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Cambios en Puno

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222 pages

Francois Bourricaud (Francia, 1922-1991) empezó muy joven su carrera académica. Llegó por primera vez al Perú en 1951, gracias a la obtención de una beca de investigación y se quedó dos años en Puno. Retornó en 1963 por otros dos años y luego viajó frecuentemente a este país hasta 1974. Su producción científica en todo ese periodo fue muy fructífera, con más de 40 artículos científicos y dos libros magistrales: Cambios en Puno (1962) y Poder y sociedad en el Perú (1967). Así, el Perú fue siempre para François Bourricaud un laboratorio científico apasionante para entender mejor los fenómenos de los cambios sociales y el papel de las especificidades políticas y culturales, así como las políticas y teorías del desarrollo. Este libro fue publicado en español el año 1967, en México, por el Instituto Indigenista Interamericano. En palabras del propio autor, si bien la elección geográfica fue casual, “las características de la organización social que poníamos en evidencia se interpretaban solamente en relación con un conjunto mucho más vasto, respecto de una 'zona de contradicción'. Si nuestro trabajo puede pretender algún mérito, el único que le reivindicaríamos sería el de preparar la exploración metódica de este fondo común que aflora bajo las singularidades de una situación regional”.


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Portada

Cambios en Puno

Estudios de sociología andina

François Bourricaud
  • Editor: Institut français d’études andines, Instituto de Estudios Peruanos
  • Año de edición: 2012
  • Publicación en OpenEdition Books: 3 junio 2015
  • Colección: Travaux de l’IFÉA
  • ISBN electrónico: 9782821844308

OpenEdition Books

http://books.openedition.org

Edición impresa
  • ISBN: 9789972513589
  • Número de páginas: 222
 
Referencia electrónica

BOURRICAUD, François. Cambios en Puno: Estudios de sociología andina. Nueva edición [en línea]. Lima: Institut français d’études andines, 2012 (generado el 12 noviembre 2015). Disponible en Internet: <http://books.openedition.org/ifea/6474>. ISBN: 9782821844308.

Este documento fue generado automáticamente el 12 noviembre 2015. Está derivado de une digitalización por un reconocimiento óptico de caracteres.

© Institut français d’études andines, 2012

Condiciones de uso:
http://www.openedition.org/6540

Francois Bourricaud (Francia, 1922-1991) empezó muy joven su carrera académica. Llegó por primera vez al Perú en 1951, gracias a la obtención de una beca de investigación y se quedó dos años en Puno. Retornó en 1963 por otros dos años y luego viajó frecuentemente a este país hasta 1974. Su producción científica en todo ese periodo fue muy fructífera, con más de 40 artículos científicos y dos libros magistrales: Cambios en Puno (1962) y Poder y sociedad en el Perú (1967). Así, el Perú fue siempre para François Bourricaud un laboratorio científico apasionante para entender mejor los fenómenos de los cambios sociales y el papel de las especificidades políticas y culturales, así como las políticas y teorías del desarrollo.

Este libro fue publicado en español el año 1967, en México, por el Instituto Indigenista Interamericano. En palabras del propio autor, si bien la elección geográfica fue casual, “las características de la organización social que poníamos en evidencia se interpretaban solamente en relación con un conjunto mucho más vasto, respecto de una 'zona de contradicción'. Si nuestro trabajo puede pretender algún mérito, el único que le reivindicaríamos sería el de preparar la exploración metódica de este fondo común que aflora bajo las singularidades de una situación regional”.

François Bourricaud

François Bourricaud (Francia, 1922-1991) fue profesor de sociología en La Sorbona, Dejó una obra fundamental y original sobre la filosofía política, las dinámicas sociales, la sociología de la acción y de las ideologías. Se interesó, además, en las problemáticas del poder, de las relaciones sociales y de las políticas de desarrollo en América Latina, en particular del Perú, tema sobre el cual escribió más de 40 artículos científicos y varios libros mayores. Entre su vasta obra cabe mencionar: Esquisse d'une théorie de l'autorité (Paris: Plon, 1961); L'individualisme institutionnel. Essai sur la sociologie de Talcott Parsons (París: Presses Universitaires de France, 1977); Le bricolage ideologique: essai sur les intellectuels et les passions démocratiques (Paris: Presses Universitaires de France 1980). Junto con Bondón, publicó en 1982 el Dictionnaire critique de la sociologie (París: Presses Universitaires de France).

    1. Mistis, indios, cholos
    2. Visión geográfica de la región
    3. ¿Qué es un indio?
    4. La raza
    5. La lengua
    6. El género de vida
    7. El atraso indígena y la dependencia
    8. Aparición del cholo
    9. Cultura folk
    10. El método
  1. Capítulo 1. Presentación de la ciudad de Puno en 1953

  2. Capítulo 2. El conflicto de intereses: la estructura agraria

    1. LA COMUNIDAD
    2. LA REFORMA DE LA HACIENDA
  3. Capítulo 3. Dinámica cultural: homogeneización y diferenciación

  4. Conclusión. ¿Cholificación?

  5. Trabajos Sobre El Perú (Octubre De 1961)

    1. I. La historia y su doble herencia: el Imperio y la Colonia
    2. II. La querella del indigenismo
    3. III. Sociología del Perú actual
  6. Bibliografía

Presentación

Roxana Barrantes y Ramón Pajuelo

1¿Por qué volver a publicar este libro después de cincuenta años de su primera edición? Son varios los motivos que nos han impulsado a hacer realidad este proyecto. Se trata, en primer lugar, de contribuir a la difusión del pensamiento de uno de los más importantes sociólogos contemporáneos. François Bourricaud fue un pensador de influencia internacional en el campo de la sociología, que se afincó con singular intensidad en tierras peruanas. El ilustre maestro francés supo hallar en el Perú un microes-cenario fértil para poner en prueba teorías e hipótesis de amplio alcance en la teoría social. Sus análisis de los procesos de movilización social que cambiaron el rostro del Perú en las décadas posteriores a la segunda guerra mundial, así como de las interrelaciones entre poder político y cambio social, se encuentran sin duda entre las mejores páginas escritas desde las ciencias sociales acerca de la sociedad peruana.

2Bourricaud arribó al Perú a inicios de la década de 1950, dedicándose desde entonces a investigar este país como escenario emblemático de un mundo en plena ebullición. Durante décadas decisivas, su presencia física e intelectual resultó clave para el desarrollo de las ciencias sociales peruanas. En un contexto en el cual recién se formaban las instituciones y personas que dieron impulso en nuestro medio a disciplinas como la sociología, Bourricaud contribuyó de manera sustancial, con su lucidez y magisterio, a la creación de nuestras modernas ciencias sociales. Su legado se aprecia también en la amplia influencia de sus ideas sobre varias generaciones de intelectuales peruanos.

3La pasión auténtica de Bourricaud por el Perú se refleja en una obra singularmente inteligente, imaginativa y consistente en términos teóricos, que constituye un ejemplo de lo que significa la vocación del trabajo intelectual. Muestra de ello es justamente su producción peruanista, la cual comprende un libro considerado un clásico imprescindible: Poder y sociedad en el Perú contemporáneo, las páginas de Cambios en Puno que ahora el IEP se complace en reeditar, y también un conjunto de artículos que sería muy importante recopilar y publicar en nuestro medio.1

4A pesar del tiempo transcurrido desde la primera edición de Cambios en Puno, se trata de un libro que sigue siendo importante y útil para la comprensión de la problemática social e histórica de la región altiplánica. Al recorrer las páginas de este volumen, gracias a la nueva edición que ahora presentamos, los lectores podrán conocer las raíces de diversos procesos de cambio que durante las últimas décadas han definido los rasgos actuales de esta importante región del país. Muchos de nuestros debates actuales acerca de las posibilidades nacionales de modernización y desarrollo democrático, sobre los anhelos de progreso entre poblaciones rurales sometidas a persistentes condiciones de exclusión social y étnica, o en torno a las condiciones de uso y acceso a tecnologías en un mundo cada vez más integrado pero también amenazado por nuevos fenómenos de distinta escala, son anunciados en las brillantes páginas de este libro.

5Cambios en Puno muestra también la vigencia de una manera de investigar y razonar tan propia del recordado maestro François Bourricaud. Se trata, en ese sentido, de un libro pedagógico, cuyas páginas transmiten las ideas y planteamientos de su autor, pero también exhiben una modalidad de construir conocimiento. De manera ejemplar, Bourricaud pone a prueba herramientas teóricas que, mediante el análisis de evidencias e información resultantes de su propio trabajo de campo, le permiten construir nuevas preguntas e hipótesis incitantes que se van exponiendo a medida que avanza la propia redacción del libro. El cuadro resultante muestra los dramas y desafíos del altiplano puneño en un contexto de creciente movilización social, que afectó al conjunto de la sociedad peruana en la segunda mitad del siglo xx.

6Con esta publicación, el IEP se reencuentra con quien fue uno de los grandes amigos de esta casa de estudios. Al hacerlo, invitamos también a los miembros de las nuevas generaciones de científicos sociales peruanos a nutrirse del pensamiento de uno de nuestros grandes maestros.

Notas

1 En 1991, el IEP realizó la primera edición peruana de Poder y sociedad en el Perú, libro editado por primera vez en 1967, en Francia y Argentina. Podemos mencionar también su importante artículo “Notas sobre la oligarquía peruana”, en François Bourricaud, jorge Bravo Bresani, Henri Favre Jean Piel, La oligarquía en el Perú. Tres ensayos y una polémica (Lima: IEP, 1969). Este fue el segundo volumen publicado por el IEP en la importante serie editorial “Perú Problema”.

Autores
Roxana Barrantes

Directora General

Ramón Pajuelo

Director de Publicaciones

Prólogo: François Bourricaud: intelectual, humanista y sociólogo

Jean-Joinville Vacher

1Las coincidencias de las ediciones y de las fechas hacen que la excelente idea del Instituto de Estudios Peruanos (IEP) de editar por primera vez en el Perú cambios en puno: estudios de sociología andina de François Bourricaud corresponda a los 60 años de la investigación, los 50 años de la edición francesa y a los 20 años de la desaparición del autor.

2La referencia a esta particularidad sincrónica, lejos de querer dar a esta edición un aire de conmemoración, desea poner énfasis en la importancia de difundir de nuevo y más ampliamente la obra de François Bourricaud, en particular la relacionada con el Perú.

3François Bourricaud hizo —lo que se llama en Francia— una brillante carrera; «Agregé» de filosofía a los 22 años, empezó a dar clases en la universidad dos años después para, en 1969, ser elegido profesor de sociología en La Sorbona. Sus primeros trabajos lo llevaron a ser invitado muy rápidamente a las más grandes universidades del mundo como Harvard, Oxford y Stanford. Asimismo, es uno de los pocos intelectuales franceses, hasta hoy, en haber sido elegido como miembro de la Academia Americana de Ciencias y Artes.

4Su primer libro, Esquisse d'une théorie de l'autorité (Esbozo de una teoría de la autoridad) publicado en 1961, muestra ya la amplitud de su pensamiento pluridisciplinario y de su cultura universal. François Bourricaud nos dejó una obra fundamental y original, alejada de toda visión estrecha de las especialidades. Esta se extiende a la filosofía moral y política, las dinámicas sociales, la crisis universitaria, la sociología de la acción (es uno de la más importante representantes junto con Talscott Parsons], el bricolaje ideológico, la historia de la derecha, las ideologías de los franceses y el excelente Diccionario crítico de sociología escrito en colaboración con su colega Raymond Boudon que alcanzó gran éxito mundial. Una obra diversa ciertamente pero siempre guiada por un gran rigor científico y una coherencia cumulativa del conocimiento. El gran sociólogo Edward Shils precisó que sus trabajos lo sitúan a la par de los mejores teóricos e investigadores de sociología del mundo.

5Otro aspecto muy importante de la obra de François Bourricaud fueron sus investigaciones sobre el Perú. Gracias a la obtención de una beca de investigación, llegó por primera vez al Perú en 1951 y se quedó dos años en Puno. Volvió nuevamente por dos años en 1963 y retornó frecuentemente a este país hasta 1974. En todo ese periodo, su producción científica fue muy fructífera, con más de 40 artículos científicos y dos libros magistrales: Cambios en Puno y Poder y sociedad en el Perú. Este país fue siempre para François Bourricaud un laboratorio científico apasionante para entender mejor los fenómenos de los cambios sociales y el papel de las especificidades políticas y culturales, así como las políticas y teorías del desarrollo. El Perú también fue para él una tierra de amistades intensas, como las que mantuvo por ejemplo con José María Arguedas, Víctor Raúl Haya de la Torre o José Matos Mar. Decidió en 1989, durante su último viaje, volver a trabajar sobre el Perú mas su enfermedad no se lo permitió.

6Los que lo conocieron —y tuve el privilegio de verlo a menudo— recalcan siempre su don de amistad y sus cualidades personales de atención y escucha. De una gran curiosidad intelectual, las conversaciones con él eran mucho más que un intercambio, eran una construcción mutua donde su sabiduría se mezclaba con el humor y la imaginación, con el objetivo de conocer mejor al otro.

7Para terminar quisiera, en nombre de la Cooperación Regional Francesa para los Países Andinos y de la Embajada de Francia en el Perú, agradecer intensamente al IEP por habernos asociado a la edición de este libro y a la difusión del pensamiento de François Bourricaud.

Autor
Jean-Joinville Vacher

Consejero de la Cooperación Regional para los Países Andinos
Embajada de Francia en el Perú

Introducción

Mistis, indios, cholos

1Por mucho tiempo fue costumbre distinguir tres zonas en el territorio peruano: la costa, el interior constituido por el macizo andino, es decir, la sierra, y la parte amazónica, llamada selva o montaña. A primera vista, esta división parece fundada, tanto desde el punto de vista del poblamiento como desde el físico. La costa es seca y árida; el inmenso desierto, que se extiende aproximadamente desde el norte de Piura hasta la frontera chilena, es cortado por valles irrigados por los torrentes andinos y por las capas subterráneas, más o menos profundas. Hoy, estos valles producen, especialmente, algodón, caña de azúcar, cítricos y un poco de vid, sobre todo los de Ica y Chincha. El interior ofrece una flora sumamente rica: en el fondo de los valles interandinos crecen plantas tropicales; a medida que el observador asciende encuentra, después de la caña y de los cítricos, maíz, cereales, alfalfa y, finalmente, la papa, que resiste hasta los 4000 msnm. Trasponiendo los Andes, el viajero descubre otro mundo, otros climas; el té y el café tienen lugar en las inmensas extensiones de la selva. A cada una de estas “regiones” era costumbre atribuirles un poblamiento específico: la selva era el reino de las tribus amazónicas, los chunchos, como dicen con desprecio los peruanos de hoy. En la sierra estaba concentrada la población indígena. La costa habría estado, por así decirlo, reservada a la población de origen europeo, con la adición de los esclavos negros, importados en el curso del periodo colonial, y de los chinos introducidos a partir de 1860. Esta oposición en tres zonas, que no resiste el estudio arqueológico ni la observación de la actualidad, casi ha sido abandonada. Los arqueólogos concuerdan con Wendell C. Bennett en hablar de una contradicción peruana, en la que las tres regiones arbitrariamente definidas aparecen en una relación de intercambio continuo y sistemático. La costa, la sierra y la selva no constituyen regiones autónomas. El análisis de la cerámica, de los tejidos y de la arquitectura hará aparecer en toda la extensión del área la contradicción peruana de estilos y de técnicas comparables. Si consideramos el Perú de hoy, la misma relación se observa entre las bandas longitudinales distinguidas arbitrariamente. Las poblaciones se desplazan, los bienes circulan entre el interior y la costa, y esta circulación es cada vez más intensa y cada vez más rápida. Tal vez la realidad compleja de estos intercambios caracterice a la sociedad peruana de hoy.

2Por razones fortuitas, fuimos llevados a escoger la región de Puno como campo de investigaciones. Muy rápidamente nos dimos cuenta de que no constituía un mundo aparte: a medida que progresábamos, observamos que las características de la organización social que poníamos en evidencia se interpretaban solamente en relación con un conjunto mucho más vasto, vinculado con una “zona de contradicción”. Si nuestro trabajo puede pretender algún mérito, el único que le reivindicaríamos sería el de preparar la exploración metódica de este fondo común que aflora bajo las singularidades de una situación regional.

Visión geográfica de la región

3¿Qué entendemos por la región de Puno? No nos permitimos aventurarnos en consideraciones geográficas que rápidamente llegarían a confundirnos. Digamos, sin embargo, que la región de Puno pertenece a un conjunto que los geógrafos llaman altiplano. Esta área incluye parte de la Bolivia andina, con excepción naturalmente de los yungas o valles cálidos, y en el Perú la zona meridional que, en su parte norte, coincide aproximadamente con los límites entre los departamentos de Puno y de Cuzco, y que siguen la línea donde se dividen las aguas, de las que unas se dirigen hacia el Titicaca y las otras hacia el Amazonas (ríos Apurímac y Urubamba) o bien bajan hacia el Pacífico (río Víctor). El altiplano se caracteriza por una fuerte altura que no sobrepasa los 4000 msnm, pero que no desciende sino muy poco los 3500 m. Sin embargo, en este relieve relativamente uniforme, los geógrafos distinguen una región, una hoya al sur, y otra región hacia el norte en la que aparecen accidentes y desniveles. El clima es rudo; todo el año, especialmente en invierno, que es la estación seca, la separación entre la temperatura diurna y nocturna es muy acentuada; una estación lluviosa y menos fría, de noviembre a abril aproximadamente, se distingue claramente de la árida y fría de abril a noviembre.

4Una vez ubicada en el conjunto a la que pertenece, la región Puno aparecerá como un centro flanqueado por dos alas, muy distinta la una de la otra. El centro está constituido por el lago Titicaca y su banda litoral, en la cual se acumula una población notablemente densa. Esta densidad es, por otra parte, muy variable. Algunos máximos pueden ser localizados; en el sudeste, por ejemplo, en la región de llave y de Yunguyo, fuertes concentraciones de indígenas agricultores y ganaderos viven en las pampas; en el contorno norte del lago, en la región de Huancané, cuyo tipo de poblamien-to es muy semejante y similares también las actividades a las que se dedican los indígenas; en la península de Capachica y, por último, en las islas, especialmente en las de Taquile y Amantaní. Esta área central reunida alrededor del lago puede caracterizarse por un primer rasgo: el predominio de la pequeña propiedad indígena. Las haciendas más grandes se encuentran, al norte, en la región de Azángaro y, al sur, en dirección a Moquegua. Sin duda, en las proximidades de la ciudad de Puno, entre Puno y Juliaca, hay algunas propiedades de extensión considerable. La distribución de la población es muy contrastada. A la extrema densidad de las regiones en las que predomina la comunidad se opone una densidad mucho menos fuerte y un poblamiento disperso en las regiones de grandes propiedades. Agreguemos que las actividades económicas pueden caracterizarse muy simplemente: en primer lugar, una agricultura no especializada cuyo fin es el de proveer al consumo indígena, y cuyas técnicas y rendimientos son bajos, sea cual fuere el régimen de propiedad. La ganadería, por el contrario, es mucho más importante; la hacienda cría un ganado cuya carne y lana son de calidad incomparablemente superior a las que produce la ganadería indígena. Hay que agregar que los ribereños del lago se dedican a la pesca; el pescado constituye entre los indígenas una moneda de intercambio, y muchos de ellos lo venden en los mercados a los mestizos para lograr dinero en efectivo. Esa zona se prolonga hacia el norte en la región de Azángaro donde, como hemos dicho, predomina la gran propiedad especializada, más o menos eficazmente, en la ganadería. Este es el centro de lo que entendemos por la región Puno. Desde el punto de vista social se ve que esta región está diversificada, en primer lugar por el contraste de los tipos de poblamiento, por las formas de explotación y, por último, por las actividades económicas. Si ahora se consideran las dos alas, de una parte la cordillera oriental que se prolonga de sureste a noreste en la cordillera boliviana, esta diversidad será todavía mucho más notable. La zona central es uniforme por lo menos en cuanto a la altura, que varía entre los 3500 a los 3900 metros; está abierta muy ampliamente hacia el sureste, expuesta a los vientos del sur y es poco permeable a las influencias amazónicas, de las que la aisla la cordillera oriental. Esta zona se desarrolla en una gran extensión, sin notables accidentes de relieve, con un clima en el que dos estaciones se marcan claramente, una seca y fría y la otra lluviosa y menos fría. Desde que se trasponen las gargantas de la cordillera oriental, se encuentra, al volver a bajar y a partir de los 2000 m, una vegetación que siente ya la influencia tropical. La provincia de Sandia, o por lo menos su parte oriental, está considerada como cabecera de montaña, es decir, que marca los límites de los cultivos tropicales como son la naranja, el plátano y el café, sin mencionar frutos menos familiares como la palta y la chirimoya. Entre la zona central y esos valles cálidos se establecen intercambios más o menos regulares; así, ciertos grupos de entre los aimara de Huancané visitan regularmente el valle de Tambopata. En lo que se refiere a la cordillera occidental, es decir, la línea volcánica que se extiende desde el norte de Chile hasta el norte de Arequipa, flanquea a la izquierda nuestra región central, pero a diferencia de la cordillera oriental, que recibe en su vertiente las influencias amazónicas y que se beneficia con una vegetación de carácter tropical, la cordillera occidental es desértica. Solamente en algunos valles, generalmente perpendiculares a la costa, como la región de Moquegua, es donde crecen el algodón, los árboles frutales y la vid, cultivos que caracterizan a los valles que cortan el inmenso desierto de la costa peruana.

5Entre la zona central y sus dos alas se establecen intercambios más o menos discontinuos, algunas veces amplios, que agregan mayor diversidad a la región: los indios de Huancané descienden al valle de Tambopata, donde han establecido algunos cultivos de café. Igualmente, la región de Moquegua constituye un centro de atracción para migraciones temporales. Agreguemos que más o menos en todas partes los considerables recursos minerales atraen la mano de obra indígena, seducen al espíritu de iniciativa y de aventura de algunos mineros y ofrecen a algunas grandes empresas, a sus técnicos y administradores, oportunidades de lucro. Carabaya, desde los tiempos de la Colonia, es famosa por su oro. En cuanto al plomo y al zinc, se encuentran en todos lados. A partir de 1956 han sido descubiertos y explotados grandes yacimientos de cobre en Toquepala.

6No hemos podido visitar sino una limitada parte de esta región y tenemos pocas informaciones dignas de fe sobre los territorios que no hemos visitado. En nuestra primera estancia, de octubre a diciembre de 1952, tuvimos varias veces la ocasión de recorrer la ribera sureste del lago, desde Puno hasta la frontera boliviana. En nuestra segunda estancia, de febrero a abril de 1953, y en una tercera de junio a julio del mismo año, conocimos la ribera norte, la región de Huancané, así como la península de Capachica, que cierra por el norte la bahía de Puno. Hemos tenido también ocasión de recorrer en tres oportunidades la ruta que va de Puno a la frontera boliviana. Pero en estos viajes no disponíamos de mucho tiempo, por eso no pudimos permanecer más de dos o tres días en un mismo pueblo. Los azares del transporte y los caprichos de la mecánica nos permitieron conocer un poco llave, Pomata y Luli. Pero los tres puntos sobre los cuales hemos centrado nuestra encuesta son la ciudad de Puno, la comunidad de Ichu, en la que predomina la lengua aimara y, en la zona quechua, una hacienda de la región de Azángaro. ¿Basta el conocimiento de estos tres sitios para lograr el de la región de Puno? No osaríamos pretenderlo. Tal vez nos ofrezca, por lo menos, una visión de las actividades y de las formas esenciales de organización que caracterizan la región. Hemos podido observar una ciudad —Puno—, una hacienda y una comunidad indígena. Es su descripción lo que se encontrará en las páginas que siguen.

¿Qué es un indio?

7Como cuestión previa tal vez no estaría mal describir a grandes rasgos los tipos sociales que vamos a observar en la región de Puno. Esta, como lo hemos dicho, se caracteriza por su fuerte densidad de población indígena. ¿Pero, qué es un indio? La respuesta puede parecer fácil. Sin embargo, vamos a ver que ni los rasgos raciales, ni la práctica exclusiva de una lengua indígena bastan hoy para dar una respuesta. ¿Eran las cosas más simples en el siglo xviii o en el siglo xix, hasta 1880, como lo hace notar Richard N. Adams en su trabajo sobre Muquiyauyo?:

Una ropa característica era llevada por los indígenas y sólo los mestizos iban vestidos a la occidental. Sólo los indios tenían el usufructo de las tierras comunales y éstas pertenecían verdaderamente a la comunidad indígena y en ella nada tenían que hacer los mestizos. Todos los indios hablaban quechua [o aimara según la región] y muy poco español; los mestizos hablaban español, aunque muchos de entre ellos hablaban también quechua. Ciertos nombres pertenecían realmente a familias indígenas, en tanto que otros a familias mestizas... Todos los indígenas tenían acceso a los cargos en la comunidad indígena; únicamente los mestizos ocupaban los puestos administrativos. Aunque todos eran católicos, ciertas fiestas estaban a cargo exclusivo de los indios y otras a cargo exclusivo de los mestizos. Por último, los matrimonios entre indios y mestizos estaban teóricamente prohibidos... En resumen, los indios constituían un grupo aparte, con un status rigurosamente definido.1

8Hoy el mismo Adams, habiendo solicitado a cuatro notables de este pueblo del valle del Mantara que le indicaran, sobre un total de 457 individuos, cuáles eran indios y cuáles mestizos, observa que sobre 169 personas, es decir el 36,9%, no lograron ponerse de acuerdo. Aunque este ejemplo tiene seguramente un alcance limitado, la confusión de los interlocutores de Richard Adams es, por lo menos, significativa y lo es, especialmente, porque los individuos que no lograron clasificar eran forasteros instalados recientemente en Muquiyauyo, o bien hijos o nietos de parejas mixtas.2 Los criterios de clasificación son muy poco firmes si un extraño no puede servirse de ellos.

La raza

9El censo de 1940, el último con el que se cuenta, clasifica a la población peruana en blancos y mestizos, 52,89%; indios, 45,86%; amarillos, 0,68%; negros, 0,47% e indeterminados 0,10%. Los dos grupos más importantes son, por tanto, los dos primeros. Puno es, repitámoslo, entre todos los departamentos, el que tiene mayor población indígena, pues solamente 7,15% de los censados son considerados como “blancos y mestizos”. Se dirá tal vez que algunas características raciales bastan para proveernos de una buena definición. Desgraciadamente, aquí se presentan grandes dificultades. En primer lugar notemos, como se puede leer en el censo de 1940, que la distinción entre blancos y mestizos es extremadamente difícil. Por eso la distinción que aparece en el censo de 1874 desaparece en el de 1940. Agreguemos que entre mestizos e indígenas tampoco es fácil establecer la diferencia. Ni el color de la piel, ni los índices antropométricos, permiten diferenciar con certeza a un blanco de un mestizo o a un mestizo de un indígena; desde el punto de vista físico, el mestizo está a veces muy cerca del blanco y otras muy cerca del indígena. Sin duda, entre un indio de Ichu3 y un inmigrante italiano o yugoslavo recientemente desembarcados (en Puno se encuentra a más de uno de estos recién llegados que ocupan puestos de administradores o de ingenieros en las grandes haciendas], tales criterios encuentran toda su validez. En general, para los individuos que ocupan los dos extremos de la escala —blanco e indio— los criterios físicos son muy significativos aunque, por ejemplo, los fenómenos morfológicos, como la capacidad del tórax, o los fenómenos fisiológicos, como la composición de la sangre, se observan en todos los habitantes del Altiplano, no solo entre los indígenas, sino también entre los mestizos y los blancos. Como la mayoría de la población que encontramos en nuestros viajes alrededor de Puno y a la cual consagramos nuestro interés pertenece ya sea al grupo indígena o el mestizo, lo interesante no es distinguir al indio del blanco, sino poder percibir las diferencias entre los grupos inmediatamente contiguos. Una segunda dificultad, que ha sido destacada entre otros por el doctor

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