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Pensar el otro

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263 pages

Los Huni Kuin, a los que antiguamente se les conocia como Cashinahua (Kaxinawa en Brasil) son uno de los pueblos indigenas mas apreciados de las tierras bajas de America del Sur y ciertamente de los mâs estimados por los interesados en la etnologia amazonica. Varias generaciones de inlelectuales y artistas han sido seducidos por la belleza de sus pinturas corporales y de su adornos de plumas, la sofisticacion de sus rituales, los enigmâlicos "Inka" que pueblan su mitologia y, mâs reeientemente, por la originalidad y complejidad de sus sistemas elasificatorios y sociales. Este libro tiene el gran mérito de tomar como el hilo conductor las propias concepciones mismas de los Huni Kuin, su sistema de pensamiento, las categorias con las que aprehenden el mundo, organizan su universo social e interaccionan con su entorno. Como toda buena etnologia, este trabajo parte de las representaciones indigenas para hacerlas comprensibles a un ptiblico proveniente de horizontes culturales diferentes. Desde esta optica, PENSAR EL OTRO constituye un éxito total. Tenemos ante nosotros un libro que expone ideas complejas sin desfigurarlas, que nos hace familiar el pensamiento Huni Kuin, sin ocultar nada de su misterio y complejidad. Después de haberlo leido, se cierra el libro con un real senlimiento de plenitud. Agradecemos sinceramente al CAAAP y al IEEA por ofrecer esta oportunidad a los lectores hispanohablantes.


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Portada

Pensar el otro

Entre los Huni Kuin de la Amazonia peruana

Patrick Deshayes y Barbara Keifenheim
  • Editor: Institut français d’études andines, Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica CAAAP
  • Año de edición: 2003
  • Publicación en OpenEdition Books: 2 junio 2015
  • Colección: Travaux de l’IFÉA
  • ISBN electrónico: 9782821844759

OpenEdition Books

http://books.openedition.org

Edición impresa
  • ISBN: 9789972608155
  • Número de páginas: 263
 
Referencia electrónica

DESHAYES, Patrick ; KEIFENHEIM, Barbara. Pensar el otro: Entre los Huni Kuin de la Amazonia peruana. Nueva edición [en línea]. Lima: Institut français d’études andines, 2003 (generado el 13 noviembre 2015). Disponible en Internet: <http://books.openedition.org/ifea/3704>. ISBN: 9782821844759.

Este documento fue generado automáticamente el 13 noviembre 2015. Está derivado de une digitalización por un reconocimiento óptico de caracteres.

© Institut français d’études andines, 2003

Condiciones de uso:
http://www.openedition.org/6540

Los Huni Kuin, a los que antiguamente se les conocia como Cashinahua (Kaxinawa en Brasil) son uno de los pueblos indigenas mas apreciados de las tierras bajas de America del Sur y ciertamente de los mâs estimados por los interesados en la etnologia amazonica. Varias generaciones de inlelectuales y artistas han sido seducidos por la belleza de sus pinturas corporales y de su adornos de plumas, la sofisticacion de sus rituales, los enigmâlicos "Inka" que pueblan su mitologia y, mâs reeientemente, por la originalidad y complejidad de sus sistemas elasificatorios y sociales.

Este libro tiene el gran mérito de tomar como el hilo conductor las propias concepciones mismas de los Huni Kuin, su sistema de pensamiento, las categorias con las que aprehenden el mundo, organizan su universo social e interaccionan con su entorno. Como toda buena etnologia, este trabajo parte de las representaciones indigenas para hacerlas comprensibles a un ptiblico proveniente de horizontes culturales diferentes. Desde esta optica, PENSAR EL OTRO constituye un éxito total.

Tenemos ante nosotros un libro que expone ideas complejas sin desfigurarlas, que nos hace familiar el pensamiento Huni Kuin, sin ocultar nada de su misterio y complejidad. Después de haberlo leido, se cierra el libro con un real senlimiento de plenitud. Agradecemos sinceramente al CAAAP y al IEEA por ofrecer esta oportunidad a los lectores hispanohablantes.

Índice
  1. Prefacio a la edición en castellano

    Patrick Deshayes
  2. Introducción

  3. Primera parte

    1. Capítulo I. La economía Huni Kuin

    2. Capítulo II. La caza

    3. Capítulo III. Trabajando en las chacras

    4. Capítulo IV. El encuentro con los blancos

  4. Segunda parte. El otro aliado el otro conjunto el otro de dentro

    1. Capítulo I. La sociedad Huni Kuin: Una sociedad dualista

    2. Capítulo II. Origen de las divisiones: Inu, Inani, Dua, Banu

    3. Capítulo III. Inu y Dua: Las dos mitades totémicas

    4. Capítulo IV. La segunda división: Hombres/mujeres

    5. Capítulo V. El matrimonio entre los Huni Kuin

      1. 1. En el ámbito de las relaciones
      2. 2. En el ámbito de la caza
      3. 3. En el ámbito de las chacras
    6. Capítulo VI. La tercera división: Los grupos de generaciones alternas

    7. Capítulo VII. El sí y el otro de dentro

    8. Capítulo VIII. El sistema relacional Huni Kuin

    9. Capítulo IX. Los comportamientos relacionales tipo

    10. Capítulo X. Los vocablos relacionales

      1. PUI
      2. AIN
      3. ACHI
      4. CHAI
      5. KUKA
      6. EWA
      7. EPA
    11. Capítulo XI. La relación de alianza

      1. 1. Todas las relaciones son simétricas
      2. 2. todas las relaciones entre los hombres son antitransitivas
    1. Capítulo XII. La primera concepción del otro

  1. Tercera parte. La alteridad el otro desligado el otro desjunto

    1. Presentación

    2. Capítulo I. Las dos oposiciones categoriales: Kuin/kuinman y bemakia/Kayabi

    3. Capítulo II. La oposición Kuin/kuinman

      1. Ámbitos del parentesco
      2. Ámbito del poblado
      3. Ámbito de la alimentación
      4. Ámbito de los hombres
    4. Capítulo III. Aproximación a la noción de kuin

    5. Capitulo IV. La oposición kayabi / bemakia

      1. Ámbito del parentesco
      2. Ámbito del poblado
      3. Ámbito de la alimentación
      4. Ámbito de los hombres
    6. Capítulo V. Aproximación a la noción de bemakia

    7. Capítulo VI. Las categorías entre sí

    8. Capítulo VII. El sí y el otro de fuera

    9. Capítulo VIII. El concepto del mundo

      1. Los hombres
      2. Los habitantes de la selva
      3. Mae y nabu
    1. Capítulo IX. La conducta personal

    2. Capítulo X. La segunda concepción del otro

  1. Cuarta parte. ¿Quien es el otro?

    1. Presentación

    2. Capítulo I. La zona de transición Y la fascinación

      1. Los Espíritus
      2. Los hombres
    3. Capítulo II. El núcleo del compartir y del prestigio

    4. Capítulo III. El ritual de la Kachanahua

      1. 1. La primera fase de la Kachanahua
      2. 2. La segunda fase de la Kachanahua
      3. 3. La tercera fase de la Kachanahua
    5. Capítulo IV. Los muertos también son otros

  2. Conclusión

Prefacio a la edición en castellano

Patrick Deshayes

Mapa 1. Comunidades nativas y áreas indígenas cashinahua en Perú y Brasil

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[Tomado de Kensinger (1998)]

1Este libro es el resultado de seis temporadas de trabajo de campo que Barbara Keifenheim y yo realizamos entre los Cashinahua de los ríos Purús y Curanja, entre 1976 y 1983, temporadas que tuvieron una duración promedio de cuatro a cinco meses.

2Desde entonces, Barbara Keifenheim ha vuelto en 1994 a las comunidades del Curanja. Por mi parte, he ido en 1991 y 1992 para dos cortas estadías en la aldea brasileña de Recreio (reserva cashinahua del Alto Purús).

3En 1998 traté de regresar a tierras de los Cashinahua del Curanja, pero por desgracia, y como consecuencia de la tensa situación entre Ecuador y el Perú, los vuelos de la Fuerza Aérea Peruana hacia el pueblo mestizo de Villa Esperanza quedaron suspendidos. Todos los aviones militares fueron consignados al norte del país, cerca de la frontera con Ecuador. A pesar de esta situación, pude llevar a cabo una encuesta, pero exclusivamente a partir de informaciones orales recogidas entre los Cashinahua que estudiaban en Yarinacocha. Pero es de la época transcurrida entre 1976 y 1983 que este libro da cuenta. En él los Cashinahua son llamados Huni Kuin, que es su autodenominación.

4La situación descrita en el libro muestra una sociedad casi ideal por la forma en que maneja con fuerza e inteligencia su relación con el mundo exterior. Sociedad de cazado-res orgullosos de su cultura y su forma de vida. Mientras que enfrentaron con fuerza y coraje los violentos asaltos de los caucheros de comienzos del siglo xx, parece que hallan mucho más dificultades con las disimuladas seducciones de los misioneros del ILV y de los regatones que no tienen sino muy escaso respeto por su cultura tradicional.

5Esta época de re-contacto comenzó a fines de los años cuarenta, cuando los Cashinahua abandonaron la región interfluvial para aproximarse a los Amahuaca, a fin de tener acceso a objetos de metal.

6Trabajaron de manera ocasional para patrones peruanos. Posteriormente en 1951 vino el cineasta y antropólogo Harald Schultz. Su visita se vio acompañada por una terrible epidemia de sarampión que redujo en más de ochenta por ciento la población de los Cashinahua del Curanja. Algunos años más tarde, cuando Kensinger se encontró con ellos, no eran más que un centenar. Comenzó otra época, la de los intercambios de sus objetos tradicionales. Y así comenzaron a tener acceso a los objetos manufacturados.

7A fines de los años setenta los Cashinahua habían tenido acceso a cierto número de objetos manufacturados pero prácticamente no habían cambiado nada su modo de vida. Desde entonces, ello se ha transformado considerablemente.

Las Transformaciones

8La situación que parece haber cambiado más es el aumento de las comunidades y, paradójicamente, se ha producido al mismo tiempo un fuerte éxodo de los Cashinahua hacia Brasil. Mientras que a principios de los años ochenta no había sino dos poblados grandes, Balta y su anexo Santa Rey a orillas del río Curanja, y Conta en las del Purús. Las dimensiones de estos poblados grandes se debían a la presencia de dos polos de atracción: la de los misioneros del ILV en el caso de Balta, en las riberas del Curanja, y la del pueblo de colonos peruanos de Puerto Esperanza, en el caso de Conta en las orillas del Purús.

9Los Cashinahua intercambiaban con los misioneros, que construyeron una pista de aterrizaje, los productos de su artesanía: coronas de plumas, trompas, hamacas, arcos y flechas, y con los colonos principalmente pieles de sajinos, y en algunos casos, por más que ello fuese desaprobado por el conjunto la comunidad, pieles de jaguares, ocelotes y panteras negras.

10Hoy existen en el Perú trece poblados cashinahua. En las márgenes del Curanja: Balta, Sta Rey, Colombiana, Curanjillo, Nueva Luz, Miguel Grau. En las del Purús: Lidia, Cashuera, Bufeo, Canto Gallo, Piquiniqui, Conta y San Francisco. Lo cual suma una población de un poco más de 1 200 personas en el caso de los Cashinahua del Perú.

11Hubo también una fuerte emigración desde 1979 con el desarrollo de la reserva del Alto Purús, del lado brasileño, con importante ayuda de la FUNAI (Fundación Nacional del Indio).

12Esta reserva brasileña del Alto Purús cuenta hoy con seis comunidades con cerca de cuatrocientas personas, casi todas exclusivamente originarias del Purús peruano y del Curanja.

El Cambio Económico

13La necesidad de los Cashinahua de tener acceso a los objetos manufacturados ha cambiado paulatinamente su modo de vida. En los años setenta tenían la posibilidad de cambiar las pieles de sajinos con los comerciantes brasileños y peruanos (regatones). Era, en el plano del intercambio, una época formidable para ellos. Grandes cazadores, tenían para el intercambio varias decenas de pieles cada mes. Ello no modificaba en gran medida su condición de vida. Bastaba simplemente que tendiesen las pieles sobre varillas de bambú en lugar de arrojarlas. Se sentían fascinados por el hecho de que podían intercambiar estos productos desechables por otros manufacturados.

14El acceso a fusiles y cartuchos era fácil y barato en la época de intercambio de pieles. Al comienzo, los Cashinahua manejaban el asunto de una manera muy inteligente y partían de caza con un fusil y un arco. Con el tiempo, se planteó el problema de la transmisión de conocimientos, y los jóvenes aprendieron poco a manejar el arco y prácticamente no elaboraban flechas correctas. También se dejó de sembrar las plantas necesarias para la fabricación de las mismas.

15Esta época no duró mucho. El comercio de sajinos desapareció, y los Cashinahua tuvieron que buscar otros medios de intercambio.

16Así, a comienzos de los años ochenta, emprendieron la crianza de gallinas, pero también las más importantes y más demandantes de cerdos y bovinos. A partir de entonces la vida cambió y también el acceso a los productos manufacturados empezó a modificar lo cotidiano. La época de oro de acceso a los productos manufacturados, sin ninguna dificultad, había propiciado la adopción de costumbres que no dejaron de tener consecuencias.

17Para compensar los precios elevados exigidos por los regatones que venían hasta los poblados cashinahua, el misionero del ILV de la época, Richard Montag, fundó una cooperativa.

18Pero los Cashinahua tenían otra idea de lo colectivo que la de la cooperativa. Es por ello, que no comprendían que cuando el almacén tenía machetes, hachas, jabones, telas, etc. ellos no podían tener acceso a ellos sino traían algo a cambio. Al responsable del almacén la vida se le hizo imposible. Todos los Cashinahua lo trataron de yaoshi, palabra que significa mezquino y considerada por ellos como el mayor insulto. No resistió a la presión y concedió crédito en una sociedad que no sabe qué es la moneda. El almacén quebró. La experiencia concluyó en un completo fracaso.

19Algunos decidieron incluso ir a trabajar en las plantaciones de los colonos peruanos instalados río abajo. Es así como familias enteras partieron a fin de obtener el dinero necesario para satisfacer sus nuevas necesidades. La vida del grupo se vio con ello profundamente afectada.

20E incluso si bien les quedaron fusiles, no contaron ya con los medios para comprar cartuchos. Los regatones venden cada cartucho a un precio que varía entre $1.50 y 2.00 Sobrevino entonces una penuria de carne ¡en una de las regiones más abundantes en caza de la Amazonia!

21La práctica de la pesca que, reservada tradicionalmente de modo exclusivo para las dietas, se ha convertido también en una práctica alimenticia corriente a fin de compensar la falta de carne.

22Por este motivo, los Cashinahua se vieron a veces en la necesidad de matar sus animales de crianza, reservados exclusivamente para el comercio con los colonos, lo cual era impensable en los años setenta. Un colono les había dado por entonces dos carneros para que pastasen en los villorrios. El comerciante le había dicho al jefe “una mitad será para mí, y otra para usted”. El jefe de Balta, Grompes Torres, tomó los animales más por curiosidad que por otra cosa. Causó sensación al llegar al poblado. Los Cashinahua les dieron el nombre de chashu ina, (venado doméstico). Ambos carneros sufrieron un accidente al caer en uno de los profundos fosos que rodeaban la aldea y que había necesidad de franquear pasando de manera experta sobre un tronco de árbol tendido. Hubo que dar muerte a los dos carneros. Nadie quiso tomar ni una porción [de carne] de los animales. “Eso no debe ser comestible, no comen más que hierba”, dijeron los Cashinahua. Y ninguno de ellos ha comido nada de los carneros. Era la época en que la caza abundaba.

Cambio en las prácticas del Chamanismo

23El chamanismo cashinahua se ha modificado extremadamente. En ocasión de nuestra primera estadía entre los Cashinahua, nos dijeron que los chamanes habían desaparecido con la “gripe de Schultz”. Es así cómo llaman a la epidemia de sarampión de 1951. Les creímos hasta que descubrimos por nuestra cuenta a un chamán en plena sesión de curación.

24El embarazo se disipó pronto, pues anunciamos que, desde luego, no daríamos ninguna información sobre lo que habíamos visto.

25A pesar de todo, con el paso de los años los chamanes parecen haber desaparecido, o, al menos, dejado paso a otra forma de chamanismo. En efecto, existen tradicionalmente dos prácticas de chamanismo: una bajo la dirección del chamán y reservada sólo a los iniciados, y otra más colectiva, bajo la responsabilidad del nishi pae wanika “el que conoce la ayahuasca”.

26La de los chamanes parece haber desaparecido por completo, y en cuanto a la de los nishi pae wanika , al menos en el caso de los poblados del Curanja, también ha desaparecido. En efecto, en mi viaje a Pucallpa en 1998 tuve ocasión de hablar con varios cashinahua, entre ellos el jefe actual. Me dijeron que habían cometido el error de abandonar el uso de la ayahuasca. Me pidieron en esa oportunidad que les llevase cassettes y textos de los cantos reservados, utilizados para guiar las visiones por los nishi pae wanika. Hay que decir que la presión del ILV ha sido muy fuerte. El ILV podía dar ayuda a las comunidades cashinahua sólo en la medida en que aceptaban renunciar a la bebida, calificada de “satánica”. Con el transcurrir de los años allí también los nishi pae wanika son para los muertos más viejos; en cuanto a los otros han preferido migrar a los poblados cashinahua del Brasil. En efecto, los nishi pae wanika representan entre los Cashinahua del Brasil un valor de resistencia cultural frente a los misioneros. Por lo demás, la presencia de las iglesias de Santo Daime en los estados amazónicos del Brasil les dan una sólida legitimidad.

Cambios en el Liderazgo

27El jefe cashinahua es tradicionalmente un hombre sin poder, pero al cual la capacidad de respetar los valores de los ancestros y el hecho de ser uno de los mejores cazadores inspiran respeto. Es una especie de “juez de paz” que trata de resolver sutilmente los conflictos. Sus cualidades principales son la diplomacia y la generosidad. Así, en ocasión de ciertas fiestas, la generosidad del cazador, y por lo tanto su capacidad de ser uno de los mejores cazadores, debe probarse. Su principal aliado es su cuñado, que es idealmente jefe de una de las mitades de la aldea.

28Los misioneros del ILV han comprendido que debían apoyarse en ello. El jefe de Balta de la época, Grompes, era el que ellos habían formado para ser promotor de salud. En un principio trataron de hacer de él un pastor, pero no era muy convincente. Más tarde pusieron la mira en su hijo. Entonces acertaron: el joven jefe de Balta es un pastor cercano al ILV.

29Pero volvamos a Grompes. Convertido en promotor de salud, percibía un magro salario del gobierno. Iba a cobrarlo en Puerto Esperanza más o menos cada tres meses. En efecto, Puerto Esperanza se encuentra a dos días de lancha a motor de Balta, y se necesitan tres días para regresar.

30Cada vez que iba a Puerto Esperanza, gastaba la totalidad de su pago en compras en las tiendas de los comerciantes de la localidad. De vuelta al poblado, distribuía lo adquirido entre todos. Incluso nosotros teníamos derecho a un obsequio. Mostraba con ello su generosidad de jefe. Y, por cierto, nadie podía seguirle en ese plano, pues ningún cashinahua tenía acceso al dinero, excepto el que había llegado a ser paralelamente el maestro, y que era justamente su cuñado.

31Transcurrió el tiempo y el dinero se convirtió en el único medio de acceso a los bienes. Ya no fue determinante la calidad y generosidad del cazador para procurarse los objetos del mundo occidental. Nuevos hombres influyentes surgieron en el interior de la aldea. Así, el jefe tradicional no pudo competir ya con aquellos que pudieron, gracias al dinero, ser más generosos que él.

32Había hasta los años ochenta una especie de repartición geográfica de la tradición. Aguas abajo del Purús se podían encontrar pueblos con contactos más frecuentes y que permitían el acceso a los bienes manufacturados. Aguas arriba del Curanja, se hallaba el poblado más tradicional y más rico en caza. En determinadas épocas, las familias cashinahua recorrían esos pueblos.

33Ahora todo ello ya no tiene sentido. Balta no es más el pueblo central de la tradición. Ya no se encuentran ahí el chamán huni mukaya, el ayahuasquero (nishi pae wanika), los hombres conocedores para efectuar los rituales de los muertos y las iniciaciones (huni unaya)

34En cambio en los pueblos del Purús más alejados, aguas abajo en el Brasil, se desarrolla una cultura de la resistencia. Aparece un nuevo chamanismo. Un chamanismo de resistencia a la cultura colonial. Antes los espíritus de la selva controlaban la caza y las enfermedades; ahora son los colonos peruanos y brasileños. Y los cantos de curación no se dirigen ya solamente a los espíritus de la selva sino a las fuerzas que animan a los colonos

35Es innegable que la sociedad cashinahua actual se halla sometida a presiones extremas. Se plantea así el problema de su supervivencia y de su transformación. Sin embargo, y es eso lo que muestra este libro, ella posee sorprendentes capacidades para “pensar al otro” e integrar sus valores.

36Pero el mundo de los Otros, ya sea el de la selva, el de los espíritus o el de los colonos, es un mundo de fascinación que trata de hacer olvidar al que los atraviesa su propia identidad. Son los huni unaya quienes dicen “Ojalá los Cashinahua escuchen las palabras de sus hombres sabios”.

37Lima, julio 2003

Introducción

1¿Quién es el Otro y cuál es su proporción? Esta pregunta es la que nos hemos propuesto como tema en esta obra. Hemos querido identificar elementos para deducir el concepto del Otro o, más precisamente, los conceptos del Otro dentro de una sociedad de las bajas tierras amazónicas: Los Huni Kuin de la Amazonia Peruana.

2Más precisamente, este trabajo se apoya en las diferentes concepciones de la relación con el Otro. El Otro no es Otro por naturaleza, sino por su relación con el Sí. Este punto es el que intentamos desarrollar.

3Por nuestra parte se trata de sistematizar la descripción de una búsqueda y de poner al día modelos internos y no de trasplantar modalidades ajenas. Hemos actualizado dos conceptos de relación: con el otro general, en cuanto al primero; y con el Otro que constituye la alteridad, en el segundo.

4Estos dos conceptos del Otro, o más exactamente, estos dos modelos de concebir al Otro, ordenan y estructuran el mundo, pero sobre todo definen la identidad distinguiéndola, o más bien, desglosándola de lo que es la alteridad. Estas concepciones aclaran también cierto número de rasgos sociales como el equilibrio político o la no-emergencia del poder.

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