Munch
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Description

Edvard Munch, nacido en 1863, fue el artista más popular de Noruega. Sus pinturas de aspecto meditabundo y angustioso están basadas en su propia pena y obsesiones, y fueron piezas clave en el desarrollo del expresionismo. Durante su niñez, la muerte de su madre, su hermano y hermana, así como la enfermedad mental de otra de sus hermanas, tuvieron una fuerte influencia sobre su arte convulso y tortuoso. En sus obras, Munch rondaba con insistencia el recuerdo de la enfermedad, la muerte y la desdicha. Durante su carrera, Munch cambió de estilo varias veces. Al principio, por influencia del impresionismo y post-impresionismo, produjo un estilo y contenido muy personal, cada vez más preocupado con imágenes de enfermedad y muerte. En los años cercanos a 1892, su estilo derivó hacia el sintetismo, como puede apreciarse en El grito (1893), obra que se considera como un icono y el retrato de la angustia existencial y espiritual de la humanidad moderna. De este cuadro pintó diferentes versiones. Durante la década de 1890, Munch favoreció un espacio pictórico ligero y lo empleó en sus retratos, que con frecuencia eran de frente. Sus obras solían incluir representaciones simbolistas de temas como la miseria, la enfermedad y la muerte. Las poses de sus modelos en muchos de los retratos captaban el estado de ánimo y la condición psicológica. Todo esto da también una cualidad monumental y estática a sus pinturas. En 1892, el Sindicato de Artistas de Berlín lo invitó a que exhibiera en su exposición de noviembre. Sus pinturas causaron amarga controversia y después de apenas una semana, la exposición cerró. En las décadas de 1930 y 1940, los nazis etiquetaron su obra como “arte degenerado” y retiraron sus pinturas de los museos alemanes. Esto hirió profundamente a Munch, que era antifascista y que había llegado a considerar Alemania como su patria adoptiva. En 1908 Munch sufrió un ataque de ansiedad aguda y fue hospitalizado. Volvió a Noruega en 1909 y murió en Oslo en 1944.

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Informations

Publié par
Date de parution 22 décembre 2011
Nombre de lectures 0
EAN13 9781780425375
Langue Español
Poids de l'ouvrage 23 Mo

Informations légales : prix de location à la page 0,0175€. Cette information est donnée uniquement à titre indicatif conformément à la législation en vigueur.

Extrait

MUNCH
Texto: Elisabeth Ingles Traducción : Maria Fuentes
© Sirrocco, London (Edición española) © Confidential Concepts, worldwide, USA © Estate Munch / Artists Rights Society, New York, USA / BONO, Oslo, Norway
ISBN: 978-1-78042-537-5
Todos los derechos reservados. Ninguna parte de esta publicación puede ser reproducida o adaptada sin permiso del propietario de los derechos de autor en ninguna parte del mundo. A menos que se pertenecen a sus respectivos fotógrafos. Pese al esfuezo realisado en la fase de documentación, no siempre ha sido posible determinar a quién correspondían los derechos de autor de las fotografías ; en tales casos, agradeceíamos que nos notificaran el nombre de su propietario.
Edvard Munch Amor, celos, dolor y muerte
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n la mayor parte de la gente, el nombre de Edvard Munch evoca una imagen imposible unEatardecer de intenso rojo sangre. Esta imagen icónica se ha convertido en la representación de olvidar:El grito, un alarido de terror que brota de las profundidades del alma, emitido por una silueta de rostro alargado, parecido a una calavera, delineado contra misma de la angustia en el expresionismo de finales del siglo XIX. Sin embargo, el artista, poseedor de un alma sensible, dado a la introspección y al autoanálisis, alcanzó los ochenta años de edad y fue testigo de la aceptación de los críticos en todo el mundo del movimiento expresionista de cuyos inicios formó parte integral. Podría pensarse que el creador de una imagen tan gráfica del terror sería demasiado frágil y etéreo para sobrevivir a las violentas sacudidas de principios del siglo XX, pero, aunque sufrió terribles depresiones y ansiedad, la mayor parte de su vida, Munch fue capaz de encontrar una manera de vivir que le permitió producir una gran cantidad de hermosas obras de arte, psicológicamente penetrantes a la vez que perturbadoras. Nació en 1863, hijo de Laura Bjølstad, una madre joven y frágil, y del doctor Christian Munch, un hombre mayor. El año siguiente, la familia se mudó a Kristiania, la ciudad que hoy se llama Oslo. La familia tuvo en total cinco hijos, de los que Edvard fue el segundo y el hijo mayor. Desde el principio, Munch supo que tenía que luchar contra una doble herencia: la amenaza física de la tuberculosis, que se llevó primero a su madre y después a su hermana mayor, así como una leve, pero muy clara posibilidad de inestabilidad mental. Laura Munch murió a la edad de treinta años, poco después de haber dado a luz a su quinto hijo. No es difícil imaginar el efecto que esto tuvo en la familia. El padre sufrió mucho, mientras que los hijos más jóvenes conservaron apenas un vago recuerdo de su madre. Sin embargo, la conciencia de su pérdida jamás los abandonó. La religiosidad del padre se incrementó tras la muerte de Laura, hasta el punto de provocar en los hijos una gran ansiedad por no infringir los principios cristianos, que los llenó de un temor palpable a la condenación eterna. La tristeza de esta temprana experiencia con la muerte se hizo aún más amarga por el impredecible comportamiento del padre de Munch. Los niños Munch nunca estaban seguros de cómo se manifestaría la fanática piedad de su padre, pero con lo que sí podían contar era con que los haría sentirse ineptos, ya fuera como buenos cristianos o como hijos obedientes. En ocasiones, la naturaleza amable del Dr, Munch, enterrada casi por completo por la tristeza de la muerte de su joven esposa, resurgía brevemente y le permitía jugar con sus hijos como cualquier padre normal. Empero, cuando la oscuridad volvía a abrumarlo, se volvía un hombre físicamente violento. De hecho, años más tarde Munch escribiría que su padre sufría lapsos en los que casi perdía la razón. Aquello debió haber sido aterrador para un niño de corta edad, sensible y callado, que tendía a enfermar con frecuencia. La muerte de su hermana Sophie, la hija mayor, cuando Edvard tenía apenas trece años, le provocó un sufrimiento aún más profundo que la pérdida de su madre a la edad de cinco años. Observaba con ansiedad cómo oraba su padre frente a la niña, impotente para aliviarla. Para él y para Sophie, las promesas del Dr. Munch sobre la existencia de la gloria eterna no significaban nada en comparación con el vehemente deseo de vivir de la niña.
1.Paisaje, Maridalen, cerca de Oslo, 1881, Óleo sobre madera, 22 x 27.5 cm, Museo de Munch, Oslo.
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Era insoportable verla luchar. La completa impotencia y pesar de Edvard cristalizaron años más tarde en una pintura a la que volvía una y otra vez, de manera obsesiva: el maravilloso cuadroLa niña enferma, cuya primera versión data de 18851886. Realizó seis versiones en total de este cuadro, a intervalos aproximados de diez años. En esta enorme pintura de casi ciento veinte centímetros por lado, intentó plasmar a lo largo de su vida los intensos sentimientos nacidos de la muerte de su hermana. Durante su última crisis, la enferma pedía ayuda continuamente para aliviar su dolor... y ni Edvard ni su padre médico podían hacer nada. Esta impotencia se transformó en un sentimiento de culpa por el hecho de que él sobrevivió y ella no. Sus intentos por ponerse en el lugar de su hermana, en el cuadro estaban condenados al fracaso, de la misma manera en que no pudo cambiar de sitio con ella al momento de su muerte. Fue una pena que lo acompañó, insoluta, hasta la tumba. Munch volcó su culpa en aquella imagen, que es casi insoportablemente conmovedora. El rostro de la niña es fantasmal, casi como si ya hubiera dejado atrás el cuerpo, mientras en silencio anhela seguir viviendo. Con sus profundas capas de significado y de evocación del estado del alma del artista, esta obra puede considerarse con toda justicia una de las primeras pinturas expresionistas. El mismo Munch la consideró como “un parteaguas” en su estilo, y el coleccionista y crítico Jens Thiis, que posteriormente se convertiría en el biógrafo de Munch, 1 la llamó “la primera pintura de talla monumental en el arte noruego”.
2.Muchacha encendiendo una estufa, 1883, Óleo sobre tela, 96.5 x 66 cm, Colección privada.
3.Vieja iglesia de Aker, 1881, Óleo sobre tela, 16 x 21 cm, Museo de Munch, Oslo.
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4.La niña enferma, 1885-1886, Óleo sobre tela, 119.5 x 118.5 cm, Galería Tate, Londres.
5.Una sirvienta (de mañana), 1884, Óleo sobre tela, 96.5 x 103.8 cm, Colección privada, Bergen.
El énfasis en la piedad religiosa, que no parecía servir de nada, ya que las plegarias por la vida de su madre y su hermana no habían sido escuchadas, aunado al autoritarismo de un padre que castigaba de forma desproporcionada hasta las transgresiones más leves, se conjugaron en la mente de Munch para crear una imagen de Dios como un ser injusto y lleno de furia, sin el menor vestigio de compasión. Aunque no se atrevía a contradecir a su padre y negarse a ir a la iglesia, poco después de cumplir veinte años había llegado a la conclusión de que Dios no existía y de que no había eternidad. Esta creencia en la inexistencia de Dios permaneció prácticamente inalterada el resto de su vida, aunque cambió de opinión acerca de la posibilidad de la continuación de la existencia en una especie de vida en el más allá. En una decisión que requirió de cier to valor, Munch se convirtió en pintor en contra de la decidida preferencia de su padre por que estudiara ingeniería. Su padre accedió con renuencia, siguiendo el consejo de un amigo que era dibujante. Uno de los primeros autorretratos de Munch, realizado más o menos un año más tarde (Autorretrato, 1881–1882), muestra a un hombre joven de aspecto sensible y un tanto enfermizo, de rostro largo y pálido, labios llenos y curvilíneos y hombros caídos que daban en conjunto una imagen de poca resistencia física o mental.
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