Populismo militar y etnicidad en los Andes. Presentación del dossier

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La idea de este dossier surgió de manera casi accidental, cuando atraída por los desarrollos políticos que llevaron
unos años atrás a los militares ecuatorianos a forjar una alianza con el movimiento indígena -o a los indígenas a aliarse con los militares, como quiera vérsele- participé como única ponente no ecuatorianista en el congreso
de ecuatorianistas de LASA (Asociación de Estudios Latinoamericanos) llevado a cabo en Quito en junio del 2004...

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Publié le 01 janvier 2006
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Populismo militar y etnicidad en los Andes
Presentación del dossier
Cecilia Méndez G.
Universidad de California en Santa Bárbara
Cuanto más pesada es la carga de lo concreto, y los indígenas peruanos y especialmente de
más probable es que sea eludido por la teoría los miles de reservistas de origen abrumado-
Michel-Rolph Trouillot, ramente andino que combatieron contra
Silencing the Past, 1995 Sendero Luminoso, y en menor proporción
contra el Ecuador, y a quienes tanto el Estado
como los partidos políticos parecían haber
a idea de este dossier surgió de mane- abandonado. El llamado etnocacerismo era, a
ra casi accidental, cuando atraída por comienzos de la década del 2000, cuandoL los desarrollos políticos que llevaron surgió, un movimiento más bien marginal y
unos años atrás a los militares ecuatorianos a no era tomado suficientemente en serio por la
forjar una alianza con el movimiento indíge- mayor parte de analistas sociales peruanos,
na -o a los indígenas a aliarse con los milita- debido en parte a su prédica violentista, su
res, como quiera vérsele- participé como enfrentamiento visceral contra quienes ellos
única ponente no ecuatorianista en el congre- llamaban “los blancos” o “criollos” y sus pos-
so de ecuatorianistas de LASA (Asociación de turas xenófobas, anti-norteamericanas, anti-
Estudios Latinoamericanos) llevado a cabo en chilenas y hasta antisemitas. El etnocacerismo
Quito en junio del 2004. Mi ponencia con- proponía, en efecto, la superioridad de la
sistía en los esbozos de un proyecto en ciernes “raza cobriza” -término eufemístico que ellos
sobre la relación histórica entre el ejército y el usaban en lugar de “indio”- sobre cualquier
campesinado en el Perú, que justifiqué con- otra. Mezcla de indigenismo telúrico de los
textualizándolos en una discusión sobre treinta y cuarenta, marxismo anti-imperialis-
populismos militares en los Andes y los even- ta de los setenta y nacionalismo militar, hay
tos recientes en Ecuador. Más que buscar quienes no sin razón lo llegaron a considerar
oyentes venía a aprender in situ de la percep- como una suerte de fascismo andino. El líder
ción ecuatoriana sobre su propio proceso y en del movimiento, el ex-oficial del ejérc i t o
búsqueda de interlocutores. Antauro Humala (hoy preso tras el sangrien-
Mi interés por el tema militar y su cone- to asalto a un puesto policial) llegó a decir,
xión con lo étnico estaba motivado, en lo por ejemplo, que reimpondría la pena de
inmediato, por el deseo de entender la emer- muerte y fusilaría los “blanquitos” de las
gencia en el Peru del llamado movimiento Casuarinas (un barrio de clase alta de Lima)
“etnocacerista”, un movimiento ultra-nacio- de ser necesario.
nalista que nacido en los cuarteles se proyec- Más allá de este lado extremo, obviamen-
taba como el embanderado del campesinado te preocupante, lo que me interesaba del
Iconos. Revista de Ciencias Sociales. Num. 26, Quito, septiembre 2006, pp. 13-16
© Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales-Sede Académica de Ecuador.
ISSN: 1390-1249Cecilia Méndez G.
fenómeno etnocacerista era, por un lado, que encontrar interlocutores no fueron defrauda-
un movimiento político surgido en el ejército das. Fue en este contexto que me reencontré
predicara de modo tan central un nacionalis- con Eduardo Kingman, amigo de un tiempo
mo indigenista e incaísta lo cual, salvando las atrás que acababa ser nombrado director de la
distancias, no podía sino traer reminiscencias revista Íconos. De una conversación casual,
del gobierno del General Juan Ve l a s c o como surgen a veces las mejores cosas que nos
Alvarado (Perú, 1968-75), anatematizado por suceden, surgió la propuesta que hoy presen-
tirios y troyanos y aún insuficientemente tamos a manera de este dossier.
estudiado, pese a haber marcado época. Por El estudio de los militares reviste una
otro lado, llamaba la atención que el etnoca- i m p o rtancia cardinal en la sociedad latinoa-
cerismo hubiera empezado a canalizar los sen- mericana. No nos referimos sólo a su impac-
timientos de frustración de una parte signifi- to en la política, el más obvio y el más estu-
cativa de la población que se sentía margina- diado, sino en la vida cotidiana y nuestra
da por el racismo anti-indígena y anti-negro socialización: los desfiles marciales por fiestas
que impregna la sociedad peruana, el cual se patrias, los himnos nacionales, el saludo a la
veía agravado por la falta de oportunidades bandera, monumentos públicos consagrando
económicas y laborales en un contexto de guerras y héroes militares a veces con mayo r
voceado crecimiento económico. Se trataba, f recuencia que civiles, marcan el paso de la
en efecto, del primer movimiento político en identidad nacional. El tema, sin embargo,
el Perú post-velasquista en asumir una postu- hasta hace poco, ha sido raramente abord a d o
ra abiertamente crítica frente al racismo anti- desde una perspectiva sociocultural. Las his-
indígena y frente a las políticas neoliberales, torias militares han sido o bien historias ins-
que en otras partes del continente ya habían titucionales hechas por sus propios miem-
1empezado a ser cuestionadas. De este modo, b ros con escasa crítica, o bien estudios de
desprovisto de sus ingredientes violentistas, denuncia por parte de las ciencias sociales:
militaristas y xenófobos, el etnocacerismo los militares como re p re s o r es del pueblo, vio-
parecía enarbolar banderas que los movi- l a d o res de los derechos humanos y brazo
mientos indígenas y populares en otras partes d e recho de la oligarquía. Estos estere o t i p o s
del continente ya habían hecho suyas. La no dejan de tener una dosis de ve rdad; se
diferencia es que mientras en países como d e r i van principalmente de los re g í m e n e s
Ecuador y Bolivia y el resto de América m i l i t a res más estudiados por las ciencias
Latina los movimientos indígenas surgían de políticas: las dictaduras militares del Cono
bases civiles y movimientos populares y sindi- Sur (Argentina, Chile, Brasil) y, en menor
cales de base, en el Perú el movimiento pro-
1 Por su puesto existen excepciones y una de ellas en elindígena que alcanzaría el mayor impacto
caso del Peru es el ex-oficial Víctor Villanueva, a
tenía raíces, bases e ideología militares. ¿Por quien se deben numerosos trabajos de corte sociológi-
qué en el Perú un partido de militares disi- co y de tono muchas veces autocrítico sobre el ejérci-
to peruano. Véase, por ejemplo, Víctor Villanueva,dentes y ex-soldados asumió el papel que en
Ej é rcito Pe ruano: Del Caudillaje An á rquico alnuestros vecinos andinos tuvo el movimiento
Militarismo Reformista (Lima: Editorial Juan Mejía
indígena, el mismo que en el Perú permane- Baca, 1973); ¿Nueva Mentalidad Militar en el Perú? ,
3ª edición (Lima: Editorial Juan Mejía Baca, 1969);ce, si bien no políticamente inexistente, cuan-
100 Años del ejército peruano. Frustraciones y cambiosdo menos tenue en comparación?
(Lima: Editorial Juan Mejía Baca, 1972); El
Con esta pregunta vine al congreso de Militarismo en el Perú (Lima: Impresa Gráfica T.
Scheuch, 1962).Quito en junio del 2004 y mis esperanzas de
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ÍCONOS 26, 2006, pp. 13-16Populismo militar y etnicidad en los Andes
medida, de América Central en el contexto Constituyente en la ciudad de Sucre el pasa-
de la Guerra Fría. do 6 de agosto “32 pueblos indígenas desfila-
Sin embargo, los regímenes militares han ron delante del pre s i d e n t e” pre v i a m e n t e
adoptado no pocas veces también posturas entrenados por las fuerzas armadas, por ini-
3críticas frente a las oligarquías nativas y al ciativa del propio Evo Morales.
imperio estadounidense y, sin romper con el Motivados por estos desarrollos más o
autoritarismo y mesianismo inherentes las menos recientes, y por la necesidad de supe-
instituciones militares modernas, han inten- rar el enfoque dicotómico sobre los militares
tado forjar alianzas con sectores populares, que predominó en la Guerra Fría, el propósi-
principalmente campesinos. Esto ha sido to de este dossier es observar desde una pers-
especialmente acentuado en la zona andina, pectiva histórica e interdisciplinaria las ins-
donde a diferencia del Cono Sur las pobla- tancias en que los militares buscaron estable-
ciones indígenas y no blancas han sido mayo- cer acercamientos y alianzas con sectore s
ritarias. La Bolivia del siglo XX destaca como populares, principalmente campesinos y étni-
ejemplo por antonomasia de este fenómeno: camente menos favo recidos en Bolivia,
Piénsese en los llamados militares socialistas Ecuador y Perú. Dada la fuerte composición
de la post-guerra del Chaco en la década del indígena de estos países, no es de extrañar que
treinta, en el general Gualberto Villarroel que los militares en tanto agentes gobernantes (o
en los años cuarenta convoca el primer con- potencialmente gobernantes) se hayan visto
greso indígena, y en el llamado pacto militar- en la situación de querer incorporar a estas
campesino del general Barrientos durante los poblaciones en sus proyectos políticos, con
sesenta. O piénsese en el gobierno del general más razón en el siglo XIX en que la política
Velasco en el Perú, que lleva a cabo una de las pasaba por la guerra y su escenario por anto-
reformas agrarias más radicales del continen- nomasia era el mundo rural. Este acerca-
te y, horrorizando a la oligarquía costeña, miento como sugieren los trabajos de
convierte al quechua en lengua oficial y a Irurozqui para Bolivia y Méndez y Millones
Túpac Amaru II en icono omnipresente del para el Perú, no fue siempre altruista y tuvo,
“gobierno revolucionario de las fuerzas arma- más bien, muchas veces, un carácter instru-
das”. Piénsese en los acercamientos entre mental. Sin embargo, contrariamente a las
militares e indígenas en el Ecuador de los que usuales explicaciones que enfatizan única-
da cuenta Cecilia Ortiz en este dossier. mente la participación forzada o manipulada
Piénsese en el “fenómeno Chávez” en del campesinado en los proyectos nacionales
Venezuela. Más recientemente, y nuevamente (y nacionalistas) de los uniformados -la tesis
en Bolivia, un gobernante civil como Evo de los campesinos como carne de cañón- los
Morales, que alguna vez fuera soldado, viene pobladores rurales a veces promovieron los
incentivando -como parte de la “refundación acercamientos con los militares y en otras
de la república de Bolivia”- un nuevo pacto- supieron sacar ventaja de estas alianzas, a
militar-campesino, aunque -a decir suyo- esta veces asumiendo y otras cuestionando los dis-
vez sería “hegemonizado por los indígenas y cursos nacionalistas, liberales, desarrollistas, o
2no por caudillos populistas uniformados”. indigenistas, formulados por los uniforma-
Con motivo de la instalación de la Asamblea dos, según el caso y el periodo.
3 Pablo Stefanoni, comunicación personal, 12 de
2 Citado en Pablo Stefanoni, “Arranca en Bolivia la Agosto del 2006, y “Arranca en Bolivia la Constitu-
Constituyente”, Página/12, Buenos Aires, 6 de agosto yente” Página/12, Buenos Aires, 6 de agosto de
del 2006. 2006.
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ÍCONOS 26, 2006, pp. 13-16Cecilia Méndez G.
En un ángulo más cultural y antropológi- gobiernos civiles cuando ha habido mayor
co, el dossier invita a reflexionar sobre las e xclusión de estas poblaciones -al menos
diferencias existentes en cuanto a tradición, durante el siglo XX para Ecuador y desde
composición demográfica e ideología en las fines del siglo XIX en el Peru-. Esto en nin-
diferentes ramas de las fuerzas armadas: ejér- guna manera niega los marcos autoritarios en
cito, aviación y marina. El dossier enfatiza el los que pudieron llevarse a cabo estos proyec-
estudio del ejército, sobre todo, en los artícu- tos. Lo que invita es a aceptar la posibilidad
los sobre el Perú. Lourdes Hurtado analiza el de que los procesos democratizadores en lo
proceso de “cholificación” o democratización social puedan haberse producido dentro de
étnica y social del ejército peruano a partir de marcos políticamente no democráticos y que
la segunda mitad del siglo XX, señalando cla- ello no merma su impacto.
ramente sus límites. Los tortuosos caminos Por último, el militarismo pesa tanto en la
de la creación de un héroe del ejército, el formación de la nacionalidad en los países
mariscal peruano Andrés Avelino Cáceres y latinoamericanos -desde los uniformes y des-
su apropiación ambigua tanto por el Estado y files escolares hasta los monumentos que pue-
el propio ejército como por grupos subversi- blan nuestras calles- que resulta extraño que
vos como el etnocacerismo, es materia del no existan más estudios del nacionalismo
ensayo de Iván Millones. desde un ángulo militar. Esto se debe quizá a
Finalmente, en una arista tal vez más afín lo que el historiador haitiano Michel-Rolph
a los temas de la ciencia politica, aunque Trouillot denominó “el peso de lo concreto”.
desde una perspectiva más bien histórica, el Trescribió: “Cuanto más pesada es la
dossier invita a repensar la usual asociación carga de lo concreto, más probable es que sea
4e n t re democracia con gobiernos civiles y eludido por la teoría”. Esperamos que este
autoritarismo con gobiernos militares que dossier sirva no sólo como una contribución
muchas veces se da por sentada. Esto, parti- empírica sino también como un aliciente a
cularmente en los artículos de No rth y pensar el tema militar con menos prejuicios y
Méndez, sobre Ecuador y Perú respectiva- desde ángulos teóricos más complejos.
mente. Ellas constatan, irónicamente, que ha
sido a veces durante gobiernos militares o de
corte autoritario cuando se han realizado
4 M i c h e l - Rolph Trouillot, 1995, Silencing the Past, Powe rmayores esfuerzos de incorporación de las
and the Production of Hi s t o ry, Beacon Press Books,
masas rurales a los beneficios del Estado y la Boston, p. 22: “The heavier the burden of the con-
c rete, the more likely is it to be bypassed by theory” .ciudadanía e inversamente ha sido durante
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ÍCONOS 26, 2006, pp. 13-16