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Portada

Cueva de los Portales: un sitio arcaico del norte de Michoacán, México

Brigitte Faugère (dir.)
  • Editor : Centro de estudios mexicanos y centroamericanos
  • Año de edición : 2006
  • Publicación en OpenEdition Books : 24 abril 2013
  • Colección : Arqueología
  • ISBN electrónico : 9782821827837

OpenEdition Books

http://books.openedition.org

Referencia electrónica

FAUGÈRE, Brigitte (dir.). Cueva de los Portales: un sitio arcaico del norte de Michoacán, México. Nueva edición [en línea]. Mexico: Centro de estudios mexicanos y centroamericanos, 2006 (generado el 24 enero 2014). Disponible en Internet: <http://books.openedition.org/cemca/1079>. ISBN: 9782821827837.

Edición impresa:
  • ISBN : 9789680301034
  • Número de páginas : 288

© Centro de estudios mexicanos y centroamericanos, 2006

Condiciones de uso:
http://www.openedition.org/6540

Hasta el día de hoy, la Cueva de los Portales es el único lugar en el centro norte de México que ha conservado niveles estratigráficos de la época arcaica. Localizado en la parte norte del Estado de Michoacán, Municipio de Penjamillo, el sitio presenta una larga secuencia de ocupación que pudo iniciarse hacia el año 5200 a.C, y prolongarse hasta la Conquista, con una última ocupación por cazadores-recolectores del Pos-clásico. Sin embargo, su principal interés radica en los vestigios ubicados entre el tercero y el sexto milenio a.C. De hecho, se identificaron cuatro fases cronológicas para el intervalo temporal 5200-2000 a.C. En cada fase se encontraron pisos en ocasiones con fogones, acondicionamientos antrópicos conservados, abundante material lítico con herramientas de obsidiana y de rocas andesíticas y desechos alimenticios. El presente volumen ofrece un minucioso análisis de los trabajos de excavación, de la secuencia de ocupación y de los materiales localizados. Es producto de un trabajo colectivo en el que participaron especialistas dedicados al estudio del material lítico y óseo, de las sepulturas, de la arqueofauna, de los fechamientos, de la paleobo-tánica y de los suelos. El resultado permite esbozar la reconstitución de los modos de vida en las fases La Garza (5200-4500 a.C); Palomo (4500-3100 a.C); Portales 3100-2500 a.C.) y Salto (2500-2000 a.C), así como ubicar as ocupaciones en el periodo arcaico en México.

    1. Las excavaciones

      1. LAS DOS TEMPORADAS DE EXCAVACIÓN
      2. EL ESPACIO EXCAVADO
      3. DESCRIPCIÓN GENERAL DE LA ESTRATIFICACIÓN
      4. MÚLTIPLES ALTERACIONES
    2. La cronología

      1. ESTRATIGRAFÍA Y DEFINICIÓN DE LOS NIVELES DE OCUPACIÓN
      2. LAS DATACIONES ABSOLUTAS
      3. LOS ESCASOS APORTES DEL ESTUDIO CERÁMICO
      4. ¿CUÁLES USOS HA TENIDO EL SITIO EN ÉPOCAS RECIENTES?
      5. DEFINICIÓN DE LA SECUENCIA DE OCUPACIÓN Y DE LAS SUCESIVAS FASES CRONOLÓGICAS
  1. Segunda parte. Materiales arqueológicos, sepulturas, arqueofauna y fechamientos

    1. Introducción

    2. Los acondicionamientos antrópicos asociados con los pisos de ocupación

      Brigitte Faugère
      1. DESCRIPCIÓN DE LOS ACONDICIONAMIENTOS ANTRÓPICOS HALLADOS EN LAS EXCAVACIONES
      2. INTERPRETACIÓN
    3. El material lìtico: un enfoque tipológico

      Brigitte Faugère y Nelly Silva Sánchez
      1. PRESENTACIÓN E INVENTARIO
      2. ESTUDIO TIPOLÓGICO
      3. PUESTA EN EVIDENCIA DE LOS PROCESOS EVOLUTIVOS
    4. El material lìtico: estudio tecnológico

      Christine Cochin
      1. ANÁLISIS DE LAS CADENAS OPERATIVAS EN EL CASO DE LA OBSIDIANA
      2. ANÁLISIS DE LAS CADENAS OPERATIVAS EN EL CASO DE LA ANDESITA
    1. La industria ósea

      Brigitte Faugère
      1. DESCRIPCIÓN
      2. COMENTARIOS
    2. Objetos de ornamento de piedra o de concha

      Brigitte Faugère
      1. PLACAS DE PIEDRA PULIDA
      2. CONCHA LABRADA
    3. Las sepulturas

      Gregory Pereira
      1. CARACTERÍSTICAS GENERALES Y DISTRIBUCIÓN DE LOS RESTOS HUMANOS
      2. DESCRIPCIÓN DE LOS DEPÓSITOS FUNERARIOS IN STTU
      3. LOS HUESOS AISLADOS
      4. COMENTARIOS
    4. La arqueofauna

      Óscar J. Polaco
      1. FAUNA INTRUSIVA
      2. FAUNA IMPORTADA
      3. FAUNA MUY RARA
      4. FAUNA RARA
      5. FAUNA COMÚN
      6. CONCLUSIONES
      7. AGRADECIMIENTOS
      8. LA CLASIFICACIÓN Y NOMENCLATURA DE LOS TAXA IDENTIFICADOS SIGUE A VAUGHT (1989), FLORES-VILLELA (1993), AMERICAN ORNITHOLOGISTS’S UNION (1983) YWILSON YREEDER (1993). ASIMISMO SE DAN LOS NOMBRES COMUNES
      9. INVENTARIO POR TAXA Y PROCEDENCIAS DEL MATERIAL ARQUEOZOOLOGICO IDENTIFICADO EN LA CUEVA DE LOS PORTALES
      10. DISTRIBUCIÓN DEL HUESO MODIFICADO EN LA CUEVA DE LOS PORTALES. TODAS LAS PIEZAS ESTÁN ELABORADAS CON HUESOS DE VENADO COLA BLANCA (ODOCOILEUS VIRGINIANUS)
    5. Los fechamientos

      María Magdalena de los Ríos Paredes
      1. ANTECEDENTES DEL LABORATORIO Y EQUIPO EMPLEADO
      2. DETALLES TÉCNICOS EN LA DETERMINACIÓN DEL 14C Y DESCRIPCIÓN DEL PROCESO DE FECHAMIENTO
      3. RESULTADOS
  1. Tercera parte. Siete milenios de ocupación humana en el centro-norte de michoacán

    1. Introducción

    2. Fase La Garza [algún(os) momento(s) entre 5200-4500 a.C.]

    3. Fase Palomo [algún(os) momento(s) entre 4500-3100 a.C.]

    4. Fase Portales (3100-2500 a.C.)

    5. Fase Salto (2500 – 2000 a.C?)

    6. Del Preclásico a la época tarasca: una visión trunca

      1. EL PRECLÁSICO
      2. EL CLÁSICO Y EL POSTCLÁSICO TEMPRANO
      3. LA OCUPACIÓN TARASCA DEL ABRIGO
      4. ¿UNA MANIFESTACIÓN DE LA FRONTERA NORTE?
  1. Conclusión

    1. Balance

    2. Evoluciones tipológicas y comparaciones regionales

    3. Cueva de los Portales: un sitio arcaico del centro-norte de México

  2. Catálogo gráfico

  3. Anexos

    1. Anexo 1

    1. Informe del estudio polínico y del análisis de los macrorrestos vegetales procedentes de la Cueva de los Portales

      Susana Xelhuantzi López
    2. Anexo 2

      Algunas propiedades químicas y físicas de los suelos

      Estela Carmona e Hilda Rivas
  1. Bibliografía

Agradecimientos

1Queremos agradecer a las personas y a las instituciones que permitieron la realización de este estudio, así como su publicación: al Consejo de Arqueología y a la Coordinación de Arqueología del inah, en particular al Ing. Joaquín García Barcena y al Dr. Alejandro Martínez Muriel por sus apoyos, a la Subdirección de Laboratorios y Apoyo Académico de la misma institución por su colaboración, así como al Ministerio de Asuntos Extranjeros de Francia y al cnrs por el financia-miento de los trabajos de campo. El cemca, y sus directores Thomas Calvo, Martine Dauzier y Jéróme Monnet, proporcionaron la infraestructura necesaria para el desarrollo de las temporadas de campo y de los estudios en laboratorio. En el trabajo de campo, tuvimos todo el apoyo de las autoridades del Municipio de Penjamillo; y queremos también agradecer a los trabajadores que nos ayudaron en las excavaciones, así como a Angélica, Ana y Marta Díaz y Víctor Hugo Cervantes. Jean Hennequin se encargó de la traducción del francés del manuscrito, Françoise Bagot y Rodolfo Ávila, respectivamente de los dibujos y los mapas, con su habitual maestría. Finalmente, a Véronique Darras, Joëlle Gaillac, Michèle Julien, Leonardo López Luján, Dominique Michelet, Antoinette Nelken Temer, Eric Taladoire y Carlos Viramontes que aceptaron leer el manuscrito antes de su publicación y a quienes agradecemos sus valiosos comentarios.

Prólogo

1Cuando, en el transcurso de una temporada de prospección y excavación emprendida en marzo de 1985 en el norte de Michoacán, descubrimos el abrigo de Los Portales y decidimos realizar en este sitio un sondeo estratigráfico, distábamos mucho de sospechar que se trataba de un sitio antiguo, quizá uno de los más antiguos del Occidente de México. En aquel entonces, el centro de nuestro interés radicaba en la búsqueda de abrigos o cuevas susceptibles de haber sido ocupados por poblaciones nómadas o seminómadas que recorrieron esta región tras el repliegue de la frontera norte de Mesoamérica, a fines del Postclásico tardío. Estas investigaciones se llevaban a cabo en el marco de un proyecto pluri-disciplinario del cemca, el proyecto Michoacán, encabezado por Dominique Michelet, y cuyos desarrollos temáticos se prolongarían hasta el año de 1986. La excavación completa del sitio se verificó en julio y agosto de 1993, con la colaboración de Christine Cochin y de Gregory Pereira, en el marco de la tercera fase del proyecto, llamada “Proyecto Zacapu”, dirigida por Marie-Charlotte Arnauld.

2Desde el momento de su descubrimiento, el sitio pareció digno de interés: en primer lugar, por su posición en el fondo de una profunda barranca, bastante alejada de los actuales pueblos, y en un lugar sin salida, fuera de los sectores de tránsito de los hombres y del ganado. Esta barranca presentaba varios indicios de ocupación prehispánica: tres o cuatro pequeños abrigos cubiertos de un abundante material lítico, una cueva y un sitio con pinturas rupestres. Esta densidad, bastante elevada, de vestigios antiguos podía explicarse en parte por la presencia de varios manantiales permanentes, el más importante de los cuales se situaba precisamente en el extremo sur de la barranca y en la cercanía del abrigo de los Portales. Otro elemento de suma relevancia era el hecho de que el abrigo mismo presentaba un voluminoso relleno, a tal grado que el espacio libre entre el piso y la bóveda era demasiado bajo como para permitir el paso de hombres o de animales de gran tamaño. Aunque el abrigo era de poca extensión, estaba precedido por una plataforma bastante amplia, susceptible también de poseer cierta profundidad de sedimentos. El material arqueológico estaba presente en el piso, en forma de tepalcates y de piezas líricas de obsidiana y andesita, y el portal del abrigo aún llevaba vestigios de pinturas rupestres blancas y negras, lo cual no hacía sino confirmar la ocupación del sitio en la época prehispánica. Estas observaciones nos incitaron a practicar un sondeo estratigráfico que reveló, en sus capas más profundas, por lo menos una ocupación acerá-mica, fechada posteriormente gracias al 14C en el horizonte arcaico.

3La existencia de vestigios que se remontaban a épocas tan antiguas, no constituía realmente una sorpresa. En efecto, varios indicios mostraban que la región había sido ocupada mucho antes del Preclásico, aunque esta época seguía siendo la más remota realmente conocida. La existencia de mamutes, algunos de los cuales fueron quizá cazados por los hombres, se ha comprobado en distintos lugares de la región; recordemos, en particular, que un fragmento de hueso había sido localizado en el fondo de un pozo estratigráfico en Loma Alta, en los lomeríos situados cerca de Zacapu (Arnauld, Carot & Fauvet-Berthelot, 1993), aunque la existencia de auténticas huellas de cortaduras de destaza-miento a nivel de las articulaciones siempre ha sido un punto debatido e insuficientemente esclarecido. Por otra parte, en fechas más recientes se localizó un mamut entero cerca de Purépero, aunque en este caso tampoco pudo comprobarse realmente su asociación con el hombre. En cambio, se habían encontrado en un amplio abrigo rocoso del norte de Michoacán puntas relacionadas tipológicamente con los cazadores de mamutes y de bisontes del Pleistoceno, en particular puntas asimiladas a los tipos Clovisy Agote Basin (Faugère-K., 1996). El descubrimiento de estas puntas atestiguaba, por consiguiente, la presencia -por lo menos temporal- del hombre en la región antes del final de la época glaciar. Desafortunadamente, estos vestigios estaban totalmente aislados y carecían de contexto estratigráfico, debido a las destrucciones ocasionadas por las ocupaciones posteriores. En tales condiciones, los conocimientos acerca de los períodos precerá-micos a nivel local sólo podían ser extremadamente esquemáticos; pero también seguían siendo muy escasos si se extendían la indagaciones hacia el conjunto del centro-norte y del Occidente de México. En efecto, los datos acerca de estos períodos se concretan a algunos descubrimientos de naturaleza similar, es decir, osamentas de mamutes sin asociación directa con el hombre, y puntas tipológicamente antiguas halladas en la superficie (Cabrera Castro, 1972; Lorenzo, 1964). En la costa, el sitio de Matanchén revelaba una ocupación que se remontaba a 1500 a.C, pero que estaba directamente ligada al medio marino y a la explotación de sus recursos. Con el sitio de El Opeño, cuya ocupación se remonta a 1400 a.C, se entraba así en el Preclásico, sin conocer nada, o casi nada, acerca de las ocupaciones anteriores. De ahí la importancia del sitio de la Cueva de los Portales.

4Lo excepcional, en el caso de la Cueva de los Portales, era el descubrimiento de sucesivos niveles precerámicos in situ, en una región densamente poblada, donde los abrigos se utilizan en forma sistemática, o casi sistemática, como establos y se limpian regularmente; sin contar con que las cuevas y abrigos se “exploran” sistemáticamente con la esperanza de hallar tesoros sepultados durante la época colonial o los períodos de crisis, en particular durante la rebelión cris-tera. El contexto local como el fechamiento excepcional del sitio dieron a la exploración un carácter de urgencia y, una vez iniciada su excavación, era imprescindible proseguirla hasta su conclusión. En este sentido, la excavación se desarrolló en un ambiente de “rescate”, aun si los métodos aplicados tuvieron que tomar en cuenta la naturaleza de la ocupación, que requería de un registro lo más exhaustivo posible de las ocupaciones arcaicas. Una vez las excavaciones terminadas, pudimos contar con la colaboración de arqueólogos y de varios especialistas que se encargaron de los estudios de los diferentes materiales encontrados en las exploraciones. Estos estudios fueron reunidos para componer una monografía colectiva del sitio, que presentamos aquí.

5El presente trabajo está organizado en tres partes, que describirán sucesivamente el sitio, su entorno natural y su secuencia de ocupación (Primera parte); los materiales arqueológicos, las sepulturas y la fauna hallados durante las excavaciones, así como los fechamientos por radio-carbono (Segunda parte); y finalmente, una tercera parte retomará los distintos elementos característicos de cada fase cronológica. De manera más específica, la primera parte se dedicará a presentar todos los elementos del paisaje, tanto presente como pasado, con el fin de definir el marco ecológico en torno al abrigo, así como sus evoluciones en el transcurso del tiempo, apoyándose especialmente en el estudio de los restos botánicos de Susana Xelhuantzi López (Anexo 1). Posteriormente se expondrán los métodos de investigación, lo cual permitirá desembocar en la presentación de los resultados de la excavación. Finalmente se definirá la secuencia cronológica, con base en los datos estratigráficos, las dataciones absolutas y el estudio de la cerámica. La segunda parte incluirá el estudio de los materiales arqueológicos (Christine Cochin, Brigitte Faugére y Nelly Silva), de las sepulturas (Grégory Pereira), de la arqueofauna (Osear J. Polaco) y una presen-tación de los fechamientos 14C (María Magdalena de los Ríos). La tercera y última parte propondrá una reconstrucción de los modos de vida para cada fase1, desde la más antigua (La Garza: 5200-4500 a.C.) hasta el final de la fase Salto (2000 a.C, aproximadamente), y presentará una breve visión de los períodos más recientes, desde el Preclásico hasta la época de la Conquista.

Notas

1 Tomando también en cuenta algunas propiedades químicas de los sedimentos (análisis realizados por E. Carmona e H. Rivas, véase cuadro del Anexo 2)

Brigitte Faugère

Primera parte. El sitio y su secuencia de ocupación

Introducción

1En el fondo de una abrupta barranca, al pie de acantilados erizados de órganos y nopales, se encuentra el pequeño abrigo rocoso conocido localmente como Cueva de los Portales, debido a la serie de portales bajos que adornan su entrada. Sólo es posible acceder al fondo de la barranca remontando el curso del riachuelo El Salto, cuyas aguas sólo corren realmente entre las peñas durante la temporada de lluvias, o bajando a través de dos o tres accesos laterales ubicados en sectores menos inclinados, donde los acantilados no son tan abruptos. Es un lugar poco frecuentado, considerado además como peligroso en la época de lluvias, cuando algunas zonas de la barranca se encuentran totalmente cubiertas por las aguas tumultuosas del torrente que arrastra todo a su paso. Fuera de esta temporada, la barranca está seca, pero conserva una agradable frescura, y a todo lo largo del año subsisten manantiales en dos lugares distintos. Así, lejos de ser un lugar hostil a la vida, la barranca del río El Salto ha constituido desde siempre un refugio para hombres y animales en busca de alimento y de agua. En efecto, las poblaciones que habitaron el norte de Michoacán, en el límite del México semiárido, tuvieron que enfrentar el problema –más o menos agudo según las épocas– de la escasez de agua. La naturaleza del clima y sus evoluciones, así como la inestabilidad de las precipitaciones, explican en parte el modo de vida de las poblaciones que, en el transcurso del tiempo, pasaron de la etapa de agricultores pioneros, luego bien asentados, a la etapa de seminóma-das que en forma cíclica recorrían la región, o bien, durante períodos particularmente críticos, de nómadas menos apegados a la tierra (Faugére, 1996). Para todos, sin embargo, las barrancas y fallas constituyeron cotos de caza y reservas permanentes de recursos ligados a la subsistencia.

2Entre las barrancas de la región, la del Salto presenta importantes ventajas con sus dos manantiales que conservan la humedad necesaria para el crecimiento de una gran variedad de vegetales silvestres, los cuales a su vez atraen a los distintos componentes de la cadena alimenticia. En tales condiciones, no es sorprendente que los primeros hombres que poblaron la región hayan escogido este lugar para establecerse. En esta primera parte presentaremos las características físicas del sitio y las situaremos dentro de su entorno natural, tanto presente como pasado. Posteriormente, describiremos brevemente las condiciones en las cuales se llevaron a cabo los trabajos arqueológicos, así como los métodos utilizados para el establecimiento de la secuencia cronológica.

El sitio, su entorno natural en el presente y en el pasado

1La Cueva de los Portales se localiza a los 20° 04’ 53” de latitud norte y los 101° 55’ 10” de longitud, en el norte del estado de Michoacán (figura 1). Esta región se sitúa en el centro-occidente de México, una zona intermedia ubicada en los confines de la altiplanicie central y al principio que aquello que, sobre la base de criterios a la vez geográficos y culturales, suele llamarse el Occidente de México. De manera más precisa, se trata de un sector de transición entre las Tierras Altas, que ocupan el centro de Michoacán, y el Bajío, vasta extensión plana y mucho más baja, orientada en dirección este-oeste y ocupada en parte por el valle del río Lerma, en el estado de Guanajuato (figura 2). La región cercana al abrigo rocoso conforma, por lo tanto, una zona en declive bastante regular, orientada hacia el norte y hacia el cercano valle del Lerma (figura 3). El sitio se encuentra a 1 800 m de altitud, mientras que el promedio del Bajío se sitúa localmente alrededor de 1 600 m y que las tierras altas rebasan con frecuencia los 3 000 m, lo cual lo sitúa en una posición de pie de vertiente. La cercanía de las ricas tierras del Bajío desempeñó probablemente un importante papel en la implantación de los pueblos actuales, y la densidad demográfica es bastante elevada. El pueblo más cercano es Penjamillo, situado a unos cinco kilómetros, aproximadamente, al norte del sitio, accesible a través de una mala terracería y un pequeño camino pedregoso. Se trata de un pueblo bastante próspero, que tuvo sus momentos de gloria antes de la Revolución de 1910, cuando varias grandes haciendas compartían la explotación de las tierras del valle. Las actividades económicas del pueblo han permanecido resueltamente vueltas hacia el norte, aun cuando su tutela administrativa se extienda esencialmente hacia el sur. El municipio de Penjamillo agrupa varios caseríos, los cuales, en cambio, son pobres, debido a que la agricultura es poco productiva y aleatoria, y los hombres suelen exiliarse, por lo menos en forma temporal, para ir a trabajar a los Estados Unidos.