HACIA EL QUE ES

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Hacia El que es constituye el cuarto tomo de las entrevistas que Yvonne Trubert concedio al Libro de Invitacion a la Vida, la revista de esta asociacion eponima. A traves de temas como la salud, el agua, la peregrinacion, la paz interior y el don de uno mismo, esta obra propone al lector todos los elementos de reflexion que responden a nuestras preocupaciones cotidianas. Entre ellos, destacan dos temas : la fuerza del amor y la fuerza de la presencia divina.
Publié le : lundi 1 novembre 2010
Lecture(s) : 49
EAN13 : 9782296707740
Nombre de pages : 141
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Hacia El que es

















Yvonne TRUBERT

Hacia El que es

Crónicas de una Invitación a la Vida




Tomo 4




LHarmattan

Dirección Editorial: Albertine Gentou

ucción Macarena
Trad : Brun-Ferri


soci i n Invita
la eaGstraasb acardcóaóns iecnatsr eh a1n9c is8ói4dn oya e1lx9at 9rVa5ií ddpaaa,rs aE ldle aLreienbtvrrioes vtdsi aedtIeaVsI,
ón Erebiarl iyz apdoars cpuoart rloa
Misi scri periodistas:
Marie Mignon Gardet,
MarHiée èdneH eRnonseez eyl -AWlbheirtteicnhe uGrcehn,t ou.
Marie- l



Fotografías de Yvonne Trubert y de la portada:
©Prisca Léonelli







©É cL'HARMATcThAnN102 0siraPe qui,5 0075;
5-7, rue de l' ole-Polyte

http://www.librairieharmattan.com
diffusion.harmattan@wanadoo.fr
harmattan1@wanadoo.fr

ISBN : 978-2-296-12906-1
EAN : 9782296129061

Prefacio


Príncipe: Sólo
poSdaeimnto-sE xveurp ébriye nl ec ohna ceel cdoercairz óanl, Ploe qeuseeñnoc ial es invisible a
nuestros ojos. Desgraciadamente, si el alma no está sobre
aviso, nuestros sentidos solamente pueden transmitirnos
una percepción aproximada de la realidad.
infat i
recYovniogoancibndlee a ddTeer uInlbtae erta,é soicnisapciróand o Irnnao,v si tifanucvniiódtnaa daao realm,a aVniidma,a dhoorya
rs General,prendeér u nda
nueva vida siguiendo los pasos de Jesucristo, a trav s e
tres llaves:
- La oración cristiana (el rosario), que hace posible que
el hombre se una a lo divino, obedeciendo a esa pri
rleeyn« oAevsmóp:ai rriátsu aall, Sqeuñeo r ntous Dfiuoes , dcaodna topdoro tMu ociosréasz óy n,J ecsounc trmiosedtraoa
tu
as -oa clLimaa aaa, r lcmao onon rtiaozcdaicoói ntó unu nEd segp elísaritstu uea.ln» e e(rsgMpíeaacsti,e ftoie,c ro2a.2 p,Li3aa 7 s)ai.rl emnocinoizsaa cqióuen
sbAeus sí pcrapa custeeiscn,at i reasl e uranerac moponenfrioszroatnadado ar quao etb redadeveséces ea dseae nultniara s esp eugmriuefjiocra,c iqóune.
espiritual: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo.n» da ley
- Las vibraciones que, tras rezar un rosario, constituyen
luons trsaobnaijdo ocvs.óo scamElsi tcdaoe gprruáúcprtoii,cc oae ny tli aer neuesn piodunandda ey iaen fnll aul ae tnaecrricmae orane ínal edeyel:
equilibrio tel
«Amaos los unos a los otros como Yo os he amado.»
Estas tres llaves de vida aportan una respuesta a las
bre:
et e«««r -- n -a ¿¿¿sAD Qp erdu eidóégónnund nedst oeav ysvo eydynoe?lg? o»h ?o»m
»

5

laPaúrsaq tuoeddoa mdeéld iocriog, eyn hdaeb lloa ednefsedre mi capacidad como tal,
medad es la base
ter abpéutica adaptada. Mantener el cuerpo sano, deh aucnear
puorsaicbilóe n,quóel o upnu cuerpo enfermoo ceevmoolsu cliao nree lachiaócni a qulae
c s ede darse si con
existe entre ese cuerpo y sus fuerzas de vida y de
muerte.
Esta toma de conciencia inspira a todo terapeuta el
estigo del proceso curativo,
pdoessieboi litdaen dcoéo san svíe rqtuires ee l aeqlnum e atl ed eels pmaacineifnte se renueve y que
«viva a trav del amor estado.»
cnoelPceeacsrtaai rvipoo:o rdleeoarsl iazgdarrou pputonas rt rdaeesb taaoj rona pcuieeórvsna o ndtaeo l,mI ncai veidrttea oc,ci óopnne rcaoi etlnaac miaVb, iidéeans
fueron creados por este motivo.
deNmoáss.o tros no podemos evolucionar solos, sino con los
Desde hace treinta años, Yvonne Trubert ha guiado
onbusetsátrcousl osp, aas otrs avpéosr deu nl a taecrroegnido a, edme pliansa deso,c ucplhaags,a ddoe ldase
misiones, de las peregrinaciones, las comitivas, las
animaciones, los seminarios, al servicio de nuestros
chreerymeannteoss, dpre oftaondoos eol ipnliacniaetdao s,T iseirnr a,d isytai ncsieóann daet eroas zao,
colLoer , dcreeddicoo o eclsates e psroecfiaalc.i o con toda la alegría de mi
corazón, como reconocimiento a su fe, a su valor y por el
honor que rinde tanto al hombre como a la mujer, al
saberse hijo o hija de Dios, hermano o hermana de Cristo.

Doctor Georges Dulaurans

6

La Peregrinación



Las peregrinaciones no datan de la Cristiandad, existen
desde el principio de los tiempos. La Biblia, el Antiguo
Testamento nos hablan de ellas. Todas las fiestas actuales
diferentes. En Pascua, el pueblo d
ya se celebraban en mloa rarA lnat itgrjaüuveoedímaoí bdai.r beda e Tlna e emnJíeaarrnu tsRaaonljáéoo n.m hpbaraceresar
honrar a Dios y conme s
perMeigernitnraacsi osniegsa: ené stlaa s tierrerpar, eseel nhtan para céels ialrgo tan
imcpeosrittaan rtv eao llcgvooe rm qoau e elp arbeecbííceer sh yp reolf ucnodmase,r . noe Ecple esrsiote ar qvuhoeu lvsmieagrn uoae
ne sus ra
encontra a aber olvidad
llevando en su interior. Dios ha creado las maravillas del
smeru nhduom paanroa sqiueem epl rhe odmesberea lvaos ldviesrf rau teen. cDoen tfroarr mlaa icnonnaetxai, óenl
con su Dios.
levManuteór tuo n epnu elan tec reunzt rpe aruan as aolrvilalra ad ella ríhou Jmoradniadna yd , laC roitsrtao,
eAnltiraen zeal Aquntei gsuiom by oleilz aN ulea von uTeevsat armeleingtioó.n Eys a qAure cah edme olsa
denominado Catolicismo,
básico universal. debería constituir el principio
Hoy, como cristianos que somos, tenemos la
oportunidad de conocer la historia de ese Cristo que vino
al mundo para salvarnos, y sentimos la necesidad de hacer
peregrinaciones. ñousalébreess a «chiaucían
Durante largos a s, los hom
dad
edpplree lorq feuauglenr midnvíaaias»ac ,ji yao ern snene slor,a e smneqesuoru páee evn cnaoeie.lsa c lPseeemesnrrae sornehi,t ñouee.ó mn a Ba CvanrJesiorets radteraoná.d c, cSuloilenennn, gt rqeaarum áes b ueralser gcdreíoaa,ím cedoenses
«en esp ritu» co

7

vmioajme einntteor,i oÉrl, núonis cianmvietnat ea, rqdeuenjeoa vtnoadrmos eea tmrpáooss ncuoíensctireons chiao gdaer eess. e
solEel dahdo, msborber e ntoo dop ueend en uestra ér s mismo y en
trabajo con los demás, por los depmoácsa.: ¿tPieonr e qquué ec rheaécies r quune
hemos ido a Lourdes, a Lisieux, a Chartres, a Santiago de
Compostela, sin olvidarnos de Francia y Europa, sino para
ofrecer este regalo a los hombres y a nuestra tierra? eació
En nombre del dinero, nos hemos mofado de la cr n
de Dios, situada en una galaxia, interconectada con todos
los planetas, con todas las estrellas; la hemos destruido
completamente, la hemos despojado de su verdadera
estructura y de su belleza. Imaginaos a esa tierra y a
nosotros, de paso por ella, como sus peregrinos.
Dios no nos pide, en particular, que «veamos», nos pide
que vivamos nuestra fe, que creamos en la vida eterna, es
decir, que no desatendamos a nadie ni a nada en e
rmeaulnizdaor. uÉln ntroas badjioc e:d e« Vreenniodv aac bóebear na ula fuente.» Pastrae
i n estro alrededor,
primero tenemos que reponer nuestras propias fuerzas.
trrp¿DreerCaeace¿brlsapSeitarazrajégruaióbaasi íb rrda anquiot,s oouns s, ed e qloslso usae re dlc gmoiqeoeaásub rsniets lttiodairett, ai asamo bbdspaeado ejnaesreo, uo lnd o edlosste euaepq g mmioucrpseba pri isetebaéaqe lp nenua ps.dr euu srañlsíeci ea iec óaniqdnpddue óosoes s pet,il mnroa lzuemaessdá,obb eslla ibe ttCseaarp?rrim iadsortoÉea?os,l
para que los
lugares y lle vahro am bcraebs o peul dtireasbeanj oc oqnuger esgea rlsees epne dídai cqhuoes
hych aiudcbPbieioae e,rsa saebé eln no .pre mgogiadasnicmidizóooa n, rb tulaonaut atavi lz.pe aenSrri ide anag roCid rnehia suctCbiorió ieesnst neoy , eh luJ enurc íahtorn oa J tbBooaradjduooát indse.tse at N ool,arl aedécvla i ónóe onsa
creado por casualidad. Las peregrinaciones no datan

8

únicamente de la era cristiana, existen desde que el mundo
es mundo.
En el momento en que el hombre toma conciencia de la
existencia de Dios, quiere nutrirse y regenerarse. Se
embarca en ese viaje extraordinario que implica abandonáasr
i en s no existe. En v
tyEoan d qon uidenu glraaú npt eec rauesgn reisnpaaccóieno nd ue ntia oelmmitparoi, oyñ p aortir con los deerdmado,,.
no se tratan, de aoi,s larrespei to, la pereognrtianaació en n cuonn smtiotunasát eri
ir una
aventura en solitario. Las almas necesitan frotarse las unas
con las otras. Nos desplazamos juntos, con un objetivo
bien determinado: enriquecernos para enriquecer
demá su.n ióna los
fueLraza. Cua nhtaocse lma áfsu serozma:o se,n mdáosn dfeu errezzaa em ionst seen siindsatadl ati eunnea
la oración. Os invito a llevar a cabo este trabajo. Ya ha
llegado la hora de preparar la venida de Cristo.
Al leer la Biblia o
que, en esa época, losl ah hoimstborreias pdae rtEíagni peton, pceoremgprriennadcieómn oas
millares. Dios siempre le ha dadoé tael hcombre todcoisa lsous
elementos necesarios para que s naomsi neen sehñaarl
reflejo, hacia su identidad. Los profetas on e
camino: en íaesl. SAe nvtiegnueor abaTne stsausm ecnatsoa s, filgous ralun garJeasc oebn,
Abraham, El
donde habían vivido, en los que habían estado.
miles de sant que podemos caminar haci
Nosotros tenoes,m aossí, desdeá el pmirópinocrtiapinot íd e mlias Emroa. aC reilsltioas nuaon,,
por lo menos, hacia los m s i es. El camino de
pheormegbrrien ol oi mhpal icoal vliad aadbon epgoarc cno mdpel esto. Así p u ePs,e roe steel
camino representa la posibilidad de ofrecer un sacrificio,
si Lnoo sc aprunnatl,o sa l dme eennocs ufeinntanciero. inacón no son
ro de una peregr i
escogidos al eanz aerl, tcoenmtreom odse cPoarmíso. eFjueem cpolon sltar ucidatae daraíl de
Notre-Dame h , en

9

ese lugar, porque debajo existieron muchas otras «Notre-
cDoammuen»i.ó n Lyo se n pcuonmtousn icdaec ióanc ucpoun netlu rma ásd ea llláa, ctoinesrtriat,u yeenn
unos puntos de contacto particularmente fuertes. Al igual
que en nuestro cuerpo, en la tierra existen unos puntos
Pmoury liom ptoarnttantes que correspioónnd en a leotsú ad isltai ntioms aógregna, nonso.
o, la peregnroi ntaacmbiénp elrap imagen de Dios en
snoolsaomtreonst, ep adrea lDois ods,e msiás.
recCourrainddoo pomr ilraas mpoesr egurni namciaopnaems udne dIi,n vivteacmioósn ae ll a cVaidmain. o
1
Los chakras2 del hombre giran en sentido inverso al
movimiento de la tierra. Si el sol se levanta por el este y se
pone en el oeste, nosotros vibramos en sentido contrario.
Dios ha concebido bien las cosas. Para que el equilibro sea
perfecto, nuestros chakras giran en el sentido de las agujas
del reloj. Los puntos de acupuntura de la tierra
corresponden a los nuestros y a los del Universo. Todos
los lugares sagrados, y marianos en particular, han
definido, desde siempre, los puntos de encuentro con Dios
de todas las civilizaciones.
MaRreísa,ponsable de la tierra y del universo en que vivimos,
la Virgen, madre de Dios y madre de Cristo, tiene
justamente una importancia capital como madre de
tierra en el sentido cósmico de la palabra. Asimisemstoa,
podemos comprender las palabras ded o Cser islta o coennf ióel
a
Jmuoanm, elnet od adbe a sluo mquueer teÉ l enm láas cqruuezr.í aC, usaun madre, para qu e
nosotros pudiésemos sobrevivir. De esta manera, Él nos ha
rehabilitado. Cada punto mariano, aunque no lleve ese
nombre (puede tener unas connotaciones birmanas, indias


1 la presentación de Invitación a la Vida, denominada también Para
IVI, leer el Anexo en la página 131.
2Leer el Anexo en la página 131.

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u otras), sigue siendo un lugar en el que veneramos a esa
misma madre, con la misma fe.
Dios nunca ha olvidado al hombre. Continuamente le ha
enviado emisarios, profetas, mensa
sintiese en conexión constante con Él.j eErno st odpoasr al osq usieg losse
shaanyt otse, sati lgaoss sadnet ase,s tao s Mahreícah, oesn. loPso dluegmaorse s veesnceorgaird oas . lEons
todo el mundo o en donde han sido construidas las
catedrales,  exceptuando algunas catedrales ultra
famosos puntos de
béacmcapoosuonídcpolieauccr,ín analtsaonu,s sr t avac,m noa larebveesi esnettdmrneeo.os cs si dra,ael bdteaeonñ dicelooen nses,tri rlggaoínrsa i ,f eaisrcqoqausudei ot leocs t loasms, alceoas pgilelóals,o glaoss
stros de la
tían estos
sceornDíaoen c idmfeoiferonmrtaom sa dpmoosru. y v Aíad seoernmacáli sll,y aa,p oqdueeel lmsoaso sb íaetrnna cnqosunemt rilaor s ceifsrcarist oys,
ceontnr em asyíor ífarnecuencia, algunos signos en lase prieecdoranso. ciEessteons
signeocsí fha cpor qpuoes,i bleen quvee redsaods, meaxeissttríosn sunos
a lugares
esp icos para el trabajo de
rezaban, poseían una concienccaiad,a uonb recroon. oEcsiomsi ehnotom bqruese
hemos perdido.
La vida moderna, plagada de enfermedades y de
sufrimientos, con los hospitales llenos, con personas que
sue ss iheontgeanr esm, alp coonne edllea s mmainsifmieasst oy eqnu ec oenl sehcoumenbrcie a sme ael setán
destruyendo
esAsseí ncpiuale sd, el.a sH opye trereáng r dieínla a,pc iaeossa ndneseo cyec sodaner isctoia trumeyigenenan r edruaenrja a lnad mtoia ensreórrlaao.
dejar a s
pureza a nuestro paso, dondequiera que vayamos. Dios
hace el resto. Debemos actuar de esta manera.
En cuanto al dinero, podríamos escribir ríos de tinta. No
nos acordamos de nuestros antepasados. Se habla de los
caballeros, pero no del pueblo llano, de todos aquellos que

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partían, docenas dée millares, con sus esposasí ae hijos, a pie,
a caballo, a lomos de una mula, que se sub n a un barco
para ir a Jerusal n. Ya no se habla de todo ello: hemos
tgheronaminddbore esq su seqa ucoreli vfipicdairaotrí sal?an , hSi¿asabtcíoaarinsa o ldope el qnhsuoáei msl beqrse u.e e Pseeplreloro,as tboan.do oTsh eaencsíítaaonns
una íap fouslibmilidad entre cien de regresar, la enfermedad
pod inarles o ser asaltados por los bandoleros antes
sudanec aHlr lioeefyingc eairreo gnsaí apc duoqíaenur, e t eotlp. e e ndrietenmneroeosc ,e lpaae rDioimops r?e ¿s¿QiCóunóé medose peqol uddeei mnheorasoc edsemicnoiosr
que nos privamos, que vamos a ir al cine dos veces menos,
qDmuieoen s.o nsEo psn avrceeosr dmdapedr ,za arhepeammtooosss ? d¿micYeh noqo uss éí ?vp eeHsrteoi mdnoousse, sdtramade oan contsiu teutsrdta rjnoe oss íh aao
cnaoNsm obfsia altgdeuo s. dtaer ína addea ciyr dqeu,e asdí,e mpeárs,o tae nceor nldai cipóons ibdiel idqaude ndeo
turo. En estas
caocuUndnmiacu ilpoaernr eesgc,r ii¿enrqtauacési ólunr geraserep rlrvee asdsea ntmpao ausr naa cDaeilmo isn feoun i nntueersitorr que nos
a vida?
lleva a tomar conciencia del significado de la materia y de
la espiritualidad.
quLe a hmeamtoersi as ihdao sicdroe acdroesa dda e pamraa tqeruiea lay vdiev aEmsopsí,r intuo.s oEtrlloos
sig
noL ntaii fepinceear eqngiurnieng eaúlc ni Eóssnep nílrtliietdvuo a.hdaab iat ac aebsoa ceanr lnae fvaicvilai. dad ab
soluta,
tiáecmuploo s. deEtne rminado, m áHs aya llqáu ed ehla ceesrlfau eernz onu dny a laad pesD oi lodosse,
c l verdad, debe constituir una ofre
llevada a cabo en la confianza absoluta, para ir hacia lo
que es verdaderamente esencial y ayudarnos a olvidar lo
que creemos que es primordial en nuestras vidas,

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constituido, de hecho, de meras ilusiones: materia y
dinero.
Cristo nos dice: «No podemos servir a dos amos a la
vez», a Dios y al dinero. Tenelmtaorsá qued a.e leEglilro. nSoi
confiamos en Dios, nunca nos fa na
significa que tengamos que malgastar. Tenemos que
r bien nuestros bienes, saber hacer fructificar lo
aqcdauemm ibnniiooas.st s r»as.D oi borsAa síyn otsa mlob isédenep, vasomlavobese rrá s adcayrr i feiscinna rn«eosmsp eederiandr atsno addboai elnoa
holgad pues,
relativo al dinero ya que en este siglo, el hombre le ha
conferido tanto valor.
El dinero debe de formar parte de nuestras
rdeías popnarsaa bigliadnaadrsees . uTno dsoa laarqiuoé, l cqouneo ctrea bbaijean oeclh ov ahloorra s daell
«dinero».
Dios nos invita a ir de peregrinación pero no a que
hagamos todas las peregrinaciones. Si podemos costearnos
ttDaoidmoasbs!i éon N coea nsio lbtosotsd aandste el,ma sát sop.d earQse ugeer sinahsaa cgipaoennr seuosnn ad s ¡oDdneaetbimevoroís a npg raarpace inaqssu aear
palugeudiae nh adcee r stua mtribaiédna , udnea pseur eggrruipno ioó nd.e entre sus amigos
ac
Tomar di
resultar muyn edriofí cpilr epstoaddeor dceuvaonldvoe rluon, oc osnasbtiet uqyuee ulne evrrao ra,
cporemsteat.i dIon sitsatnot.o Epn oer steal cquuee lóo pide, como por el que lo
sti n, cada uno tiene su parte de
raecstop odnes agbielnideraods. idLao d,q upeo, derní au nc opnrivnecritiprisoe, peune duen poabrestcáecr uulon
para el otro. Es importante que aprendamos a no poner a
nadie en una encerrona, a «no tentar al diablo».
se Ah alon liadrog od edsep llaozs asnidgloo. s,L loos s cpuntíos de energína ddee ellal toi.e rErna
tNoumeavma oZse launn daa, uptoorb úejse mpaprlao , iciru eanant dfvioci seoisstt auhr vaibalm aloos se n mmaiosriíóens.,

13

Caminábamos por una montaña, a unu nroíso tmresciennttos o
cDuea trreopceinetnet,o se l msaetcreorsd optoe r qeune cinmosa adceo mpañaba uy aiguo.
las laderas de la montaña, que habían sido abrnuopst ammoesntrteó
aclotrot,a dmaisl lpoanreas pdoe dfeór stirlaezs,a rc oesnac hcaasr rientcerrau.s taAd laos llaarsg ou nya sa elno
las otras, en unos cientos de metros, decoraban esta parte
de la montaña. Esto significa que en otro tiempo Nueva
Zeeslapnudéas, eNsuteuvvao Zreecubierta poarr óedl e cmiaerr.t osM cuocnhtion etnietems.p o
d landa se sep
de Luaon rtiiógerera sel am áuinselivace o ,d Mec afouomrriocm,i ao .pc oorLn astesaj enitmsel.pa lsMo , uScleahy acissh ilesall laedss e s oslaen
n volc
Re i n y
despreánd ilears otni errdaes dMe ahdoayg ays cnaur.e vaMs atñiearnraa,s elams eraggeruáans dseel
tragar n
Tomemos otro ejemplo. En el gu
os explic q ace treinta y ci
fdmoei nllfdoróonsm iedilsnee sal ddoeasm sa.am rñi¡anorEeeosl ssm aecolnclosíu n a etad oxoidrls ata í essutcC óaopabnunacra uledeeuzíá na, h cóia nntiteceignaíoelda.rí á dleu guanr meunns eceool
an unas r as de peces
dete Cana ! Todo ello
hace que llegu
actualidad, ciertos fenómenos podrsain de que, en la
ePxoilsot ieNnodrtoe oy en el Puolcoir áS uurn. ¿cLaoms bigol arcaiadriecsa l?v anT oad os egesutior
se prod
demuestra que los puntos de acupuntura de la tierra son
cambiantes.
enScio nterla ríahmoomsb reen vníso perhausb idees el a lelveoglaudcai odnea dCor,i ston.o Dandoos
que el hombre ha evolucionado, ha buscado, ha
tcoodmapvríae nmdiádso l ejmous.c hNaso s ceonscaos,n terastmaomcso ióse nn .p croeparados póar ac oinr
municaci n
la tierra, que no volu
Así pues, tense mpeors mqituee evstiav ier experiencias muy diversas
para comprender que nuestro cuerpo evoluciona cada
segundo, que atravesar determinados ciclos es necesario

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