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de harmattan

HACIA EL QUE ES

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Yvonne TRUBERT
A la Fuente de María       Crónicas de una Invitación a la Vida  Tomo 5   
Prefacio de Jean Kachaner       
 
  
Dirección Editorial: Albertine Gentou
Traducción: Macarena Brun-Ferri
Grabadas entre 1984 y 1995 para la revista de la asociación Invitación a la Vida,El Libro de IVI, estas crónicas han sido extraídas de entrevistas realizadas por la Misión Escribir y por cuatro periodistas: Marie Mignon Gardet, Marie dHennezel-Whitechurch, Marie-Hélène Rose y Albertine Gentou.
Fotografía de la portada: ©Katherine Brindeau Fotografía de Yvonne Trubert: ©Prisca Léonelli
Bibliograf√≠a Invitados a Vivir, colectivo, LÓÄÄHarmattan, 2003, Par√≠s. ¬†SITIOS INTERNET e.or www.iwnvwitwa.ciinovnitaaltaivoind-aa.-olrag-¬†v(ien¬†esgpa√Īol)¬†www.yvonnetrubert.fr¬†¬†
A la Fuente de María© LHarmattan, 2011 5-7, rue de lEcole-Polytechnique, 75005 Paris http://www.librairieharmattan.com diffusion.harmattan@wanadoo.fr harmattan1@wanadoo.fr ISBN : 978-2-296-54970-8 EAN : 9782296549708
Prefacio
Hace treinta a√Īos, al oeste del mundo, una mujer se levant√≥ y tom√≥ la palabra. ¬ŅTom√≥ o retom√≥? Poco importa. La palabra, el Verbo, s√≠ son importantes. Y, en esencia, esta palabra dec√≠a: ¬ę Os amo. Amaos los unos a los otros, como yo os amo y siempre os amar√©. ¬Ľ Este mensaje no es nuevo pero, por desgracia, no ha perdido un √°pice de su apremiante necesidad. Al final de este libro podremos leer de qu√© manera los actos sucedieron a las palabras y c√≥mo naci√≥ Invitaci√≥n a la Vida. Conoc√≠ a Yvonne Trubert mucho m√°s tarde, hace algunos a√Īos, en un encuentro privado, en su casa. Hablamos de todo, de las cosas de la vida, demivida, de medicina, naturalmente, de los ni√Īos y de sus corazones malformados que llevo explorando, acompa√Īando y tratando desde hace tanto tiempo, de Jes√ļs, Dios en los Evangelios, de Jes√ļs, mi hermano de religi√≥n. De este encuentro, he retenido dos im√°genes de una gran fuerza: m√°s que una mujer, un cuerpo resplandeciente de luz; m√°s que una luz, una sonrisa, unos ojos, unos labios, todo un rostro que transmit√≠a felicidad, m√°s que felicidad, la felicidad de amar y yo me sent√≠ amado. Toda la fuerza de Yvonne reside en esta facultad, que volvemos a encontrar en sus charlas y al final de este libro, en esta magnifica frase: ¬ę Cada uno de nosotros debe tomar conciencia de que es amado, que tiene derecho a vivir, que tiene un pasado extraordinario y un futuro fabuloso. ¬Ľ He conservado conmigo esa luz, esa sonrisa y ese amor en mi alma y he contemplado IVI, con sus mujeres y sus hombres venidos de todas partes, a menudo llenos de dolor, para hablar, para ser escuchados, para ser amados, para rezar juntos, para volver a buscar la paz, para encontrar la alegr√≠a de vivir y unfuturo fabuloso.Volv√≠ a ver y a escuchar a Yvonne en numerosas ocasiones, ahora en p√ļblico, sentada en una tribuna o en una silla, rodeada de los suyos, en
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algunas casas o bajo un √°rbol en un prado. Ella habla como una inspirada oradora sobre una serie de temas que son los de cada d√≠a, seg√ļn la inspiraci√≥n del momento, volviendo al hilo rojo, no, al hilo blanco que, dice ella, la vincula a Dios para volver a divulgar su hermoso mensaje de amor. Su oratoria no es brillante y a veces la he encontrado poco h√°bil pero se trata del mensaje del coraz√≥n, de un coraz√≥n simple y fiel a una fe inquebrantable en los valores de la vida, a trav√©s del legado de Cristo. Rara vez no me ha emocionado hasta las l√°grimas. Estas conferencias han sigo grabadas y esas grabaciones est√°n siendo transcritas hoy en d√≠a en una serie de vol√ļmenes cronol√≥gicos. Este es el quinto. Yvonne me ha pedido que escriba el prefacio y para m√≠, esta petici√≥n es un acto de amor que me conmueve profundamente. As√≠ pues, la alegr√≠a es lo que me anima a escribir estas l√≠neas y, no obstante, no poseo demasiada experiencia en el ejercicio de la escritura, ni tampoco el m√°s m√≠nimo gusto por la hagiograf√≠a y mucho menos por la complacencia. Por consiguiente, me siento libre para decir lo que me ha gustado o lo que no, lo que me ha emocionada o sorprendido al leer estos textos. Seamos claros: no deseo abrir ning√ļn debate ni deseo embarcarme en ning√ļn tipo de ex√©gesis, pero me gustar√≠a, con toda humildad, y porque he tenido el privilegio de leer este libro antes que ustedes, gritar a los cuatro vientos las p√°ginas m√°s bellas. Los que piensen que van a encontrar en este libro una obra literaria estructurada, podr√≠an sentirse decepcionados. Lo repito, estos textos no han sidoescritospor la autora sino oradosintencionadamente ante un auditorio en torno a un tema central enriquecido, seg√ļn la inspiraci√≥n del momento, por numerosas digresiones de similar importancia, incluso cuando √©stas parecen tomar el camino m√°s largo. A pesar de estos rodeos, siempre hay una vuelta al punto de partida y, en √ļltima instancia, no revisten demasiada importancia. Asimismo, el orden cronol√≥gico de los cap√≠tulos no tiene
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relevancia alguna y mi consejo es leer primero el √ļltimo texto,A la Fuente de Mar√≠a, que narra la maravillosa historia de esa mujer jud√≠a tan sencilla y tan parecida a las mujeres de su pa√≠s y de su tiempo, pero que se distingui√≥ de entre todas ellas mediante una palabra y esa palabra, eses√≠, respondiendo a una extraordinaria propuesta, tan magn√≠fica como temible, cambi√≥ el futuro del mundo. Ya lo cant√≥ el poeta: la mujer es el futuro del hombre. Me encanta que Yvonne haya glorificado el destino de Mar√≠a en una narraci√≥n llena de sencillez y de devoci√≥n, que asimile a esta Madre con el Esp√≠ritu Santo al que tambi√©n llamamos Paracleto, que proponga ¬ę como acto de amor m√°s noble, el confiar en esta Madre protectora, no √ļnicamente de la Tierra sino de todos sus hijos. ¬Ľ Que, por fin, d√© a Mar√≠a el lugar que la liturgia cat√≥lica le escatima y que la Reforma le niega. Leer y releer este texto y abandonarse a honrarla de rodillas con una oraci√≥n interminable: ¬ę Dios te salve Mar√≠a, llena eres de gracia, bendita eres entre todas las mujeresÓÄĬĽ Podemos leer muchas cosas hermosas sobre la Maternidad, como el ni√Īo que, con la ayuda de Dios, elige el hogar en el que va a nacer y a crecer, o como la importancia del papel del padre en el desarrollo del feto. Sus opiniones llenas de sentido com√ļn y de amor enLa Educaci√≥n de los Hijosy que subrayan la importancia del entorno, merecen, nuestro m√°s sincero aplausoÓÄÄ pero hasta el punto de negar el peso de la herencia gen√©tica, eso es algo que, naturalmente, yo no puedo aceptar. Tambi√©n me encanta el texto sobreLas Pruebas, a las que Yvonne dota de un sentido espiritual al afirmar que √©stas ¬ę prueban que Dios nos ama ¬Ľ,¬†y¬†que haga vibrar la noci√≥n de compasi√≥n, el poder del consuelo, la necesidad de ¬ę vivir junto al otro, de escucharle, de amarle, de comprenderle ¬Ľ, la fuerza que puede aportar ¬ę la esperanza, fuente de vida segundo a segundo ¬Ľ. ¬ŅQu√© m√©dico no se identificar√≠a con estos valores, tan fundamentales como lo es el progreso en materia de farmacolog√≠a? Yvonne se presenta ante nosotros tambi√©n
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como una artista cuando habla de la belleza y no nos sorprender√° escucharla decir: ¬ęEl amor es la belleza misma¬™¬†o¬†¬†¬ę La belleza que buscamos en un ser humano es,¬†en primer lugar, el calor que √©ste emana. ¬Ľ El discurso sobreLa Sabidur√≠ame resulta m√°s problem√°tico porque me gusta la idea de que el reino de los cielos sea para los humildes y para los pobres de Esp√≠ritu, pero no comprendo por qu√© la inteligencia puede suponer un obst√°culo para la sabidur√≠a. Admito que entre los disc√≠pulos Judas era el √ļnico intelectual, pero su traici√≥n no debe valorarse en detrimento de su inteligencia: creo que esta traici√≥n fue necesaria para que el destino de Jes√ļs se materializase y, por consiguiente, el de toda la humanidad; me pregunto si acaso Judas y Jes√ļs no ser√≠an c√≥mplices de esa traici√≥n a fin de que, precisamente, todo ocurriese.Por el contrario, Pedro, el menos intelectual de los Ap√≥stoles, ¬Ņno fue acaso el que reneg√≥ de su maestro tres veces y m√°s tarde se escuch√≥ como le preguntabanquo vadis, cuando hu√≠a de Roma y de las persecuciones a manos de los romanos? Encontraremos adem√°s hermosos p√°rrafos sobre los elementos, la materia, la energ√≠a; la rotunda condena de la teor√≠a de la evoluci√≥n me parece, quiz√°s, un poco apresurada pero, ¬Ņc√≥mo podemos no adherirnos a la misi√≥n ¬ęde dar y sembrar amor¬Ľ o a esa aut√©ntica llamada a la humanidad que encierra ¬ę No juzgu√©is, amad ¬Ľ? Me gusta tambi√©n la apolog√≠a sobre la risa y el j√ļbilo que encontramos en el cap√≠tulo sobreEl Humor. Y, de nuevo, nos encontramos con Mar√≠auna vez m√°s antes de cerrar el libro,que debemos leer simplemente por la felicidad que este texto nos aporta y para dejar que brillen las estrellas que Ella ha sembrado en nuestros ojos, en nuestra alma. Gracias Yvonne por este magn√≠fico regalo que ha iluminado varias horas de mi existencia al escucharte, al narrarte, al animar al mundo entero a conocerte a trav√©s de tus charlas. Y a amarte. Doctor Jean Kachaner
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Capítulo 1  La Maternidad
Al leer la Biblia, comprobamos que, desde hace milenios, la maternidad se viene¬†¬†¬†sociando con sufrimiento. Nos hemos desviado del plan divino. Desde el pecado original, en lugar de evolucionar, hemos retrocedido hacia un estado animal. Cuando una mujer trae un hijo al mundo, ese instante conlleva dolor, sufrimiento. ¬ŅPor qu√©? El dolor pertenece al miedo del hombre, refleja nuestros temores inconscientes y milenarios. Desde hace unos treinta a√Īos aproximadamente, es posible mitigar el dolor a trav√©s del control de la respiraci√≥n, pero no lo suficiente, ya que se ha seguido investigando en la materia, y se han perfeccionado unas inyecciones para aliviar ese dolor y hacerlo desaparecer. Ello no significa que la madre no sufra. Lo √ļnico que se ha logrado es hacer que, en apariencia, el dolor desaparezca. Todo esto es fruto de un sistema negativo en el que la mujer se enfrenta a un mundo plagado de temores y de miedos. Hemos vivido, vivimos el parto como un estado de pecado. ¬ŅC√≥mo quer√©is, en estas condiciones, que demos a luz en la alegr√≠a? ¬°Es imposible! Esquematizo un poco toda esta cuesti√≥n para que comprend√°is que casi hemos llegado a darnos por satisfechos, generaci√≥n tras generaci√≥n, ante el dolor de la mujer. Para traer un hijo al mundo, la mujer ten√≠a que pasar por todo eso. Afortunadamente, en cuanto nace el beb√©, el dolor se olvidaÓÄÄ Sin embargo, a principios del siglo XX nos sublevamos contra el dolor de la maternidad. Algunos hombres y mujeres han luchado para determinar las causas de ese dolor. No vamos a impartir un curso de anatom√≠a, pero toda relajaci√≥n muscular pasa por el ¬ęno miedo¬Ľ. Cuando dejamos de tener miedo, el cuerpo se relaja. De lo contrario, se produce en √©l una contracci√≥n que se sumar√° a las contracciones naturales
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del cuerpo y entonces, el dolor se har√° intenso e incluso insoportable. Es necesario liberar a la sociedad y por lo tanto, a todas las mujeres, de esos miedos ancestrales transmitidos de generaci√≥n en generaci√≥n como una lepra, ya que el dolor formaba parte de la purificaci√≥n del cuerpo. Para sentir la alegr√≠a de dar la vida, era necesario sufrir. En verdad, para comprender el s√≠mbolo y el sentido profundo de la maternidad, que puede existir sin dolor, es necesario que eliminemos este concepto. En algunas tribus, las mujeres dan a luz con facilidad porque la noci√≥n de culpabilidad no existe. En la vida intrauterina, el beb√© tiene alma y ya sabe qui√©n es. Tras su nacimiento, evolucionar√° en el hogar que √©l mismo haya elegido con el benepl√°cito de Dios. Ese ni√Īo llevar√° consigo lo que haya sentido en su entorno. Por este motivo, la familia desempe√Īa un papel esencial. Durante los tres primeros a√Īos de vida, el ni√Īo comprende muchas cosas, no a trav√©s de sus experiencias, ya que √©l no tiene ninguna, sino a trav√©s de las vivencias de los dem√°s y, principalmente, de las de sus padres. Desde su primer d√≠a de vida, el ni√Īo retiene muchas cosas y s√≠mbolos. En primer lugar, la voz, la vibraci√≥n, tambi√©n la ira. La palabra tiene una importancia capital en todo lo relacionado con la dulzura y la autoridad. Existen unos matices muy variados en el dialogo, en el lenguaje y el ni√Īo capta las distintas vibraciones de cada uno de ellos. Las har√° suyas en funci√≥n de su posici√≥n, de su sensibilidad, del estado de su Esp√≠ritu y de los medios que sus padres pongan a su disposici√≥n para que alcance, ya sea la estabilidad o la inestabilidad. Si comprendemos que un ni√Īo gobierna su vida y progresa en funci√≥n de lo que oye a su alrededor, prestaremos mucha atenci√≥n a su evoluci√≥n. A menudo, reprimimos su potencial porque hemos olvidado lo m√°s importante: ese ni√Īo, ese ser divino, debe permanecer libre.
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