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¿Nombres o apellidos?

De
467 pages

El Instituto de Estudios Bolivianos se complace en presentar ¿Nombres o Apellidos? El sistema nominativo aymara. Sacaca S. XVII de la investigadora Ximena Medinaceli. La publicación de esta obra tiene una doble significación: desde la perspectiva de la autora, se trata de un trabajo que marca una etapa en la vida intelectual de Medinaceli, pues revela la madurez de la aventura indagadora que inició hace años; desde el punto de vista del contexto académico de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, es una muestra de la investigación interdisciplinaria, una de las características de nuestro Instituto.


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Portada

¿Nombres o apellidos?

El sistema nominativo aymara. Sacaca, siglo XVII

Ximena Medinaceli
  • Editor: Institut français d’études andines, Instituto de Estudios Bolivianos
  • Año de edición: 2003
  • Publicación en OpenEdition Books: 10 junio 2015
  • Colección: Travaux de l’IFÉA
  • ISBN electrónico: 9782821844629

OpenEdition Books

http://books.openedition.org

Edición impresa
  • ISBN: 9789990503500
  • Número de páginas: 467
 
Referencia electrónica

MEDINACELI, Ximena. ¿Nombres o apellidos? El sistema nominativo aymara. Sacaca, siglo XVII. Nueva edición [en línea]. Lima: Institut français d’études andines, 2003 (generado el 09 noviembre 2015). Disponible en Internet: <http://books.openedition.org/ifea/4434>. ISBN: 9782821844629.

Este documento fue generado automáticamente el 9 noviembre 2015. Está derivado de une digitalización por un reconocimiento óptico de caracteres.

© Institut français d’études andines, 2003

Condiciones de uso:
http://www.openedition.org/6540

Índice
  1. Presentación

    Wálter Navia Romero
  2. Prefacio

    Thérèse Bouysse-Cassagne
  3. Agradecimientos

    Ximena Medinaceli
  4. Introducción

  5. Primera parte. El contexo

    1. Los estudios sobre nombres personales

    2. Aproximación metodológica

      1. La reconstrucción del contexto
      2. Las palabras y los nombres
      3. Un sistema de clasificación
      4. Memoria colectiva e identidad
    3. Las revisitas como fuente de investigación

      1. Las visitas como fuente de investigación
      2. Qué tienen las visitas
      3. La revisita de 1614
    4. Historia de un repartimiento

      1. La región de Chayanta
      2. Historia de los Charkas
      3. Las autoridades étnicas
      4. La iglesia en la historia local
    1. Situación demográfica

      1. La caída demográfica
      2. La organización interna del Repartimiento de Sakaka
      3. DISTRIBUCIÓN SEGÚN EDADES
      4. DISTRIBUCIÓN SEGÚN SEXO
      5. SITUACIÓN FAMILIAR Y SOCIAL
      6. DIFERENCIACIÓN SOCIAL
      7. CATEGORÍAS ESPECIALES
  1. Segunda parte. Los nombres personales

    1. Lectura desde la historia

      1. La tradición española
      2. La tradición prehispánica
      3. Tiempo de dar un nombre
      4. Para elegir un nombre
      5. Los nombres indígenas en la Colonia
    2. Lectura “estadística”

      1. Los nombres y los sexos
      2. Nombres comunes, compartidos y únicos
      3. Localidad
      4. Nombres según parcialidades
      5. Nombres según ayllu
      6. Localidad y frecuencia del uso de nombres
      7. NOMBRES Y ESTADO CIVIL
      8. NOMBRES Y EDADES
    3. Lectura “semántica”

      1. INTRODUCCIÓN
      2. FILIACIÓN LINGÜÍSTICA
      3. UNA APROXIMACIÓN A LOS CAMPOS SEMÁNTICOS
  2. A manera de conclusiones

  3. Anexos

    1. Anexo 1

    2. Anexo 2

    1. Anexo 3

    2. Vocabulario de nombres femeninos

  1. Bibliografía

Presentación

Wálter Navia Romero

1El Instituto de Estudios Bolivianos se complace en presentar ¿Nombres o Apellidos? El sistema nominativo aymara. Sacaca S. xvii de la investigadora Ximena Medinaceli. La publicación de esta obra tiene una doble significación: desde la perspectiva de la autora, se trata de un trabajo que marca una etapa en la vida intelectual de Medinaceli, pues revela la madurez de la aventura indagadora que inició hace años; desde el punto de vista del contexto académico de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, es una muestra de la investigación interdisciplinaria, una de las características de nuestro Instituto.

2Desde su tesis de licenciatura, Medinaceli se preocupó por indagar en los problemas de la comunidad aymara. En 1986, se graduó con la tesis de licenciatura Comunarios y Yanaconas. Resistencia pacífica de los indios de Omasuyus. Siglo xix (Inédita), donde se sellaba la vocación investigadora y la orientación de la misma. En 1998, se graduó, con la tesis de Maestría que es el tema de la presente publicación, un trabajo que posee todas las características de un estudio elaborado con las más altas exigencias académicas. Se trata no solamente de la pericia en la recolección de datos, en su ordenamiento y sistematización impecable, sino de saber utilizarlos con la finalidad de encontrar y revelar su sentido profundo, secreto, no manifiesto. Como ella misma expone o, tal vez mejor, relata en su introducción, se transcurre por diversas lecturas, desde la simple observación de las muestras hasta la penetración en un aspecto profundo del imaginario colectivo de una comunicad cultural. Lo que podría parecer como una referencia a un aspecto superficial de una comunidad, sus nombres, termina siendo el hilo de Ariadna que nos conduce al transfondo del laberinto lingüístico para encontrar en su médula los espacios creativos de una comunidad cultural, creatividad que se conserva y trabaja, a pesar de haber sido sometida no sólo política, sino también culturalmente.

3En segundo lugar, esta es una investigación histórica sobre bases lingüísticas y semiológicas. Se trata, por consiguiente, de una visión desde perspectivas teóricas y metodológicas diversas. Pero no se recurre a otras disciplinas para añadir simplemente información complementaria, sino para transcurrir por vías colaterales porque son necesarias para acceder al camino troncal que conducirá la investigación a un núcleo conceptual profundo. Al viajar por caminos así complejos, Medinaceli se inscribe en la dirección que están tomando las investigaciones en el Instituto de Estudios Bolivianos, como se puede advertir en otras publicaciones del equipo “Discursos, historia y cultura: El Discurso de la Evangelización del S. xvi y Los discursos del Pre-52, que aparecieron en Estudios Bolivianos 9 y 11, respectivamente. En ambos casos, el objeto de estudio seleccionado fue abordado desde las perspectivas histórica, culturalista, literaria, lingüística y turística.

4Por el logro alcanzado en esta orientación epistemológica muy contemporánea, no dudo que el mismo será al mismo tiempo un aporte a los estudios de la cultura aymara y un ejemplo de las orientaciones indagatorias contemporáneas.

Prefacio

Thérèse Bouysse-Cassagne

1La manera de denominar a los individuos desempeña un papel fundamental en la estructuración de una sociedad. Permite señalar la pertenencia de las personas a una o varias entidades sociales, familiares, linajes. Al mismo tiempo que confiere a cada uno su singularidad, la da a conocer a los demás y marca su posición jerárquica al interior del grupo. El libro de Ximena Medinaceli, sobre los nombres y apellidos aymara en el siglo xvii en Sakaka (Norte Potosí, Bolivia) constituye gracias al pormenorizado estudio de un ejemplo, un paso importante y una manera novedosa de entender en los Andes el encuentro colonial, y constituye casi un reto.

2En primer lugar conviene acordarse que la historia de los nombres se sitúa en el mero punto donde la historia individual cruza la historia de la sociedad y cabe decir además, que pocos trabajos históricos, a excepción de algunos de microhistoria, pueden pretender haber logrado este difícil encuentro. En esta perspectiva, el libro de Medinaceli que procura analizar la manera en que están vinculados lo colectivo y lo particular logra su propósito. Cuál es la función, el sentido y la naturaleza de la denominación? En que medida nombres, apellidos, apodos permiten identificar, clasificar, significar?

3A estas preguntas generalmente planteadas por los antropólogos, Ximena Medianceli busca respuestas en un documento histórico complejo.

4En el siglo xvii, en efecto, lo prehispánico había encontrado lo hispano desde hacia un siglo y había dado lugar a un sin fin de ajustes en gran parte impuestos por la Iglesia, entre nombre apellidos, sobrenombres. Bajo los principios del Tercer concilio limense (1583) en particular, se estableció que los indígenas lleven un nombre cristiano y un apellido originario, pero esta práctica parece haberse difundido con anterioridad a esta fecha demostrando la proptitud de la sociedad indígena a utilizar “la novedad”.

5En razón del periodo de que tratan- 1614-, los ejemplos analizados en este libro, se presentan entonces como el fruto de una abigarrada y compleja coyuntura que se inicio a raíz de la colonia, y que vio las costumbres indígenas cambiar. Medinaceli que maneja con cautela las fuentes, demuestra su capacidad de analizar con mucha fineza todas estas adaptaciones y su habilidad en encontrar los múltiples mecanismos propios a la cultura aymara que las permiten.

6Sin lugar a duda, este bien simbólico que constituye el sistema nominativo tan vinculado a la misma “noción de persona”- en el sentido que da a esta expresión Marcel Mauss- constituye una de las mejores y de las mas difíciles entradas para un análisis de orden cualitativo como el que propone la autora de este libro.

7Mas allá de una historia de las mentalidades, la investigación detallista de Medinaceli, nos hace tocar la realidad de una sociedad que se busca a si misma al mismo tiempo que “se esta inventando nuevas tradiciones”. En plena crisis demográfica, después de las reducciones del Virrey Toledo, el Sakakade 1614 ha resistido a la primera ruptura impuesta a los linajes andinos, forzados muchos de ellos a alejarse de los lugares del culto donde veneraban a “sus padres cultores”, aquellos que establecían el lazo fundamental entre ancestro e individuo, dando sentido a la filiación. Así que la clasificación geográfica, social y parental profundamente alterada esta en plena reorganización, cuando Medinaceli estudia Sakaka.

8Filiación, residencia, bilateralidad, cada uno de los nombres estudiados se inscribe en estas múltiples facetas de la vida social y Medinaceli interroga sus significados a partir de cada uno de estos aspectos, estudiando el problema de la transmisión, las diferencias entre nombres de hombres y de mujeres, los nombres que corresponden a lugares específicos.

9Evocador de rasgos físicos particulares, algunos nombres nos proporcionan también datos sobre los valores sagrados del grupo estudiado, sobre su forma de sensibilidad e incluso sobre su sentido del humor y hasta sobre su sentido de la estética.

10Sin lugar a duda el presente libro que ha sabido sacar partido de todos los trabajos anteriores sobre el tema y que combina la antropología, la historia y la lingüística no solo constituye un estudio pionero para los Andes, sino que es de por si una nueva propuesta metodológica. Será de una consulta útil no solo para los que desean conocer la complicada economía onomástica de Bolivia, sino para todos los que de alguna manera quieran conocerse a si mismos.

Agradecimientos

Ximena Medinaceli

1Una vez terminado el trabajo vemos el camino recorrido que no hubiera sido posible sin el apoyo de muchas personas. En primer lugar de Silvia Arze, compañera de trabajo y amiga entrañable. Con ella habíamos pensado inicialmente trabajar juntas este tema pero las estrellas nos marcaron otro camino. También a Rossana Barragán, a Teresa Gisbert y a María Luisa Soux quienes conocieron y comentaron partes de esta publicación. Asimismo a Tristan Platt y Xavier Albó por sus sugerencias y comentarios, lo mismo que Ivan Jiménez quien además me colaboró con horas de trabajo en la computadora y a Roberto Choque con quien pude conversar sobre mis dudas respecto a la lengua aymara. A Ramiro Molina y Ricardo Calla que me incentivaron con observaciones y preguntas.

2Un agradecimiento especial a mi hermana Verónica por las muchas maneras en que recibí su apoyo y a mi sobrina Estrella que con paciencia y buen humor me permitió tener el trabajo en limpio y a tiempo. A Jorge Rubin de Celis y Elizabeth Soruco colaboradores en la parte estadística y del léxico respectivamente.

3Al Instituto de Estudios Bolivianos de la Universidad Mayor de San Andrés que me brindó el apoyo institucional para concluir el trabajo y para su publicación, en especial al director de entonces, Juan Carlos Orihuela, pero también a los diferentes investigadores que desde otras disciplinas fueron dándome interesantes ideas. Así también al personal de apoyo, particularmente a Diego Pomar diagramador del IEB.

4Asimismo a tantas compañeras de la Coordinadora de Historia, amigas y colegas con quienes podemos hacer más grato este, a veces solitario, trabajo de investigación. Desde lejos y de una manera particular agradezco el incentivo de Juan Carlos Garavaglia y Gabriela Sica así como a mi familia que es el apoyo incondicional para un trabajo de largo aliento como ha sido este.

5Al IFEA por que con su apoyo económico se ha podido hacer una mejor publicación de este trabajo, en particular a su director Jean Vacher y a Theresse Bouysse-Cassagne por generosa presentación.

6Y cómo no a los compañeros de la Rábida '95 cómplices de algunos meses de vida fuera de la realidad y cerca de la “utopía”, como fue el nombre de nuestra promoción.

Introducción

1Después de un minucioso estudio con cuadros, porcentajes y cifras sobre los nombres de las personas en Sakaka a comienzos del siglo xvii, permítanme hacer una introducción completamente diferente. Y es que el contenido del trabajo presente está encerrado en los datos concretos y en las cifras buscando la precisión. Es, pues, después de muchas horas de trabajo, necesario tomar distancia del texto para pensarlo y sentirlo.

2Uno de los ejes de trabajo fue la búsqueda de reglas, normas y un orden lógico en el sistema de nombres aymaras en el período estudiado, ¿y con qué nos encontramos? Sistemáticamente con posibilidades siempre abiertas a la excepción. Y es que en una sociedad, como la que estudiamos, que parece tan estricta y controlada, en el sistema de autoridades, en el control del espacio, en la organización de la población así como en la preocupación por la forma y el diseño preciso, este espacio - del imaginario colectivo - aparece como un espacio de creatividad, de libertad de pensar, proponer e inventar.

3En los inicios de un nuevo siglo se replantea la cuestión del rol que les toca jugar en el mundo del siglo xxi a las llamadas sociedades tradicionales, creo que un tema al respecto es la capacidad de recreación cultural a pesar de las más adversas condiciones y de la enorme carga de la dominación colonial que se perpetua.

4Estamos viviendo un momento de la investigación donde se pone en cuestión mucho de lo conseguido en las investigaciones de la década precedente, donde todo parece ser únicamente creación colonial: el sistema de tierras, las divisiones espaciales, los principios matrimoniales, la autoría de textos... Aquí, más bien, el énfasis está dado en la posibilidad de apropiación por parte de la cultura nativa de imposiciones de los colonizadores, en situación colonial obviamente, pero todavía con connotaciones “desde este lado”. Quizás estamos tocando uno de los pocos espacios sociales donde la carga andina (usamos el término a pesar de su ambigüedad), es todavía muy fuerte. El sistema de otorgar nombres fue una creación colonial; pero ya en 1614 se perfila un estilo colonial (palabras y ritos europeos) inmerso en códigos indígenas. Y eso que estamos tocando uno de los elementos más sensibles de la dominación europea: la colonización de las creencias.

5¿En qué consiste este sistema? Puedo animarme a decir que es un complejo sistema sonoro, de imágenes y de contexto. Sonoro porque en un ámbito de cultura oral, el mundo de los sonidos tiene que jugar y juega un papel importante. La feminización de las palabras, por ejemplo, para constituirse en un nombre de mujer con el “ma”, creo que tiene un peso más sonoro que ideológico (o lógico), era al oír, no al elaborar la palabra que se reconocía (y reconoce) el nombre de una mujer. Es en esta misma lógica que parecen incluirse los nombres españoles que en la corriente sonora ingresaban al sistema indígena sin problemas pasando a formar parte de un mismo caudal: Ocharme, Ochama, Orcoma, Orco, Oré ...

6Pero también era un mundo de imágenes, de aves, plantas, colores, objetos y situaciones concretas que con cierta promiscuidad se unieron a las personas para darles su personalidad y éstas a su vez darles nuevos contenidos a los nombres: será el “cojo que anda con un palo” que se llamaba Francisco de Toledo, o las impedidas que se llaman Barbolas en una referencia a Santa Bárbara, relacionada con el Rayo.

7Y era un mundo de contexto, donde se podía escribir detalles de la historia local y de la historia personal, recordar a los dioses y antepasados, desear el futuro para los hijos o para la familia y anotar el destino recordando en el nombre el momento que los vio nacer.

8Cubriendo estos tres grandes campos de los significados, también encontramos una búsqueda - inconsciente, tal vez - del equilibrio, donde hallamos amenazas, humor, presagios y recuerdos. Lo colectivo y lo individual, femenino y masculino así como la filiación y la residencia.

9El libro está dividido en dos partes. En la primera se presenta aspectos que van de la ubicación general de la zona a una síntesis de su historia así como de la situación demográfica a comienzos del siglo xvii. En la segunda parte - donde se concentra el estudio de los nombres - atravesamos tres etapas, una primera de una aproximación desde la historia, revisando lo avanzado hasta el momento, lo cual plantea algunos cuestionamientos y también vías de respuestas. Aquí nos encontramos con la pregunta que es el título de este trabajo, los nombres indígenas pasaron a convertirse en apellidos en la colonia, pero ¿cumplieron esta función? El segundo capítulo es un estudio estadístico de los nombres en base al padrón de 1614, evaluando todas las categorías de la fuente en relación a los nombres, frecuencias y preferencias. En estas dos primeras partes irá delineándose el “contexto”. La tercera etapa es un esbozo de aproximación lingüística una “lectura etimológica”; este punto podría permitir un estudio mucho más extenso que excede las posibilidades de esta propuesta, pero sin embargo es central para poder dar una visión relativamente completa del problema planteado. Después de esto, cerramos con algunas propuestas generales. Aunque, en el esquema original estaba la posibilidad de realizar una “lectura desde los símbolos”, no ha sido posible realizarla por la impresionante cantidad de posibilidades que se abrieron. Creo, sin embargo, que el camino ha sido trazado en ese sentido, para poder llegar a esta cuarta lectura no realizada.

Primera parte. El contexo

Los estudios sobre nombres personales

1Hacer un balance de los estudios sobre nombres personales, no solamente, permite evaluar las posibilidades de interpretación de un estudio de esta naturaleza, sino ubicar nuestro trabajo en el debate. Aunque es enorme la cantidad de títulos que se refieren a los nombres de las personas, la mayoría son de tipo etnográfico, aunque hay algunos otros sociológicos1. Publicado en el 2001, se encuentra un texto de corte histórico “El nombre propio”2 que abarca estudios de una amplia diversidad de culturas, desde el Egipto de los Faraones, pasando por Mesopotamia, China, los Mayas, el Islam y Europa Occidental en distintos periódos de la Historia. Esto nos remite a las innumerables posibilidades de investigaciones utilizando los nombres/apellidos como estrategia metodológica3.

2De una amplia lista de títulos, se han seleccionado aquellos cuyo enfoque se aproxima más al nuestro y se han ordenado de acuerdo al lugar de estudio, pues como veremos, las investigaciones sobre Europa y aquellas sobre Latinoamérica muestran preocupaciones y enfoques muy diferentes. Decir Europa y Latinoamérica en realidad es inexacto pues una vez realizado un sondeo de los estudios sobre nombres personales se eligieron dos grupos cuya evaluación consideramos central: los “andinos” y los “franceses”. El libro El Nombre Propio, si bien se refiere a muy diversas culturas y tiempos históricos, ha sido también trabajado por una amplia mayoría de estudiosos de centros de investigación de Francia. Los andinos, por razones obvias, de relación con nuestra región de estudio y los segundos por ser los que aportan mayores elementos metodológicos y sugerencias temáticas.

3En cuanto al resto de los trabajos, podemos hacer algunas referencias puntuales. Algunas investigaciones regionales en Italia, por ejemplo, (Sellan 1979) hacen una descripción de las normas de transmisión de los nombres que se encuentran mas bien a nivel etnográfico. Los españoles - cuyo estudio sería de primera importancia para esta investigación - se preocupan más bien de asuntos como el linaje (Maraval 1965)4. Sobre México - cuyos aportes nos hubieran permitido comparar dos grandes regiones colonizadas por los españoles - solamente hemos podido encontrar un trabajo específico (McCaa 19975), el que realiza un estudio estadístico enfatizando en la situación de las mujeres de lengua nahua, utilizando como fuente un censo del siglo xvi, y el de Garavaglia y Grosso (1988)6 que estudia los nombres personales de modo marginal.

4En conjunto, los estudios elegidos muestran algunas características en común: se han abordado a partir de diversas disciplinas como la antropología, sociología, historia y demografía. De este modo encontramos una aproximación lingüística en el trabajo de Szeminski (1995), preocupaciones “antropológicas” en los sistemas de parentesco de Zuidema (1989) y en los problemas de identidad (Zonabend en Levi Strauss 1981), una revisión de las propuestas sociológicas por parte de Besnard (1979) y una introducción a un libro que contiene trabajos de demografía histórica por parte de Dupaquier (1980). En este amplio panorama, nuestro trabajo pretende tener un enfoque de antropología histórica.

5Los trabajos sobre nombres en las investigaciones europeas plantean una problemática muy diversa. En general, responden a preocupaciones distintas que los andinos que, a nuestro modo de ver alcanzan niveles más sofisticados en su interpretación. De un amplio grupo7 hemos privilegiado solamente algunos para realizar esta evaluación

6El interés por el estudio de los nombres pasó, entre los “franceses”, del viejo tema de resaltar su valor moral a temas actuales como la difusión, relación instituciones-nombres y aspectos políticos de ellos. Posteriormente la preocupación se centró en conocer las estructuras familiares y el valor del nombre como modo de identificar a nivel personal, grupal o familiar (Dupaquier 1980). Por otra parte, está en debate la existencia de un sistema de clasificación y la evaluación del peso de la tradición frente a la innovación (ibid). Asimismo se encuentran presentes cuestiones como los conceptos de pertenencia; en este sentido la doble referencia a la filiación y a la residencia son aspectos de primer orden (Zonabend 1980).

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