Cette publication ne fait pas partie de la bibliothèque YouScribe
Elle est disponible uniquement à l'achat (la librairie de YouScribe)
Achetez pour : 13,00 € Lire un extrait

Téléchargement

Format(s) : PDF

avec DRM

Qué es el altruismo

De
271 pages
Durante más de cien años la comunidad científica mantuvo un enconado debate acerca del significado del altruismo en los animales y en los seres humanos. Iniciada en 1859, la polémica fue muy relevante porque la posición triunfante determinaría nuestra manera de contemplar el origen de la bondad o de la generosidad -en última instancia, el altruismo tiene que ver con pagar un costo personal para ayudar a otros, es decir, con lo que la mayoría de las personas quieren decir cuando hablan de hacer el bien-. En la discusión participaron biólogos como Charles Darwin y Thomas Henry Huxley, pero también el príncipe ruso Piotr Kropotkin e intelectuales como George Price. Fue, finalmente, la biología la que terminó por resolver la cuestión del altruismo con una ecuación matemática desarrollada por un biólogo evolucionista llamado William D. Hamilton, que comenzó a trabajar en el tema a partir de la década de 1960. Por primera vez, Lee Alan Dugatkin nos da a conocer en esta obra a los protagonistas del debate sobre el altruismo, los temas que abordaron y las pasiones que pusieron en juego, hasta explicar, con asombrosa claridad, la "regla de Hamilton": la fórmula que redujo el altruismo al frío lenguaje de la selección natural. Los lectores se verán arrastrados por este ágil relato que entreteje la historia, la biografía y la reseña de descubrimientos científicos.
Voir plus Voir moins

Vous aimerez aussi

Prefacio
Durante más de cien años, en la comunidad científica se desa-rrolló un enconado debate acerca de la importancia de las rela-ciones consanguíneas de parentesco con respecto al altruismo en los animales y en los seres humanos. Iniciada en, la polé-mica fue muy exaltada pues quien triunfara en ella determina-ría nuestra manera de contemplar el origen de la bondad. La razón es muy simple: en última instancia, el altruismo tiene que ver con pagar un costo personal para ayudar a otros, esto es, con lo que la mayoría de nosotros quiere decir cuando habla de hacer el bien. De suerte que, en esencia, una teoría sobre el altruismo es una teoría sobre la bondad. La polémica sobre el altruismo y las relaciones de parentesco sacó a relucir otras cuestiones afines: ¿la naturaleza es un feroz campo de batalla o un paraíso de cooperación? Además, cual-quiera que sea la respuesta a esta pregunta, ¿hay una teoría bio-lógica que pueda explicar realmente la situación? En el curso del debate, entraron en él la política, la filosofía, las opiniones sobre la enfermedad mental e incluso la religión, estorbando durante casi un siglo los intentos que se hacían por responder científi-camente interrogantes de índole científica. Durante largo tiempo, el papel que cumplían las relaciones de parentesco en el desarrollo del altruismo, humano o no, ocupó a las mejores mentes científicas. Veremos aquí por qué cuatro
 | Q U É E S E L A L T R U I S M O
científicos británicos –Charles Robert Darwin, Thomas Henry Huxley, J. B. S. Haldane y, por último, W. D. Hamilton– consa-graron buena parte de su vida profesional al tema del altruismo y el parentesco, y veremos cómo esa obsesión afectó a su pro-pia vida. En el curso de la exposición, encontraremos también al príncipe ruso Piotr Kropotkin, el anarquista más importante de su época, y a dos aca démicos estadounidenses, el cuáquero Warder Allee y un gigante intelectual que terminó suicidándose y se llamaba George Price. Finalmente, la biología terminó por resolver la cuestión del altruismo y el parentesco consanguíneo con una ecuación mate-mática desarrollada por un tímid o biólogo evolucionista lla-mado William D. Hamilton. Este hombre apareció en escena en la década dey utilizó para abordar el problema un enfo-que de costos y beneficios que habitualmente vinculamos con la economía. Sumada a su profunda comprensión del funcio-namiento evolutivo, esa nueva perspectiva le permitió esbozar de manera nítida y precisa un modelo matemático que expli-caba por qué los individuos tratan de manera tan especial a los parientes consanguíneos. Formulado en el lenguaje severo y frío de la selección natural, el modelo de Hamilton se reduce concretamente a la siguiente afirmación: los parientes con-sanguíneos comparten una gran cantidad de genes, de modo que, ayudando a la familia, uno se ayuda indirectamente a sí mismo. Desde luego, el modelo es algo más complicado que esta simple explicación, pero abordaremos los pormenores cuando llegue el momento. Aunque transcurrieron más de diez años hasta que las conse-cuencias del trabajo de Hamilton fueron plenamente compren-didas, su modelo sobre el altruismo y las relaciones consanguí-neas de parentesco le ganó el máximo laurel científico: una regla que lleva su nombre. Para labiología evolucionista, esa regla tuvo
 P R E F A C I O |
una influencia equivalente a las leyes de Newton en la física clá-sica. No obstante, jamás se ha hecho una crónica de ese descu-brimiento ni de cómo cambió la vida de los que aportaron a él. Tampoco se ha explicado por qué el propio descubridor de la ley deseaba que la posición opuesta fuera la correcta. De todos modos, hay que empezar por el principio. Nuestra crónica sobre el parentesco consanguíneo y el comportamiento social comienza con el mismo personaje de todas las historias acerca de la evolución: Charles Darwin.
Un pour Un
Permettre à tous d'accéder à la lecture
Pour chaque accès à la bibliothèque, YouScribe donne un accès à une personne dans le besoin