Impresionismo
179 pages
Español

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Description

Poco antes de su muerte, Claude Monet escribió: "Todavía lamento el haber sido la causa del nombre que se le dio a este grupo, ya que la mayoría de los artistas no eran impresionistas en absoluto". Comenzando con esta paradoja, la de un conjunto de artistas que se consideraban a sí mismos como un grupo coherente al mismo tiempo que declaraban que su objetivo final era reafirmar la individualidad artística, la autora, Nathalia Brodskaya, explora las contradicciones del arte de finales del siglo XIX.
¿Acaso no fue Manet quien evocó la fórmula definitiva: "pinto lo que veo y no lo que otros quieren ver"? Pasaría mucho tiempo antes de que el mundo reconociera la diferencia entre el arte tradicional y académico y el nacimiento de la pintura moderna y no figurativa.
Después de analizar los elementos esenciales del movimiento impresionista, Nathalia Brodskaya examina la obra de cada uno de los principales representantes del movimiento, en busca de "esa convicción que tenían, de justicia en sus principios y de valores en su arte".
De esta afirmación de sus diferencias nació la pintura moderna.

Sujets

Informations

Publié par
Date de parution 09 décembre 2019
Nombre de lectures 0
EAN13 9781644618202
Langue Español
Poids de l'ouvrage 22 Mo

Informations légales : prix de location à la page 0,0574€. Cette information est donnée uniquement à titre indicatif conformément à la législation en vigueur.

Extrait

Autor: Nathalia Brodskaya
Traducido por: Celia Cordero Pérez
Título original: Impressionism
Diseño:
Baseline Co Ltd
Vietnam
© Confidential Concepts, worldwide, USA
© Parkstone Press International, New York, USA
Image-Bar www.image-bar.com
ISBN: 978-1-64461-820-2
Todos los derechos reservados. Queda prohibida en todo el mundo la reproducción o adaptación de cualquier parte de esta obra sin la debida autorización del propietario del copyright. A menos que se especifique lo contrario, el copyright de las obras corresponde a sus respectivos fotógrafos. A pesar de una intensa investigación no siempre ha sido posible determinar la propiedad del copyright. Llegado el caso, agradeceríamos su notificación.
Nathalia Brodskaya



Impresionismo
Contenido
Prefacio
Los impresionistas y la pintura academicista
Precursores
La primera exposición del impresionismo
Édouard Manet (1832-1883)
Claude Monet (1840-1926)
Pierre-Auguste Renoir (1841-1919)
Alfred Sisley (1839-1899)
Camille Pissarro (1830-1903)
Edgar Degas (1834-1917)
Berthe Morisot (1841-1895)
Índice de artistas representados
Índice de obras
Claude Monet, Impresión, sol naciente , 1873. Óleo sobre lienzo, 48 x 63 cm, Museo Marmottan, París.
Prefacio
Impresión: Sol Naciente (Impression, soleil levant, Museo Marmottan, París) fue el título premonitorio de una de las obras pictóricas de Claude Monet, expuesta en 1874 en la primera exposición de los Impresionistas, o como ellos mismos se hacían llamar, la Société anonyme des artistes, peintres, sculpteurs, graveurs (Sociedad anónima de artistas, pintores, escultores y grabadores ) . Monet había estado pintando en la ciudad de Le Havre, donde había transcurrido su infancia, para prepararse para el evento y seleccionar finalmente sus mejores paisajes de la ciudad para exponer. Edmond Renoir, periodista y hermano de Renoir el pintor, compiló el catálogo. Criticaba a Monet por la uniformidad de los títulos de sus obras y porque del artista no había surgido nada más original que Vista de Le Havre . Entre esos paisajes de la ciudad se encontraba un lienzo pintado de madrugada, donde se podía contemplar una niebla azulada que parecía modificar las formas de los yates hasta convertirlas en apariciones fantasmales.
En la pintura también se observaban pequeñas embarcaciones que se deslizaban sobre el agua como siluetas negras, y en el horizonte se distinguía el disco plano y anaranjado del sol, con sus primeros rayos que proyectaban un sendero anaranjado en el mar. Parecía más un boceto que una pintura, un lienzo espontáneo hecho al óleo… ¿qué mejor modo de captar el efímero momento en que cielo y mar se fusionan antes de que irrumpa deslumbrante la luz del día? En este caso, Vista de Le Havre era obviamente un título inapropiado, dado que Le Havre no podía verse en aquella pintura. “Di que se llama Impresión”, sugirió Monet a Edmond Renoir, y en aquel preciso momento empezó la historia del Impresionismo.
El 25 de abril de 1874, el crítico de arte Louis Leroy publicó un artículo irónico en el diario Charivari en el que describía la visita de un artista oficial a la exposición. A medida que avanza de una pintura a la siguiente, el artista va enloqueciendo paulatinamente. Confunde la superficie de un cuadro de Camille Pissarro, en el que se muestra un campo arado, con raspaduras de la paleta del artista, depositadas descuidadamente sobre un lienzo sucio. Al observar la pintura es incapaz de distinguir la parte superior de la inferior, el derecho del revés. Se horroriza ante el paisaje de Monet titulado El bulevar de los Capuchinos . En la crítica de Leroy, es el trabajo de Monet lo que enerva al académico. Deteniéndose ante uno de los paisajes de Le Havre pregunta qué representa Impresión, sol naciente . “Desde luego, produce una impresión” murmura el académico. “Yo mismo lo dije, porque estoy tan impresionado que debe tener algo que impresione… ¡y qué libertad, qué técnica!” En ese momento empieza a bailotear ante las pinturas, exclamando: “¡Eh! ¡Oh! Soy una impresión andante, soy una espátula vengadora” ( Charivari , 25 de abril de 1874). Leroy llamó a su artículo, “La exposición de los impresionistas”. Con delicadeza típicamente francesa había acuñado una nueva palabra a partir del título de la pintura, una palabra tan acertada que estaría destinada a permanecer para siempre en el vocabulario de la historia del arte.
En respuesta a las preguntas de un periodista en 1880, Monet comentó: “Fue de mí de quien surgió el término, o al menos, de una pintura que expuse y que dio a un reportero de Le Figaro la oportunidad de escribir el irónico artículo. Fue todo un éxito, como sabe”. (Lionello Venturi, Los Archivos del Impresionismo , París, Durand-Ruel, 1939, vol. 2, pág. 340).
Auguste Renoir, Bañista con perrito de aguas , 1870. Óleo sobre lienzo, 184 x 115 cm, Museo de Arte, Sao Paulo, Brasil.
Los impresionistas y la pintura academicista
Los jóvenes que llegarían a ser los impresionistas formaron un grupo hacia 1860. Claude Monet, hijo de un tendero de Le Havre, Frédéric Bazille, nacido en el seno de una familia acomodada de Montpellier, Alfred Sisley, hijo de una familia inglesa instalada en Francia y Auguste Renoir, hijo de un sastre parisino, llegaron a estudiar pintura en el estudio independiente de Charles Gleyre, quien a juicio de todos ellos era el único profesor que encarnaba realmente la pintura neoclásica.
Gleyre acababa de cumplir sesenta años cuando conoció a los futuros impresionistas. Nacido en Suiza a orillas del lago Léman había vivido en Francia desde niño. Tras su graduación en la Escuela de Bellas Artes, pasó seis años en Italia. Su éxito en el Salón de París le hizo famoso y se dedicó a dar clases en el estudio fundado por el célebre pintor del Salón, Hippolyte Delaroche. A partir de temas bíblicos y de la antigua mitología, Gleyre pintó enormes lienzos elaborados con una claridad típicamente clásica. La calidad formal de sus desnudos femeninos puede compararse únicamente al trabajo del gran Dominique Ingres. En el estudio independiente de Gleyre, sus alumnos recibían formación tradicional en pintura neoclásica, sin necesidad de ajustarse a los requisitos de la Escuela de Bellas Artes.
Nuestra mejor fuente de información sobre los estudios de los futuros impresionistas con Gleyre no es otra que el mismo Renoir, en conversación con su hijo, el célebre director de cine Jean Renoir. Renoir padre describía a su profesor como un “suizo poderoso, barbudo y corto de vista” y recordaba el estudio de Gleyre en el Barrio Latino, sobre la margen izquierda del Sena, como “una enorme habitación vacía, repleta de hombres jóvenes curvados sobre sus caballetes. Luz grisácea desde un enorme ventanal al norte, proyectándose sobre el modelo, conforme a las normas establecidas”. (Jean Renoir, Pierre-Auguste Renoir, mi padre , París, Gallimard, 1981, pág. 114). Los alumnos de Gleyre no podían parecérsele menos. Hombres jóvenes de familias acomodadas, que jugaban a ser artistas y venían al estudio con chaqueta y boina de fieltro negro. Monet los llamaba con ironía “los tenderos” por sus mentalidades cerradas.
La bata blanca con la que Renoir trabajaba era el objeto de sus bromas. Pero aquél y sus nuevos amigos no prestaban atención. “Él estaba allí para aprender a dibujar formas” recuerda su hijo. “Mientras cubría el papel con trazos de carboncillo, se quedaba completamente absorto ante la forma de una pantorrilla o la curva de una mano”. (J. Renoir, op. cit., pág. 114). Renoir y sus amigos se tomaban en serio la clase de arte, hasta el punto en que Gleyre estaba desconcertado por la extraordinaria facilidad con la que trabajaba Renoir, quien imitaba las críticas de su profesor con un divertido acento suizo que los estudiantes utilizaban para bromear: “ Cheune homme, fous êdes drès atroit, drès toué, mais on tirait que fous beignez bour fous amuser ” (Jovencito, tiene usted un enorme talento y capacidad, pero se diría que pinta para divertirse). Como relata Jean Renoir: “Obviamente”, respondió mi padre, “¡si no me resultase divertido, no pintaría!” (J. Renoir, op. cit., pág. 119)


Jean-Auguste-Dominique Ingres, La bañista de Valpinçon , 1808. Óleo sobre lienzo, 146 x 97.5 cm, Museo del Louvre, París.


Alfred Sisley, Avenida de castaños en Celle-Saint-Cloud , 1867. Óleo sobre lienzo, 95.5 x 122.2 cm, Galería de Arte de Southampton, Southampton, Inglaterra.


Claude Monet, El camino de Chailly en Fontainebleau , 1865. Óleo sobre lienzo, 43 x 59 cm, Ordrupgaardsamlingen, Charlottenlund, Copenhague.
Los cuatro artistas anhelaban aprender las bases de la pintura y la técnica neoclásica: al fin y al cabo, era ésta la razón por la

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