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Rafael Monreal
EL CAMINO DE RAFAELUn republicano españolen la Guerra Civil Texto presentado por Hélène Monreal
EL CAMINO DERAFAEL
Rafael MONREALEL CAMINO DERAFAELUn republicano español en la Guerra Civil Texto en español presentado y anotado por su hija, Hélène Monreal L’Harmattan
Una versión francesa está publicada por la editorial L’HARMATTAN, en la colección Mémoires du XXe siècle© L’Harmattan, 2016 5-7, rue de l’École-Polytechnique ; 75005 Paris http://www.harmattan.fr diffusion.harmattan@wanadoo.fr harmattan1@wanadoo.fr ISBN : 978-2-343-08723-8 EAN : 9782343087238
A mi mujer, Carmen A mis hijas, Azucena y Hélène
Prefacio El camino de Rafael Mi padre, Rafael Monreal Gabarda, escribió estos recuerdos por los años 1980, poco después de jubilarse. Mi hermana Azucena y yo insistimos tanto que al fin lo convencimos. Nos decíamos que habíamos vivido muchos años cerca de un hombre a quien queríamos, pero cuyo pasado no conocíamos bien. Sabíamos algo de su historia sólo por anécdotas contadas con humor a pesar de los acontecimientos dramáticos que imaginábamos, pero sin ser del todo conscientes de lo que él había vivido. Sólo lo conocí trabajando, feliz de hacer con esmero lo que tenía que hacer, tranquilo y siempre con una sonrisa en los labios. Con paciencia, se enfrascó en su pasado. Lo vuelvo a ver, pantalones de terciopelo demasiado anchos sostenidos por un cinturón de cuero gastado y camisa de franela de cuadros, sentado en una silla de madera delante de la pequeña máquina de escribir portátil verde, tecleando febrilmente, para despertar, la mayoría de las veces de un tirón, todas estas palabras tanto tiempo adormecidas,escritasyaen su cabeza. Pensaba redactar sólo recuerdos de guerra y del servicio militar, pero la memoria lo llevó más lejos. Con aplicación, añadió páginas y páginas, hablando de su infancia, de su juventud que pasó como en un sueño, de cómo le gustaba su huerta valenciana, su rincón de tierra natal cuya belleza evocaba a menudo. Cuidadoso de la verdad, le pedía precisiones a mi madre; ellaacababa fastidiándose porque, más joven que él, no había vivido lo mismo, y era incapaz de ayudarlo.Varios meses después, ya no lo vi delante de su máquina: había cumplido con su deber, el "trabajo" estaba