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Al-Andalus/España. Historiografías en contraste

¿Pertenece la historia de al-Andalus a la historia de España? ¿Qué relaciones cabe establecer entre ellas? Una fuerte corriente historiográfica puso el acento, en el siglo xx, en la hispanización de al-Andalus, convertido así en «España musulmana» y habitado por españoles que, por azares de la historia, eran musulmanes. En tiempos más recientes, esa tradición, de marcado carácter esencialista, se ha visto superada por interpretaciones que sitúan al-Andalus en un contexto más definido por elementos magrebíes y orientales que por los propiamente hispánicos. En este libro se plantea una revisión de la historiografía española, francesa y portuguesa sobre la historia de al-Andalus, desde una mirada crítica que abarca otros temas igualmente centrales para la comprensión de un fenómeno histórico que ha generado y continúa generando polémica. En torno a la reivindicación o la repulsa de lo andalusí, se han creado paradigmas culturales de gran potencia, se han marcado líneas divisorias y áreas de contacto o de conflicto. Todo ello no puede eliminarse de un plumazo o contemplarse con una mirada desdeñosa: forma parte de un pasado que todavía hoy solivianta a muchos, mientras que atrae a otros, lo que quiere decir que su actualidad sigue vigente.


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Portada

Al-Andalus/España. Historiografías en contraste

Siglos xvii-xxi

Manuela Marín (dir.)
  • Editor: Casa de Velázquez
  • Año de edición: 2009
  • Publicación en OpenEdition Books: 7 marzo 2017
  • Colección: Collection de la Casa de Velázquez
  • ISBN electrónico: 9788490961261

OpenEdition Books

http://books.openedition.org

Edición impresa
  • ISBN: 9788496820241
  • Número de páginas: XVII-451
 
Referencia electrónica

MARÍN, Manuela (dir.). Al-Andalus/España. Historiografías en contraste: Siglos xvii-xxi. Nueva edición [en línea]. Madrid: Casa de Velázquez, 2009 (generado el 14 marzo 2017). Disponible en Internet: <http://books.openedition.org/cvz/1363>. ISBN: 9788490961261.

Este documento fue generado automáticamente el 14 marzo 2017.

© Casa de Velázquez, 2009

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¿Pertenece la historia de al-Andalus a la historia de España? ¿Qué relaciones cabe establecer entre ellas? Una fuerte corriente historiográfica puso el acento, en el siglo xx, en la hispanización de al-Andalus, convertido así en «España musulmana» y habitado por españoles que, por azares de la historia, eran musulmanes. En tiempos más recientes, esa tradición, de marcado carácter esencialista, se ha visto superada por interpretaciones que sitúan al-Andalus en un contexto más definido por elementos magrebíes y orientales que por los propiamente hispánicos.

En este libro se plantea una revisión de la historiografía española, francesa y portuguesa sobre la historia de al-Andalus, desde una mirada crítica que abarca otros temas igualmente centrales para la comprensión de un fenómeno histórico que ha generado y continúa generando polémica. En torno a la reivindicación o la repulsa de lo andalusí, se han creado paradigmas culturales de gran potencia, se han marcado líneas divisorias y áreas de contacto o de conflicto. Todo ello no puede eliminarse de un plumazo o contemplarse con una mirada desdeñosa: forma parte de un pasado que todavía hoy solivianta a muchos, mientras que atrae a otros, lo que quiere decir que su actualidad sigue vigente.

Índice
  1. Presentación

    Manuela Marín
  2. Al-Andalus y la lengua árabe en la España de los siglos de oro

    Fernando Rodríguez Mediano
  3. Al-Andalus y las ciudades meridionales

    Intemporalidad y transformación de los mitos de fundación

    José Antonio González Alcantud
    1. INTEMPORALIDAD MÍTICA DE AL-ANDALUS
    2. UNA INMOVILIDAD MÍTICA FRENTE A OTRA: REHABILITACIÓN DE LA ANTIGÜEDAD EN LOS RELATOS DE FUNDACIÓN DE LAS CIUDADES ANDALUZAS
    3. EL PROYECTO ILUSTRADO DE DEPURACIÓN DE LA HISTORIA LEGENDARIA DE ESPAÑA Y LA IRRUPCIÓN DEL ARABISMO
    4. MÁS ALLÁ DE LA IDEOLOGÍA COMO CATEGORÍA HISTORIOGRÁFICA: FILIAS Y FOBIAS CULTURALES
  4. De Reinhart Dozy à Évariste Lévi-Provençal ou de l’ère des révolutions à celle de l’islamologie

  1. Gabriel Martinez-Gros
    1. DOZY, OU LES MATÉRIAUX D’UNE HISTOIRE
    2. Le triomphe des Andalous
    3. LÉVI-PROVENÇAL : CONTRE L’HISTOIRE ?
    4. LES ANDALOUS NE SONT PAS DES ESPAGNOLS
    5. LOUIS BERTRAND ET SON HISTOIRE D’ESPAGNE
    6. CONCLUSION
  2. Al-Andalus y España

    Sobre el esencialismo de los Beni Codera

    María Jesús Viguera
    1. ARABISTAS ESPAÑOLES, AL-ANDALUS Y ESPAÑA
    2. DE AL-ANDALUS A AL-QANṬARA
    3. SOBRE EL EPÍLOGO DEL ESENCIALISMO
    4. EL CAMBIO DETECTADO
    5. ORÍGENES Y PAUTAS DE LOS BENI CODERA
    6. APUNTE FINAL
  3. Al-Andalus dans les travaux d’Henri Pérès et d’Henri Terrasse (1932-1966)

    Safia Boumahdi
    1. INTRODUCTION
    2. HENRI PÉRÈS (1890-1983)
    3. HENRI TERRASSE (1895-1971)
    4. CONCLUSION
  4. Los estudios sobre bereberes en la historiografía española

    Arabismo y africanismo

    Helena de Felipe
  5. Al-Andalus entre Orient et Occident

    L’invention des origines

    Pascal Buresi
  6. Archéologie du Maghreb islamique, archéologie d’al-Andalus, archéologie espagnole ?

    Patrice Cressier
    1. L. TORRES BALBÁS, TÉMOIN PRIVILÉGIÉ
  1. Alandalús y la historiografía de Cataluña

    Dolors Bramon
    1. CUESTIONES DE TERMINOLOGÍA
    2. TRANSCRIPCIÓN DEL ÁRABE
  2. Al-Andalus en la historiografía portuguesa (del siglo xix a inicios del xxi)

    Un breve intento de sistematización

    Fernando Branco Correia
    1. HISTORIOGRAFÍA LIBERAL: ROMANTICISMO Y REALISMO
    2. DAVID LOPES: ARABISMO Y UNA VISIÓN DE AL-ANDALUS A INICIOS DEL SIGLO XX
    3. DISCÍPULOS DE DAVID LOPES
    4. NUEVAS PERSPECTIVAS SOBRE AL-ANDALUS A PARTIR DE LA DÉCADA DE LOS SETENTA
    5. REFLEXIONES FINALES
  3. Al-Andalus vu de Valence

    Pierre Guichard
  4. Dos calas en la visión sobre al-Ándalus del orientalismo europeo

    A propósito de I. Goldziher y A. R. Nykl

    Manuela Marín
    1. IGNAZ GOLDZIHER (1850-1921)
    2. ALOIS RICHARD NYKL (1885-1958)
  5. «Desde el Sinaí de su arábiga erudición»

    Una reflexión sobre el medievalismo y el arabismo recientes

    Eduardo Manzano Moreno
    1. LOS TÉRMINOS DE UN DEBATE
    2. EN TORNO A LOS ORÍGENES
    3. LAS CONSECUENCIAS DE UNA RUPTURA TEMÁTICA
  6. Omeyas de Damasco, Omeyas de Córdoba

    El destino de una dinastía en el medievalismo español

    Ana Echevarría Arsuaga
    1. ANÁLISIS FORMAL Y ESTRUCTURAL DE LAS FUENTES: LOS MANUALES ESPAÑOLES DE HISTORIA MEDIEVAL
    2. LOS OMEYAS Y SU INSERCIÓN EN LA HISTORIA MEDIEVAL UNIVERSAL, VISTA DESDE ESPAÑA
    1. PROBLEMAS METODOLÓGICOS PARA LA HISTORIA DE LOS OMEYAS, ENTRE EL MEDIEVALISMO Y EL ARABISMO
  1. El espíritu filológico

    El arabismo y su relación con otras disciplinas

    Luis Molina
  2. La sombra alargada de Wittfogel

    Irrigación y poder en al-Andalus

    Félix Retamero
    1. ORIENTE, AL-ANDALUS, SEGÚN WITTFOGEL
    2. EL «DESPOTISMO ORIENTAL» DESPUÉS DE ORIENTAL DESPOTISM
    3. IRRIGACIÓN Y PODER EN AL-ANDALUS SEGÚN Y DESPUÉS DE WITTFOGEL
    4. WITTFOGEL, TRANSMISIÓN TÉCNICA Y MIGRACIÓN. EL CASO DE LAS ISLAS BALEARES
    5. LO QUE QUEDA DE WITTFOGEL
  3. La question «mozarabe»

    Bilan historiographique et nouvelles approches

    Cyrille Aillet
    1. LA QUESTION «MOZARABE» ET LE DÉBAT SUR L’IDENTITÉ ESPAGNOLE
    2. QUELQUES REMARQUES SUR LA MÉTHODE DE MIKEL DE EPALZA
    3. VERS UN DÉCLOISONNEMENT DE LA QUESTION «MOZARABE»: NOUVELLES PISTES DE RECHERCHE
    4. CONCLUSION
  4. Al-andalus en el pensamiento fascista español

    La revolución islámica en Occidente de Ignacio Olagüe

    Maribel Fierro
    1. LA OBRA DE IGNACIO OLAGÜE Y EL MIEDO AL INVASOR
  5. Al-Andalus au miroir du multiculturalisme

    Le mythe de la convivencia dans quelques essais nord-américains récents

    Bruna Soravia
  6. Bibliografía

  7. Resúmenes

  8. Résumés

  1. Abstracts

Presentación

Manuela Marín

En 1949 y en las conclusiones de su artículo «La poésie politique sous le califat de Cordoue», aludía Emilio García Gómez a la teoría jalduniana de las tres generaciones, ilustrándola con el siguiente ejemplo:

Al-Ḥakam II, souverain administrateur, savant, paperassier et scrupuleux, fils d’un grand guerrier et père d’un incapable, nous rappelle dans notre histoire le personnage central d’analogues trinités. D’une part, il ressemble à Alphonse X, fils du grand Ferdinand le Saint, San Fernando. Mais celui avec lequel il présente peut-être le plus de traits communs, c’est Philippe II, fils de Charles Quint et père de Philippe III, non seulement pour ses qualités de grand souverain, qui ne va pas en personne sur les champs de bataille, mais surveille tout lui-même dans son propre palais, à l’intérieur duquel les livres s’amoncellent, mais aussi parce qu’al-Hakam II — suivant une loi ibérique constante qui se répète tout au long de notre histoire — s’est érigé en champion de l’orthodoxie islamique, peut-être au détriment du maintien des frontières qui séparaient son royaume de la Chrétienté, tout comme Philippe II devait se transformer, en compromettant son empire, en paladin du Catholicisme contre la Réforme1.

No es fácil encontrar otro ejemplo más acabado de la corriente historiográfica que ha ejercido una más larga y profunda influencia en el arabismo español contemporáneo dedicado al estudio de al-Ándalus, y que desde muy pronto luchó por incorporar la historia islámica de la Península Ibérica a la historia de España. E. García Gómez, cuyo papel fundamental en esa tradición intelectual no necesita ser subrayado, ilustra a la perfección, en el párrafo citado, los mecanismos de inclusión de lo andalusí en lo hispánico: de la mención de Ibn Jaldūn —tan andalusí por sus orígenes sevillanos2— al ejercicio comparatista entre dinastías árabes, castellanas e hispánicas, para culminar en el establecimiento de una ley histórica común a toda la historia peninsular, ley calificada de ibérica, el único adjetivo, desde luego, que podía amparar su contenido.

Según el mismo autor, los califas cordobeses no pudieron llevar a la práctica sus nobles y ambiciosos proyectos. Pero esto no debe extrañarnos, porque:

Depuis toujours, nous autres Espagnols, avons moins considéré les entreprises à la mesure du succès obtenu qu’à celle de l’effort dépensé. Don Quichotte n’est-il pas le héros immortel qui a récolté le plus de déboires3?

La ley histórica permanente que albergaba el párrafo anterior se refuerza aquí con la conversión de los califas de Córdoba en españoles auténticos que comparten con don Quijote el idealismo tenaz y esforzado que ha caracterizado, siglo tras siglo, al alma de España4.

La pretensión de la escuela de arabistas españoles de «hispanizar» al-Ándalus por el procedimiento de convertir a sus habitantes en españoles, personificada aquí en García Gómez, pero del que se podrían dar muchos otros ejemplos igualmente ilustres5, ha tenido como consecuencia la difusión de una terminología específica, con adjetivos como «hispano-árabe» o «hispano-musulmán», que aún se siguen utilizando hoy en día, aunque en los medios académicos se vayan progresivamente sustituyendo por «andalusí»6. Al incorporar al-Ándalus a la historia de España, se intentaba de algún modo normalizar la existencia de un fenómeno de difícil asimilación en la narración de la historia de la nación, hasta tal punto ésta se hallaba identificada con la tradición católica y con un relato inaugural que partía de la unidad del territorio, conseguida tras la conquista del reino de Granada.

Es difícil comprobar hasta qué punto este largo y complejo esfuerzo de incorporación de lo andalusí a lo hispánico tuvo éxito fuera del mundo académico al que estaba destinado, y aun dentro de él. El gran renombre de investigadores como Julián Ribera, Miguel Asín Palacios o Emilio García Gómez, los nombres estelares en una constelación de arabistas que constaba de muchos otros fieles discípulos a la tradición de la escuela, no debe hacer olvidar la oposición que muchas de sus tesis encontraron entre colegas de otras disciplinas, que se resistían a admitir posibles huellas andalusíes en el pasado hispánico. En 1914, al final de su discurso de ingreso en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, Asín reflexionaba sobre esas dificultades y emitía un diagnóstico revelador de su propia posición y la de su escuela: los historiadores españoles se han caracterizado por subrayar las influencias extranjeras en nuestra historia, sin tener en cuenta lo que España ha dado al mundo.

Es que la ignorancia del valor de nuestros pensadores musulmanes y hebraicos, de una parte, y el odio secular engendrado por las luchas de la reconquista, de otra, no les ha permitido conocer y confesar que en aquellas remotas épocas de nuestra historia fuimos los españoles creadores de ciencia, si no indígena por sus orígenes, nacionalizada al menos, y sobre todo verdaderos y casi únicos transmisores de la cultura clásica a la Europa medieval7.

Para Asín y sus colegas arabistas, la labor de dar a conocer al mundo académico español e internacional esta herencia «hispano-musulmana» era un deber patriótico, en el que creían sinceramente y que legitimaba su aportación a la construcción de una historia nacional8. Ya no se trataba, únicamente, de demostrar la utilidad de sus estudios para el conocimiento de datos históricos ausentes de la cronística cristiana, como había demostrado Francisco Codera con su trabajo sobre fuentes árabes y colecciones numismáticas9, sino que era necesario presentar los logros de la cultura andalusí como herencia propia, de la que España podía sentirse legítimamente orgullosa, tanto más cuanto que ese legado la convertía en un «eslabón entre la Cristiandad y el Islam», afortunado y expresivo título utilizado por Ramón Menéndez Pidal para una de sus obras en 1956. Entre los arabistas de la escuela, esta preocupación fue una constante que es fácil identificar en la elección de sus campos de trabajo, en la orientación de sus investigaciones en ellos y en algunos títulos de gran impacto, como el «Islam cristianizado» de Asín. Elegido miembro de la Real Academia de la Historia en 1930, Ángel González Palencia escogió como tema de su discurso de ingreso el de la «Influencia de la civilización árabe», publicado al año siguiente con el título El Islam y Occidente y que es un verdadero catálogo de las «huellas» de la civilización árabe-islámica en Europa y el papel de España como transmisora de esas huellas en todos los órdenes de la actividad científica o literaria, de las técnicas, de la vida cotidiana, etc.10. El mensaje estaba claro: no se puede entender la historia medieval de España sin conocer su vertiente islámica, su esplendor cultural y sus aportaciones a todos los órdenes de la vida, producto todo ello de una feliz fusión entre los elementos importados de Oriente y el genio creador de los musulmanes españoles. Tampoco Europa sería lo que es hoy sin ese crisol de tradiciones culturales que fue la «España musulmana», y la audaz incursión de Asín en el mundo del dantismo se aduce a menudo como prueba indiscutible de ello11.

Los excelentes resultados científicos producidos por esta tradición historiográfica del arabismo español, que perduró hasta el último tercio del siglo XX y aún hoy continúa ejerciendo su influencia, no deben hacer olvidar sus limitaciones. Una de ellas es que, de ese modo, se desgajaba a al-Ándalus de su contexto natural, el mundo árabe-islámico, con lo que se corría el riesgo de considerar como particularidades andalusíes fenómenos que tenían claros orígenes en ese mundo. Otra de las más evidentes reside en el hecho de que, al «hispanizar» al-Ándalus como fórmula de integrar su realidad en la narración histórica de la nación española, los estudios árabes quedaron confinados a una parcela inevitablemente marginal a esa narración, en la que sólo se introducían de manera ancilar. Desde el núcleo central de la historiografía hispana, se reconocían, como no, el interés de los hallazgos y propuestas de los arabistas, pero sin aceptar, en realidad, que fuesen un elemento sustantivo en la construcción de la historia patria y nacional. Los sucesivos manuales de historia de España, o las grandes obras colectivas como la fundada por Menéndez Pidal reflejan bien esta situación: en los volúmenes consagrados a la Edad Media, el espacio concedido a al-Ándalus es incomparablemente menor que el dispuesto para los reinos cristianos12.

La repercusión actual de la presencia islámica en la historia peninsular es, no hace falta decirlo, muy diferente a la que podía tener décadas atrás y las respuestas de arabistas e historiadores a las preguntas planteadas en torno a al-Ándalus han cambiado tanto como la historiografía más reciente respecto a la elaborada hasta el último tercio del siglo XX. Se viene repitiendo, y con razón, que los avances en la investigación a partir de esas fechas han convertido a al-Ándalus en una de las sociedades islámicas medievales mejor conocidas hoy día; sin embargo, esos avances indudables rara vez traspasan las fronteras disciplinares — tanto del arabismo en sí como del medievalismo o la arqueología — y mucho menos llegan a tener una difusión suficiente fuera del ámbito académico. En foros más generales, la vinculación entre al-Ándalus y España oscila desde el rechazo visceral de quienes se sitúan en la tradición que antes se llamaba ultramontana (y que no dejó de tener sus representantes entre los arabistas, como Simonet) hasta la visión idealizada de un al-Ándalus que debería ser adoptado como modelo de convivencia y tolerancia entre culturas y religiones. Quienes desean ser aceptados por unos o por otros no tienen dificultad alguna en hallar fórmulas que les proporcionen rápidos réditos: nada es, aparentemente, más fácil que lanzarse a la manipulación de la historia, cuando se está seguro de tener un público adicto de antemano.

Los textos que componen este libro proceden de un seminario organizado por la Casa de Velázquez y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas13, en torno a los temas que se acaban de esbozar y a otros relacionados directamente con aquellos. Se recompone, a través de su lectura, toda una historia de los estudios árabes en España —desde sus muy desconocidos orígenes en el siglo XVII—, pero también en Francia y Portugal, lo que proporciona una perspectiva sin duda mucho más rica y variada. Más aún, y esto es particularmente interesante, se presentan propuestas de análisis que sitúan a al-Ándalus fuera del debate que concierne en exclusiva a la historia de España, insistiendo en su pertenencia al ámbito islámico magrebí —sin olvidar el resto del mundo islámico medieval.

A esta reubicación de la historia andalusí en su contexto magrebí y oriental, más que en el propiamente hispánico, conviene añadir el encaje histórico de la producción historiográfica española, pero sobre todo francesa, en la primera mitad del siglo XX, claramente involucrada en la ideología colonial. En España, si esta implicación no es tan evidente a primera vista, está igualmente presente, incluso en lo que podría calificarse de «colonización» del pasado andalusí, en forma de españolización y apropiación de sus características culturales y étnicas, ya que no religiosas. Y si estos procesos han podido identificarse en la historiografía más tradicional, en épocas recientes se observa un fenómeno no muy diferente: una instrumentalización política de al-Ándalus que surge en foros muy diversos, se acomoda a ideologías divergentes y hasta opuestas, y florece incluso en algunos ámbitos académicos.

Destaca asimismo la presencia, reiterada por muchos autores, de cuestiones específicas, que atraviesan la diversidad de temas planteados en los textos: la complejidad de las construcciones identitarias, la construcción de mitos —fundacionales o no—, la crítica de una historia que privilegia épocas de «prestigio» (el califato de Córdoba, en especial) y establece jerarquías étnicas y culturales, creando un paisaje ficticio del que son expulsados sin remedio grupos como los bereberes o los campesinos. Preocupación también muy presente es la que se refiere a cuestiones metodológicas y a las relaciones entre disciplinas, reclamando una apertura entre ellas que no debe eliminar el rigor de los métodos propios.

No son estos aspectos los únicos que podrían destacarse en los textos que siguen a esta introducción. Constituyen, sin embargo, caminos indispensables que deben recorrerse, y por tanto no es casual que se transiten una y otra vez en estas páginas. La historia que se cuenta en ellas es una en la que al-Ándalus es tanto objeto de apropiación como de exclusión, y ello en función de la construcción de una tradición historiográfica que si bien tiene características propias en España, las comparte a menudo con Francia. Esa tradición, no hace falta decirlo, está profundamente enraizada en las circunstancias de cada tiempo histórico, y así se observa cómo la historia imperial del XVII, la liberal del XIX o la conservadora y neocatólica del XX se apropian de al-Ándalus y lo convierten en un instrumento ideológico al servicio de sus intereses, del mismo modo que algunas corrientes anglosajonas actuales se esfuerzan por «europeizar» al-Ándalus. De ahí también los problemas que ha suscitado y suscita su consideración como sociedad árabe-islámica, como parte del mundo oriental o del occidental, como «eslabón» entre la Cristiandad y el Islam, o como construcción idealizada de un mítico «legado andalusí».

Es de esperar que este libro contribuya a plantear nuevos aspectos de un debate que seguirá abierto mientras haya quien se interese, con objetividad y rigor, por la historia de al-Ándalus. La evolución de los estudios sobre este tema, tanto en España como en Francia, ha conocido cambios muy notables, a los que se hace referencia en muchas de las contribuciones a este trabajo colectivo. Ello no debe hacer olvidar, sin embargo, que continúa existiendo el mecanismo de apropiación/exclusión al que se hacía antes referencia, mecanismo que siempre estará ahí y que debe utilizarse con sumo cuidado. Se ha superado la larga etapa de la hispanización excluyente de al-Ándalus, pero no se pueden eliminar por completo sus huellas porque son, por derecho propio, elementos necesarios para la comprensión de esa historia, que de esa forma adquiere presencia en la de España. En torno a la reivindicación o la repulsa de lo andalusí se han creado paradigmas culturales de gran potencia, se han marcado líneas divisorias y áreas de contacto o de conflicto. Todo ello no puede eliminarse de un plumazo, o contemplarse con una mirada desdeñosa: forma parte de un pasado que todavía hoy solivianta a muchos, mientras que atrae a otros, lo que quiere decir que su actualidad sigue vigente.