Genealogía de la difícil relación entre antropología social y turismo

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Resumen
En el texto se transforma el proceso de conocimiento antropológico sobre turismo en el obje-to de conocimiento mismo. Para ello se aborda de manera sintética una genealogía de la aparición del turismo como objeto de estudio fenoménico, expuesta en los tres momentos epistemológicos que se han dado en la relación entre antropología y turismo. En ésta se trasluce un progresivo abandono de los sis-temas discretos y dialécticos de análisis, hacia modelos más contextuales en los que predomina la metá-fora del continuo y la dialógica.
Abstract
This text transforms the process of anthropological knowledge on tourism in the object of comprehension itself. To achieve this, a genealogy of tourism as an phenomenological object of study is traced back along three epistemological momenta between anthropology and tourism. The analysis con-cludes that discrete and dialectical analyses has been progressively abandoned and substituted by contex-tual models where dialogics and the metaphor of continuum are present.

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Publié le 01 janvier 2009
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Vol. 7 Nº1 págs. 43-56. 2009

www.pasosonline.org


1Genealogía de la difícil relación entre antropología social y turismo

iiAntonio Miguel Nogués Pedregal
Universitas Miguel Hernández (España)


Resumen: En el texto se transforma el proceso de conocimiento antropológico sobre turismo en el
objeto de conocimiento mismo. Para ello se aborda de manera sintética una genealogía de la aparición del
turismo como objeto de estudio fenoménico, expuesta en los tres momentos epistemológicos que se han
dado en la relación entre antropología y turismo. En ésta se trasluce un progresivo abandono de los
sistemas discretos y dialécticos de análisis, hacia modelos más contextuales en los que predomina la
metáfora del continuo y la dialógica.

Palabras clave: Poder; Conocimiento; Epistemología; Antropología.


Abstract: This text transforms the process of anthropological knowledge on tourism in the object of
comprehension itself. To achieve this, a genealogy of tourism as an phenomenological object of study is
traced back along three epistemological momenta between anthropology and tourism. The analysis
concludes that discrete and dialectical analyses has been progressively abandoned and substituted by
contextual models where dialogics and the metaphor of continuum are present..

Keywords: Power; Knowledge; Epistemology; Anthropology




ii • Antonio Miguel Nogués Pedregal es antropólogo social y profesor titular de la Universidad Miguel Hernández de
Elche (España). E-mail: amnogues@umh.es
© PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. ISSN 1695-7121 44 Genealogía de La difícil relación entre antropologia social y turismo

Preambulo chos pensadores; por ejemplo a Lévi-
Strauss que comenzó Tristes Tropiques
En 1996 se publicó Coping with tourists: diciendo que aunque detestaba a los viajes
european reactions to mass tourism, un y a los viajeros, estaba dispuesto a contar la
volumen coordinado por Jeremy Boissevain historia de sus expediciones (cit. en
Mac(1996) en el que se recogían algunas de las Cannell 1976:9); o a Zygmunt Bauman,
etnografías antropológicas que, a principios quien habla del “síndrome del turista” para
de los años noventa, comenzaban a estudiar denominar esas relaciones sociales
caractecuestiones relacionadas con los procesos rizadas por el desapego al lugar visitado y
que inducía en Europa ese conjunto de un comportamiento de apacentamiento
prácticas sociales, culturales y económicas (Franklin, 2003).
que, por abreviar, llamamos turismo. En el Muchos antropólogos se han preguntado
prefacio del libro su autor ya se sorprendía las razones que tenía la academia para
de que fuesen tan escasas las aportaciones mantener esta posición. Dennison Nash
antropológicas a la comprensión de este (1981:461) señala cuatro posibles motivos:
aspecto de la realidad social y cultural eu- el disgusto de los antropólogos a ser
identiropea, y de que los estudios antropológicos ficados con turistas; entender que el
turispublicados versasen principalmente sobre mo es un objeto lúdico y frívolo; ser un
países del Tercer Mundo. Pese a los indu- hecho moderno que no merece la atención
dables avances teóricos y los exquisitos antropológica, y no ser conscientes del peso
estudios de caso que venían ofreciendo dis- socio-económico del turismo y sus
conseciplinas como la sociología, la geografía o la cuencias en las sociedades que estudiamos.
economía, la ortodoxia antropológica todav- Argumentos que dibujan una ortodoxia
ía contemplaba, y trataba, de manera casi antropológica orgullosa de su savoir faire,
marginal el estudio del turismo. Pareciera su rectitud disciplinaria y su implicación
como si aquellos textos de Crick (1985 y ética con las sociedades que estudiaban.
1995) donde se desvelaban las similitudes – Por el contrario, en 1977 Jeremy
Boissefenomenológicas y epistemológicas– que se vain desplazaba la responsabilidad hacia
dan entre la manera de hacer antropología las carencias epistemológicas que
evidende muchos antropólogos y la manera de ciaban los estudios antropológicos ya que
hacer turismo de muchos turistas, hubieran “apenas podemos distinguir de manera
sacudido las raíces mismas de la disciplina convincente los efectos del turismo de
aquéy, en consecuencia, se hubiese reaccionado llos causados por otras fuerzas
contemnegando la factibilidad del estudio antro- poráneas de cambio social” (Boissevain, cit.
pológico del turismo. De hecho, pese a que en Crick, 1989: 335). Un argumento que,
ya en la década de los treinta Robert Red- veremos más adelante, sigue vigente
cuanfield describiera los cambios generados por do se afirma que los estudios sobre turismo
la llegada de visitantes a las fiestas yucate- se encuentran en un fase pre-disciplinaria
cas (cf. en Nogués 2005), Valene Smith (Tribe, 1997), y que coloca a los
antropólocoordinase Hosts and guests: the anthropo- gos interesados en esta temática en la
tesilogy of tourism (1977) o el Banco Mundial tura de discriminar los efectos inducidos
patrocinara en 1979 la celebración primero por el turismo de los producidos más
direcy la publicación después de un encuentro tamente por los medios de comunicación, la
sobre la relevancia de las actividades turís- instalación de empresas o multinacionales,
ticas para el desarrollo socio-económico de la emigración retornada, etc. Sin embargo,
los países del Tercer Mundo (de Kadt, y aunque después vuelva sobre esto, debo
1979), la antropología académica seguía señalar ahora que, aunque sólido y
científioponiendo serias objeciones y consideraba co, este argumento sólo encuentra su
sential turismo un tema de estudio poco serio. do en una antropología preocupada por el
Es probable que la frivolidad que para Bo- estudio de los impactos, que está anclada
orstin (1972) implicaba el turismo cuando en concepciones funcionalistas sobre qué es
lo calificó como la apoteosis de lo pseudo el trabajo de campo etnográfico y que sigue
donde predomina la pasividad frente a la analizando las dinámicas globales desde el
actividad, contagiara por simpatía a mu- marco general de la teoría de la
aculturaPASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural, 7(1). 2009 ISSN 1695-7121

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ción. Algunos años después, Boissevain sobre esto en pasado pues, a la producción
llega a la conclusión de que el rechazo tiene científica me remito, el turismo y el ocio se
que ver, pienso, con el deseo de realizar consolidan en la actualidad como legítimos
trabajo de campo en comunidades rurales campos de estudio científico, gracias a las
tradicionales, alejadas de emplazamientos sustanciosas líneas de financiación y a la
turísticos y, por tanto generalmente aisla- capacidad teórica que demuestran. Aunque
das. Y aún más, desde Malinowski los an- todavía, cuando escribo estas líneas, no es
tropólogos han sido conocidos por ignorar a imposible encontrar etnógrafos que, para
los dueños de plantaciones, a los misione- subrayar cuán alejados de nuestro mundo
ros, a los oficiales coloniales que actuaban realizan su trabajo de campo, señalan como
en las comunidades que ellos describían. Se un signo de distinción antropológica que
consideraba que interferían las costumbres durante su estancia en tal o cual recóndito
tradicionales que los antropólogos estudia- lugar del Planeta sólo se habrían
encontraban. ¿Deben ser los turistas incluidos en do con un par de turistas. Toda una
demosesta lista?” (1986:1). tración, por otra parte, de que el turismo se
Con la expansión del turismo y el cues- ha convertido en el referente obligado para
tionamiento de la autoridad etnográfica, comprender mejor los procesos globales. Por
son muchos los antropólogos que se pregun- qué entonces pese a la tozudez etnográfica
tan si hacen antropología o turismo cuando se ha mantenido, si no una oposición
fronadmiten sin reservas que “durante toda la tal a los acercamientos antropológicos al
temporada que estuve en Africa quizá pasé turismo, sí la misma actitud de casualidad
un uno por ciento del tiempo haciendo lo que ya reconociera Nuñez cuando se
enque iba a hacer” (Barley 1991:125); o bien contró con el turismo en Cajititlán (Jalisco)
son directamente etiquetados como turístas a principios de los sesenta (1978:207). Este
por los nativos; como le ocurrió al antropó- artículo indaga sobre esto, esbozando una
logo norteamericano Stanley Brandes, genealogía de las formas discursivas que
cuando se encontraba en plena Semana han dado forma a la relación entre la
anSanta en Sevilla, en un contexto donde la tropología y el turismo.
significación se produce a través de la me-
diación del espacio turístico (fotografía 1). Introducción

Sostiene Foucault que el poder produce
conocimiento. Esta afirmación permite
enfocar desde otra perspectiva la relación
entre las ciencias sociales y humanidades,
en general, y la antropología en particular,
y ese conjunto de actividades
(especialmente de transporte, alojamiento y
entretenimiento) que hace que unos determinados
grupos de personas puedan pasar una
temporada de descanso en lugares alejados del
habitual, así como lo que esas personas
hacen en dichos lugares y que, por
comodidad, llamamos con el genérico término de
‘turismo’. Desde este marco teórico es
oportuno mirar los resultados obtenidos y
preguntar por qué se habría de continuar
estudiando eso que llamamos turismo. Una
cuestión que, de acuerdo con esa primacía
de la razón técnica contra la que piensa
Habermas, se podría formular incluso de
manera mucho más instrumental y directa:
Fotografía 1.¿Haciendo turismo o trabajo de
cam¿para qué querrían las ciencias sociales y
po en la Semana Santa andaluza? Fuente:
Rodríhumanas estudiar el turismo? El presente guez Aparicio. El País, 20 de marzo de 1994
texto parte de un planteamiento que trans-Afortunadamente hoy se puede escribir
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forma el proceso de conocimiento antro- características distintivas: Spain is
diffepológico sobre turismo, en el objeto de cono- rent. Quizás la principal, y la que invita
cimiento mismo. Para ello se aborda de más a reflexión, sea que pese a la
impormanera sintética una genealogía de la apa- tancia que la industria turística ha jugado
rición del turismo como objeto de estudio en el equilibrio de la balanza comercial
fenoménico, expuesta en los tres momentos durante décadas, las disciplinas
científicoepistemológicos que se han dado en la rela- humanistas se han acercado poco a su
esción entre antropología y turismo. En ésta tudio (Mazón, 2001:37-45). No en vano,
se trasluce un progresivo abandono de los cuando se traza en España la genealogía
sistemas discretos y dialécticos de análisis, que nos lleva desde aquellos primeros
trahacia modelos más contextuales en los que bajos que hoy se consideran clásicos
(Costapredomina la metáfora del continuo y la Pau,1966; Gaviria, 1974; Mandly,1977 y
dialógica. 1983; Jurdao, 1979; Estivill, 1979) hasta los
Desde mediados de los años noventa del textos más recientes (Nogués, 2003;
Santapasado siglo, los estudios sobre los procesos na y Prats, 2005; o el monográfico de
Arturísticos realizados desde las ciencias so- chipiélago: cuadernos de crítica de la
cultuciales y humanas han experimentado un ra, nº 68, 2005), se observa que la relación
indudable auge en todo el mundo. Son cien- entre la teoría y las actuaciones sobre el
tos las revistas, libros, congresos, semina- terreno ha estado marcada por todo lo que,
rios y artículos científicos que los abordan en el plano de la producción del
conocidesde diversas perspectivas, disciplinas y miento, llega a engendrar la ignorancia: en
en distintas facetas. Observaciones de as- especial la imprudencia y el desinterés.
pectos puntuales, detalladas descripciones Son muchas las muestras de esta
incodel desarrollo de la industria turística, y municación que, sin hacer arqueología,
trabajos que presentan atractivas vistas cumplen cualquiera de estas virtudes. La
generales y nuevos enfoques teóricos, explotación urbanística indiscriminada, por
apremian a los investigadores desde un ejemplo, comprende situaciones tan
mediáinabarcable número de textos especializa- ticas como Marbella (Málaga), tan
evidendos. tes como Carboneras (Almería), tan
impacAlgunos análisis bibliométricos basados tantes como los perfiles de las Rías Baixas
en los resúmenes indexados de las revistas (Pontevedra), tan sangrantes como la tala
especializadas, y desde posiciones construc- de pinares en Ávila, o tan insalubres como
tivistas (Tribe, 2006), concluyen que el uso colmatar la Laguna de Calpe (Alicante).
que se hace de la literatura produce un Desgraciadamente estas no son sino una
conocimiento parcial y fracturado que im- exclusiva selección entre los incontables
pide la consolidación de un corpus teórico casos de ‘neo-colonialismo del espacio de
válido. Una situación que se agrava, añado, calidad’, por recurrir una vez más a la
por la inmediatez y precipitación en la es- siempre acertada expresión de Gaviria
critura a la que obliga la aceptación de la (1974), que corrobora las nefandas
conselógica de producción capitalista en el ámbi- cuencias de la ausencia de planificación y la
to de la creación intelectual universitaria. independencia de criterio que han mostrado
Una conjunción que deviene en una falta de muchas administraciones respecto a los
capacidad teórica (Franklin y Crang, 2001) estudios científicos. Ejemplos a los que
y en el desaprovechamiento de los esfuerzos habría que añadir las adaptaciones del
individuales realizados en el marco de gru- calendario ritual al ciclo productivo que
pos de investigación periféricos (Leengkeek marca la llegada de visitantes; la ‘puesta en
y Swain, 2006). Una difícil situación que ha valor’ de elementos culturales nuevos y
llevado a algunos autores a abogar por un publicitados como tradicionales; el
establemovimiento post-disciplinario dirigido a la cimiento ad hoc de tecno-mancomunidades
producción de conocimiento en los estudios de municipios para la gestión de líneas
turísticos (Coles et al., 2005). específicas de financiación que fomenten el
La situación de los estudios sobre turis- turismo rural; la institucionalización y
esmo en España no difiere de lo esbozado por pectacularización de festividades y
celebralos autores anglosajones, si bien, en una ciones locales; el trazado de rutas, caminos
perspectiva histórica, presenta algunas e itinerarios turísticos que fracturan los
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territorios y re-crean pasados míticos, etc. mental de Christian Lallier (2001) sobre
En definitiva, un sinfín de actuaciones que, una aldea de las áridas mesetas del Sahel,
impulsadas por los sectores privados unas, en Burkina Faso.
o amparadas por instituciones y organis- Por esto, y aunque hoy sean pocos los
mos públicos otras, no han atendido a la que cuestionan la viabilidad y el acierto de
continuidad en la producción de sentido los acercamientos antropológicos a los
procultural como amalgama necesaria que cesos sociales y culturales en contextos
estructura la dinámica social. Un impru- turísticos, resulta atractivo intentar una
2dente tecnotropismo que, en el mejor de los genealogía de tan azarosa relación a partir
casos, ha resignificado lugares en territo- de la manera en la que la antropología ha
rios turísticos y, en el peor, ha vaciado de mirado, y mira, al turismo. Desde una
posisentido las bases sociales y culturales que ción dialógica apunto tres momentos
episfundamentan la convivencia entre los gru- temológicos producidos por el juego de
fuerpos humanos y, como demuestra Zarkia zas e intereses socio-políticos que se da en
(1996), sustituido las reglas de la hospitali- los entornos turísticos, entre (1) las
condidad y sociabilidad tradicionales por las ciones macro-sociales impuestas por (a) la
leyes que rigen el intercambio de mercado. industria turística (empresas nacionales y/o
Sin embargo, esta falta de colaboración corporaciones transnacionales con prácticas
entre las actuaciones privadas o públicas y potencialmente de carácter neo-colonial), y
los científicos (reconvertidos por obra y por (b) la presencia simbólica de los
disposigracia de ese mismo tecnotropismo en ex- tivos de dominación ideológica, que
condipertos), no puede achacarse sólo a la im- cionan lo deseable, e institucional que
conprudencia de los promotores. También ha dicionan lo factible (gobiernos,
ayuntamiendesempeñado un papel importante el desin- tos, medios de comunicación, asociaciones
terés que muchos universitarios, investidos de empresarios, etc.); y (2) las posibilidades
de una mal entendida intelectualidad, han habilitadas desde lo micro-social que se
mostrado por todo lo relacionado con el plasman en las prácticas de los distintos
turismo. La ligereza con la que Boorstin grupos humanos que conviven en el mismo
(1972), Turner y Ash (1975) o MacCannell entorno turístico (la pluralidad de la
socie(1976) calificaron al turismo como pseudo- dad ‘nativa’, junto a, por ejemplo, la
comrealidad, invasor o inauténtico, contagió a plejidad de los ‘residentes extranjeros’ y la
muchos antropólogos que, alejados del espí- diversidad de los ‘inmigrantes laborales’)
ritu crítico, utilizaron categorías similares En conjunto, estos tres momentos dejan
para desprestigiar los resultados obtenidos entrever un desplazamiento de la
centralitras investigaciones de campo mucho más dad de los análisis de lo discreto hacia una
serias. Este curioso paralogismo provocó no preocupación por el continuo, lo que se
sólo que se extendiera la costumbre de des- plasma en un progresivo abandono de los
acreditar los textos --cuando no a los pro- enfoques sistémicos con dinámica
dialéctipios autores--, sino que se retrasase la ca, hacia metáforas topológicas en las que
comprensión antropológica de las dinámi- predomina el proceso y la dialógica. Un
cas locales que por entonces iban confor- desplazamiento relacionado no con el
carácmando los nacientes entornos turísticos. ter ideográfico o nomotético del enfoque
En líneas generales se puede decir que antropológico, sino con la manera en la que
se ha perdido demasiado tiempo en disqui- se definen las categorías para el
razonasiciones sobre las bondades y maldades del miento científico. Durante el momento A la
turismo, pues muchos esfuerzos intentaron antropología se habría acercado al turismo,
dilucidar si las prácticas turísticas preser- paradójicamente, como un fenómeno casi
vaban o destruían lo que tocaban, sin llegar aislado de los procesos globales y, en
consea ninguna conclusión. De entrada era una cuencia, habría sido considerado como un
tarea imposible, toda vez que la dinámica agente externo que aterrizaba en los
terriglobal impuesta por la ideología del desa- torios casi sin invitación, lo que centró el
rrollo ya hacía entonces que, en muchos foco de los estudios de campo sobre los
imcasos, la nueva lógica fuese incorporada, en pactos y las consecuencias socio-culturales.
forma de deseabilidad, antes de la llegada La expansión del turismo a todos los
rincodel primer turista, como muestra el docu- nes del Planeta en modalidades tan
diverPASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural, 7(1). 2009 ISSN 1695-7121

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sas (rural, deportivo, cultural, religioso…) ía comenzar a ser abordado como algo
discomo exóticas (aventura, mochilero, sexual, tinto a un fenómeno provoca, en la mayoría
safari…), la generalización de las rutas más de los casos y cuando menos, un
frunciextravagantes y la popularización de las miento de cejas. Pupilo de Redfield, Nuñez
guías más detalladas, evidenciaron la nece- sugirió que el turismo se debía estudiar y
sidad de prestar atención a cuestiones rela- comprender dentro del marco general de la
cionadas con el desarrollo y la ‘puesta en teoría de la aculturación (1963:347) y, por
valor’ de los recursos endógenos: con espe- tanto, debía ser concebido como fenómeno a
cial atención a la cultura. Este proceso, estudiar. Sin embargo, en estos casi
ochenmarcado por la sumisión del conocimiento ta años de estudios sobre la presencia de
científico a los criterios de eficiencia (Lyo- turistas en tantos lugares del Planeta,
tard, 1979), constituiría un momento B en hemos aprendido que eso que llamamos
el que la antropología se preocupa por su ‘turismo’ no es sino un complejo entramado
aplicabilidad técnica, también, al campo del de procesos socio-económicos que van desde
turismo. El momento C sería el de la trans- la construcción imaginaria de los destinos
disciplinariedad. El desdibujado de la dife- como lugares de recreo y esparcimiento,
rencia espacio-temporal entre nativos y hasta los prácticas de implantación
neoturistas, la llegada de nuevos actores a los colonial de la industria turística, pasando
lugares (p.ej. residentes ‘extranjeros’, inmi- por el cambio en la estructura de la
propiegrantes ‘laborales’, o estudiantes erasmus), dad del suelo y de los recursos locales, la
las nuevas modalidades turísticas de difícil transformación radical de los territorios, de
encuadramiento, o la aparición de aerolíne- las formas de estratificación social, del
as de bajo coste, hacen que los estudios mercado y de los modos de trabajo, o de la
sobre turismo se alejen de la construcción distribución de la renta. Un complejo
enfenoménica, en favor de una visión más tramado que es, a la vez, un campo donde
contextual del turismo que retoma, al mis- se intercambian distintos tipos de capital y
mo tiempo, la centralidad de la cultura se altera su composición, distribución y
como objeto distintivo del conocimiento volumen, y una arena político-económica
antropológico. donde dirimen sus diferencias grupos de
poder, facciones, partidos e intereses
conEl turismo como ‘fenómeno’: el estudio de trapuestos. Un todo complejo, con multitud
los impactos de facetas y dinámicas distintas al que, sea
por comodidad o por la fortísima influencia
de otras ciencias sociales, seguimos refi-Si consideramos que las palabras
adriéndonos y tratando como si fuera un solo quieren y perpetúan su sentido a través del
fenómeno: el turismo. uso que se hace de ellas, y que éstas son a
La manejabilidad conceptual y la facili-su vez las que determinan las situaciones
dad textual que permite el empleo de un del habla, hemos de convenir que el
térmisolo término, que además proviene del len-no ‘fenómeno’ tal como ha sido empleado en
guaje común donde tiene un significado la historia del pensamiento, y se emplea en
muy definido y unas connotaciones claras, la actualidad, resulta sumamente equívoco.
es una trampa lingüística que limita las Si para unos el fenómeno encubre la
realiposibilidades que ofrece la antropología. Si, dad, para otros es, sin embargo, la realidad
por el contrario, se insertaran estos análisis última y, para una amplia mayoría, aquello
en el corpus teórico de la disciplina, mante-a través de lo que se manifiesta la realidad.
niendo la centralidad del estudio de la cul-Para Kant el fenómeno se convierte en
obtura y abordando, por ejemplo, cómo las jeto de la experiencia y, tanto los objetos
prácticas concretas adquieren significado a como las características que les atribuimos,
través de las deseabilidades que produce la son considerados como algo dado
realmenideología del desarrollo en la versión de la te. Planteamiento que, dejando a un lado
industria turística, entonces podríamos las consideraciones sobre el papel que
desavanzar algo más en la comprensión del empeña la conciencia intencional es, de
conjunto. Son demasiados los trabajos et-hecho, el que predomina en el pensamiento
nográficos que todavía siguen en este mo-científico.
mento A, y recurren a planteamientos, es-Plantear entonces que el turismo
deberPASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural, 7(1). 2009 ISSN 1695-7121

Antonio Miguel Nogués Pedregal 49

quemas y nomenclaturas que siguen la para explicar las dinámicas sociales que se
lógica funcional-estructuralista, y sitúan la producen en entornos turísticos.
dinámica del turismo como un elemento Esta mutua exterioridad con la que la
externo a las sociedades donde recalan los antropología mira a las sociedades
generaturistas. Baste señalar que la propia utili- doras de turistas y a las sociedades
recepzación del término ‘destinos’ –e incluso toras, hace que muchos investigadores
siaquel otro de ‘sociedades receptoras’— gan, por ejemplo, enrevesados en
cuestioentiende los entornos turísticos como ele- nes de definición de las categorías discretas
mentos subordinados a una acción turística de análisis o de metodología. Lo que lleva a
que se produce de forma independiente a autores como Tribe (1997), Ateljevic et al.
miles de kilómetros. (2005) y Coles et al. (2005) a argüir que los
Resulta comprensible que, al principio, estudios sobre turismo se encuentran en
la antropología se centrara en la compren- una fase pre-disciplinaria caracterizada por
sión de los procesos sociales y culturales los desacuerdos en los fundamentos,
mardesencadenados a partir de la relación cada por la multiplicidad de enfoques, y por
siempre asimétrica entre ‘anfitriones’ y el conocimiento puntual y casual.
‘huéspedes’ (mercantilización, aculturación,
transformación de lugares y creación de El binomio turismo y desarrollo: de la
cul4paisajes, neo-colonialismo y dependencia, tura al patrimonio
construcción de no-lugares, producción de
patrimonio, artesanías y gastronomía, in- En la I Reunión de Antropólogos
Espavenciones culturales, cambios en el espacio ñoles (Sevilla 1974) ya se abogó por una
3social y en los modos de estratificación…) . ‘colaboración de los antropólogos en la
plaEsta construcción de los destinos sólo como nificación de los planes de desarrollo
periferias de placer reduce, no obstante, la económico y social, de colonización, de
emicomprensión de la propia dinámica a la gración y de turismo’ (Jiménez, 1975:39).
interacción comercial que se establece ex- No ha sido, sin embargo, hasta que se ha
clusivamente dentro del binomio ‘nativo- entrado en esta fase actual de capitalismo,
visitante’, y la analiza según los principios en la que la posibilidad de existencia de las
de la lógica mercantil, explicando, en últi- disciplinas académicas se rige por su valor
mo extremo, los procesos sociales y cultura- de cambio en el mundo de las mercancías y,
les en términos de resistencia ante o como sobre todo, desde que la UNESCO
declaraasunción de lo impuesto (vía dominio, im- se al periodo 1988-1997 como la “década del
posición o manipulación). desarrollo cultural”, cuando se ha dado el
Esta falsa dualidad transmite, a su vez, acercamiento efectivo entre la antropología
la ilusión de una homogeneidad social in- y los promotores de actuaciones turísticas.
terna a ambos grupos y en la interrelación Acercamiento que, según Burns, ratifica
entre ambos, lo que disipa del análisis el esa propensión hacia los estudios aplicados
componente de tensión y conflicto internos que mostraban los enfoques antropológicos
que constituye la naturaleza de cualquier sobre el turismo (1999:81).
relación social (Nogués, 1996), o favorece el La introducción de cierta modalidad de
mantenimiento de los estereotipos sobre los cultura como elemento clave para el
desaque se sustentan tantas tipologías de turis- rrollo humano, unida a la preocupación de
tas. Una particular relación epistemológica la UE por la terciarización de la economía y
con el turismo que explica el predominio y su concreción en la teoría de los nuevos
pervivencia en las ciencias sociales de mo- yacimientos de empleo, y al desarrollo de la
delos estáticos (Meethan, 2003), como son industria cultural (Comisión Europea,
los extendidos esquemas de Mathieson y 1998), llevó a la Organización Mundial del
Wall (1982) o Jafari (1988), la semiótica de Turismo (OMT) a interesarse también por
MacCannell (1976), el esencialismo de Gre- las nuevas posibilidades que ofrecía ‘la
culenwood (1977) en su explicación de la mer- tura’. En varias reuniones internacionales
cantilización de las manifestaciones cultu- se abordaron las potencialidades del
denorales, o el irritante empleo del índice de minado ‘turismo cultural’: la conferencia de
Doxey (1975, cit. Mathieson y Wall, abril de 1999 celebrada en Uzbekistán trató
1982:138-139) como modelo de análisis los posibles beneficios para la preservación
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50 Genealogía de La difícil relación entre antropologia social y turismo

del patrimonio cultural que derivarían de en contextos turísticos se utiliza este
las enormes reservas de este tipo de de- término, puede hacer referencia a cualquier
manda turística. En 2001 la OMT publicó elemento que, por peregrino que sea, sirva
Cultural heritage and tourism development a los intereses locales. Estos, además, y de
y, en febrero de 2006, tuvo lugar en Yakar- acuerdo con el proceso de conversión de los
ta un encuentro sobre turismo cultural y lugares a través del espacio turístico
(Nocomunidades locales. gués, 2006), son cada vez más difíciles de
La conjunción entre la preocupación por distinguir de los intereses particulares y
‘la cultura’ de la industria turística y la concretos de la industria turística. El
ejemaparente situación de estancamiento teóri- plo más clarificador del amplio uso que se
co y reiteración temática alcanzada por los hace del ‘patrimonio’ en contextos
turístiacercamientos antropológicos al tema, deri- cos, son los apelativos de las innumerables
va en un alejamiento de la rigidez discipli- rutas que, alejados de cualquier conexión
naria y, justamente, en un acercamiento con la memoria del lugar y recurriendo sólo
entre los científicos y los promotores de al poder evocador o a la capacidad
descripactuaciones turísticas, lo que caracteriza al tiva de las palabras elegidas, perfilan los
momento B. Esta colaboración, imprescin- nuevos territorios turísticos: ruta del sol y
dible por otra parte en una economía ter- del aguacate, ruta del gótico-mudéjar, ruta
ciarizada, se materializa en la espectacular de Washington Irving, etc.
proliferación de proyectos y ‘expertos’ que, El tecnotropismo incide directamente
a través de la ‘puesta en valor’ de los lla- sobre esa antropología que aborda
princimados ‘recursos culturales’, buscan diversi- palmente los aspectos empresariales o, al
ficar el producto turístico, segmentar ade- menos, aquellos que resultan más
aplicacuadamente el mercado y diferenciar los bles para la industria del turismo según su
destinos, distinguiéndolos según sus parti- particular versión de sostenibilidad
(Hugcularidades. hes en Tribe, 2006: 367). Esto no facilita
Así, bajo una particular definición tecno- precisamente el pensamiento crítico (que no
política de sostenibilidad, que ya habría negativo) que caracteriza a la disciplina,
transformado la naturaleza en medioam- puesto que olvida demasiadas realidades
biente, durante este momento B se acomete socio-políticas y privilegia determinadas
la selección de unos elementos culturales historias; lo que, a su vez, favorece el
manpara su mutación en recursos administra- tenimiento actual del estado de cosas. De
bles. Surge así el patrimonio cultural como mantener esta línea de sostenibilidad
turís“producto metacultural” (García García, tica en torno a la puesta en valor de la
cul1998). Un patrimonio cultural que en su tura, habrá que reconocer lo que, con la
exposición pública obvia, o quizás olvide, lucidez de siempre, razona García Calvo
las circunstancias históricas que lo produ- sobre por qué las pirámides de Egipto sí
jeron (Abram, 1996), y reduce el interés necesitan que vayamos a verlas: “Para ser
emancipatorio, que para Habermas debe reales, y mantenerse bien reales, es preciso
pretender todo conocimiento, al interés mover capital, amigos míos: pues el dinero
técnico por la gestión y el control de los es la realidad de las realidades; y las cosas
medios. Un patrimonio cultural que, recu- que no hayan logrado convertirse en dinero
rriendo a Eduardo Galeano, ha pasado de de uno u otro modo, ya pueden presumir de
ser propiedad de “aquellos que no tienen estar vivas y misteriosas, que habrán
perarte sino artesanía”, a ser objeto para el dido la ocasión de realizarse realmente y
consumo conspicuo durante el tiempo de quedarán condenadas a la inexistencia”
ocio, y un campo para el intercambio de (2005:29-30).
capital económico entre ‘expertos’.
Este modo de poner en valor el patrimo- Momento C: ante la evidencia de lo trans-
nio, conforme las insaciables exigencias de
la demanda turística provocada se vuelven Son muchos los autores que han
profunmás exclusivas, fractura la continuidad en dizado en este modo de gestionar el proceso
la producción de sentido cultural y difumi- histórico que llamamos ‘globalización’, y
na los propios bordes de la idea de patri- todos vienen a coincidir en algunos aspectos
monio, que quizás fuera discreta. Cuando esenciales: las nuevas tecnologías de la
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Antonio Miguel Nogués Pedregal 51

comunicación comprimen las coordenadas das ‘sociedades receptoras’ son también
espacio-temporales, la internacionalización ‘sociedades generadoras’ de turistas, y las
de la producción y de los intercambios se- actividades turísticas se encuentran tan
paran la ‘economía’ de la ‘sociedad’ y rele- consolidadas que los turistas no sólo no
gan el papel del Estado a un segundo plano, impactan, sino que su afluencia estacional
y el aumento de las desigualdades socio- es parte constitutiva de ellas. Puijk (1996)
económicas y la democratización de los en Noruega y Abram (1996) en Francia
transportes provocan y facilitan importan- inciden sobre este aspecto cuando describen
tes movimientos de población. La conver- las reacciones entre los pescadores que
gencia entre los nuevos usos del espacio- vienen para la temporada del bacalao y los
tiempo, la desaparición de la sociedad como turistas en Henningsvær, o como en una
sistema portador de sentido, y la permeabi- aldea del departamento del Cantal, los
deslidad de las fronteras geo-políticas, deriva cendientes de emigrantes que visitan la
en una obligada interculturalidad que exige zona no son denominados turistas por los
una modificación radical de la manera en la vecinos. O en la Costa Blanca, donde al
que las ciencias sociales se acercan a com- principio se veía a los inmigrantes europeos
prender, entre otras cosas, este complejo de como turistas y no como vecinos, y cuya
actividades y prácticas que, insisto, por prolongada permanencia incide
directacomodidad, reducimos al solo término de mente en la transformación social, cultural,
turismo. económica y política de los pueblos donde
La descomposición de las categorías tra- residen (Aledo, 2005; Giner, 2007). De
dicionales de análisis de la vida social, im- hecho el estudio del continuo que forman
pone el paso de un lenguaje social a un los inmigrantes y los turistas europeos en
lenguaje cultural en el que podamos encon- el Mediterráneo, se aborda como una
extrar la fuente que nos haga científicamente presión más de los movimientos
transnainteligible nuestro entorno. En el contexto cionales que caracterizan la modernidad
actual de ‘desocialización’ y de vacío políti- (Urry, 2000:26-32).
co, se hace necesario un giro hacia un para- En el plano etnográfico, este quiebro en
digma en el que predomine lo cultural, co- la validez del pensamiento discreto, afecta
mo argumenta Touraine (2005), por la apa- a la propia observación y organización del
rición de un sujeto consciente de sí que se trabajo de campo. En el proceso que lleva
afirma luchando contra lo que le aliena e desde la ‘plaza del mercado’ –en torno a la
impide su propia construcción, y por la que fue creciendo la ciudad--, hasta la ‘gran
constitución sobre una base cultural de superficie’ situada en las afueras, pasando
‘comunidades’ que exigen sus propios dere- por el super-mercado y el hiper-mercado, se
chos. La conjunción de ambos procesos pro- han actualizado los lugares de encuentro y
picia que en los entornos turísticos aparez- las pautas de consumo en los países ricos.
can individuos (inmigrantes que buscan Así a partir de un gran grupo de
distributrabajo en el sector turístico, emprendedo- ción mayorista de bienes de consumo (p.ej.
res que buscan nuevos territorios donde Carrefour) que funciona como ‘locomotora’,
abrir un negocio, o residentes que buscan se construyen unos centros comerciales en
un lugar de calidad para su jubilación, en- los que se instalan las tiendas más
populatre otros) que van conformando nuevos res de grupos de fabricación y distribución
grupos sociales que, a su vez, difuminan los textil (p.ej. Inditex: Zara, Pull&Bear,
Masconocidos (temporeros, residentes, vecinos, simo Dutti, Oysho), franquicias del sector
turistas, veraneantes, o visitantes). de la ‘casual food’ (p.ej. Pans&Company),
En esta línea, quizás fuera en el libro grandes distribuidores y exhibidores
cinecoordinado por Boissevain (1996), donde matográficos (p.ej. Filmax) y proveedores
por primera vez se mostrara etnográfica- de telefonía móvil, junto a comercios y
resmente que el empleo de conceptos tales taurantes con cierto sabor local.
como ‘anfitriones’ o ‘huéspedes’ reducía la La proliferación en las ciudades de esta
multiplicidad socio-cultural y el juego de fórmula comercial, verdadera catedral para
interacciones que se desenvuelve en los la socialización del esparcimiento, la
reentornos turísticos. Especialmente en la creación y el consumo, unida a la
reactivaactualidad, cuando muchas de esas llama- ción económica de los cascos históricos –
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52 Genealogía de La difícil relación entre antropologia social y turismo

resignificados como ‘centros comerciales términos de producción y de interpretación.
abiertos’, y la publicidad de lo habitual Este giro de lo fenoménico hacia lo
culcomo ‘actividad de ocio’ (pasear, salir de tural caracteriza al momento C, y está
llecompras, excursiones, montar en bici, etc.), vando a muchos autores, desde
perspectidificultan una clara identificación y distin- vas distintas y enfatizando unos aspectos u
ción de las prácticas turísticas de las re- otros, a preocuparse más por el estudio de
creativas. Si bien el recurso a conceptos la cultura en contextos turísticos que por el
como ‘recreación’, ‘ocio’ o ‘tiempo libre’, que estudio de ese complejo que denominamos
resultan para la antropología etnocéntricos turismo.
al tiempo que difusos, perpetúa la
centralidad teórica de unas determinadas discipli- Conclusiones
nas académicas en los nuevos ámbitos de
estudio (ocio, turismo, consumo, movimien- La realidad global hace que los
probletos de población,…), sus perspectivas enri- mas actuales de la investigación científica
quecen el estudio de temas más antropoló- sean ya, casi por defecto,
transgicos. Por ejemplo, la identificación actual disciplinares en su naturaleza (Hëllstrom
de la fiesta como tiempo de descanso, aun- en Coles et al., 2005:1), y requieran, por
que ha despintado el sentido ecológico- tanto, de nuevas metáforas que permitan
cultural del tiempo de fiesta, lo ha actuali- una visión dialógica y continua de los
aconzado como marcador de los nuevos ritmos tecimientos y los procesos. En estas páginas
económico-culturales expresados en fines se esbozan los tres momentos
epistemológide semana, puentes y vacaciones (Nogués, cos, consecutivos en su origen pero
si2005). multáneos ahora, que han marcado la
relaPor otra parte, la diversificación del con- ción entre la antropología y el estudio del
sumo que se observa en los entornos turís- turismo. Una secuencia que traza el
desticos en forma de restaurantes étnicos y plazamiento en el plano teorético hacia lo
tiendas de artesanías varias, localiza lo continuo, y en el plano del contenido, hacia
global y, en cierto modo, se contrapone a lo cultural como conjunto de prácticas que
una sociedad ‘hiperindustrial’ que muestra dan sentido a y adquieren sentido en la
una tendencia a los comportamientos gre- vida en grupo.
garios y a una pérdida generalizada de la La aproximación fenoménica sobre los
conciencia individual (Stiegler, 2004). Esta impactos del turismo, característica del
diversificación, motivada por el resurgi- momento A, impidió que los acercamientos
miento de la tradición, por el deseo de sal- críticos desvelasen los mecanismos por los
var una cultura, o simplemente como estra- que cierta modalidad de desarrollo abocaba
tegia de venta, repercute en la relación a la explotación extensiva de los territorios
entre las prácticas turísticas, las versiones y de las culturas que los habitan. Situación
más materiales y concretas de cultura, y los que derivó en el momento B, durante el
acercamientos científico-sociales a su estu- cual, y por necesidad del propio orden de
dio. La vinculación que se evidencia, por cosas, se consolidó una comunión entre
ejemplo, en el uso que se da en los entornos algunos científicos y los promotores de la
turísticos a la cultura, el patrimonio, la actividad turística, que se concretaría en el
gastronomía o la artesanía, es tan estrecha auge de los estudios sobre los usos del
paque algunos autores encuentran dificulta- trimonio cultural y el desarrollo sostenible
des a la hora de establecer una clara fron- a través del turismo. Sin embargo, las
motera entre turismo y cultura (Rojek y Urry, vilidades transnacionales han debilitado
1997:3; Richards, 2001). Otro ejemplo más las categorías de encuadramiento de la
que demuestra que el estudio del turismo, realidad y, por tanto, también las
analítien tanto que conjunto de prácticas socio- cas. Esto hace muy difícil que, en el
mohistóricas que produce espacios materiales mento C, se pueda seguir pensando el
e inmateriales (Chadefaud, 1987), no es fenómeno del turismo, al menos tal como se
reducible al análisis de unos parámetros conoce en los países ricos, como lo hemos
econométricos concretos, y subraya la nece- venido haciendo mediante modelos
funciosidad de estudiar la generación del espacio nales. Sólo la renovación de nuestras ideas
turístico como portador de sentido, en puede hacer que el estudio científico-social
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