Piedras preciosas : cómo reconocerlas : guía ilustrada en color
109 pages
Español

Vous pourrez modifier la taille du texte de cet ouvrage

Piedras preciosas : cómo reconocerlas : guía ilustrada en color , livre ebook

-

Obtenez un accès à la bibliothèque pour le consulter en ligne
En savoir plus
109 pages
Español

Vous pourrez modifier la taille du texte de cet ouvrage

Obtenez un accès à la bibliothèque pour le consulter en ligne
En savoir plus

Description

Aprenda a reconocer y valorar una gema, a distinguir sus características generales y las modalidades de medición; por ejemplo, la dureza (muy importante y decisiva para reconocer un diamante auténtico), la densidad, el color, el índice de refracción, el brillo y sus efectos ópticos particulares. Además, esta obra le mostrará el modo de cortar las piedras preciosas, cómo pueden hacerse más sofisticadas mejorando su color y brillo, y cómo efectuar un cuidadoso análisis de todas las gemas, prestando una particular atención al diamante, rubí, zafiro, topacio y a los berilos (esmeraldas, aguamarinas). ¿Sabía que para valorar un diamante existe la regla de las cuatro C? En estas páginas encontrará una descripción de estos cuatro elementos: colour (color), clarty (pureza), cut (corte), carat (medición de quilates). Todas las explicaciones son sencillas, claras y vienen acompañadas de numerosas fotografías en color. Al final del libro encontrará un glosario que le ayudará a entender rápidamente los términos técnicos indispensables. Una obra que le proporcionará las bases profesionales para el comercio de gemas o, sencillamente, para comprarlas en lugares especializados.

Sujets

Informations

Publié par
Date de parution 10 août 2017
Nombre de lectures 0
EAN13 9781683253686
Langue Español
Poids de l'ouvrage 12 Mo

Informations légales : prix de location à la page 0,0224€. Cette information est donnée uniquement à titre indicatif conformément à la législation en vigueur.

Exrait

Mario Fontana



piedras preciosas
cómo reconocerlas
guía ilustrada en color





Edición especial para GALERÍA DEL COLECCIONISTA
EDITORIAL DE VECCHI
A pesar de haber puesto el máximo cuidado en la redacción de esta obra, el autor o el editor no pueden en modo alguno responsabilizarse por las informaciones (fórmulas, recetas, técnicas, etc.) vertidas en el texto. Se aconseja, en el caso de problemas específicos —a menudo únicos— de cada lector en particular, que se consulte con una persona cualificada para obtener las informaciones más completas, más exactas y lo más actualizadas posible. EDITORIAL DE VECCHI, S. A. U.
El autor muestra su agradecimiento a los amigos coleccionistas y titulares de las firmas que le han permitido fotografiar algunos de sus ejemplares.
A Lamberto Tarantini.
Fotografías del autor.
© Editorial De Vecchi, S. A. 2016
© [2016] Confidential Concepts International Ltd., Ireland
Subsidiary company of Confidential Concepts Inc, USA
ISBN: 978-1-68325-368-6
El Código Penal vigente dispone: «Será castigado con la pena de prisión de seis meses a dos años o de multa de seis a veinticuatro meses quien, con ánimo de lucro y en perjuicio de tercero, reproduzca, plagie, distribuya o comunique públicamente, en todo o en parte, una obra literaria, artística o científica, o su transformación, interpretación o ejecución artística fijada en cualquier tipo de soporte o comunicada a través de cualquier medio, sin la autorización de los titulares de los correspondientes derechos de propiedad intelectual o de sus cesionarios. La misma pena se impondrá a quien intencionadamente importe, exporte o almacene ejemplares de dichas obras o producciones o ejecuciones sin la referida autorización». (Artículo 270)
ÍNDICE

Introducción
La Clasificación De Las Gemas
La Composición Química
Las Propiedades Físicas
El Valor De Las Gemas
Piedras Preciosas, Piedras Finas, Piedras Ornamentales
Qué Es El Quilate
Génesis Y Tallado De Las Gemas
Formación
Tallado
Tratamientos De Las Gemas
Las Gemas Artificiales
Las Gemas Más Comunes
Glosario
Bibliografía Básica
Notas
INTRODUCCIÓN

Las plantas y los animales nacen, crecen, se reproducen y, finalmente, mueren. Por muy bellos que sean, su vida es limitada. En algunos aspectos, también las piedras preciosas, criaturas del reino mineral, están sujetas a un ciclo, aunque su duración es del orden de millones de años. Además de ser bellísimas, son los bienes más duraderos que existen en la Tierra. De hecho, algunas piedras preciosas han sobrevivido a guerras, derrumbamientos y desastres de todo tipo, y muchos siglos después todavía prodigan su inmutable esplendor desde las vitrinas de los museos o desde alguna colección importante.
En más de una ocasión, un número determinado de gemas ha servido para prolongar una dinastía, salvar un linaje o consolidar la suerte de un imperio industrial.
Por tanto, en medio del proliferar de obras (incluso en televisión) que tratan de zoología y de botánica, con esta guía hemos considerado que es útil, y casi obligatorio, acercar a la mayoría de la gente los tesoros del «tercer reino».
LA CLASIFICACIÓN DE LAS GEMAS

LA COMPOSICIÓN QUÍMICA
Dado que toda gema es un elemento natural con una composición bien definida, es importante conocer no solamente los elementos químicos que las constituyen, sino también la cantidad de cada uno de ellos; según esto, los minerales de uso gemológico se clasifican:
♦   elementos naturales, compuestos de una sustancia simple, como por ejemplo el diamante;
♦   óxidos , compuestos de metal/es + oxígeno: corindón (variedades más importantes: rubí y zafiro), crisoberilo, hematite, ópalo, cuarzo y espinela;
♦   carbonatos , compuestos de metales + carbono + oxígeno: aragonito (componente de las perlas), calcita (componente de los corales), malaquita, rodocrosita;
♦   fosfatos , compuestos de metal + fósforo + oxígeno: turquesa y apatito;
♦   silicatos , compuestos de metal/es + silicio + oxígeno: andalucita, berilo (variedades más importantes: esmeralda y aguamarina), cordierita, crisocola, feldespatos, jadeíta, granates, nefrita, olivino, rodonita, sodalita, espodúmena, topacio, turmalina, circón y zoisita.
Entre las rocas (entendidas como conjunto de minerales) utilizadas para la ornamentación destacan: esquisto de charoita, lapislázuli, cuarzos venturina y vidrios (obsidianas).
Las sustancias organógenas, es decir, elaboradas por organismos animales o vegetales, son: ámbar, coral y perla.
Las informaciones sobre la composición química están incluidas en la fórmula que aparece al principio de las fichas que se dedican a cada una de las principales especies gemológicas.


Refractómetro Rayner (Inglaterra) con filtro Polariod y frasco de líquido de contacto

LAS PROPIEDADES FÍSICAS
Además de las características químicas, para conocer las gemas veremos sus propiedades físicas, y estas también nos servirán para describir las principales piedras de este libro.
MEDICIÓN DE LA DUREZA
Minerales muestra (cristalizados)
Escala de Werner
Escala de Mohs
Talco
blandos
1
Yeso
(se rayan con la uña)
2
Calcita

3
Fluorita
semiduros
4
Apatito
(se rayan con
5
Ortoclasa
punta de acero)
6
Cuarzo
duros
7
Topacio
(no se rayan
8
Corindón
con punta de acero)
9
Diamante

10 <![endif]-->
Dureza
Se define como dureza la resistencia que un material opone al rayado. Esta depende del tipo de retículo cristalino (la configuración de las posiciones de las partículas fundamentales en un cristal idealmente perfecto) y también de la cohesión, de modo que una misma muestra puede presentar valores más o menos variables según la dirección en la que se efectúe la prueba, que habrá que realizar sólo en casos extremos, pues se raya la piedra.
La dureza se mide con la vieja escala de Mohs, dividida en 10 grados que se determinan utilizando unos estiletes que llevan en la punta un fragmento de mineral de dureza conocida.
En la tabla se establecen los valores de la dureza según dos escalas: la de Mohs y la de Werner.
Exfoliación y fractura
La exfoliación es también una propiedad que depende de la cohesión. Está ligada a la red cristalina, y siempre se realiza en planos según la dirección de los enlaces más débiles. Es sorprendente observar cómo algunos minerales, incluso de elevada dureza (por ejemplo, diamante o topacio), se exfolian cuando son sometidos a una presión mecánica orientada. En algunos casos la superficie de exfoliación es plana y brillante, y entonces se habla de exfoliación perfecta .
Para ciertos minerales la exfoliación, además de perfecta, es facilísima (como en la kuncita): son las que más aprecian los talladores. La exfoliación no siempre representa un aspecto negativo del mineral, ya que sirve para subdividir los cristales grandes en porciones más adecuadas para el tallado (diamantes), sin desperdiciar nada.
En otros minerales, en cambio, no se da la exfoliación (como en el caso del cuarzo y de la turmalina).
Cuando un mineral se desmenuza al ser golpeado, sea cual sea la orientación del golpe, se habla de fractura.
La superficie de fractura nunca resulta plana y lisa, y su aspecto suele ayudar al mineralogista a identificar una piedra.
Hay que recordar que un mineral de elevada dureza puede ser bastante frágil (como sucede con el diamante), mientras que una piedra de dureza media puede ser muy resistente (como en el caso del jade).
Densidad
Es una propiedad que tiene gran importancia en la identificación. El número con el que se expresa indica la masa (en gramos) de la unidad de volumen (cm 3 ). El cuarzo, por ejemplo, tiene una densidad de 2,65, lo que significa que 1 cm 3 de mineral tiene una masa aproximada de 2,65 g; las densidades de las gemas están comprendidas entre 2 y 5. La densidad se determina de dos maneras:
1.   Con la balanza hidrostática (un tipo de balanza hidráulica): este es un método que resulta válido para piedras (en bruto o talladas) no demasiado pequeñas y requiere que se conozca la masa y el volumen del ejemplar:

densidad =
masa
volumen
2.   Con los líquidos pesados : es un sistema preciso, independientemente de la dimensión del ejemplar. El principio es muy simple: un mineral se sumerge en un líquido de menor densidad, queda en suspensión si coinciden sus respectivas densidades y flota si el líquido tiene mayor densidad. Este método también sirve para separar perfectamente, y en pocos segundos, ejemplares de diferente naturaleza pero del mismo color (por ejemplo, cuarzos citrinos y topacios imperiales en un líquido de densidad intermedia).

Índice de refracción y birrefringencia
Cuando un rayo de luz monocromática (exclusivamente de un solo color) incide oblicuamente sobre la superficie plana de un mineral transparente penetra en ella aminorando su velocidad y, consecuentemente, desvía su dirección; de este modo, el rayo de luz se aproxima a la perpendicular que forma la superficie de separación de los dos medios con el punto de incidencia. Así pues, el ángulo de refracción r es menor al ángulo de incidencia i . Este fenómeno se llama refracción , y la relación seno de i/seno de r es el índice de refracción (IR) de la sustancia:


Más sencillo: el valor IR se indica también por la relación entre la velocidad de la luz en el aire y la velocidad en la gema que se está examinando. Para el diamante, por ejemplo, tenemos:

Las diversas gemas tienen índices de refracción comprendidos entre 1,4 y 3. La determinación del IR se realiza mediante un refractómetro, que utiliza la luz monocromática (amarilla) de los vapores de sodio.
Una vez colocada la gema, por ejemplo un granate piropo, sobre el cristal del refractómetro (el contacto entre la base de la gema y el cristal se asegura con una gotita de líquido especial) se lee el valor del IR haciendo corresponder la línea que separa la parte oscura de la escala graduada de la luminosa: en este caso, 1,75. Monorrefringentes serán también el resto de los granates, las espinelas naturales y sintéticas, los ópalos y los vidrios.

La operación será un poco más complicada con los ejemplares birrefringentes : en la turmalina, por ejemplo, los rayos de luz incidentes se dividen en dos, y cada parte viaja con diferentes velocidades, que se traducen en un rayo más desviado y otro menos desviado (rayo ordinario ω y rayo extraordinario ε). En estos casos, los IR leídos son dos: la diferencia entre los dos valores representa la birrefringe ncia .

Los colores
Según sea su color, los minerales pueden dividirse en dos grandes categorías:
1.   Minerales idiocromáticos: la coloración es una consecuencia directa de la composición química: la malaquita, por ejemplo, es verde porque así es el carbonato de cobre que la constituye.
2.   Minerales alocromáticos: son aquellos que, según su fórmula química, deberían ser incoloros. En realidad, estas especies presentan a menudo las coloraciones más variadas, proporcionando así un gran número de variedades de interés gemológico. Existen tres causas principales para que se presenten estas coloraciones:
♦   químicas: el mineral no es puro y contiene trazas de materiales extraños a su composición básica. Este es el caso del corindón que, cuando es cromífero, es rojo (rubí);
♦   estructurales: consisten en defectos o distorsiones del retículo cristalino, relacionados con el crecimiento del cristal o provocados por una energía externa (radiaciones, debidas a la presencia de minerales radiactivos en el yacimiento). Se halla una prueba en la transformación de algunas piedras con el calor, con los rayos gamma o con otras radiaciones con las que se obtienen atractivas coloraciones;
♦   mixtas: el color anómalo de una especie alocromática se debe a la deformación de la red cristalina, provocada por átomos o iones de elementos extraños, más o menos voluminosos que aquellos a los que sustituyen.


Pleocroísmo de la turmalina: verde-amarillo, en una dirección; pardo, en dirección perpendicular a la primera
Pleocroísmo
Ya hemos comentado que las especies birrefringentes absorben la luz de dos formas. A consecuencia de esto muestran diferentes colores en diferentes direcciones : son pleocroicas. Algunas muestran dos colores (dicroísmo); otras, tres (tricroísmo). Es importante observar que aunque la presencia de pleocroísmo es un signo de birrefringencia, la ausencia de pleocroísmo no excluye la birrefringencia. El pleocroísmo tiene gran importancia identificativa, y también sirve para diferenciar distintos tipos de piedras del mismo color (el rubí de la espinela). Para observar a la vez dos colores, se utiliza un pequeño instrumento llamado dicroscopio (véase la fotografía ) . El pleocroísmo no aparece en las imitaciones de vidrio, ni en la espinela sintética, ni en las gemas monorrefringentes.
Dispersión y fuego
Cuando un rayo de luz blanca atraviesa una piedra, se descompone en sus colores espectrales apareciendo un abanico que va del rojo al violeta; este fenómeno se llama dispersión. El rojo es el de mayor velocidad y, por lo tanto, el de menor desviación; el violeta es el de velocidad más lenta y, por lo tanto, el más desviado.
Por esta razón, cuando se exponen a la luz blanca, incluso las especies monorrefringentes tienen tantos índices de refracción como los colores del espectro de la luz que las atraviesa.
El coeficiente de dispersión de una gema transparente es la diferencia entre el IR del violeta y el IR del rojo. En el diamante, estos dos valores corresponden respectivamente a 2,453 y 2,409, por lo que el coeficiente de dispersión será de 0,044.

Las especies con un IR elevado muestran generalmente una fuerte dispersión, lo cual se traduce, en ejemplares con facetas incoloras o débilmente coloreadas, en un espléndido juego de colores que se llama fuego .

Brillo y brillantez
Cuando la superficie pulida de una piedra es expuesta a la luz, una parte de esa luz penetra en ella (si el material es transparente) y otra parte, sin embargo, se refleja.
El brillo resultante depende sobre todo del valor del índice de refracción del mineral: cuanto más alto sea el IR, tanto más vivo resultará el brillo.
El tipo de brillo es consecuencia del tipo de unión de los componentes químicos: adamantino (del diamante), metálico (hematite), resinoso (ámbar), vítreo (cuarzo), sedoso (calcedonia), graso (como la superficie de los jades viejos), nacarado, etc.
Con el término brillantez se entiende la cantidad de luz que una piedra tallada envía al ojo del observador: la intensidad de este efecto depende no sólo de su IR y del pulido más o menos esmerado, sino sobre todo de la recíproca angulación que se da entre las facetas de la culata (la parte inferior de las piedras preciosas, la culata, presenta facetas).
Efectos ópticos concretos
Estos efectos se deben a inclusiones o a estructuras concretas; son típicos de cada una de las especies y se hacen evidentes con el tallado en superficie curva (cabujón).
Seda. Reflejo sedoso plateado de rubíes y zafiros, debido a fibrilas de bióxido de titanio.
Tornasol. Tiene lugar cuando en la piedra aparecen fibrilas o canales densamente condensados y paralelos entre sí. Para que este efecto se produzca en grado máximo, la base del cabujón debe ser paralela a tales inclusiones; en este caso, aparece una magnífica línea luminosa que ondea y se mueve al menor movimiento de la gema, como si se deslizase por encima. El bello «ojo de gato» se produce en una variedad translúcida de crisoberilo.
Asterismo. Se debe a la inclusión de finísimos y alargados cristales, pero orientados de una manera concreta. El fenómeno que origina la estela luminosa se describe al hablar del rubí estrellado, pero se da también en el zafiro, cuarzo rosa, alamandino y piedra de luna.
Aventurinamiento. Es un centelleo interno, debido a la inclusión en la piedra de minúsculas y brillantes láminas de diversos minerales (cuarzo aventurina, piedra de sol).
Adularescencia y labradorescencia. La primera, típica de la piedra de luna, consiste en un delicado reflejo nacarado, plateado o azulado que flota en la superficie del cabujón. La segunda aparece como un reflejo superficial en un color claramente azul, dorado, púrpura o polícromo (labradorita).


A la izquierda , efecto de adularescencia en una piedra de luna gris (India, 15,40 q.m.). A la derecha , labradorescencia en labradoritas monocromáticas de Madagascar y de Birmania (esta última se denomina erróneamente piedra de luna negra)
Iridiscencia. Se manifiesta en forma de halos, y se debe al paso de la luz entre los planos de exfoliación o por el interior de fracturas naturales o provocadas (por ejemplo, en el cuarzo calentado y bruscamente enfriado en agua).
Opalescencia. Consiste en una transparencia lechosa, como la de los ópalos, el cuarzo rosa y la piedra de luna.
Opalización. Es un efecto que aparece en el ópalo noble.
EL VALOR DE LAS GEMAS

PIEDRAS PRECIOSAS, PIEDRAS FINAS, PIEDRAS ORNAMENTALES
Los requisitos intrínsecos que un mineral debe poseer para su empleo gemológico son esencialmente tres: belleza, dureza elevada y rareza ; los diversos grados en que se pueden encontrar estos aspectos definen el valor comercial de la gema.
El primero de estos requisitos (la belleza) lo otorga la transparencia, el color (a veces ausente), el brillo y eventualmente el «fuego».
La dureza debe ser superior a la del vidrio (por lo menos, 5,5-6 en la escala de Mohs), pero es preferible utilizar el término durabilidad, que comprende tanto la resistencia como la inalterabilidad química. Factores extrínsecos que no deben olvidarse son la perfección del tallado y el peso en quilates.
Así pues, una gema es un mineral bello, duro y raro, y según esto se distinguen:
♦   las piedras preciosas por excelencia: son el diamante, el rubí, el zafiro y la esmeralda;


C omenzando por la izquierda: las cuatro piedras preciosas por excelencia (esmeralda, rubí, diamante y zafiro); arriba, de izquierda a derecha: dos crisoberilos (áureo y ojo de gato). Además de la esmeralda, son las piedras más duras
♦   las piedras finas, que son numerosas y, a veces, de un valor próximo al de las preciosas; en ellas, los tres requisitos aún se cumplen bien. Son: la alejandrita y el ojo de gato, la espinela roja, la aguamarina, el topacio, el granate verde, la rubelita, el jade imperial y el ópalo negro;
♦   las piedras ornamentales : se trata de las especies menos raras y menos duras, pero todavía presentan un bonito aspecto; también se denominan curiosamente piedras duras , pero aquí las llamaremos piedras ornamentales . Comprenden muchas variedades de cuarzo, calcedonia, jaspe y feldespato, e incluso de rodonita, sodalita, lapislázuli y otras. Dado que casi siempre son opacas o translúcidas, se suelen tallar en superficie curva.
Otras especies, que no se incluyen en la clasificación que se sigue en este manual, presentan solamente uno o dos requisitos: son las gemas de colección.


Una pequeña representación del numeroso grupo de las piedras ornamentales: rodocrosita (cabujón rosa carne intenso, arriba), jade nefrita (pequeño ejemplar verde, arriba), sodalita (añil-violeta, a la izquierda), malaquita (verde, abajo), carneola (naranja, a la izquierda), calcedonia azul (en el centro), calcedonia almizcle (a la derecha), cuarzo-ojo de tigre (a la derecha, debajo del anterior), cuarzo rutilado (incoloro con inclusiones de óxido de titanio rubio, a la izquierda)
QUÉ ES EL QUILATE
La unidad de medida de las piedras preciosas es el quilate métrico ( q.m., pero en la práctica qt .), que corresponde a la quinta parte de un gramo: 1 q.m. = 0,2 g.
Se trata de una unidad de peso, que no debe confundirse con los quilates de las aleaciones de oro.
El quilate métrico se divide en 100 puntos : un diamante de 0,18 q.m. tiene, por lo tanto, 18 puntos; un rubí de 1,13 q.m. se dice que pesa 1 quilate y 13 puntos.
El gramo es la unidad de peso para las piedras de valor modesto, como el granate común, y para todas las piedras ornamentales en general.
GÉNESIS Y TALLADO DE LAS GEMAS

FORMACIÓN
Junto con los materiales de origen orgánico (la perla, el coral, el ámbar), las gemas forman parte de las rocas de la litosfera. Según su formación, se establece esta clasificación :
♦   especies de origen magmático: si se ha producido un lento enfriamiento del magma y abundan las sustancias volátiles, el cristal resultante suele ser perfecto y de grandes dimensiones; este es el caso de los cuarzos, los berilos, las turmalinas, los topacios y las espodúmenas, llamados minerales de pegmatita . Si, por el contrario, el magma aflora a la superficie repentinamente, prevalece el estado amorfo (verde) y el material derivado tiene escaso valor gemológico (obsidiana);


Génesis magmática: un bello cristal de turmalina roja en un gran ejemplar de cuarzo (Brasil)
♦   especies de origen sedimentario: se forman soluciones por alteración de los minerales preexistentes, de las cuales se separa después el nuevo cristal por precipitación o por evaporación del disolvente. Las gemas de esta categoría no están entre las de mayor importancia (turquesa, rodocrosita, algunas calcedonias);


Génesis sedimentaria: calcedonia azul (ágata encaje, Sudáfrica)
♦   especies de origen metamórfico: también estas se forman a partir de minerales preexistentes que experimentan profundas modificaciones de la estructura cristalina y, a menudo, también de su composición química. Esto se puede observar tras grandes presiones orientadas y en contacto con emisiones de magma muy caliente. Son típicos los granates, las espinelas, las andalucitas y, a veces, los corindones.


Génesis metamórfica: magníficos cristales de granate demantoide en la roca (valle Malenco, Sondrio, Italia)
En cuanto a sus estratificaciones, las gemas en bruto pueden encontrarse en yacimientos primarios, es decir, en el seno de rocas madre en las cuales se forman, o bien en yacimientos secundarios, derivados del desmenuzamiento de la propia roca madre. En el primer caso, los cristales, a menudo perfectos, se extraen con procedimientos costosos (por ejemplo, la olivina). En el segundo, también llamado aluvión , las gemas en bruto, más pesadas, se aíslan con la técnica del cribado, y presentan formas redondeadas por haber viajado, junto con arena y grava, a través de cauces de agua (es el caso del crisoberilo).


Guijarros redondeados de circones multicolores (Camboya, Tailandia)
TALLADO
Con el tallado se resaltan las propiedades ópticas del mineral. La gema pierde peso en esta operación, pero esta pérdida debe ser la mínima posible.
Si el cristal es de grandes dimensiones, se exfolia o corta en dos o más partes. Si el mineral es pleocroico, se decide cómo orientar la faceta principal superior de la gema (tabla) con el fin de que presente el mejor color. A esto sigue el desbaste, mediante el cual se delinea la forma de la gema de acuerdo con su forma en bruto. Seguidamente se procede al auténtico corte, con el que se obtienen todas las facetas de la gema. Si la transparencia de la piedra en bruto aparece empañada, o en el caso de las especies opacas, translúcidas o dotadas de ciertos efectos, se opta en cambio por el tallado en cabujón (redondeado). La última fase es el pulido con discos de aleación blanda (estaño-plomo) y abrasivos de grano fino.
Los talladores de piedras de colores se concentran en las propias áreas de producción (Asia, América del Sur, Rusia, etc.). En Europa (sobre todo Idar Oberstein, en Alemania) se tallan con gran maestría todas las especies, e incluso se «vuelven a tallar» las gemas importadas que provienen de los países de origen.


PRINCIPALES FORMAS DE TALLADO EN FACETAS
(para piedras transparentes)

TALLADO EN BRILLANTE

1. Redondo; 2. Oval; 3. En gota; 4. En lanzadera (o marquesa); 5. En corazón

TALLADO CON TABLA ESCALONADA

1. Rectangular; 2. Rectangular descantonado (en esmeralda); 3. Oval; 4. Triangular; 5. Barrita; 6. Cuadrado; 7. Redondo

TALLADOS MIXTOS
(en brillante, arriba; escalonado, abajo)

1. Redondo; 2. Oval; 3. Ceilán; 4. En gota

OTROS TALLADOS

1. En tijera; 2. En tijera descantonada; 3. En cojín (tallado antiguo); 4. En saquito


FORMAS DE TALLADO EN SUPERFICIE CURVA (CABUJÓN)
La base es a menudo ovalada o circular

1. Bajo; 2. Medio; 3. Alto; 4. Con base cóncava; 5. Doble (biconvexo); 6. Doble medio; 7. Doble alto
TRATAMIENTOS DE LAS GEMAS
Se trata de desnaturalizaciones dirigidas a mejorar el color y, en general, el aspecto de conjunto de especies opacas, translúcidas y transparentes.
Tinciones
Se suelen utilizar en los materiales permeables, y se realizan mediante un baño prolongado en soluciones coloreadas (sales de hierro, cromo y níquel, anilina, etcétera).
De este modo, se consigue que el ágata común se convierta en calcedonia azul o crisoprasa, y que el lapislázuli y la turquesa de baja calidad adquieran tinciones suntuosas. En Alemania, estas técnicas están bastante desarrolladas.
Tratamiento térmico
Los efectos del calor son a veces imprevisibles, ya que en un mismo mineral difieren, no sólo en función de las distintas temperaturas, sino también del distinto yacimiento. El caso más conocido es el de la amatista, que primero adquiere un color naranja, después se decolora y, por último, se enturbia.
Se calientan los topacios, los berilos, los circones, las turmalinas y los zafiros. La coloración que se obtiene suele perdurar con el transcurso del tiempo.
Tratamiento mediante radiaciones
Son las técnicas más recientes. Se basan en las emisiones del radio o de los rayos X. Llegan a utilizarse reactores nucleares (en ellos el mineral sufre un bombardeo de partículas) o se recurre a la aplicación de las radiaciones gamma. Las modificaciones de color se deben a las deformaciones del retículo cristalino de las piedras a causa de la energía suministrada: las radiaciones y el calentamiento surten efectos distintos e incluso opuestos. Así, podemos recordar el tratamiento del diamante, corindón, espodúmena y topacio.
A menudo ni siquiera un experto es capaz de pronunciarse acerca de lo genuino del tinte de una gema «sospechosa»: en cualquier caso, la CIBJO (Confédération Internationale de la Bijouterie, Joaillerie, Orfèvrerie) obliga al vendedor a «hacer una declaración de cualquier modificación de color obtenida en una piedra mediante métodos artificiales, con la única excepción de las gemas calentadas o de las ágatas tintadas».
Por lo tanto, se incurre en fraude no sólo cuando se atribuye a una piedra una denominación diferente de la científica (por ejemplo, topacio en lugar de cuarzo citrino), sino también cuando se oculta un tratamiento.
LAS GEMAS ARTIFICIALES
Imitaciones
Son materiales fabricados por el hombre, que presentan sólo el color y el aspecto de las gemas a las que pretenden imitar: presentan una composición química completamente distinta y carecen de red cristalina (como los vidrios); son fácilmente identificables. Tienen valores físicos inferiores, no presentan birrefringencia ni pleocroísmo, y tampoco las inclusiones típicas de las piedras naturales, sino más bien bolas esféricas u ovaladas y estructura «en vórtices».
Ya los egipcios fabricaban vidrios y esmaltes coloreados, y en los tesoros medievales se mezclan las piedras falsas con las verdaderas. El strass se inventó a finales del siglo XVIII, y es un vidrio con plomo que presenta un notabilísimo fuego. En la tradición de las piedras de imitación no faltan tampoco las porcelanas y resinas, que imitan las piedras ornamentales más de moda: turquesa, coral, lapislázuli y ámbar. Unas imitaciones muy especiales, en tanto que poseen una estructura cristalina, son las que se obtienen mediante la técnica de las piedras sintéticas: aguamarina y morganita, de espinela sintética; alejandrita y topacio, de corindón sintético; diamante, de bióxido de circón, etc.
Piedras sintéticas
Se trata de sustancias cristalinas fabricadas por el hombre que son químicamente y físicamente idénticas a las naturales; surgen a principios del siglo XX a partir de la necesidad de sustituir las vulgares imitaciones por productos mucho más duraderos y verosímiles. Primeramente se obtiene el corindón (rubí y zafiro), seguido de la espinela y luego la esmeralda (véase la artículos 1 , 2 , 3 ). A estos sigue el cuarzo y el rubí hidrotermales, el diamante y la alejandrita, todos ellos en forma de cristales dotados de facetas y de aristas. Otras síntesis son las del ópalo, la turquesa y el lapislázuli.
Piedras «ensambladas»
Consisten en dobletes formados por dos piedras engarzadas, ambas naturales o artificiales, o bien una natural en la parte superior y otra artificial en la parte inferior.
La masilla de unión puede ser más o menos coloreada. Si se superpone al doblete un «sombrero» de material duro, se obtiene un triplete. Identificar piedras de este tipo puede resultar muy difícil cuando están montadas en engarces cerrados.
En la ilustración de esta página se muestran ejemplos de doblete y de triplete.


DOBLETES
IMITACIÓN DE ESMERALDA

IMITACIÓN DE DIAMANTE


TRIPLETES
IMITACIÓN DE RUBÍ

IMITACIÓN DE ÓPALO
LAS GEMAS MÁS COMUNES

A continuación, se muestran las principales especies naturales, examinadas en orden de dureza decreciente; para cada una se incluye un cuadro muy completo de la clasificación, la composición química y las propiedades físicas, y, puntualmente, donde se precisan, las referencias a las correspondientes producciones sintéticas.

DIAMANTE
clase
elementos naturales
composición química:
C, carbono puro
dureza:
10

  • Accueil Accueil
  • Univers Univers
  • Ebooks Ebooks
  • Livres audio Livres audio
  • Presse Presse
  • BD BD
  • Documents Documents