la presente centuria. En este sentido, se inscribe en una linea de investigacion deI Area de Historia de América de la Universidad de La Laguna (Tenerife. Islas Canarias), y viene a complementar otros estudios del mismo autorJ, asi como de varios doctorandos que, en la actualidad, realizan 0 han realizado, bajo su direccion, trabajos sobre Hispanoamérica y, particularmente, sobre el ârea deI Caribe. Tales son las investigaciones de Viviana Ledesma de Lapeyra2, Francisco J. Macias Martin3 y Ramon Trujill04, entre otras. El texto también pretende ser fiel a su titulo y, como tal suite, ha sido compuesta a partir de dos fragmentos significativos de la obra antes mencionada, los relativos al desmoronamiento deI régimen de Batista y a los momentos iniciales deI triunfo revolucionario, sin olvidar la obligada referencia al impacto exterior de la revolucion. En este sentido, la obra tiene dos protagonistas principales, los diplomaticos espanoles Juan Pablo de Lojendio e Irure (19061973) Y Alfredo Sanchez Bella, el primero embajador de la Espana de Franco en La Habana entre 1952 y enero de 1960, en que fue expulsado de Cuba por un sonado incidente con el mismisimo Fidel Castro, ante las camaras de la television cubana. El segundo, que representaba al pais ante Rafael Leonidas Trujillo Molina, el omnipresente dictador de la Republica Dominicana. La informacion suministrada por ambos representantes diplomaticos nos permite reconstruir los acontecimientos a partir de la pupila de estos dos observadores privilegiados, cuyo relato aporta, sin duda, una vision diferente no exenta de originalidad y precision, buena prueba de ello son, ademas, la coleccion de documentos que reproducimos originalmente en la segunda parte de la presente obra.

1. M. de Paz-Sanchez: Zona Rebelde. La diplomacia espanola ante la revolucion. cubana. 1957-1960, Pr61ogo de Josep Fontana, "Taller œ Historia", CCPC, Tenerife, 1997,400 pags. 2. La transicion democrdtica en Chile (1973-1993): un ensayo de historia polltica, Tesis doctoral defendida por la autora en la Universidad de La Laguna el19 de marzo de 1997. 3. Tesis doctoral sobre la Revoluci6n cubana de 1933. 4. Tesis doctoral sobre Haiti durante la segunda mitad del siglo XX. 7

Esta investigaci6n ha sido realizada con cargo al proyecto N° 7/95, subvencionado por la Direcci6n General de Universidades e Investigaci6n del Gobierno Aut6nomo de Canarias.

8

1. Todos contra Batista
Durante el primer trimestre de 1958 a Batista le fallaron dos elementos de especial importancia. En primer lugar los Estados Unidos que, en el contexto de su nueva politica hacia Iberoamérica, decidieron suspender la venta de armas al régimen antillano. Se trataba de una medida bastante hip6crita, dado su antiguo y acendrado apoyo al dictador, que, de hecho, se mantuvo bajo cuerda, pero, sin duda, las propias declaraciones victimistas del gobierno cubano hicieron que la medida contribuyera a desgastar10. Y, en segundo término, las organizaciones civiles cubanas que, ante la situaci6n de caos institucional y de desorientaci6n de la vida publica, promovieron un gran impulso cfvico con objeto de acaudillar las demandas sociales de democratizacion y, sobre todo, de liderazgo en favor del proyecto de regeneracion que los partidos politicos resultaban incapaces de protagonizar y, casi sin pretender10, se encontraron de pronto deI lado de la revoluci6n que, de este modo, se convirti6, mas que nunca, en el unico camino posible. En este contexto, la actitud de la jerarquia catolica en su conjunto adquirio una especial relevancia. El IOde marzo se publico, en toda la prensa de Cuba, una declaracion colectiva deI episcopado que, pese a su brevedad y a su ponderacion, estaba llamada a tener una profunda repercusion en la opinion publica deI pais. El texto lamentaba, en primer término, el estado de cosas en toda la Republica y, en particular, en la provincia de Oriente, y matizaba, en su parte mas sustancial, el papel que le correspondia a la jerarquia eclesiastica: "Cargados de graves responsabilidades ante Dios y los hombres por nuestra condicion de jefes espirituales de nuestro pueblo, sentimos la obligacion de tratar por todos los medios a nuestro alcance de que reine de nuevo la caridad y termine ese triste estado de nuestra Patria. Guiados pues por estos motivos, exhortamos a todos los que hoy militan en campos antagonicos, a que cesen en el uso de la violencia, y a que, puestos los ojos unica y exclusivamente en el bien comun, busquen cuanto antes las soluciones eficaces que puedan traer de nuevo a nuestra Patria la paz material y moral que tanta falta le hace. A ese fin no dudamos que quienes de veras amen a Cuba, sabran acreditarse ante Dios y ante la Historia, no negandose a ningun sacrificio, a fin de lograr el establecirniento de un gobierno de union nacional, que pudiera preparar el retorno de nuestra Patria a una vida politica

9

pacifica y normal"5. Se trataba, como insistia el representante de Espafia, de un documento de cankter general, de contenido inocuo y de redacci6n muy vaga, pero ahi estaba, precisamente, el quid de la cuesti6n. Su pretendida y, seguramente, deseada ambigüedad le convirti6 en un arma de doble filo. El propio Batista, la CTC [Confederaci6n de Trabajadores de Cuba] de Mujal y otras organizaciones polfticas 10 aplaudieron sin ambages, pero "esta misma vaguedad da ocasi6n a que el texto sea interpretado en formas diferentes y pueda servir de base para actitudes polfticas dispares y totalmente ajenas algunas de ellas al espiritu que, sin duda, inspir6 su redacci6n" , segûn observaba Lojendio, quien afiadia, con raz6n, que el documento no se podia aislar de la actualidad polftica que 10 promovia y que le otorgaba una especial significaci6n. "Asi, cuando subraya el estado lamentable a que ha llegado el pais, las lagrimas, el dolor y la sangre de hermanos que se derrama en campos y ciudades, seiiala sin decirlo una responsabilidad indudable para el gobierno, cuya natural misi6n es la de mantener la tranquilidad y la paz, y de evitar por consi¥uiente que se llegue a la situaci6n que el documento denuncia" . La presidenta de la Federaci6n Nacional de Maestras Cat6licas de Cuba, por ejemplo, no tard6 en recoger el mensaje subliminal de la jerarquia cat6lica: "Aunque parezca un contrasentido, se necesitaba una arriesgada valentia para declarar pûblicamente la ausencia de la paz, que es el estado en que se encuentra todo el pais. Y ese valor han mostrado nuestros venerados civicos obispos al anteponer la defensa de la justicia y de la paz, a toda otra mira 0 interés, incluso la seguridad externa, y la prosperidad material de nuestros institutos cat61icos y de nuestras mismas iglesias". Ademas, reflexionaba nuevamente Lojendio, "la condena a la violencia pero sin precisar a sus autores se presta a equiparar exactamente la culpa deI Gobierno y la de los elementos revolucionarios", aspecto éste que, sin sombra de duda, habia sido destacado ya en un editorial reciente deI New York Times, que fue traducido inmediatamente y publicado
5. El texto fue reproducido integramente por Lojendio en su despacho n° 65 de14 de marzo de 1958, foIs. 4-5, y estaba rubricado por el Cardenal Arteaga, Arzobispo de La Habana; Eduardo Martinez Dalmau, Obispo de Cienfuegos; Evelio Diaz Cia, Obispo de Pinar deI Rio; Enrique Pérez Serantes, Arzobispo de Santiago de Cuba; Alberto Martin Villaverde, Obispo de Matanzas; Carlos Riu Anglé, Obispo de Camagüey y Alfredo Müller San Martin, Obispo auxiliar de La Habana (AMAE, R-5034-1). 6. Despacho n° 65 de Lojendio de14 de marzo de 1958, cil., fol. 6. 10

en La Habana: "La dictadura militar se ha dado cuenta con razon que 10 que ha hecho la Iglesia constituye un golpe contundente al gobiemo. En primer lugar porque da al movimiento revolucionario una dignidad a la par con las fuerzas de Batista"7. La constitucion de un gobiemo de unidad nacional, por otro lado, resultaba ciertamente impracticable en las circunstancias del momento. "La verdad - aseveraba Lojendio con convencimiento es que ante la opinion publica deI pais cuentan solamente dos figuras, la deI general Batista y la deI Dr. Castro. Es imposible reunirlas en un gobiemo y cualquier otro en las que ellas faltaran no podria ser calificado de union nacional. El lanzamiento de esta idea, precisamente por la imposibilidad de su realizacion, permite su utilizacion por los elementos mas extremistas, a modo de programa, cuanto mas irrealizable mejor promotor de agitaciones sin solucion". Estaba claro, pues, que el objetivo esencial de la Iglesia era marcar distancias con el régimen de Batista. Pese a todo, insistia el diplomatico, llovieron las adhesiones desde los mas distintos odgenes y las mas diversas tendencias. "Nadie muestra disconformidad alguna con la declaracion episcopal. Todos abundan en elogios hacia ella y en coincidencias con su contenido. Esta adhesion unanime es debida, sin duda, a la elevacion de espiritu que anima al citado documento pero, también, a la vaguedad de su redaccion que permite toda suerte de interpretaciones". Asi fue. Cada una de estas adhesiones interpt'etaba la exhortacion episcopal de la manera mas conveniente a su posicion y a sus intereses. El Directorio Revolucionario 13 de Marzo, segun una informacion publicada en el citado periodico de Nueva York, se habla referido al mensaje eclesial con estas palabras: "Las valientes y dignas declaraciones deI episcopado cubano reafirman plenamente las demandas fundamentales deI Directorio Revolucionario y de otras organizaciones que ahora combaten a la tiranfa de Batista. Solamente puede haber una solucion pacifica si el presidente Batista resigna inmediatamente y se forma un gobiemo de union nacional que devuelva al pueblo la libertad y la democracia". Se trataba - matizaba el embajador espanol para que no quedasen dudas -, deI Directorio Revolucionario surgido de la FEU, del mismo que, recientemente, se jactaba "en una declaracion publica de que sus miembros habian organizado y llevado a cabo el asesinato del coronel Blanco Rico que el propio Dr. Fidel Castro condeno"s. Nunca un documento eclesiastico suscito tal cantidad de
7. Ibidem, foIs. 6-7. 8. Ibidem, foIs. 7-9. Aparte de las instituciones cat6licas, de la CTC y deI 11

adhesiones entre sectores tan dispares. La suerte estaba echada. La jerarqufa eclesiastica cubana acababa de atravesar, aquellO de marzo de 1958, el Rubic6n de un silencio que, incluso sus propias bases, no dudaron en tildar de culpable. Los pronunciamientos y las protestas de las instituciones cfvicas se habfan sucedido, en efecto, de forma paralela al aumento deI des6rden y de la violencia. "En estas manifestaciones, casi siempre colectivas, participaban de manera constante las instituciones cat6licas" y, ultimamente, la Juventud de Acci6n Cat6lica habfa hecho publico un manifiesto de clara inclinaci6n revolucionaria, por cuanto condenaba con mas énfasis la violencia de la represi6n policial que la de los propios insurgentes9. Lojendio trat6 de explicar la actitud de las autoridades de la Iglesia hasta aquellos momentos y, tras repasar brevemente los acontecimientos, plante6 que el gobiemo de Batista habfa sido "sumamente cuidadoso en sus relaciones con la Iglesia y que ésta no tiene en este sentido queja alguna contra él, por 10 que la jerarqufa ha mantenido hacia el gobiemo la actitud que es habituaI cuando las relaciones entre ambos poderes son correctas y normales". Ademas, el episcopado se habia abstenido de realizar declaraciones con relaci6n a problemas politicos que no Ie afectaban de modo directo y, por ello, "los elementos que simpatizan con la revoluci6n formaron la opini6n de que la neutralidad de la Iglesia reflejaba marcada simpatfa hacia el gobiemo". Por todo esto, "algunos elementos cat6licos, especialmente los que estan en contacto con la juventud en la cual el ambiente contrario a Batista es muy grande, se preocupaban ante la perspectiva de que, si adviniese un cambio completo de régimen, la Iglesia, por la actitud silenciosa de su jerarqufa, apareciese en situaci6n diffcil y, por otra parte, temlan perder su influjo en amplias zonas de opini6n, especialmente como digo juveniles, que simpatizan abiertamente con la rebeldfa"lO. Pero, ademas, "en este movimiento pendular de la autoridad
propio Batista, se adhirieron a la declaraci6n todos los diarios de La Habana, los candidatos opositores Grau San Martin y Marquez Sterling, el Partido Nacionalista Revolucionario de José Pardo LIada, Afinnaci6n Radical, el exilado Partido Ortodoxo a través de unas declaraciones de su presidente Manuel Bisbé, el senador Miguel Suarez - que propici6 un frente unido œ oposici6n electoral -, y la patronal cubana. 9. Despacho reservado de Lojendio deI 18 de febrero de 1958, foIs. 4-6 (AMAE, R-5034-1 Y 5436-5). 10. Despacho de Lojendio del4 de marzo de 1958, cit., foIs. 3-4. 12

hacia la libertad, y posiblemente hacia la anarqufa, que es el signo de la actualidad en los paises de América, se ha visto a la Iglesia dar la nota contra los gobiemos dictatoriales en la Argentina, Colombia y Venezuela y no faltaron quienes ponfan en comparaci6n esas actitudes con el silencio de la Jerarqufa eclesiastica en Cuba". Con todo, afirmaba el diplomatico, este argumento no era vâlido para el caso antillano, "puesto que en Batista no se da la circunstancia de agresi6n a los sentimientos cat6licos y a los intereses de la Iglesia que, en un momento 0 en otro, se dio en las dictaduras citadas". No obstante, "la presi6n de muchas asociaciones y personalidades cat6licas sobre la Jerarqufa para que saliese de su mutismo ante la situaci6n deI pais, se hizo mas marcada ultimamente y ella habfa influido, sin duda, en la declaraci6n" dei 1° de marzo de 1958\1. La simpatfa de ampli os sectores deI catolicismo cubano por el proceso revolucionario fue constatada también, desde la Republica Dominicana, por el embajador de Espafia en Ciudad Trujillo, el mencionado Alfredo Sanchez Bella. En un sustancioso informe basado en las declaraciones deI jesuita espanol Salvador Freixedo, jefe espiritual hasta aquellas fechas del movimiento jocista en Cuba - que acababa de visitar Santo Domingo de paso para Puerto Rico -, se dejaba traslucir "una peligrosa y preocupante posici6n de simpatfa hacia las principales figuras opositoras deI actual régimen". y no es que nosotros, advertfa el diplomatico, tengamos motivos para alabar y respaldar a Batista, "cuya orientaci6n ideol6gica ha sido en todo momento confusa y equfvoca, pero de ahf a pasar a formar parte de los grupos activos insurreccionales, media un abismo". En su opini6n, pues, "nos tememos mucho que también en este caso existan candidos cat6licos que van a hacer el juego a la revoluci6n, ofreciéndole inicialmente su respaldo moral que de otro modo no tendna, y siendo luego las primeras vfctimas deI impulso revolucionario que ellos, alegre, ingenua e impremeditadamente, llevados de un vago e irreflexivo idealismo, han contribuido ingenuamente a crear". El jesuita Freixedo, "gallego de nacimiento", le coment6, asimismo, que acaso "sena conveniente que ABC cuide mucho las informaciones que desde La Habana remite su corresponsal senor Casariego, ya que la beligerante posici6n de abierta simpatfa hacia el régimen de Batista que en sus cr6nicas mantiene, esta induciendo a muchas gentes a confusi6n hacia nosotros y es causa indirecta de que se nos achaquen connivencias con el actual régimen, que habrfa que procurar por todos los medios evitar". Resultaba muy prudente, en fin, el "despegue espanol de toda

Il. Ibidem, fol. 4. 13

vinculacion gubernamental" con respecto a Batista12. La situacion no era para menos, puesto que la insurreccion habfa adquirido proporciones alarmantes. i,CmHes eran sus causas? En primer lugar la existencia de un millon de desocupados, "proporcion muy grave" si se tenia en cuenta la poblacion deI pais que, como mucho, rondaba los seis millones de habitantes. Pero ademas, existian profundas causas de caracter moral, sobre todo en relacion con los grupos politicos de todas las tendencias, carentes de "los mas elementales principios éticos". Existia, asimismo, un "enorme desnivel entre el insultante lujo de las clases acomodadas y la pavorosa situacion de las gentes humildes" y, paralelamente, se habfa producido una importante "desaparicion en capas muy amplias de la poblacion de todo ~entimiento religioso" y moral. En este sentido, "el hastio a que todo esto ha llevado a muy amplios sectores populares y el desengano hacia cualquier formula politica y cualquier candidato se ha visto subitamente sustituido por un vago y difuso irredentismo que, como fluido magnético, ha ido irradiando de la compleja figura deI impulsivo revolucionario Fidel

Castro"13.

El movimiento castrista se aparecia, ante los ojos deI representante de Espana en Santo Domingo, como una version tropical de la CNT 0 la FAl, "es de aquellos que quieren la revolucion por la revolucion misma, que aspiran a derribar un orden sin antes pensar con quien van a sustituirlo, pero sus consignas, por mas que ilogicas y hasta irracionales, van expuestas con tal garbo y decision, con tal coraje, tal valor y tanto desprendimiento personal que contagian de admiracion y conquistan a muchas gentes, sobre todo jovenes ideaIistas de deficiente formacion, de las mas diversas procedencias". Esto explicaba el "tremendo abigarramiento" del movimiento revolucionario. Desde el coronel Bayo, el desdichado militar espanol que actuaba como asesor militar, "hasta muchachos de la juventud obrera catolica y dos sacerdotes que viven con sus trop as en las sierras, existe una amplia y extensisima gama que abarca a campesinos, obreros desocupados y desesperados, gentes acomodadas, rebeldes de todo tipo y ocasion, muchachos de familias, burgueses ambiciosos de aventura, antiguos militantes de la Legion deI Caribe, todo un
12. Despacho confidencial y reservado de Sânchez Bella deI 25 de febrero œ 1958 (AMAE, R-5034-1). [Por jocista ha de entenderse, 16gicamente, al movimiento de seguidores de la Juventud Obrera Cat6Iica]. 13. "Informaciones politicas sobre Cuba", informe adjunto al despacho œ Sânchez Bella del25 de febrero de 1958, cit. 14

grupo, en fin, confuso y unico se ha agrupado en tomo a sus banderas, que en plena selva han conseguido mantenerse frente al ejército regular y aumentar constantemente sus cuadros", al tiempo que ganaban en fuerza y en operatividad. El fidelismo, afiadfa el informe, habfa minado a toda la sociedad cubana y contaba con "fanaticos partidarios" a 10 largo y ancho del pais, por 10 que era causa de continuos sabotajes que tenfan en jaque a las fuerzas gubemamentales, a las que ocasionaban serias pérdidas, 10 que habfa producido una gran desmoralizaci6n en numerosas unidades militares que, desanimadas, tenfan que ser retiradas constante mente de los parajes de mayor peligrol4. Mientras tanto, en la capital, "por debajo de su superficial tranquilidad, deI oropel brillante de sus tiendas, bares, hoteles y casinos, deI derroche de lujo y de la alegre y cotidiana diversi6n, el impulso insurreccional continua creciendo. Mientras la burguesfa insensible y sin conciencia de 10 que se le viene encima continua sin cumplir los contratos de trabajo, no pagando como sueldos mfnimos mas que de 40 a 60 pesos, en vez de los 85 que por disposici6n gubemamental deben entregar a sus obreros como mfnimo, muchos son ya los que empiezan a tener conciencia de que se camina hacia una gran catastrofe, creyéndose que no se va a llegar siquiera a las pr6ximas elecciones y los que anuncian estar ya muy pr6ximos a llegar al punto algido de la crisis"15. La otrora poderosa CTC de Mujal estaba a punto de desmoronarse, los partidarios de Castro tenfan en su poder armas en abundancia y, en aquellas fechas, se estaban dando los ultimos toques a la creaci6n de un Frente Obrero Nacional (FON), "que tiene ya todos los cuadros preparados y a punto para el estallido general de la revuelta". Los comunistas, que habfan conseguido mantenerse a la expectativa, "tienen un plan establecido y 6rdenes precisas para actuar en cuanto surja el momento oportuno", y, como siempre, "tratarân de nadar en las aguas revueltas y procurarân obtener el maximo provecho de este estado insurreccional que el vago idealismo de unos y las torpezas de otros han contribuido en conjunto a crear". El ejército estaba, asimismo, fuertemente minado, y resultaba previsible que, en el momento cntico, muchas unidades se negasen a combatir. "La masonena, muy poderosa en Cuba, aunque en un principio respald6 a Batista, ahora ha hecho repetidas declaraciones de neutralidad", y, en fin,
14. Ibidem, foIs. 2-5. Sanchez Bella creia, err6neamente, que Bayo estaba en Cuba, al mando de una de las unidades guerrilleras de Castro. 15. Ibidem, fol. 5. 15

respecto a la Iglesia Cat6lica, su situaci6n, en aquellos momentos, era muy confusa. "Por un lado, los j6venes jocistas y algunos universitarios estân adscritos al Movimiento 26 de Julio. El esqueleto de la ideologfa jocista ha servido en gran medida para crear las bases doctrinarias del Frente Obrero Nacional, constituido estos mismos dfas", pero resultaba ingenua su creencia respecto a su papel futuro en el seno deI movimiento sindical, y, por otra parte, el papel de la jerarqufa eclesiastica era "casi nulo porque se encuentra muy desacreditada", al ser acusados los obispos de colaboracionismo y de excesiva complacencia y tolerancia con las autoridades del régimen, y, también, "de falta de vigor apost6lico para imponer y predicar la verdad y la justicia", y, por ello apareda, ante los ojos de las gentes sencillas, bajo la acusaci6n de estar comprada y envilecida "por las continuas concesiones y donaciones deI gobierno". Ademas, su labor pastoral era tfmida y deficiente, "pues al lado de las rieas parroquias de los barrios residenciales, en la propia Habana existen zonas de infra-suburbios con 140 mil habitantes cuya asistencia espiritual desempefia un unico sacerdote en una modesta y pobrfsima parroquia, con 10 cual su acci6n es poco menos que estéril"16. Si los vaticinios se cumpHan, conclufa el informe, es muy posible que estemos en vfsperas de graves sucesos en Cuba que, sin duda, "seran mucho mas sangrientos y dolorosos que los acaecidos ultimamente en Venezuela". Las elecciones no interesaban a nadie, y la gente, por el contrario, estaba mas pendiente de 10 que ocurriese en la "pugna planteada entre el presidente Batista y su duro y audaz opositor de la Sierra, Fidel Castro, convertido hoy en sfmbolo nacional de toda la oposici6n que va adquiriendo cada vez un caracter mas popular"l7. En este contexto, que reflejaba bastante bien la realidad de los hechos, el gobierno oscil6 entre imponer coyunturalmente una férrea censura de prensa 0, en caso necesario, negar la evidencia de sus frecuentes derrotas en Oriente, como ocurri6 con la acci6n de Pino de Agua que, pese a ser desmentida por las autoridades, la embajada en La Habana pudo ratificarla, por cuanto se desarroll6 en terrenos de la empresa forestal deI espafiol Alvaro Caro, marqués de Villamayor, "que nos comunic6 amplias informaciones de estas acciones que han venido a destruir totalmente sus instalaciones", 10 que dio lugar a una reclamaci6n ante el gobierno cubanol8.
16. Ibidem, foIs. 6-7. 17. Ibidem, fol. 8. 18. Despacho n° 58 de Lojendio del25 de febrero de 1958, fol. 2 (AMAE, R16

Un pour Un
Permettre à tous d'accéder à la lecture
Pour chaque accès à la bibliothèque, YouScribe donne un accès à une personne dans le besoin