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Una vieja historia de la mierda

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240 pages

"La mierda tiene sus historias. Son muchas, sin duda. Una de estas his-torias perteneciô a las formas de actuary pensar de hombres que vivieron en Mesoamérica junto a los lagos, dentro de ellos, rodeados por conos apa-gados de volcanes, respirando el aire delgado que beben las dguilas. De su dios radiante recibieron el nombre de mexicas. " Hace unos cuantos anos, un gran pintor mexicano le propuso a un re-conocido antropologo, estudiar juntos la cuestion del excremento en la cultura amerindia de su pais. De este encuentro, surgieron imâgenes impresionantes y una (vieja) historia de la mierda hecha a partir de cien-tos de historias dispersas por aquf y por alla en la literatura prehispânica, en las cronicas espanolas del siglo XVI, en la literatura de la Colonia, en el folklore, en los datos etnogrâficos, en los tratados médicos... El lector, sorprendido desde el principio al ver una materia tal emba-rrada a lo largo de la pagina, descubre una erudiciôn vasta, poco antes de aprender una leccion inigualable. La mierda, el excremento, el des-echo se encuentran en el fundamento de las representaciones corporales, pero también de ciertas concepciones del cosmos. Ningûn campo de la actividad humana escapa finalmente al contacto de esta sustancia vil.


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Portada

Una vieja historia de la mierda

Alfredo Lopez Austin
  • Editor : Centro de estudios mexicanos y centroamericanos
  • Año de edición : 1992
  • Publicación en OpenEdition Books : 24 abril 2013
  • Colección : Antropología y Etnología
  • ISBN electrónico : 9782821827943

OpenEdition Books

http://books.openedition.org

Referencia electrónica

LOPEZ AUSTIN, Alfredo. Una vieja historia de la mierda. Nueva edición [en línea]. Mexico: Centro de estudios mexicanos y centroamericanos, 1992 (generado el 17 diciembre 2013). Disponible en Internet: <http://books.openedition.org/cemca/965>. ISBN: 9782821827943.

Edición impresa:
  • ISBN : 9782859207915
  • Número de páginas : 240

© Centro de estudios mexicanos y centroamericanos, 1992

Condiciones de uso:
http://www.openedition.org/6540

"La mierda tiene sus historias. Son muchas, sin duda. Una de estas his-torias perteneciô a las formas de actuary pensar de hombres que vivieron en Mesoamérica junto a los lagos, dentro de ellos, rodeados por conos apa-gados de volcanes, respirando el aire delgado que beben las dguilas. De su dios radiante recibieron el nombre de mexicas. " Hace unos cuantos anos, un gran pintor mexicano le propuso a un re-conocido antropologo, estudiar juntos la cuestion del excremento en la cultura amerindia de su pais. De este encuentro, surgieron imâgenes impresionantes y una (vieja) historia de la mierda hecha a partir de cien-tos de historias dispersas por aquf y por alla en la literatura prehispânica, en las cronicas espanolas del siglo XVI, en la literatura de la Colonia, en el folklore, en los datos etnogrâficos, en los tratados médicos... El lector, sorprendido desde el principio al ver una materia tal emba-rrada a lo largo de la pagina, descubre una erudiciôn vasta, poco antes de aprender una leccion inigualable. La mierda, el excremento, el des-echo se encuentran en el fundamento de las representaciones corporales, pero también de ciertas concepciones del cosmos. Ningûn campo de la actividad humana escapa finalmente al contacto de esta sustancia vil.

Índice
  1. Nota de Alfredo López Austin

    Alfredo López Austin
  2. Prefacio

  3. 1. Una vieja historia de la mierda I

  4. 2. Miscelánea I

  5. 3. Majestad

    1. Antiguos quichés
  6. 4. Una vieja historia de la mierda II

    1. Antiguos nahuas y nahuas, zapotecos, mixepopolucas y zoquepopolucas del Istmo Veracruzano
  7. 5. Historia natural

  8. 6. ¿Cuál Pedro?

    1. EL PEREGRINO QUE OSCURECIÓ SU PIEL
    2. PEDRO DE ORDIMALES SIGUE A CRISTO
  9. 7. Salud, enfermedad, medicina y muerte II

  10. 8. Terrón Cagao

    1. Nahuas de Pajapan, Veracruz
  11. 9. Una vieja historia de la mierda III

    1. Antiguos nahuas, antiguos quichés, cuicatecos y chinantecos de Oaxaca
  12. 10. Miscelánea II

  13. 11. El proceso de producción en el marco de la historia patria

    1. LA MATERIA PRIMA
    2. LA ELABORACIÓN
    3. EL PRODUCTO
  14. 12. Salud, enfermedad, medicina y muerte II

  15. Illustrations

  16. 13. Una vieja historia de la mierda IV

    1. Chinantecos de Oaxaca, antiguos nahuas, antiguos tarascos, mazatecos de Oaxaca, tarahumaras de Chihuahua, totonacas de la sierra, Puebla.
  17. 14. Parú Tajá

    1. Coras de Jesús María, Nayarit
  18. 15. Cuentos y mitos

  19. 16. Paremiología

    1. ADAGIO
    2. ADIVINANZAS
    3. FRAGMENTO DE DISCURSO AL NIÑO
    4. FRAGMENTO DEL DISCURSO AL NIÑO NOBLE PARA QUE NO DESCUIDE LA PRODUCCIÓN DE ALIMENTOS
    5. METÁFORAS
    6. ANTIGUO REPROCHE DE UNA ANCIANA AL JOVEN QUE JAMÁS HA SALIDO AL CAMPO DE BATALLA, A QUIEN CONSERVA VEDIJA DE BISOÑO
    7. ENIGMA
    8. EUFEMISMOS
    1. Y YA QUE TAMBIÉN ES EXCREMENTO UNA ADIVINANZA
  1. 17. Una vieja historia de la mierda V

  2. 18. Eskatós

  3. Referencias

Nota de Alfredo López Austin

Alfredo López Austin

1A más de veinte años de haber concebido, redactado y editado Una vieja historia de la mierda, vuelvo al libro. La idea original de su tema siempre me ha parecido genial. Siento reconocer públicamente que esa idea no fue mía. A fines de mayo de 1986 me llegó una propuesta de Francisco Toledo: quería que hiciéramos un libro al alimón, él con sus pinturas, yo con mis escritos, todo con el tema de la mierda en el contexto cultural indígena mexicano. El pacto era el más sencillo y justo de los posibles: ni yo comentaría sus cuadros ni él ilustraría mis textos; ambos intercambiaríamos paulatinamente los avances de los trabajos para propiciar la eventual inspiración recíproca; la libertad de los dos era total.

2La propuesta de Francisco me impactó. El reflejo inmediato fue el autorreproche: ¿cómo era posible que nunca antes se me hubiera ocurrido escribir sobre el tema? La reacción, una instantánea adhesion a la empresa. Fue una aceptación incondicional, precipitada e imprudente. Me echaba a cuestas una carga en un pésimo momento: un problema de salud en la familia; la larga y pesada elaboración de un libro1 que considero el fundamental de mi carrera, y ya se anunciaba un serio conflicto universitario que llegó a producir una conmoción nacional. Por fortuna, al poco tiempo el problema de salud se resolvió favorablemente; pero el político-universitario fue creciendo a pasos agigantados y de pronto me descubrí en un vórtice que convirtió aquella época en la más agitada y extenuante de mi vida. Paradójicamente, mi tabla de salvación fue la redacción de la historia de la mierda. Apliqué a mi fatiga el dicho popular de «descansar haciendo adobes», y la pausada composición del libro interrumpía esporádicamente, como un remanso, el constante asalto de requerimientos, complicaciones y tribulaciones.

3Cumplí la tarea y entregué oportunamente el original. Nuevas contrariedades –estas ya me fueron ajenas– impidieron entonces la costosa edición que Francisco había proyectado. Gentilmente, Francisco se ofreció a publicar mi libro en una editorial propia, incluyendo en la edición dos de sus pinturas y numerosos dibujos. El libro tuvo buena aceptación, se agotó pronto, y quedó desde entonces en mi memoria como un grato episodio de un tiempo difícil. Hoy el libro se reincorpora a mi vida como realidad. Una nueva edición sale a la luz, enriquecida, embellecida, por los colores y la luz de la imaginación de Francisco.

4México, enero 2009

Notas

1Los mitos del tlacuache: caminos de la mitología mesoamericana, Alianza Editorial Mexicana, Mexico, 1990.

Prefacio

Tradución : Perig Pitrou y José M. Ruiz-Funes Torres

1El libro que presentamos al lector es el resultado de un proyecto concebido hace más de veinte años por Alfredo López Austin y Francisco Toledo, cuando emprendieron a dos manos un trabajo –histórico en lo que respecta al primero, plástico en cuanto al segundo– sobre las representaciones del excremento en Mesoamérica. Por motivos ante todo financieros, el resultado de esta experiencia no vio la luz bajo la forma imaginada en un principio por sus autores. Pese a ello, las Ediciones Toledo consiguieron publicar el texto de Alfredo López Austin en un bonito volumen, que el pintor ilustró en portada con dos dibujos en color y cuyo interior adornó con numerosas viñetas.

2La traducción al francés del texto de Alfredo López Austin nos pareció la ocasión soñada para arrimar un poco más la obra a la idea original que de ella tuvieron sus autores al buscar la unión de texto e imagen. El azar, disfrazado de necesidad (o viceversa), ha querido además que la publicación del libro en Francia haya dado pie al proyecto de una reedición en español. Así pues, un favorable concurso de circunstancias nos ha deparado la gran satisfacción de ver que el impulso que habíamos dado en una orilla del Atlántico tenía repercusiones en la orilla contraria y que el paso de una lengua a otra suscitaba una reedición en la lengua original.

3Este viaje de ida y vuelta no hubiera sido posible sin la ayuda inestimable del cemca, fiel a su vocación de favorecer los contactos culturales entre Francia y México. Gracias a su trabajo de coedición con el editor francés Le Castor Astral, Una vieja historia de la mierda vuelve a ser publicada en México apenas unos meses después de su puesta en venta en las librerias francesas.

4He aquí, pues, el erudito, jovial e instructivo estudio de Alfredo López Austin acompañado de las viñetas de la edición original y, por vez primera, de dieciséis ilustraciones en color de Francisco Toledo. De éstas, la mitad procede del catálogo FranciscoToledo. Los cuadernos de la mierda, publicado por el Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca con motivo de la exposición homónima que dicha institución albergó en 2001. No es baladí señalar que con este evento se celebraba la entrada en la colección del museo de veintisiete cuadernos de dibujos del pintor juchiteco, cedidos por la Secretaría de Hacienda y Crédito Pùblico, propietaria de la obra a través del Programa Nacional de Pago en Especies que, desde 1957, permite que los artistas de renombre paguen sus impuestos mediante la cesión de obra al Gobierno federal. Toledo saldó estas cuentas incluyendo en su donación estos Cuadernos de la mierda, en un gesto sugerente y revelador de la intima conexión entre ambas materias. La otra mitad de las ilustraciones proviene de un cuaderno inédito regalado por el pintor a Alfredo López Austin en recuerdo de su trabajo en común. Nunca conseguiremos agradecer suficientemente a ambos el habernos permitido utilizar estos dibujos en esta nueva edición de Una vieja histoira de la mierda.

5Perig Pitrou

6José M. Ruiz-Funes Torres

7Traductores de la edición francesa

1. Una vieja historia de la mierda I

1No hubo principio, porque los acontecimientos se sucedieron en los siglos. Las manos que al hacer se hicieron modelaron el verbo entre las yemas de sus dedos. Los Creadores, los Formadores, se multiplicaron como las arenas del mar y se extendieron sobre la faz de la Tierra.

2Siete de siete fueron ya los días de la creación. Se transformó la cuenta, se transmutó el tiempo: fue roto el ciclo y se inició el torrente de la creación. Ya no se detuvo la historia ni el río bañó dos veces a un mismo hombre. El mundo cantó como la aldea de los artesanos al ritmo batiente del martillo de piedra sobre la reblandecida corteza de los árboles. El golpeteo de las tablas acalló el rugido de las fieras, y el orden de las percusiones, de los silbos, de las danzas, acicaló el tiempo hasta desdibujarle el rostro. Los Creadores, los Formadores, tomaron del barro las palpitaciones de la vida y con un soplo amoroso las hicieron temblar con nuevas regularidades.

3Es eterna la labor de los Creadores, de los Formadores. Quienes se yergan contra lo establecido deberán ser inventores para siempre de cada uno de sus pasos. El tiempo del hombre es obra, y la obra no puede detenerse. Los Creadores, los Formadores, produjeron lo inconcebible: las lenguas, las técnicas transformadoras, las clasificaciones de lo imaginable, las imaginadas leyes de lo universal, las normas, los intercambios, los símbolos, las religiones, las cuatrocientas formas del arte, las vías de la comprensión de los mundos propios... Y todo marcado con el signo de lo efímero, de lo que alcanza excelsitud al ser usado, desgastado y consumido. Porque la grandeza de la creación reside en que no puede ser eterna, en que jamás será perfecta, en que cada una de sus partes irá siendo negada en el juego de las pertinencias.

4Nadie puede percibir los momentos de la creación. Son partículas de talco de aparición dispersa. Son cenizas apagadas de centellas atómicas que se usaron ayer, anteayer, hace tres siglos, actos cumplidos. Son billones unidos por un billón de caminos de actos, y que un día emergen en el labio del trovero. Son pan fugaz, deleite huidizo, instrumento fútil, vision instantánea, cuyas sombras se ordenan para concebir, intento tras intento, la rueda radiada, el teorema, el verso, el precio de la pieza de lienzo y la palabra ámbar.

5La creación, imperfecta como es, ha de tener muy diferentes rostros. Cada rostro es un orden que conjuga y armoniza la voz de los Creadores, de los Formadores, bajo el código de la geometría mutable del calidoscopio. Los hombres se reflejan en las estrellas de colores, distribuyen su cuerpo, lo proyectan, dividen y oponen sus partes. Así se entienden, así se explican, así admiran sus proporciones.

6La mierda tiene sus historias. Son muchas, sin duda. Se han formado con las distintas prácticas, representaciones y valoraciones nacidas en torno a una función vital y sus productos. Una de estas historias perteneció a las formas de actuar y pensar de hombres que vivieron junto a los lagos, dentro de ellos, rodeados por conos apagados de volcanes, respirando el aire delgado que beben las águilas. De su dios radiante recibieron el nombre de mexicas. Ellos hicieron su historia de origen, diciéndose paridos por las bocas de la Montana de las Siete Cuevas; su historia dinástica, que arrancó de Acamapichtli, el padre de todos los nobles: su historia de los destinos, descubridora del juego de fuerzas divinas sobre la polvosa superficie de la Tierra; pero también las historias que no se dibujan en los libros: las que vuelan con el viento de la palabra, las que enlazan a los hombres en su invisible telaraña para hacernos hombres, las historias que todos dictamos sin necesidad de hojas ni tinta. Son historias sobre todo lo que el hombre hace, admira, imagina, quiere, aborrece...

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