Cette publication ne fait pas partie de la bibliothèque YouScribe
Elle est disponible uniquement à l'achat (la librairie de YouScribe)
Achetez pour : 8,99 € Lire un extrait

Téléchargement

Format(s) : EPUB

sans DRM

"Conócete a ti mismo"

De
0 page

“Conócete a ti mismo...”Ésta esla fórmula que estaba inscrita en el frontispicio del templo de Delfos. Pero, ¿quién es este “sí mismo” al que hay que conocer? ¿Nuestro carácter, nuestros defectos, nuestras cualidades? No, esto no es aún conocerse. Conocerse es poseer la ciencia de los diferentes cuerpos que constituyen al hombre(los cuerpos físico, etérico, astral, mental, causal, búdico y átmico) y las condiciones necesarias para su desarrollo. Si los Iniciados de la Antigüedad insistieron tanto en la necesidad de conocerse es porque este conocimiento abre las mayores posibilidades de avance, de progreso, de éxito. Mientras no conozcamos las necesidades de los cuerpos sutiles, damos todo al cuerpo físico, que está atiborrado, mientras que el alma y el espíritu están hambrientos, sedientos, se ahogan y mueren.”

Omraam Mikhaël Aïvanhov


Voir plus Voir moins

Vous aimerez aussi

CONTENIDO
”CONÓCETE A TI MISMO” Omraam Mikhaël Aïvanhov I - “Conócete a ti mismo” II - El cuadro sinóptico III - El espíritu y la materia IV - El alma V - El sacrificio VI - Los alimentos del alma y del espíritu VII - La conciencia VIII - El Yo superior IX - La verdad I - La simplicidad II - Unidad y multiplicidad III - Verdad objetiva y verdad subjetiva IV - El conjunto y los detalles V - Las dos caras de la verdad: X - La libertad I - Las leyes del destino II - La verdadera libertad es una consagración III - La muerte liberadora – Fatalidad y libertad IV - Atarse para desatarse V - Liberarse para comprometerse en el trabajo divino
Omraam Mikhaël Aïvanhov
”CONÓCETE A TI MISMO” Jnani yoga *
Obras Completas - Tomo 17
© Copyright 2006 reservado a Éditions Prosveta S.A. para todos los países. Prohibida cualquier reproducción, adaptación, repre sentación o edición sin la autorización del autor y del editor. Tampoco está p ermitida la reproducción de copias individuales, audio-visuales o e cualquier otro tip o sin la debida autorización del autor y del editor (Ley del 11 de Marzo de 1957, revisada).
Éditions Prosveta S.A. - B. P. 12 - 83601 Fréjus Ce dex (France)
www.prosveta.com international@prosveta.com
Al ser la enseñanza del Maestro Omraam Mikhaël Aïva nhov una enseñanza estrictamente oral, sus obras han sido redactadas a partir de conferencias improvisadas, taquigrafiadas o grabadas en cintas m agnéticas.
Omraam Mikhaël Aïvanhov
I “Conócete a ti mismo”
“Conócete a ti mismo…” Muy pocos han sabido interpretar esta fórmula que estaba inscrita en el frontispicio del templo de Delfos. ¿ Quién es este sí mismo al que hay que conocer? “Ah, diréis, es nuestro carácter, nuestras debilidades, nuestros defectos, nuestras cualidades”. No, este conocimiento es nece sario, desde luego, pero es insuficiente. Conocerse es conocer los diferentes c uerpos con los que estamos 1 formados (los cuerpos físico, etérico, astral, mental, causal, búdico y átmico) y las necesidades de estos diferentes cuerpos. Pero los h ombres no saben nada de todo eso. Cada uno conoce de sí mismo algunas cualidades , algunos vicios, y dice: “¡Sí, me conozco!” Y no, todavía no conoce nada, no sabe lo que existe en lo más profundo de sí mismo, lo que desea, lo que pide, lo que le falta. No sabe lo que es este “sí mismo”, lo confunde siempre con el cuerpo físico, y trata d e procurarle alimentos, vestidos, joyas, confort, placeres, sin darse cuenta de que n o era eso lo que le pedía su verdadero Yo. Las satisfacciones puramente material es y físicas nunca han hecho que el ser humano fuese más feliz o estuviese más satis fecho. Solamente cuando empieza a conocerse a sí mismo, arriba, le resulta posible, por fin, vivir en el esplendor.
Si los Iniciados de la Antigüedad insistieron tanto en la necesidad del conocimiento de sí es porque este conocimiento abre las mayores posibilidades de avance, de progreso, de éxito. Mientras no conozcamos las nece sidades de nuestro Yo superior, damos todo al cuerpo físico, que está atiborrado, m ientras que el alma y el espíritu están hambrientos, sedientos, se ahogan y mueren.
Pero los humanos ni siquiera creen en la existencia de los otros cuerpos, así que ¿cómo queréis que se ocupen de alimentarlos, de darles fuerzas? Es inverosímil la situación en la que se encuentran muchos, incluso l os más cultivados: están orgullosos de su cultura, de sus diplomas, de sus c onocimientos, y, sin embargo, están siempre agobiados, atormentados. Eso prueba q ue algo no está a punto en su vida. Es mejor no hincharse tanto de orgullo cuando se es tan ignorante.
“Conócete a ti mismo”… Toda la ciencia, toda la sab iduría está ahí: en conocerse, en reencontrarse, en la fusión del yo inferior y de l Yo superior. El símbolo del Iniciado que ha logrado reencontrarse a sí mismo es la serpi ente que se muerde la cola. La serpiente que repta sobre el suelo es una línea rec ta o sinuosa, y la línea es algo limitado. Pero la serpiente que se muerde la cola s e convierte en un círculo, y el 2 círculo es lo infinito, lo ilimitado, es la eternid ad. El hombre que ha llegado a realizar el símbolo del círculo entra en un mundo en el que ya no hay límites, en el que ya no hay separación entre arriba y abajo, porque todos l os poderes, las riquezas y las virtudes que el verdadero Yo posee se infunden en e l pequeño yo. El pequeño yo y el gran Yo se funden en uno, y el hombre se convierte en una divinidad.
Sèvres, 6 de febrero de 1972
1 Cf.La alquimia espiritual, Obras completas, t. 2, cap. I: “Dulzura y humildad”
2 Cf.Lenguaje simbólico, lenguaje de la naturaleza, Obras completas, t. 8, cap. IV: “El tiempo y la eternidad”.
II El cuadro sinóptico
I
Este cuadro que tenéis ante vosotros es un resumen de toda la Ciencia iniciática, de todos los libros sagrados de la humanidad. Evidente mente, se pueden dar otros esquemas de la vida psíquica del hombre, y ya hemos estudiado otros. Por ejemplo, mirad: cuando se quiere dar una idea de la estructu ra anatómica, para facilitar la comprensión no se representa todo a la vez, nos vem os obligados a hacer láminas diferentes para los diferentes sistemas: óseo, musc ular, circulatorio, nervioso… En geografía también hay mapas físico, político, econó mico, geológico. Pueden existir, pues, diferentes cuadros para explicar la estructura psíquica del ser humano, y aunque este esquema sea diferente del Árbol sefirótico, po r ejemplo, representa la misma realidad y podemos volver a encontrar todo en él. Os he dado otros esquemas y, aunque todos sean diferentes, no se contradicen entre sí.
Este cuadro que hoy os presento no lo encontraréis en ningún libro, es la primera
vez que se da. Es un resumen, una síntesis de todas las verdades de la vida. De momento, no veis sino palabras aisladas sin conexió n entre sí, pero, una vez explicadas, relacionadas, situadas en este conjunto , todos sus significados y sus correspondencias os asombrarán.
Veis que este cuadro (que llamamos “sinóptico” porq ue presenta una visión de conjunto de la estructura del ser humano y las acti vidades que corresponden a esta estructura) se compone de cinco columnas verticales .
La primera columna indica los Principios con los qu e el hombre está constituido: el cuerpo físico, la voluntad, el corazón, el intelecto, el alma y el espíritu.
En la segunda columna veis escrito: Ideal, porque c ada principio tiende hacia un ideal. El corazón, el intelecto, el alma, tienen un ideal que es, evidentemente, diferente para cada uno.
Para que cada principio pueda alcanzar su ideal, ne cesita ser alimentado, reforzado, y hay que darle la posibilidad de subsistir para qu e continúe manifestándose. Por eso la tercera columna lleva la mención: Alimento.
Finalmente, las dos últimas columnas están consagra das al Pago, es decir, al precio que hay que pagar para obtener este alimento y a la Actividad, es decir, al trabajo que hay que suministrar para obtener este pago.
Veis, pues, cómo todas estas nociones están conecta das entre sí de una forma perfectamente clara y lógica.
Para facilitar la comprensión vamos a empezar por e l cuerpo físico, porque todo el mundo sabe lo que es el cuerpo físico, todo el mund o se las tiene que ver con él, es visible, palpable, se trata de una realidad de la q ue no podemos dudar. El ideal del cuerpo físico es la salud, la vida. Para él, no hay nada más valioso, más esencial, que estar con buena salud, vigoroso y lleno de fuerza. Para poseer esta vitalidad tiene necesidad de ser alimentado con toda clase de alime ntos sólidos, líquidos y gaseosos. 1 Si no recibe este alimento, muere. Sin haber pasado por las universidades, todos saben que para subsistir hay que comer. Hasta los n iños lo saben. Pero para adquirir este alimento hace falta dinero. Conocéis la historia… Le preguntaban a un picapedrero: “¿Por qué rompes piedras Antonio? – Pa ra ganar dinero. - ¿Y por qué quieres tener dinero? – Para poder comprarme macarrones. - ¿Y por qué quieres los macarrones? – Para comer. - ¿Y por qué quieres come r? – Para tener fuerzas. - ¿Y para qué quieres tener fuerzas? – Para romper piedras…” Sí, un círculo vicioso. ¿Estáis de acuerdo, verdad? Para poder comer se nec esita dinero, y para tener dinero hay que trabajar, así de sencillo.
Pero esperad, lo que os parece tan evidente en el p lano físico, nunca habéis pensado que lo podemos volver a encontrar también e n los otros planos. La voluntad, el corazón, el intelecto, el alma y el espíritu, ti enden también cada uno hacia una meta, y para alcanzar esta meta cada uno necesita ser ali mentado; para obtener este alimento hace falta dinero, y el dinero sólo se gan a haciendo un cierto trabajo. Cuando tengáis este cuadro bien en vuestra cabeza, poseeré is la llave de la vida física y psíquica del hombre.
Evidentemente, el cuerpo físico es el receptáculo d e todos los otros principios más sutiles. El alma y el espíritu, por ejemplo, no están verdaderamente en el cuerpo físico,
pero se manifiestan a través de él, a través del ce rebro, del plexo solar, de los ojos… Por ejemplo, cuando miráis a alguien con un gran am or, con una gran pureza, con una gran luz, ¿qué es lo que se manifiesta a través de vuestros ojos? Los ojos pertenecen al cuerpo físico, pero el que se manifiesta, el que se sirve de estos medios de expresión, ¿quién es? Quizá sea el alma, quizá sea el espíritu, quizá sea Dios mismo… Si lanzáis a alguien una mirada o unas palab ras terribles que le hacen caer enfermo, son fuerzas hostiles las que se han servid o de vosotros y le han fulminado. El cuerpo físico, pues, a menudo no es más que el instrumento de fuerzas benéficas o maléficas que existen en él o fuera de él.
La voluntad tiene como ideal el poder y el movimien to, eso es lo que pide. Diréis: “También puede pedir la sabiduría, la inteligencia, la belleza…” No, no son de su dominio, son otros principios los que piden eso. La voluntad puede ser movilizada para adquirir la inteligencia o para crear una obra de a rte, pero lo que ella desea para sí misma, la única cosa que la tienta, es el poder y e l movimiento. No quiere permanecer inmóvil, le gusta ocuparse, tocar, moverse, desplaz ar las cosas. Pero, al igual que el cuerpo físico, no puede realizar su ideal sin alime nto. Y el alimento de la voluntad es la fuerza. Alimentada por la fuerza, la voluntad se vu elve enérgica, pero si no la alimentamos se debilita. Y el elemento que para ell a corresponde al dinero y le sirve para comprar el alimento necesario es el gesto. Sí, siempre hace falta arrancarse a la inmovilidad y a la inercia para accionar, para esti mular, para desencadenar las energías; acostumbrándonos a actuar, a movernos, la voluntad “compra” fuerza y se vuelve poderosa.
¿Y sabéis cuál es el primero de todos los movimientos? Es el aliento. En el momento en que el niño nace, respira, y entonces to dos los demás procesos se desencadenan… Para procurarse, pues, este dinero ha y que habituarse a practicar los 2 ejercicios que son preconizados en la Enseñanza: lo s ejercicios de respiración, de 3 4 gimnasia, de paneurritmia … Están concebidos para desarrollar la voluntad. Po déis añadirles, claro, muchas otras actividades de la vi da corriente que no tengo tiempo de enumerar, y hay muchos, pero hablo aquí solamente d e los métodos que nos proporciona la Enseñanza y que conciernen más parti cularmente a la vida espiritual.
Diréis: “No pensábamos que estos ejercicios pudiese n desarrollar la voluntad; creíamos que estaban hechos para dar vitalidad al c uerpo físico, o incluso gozo al corazón…” También es verdad, porque todo está relac ionado. De momento, para que se me comprenda bien, separo los planos atribuyendo a cada uno de ellos lo que le corresponde, pero, en realidad, todos estos princip ios son inseparables. Cuando respiráis, cuando hacéis movimientos de gimnasia, t ambién el cuerpo se beneficia de ellos, la salud mejora, el vigor se incrementa, y o s sentís mejor dispuestos, es evidente. Nada está aislado, todo está relacionado.
El ser humano posee una facultad de sentir y de con moverse a la que llamamos corazón. Pero no se trata en absoluto del órgano físico que lleva este nombre que estudian la anatomía y la fisiología. El corazón de los anatomistas, que es el principal órgano de la circulación de la sangre, es una espec ie de bomba hidráulica, pero el verdadero órgano de la sensación es el plexo solar. Cuando los Iniciados dicen que la verdadera comprensión viene del corazón, hablan del plexo solar. Por otra parte, el plexo solar es una especie de cerebro invertido. En el cerebro la materia gris está en el exterior y la materia blanca en el interior, mientras que en el plexo solar sucede lo