Libertad de Conciencia. Conflictos Biojurídicos en las Sociedades Multiculturales (Freedom of Conscience. Biojuridical Conflicts at Multicultural Societies)

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Resumen
El artículo analiza el derecho a la objeción de conciencia de los profesionales sanitarios en las sociedades multiculturales. Se sostiene la tesis de que el relativismo ético que caracteriza a estas sociedades convive con un aparentemente paradójico recorte del ejercicio del derecho a la objeción de conciencia. «Aparentemente» porque, en el fondo, el relativismo ético tiende a la adopción de actitudes dogmáticas, pues convierte en absolutos sus propios puntos de vista. Se atiende especialmente a la situación de los profesionales sanitarios españoles en relación con la eutanasia y el aborto. Por lo que respecta a la eutanasia, se analiza el Anteproyecto de Ley de Muerte Digna de la comunidad autónoma andaluza y, por lo que respecta al aborto, al actual proceso de reforma del código penal en el contexto de una nueva normativa sobre «salud reproductiva» de la mujer, que incluye la adopción de un sistema de plazos y la práctica caracterización del aborto como derecho. Se concluye que, efectivamente, la libertad de conciencia de los profesionales sanitarios puede correr riesgos si no varía el curso de las actuales políticas legislativas.
Abstract
The paper analyzes the right of healthcare professionals to conscientious objection at multicultural societies. The ethical relativism, characteristic of these societies, lives together with an apparently paradoxical reduction of the exercise of freedom of conscience. It is wrote «Apparently» because, at the end, the ethical relativism tends to the adoption of dogmatic attitudes. Special attention is paid to the situation of Spanish healthcare in relation with euthanasia and abortion. With regard to euthanasia, the «dignified dead» draft bill of Andalucía is considered. With regard to abortion, we will pay attention to the reform of the Penal Code in the context of a new regulation about «reproductive health» of women, which means the adoption of a system of time limits, and the characterization of abortion as a women’s right. It is concluded that the freedom of conscience of healthcare professionals would be probably at risk if proposed legal policies doesn’t change.

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Publié le 01 janvier 2010
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LIBERTAD DE CONCIENCIA. CONFLICTOS
BIOJURÍDICOS EN LAS SOCIEDADES
MULTICULTURALES*
FREEDOM OF CONSCIENCE. BIOJURIDICAL
CONFLICTS AT MULTICULTURAL SOCIETIES
Marta Albert Márquez
Universidad Rey Juan Carlos
Pso. de los Artilleros s/n
28032. Vicálvaro. Madrid
Teléfono. 914887953
Fax +3491 488 77 79
marta.albert@urjc.es
Resumen
El artículo analiza el derecho a la objeción de conciencia de los profesionales
sanitarios en las sociedades multiculturales. Se sostiene la tesis de que el relativismo
ético que caracteriza a estas sociedades convive con un aparentemente paradójico
recorte del ejercicio del derecho a la objeción de conciencia. «Aparentemente» por-
que, en el fondo, el relativismo ético tiende a la adopción de actitudes dogmáticas,
pues convierte en absolutos sus propios puntos de vista. Se atiende especialmente
a la situación de los profesionales sanitarios españoles en relación con la eutanasia
y el aborto. Por lo que respecta a la eutanasia, se analiza el Anteproyecto de Ley
de Muerte Digna de la comunidad autónoma andaluza y, por lo que respecta al
* Trabajo realizado en el marco del Proyecto de Investigación «La libertad religiosa en España y
en Derecho comparado: su incidencia en la Comunidad de Madrid» (S2007-HUM-0403), dirigido por
el Prof. Isidoro Martín Sánchez y subvencionado por la Consejería de Educación de la Comunidad de
Madrid (Convocatoria I+D 2007).
Cuad. Bioét. XXI, 2010/1ª 61Marta Albert Márquez
aborto, al actual proceso de reforma del código penal en el contexto de una nueva
normativa sobre «salud reproductiva» de la mujer, que incluye la adopción de un
sistema de plazos y la práctica caracterización del aborto como derecho. Se concluye
que, efectivamente, la libertad de conciencia de los profesionales sanitarios puede
correr riesgos si no varía el curso de las actuales políticas legislativas.
Palabras clave: objeción de conciencia, bioderecho, eutanasia, aborto, profesio-
nales sanitarios.
Abstract
The paper analyzes the right of healthcare professionals to conscientious objection
at multicultural societies. The ethical relativism, characteristic of these societies,
lives together with an apparently paradoxical reduction of the exercise of freedom
of conscience. It is wrote «Apparently» because, at the end, the ethical relativism
tends to the adoption of dogmatic attitudes. Special attention is paid to the situa-
tion of Spanish healthcare in relation with euthanasia and abortion. With regard to
euthanasia, the «dignifi ed dead» draft bill of Andalucía is considered. With regard
to abortion, we will pay attention to the reform of the Penal Code in the context of
a new regulation about «reproductive health» of women, which means the adoption
of a system of time limits, and the characterization of abortion as a women’s right.
It is concluded that the freedom of conscience of healthcare professionals would be
probably at risk if proposed legal policies doesn’t change.
Key words: conscientious objection, biolaw, euthanasia, abortion, healthcare
professionals.
1. Introducción argumento de que no había respetado
un Código de Conducta sobre Igualdad
Este trabajo tiene por objeto el aná- y Diversidad, tras ofrecerse a rezar por
lisis del reconocimiento y ejercicio de una anciana paciente de su centro de
la libertad de conciencia en el ámbito trabajo. La cuestión es que esta paciente
sanitario, tal como tiene lugar en las nunca planteó queja alguna. May Phip-
sociedades multiculturales. Permíta- pen, que así se llamaba la enferma, se
seme comenzar recordando un suceso limitó a mencionar lo ocurrido a otra
reciente. Hace apenas unos meses, el enfermera, es decir, que Carline Petrie le
Daily Mail denunciaba el caso de una había ofrecido que rezaran juntas y que
enfermera británica, de cuarenta y ella había rechazado el ofrecimiento, no
cinco años, de fe baptista, que había sin darle antes las gracias. Finalmente,
sido suspendida de su empleo bajo el los responsables del Hospital rectifi ca-
62 Cuad. Bioét. XXI, 2010/1ªLibertad de conciencia. Confl ictos biojurídicos en las sociedades multiculturales
ron, reintegrando a la enfermera en su contemplar cómo se integra la libertad
1servicio … de conciencia dentro del bioderecho en
Sin pretender elevar la anécdota a las actuales sociedades multiculturales,
categoría, la verdad es que este ejemplo resulta obvio que los otros dos conceptos
acierta a describir de modo muy gráfi co claves son los de «libertad de conciencia»
la tesis que trataré de mostrar en estas y «sociedad multicultural». Empecemos
páginas, y que puede expresarse en muy por el primero.
pocas palabras. Me parece que el relati- La libertad de conciencia se considera
vismo ético que «tiraniza» las sociedades incluida en la redacción del artículo 16.1
multiculturales tiene como efecto (sólo de la Constitución de 1978, que dice
aparentemente paradójico) un recorte en así: «se garantiza la libertad ideológica,
el ejercicio de la libertad de conciencia, religiosa y de culto de los individuos
cuyas consecuencias son especialmente y las comunidades sin más limitación
graves en el terreno biojurídico. en sus manifestaciones que la necesaria
para el mantenimiento del orden público
2. Conceptos básicos protegido por la ley». Para completar el
tratamiento constitucional de la libertad
Conviene comenzar aclarando algu- de conciencia, resulta obligado aludir a
nos de los conceptos básicos para nues- la regulación del artículo 30.2, que se
tro discurso. En primer lugar, el de «Bio- refi ere, como es sabido, a la objeción de
derecho». Por tal, se suele entender una conciencia al servicio militar, y que goza
nueva rama del ordenamiento jurídico de la protección del recurso de amparo
«caracterizada por su atención al respeto en virtud de lo contenido en el artículo
y protección de la vida humana, desde la 53.2 de nuestra Norma Fundamental.
2concepción hasta el fi nal» . Como quiera La objeción de conciencia constituye,
que de lo que se trata, en defi nitiva, es de sin duda, la manifestación más polémica
de la libertad de conciencia. Es la forma
más cualifi cada de ejercerla, en la medi-
da en que supone un incumplimiento de 1 Los avatares del caso Petrie en la edición
digital del Daily Mail durante el mes de febrero de una conducta jurídicamente obligatoria,
2009 en: http://www.dailymail.co.uk/news/arti- la no realización de un deber jurídico,
cle-1133423/Nurse-faces-sack-offering-pray-sick-
por razones ideológicas, religiosas o de patient.html ; http://www.dailymail.co.uk/news/
article-1134508/Nurse-suspended-offering-pray- conciencia. Así, la objeción de conciencia
patient-lifted-wave-support.html; http://www. puede defi nirse como «la negativa del
dailymail.co.uk/news/article-1154992/Blears-
individuo, por motivos de conciencia, calls-common-sense-political-correctness-return-
core-British-values.html [Consulta 16/04/2009], a someterse a una conducta que en
y un resumen de la historia en castellano en < principio sería jurídicamente exigible
http://www.hazteoir.org/node/16979>, [Consulta
(ya provenga la obligación directamente 16/04/2009]
de la norma, ya de un contrato, ya de 2 Ollero Tassara, A., Bioderecho. Entre la vida
y la muerte, Aranzadi, Navarra, 2006, 19. un mandato judicial o resolución ad-
Cuad. Bioét. XXI, 2010/1ª 63Marta Albert Márquez
3ministrativa)» . De manera más amplía, ¿Tenemos, de hecho, derecho a la
Navarro Valls y Martínez Torrón afi rman objeción de conciencia?, ¿deberíamos
que la objeción de conciencia incluye tenerlo? Comenzaré por la segunda
«toda pretensión contraria a la ley cuestión. Creo que la respuesta ha de
motivada por razones axiológicas —no ser afi rmativa. Sí, deberíamos tenerlo,
meramente psicológicas—, de contenido en términos generales, aunque no sea
primordialmente religioso o ideológico, asunto que se preste fácilmente a una
ya tenga por objeto la elección menos regulación legal, general y abstracta.
lesiva para la propia conciencia entre Desde un punto de vista «moral» es
las alternativas previstas en la norma, secundario si tenemos derecho «reco-
eludir el comportamiento contenido en nocido» o no: la verdadera objeción de
el imperativo legal o la sanción prevista conciencia es la que se realiza sin tener
por su incumplimiento, o incluso, acep- en cuenta la cobertura legal con la que
tando el mecanismo represivo, lograr la se cuenta. Sencillamente se viola el deber
alteración de la ley que es contraria al jurídico por mor del cumplimiento de un
4personal imperativo ético» . deber moral.
Desde esta concepción «amplia» de Respecto de la primera cuestión, cabe
la objeción, es fácil advertir la diferencia señalar que la respuesta no es mucho
entre la objeción de conciencia y el dere- más clara por tratarse de la dimensión
cho a ejercerla. En ocasiones tendemos a puramente positiva de este asunto. Y es
eludir la distinción, pero conviene desta- que nuestro Tribunal Constitucional ha
car que, si bien en ocasiones cabe hablar sostenido dos posturas distintas y difícil-
de objeción cuando el sujeto elude el mente conciliables en torno al problema
comportamiento indeseable escogiendo de la objeción de conciencia.
otra opción que el propio ordenamiento Así, en la sentencia sobre la despe-
le propone (así, realizar la prestación nalización del aborto (53/1985, de 11 de
social en vez del servicio militar), tam- abril), el Tribunal entendió la objeción
bién es objeción (y lo es, en realidad, en de conciencia como una especifi cación
su sentido más genuino) cuando el ciu- de la libertad ideológica consagrada en
dadano incumple la obligación jurídica el artículo 16. En consecuencia, consi-
prevista por la ley y asume la posibilidad deró que la objeción de conciencia al
de ser sancionado. aborto era un derecho fundamental y
podía, como tal, alegarse directamente
sin necesidad de desarrollo legislativo.
En concreto, y como puede leerse en 3 Martínez Torrón, J., «Las objeciones de con-
el fundamento jurídico 14 del fallo que ciencia y los intereses generales del ordenamiento»,
en Revista de la Facultad de Derecho de la Universidad comentamos, el derecho a la objeción de
Complutense, 79 (1992), 200 y ss. conciencia «existe y puede ser ejercido con
4 Navarro Valls, R., Martínez Torrón, J., Las
independencia de que se haya dictado o no tal objeciones de conciencia en el derecho español y com-
parado, McGraw-Hill, Madrid, 1997, 14-15. regulación. La objeción de conciencia forma
64 Cuad. Bioét. XXI, 2010/1ªLibertad de conciencia. Confl ictos biojurídicos en las sociedades multiculturales
parte del contenido del derecho fundamental ¿Debemos pensar que, a pesar de
a la libertad ideológica y religiosa reconocido esta contradicción, la objeción de con-
en el art. 16.1 C.E y, como este Tribunal ha ciencia constituye un auténtico derecho
indicado en diversas ocasiones, la Constitu- fundamental en nuestro ordenamiento
ción es directamente aplicable, especialmente jurídico? Tal vez sí. Como afi rma Isidoro
en materia de derechos fundamentales». Martín, si no fuera de este modo, ¿cómo
Posteriormente, el Tribunal modi- y porqué habría podido el Tribunal
fi có este criterio. Así, en la Sentencia Constitucional reconocerlo a los profe-
161/1987, de 27 de octubre, la obje- sionales sanitarios respecto de la prác-
ción es considerada como un derecho tica del aborto, si no estaba consagrado
autónomo, aunque relacionado con en ninguna norma previa? y ¿cómo es
las libertades ideológicas y religiosas. posible que unos profesionales tengan
En opinión del Tribunal, no existe en este «privilegio», mientras que otros
nuestro ordenamiento jurídico un re- no tienen derecho legal a oponerse a la
conocimiento general de la objeción de realización de aquellas prestaciones que
6conciencia como derecho, y, por tanto, repugnen su conciencia? .
solo cabe admitir aquellas objeciones No obstante, todos estos razonamien-
que están expresamente recogidas en la tos se han puesto en entredicho recien-
Constitución o en las leyes. En defi nitiva, temente por el Tribunal Supremo, en las
la objeción de conciencia no es un dere-
cho fundamental, debido a su carácter
ción, reconoce el derecho de objeción de conciencia
excepcional. Como explica esta sentencia al servicio militar obligatorio en su conjunto, es
en su fundamento jurídico 2º, «lo cierto es decir, en cualquiera de sus fases, incluida la de
actividad o servicio en filas, (…) porque como se que el derecho a la objeción de conciencia está
dijo en nuestra STC 15/1982, de 23 de abril, la obje-confi gurado por el constituyente como un
ción de conciencia es una concreción de la libertad
derecho constitucional autónomo, de natura- ideológica. Y aunque estoy de acuerdo con que el
Constituyente la ha configurado como un derecho leza excepcional, pues supone una excepción
autónomo, entiendo que no puede desconocerse al cumplimiento de un deber general (el de
totalmente una de otra, pues la libertad ideológica
prestar el servicio militar obligatorio). Al es el fundamento de la objeción de conciencia y, en
ser un derecho constitucional autónomo, le último término, el bien constitucional que en una
manifestación concreta protege el citado art. 30.2. es aplicable la doctrina citada del art. 81.1,
(…). La norma que impide totalmente hacer valer
y en cuanto éste remite, como se ha dicho a el derecho a la objeción de conciencia durante un
la Sección 1.ª del Capítulo Segundo, Título período del servicio militar, en este caso el del
servicio en filas, vulnera a mi juicio, el contenido I de la Constitución, en que no está incluido
esencial de aquel derecho, pues no supone un aquel derecho, su desarrollo no requiere ley
condicionamiento o restricción del mismo sino su
5orgánica» . privación temporal no autorizada por la Constitu-
ción».
5 Merece la pena, en mi opinión, recordar 6 Vid., Martín Sánchez, I., «La objeción de
el Voto particular que formula el Magistrado don conciencia del personal sanitario» en Libertad reli-
Angel Latorre Segura, del que cabe destacar estas giosa y Derecho Sanitario, Fundación Universitaria
líneas: «A mi entender, el art. 30.2 de la Constitu- Española, Madrid, 2007, 62 y ss.
Cuad. Bioét. XXI, 2010/1ª 65Marta Albert Márquez
conocidas sentencias sobre la «Educación distintas en ciertos ámbitos de la vida, o
para la Ciudadanía», y, con ello, el «es- bien crean por su cuenta modos de vida
8tatus» de la objeción de conciencia en relativamente diferentes» . Gays y lesbia-
nuestro ordenamiento jurídico. nas, pescadores y mineros podrían ser
Por lo que aquí importa, el Tribunal representantes de sendos colectivos. Este
Supremo sostiene la tesis de que para tipo de diversidad puede denominarse
que sea posible el ejercicio de la objeción «diversidad subcultural». En segundo
de conciencia es precisa la interpositio lugar, cabe que algunos miembros de
legislatoris. O dicho de otra manera, si la sociedad se muestren «muy críticos
el legislador no recoge expresamente el respecto de ciertos principios o valores
derecho a la objeción de conciencia, no es centrales de la cultura prevaleciente e
posible que el hipotético objetor recabe intentan reconstruirlos de forma ade-
9para sí la protección del ordenamiento cuada» . No se trata aquí propiamente
jurídico, de modo que se le permita no de un confl icto entre culturas distintas,
cumplir en algún sentido el dictado de sino de un confl icto acerca de las formas
7la norma . correctas de «reconfi gurar» la cultura
El asunto dista mucho de ser una dis- dominante, cuyo «paradigma» compar-
cusión meramente teórica. Lo veremos ten todos los miembros de la sociedad.
en seguida a propósito de la reforma de Hablamos entonces de «diversidad de
la «ley del aborto» que actualmente se perspectiva». En tercer lugar, las socie-
tramita en las Cortes. dades modernas acogen comunidades
El segundo de nuestros conceptos reservadas y organizadas, que viven
básicos es el de «sociedad multicultu- dentro de ellas de acuerdo con su propio
ral». No resulta fácil defi nir los rasgos sistema de creencias y prácticas. Se trata
característicos de este tipo de socieda- entonces de «diversidad comunal».
des. Intentaré, por lo menos, clarifi car Normalmente, se habla de «sociedad
el sentido en que se empleará aquí esta multicultural» para hacer referencia a
expresión. Como ha señalado Parekh, una sociedad que engloba estos tres tipos
en las sociedades contemporáneas, la de diversidad, los dos últimos, o el ter-
diversidad cultural adopta muchas for- cero, que es al que más frecuentemente
mas, pero tres son las más frecuentes. La se alude cuando se habla de multicultu-
primera se da en aquellas sociedades cu- ralidad. Me interesa, sin embargo, que
yos miembros comparten una cultura en el lector tenga presente que la expresión
sentido amplio, si bien algunos de ellos «sociedad multicultural» también abar-
«o bien defi enden creencias y prácticas
7 Vid., Sentencia del Tribunal Supremo, de 8 Parekh, B., Repensando el Multiculturalismo,
11 de febrero de 2009, sala de lo Contencioso, Re- Istmo, Madrid, 2005, trad. de Sandra Chaparro,
curso de Casación 905/2008, Fundamento jurídico 16.
octavo. 9 Op. cit., 17.
66 Cuad. Bioét. XXI, 2010/1ªLibertad de conciencia. Confl ictos biojurídicos en las sociedades multiculturales
ca los dos primeros, especialmente, el Y aquí se encuentra una buena parte
segundo. de la tesis que plantea este artículo:
Parece evidente que las sociedades ese emotivismo subjetivista, como toda
multiculturales son terreno abonado forma de relativismo, se convierte en
para el surgimiento de confl ictos en el una fuerza, como diría Sartori, antiplu-
ejercicio de la libertad de conciencia. ralista.
Las razones son claras y se hunden en La razón es que, como bien ha sabido
la evidente fragmentación social que ver la fi losofía del valor, el relativista
supone la diversidad cultural. No todas tiene una fuerte tendencia al dogma-
las opciones presentes en la sociedad tismo o, dicho de otra manera, tras la
llegarán a convertirse en la inspiración o negación de la objetividad en la jerarquía
fundamento del Derecho que, construido axiológica suele esconderse una previa e
conforme a unas conciencias, terminará inconsciente consideración, por parte del
por repugnar a otras tantas. Los proble- relativista, de sus propias valoraciones
mas comienzan cuando, como señala como absolutas. Y es que el relativista, en
10Sartori , el multiculturalismo deja de el fondo, no es más que «el absolutista de
11entenderse como un hecho y comienza lo relativo» . Algo parecido ocurre con
a comprenderse como un valor priorita- el multiculturalista, que «concibe su for-
rio. La libertad de conciencia sufre en la ma peculiar de concebir la convivencia
medida en que, en este caso, el multicul- entre culturas como la verdadera, como
12turalismo se convierte en un fenómeno absoluta, como no relativa» . Y es que
antipluralista. el relativismo representa una postura
Lo cierto es que nos encontramos ante «literalmente «absoluta» respecto a la
13un modelo social en el que, de un lado, verdad» . Una vez hemos repasado estos
hay más «conciencias» distintas que nun- conceptos básicos, centraremos nuestra
ca, pero, lejos de los pretendidos visos atención en los «problemas biojurídicos»
de neutralidad ética, existe una fuerte más destacables en el panorama actual
tendencia a refrenar ciertas manifesta- de la objeción de conciencia en el terreno
ciones de esa libertad (sobre todo, de la sanitario.
objeción) cuando esas manifestaciones
se alejan de la opinión mayoritaria o
de las convicciones dominantes, que se 11 Scheler, MF., Vom Wesen der Philosophie
identifi can, de facto, con el emotivismo und der moralischen Bedingung des philosophischen
Erkennens, Gesammelte Werke, Band 5, ed. Manfred subjetivista y con el relativismo ético.
Frings, Bouvier Verlag, Bonn, 2000, 96.
12 Sánchez Cámara, I., «Integración o mul-
ticulturalismo», en Persona y Derecho, 49 (2003),
172.
10 Vid., Sartori, G., La sociedad multiétnica. 13 Esposito, C., «El nexo entre «fundamenta-
Pluralismo, multiculturalismo y extranjeros, Taurus, lismo» y «relativismo», en Los retos del Multicultura-
Madrid, 2001, trad. de Miguel Ángel Ruíz de Azúa, lismo, J. Prades, M. Oriol (eds), Encuentro, Madrid,
61 y ss. 2009, 156.
Cuad. Bioét. XXI, 2010/1ª 67Marta Albert Márquez
3. Confl ictos biojurídicos en las socie- los confl ictos con personas que profesan
dades multiculturales la religión islámica en sus versiones más
«radicales» (desde las negativas por par-
Para hacerlo, la mejor medida es te de las mujeres a ser reconocidas por
comenzar por situar la objeción de con- médicos varones hasta las peticiones de
ciencia en el ámbito del bioderecho. Así, ablación). Nos moveríamos dentro de
la objeción en el ámbito de la Sanidad lo que antes califi cábamos como «tercer
puede defi nirse como la «negativa de tipo» de diversidad cultural («diversidad
los profesionales sanitarios a realizar comunal»).
una prestación sanitaria obligatoria, o a Dentro del segundo bloque cabría
cooperar en ella, por considerarla con- agrupar problemas que podríamos
14traria a su conciencia» . llamar «autóctonos», esto es, todos los
De esta defi nición resulta fácil de- derivados de nuestro propio «galimatías
ducir los requisitos necesarios para que ético». Estos problemas son los propios
quepa hablar de objeción de conciencia del segundo tipo de diversidad cultural
en el ámbito sanitario: al que antes me referí («diversidad de
perspectiva»).
que exista un deber jurídico im- En mi opinión, los primeros son ane-
puesto al profesional sanitario, cdóticos comparados con los segundos.
cuyo cumplimiento sólo pueda Por esta razón, en lo que sigue trazaré
evitarse objetando que exista el panorama de problemas biojurídicos
un confl icto entre ese deber y la autóctonos de las sociedades multicultu-
propia conciencia que sea preciso rales, o, lo que es lo mismo, me ocuparé
resolver judicialmente este confl ic- de estos problemas en tanto problemas
to, mediante una ponderación de propios del multiculturalismo entendido
los intereses presentes en el caso como «diversidad de perspectiva».
concreto. De nuevo se hace preciso distinguir,
esta vez, entre la objeción de concien-
Prestemos atención ahora a cuáles cia de los profesionales sanitarios y la
son y cómo se abordan algunos de estos objeción de conciencia de los pacientes
confl ictos biojurídicos. Me parece que a recibir según qué tipo de tratamiento
cabe distinguir dos tipos de problemas. médico. En este último caso se vieron,
Dentro del primer grupo, que podríamos en nuestro país, el niño Marcos Alegre,
denominar de confl ictos «exóticos», en- que falleció tras negarse a recibir una
trarían todos aquellos problemas deriva- transfusión de sangre por motivos de
dos del choque entre culturas distintas; conciencia, o el de Inmaculada Eche-
principalmente, habríamos de examinar verría, que decidió prescindir del res-
pirador que venía usando desde hacía
años, decisión que conllevaba también
14 Martín Sánchez, I., op. cit., p. 67. su muerte en pocas horas.
68 Cuad. Bioét. XXI, 2010/1ªLibertad de conciencia. Confl ictos biojurídicos en las sociedades multiculturales
Los casos más signifi cativos de obje- en torno a la existencia del derecho a la
ción de conciencia de los profesionales objeción de conciencia de los profesiona-
sanitarios son los de objeción a la rea- les sanitarios, por lo que, con la sentencia
lización o cooperación al aborto y a la 53/1985 en la mano, resulta complicado
eutanasia, a la práctica de técnicas de poner en discusión la existencia de este
reproducción asistida y, por último, a la derecho. En seguida volveremos sobre
prescripción y dispensación de la deno- este asunto.
minada «píldora del día siguiente». En el caso de la eutanasia la cues-
¿Cuál es la respuesta del Derecho tión es, si cabe, mucho más clara. Ni
español ante estos casos?, ¿podemos siquiera cabe hablar en sentido estricto
ejercer de modo efectivo la libertad de de objeción de conciencia. La eutanasia
conciencia que está en la raíz de estos es un delito en nuestro ordenamiento
confl ictos biojurídicos? jurídico, tipifi cada como tal en el artículo
En términos generales, podemos pen- 143.4 del código penal, por lo que no
sar que la respuesta ha de ser positiva. existe en modo alguno deber jurídico de
No obstante, existen razones para no practicarla por parte de los profesionales
bajar la guardia. Como veremos a conti- sanitarios, luego no se dan siquiera los
nuación, recientes proyectos normativos requisitos necesarios para que quepa
nos invitan a no rendirnos en la «lucha hablar de objeción de conciencia.
15por el derecho» , salvo que estemos La reproducción asistida no es, desde
dispuestos a renunciar al ejercicio de luego, un delito, pero tampoco es un
nuestra libertad de conciencia. derecho de las parejas. Incluso si así se
Comencemos con el escenario actual, entendiera, ex artículo 39.1 de la Cons-
más tarde expondremos las razones por titución (lo que, a mi juicio, es mucho
16las que creo necesario advertir sobre la entender ), no cabría atribuirle el rango
existencia de riesgos para la libertad de de derecho fundamental, por lo que su
conciencia de los profesionales sanitarios ejercicio decaería frente al de la objeción
en el panorama jurídico español. de conciencia del profesional sanitario,
Por lo que respecta al aborto, hemos que goza del estatus privilegiado de los
visto que fue precisamente en una sen- derechos fundamentales, al ser recurrible
tencia que resolvía la inconstitucionali- en amparo.
dad de la ley del aborto donde el Tri- La sentencia del Tribunal Supremo
bunal Constitucional sentó su doctrina de 23 de abril de 2005, que resuelve la
pretensión de un farmacéutico que no
era titular de ninguna farmacia en el 15 Empleo deliberadamente la expresión de
momento de interposición del recurso, Ihering porque quiero evocar la tesis del autor
en su clásico Der Kampf ums Recht (1872): no hay
derecho subjetivo sin la actitud combativa del
individuo (vid., en traducción de Adolfo Posada 16 Pues el citado artículo sencillamente dice:
(1882), La lucha por el Derecho, Doncel, Madrid, «Los poderes públicos aseguran la protección
1976). social, económica y jurídica de la familia».
Cuad. Bioét. XXI, 2010/1ª 69Marta Albert Márquez
rechazó su derecho a objetar la dispen- «excepción personal derivada de un juicio
sación de la denominada «píldora del de carácter ético o moral, [que] no legitima
día después». Sin embargo, esta misma para la impugnación de una norma de carác-
sentencia reconoce con carácter general ter general, ya que el objetor de conciencia,
la «reserva de una acción en garantía de no puede haber prevalecer o imponer a otros
este derecho, no sólo para los médicos, sus condiciones religiosas o morales, para
sino también para los farmacéuticos» justifi car la nulidad de una norma general,
(fundamento jurídico 5º). aún cuando dicha objeción de conciencia
Como es sabido, la Consejería de puede ser enarbolada cuando, en virtud de
Salud de la Junta de Andalucía, por Or- la no aplicación de dicha norma, puedan
den de 2 de junio de 2001, consideraba derivarse prejuicios o sanciones por su
incluida la píldora del día siguiente en incumplimiento» (fundamento jurídico
el decreto de «existencias mínimas» que quinto).
toda farmacia está obligada a tener y Bien, tras este breve repaso, no parece
dispensar. Desde este momento surge la que, en general, pueda afi rmarse la exis-
posibilidad de que se plantee un caso de tencia de grandes trabas o interferencias
objeción de conciencia (reducida, eso sí, en las conciencias de los ciudadanos
a la comunidad autónoma andaluza), al españoles… ¿Cuáles son, entonces, los
existir un deber jurídicamente exigible motivos para la preocupación? Como
de tener y dispensar la citada píldora. antes señalé, se trata, fundamentalmente,
Como acabo de señalar, y aunque el de recientes proyectos legislativos, en
Tribunal consideró que el recurrente no concreto, los de reforma de la regulación
reunía los requisitos necesarios para ser legal del aborto y, en Andalucía, el pro-
reconocido como objetor (pues realmente yecto de «ley de derechos y garantías de
sobre él en concreto no pesaba obliga- la dignidad de la persona en el proceso
ción alguna, puesto que no trabajaba de la muerte».
en ninguna farmacia), no dejó por esto Antes haremos breve referencia a
de salvar la posibilidad de que tantos la recientísima regulación legal de la
médicos como farmacéuticos contaran píldora postcoital, tras el anuncio de
con una acción jurídica para ejercitar su la Ministra de Sanidad acerca de su
libertad de conciencia. dispensación obligatoria y sin receta,
Posteriormente, en la sentencia del negando expresamente el derecho a la
Tribunal Superior de Justicia de An- objeción de conciencia de los farmacéu-
dalucía de ocho de enero de 2007, se ticos, que, como acabamos de ver, había
rechaza el derecho a la objeción por tra- sido reconocido por la sentencia de 23 de
tarse igualmente de un licenciado que abril de 2005. Esta medida se enmarca
aún no es titular de ninguna farmacia, dentro de la Estrategia de Salud Sexual
pero resulta llamativo que apele a la y Reproductiva del SNS, que será reco-
concepción más restrictiva del derecho gida en la futura Ley de Salud Sexual y
a la objeción, confi gurándola como una Reproductiva e Interrupción Voluntaria
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