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Corisco y el estuario del Muni (1470-1931)

De
316 pages
Durante algún tiempo, la pequeña isla africana de Corisco fue una pieza clave en la trata atlántica con sus barracones esclavistas. A partir de 1880, los territorios del Muni fueron codiciados por alemanes, franceses y españoles antes de ser repartidos entre los dos últimos. En 1926, España consiguió el control absoluto del Muni y se lanzó a la aculturación de las poblaciones de la región, relegada a una posición marginal en el nuevo marco geoestratégico africano. Éstas jamás volverían a ser lo que habían sido.
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CORISCO Y EL ESTUARIO DEL MUNI
Gustau Nerín
(1470-1931)
Del aislamiento a la globalización
y de la globalización a la marginación
CORISCO Y EL ESTUARIO
Corisco, en la literatura de viajes, es defi nida como “una isla de ensueño”, DEL MUNI (1470-1931) “una isla paradisíaca” o incluso “la isla del amor”. Encontramos
menciones a sus playas de fi na arena blanca, a la belleza de sus paisajes,
a la transparencia de sus aguas, a la abundancia de peces, a la degustación
Del aislamiento a la globalización de la fi na carne de sus tortugas y a tórridas aventuras con bellas mulatas.
Pero la historia de esta pequeña isla africana, perteneciente hoy en día a y de la globalización a la marginaciónGuinea Ecuatorial, es mucho más que la historia de unas bellas palmeras
y unos apasionados idilios. Durante algún tiempo, Corisco fue una pieza
clave en la trata atlántica, albergando barracones esclavistas. Más adelante,
Corisco y el estuario del Muni se volcaron en el comercio de marfi l, caucho,
palorrojo, ébano y okume. En esos tiempos, los bengas de Corisco y otras
poblaciones de la zona tuvieron estrechos contactos con Europa y con
América (no faltando los enfrentamientos armados, ni los concubinatos
ni la piratería). A partir de 1880, los territorios del Muni experimentaron
los embates de la carrera por África, ya que eran codiciados por alemanes,
franceses y españoles; fi nalmente fueron repartidos entre los dos últimos.
Pero la infl uencia española en esta zona tardó años en imponerse.
Fueron tiempos de negociaciones entre colonizadores, de resistencias
de las poblaciones locales, de búsqueda de estrategias de penetración,
de intentos de conversión, de nuevas inversiones... En 1926 España
consiguió el control absoluto del Muni y se lanzó a la aculturación de las
poblaciones de la región. Pero en esos momentos, Corisco y el estuario
del Muni quedarían relegados a una posición marginal en el nuevo marco
geoestratégico africano. Y el declive de las poblaciones de la zona se
aceleraría: jamás volverían a ser lo que habían sido.
Gustau Nerín es antropólogo, especialista en historia colonial española.
Ha trabajado durante largo tiempo en Guinea Ecuatorial: como consultor de
cooperación, como librero y como profesor. Es autor de diversos libros, entre los
cuales: Guinea Ecuatorial, historia en blanco y negro; Un guardia civil en la
Prólogo de Valérie de Wulfselva; L’antropòleg a l’olla; La última selva de España y Blanco bueno busca negro
pobre. Actualmente es profesor de Historia de África en Foz do Iguaçú (Brasil).
En la portada : La antigua misin claretiana de Corisco,
Manuel Sánchez-Elipe Lorente
ISBN : 978-2-343-05284-7
32,50 €
CORISCO Y EL ESTUARIO DEL MUNI (1470-1931)
Gustau Nerín
Del aislamiento a la globalización y de la globalización a la marginación









































































































Corisco y el estuario del Muni
(1470-1931)
















Colección Guinea Ecuatorial
dirigida por Valérie de Wulf

« Guinea Ecuatorial » es una colección que tiene como objetivo presentar
aquel país del África Central en cualquiera de sus facetas: histórica,
artística, lingüística, biológica, e incluso energética. Porque, ¿quién
puede presumir de conocer a ese joven país que consiguió su
independencia en 1968 ? Muchos la confunden todavía con Guinea
Conakry, con Guinea Bissau, e incluso a veces con la lejana Nueva
Guinea de los mares de Oceania. Su posición central en el golfo de
Guinea, la configuración de su territorio, a la vez continental e insular, la
convierten en un país estratégico en el continente africano.

Africana e ibérica a la par que bantú y criolla, Guinea Ecuatorial es tan
rica culturalmente como su subsuelo, su fauna y su flora. Merece que la
conozcamos y que nos interesemos por ella de una manera profunda.

La Asociación Francia – Guinea Ecuatorial (Association France –
Guinée Équatoriale, Assofrage) es una asociación cultural francesa
independiente y no subvencionada. Está constituida por personas muy
diversas, todas las cuales se sienten vinculadas de una forma u otra con
Guinea Ecuatorial.

Ya aparecidos:

Valérie de Wulf,
- Histoire de l’île d’Annobón (Guinée Équatoriale) et de ses habitants du
e eXV au XIX siècle, Tome 1, Paris, co-édition association France-Guinée
Équatoriale et l’Harmattan, 2014.
e- Les Annobonais, un peuple africain original (Guinée Équatoriale, XVIII
eau XX siècle), Tome 2, Paris, co-édition association France-Guinée .

Jacint Creus Boixaderas,
- Action missionnaire en Guinée Équatoriale (1858-1910) : Mémoire et
naïveté de l'Empire, Tome 1, Paris, co-édition association France-Guinée
Équatoriale et l’Harmattan, 2014.
- Action missionnaire en Guinée Équatoriale (1858-1910) : A la reconquête
de l’Ancien Régime, Tome 2, Paris, co-édition association France-Guinée .

Gustau Nerín
























Corisco y el estuario del Muni
(1470-1931)

Del aislamiento a la globalización
y de la globalización a la marginación





Prólogo de Valérie de Wulf


















































































































































© L’Harmattan, 2015
5-7, rue de l’Ecole-Polytechnique, 75005 Paris

http://www.harmattan.fr
diffusion.harmattan@wanadoo.fr

ISBN : 978-2-343-05284-7
EAN : 9782343052847



AGRADECIMIENTOS

Diversos investigadores han colaborado en la realización de esta obra.
Entre ellos quería agradecer especialmente la ayuda de Alba Valenciano,
Arturo Arnalte, Alfredo González-Ruibal, Benita Sampedro, Martín
Rodrigo, Gonzalo Álvarez-Chillida, Josep Maria Perlasia, Juanjo Díaz
Matarranz, Carlos Martínez Shaw, Francesca Bayre, Yolanda Aixelà,
Llorenç Picornell, Jacint Creus, Elisa Maino, Eloy Martín, Josep Maria
Fradera, José Antonio Piqueras, Pepe Moctezuma, Pierre Jan y Miquel
Vilaró.

La realización de esta obra ha sido posible gracias a mi integración en el
proyecto Madji del CSIC-INCIPIT, financiado por la Agencia Española de
Cooperación Internacional. Además, se enmarca dentro de las
investigaciones de los proyectos de I+D “Lo que sabemos, ignoramos,
inventamos y deformamos acerca del pasado y el presente de Guinea
Ecuatorial” (HAR2012-34599), y “La gestión de la diversidad cultural y el
impacto sociopolítico de las migraciones transnacionales en dos ex-colonias
españolas: Guinea Ecuatorial y Marruecos” (HAR2011-22752).

La redacción final de este texto ha sido posible mediante una estancia
como profesor invitado en la Universidad Estadual de Campinas
(UNICAMP).

Y la ayuda de la Association France-Guinée Equatoriale y de sus
miembros ha sido determinante para la edición de esta obra.



Gustau Nerin © Estela Monayong

7



































PRÓLOGO

Tuve la suerte de conocer a Gustau Nerín cuando ambos éramos todavía
estudiantes. Él era un joven voluntarioso, apasionado por todo lo relativo a
Guinea Ecuatorial – e incluso a África – que se indignaba, allí donde iba, por
las injusticias que podía observar. Un hombre de corazón, pues, íntegro, y
además dotado de una ágil pluma. Su implicación y su profesionalismo le
han permitido, no sólo publicar numerosas obras de gran calidad, sino
también enseñar en numerosas universidades a través del mundo.
Hoy en día es uno de los mayores especialistas en la historia y en la
antropología de Guinea Ecuatorial. Es para nosotros, pues, un honor y un
placer descubrir, y ofreceros, este nuevo trabajo que acaba de escribir sobre
la isla de Corisco.
El periodo abordado en este estudio es muy largo. Se extiende del siglo
XV al XX. Hasta el siglo XIX, Corisco, como las otras islas del golfo de
Guinea, se encontró ubicada en el centro de las rutas marítimas del comercio
de especias y de esclavos. Ha compartido, pues, con estas islas africanas, la
agitada historia del Atlántico moderno, es decir: la presencia portuguesa a
partir de finales del siglo XV, las invasiones holandesas del siglo XVII, el
paso de los franceses durante el siglo XVIII y las numerosas tentativas de
implantación británicas a lo largo del siglo XIX, sin olvidar la ambición
colonial alemana. Y, evidentemente, la colonización española en los siglos
XIX y XX, que afectó a algunas de estas islas, entre ellas la misma Corisco.
El paso de militares, marinos, misioneros, comerciantes e incluso
corsarios permitió la redacción de correspondencia e informes que han
ayudado a Gustau Nerín a redactar este trabajo. La mayor parte de estos
documentos están en Europa. Y esto ha obligado al autor a viajar para
consultar archivos y bibliotecas en numerosos países. Es gracias a estas
investigaciones y a su tenacidad que ha logrado elaborar este extenso fresco,
muy exhaustivo, de la historia sorprendente de la isla de Corisco, que con
frecuencia fue objeto de litigios en el periodo colonial.
Para terminar, añadiría que para la Association France-Guinée
Equatoriale se trata de un gran estreno, pues con esta obra, publicamos por
primera vez un estudio redactado íntegramente en español.






Valérie de Wulf



9
















































PRESENTACIÓN

Hace apenas quince años, Corisco era una pequeña isla que acogía al
escasísimo turismo que generaba Guinea Ecuatorial. No era fácil llegar :
alquilar una embarcación era carísimo, y el transporte público era
inexistente. Muy de vez en cuando, un grupo de cooperantes y expatriados se
desplazaban a Corisco en un cayuco alquilado a precios exhorbitantes. Allí
gozaban de la tranquilidad absoluta de unas playas casi desiertas. La isla
vegetaba bajo el calor tropical : casi toda la población la había abandonado.
Con frecuencia, los turistas realizaban una breve parada en Elobey Chico,
para admirar las fenomenales ruinas presentes en este islote, verdadero
1emblema de la zona. Volvían extasiados por la blanca arena de Corisco y
por los guisos de tortuga marina, y fascinados por lo apartado del lugar y por
lo violento de sus tormentas eléctricas.
Hasta 2011 no conseguí viajar a Corisco. La situación en ese momento ya
era radicalmente distinta : cada noche cinco grandes barcos de una empresa
constructora salían del puerto de Kogo, cargados de camiones de piedra, para
realizar grandes obras en la isla de Corisco. Los pantanos habían dejado paso
a una gigantesca pista de aterrizaje y cientos de trabajadores guineanos,
marroquíes y de otras nacionalidades se apresuraban a terminar esta obra.
Además, se preveía la construcción de decenas de kilómetros de carreteras y
de grandes hoteles. La población benga, los autóctonos de la isla,
permanecían al margen del proceso y observaban con sorpresa como su isla
se había convertido en el punto de encuentro internacional.
Y, pese a todo, a finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX, Corisco
ya había sido un importante núcleo internacional, con conexiones con Cuba,
España, Estados Unidos, Gabón, São Tomé y Príncipe, Inglaterra, Francia...
Y el diminuto islote de Elobey Chico fue un centro comercial muy dinámico
hasta inicios del siglo XX. Ahora, en este tiempo de mutaciones en ese
diminuto mundo insular, sería conveniente recordar la trayectoria que llevó a
esta zona y a sus poblaciones de la marginalidad al protagonismo, y cómo de
nuevo se vieron hundidas en la más absoluta marginalidad.
El objetivo principal de este texto es situar al lector en las principales
coordenadas históricas de Corisco y el estuario del Muni, ofreciendo una
perspectiva general de todos los elementos que se han podido documentar
sobre este territorio : el comercio, las dinámicas étnicas, la esclavitud, la
demografía, el consumo, las misiones... Para hacer esta obra se han utilizado
exclusivamente fuentes bibliográficas y archivísticas. No ha habido
posibilidades de hacer una investigación intensiva en historia oral. Sin duda,
un trabajo sistemático de recogida de fuentes orales podría completar los
resultados de este trabajo, sobre todo en lo referente al período histórico más

1 Sampedro, 2012.
11


reciente. Esperemos que, en el futuro, se publiquen otros estudios que
puedan completar al presente en este ámbito.
































12


INTRODUCCIÓN

LA ISLA

2Corisco es una pequeña isla, de apenas 14 km , situada a 0º 55’ Norte y 9º
20’ Este, que actualmente forma parte de Guinea Ecuatorial. Corisco se
encuentra a poca distancia de la costa ; la tierra firme más próxima, en la
zona de Cabo San Juan, está apenas a una veintena de kilómetros. Los
habitantes de esta isla la llaman Mandji (un árbol característico de la zona,
que la estudiosa Isabela de Aranzadi identifica con el iroko, Chlorophora
2excelsa), aunque algunos alegan que en realidad se llama Mayendje (Lugar
3Tranquilo). No debe confundirse, en cualquier caso, Corisco con la isla
4situada en Cabo López (Gabón), que todavía hoy se llama Madji.
Al sur de Corisco se encuentra el pequeño islote de Mbañé y un conjunto
de pequeñas rocas emergidas llamadas Cocoteros. Al este de Corisco se
encuentran las islas de Elobey Grande y Elobey Chico. Corisco controla la
entrada del Muni, un gran estuario en el que desembocan diversos ríos, los
mayores de los cuales son el Utamboni y el Mitemele.





















2 Aranzadi, 2011.
3 Deschamps, 1962 : 125 ; Andeke, 2005 : 88.
4 Gautier, 1950 : 30 ; Deschamps, 1962 : 113.
13




Mapa de la isla de Corisco © Luis Ramos-Izquierdo y Vivar, Descripción geográfica y
gobierno, administración y colonización de las colonias españolas del golfo
de Guinea, Madrid, Felipe Peña Cruz, 1912, p.50



CAPÍTULO I

MUCHOS ELEFANTES Y POCA GENTE
(1470-1745)


Corisco, en medio de ninguna parte

Entre el siglo XV y el siglo XIX la costa occidental de África se solía
dividir en dos grandes áreas : Guinea y Angola. Ambas zonas no estaban
claramente definidas, pero para muchos autores Guinea empezaba en
Senegal y terminaba en el Cabo Tres Forcas o en Río del Rey (en la actual
Nigeria). Y generalmente, se creía que Angola empezaba en la zona
meridional de Gabón, al sur de Cabo López y terminaba en la actual
Namibia. Así pues, Corisco no formaba parte de ninguno de los dos grandes
conjuntos de la zona (aunque algún autor afirmaba que Guinea alcanzaba por
5el sur hasta Cabo López).
La isla de Corisco, que durante mucho tiempo estuvo deshabitada, tenía
una importancia muy marginal en la zona. Habitualmente solía englobársela
6dentro de la denominación Gabón, ya que el estuario de este río era el
principal punto comercial entre Loango y Camerún. El Gabón de la época no
coincidía con el Gabón actual, ya que la zona de Loango era incluida en el
área congoleña, porque tenía mucha influencia del reino del Congo e incluso
7recibía muchos esclavos procedentes de allí. Los vili de esta región se
dedicaban al tráfico esclavista y enviaban a muchos cautivos hacia el sur,
8hacia el área controlada por los portugueses instalados en Luanda. Algún
autor aislado adscribió Corisco al área de Loango, pero esto no fue habitual,
porque claramente la isla estaba adherida a otras redes comerciales : su
9contacto con la zona de Loango era escaso.
Los portugueses alcanzaron Corisco hacia 1470. Se cree que el Cabo
10López fue descubierto por el navegante Lopo Gonçalvo en 1474. En 1495
11ya se conocía Gabón por su nombre portugués, Gabão. En 1502, en el
planisferio robado a los portugueses por el italiano Cantino, ya aparecía muy
bien definida Corisco. También se dibujaban perfectamente las Elobeyes y la
12zona costera próxima y constaban ya los nombres de San Benito y Campo.

5 Hubner, 1746 : 401.
6 Andrés, 1932 : 45.
7 Picard, 1993 : 61.
8 Martin, 1972 : 33.
9 Hubner, 1746 : 401.
10 Ferro, 1989 : 128 ; Gautier, 1950 : 132.
11 Cadet, 2005 : 13.
12 Cantino, 1502.
15


13Mucho mejor todavía detallaba la zona el mapa holandés de Blaeu, de 1655
(en cambio, en el mapa de Ortelius, de 1570, ni siquiera figura la isla de
14Corisco, aunque se da el nombre de Corisco a un río de la región).
La zona de Corisco-Gabón, a pesar de ser bien conocida, fue poco
transitada por los navegantes extranjeros a lo largo de los siglos XV y XVI.
Éstos, cuando iniciaron su exploración de África, trataron de seguir la costa
en su ruta hacia las Indias, pero pronto vieron que la navegación por el
interior del golfo de Biafra era complicada : había corrientes marítimas que a
veces inmovilizaban a los barcos al pasar al este de Fernando Poo (Bioko).
Por eso muchos tratadistas recomendaban que, para ir a Angola, se navegara
15directamente de Mina a São Tomé y de São Tomé a Angola.
Así pues, los barcos que iban hacia Asia empezaron a navegar
directamente de Mina hacia la zona de Angola o Congo, pasando en el viaje
de retorno por Santa Helena, a gran distancia de la costa. Corisco, pues,
quedaba muy lejos de la ruta de las Indias, que en el siglo XV constituía la
16gran prioridad para los europeos. Y al estar deshabitada, no resultaba
especialmente atractiva para otra cosa que para hacer aguada...
Al ser una zona poco frecuentada, había una cierta confusión sobre su
realidad. Muchos de los geógrafos de la época no comprendían las fuentes
que leían, por problemas de traducción, e incluían graves errores en sus
obras. Además, se copiaban de forma acrítica informaciones aparecidas en
autores anteriores, que a veces estaban desfasadas, y en otros eran
17claramente falsas. En muchos mapas aparecía, por ejemplo, la inexistente
“ Ilha Branca ”, que la tradición situaba a medio camino entre Bioko y la
costa camerunesa. La Ilha Branca ya aparecía en 1693 en el Nieuwe Groote
Verneerder de Zee Atlasofte Water-Werelt, una de las mejoras obras
cartográficas sobre el África de la época. En 1721 Bosman, el jefe de la
factoría holandesa de El Mina, y máximo responsable del comercio
18neerlandés en África Occidental, también la ubicó en el mismo sitio. En
1827 Walckenaer insistió en la existencia de esta isla, e incluso citó que se
había producido un desembarco en ella, aunque en sus informes añadió que
19algunos geógrafos dudaban de su existencia. El gobierno español, en 1845,
envió a su cónsul en Sierra Leona, Guillemard de Aragón, a Corisco y a
Fernando Poo, y le encargó que tomara posesión de la famosa isla Blanca, de
20unos quinientos habitantes y situada en la desembocadura del río Bata.
Obviamente, no tuvo éxito.

13 Blaeu, 2006.
14 Ortelius, 1570 : 38.
15 Marees, 1987 : 223 y 233 ; Bouchard, 1946 : 220.
16 Ferro, 1989 : 116 ; Albuquerque, 1978 ; Mota, 1972 : 14.
17 Ardener, 1972 : 153.
18 Bosman, 1721.
19 Walckenaer, 1827 : 115.
20 AGA, 81/6949, exp. 13.
16


La toponimia tampoco ayudaba al conocimiento de la zona. En los mapas
que se conservan encontramos los puntos de la zona designados con distintos
nombres. Las Elobeyes son también llamadas, en algunos casos, Lobí,
Moucheron, Elisabeth, Little Corisco, Mosquito Islands o Boulay ; Mbañé es
llamado Pequeño Corisco ; el estuario del Muni es llamado Clein Corisco,
río Corisco, río d’Angra, río Danger, río Anger o río Danga ; Cabo Esterías
se denomina Estivas o Punta Elobey ; Cabo San Juan es llamado también
Costa de los Burros o Minge Point ; Calatrava es llamada Punta Mosquitos o
21Tierra de los Burros... El término Bota, Bata o Batah es utilizado
repetidamente para designar a un río, a una bahía y a un pueblo, aunque a
veces se les ubica en la costa de Camerún y a veces más al sur, en su
22ubicación actual. En algún caso la zona de Bata se menciona como
“ Puerto Dos-Puntas ”. Hay distintos puntos de la costa africana que se
mencionan como “ Bahía d’Angra ” o “ Rio d’Angra ” (río del ancla). En
realidad, este nombre se refería a varios puntos de la costa occidental
africana donde los barcos solían anclar, por lo que a veces es difícil saber si
un documento se refiere al estuario del Muni o a otra zona (incluso se solía
utilizar este nombre para el puerto de Mayumba, a cientos de kilómetros al
23sur de Corisco).
Todavía es mayor la confusión con la toponimia de los pueblos de la isla
de Corisco : los mapas de las distintas épocas suelen situar las localidades en
sitios distintos, y muchas localidades bien definidas desaparecen al cabo de
unos lustros. Según Unzueta esto es debido a que los bengas cambiaban con
frecuencia la ubicación de sus poblados, y a que éstos muchas veces recibían
el nombre de su jefe, por lo que podían cambiar de nombre de vez en
24cuando.

Corisco y Gabón : coto de los portugueses de São Tomé (1486-1580)

A partir de 1486 los portugueses iniciaron la colonización de São Tomé y
Príncipe. En principio este enclave era, simplemente, una pequeña
dependencia del fuerte de Mina, que centralizaba las exploraciones y el
25comercio portugués en África Central. En 1493 se introdujo el cultivo de
26caña de azúcar en São Tomé (no en Príncipe), lo que provocó una fuerte
27demanda de esclavos, con consecuencias inmediatas para la costa vecina.

21 Bellin, 1750 ; Morel, 2007 : 224 ; AGA, IDD 32.1, G-51 ; Gautier, 1950 : 33 ; Laboratorio,
2011 : 81 ; AGA 15 (18) 81/7015, exp. 15 ; Findlay, 1863 : 534 y 535 ; Blaeu, 2006 ;
Bosman, 1721 : mapa ; AGA, 15 (18) 81/7210, exp. 1 ; AGA, 10 (95) 54/6371.
22 Ardener, 1972 : 150 ; Duarte, 1956 : 148-150.
23 Reynard, 1956 : 23 ; Histoire..., 1747 : 453.
24 Unzueta, 1945 : 148-151.
25 Ferro, 1989 : 136.
26 Wachtel, 2002.
27 Teixeira, 1977 : 4 y 692.
17


El 26 de marzo de 1500 el rey de Portugal otorgó a los habitantes del
archipiélago el privilegio de traficar en toda la parte continental
28comprendida entre Río del Rey y el reino de Manicongo. Además, São
Tomé se convirtió en un punto estratégico para la trata, ya que el gobierno
portugués obligaba a los traficantes de esclavos (contratadores) a pasar por
Cabo Verde o por São Tomé antes de cruzar el Atlántico con su carga (lo
29que duró hasta los años 1560).
A principios del siglo XVI la Corona portuguesa tenía el monopolio del
comercio de esclavos, pero pronto autorizó a los comerciantes de São Tomé
a dedicarse a la trata negrera. Y éstos, que conocían bien la costa vecina y
que tenían pequeños barcos para dedicarse al tráfico en la zona, colaboraron
con frecuencia con los contratadores. Los colonos portugueses compraban
los esclavos en la costa y los llevaban a São Tomé, donde eran recogidos por
30los contratadores antes de cruzar el Atlántico. Aunque el área de Gabón no
era muy rentable, era la preferida por los saotomeños, ya que el gobierno
31portugués no les permitía comerciar en el área de Guinea.
La mayoría de los esclavos que cultivaban la caña de São Tomé en
principio se traían de la zona de Mina, pero muy pronto los colonos
empezaron a buscar esclavos en las zonas más próximas a la isla, por lo que
empezaron a frecuentar la costa centroafricana. No se sabe exactamente en
qué grado el área de Corisco y Gabón ofreció esclavos a los portugueses.
Pero no hay demasiadas dudas de que, en cualquier caso, los esclavos no
eran la principal mercancía que se intercambiaba en la zona ; algunos autores
32incluso niegan que hubiera trata allí a lo largo de los siglos XVI y XVII.
En 1591 algunos testimonios aseguraban que los saotomeños
comerciaban en la zona de Gabón con marfil, cera, miel, aceite de palma y
esclavos (los esclavos, pues, sólo serían un elemento complementario en sus
relaciones comerciales). Unos años más tarde, según otras fuentes, los
saotomeños obtendrían en Gabón esclavos, miel, aceite de palma y maderas
duras ; a cambio ofrecerían hierro en barras, ron, ropas, armas de fuego,
pólvora y cuchillos (en ese caso, los esclavos constituirían un elemento
33básico en los intercambios, pero no el único). En cambio, un documento
del Vaticano de 1590 asegura que frente a la costa de São Tomé vivía un
pueblo de caníbales que vendía marfil y dientes de hipopótamo a cambio de
vestidos y de hierro (sin citar para nada los esclavos). Hay constancia de que
en el siglo XVI los barcos portugueses que venían de Angola y Loango
paraban en Cabo López para hacer aguada y conseguir frutas, verduras y
carne fresca, que cambiaban por vestidos, telas y clavos (no tomaban

28 Marques, 1971 : 589.
29 Silva, 2011 : 14.
30 : 14 y 26.
31 Serafim, 2000 : 218 ; Carreira, 1983 : 25.
32 Merlet, 1990.
33 Bucher, 1977 : 138.
18


esclavos, a pesar de que más adelante Cabo López se convertiría en un
34importante centro negrero). Y entre los productos de exportación de
Gabón, en algunos informes, no se citaban a los esclavos : destacaban la
cera, la miel, el marfil y la madera de palorrojo, empleada en la época para la
35fabricación de tintes (algunos autores hasta añadían las plumas de loro y
36los pelos y colas de elefante, pero sin mencionar a los esclavos).
La historiadora Annie Merlet, especialista en historia de Gabón,
aseguraba que las sociedades de esa región, en los siglos XVI y XVII, eran
compradoras de esclavos y no vendedoras. Hay diversos documentos que
apuntan a que, a principios del siglo XVII, en la zona de Gabón y Cabo
López, las sociedades locales compraban esclavos a los europeos (éstos los
37adquirían en África Occidental y los vendían en África Central). Un
documento de 1650 afirma que los gaboneses compraban a los europeos, por
este orden, esclavos, limas, ropas de Harlem, otras ropas, telas de algodón,
piezas de cobre, objetos de cobre, cubos, barras de hierro, cuchillos,
38mosquetones y pólvora (en casi todas las listas se repiten las barras de
hierro, a pesar de que los pueblos de la zona conocían la tecnología del
39hierro desde hacía siglos). Según un holandés de finales del siglo XVII, en
esa época, los holandeses llevaban esclavos de la zona de Mina hacia Gabón,
40donde los cambiaban por marfil. Y hay otro documento que apunta que,
hacia 1750, las poblaciones de Gabón y de Cabo López compraban esclavos
41a los europeos, cambiándolos por marfil. A partir de esa fecha, no obstante,
no hay la menor duda de que el flujo de esclavos va de esta región hacia el
exterior, y no en sentido contrario.
No obstante, en ese momento o algo más tarde hubo tráfico de esclavos,
desde la zona de Gabón hasta São Tomé, porque los análisis de ADN de la
población actual del archipiélago revelan que mucha gente tiene antepasados
42de la zona de Congo y Angola, pero también de Gabón. Además de los
gaboneses que fueron esclavizados en São Tomé, hubo otros que fueron
enviados a América, directamente, a través de São Tomé, o a través de la
Costa de Oro, que en la época era un gran centro esclavista, desde donde se
43enviaban esclavos de toda el África atlántica hacia América.
Sea cual fuese el papel de los esclavos en el comercio de Corisco y
Gabón, no hay ninguna duda de que el marfil jugaba un rol decisivo en los

34 Merlet, 1990 : 20-21.
35 Gautier, 1950 : 36.
36: 22.
37 Patterson, 1975 : 14.
38 Jones, 1995 : 192.
39 Ardener, 1972 : 153.
40 Dapper, 1686 : 286.
41 Merlet, 1990 : 27.
42 Tomas, 2002 : 407-408.
43: 37.
19


intercambios entre São Tomé y la costa. Cuando los holandeses tomaron esta
posesión portuguesa, en 1599, encontraron en sus almacenes 1.400 colmillos
44de elefante.
Pero a los portugueses les resultaba más difícil comerciar en Gabón que
en otras zonas de África, por lo que los intercambios en la región fueron
siempre irregulares y más bien escasos. A diferencia de otros territorios
africanos, como Angola o Senegal, en el Muni y en Gabón nunca se
instalaron pombeiros (comerciantes portugueses que se especializaban en el
45comercio con el interior de África). Tampoco hubo, ni en el siglo XVI ni en
el XVII, puestos comerciales en la costa, aunque los europeos mercadeaban
46con las poblaciones costeras desde barcos.
La impronta portuguesa es evidente en la toponimia de la costa de Gabón
y de Guinea Ecuatorial, con nombres como Campo, Cabo San Juan, Corisco
47o Cabo López. También hay muchas influencias portuguesas en las lenguas
de Guinea Ecuatorial y de Gabón (como la palabra “ potu ”, que en mpongüé
significa portugués, blanco o extranjero). Incluso hay muchas palabras de
48origen portugués en el francés de África Central. Además, desde 1550 hay
noticias del cultivo de cocos y de yuca en la zona de Gabón ; sin duda estos
49cultivos americanos fueron llevados a África por los portugueses (aunque
tenemos constancia de que en 1680 el cultivo de la yuca todavía no había
50desplazado al del ñame en Gabón). No se sabe cuándo se introdujo el
tabaco de América en la zona, ni quién lo hizo, pero se tiene constancia de
que a principios del siglo XIX en zonas costeras de Gabón ya crecía de forma
51espontánea.
La región de Corisco y Gabón a lo largo del siglo XVI, fue muy marginal
para la trata portuguesa : los portugueses preferían comerciar con la zona de
Congo y Angola y con Benín y el área del delta del Níger : allí era más fácil
52capturar grandes cantidades de esclavos. No obstante, contra la hipótesis de
Merlet, tenemos datos que apuntan a la existencia de trata en la zona
centroafricana. En el documento anónimo del 1607 conocido como Relação
da costa da Guiné, se valora en 500.000 reis el dinero que se podría obtener
del tráfico de esclavos en la zona de Gabón y Cabo López, aunque se
especifica que este dinero se pierde a causa de la acción de los corsarios
53holandeses. En 1533 un buque pirata francés interceptó junto a Corisco, a

44 Sousa, 2006 : 190.
45 Reynard, 1955 : 29.
46 Bucher, 1986 : 138.
47 Reynard, 1956.
48 Reynard, 1955 : 30-35 y 55-57.
49 Reynard, 1955 : 57 ; Alpern, 2008 : 72.
50 AM, Carlyle : 485.
51 Bowdich, 1819 : 444.
52 Ramusio, 2000:106 ; Sousa, 2006 : 52.
53 Brásio, 1958, vol. V : 382.
20


dos barcos portugueses, el Santa Catarina y el Corpo Santo, que estaban
comerciando con las poblaciones de la zona. Los franceses les robaron paños
de Benín, hierros, calderos, cauríes y tres esclavos (que podrían ser
54destinados a la compra o a la venta). Al parecer era bastante frecuente que
los portugueses utilizaran los paños de Benín como producto de intercambio
con los pueblos de África Central. Es posible que los esclavos comprados
con los paños de Benín no se enviaran a América, pues en el siglo XVI, los
portugueses compraban esclavos para emplearlos en sus fortificaciones, o
55incluso los vendían en Mina, a poblaciones locales, a cambio de oro.
Hacia 1534 los portugueses enviaron a un equipo de misioneros desde el
obispado de São Tomé a la costa vecina, aunque no es posible determinar en
56qué territorios actuaron. Todo parece indicar que en 1568, el obispo
portugués Gaspar Cao mandó una nueva expedición misional a tierra firme,
y que su base principal se instaló en São Tomé (aunque según algunas
57fuentes actuó en Angola y según otras en Gabón). No queda ningún rastro
de estas misiones. Tampoco hay ni rastro de las fortificaciones construidas
por los portugueses en ese tiempo, ya que en muchos casos se trataba más de
pequeñas factorías fortificadas que de auténticos fuertes, y cambiaban de
58ubicación con frecuencia. Tampoco queda el menor indicio del fuerte que
algunos autores aseguran que los portugueses construyeron en Fernando Poo
59hacia 1555 (y que si existió, tuvo muy corta duración).
A finales del siglo XVI empezaron a correr malos tiempos para los
portugueses en África Central. En 1574 una sublevación de esclavos provocó
60la huida de muchos plantadores de São Tomé y la decadencia de la isla.
Además, en 1575 Luanda se convirtió en un gran puerto con autorización
para exportar esclavos directamente a América, con lo que el archipiélago
61saotomeño dejó de ser una escala obligatoria para los negreros portugueses.
La anexión de Portugal a España en 1580, tras su derrota en la batalla de
62Alcazarquivir, terminó de debilitar a los traficantes saotomeños. São Tomé
dejó de ser una potencia regional e inició su decadencia. En 1673 el gobierno
portugués autorizó a los colonos de São Tomé a comerciar en la rica zona de
63Mina, lo que alejó todavía más a los saotomeños de la costa centroafricana.


54 Mota, 1972 : 30.
55 DeCorse, 2010 : 214.
56 Reynard, 1955 : 27.
57 Galvão – Selvagem, 1951 : 207 ; Brásio, 1958, vol. II : 566-569.
58 DeCorse, 2010 : 210.
59 Galvão: 205.
60: 208.
61 Sousa, 2006 : 66.
62 Galvão – Selvagem, 1951 : 208.
63 Serafim, 2000 : 218.
21


Bajo la hegemonía holandesa (1596-1700)

Según los datos disponibles, el primer buque holandés llegó a la zona de
Cabo López en 1594 (y dos años después, otra embarcación holandesa paró
64en Corisco). Pronto muchos buques neerlandeses seguirían su ruta. En
1596, los holandeses ocuparon la isla de Príncipe, y se mantuvieron allí dos
65años. Uno de los conquistadores de Príncipe, el mercader zelandés
Balthasar de Moucheron, en 1600 se perdió con su buque en medio de una
tormenta (según algunos autores, camino de la India, y según otros, saliendo
de Príncipe hacia Holanda). Moucheron se refugió en Elobey, isla que
bautizó con su nombre, Moucheron ; a las islas vecinas les puso el nombre
de Elisabeth y Boulay (tal vez el nombre de Elobey no sería sino una
deformación de Boulay). Moucheron no era un comerciante cualquiera : en
1594 había tratado de llegar a China y a India a través del océano Ártico.
Tras fracasar en dos expediciones, decidió competir con Portugal a través de
la vía africana. Además, en 1595 había liderado una de las primeras
66expediciones holandesas a América.
Moucheron, convencido de que la zona de Elobey tenía muchas
posibilidades para el comercio del marfil, construyó un fuerte en el que
instaló una guarnición, al frente de la cual situó a un holandés llamado
67Edward Hessius (otras fuentes hablan de un tal Dirck van Wees).
Posiblemente pudo construir el fuerte muy rápidamente, ya que en esa época
los holandeses solían llevar material de construcción en sus barcos para
68erigir fortificaciones. La de Moucheron, al parecer, fue una iniciativa
privada, ya que la Compañía Holandesa de las Indias Orientales (VOC) no se
crearía hasta 1602. Las distintas fuentes no terminan de aclarar si el fuerte se
instaló en Corisco o en las Elobeyes.
Pero no hay ninguna duda de que esta instalación duró muy poco. Al
parecer, en 1601 fue asaltada por los ndiva, los habitantes de la zona del
estuario del Gabón, que estaban irritados porque el fuerte de Corisco les
quitaba su tradicional función de mediadores entre los europeos y las
69poblaciones de tierra firme. No fue un caso aislado : en esos años los ndiva
también atacaron a dos barcos holandeses y a un buque español. Los
70saquearon y, según algunas fuentes, se comieron a sus tripulantes. Al
parecer, fue la última victoria de los ndiva de Gabón, ya que en 1692

64 Patterson, 1975 : 9.
65 Roncière, 1910 : 204.
66 Cordova-Bello, 1964 : 23 y 140.
67 Edmundson, 1903 : 645 ; Gautier, 1950 : 33 ; Walckenaer, 1827 : 128 ; Merlet, 1990 : 22 ;
Recueil des voyages..., 1726 : 10-14.
68 DeCorse, 2010 : 227.
69 Walckenaer, 1827 : 128 ; Gautier, 1950 : 34 ; Merlet, 1990 : 22 ; Bucher, 1973 : 369 ;
Marees, 1987 : 233.
70 Merlet, 1990 : 22 ; Gautier, 1950 : 34.
22


tuvieron una guerra con los habitantes de Cabo López (probablemente del
grupo myène, próximos culturalmente a los ndiva) ; estos últimos vencieron
71y decapitaron a decenas de sus enemigos.
El 2 de agosto de 1601 una expedición del almirante holandés Georges
Spilberg pasó por Elobey y encontró sólo a 5 o 6 supervivientes del fuerte de
Moucheron. En ese momento pasó por la isla también el buque La Esfera del
Mundo, de Moucheron, pero no pudo recogerlos por falta de provisiones. Así
pues, los colonos fueron embarcados en los tres buques de Spielberg y
72llevados hasta las Indias Orientales.
Pese a todo, la presencia de los Países Bajos en la zona se iría
consolidando. En 1607 los holandeses ya habían desplazado a los
portugueses de sus tradicionales mercados centroafricanos y sólo los ingleses
73podían competir con ellos en Gabón. Los holandeses se establecieron en la
isla Dembo, en el estuario del Gabón, a la que llamaron Koningkje eiland (en
74neerlandés, isla del Pequeño Rey, hoy en día conocida como Coniquet).
Según algunas fuentes, a principios del siglo XVII entraron en contacto con
un reino establecido en una isla que llamaban Carabobo, en la zona de
Gabón (las referencias, una vez más, son confusas, pero se nos menciona que
75el reino tenía mil habitantes). Según un documento portugués de la época,
la Relação de Garcia Mendes Castelo Branco, los holandeses compraban
mucho marfil en la zona de Cabo López, y con frecuencia capturaban los
76barcos portugueses que pasaban por esas aguas.
En 1621 se creó la Compañía Holandesa de las Indias Occidentales
(WIC), encargada de comerciar con la América holandesa y de suministrar
esclavos a esta área. Las autoridades holandesas pusieron el área de Gabón y
Corisco bajo el ámbito de actuación de la WIC, lo que todavía provocó una
77mayor marginación de los comerciantes de São Tomé. Éstos, muchas
veces, para mantener sus negocios, se vieron obligados a pactar con los
78holandeses, aun vulnerando las instrucciones de su metrópolis. No
obstante, la decadencia de la pequeña isla fue evidente. En 1635
desaparecieron las atarazanas locales, que se habían especializado en
fabricar barcos de cabotaje para comerciar con la costa africana : no
79volverían a funcionar hasta el año 1721.
La zona de Gabón era bastante frecuentada por los holandeses, ya que en
África Occidental éstos sufrían una competencia feroz por parte de los

71 Recueil des voyages..., 1726 : 176.
72 Recueil des voyages...0-14.
73 Merlet, 1990 : 158 ; Laboratorio, 2011 : 82.
74 Ratanga, 1985 : 14.
75 Linschoten, 1819 : 188.
76 Brásio, 1958, vol. VI : 472.
77 Dantzig, 1980 : 9.
78 Silva, 2011 : 28.
79 Serafim, 2000 : 239.
23


franceses y de los ingleses, y preferían actuar más al sur, donde la presión
80era menor. En Cabo López, en 1609, naufragó el Mauritius, un barco de la
Compañía Holandesa de las Indias Orientales (VOC) que regresaba de
Batam (Indonesia), pasando por Madagascar, Ciudad del Cabo y Congo. Al
parecer, tras su naufragio fue asaltado por los ndiva, quienes probablemente
81se apoderaron de sus cañones. Entre 1634 y 1637 los holandeses
consolidaron su posición en África al tomar los fuertes que los portugueses
tenían en Gabón, Cabo López y Río del Rey (hay quien dice que también
habrían tomado un puesto fortificado en Fernando Poo, pero es dudoso que
ese haya existido jamás).
Dentro de la zona centroafricana, el punto más frecuentado por los
barcos, en el siglo XVII, era Cabo López (según algunos testigos, siempre
82había allí algún buque europeo fondeado). Corisco era considerado un buen
83punto para hacer aguada. Los holandeses, en la época, no solían establecer
84factorías en la costa : preferían comerciar en las playas (aunque se tiene
85constancia de que hacia 1638 tenían un establecimiento en Camerún). Los
ingleses de la Royal African Company, también comerciaban con marfil en
esta región desde barcos, pero tampoco instalaron factorías entre Gabón y
86Camerún, ya que consideraban que su clima era muy insano.
Ingleses y holandeses disponían de pequeños buques de cabotaje que
circulaban entre Río del Rey (en la actual Nigeria) y Cabo López :
compraban esclavos en la costa de esta zona y los depositaban en Cabo
87López, donde siempre había barcos esperando para llevarlos a América.
Pero la zona del Muni no era muy atractiva para los navegantes holandeses,
88quienes alegaban que allí se podían hacer pocos negocios.
Diversos especialistas en historia de Guinea afirman que los holandeses
89se instalaron en la isla de Corisco entre 1642 y 1648. Todas estas
menciones se basan en una única fuente, el libro Islas del Golfo de Guinea
de Abelardo de Unzueta, de 1945. No obstante, Unzueta no aporta ninguna
fuente, y se limita a afirmar que los holandeses, entre 1642 y 1648, en el
momento de máximo esplendor de la WIC, ocuparon todas las posesiones
portuguesas de África, entre las cuales incluye, de forma arbitraria, a
90Corisco. Con toda probabilidad, se trata de un error : si los portugueses
pisaron Corisco en el siglo XVII, su estancia no tuvo demasiada duración ni

80 Emmer, 2006 : 50.
81 L’Hour, 1989 : 27, 78 y 239.
82 Patterson, 1975 : 16.
83 Recueil des voyages..., 1726 : 175.
84 Emmer, 2006 : 46.
85 Serafim, 2000 : 48.
86 British History Online.
87 Emmer, 1998 : 41.
88 Jones, 1995 : 27.
89 Unzueta, 1945 : 71 ; Liniger, 1988 : 24 ; Laboratorio, 2011.
90: 71 ; Dantzig, 1980 : 9.
24


transcendencia. El historiador Klaas Ratelband, en un detallado estudio sobre
la presencia holandesa en la costa africana entre 1600 y 1650, ni siquiera cita
91esta isla. En la zona centroafricana, las áreas más atractivas para los
comerciantes europeos eran el estuario del Gabón y Cabo López, pero estos
puntos no tenían tanta importancia como los grandes centros de intercambio
92del África Occidental, básicamente por cuestión de precios.
La WIC instaló un fuerte en Corisco varias décadas más tarde, hacia 1679
(en 1673 los holandeses habían refundado la WIC, para competir con la
inglesa Royal African Company y la empresa holandesa había adquirido
93mucha fuerza). Corisco, en la época, era el único punto en que los
94holandeses comerciaban entre Gabón y Camerún. El enclave holandés de
Corisco fue creado por orden del gobernador de Mina, con el objetivo de
mantener allí una base para refrescar a los esclavos antes de lanzarlos al duro
viaje a través del Atlántico y así aumentar su tasa de supervivencia (era una
práctica frecuente : los portugueses, por ejemplo, “ refrescaban ” a sus
esclavos en São Tomé o en Cabo Verde).
Para garantizar que los esclavos tuvieran alimentos suficientes para
recuperarse, un grupo de holandeses se estableció allí para plantar maíz y
bananas. Al parecer estos europeos también se dedicaron a comerciar con
marfil y esclavos en las zonas vecinas. No obstante, tuvieron una mortalidad
muy alta, y en poco tiempo murieron 17 de los 40 colonos. Además, la
rentabilidad de la colonia era muy baja y los supervivientes decidieron
95arrasar las instalaciones creadas y abandonar el sitio. No se sabe la fecha
exacta de la retirada holandesa : este puesto todavía figura en las cuentas de
la WIC para el período 1681-1683, con un presupuesto algo inferior al de
96Angola, pero muy superior al de Surinam. Probablemente el puesto debió
clausurarse poco después de 1680, porque en un exhaustivo estudio de
Albert van Danzig sobre los holandeses en el África Occidental entre 1680 y
1740 ni siquiera se menciona el fuerte de Corisco, a pesar de que se citan
97muchos otros enclaves holandeses.
Es posible que los holandeses instalaran un fuerte en la parte continental,
cerca de Kogo, como refuerzo de su puesto principal en las islas. Había unas
ruinas allí, junto al monte Minvalé, que los colonos españoles solían conocer
como “ el fuerte portugués ”, pero que en la antigua tradición oral baseke se
consideraban como pertenecientes a los holandeses. A mediados del siglo
XIX allí todavía se conservaban dos culebrinas. Los misioneros espiritanos,

91 Ratelband, 2003.
92 Ardener, 1972 : 178.
93 Heijer, 2003 : 143.
94 Dapper, 1686 : 317.
95 Heijer, 2003 : 149 ; Burton, 1996 ; Laboratorio, 2011 : 83 ; M’Bokolo, 1981 : 18 ; Bosman,
1721 : 375 ; Goslinga, 1985 : 16.
96 Goslinga, 1985 : 7.
97 Dantzig, 1980.
25


en 1894, se llevaron una a la misión de Butika. No se sabe qué pasó con esta
98culebrina, ni si la otra sigue en los alrededores de Kogo. En todo caso es
difícil afirmar si las armas y la fortificación eran de origen holandés o
portugués.
Sin duda, uno de los productos de la zona de Corisco que atraía más a los
holandeses era el marfil. En el mapa de Blaeu, de 1665, aparecía de forma
muy detallada el estuario del Muni, y en la parte interior de éste, se
99dibujaban elefantes. Las armas debían tener un papel clave en el comercio
con la zona, ya que los cargueros que viajaban hacia allí llevaban siempre
100entre su carga pistolas, carabinas y pólvora (un inglés que visitó Gabón en
esa época aseguraba que los gaboneses tenían incluso numerosos cañones,
101comprados a los portugueses y a los brasileños). También solían llevar
telas de la Costa de Oro, que constituían uno de los principales productos de
102intercambio en la zona de Gabón y Angola.
A pesar de que los holandeses tenían mucha influencia en la zona a
finales del siglo XVII, su poder era disputado por otras potencias. La inglesa
Royal African Company comerciaba con frecuencia en la región. Los buques
ingleses solían ir a Calabar a buscar esclavos y marfil, y prolongaban su
103viaje hacia Gabón y Camerún. Un negrero inglés de la época relataba en
su diario que los habitantes del estuario del Gabón eran grandes
comerciantes, que revendían esclavos y marfil procedentes de una amplia
zona, pero que los ingleses no se fiaban mucho de ellos, ya que se decía que
eran estafadores y ladrones, y que practicaban el incesto. A veces los
ingleses comerciaban directamente con el estuario del Muni, uno de los
104únicos puntos de esta área en que practicaban el comercio. En esa época el
pirata francés Montauban capturó en Cabo San Juan un barco inglés de 24
105cañones, con 350 esclavos a bordo, cera y marfil.



98 CSE-AG, 4J2.1b ; AGA, 81/7050, exp. 16.
99 Blaeu, 2006.
100 Kea, 1971 : 191.
101 AM, Carlyle : 486.
102 Dapper, 1686 : 30.
103 Austen – Derrick, 1999 : 26.
104 AM, Carlyle : 485-487.
105 Montauban, 1698 : 372.
26


La frustrada contraofensiva portuguesa (1692-1722)

A finales del siglo XVII, los portugueses trataron de recuperar influencia
en la región. Incluso enviaron a algunos sacerdotes a Cabo López, a
106convertir a los autóctonos (aunque dichas misiones tuvieron poco éxito).
En 1692 Príncipe se convirtió en un centro esclavista de la Compañía de
Cacheu y de Cabo Verde ; desde esta isla centroafricana se enviaban
expediciones a Gabón y a otras zonas próximas para capturar esclavos que
107eran reenviados hacia América. En 1700 se creó la Compañía de Príncipe,
con potestad para comprar esclavos en las costas comprendidas entre Mina y
Gabón. Pero esta empresa pronto quebró, a causa de sus choques con la
108WIC. Y la potencia económica de la isla de Príncipe se hundiría a partir de
1706, cuando los corsarios franceses se apoderaron brevemente del
109territorio.
Los comerciantes franceses empezaron a frecuentar la zona de Gabón a
110partir de 1700. En 1701, incluso, la Compañía de Senegal se planteó
establecer una pequeña base en Corisco, con 20 empleados, para refrescar a
los esclavos antes de que cruzaran el Atlántico y para que sus barcos hicieran
aguada. Esta Compañía quería aprovechar la estación de esta isla, también,
para comprar cera en la zona, pero descartaba comprar esclavos porque
111según sus fuentes en esa área no se vendían. Esta propuesta de la
112Compañía de Senegal no llegó a cuajar. Pero pronto un suceso afianzaría
la presencia francesa en la zona : en 1702 Felipe V de España concedió el
asiento esclavista, por diez años, a Francia ; esta potencia se comprometió a
llevar 4.800 “ piezas de Indias ” anuales a la América española y 3.000 a las
Indias francesas, todas ellas procedentes de la zona comprendida entre
113Angola y Corisco.
Pocos años después, se intensificó la presencia británica en África
Central. Los ingleses se asentaron firmemente en Glass, en el estuario del
114Gabón, y paralelamente comerciaban en Cabo López : compraban cera,
115esclavos y marfil, a cambio de piezas de metal, armas y aguardiente.
También empezaron a frecuentar el área de Corisco y Gabón algunos barcos
españoles (tenemos noticia de que algunos de ellos sufrieron asaltos de las
poblaciones costeras). Los esclavistas daneses también se hicieron presentes

106 Montauban, 1698 : 391 ; Patterson, 1975 : 17.
107 Galvão – Selvagem, 1951 : 238.
108 Merlet, 1990 : 34.
109 Galvão: 238 ; Sousa, 2006 : 206.
110 Bucher, 1986 : 138.
111 ANF/COL/C/6/3.
112 Merlet, 1990 : 33.
113 Thomas, 1997 : 226.
114 Bucher, 1986 : 138 ; M’Bokolo, 1981 : 16.
115 Montauban, 1698 : 392.
27


durante algún tiempo en Gabón e incluso llegaron a ocupar una de las islas
116del estuario brevemente. Hacia 1710 fueron los brasileños quienes
empezaron a visitar la región : los barcos negreros de Bahía iban con
frecuencia a São Tomé y a los territorios vecinos para practicar la trata, tanto
117de forma legal como mediante el contrabando.
La concurrencia entre negreros de distintas naciones dinamizó el
118comercio en la zona. Pero la competencia era feroz, y los piratas
perseguían sin cesar a los negreros. Se tiene constancia de que en 1719 dos
buques piratas ingleses, con tripulación de diversas nacionalidades, asaltaron
en la zona de Cabo López al buque francés Dunquerque ; consiguieron
llevarse su carga, consistente en 130 esclavos, 600 fusiles de trata, piezas de
tela, aguardiente y otras mercancías. Al parecer dichos piratas también se
habían apoderado, en África Central, de algunos barcos holandeses y
119portugueses.

El triunfo pírrico de la Compañía de Corisco (1723-1738)

Los portugueses, muy debilitados, trataron de pactar con los franceses
para seguir explotando los territorios centroafricanos. Lo hicieron a través
del nantés Jean Dansaint, un capitán negrero que conocía bien la región,
aunque no tenía muy buena reputación. En 1715 capitaneaba el barco
esclavista Reine de Nantes, y fue retenido en Príncipe por cuestiones
fiscales. Para sortear el problema firmó una venta de esclavos ficticia al
gobernador de la colonia y de esta forma, fingiendo que los esclavos
pertenecían al alto funcionario, pudo seguir su viaje hacia Brasil, donde
vendió a los esclavos. Fue acusado de contrabando y condenado, pero tras
120diversos recursos los portugueses terminaron por indemnizarlo.
Dansaint tenía una idea clara : dedicarse a la trata desde Corisco. Incluso
sugirió a la Compañía Francesa de las Indias Occidentales la posibilidad de
121crear una base esclavista en Corisco, pero la propuesta no prosperó (en
algún momento también pensó en establecer un enclave negrero en Cabo
122Tres Puntas). Tras este fracaso, Dansaint fue con su propuesta a los
123portugueses, con el apoyo explícito del gobierno francés. Su idea fue
aprobada, y el gobierno portugués decidió crear la Compañía de Corisco, que
debía llevar a Brasil esclavos de la zona situada entre Cabo López y el río

116 M’Bokolo, 1981 : 16.
117 Sousa, 2006 : 244.
1181 : 17 ; Vellut, 1989 : 146.
119 ANF-OM - Déclaration...
120 Pijning, 2001 : 68 ; ANF/AE/B/I/657 ; ANF/AE/B/I/660, p. 18-19 ; slavevoyages.org,
viajes 40.281, 40.283 y 49.703.
121 Pijning, 2001 : 71.
122 ANF/AE/B/I/657.
123 ANF AE/B/I/657 : 138-139.
28


Camerún, para trabajar en las minas y en las plantaciones de azúcar y tabaco.
Entre las obligaciones de esta compañía figuraba la de establecer, con su
propio capital, una fortaleza en Corisco, que al cabo de 15 años debía ser
transferida al gobierno portugués. A cambio, la Corona lusa le cedió el
monopolio del comercio en la zona, e incluso le reconoció el derecho a
atacar a cuantos buques compitieran con ella en la región. Jean Dansaint fue
nombrado gobernador de Corisco y recibió patente de capitán de mar y de
124guerra.
La Compañía fue constituida formalmente en junio de 1723 por diversos
hombres de negocios portugueses y nanteses : Jean Dansaint, Manoel
Domingos do Paço, Francisco Nunes da Cruz, Noël Houssaye, Lourenço
Pereira y Bartholomeo Miguel Vienne. La presencia extranjera en esta
compañía era notable : entre los inversores figuraban varios ingleses, un
flamenco y tres franceses. Para evitar un excesivo predominio extranjero, el
gobierno luso impuso que un mínimo del 50 % de los empleados de la
125Compañía debían ser portugueses.
La creación de esta Compañía estaba destinada, en parte, a contrarrestar
los crecientes vínculos de Brasil, por aquel entonces colonia portuguesa, con
la costa africana. Los comerciantes de Bahía habían empezado a comerciar
directamente con África (principalmente con Mina) y el gobierno portugués
126se sentía alarmado por esta dinámica. La Compañía de Corisco debía
reforzar el comercio triangular frente a la intromisión brasileña : su función
era comprar mercancías en Portugal, cambiarlas por esclavos en África,
desembarcar los esclavos en Brasil y llevar mercancías brasileñas a Portugal.
El gobierno estableció que se debía desembarcar en Corisco toda la carga
embarcada en Europa (básicamente coral fino, espejos pequeños, cuentas de
cerámica y cristal, sal para salazones de pescado, ropas de India y de
Portugal, armas de fuego, armas blancas, cachimbas, hierro de Suecia en
127barra y palanganas de cobre).
La constitución de esta compañía despertó la animadversión de los
brasileños, muy activos en el comercio negrero. Los brasileños, según los
acuerdos de paz luso-neerlandeses de 1661, no podían negociar con Mina,
una zona donde se había establecido el monopolio holandés. No obstante lo
hacían, a espaldas del gobierno portugués, pagando un 10% del valor de la
128mercancía a la WIC.
El gobierno francés inicialmente había apoyado a Dansaint, pero pronto
protestó contra la Compañía de Corisco, porque el monopolio sobre la región
centroafricana ofrecido a ésta afectaba a algunos de sus mercados

124 Verger, 1968 : 76 y 92 ; Alvará..., 1723 ; Silveira, 1954 : 6-17.
125 : 75-76 ; Pijning, 2001 : 72 ; Alvará..., 1723.
126 Pijning, 2001 : 64.
127 Alvará..., 1723 ; Silveira, 1954 : 6-17.
128 Pijning : 2001 : 66 y 74 ; Merlet, 1990 : 34 ; Schwartz – Postma, 2003 : 184.
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tradicionales, y convertía a los buques franceses en posibles presas de la
129Compañía. Los más ofendidos, sin duda, fueron los holandeses, quienes
alegaban que los tratados luso-neerlandeses reconocían Corisco como zona
de influencia de Holanda, y añadían que la autorización para capturar barcos
extranjeros entre Río del Rey y Cabo López vulneraba los acuerdos
lusoneerlandeses suscritos en 1641 y 1661. Además, aseguraban que Cabo
López era propiedad de la WIC desde 1680, y que por tanto el territorio
comprendido entre Camerún y Cabo López estaba bajo soberanía
130holandesa. Los ingleses, en cambio, contemplaban con escepticismo las
maniobras de Dansaint : creían que la Compañía no tenía bastante capital
como para cumplir sus objetivos y aseguraban que Dansaint era un
131farsante. El tiempo demostraría que no se equivocaban.
Pese a las protestas de brasileños, franceses y holandeses, el 5 junio de
1724, Dansaint salió de Lisboa hacia Corisco con tres buques, uno de ellos
un barco de 40 cañones que él mismo había vendido a la Compañía por
15.000 cruzados. La salida fue bastante conflictiva, ya que Dansaint reclutó
como tripulación a numerosos desertores de la Compañía Francesa de las
Indias, lo que provocó una nueva protesta diplomática francesa ante la corte
132portuguesa.
La empresa no podía empezar con mejores augurios : antes de llegar a su
destino Dansaint se cruzó con un barco negrero holandés. Y considerando
que vulneraba el monopolio recién otorgado a la Compañía de Corisco lo
133asaltó y se apoderó de él, obteniendo 80 esclavos.
El plan inicial de Dansaint era establecerse en Corisco y, mediante tres
134balandras, dedicarse a comerciar en la zona del Muni. Pero la Compañía
jamás llegó a construir una fortaleza en Corisco. Al parecer, al llegar allí
Dansaint se dio cuenta de que la isla no reunía las condiciones óptimas para
convertirse en una base negrera ; posteriormente alegó que había dejado la
135isla por problemas de suministro de agua, lo que es poco creíble. Decidió
continuar viaje hacia el sur y establecerse en Cabo López, una zona que en
ese momento había tomado el liderazgo del comercio negrero en la región.
Allí construiría una fortaleza, la única de que dispuso la Compañía a lo largo
136de su existencia.
El nantés comerció con esclavos en la zona del Muni : en 1724 aseguraba
que había capturado 550 esclavos en Corisco y que los había vendido en
Brasil a muy buen precio (debía referirse en realidad al estuario del Muni,

129 NAUK, SP 89/31 : p. 85.
130 Verger, 1968 : 93 ; Corte-Real, 1727 : 20-22 y 55-56.
131 NAUK, SP 89/31 : 45 ; Pijning, 2001 : 72.
132 ANF/AE/B/I/663 : 76, 100 y 139 ; NAUK, SP 89/31 : 90.
133 ANF/AE/B/I/663 : 264.
1343 : 100.
135 Pijning, 2001 : 73.
136 ANF/AE/B/I/663 : 236.
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