Los Pandemónium
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Los Pandemónium , livre ebook

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Description

Thunderbowl, la banda de Jeremy, es excelente, y acaba de conseguir su primera gran oportunidad: una serie de tocadas en el bar local. El problema es que Jeremy debería estar al corriente con sus trabajos para la escuela, pero pasa casi todas las noches en el escandaloso club tratando de mantener a la banda unida. Equilibrar los sueños de éxito con la realidad de la industria de la música obligará a Jeremy a tomar decisiones muy difíciles.



Jeremy's band, Thunderbowl, is hot, and they have had their first big break—a long-term gig at a local bar. The problem is that while Jeremy should be keeping up with his school work, he is spending most nights in a rowdy club, trying to keep the band together. Balancing dreams of success with the realities of the music business force Jeremy to make tough choices.

Sujets

Informations

Publié par
Date de parution 01 octobre 2009
Nombre de lectures 2
EAN13 9781554695003
Langue Español

Informations légales : prix de location à la page 0,0470€. Cette information est donnée uniquement à titre indicatif conformément à la législation en vigueur.

Extrait

Los Pandem nium
Lesley Choyce
Traducido por Queta Fernandez

Orca Soundings

ORCA BOOK PUBLISHERS
Copyright 2004 Lesley Choyce
All rights reserved. No part of this publication may be reproduced or transmitted in any form or by any means, electronic or mechanical, including photocopying, recording or by any information storage and retrieval system now known or to be invented, without permission in writing from the publisher.
Library and Archives Canada Cataloguing in Publication
Choyce, Lesley, 1951-
[Thunderbowl. Spanish] Los pandem nium / Lesley Choyce ; traducido por Queta Fernandez.
(Spanish soundings) Translation of: Thunderbowl.
Electronic Monograph Issued also in print format. ISBN 9781551435909 (pdf) -- ISBN 9781554695003 (epub)
I. Fernandez, Queta II. Title. III. Title: Thunderbowl. Spanish.
IV. Series: Spanish soundings
PS8555.H668T4818 2009 jC813 .54 C2009-905557-0
Summary: Who needs school when you re going to be a rock star?
First published in the United States, 2009 Library of Congress Control Number : 2009936299
Orca Book Publishers gratefully acknowledges the support for its publishing programs provided by the following agencies: the Government of Canada through the Book Publishing Industry Development Program and the Canada Council for the Arts, and the Province of British Columbia through the BC Arts Council and the Book Publishing Tax Credit.
Cover design by Lynn O Rourke Cover photography by Getty Images
In Canada: Orca Book Publishers PO Box 5626, Station B Victoria, BC Canada V8R 6S4
In the United States: Orca Book Publishers PO Box 468 Custer, WA USA 98240-0468
www.orcabook.com
12 11 10 09 4 3 2 1
Para mis hijas Sunyata y Pamela L.C.
Contenido
Cap tulo uno
Cap tulo dos
Cap tulo tres
Cap tulo cuatro
Cap tulo cinco
Cap tulo seis
Cap tulo siete
Cap tulo ocho
Cap tulo nueve
Cap tulo diez
Cap tulo once
Cap tulo doce
Cap tulo trece
Cap tulo uno
-Estoy nervioso -dijo Drek.
Se quejaba mientras nos dirig amos a La Mazmorra, un club local famoso por su m sica en vivo. Era nuestra primera actuaci n en p blico. Mi amigo Al manejaba el Dodge viejo que le hab a dejado su abuelo al morir. El piso estaba tan maltratado y oxidado, que se pod a ver el asfalto.
-Mant n la calma -dijo Al en el momento en que cog a una curva y se ca an dos micr fonos-. Hazte la idea de que no hay nadie.
-Buena idea -dije yo-. Piensa que todav a estamos practicando en el s tano de tu casa.
Hab amos practicado hasta la perfecci n.
Steve Drekker toca el sintetizador y Alistair Cullen toca la bater a. Yo me llamo Jerem as, pero Drek y Al me dicen Germen. Toco la guitarra, y de qu manera! Comenc toc ndola por mi cuenta en mi habitaci n, pero ahora la cosa va en serio. Mi padre todav a se maldice por hab rmela comprado. Un d a entr en mi cuarto y me vio saltando y tocando guitarra mientras escuchaba un walkman . Con la particularidad de que tocaba una guitarra imaginaria. Yo sent a la m sica. Le daba vida a los acordes. Ese mismo d a mi padre me compr una guitarra de caj n con cuerdas de nailon.
Tom clases por tres meses. El tipo que me ense aba me dijo que yo era bueno para tocar m sica country , pero le ped que ni lo mencionara. As que vend la famosa guitarra, mi bicicleta y varios ced s. Con el dinero me compr una guitarra el ctrica y un amplificador barato . Volv tan loca a mi madre que comenz a ir al cine con mi padre s lo para huir del ruido. Hasta mi perro dej de echarse en mi cuarto.
Un d a vi un anuncio en la tienda de m sica que dec a: Se busca guitarrista para una nueva banda. Debe tener experiencia y conocer la m sica alternativa . Qu diablos, a m la experiencia me brotaba por los o dos. Llevaba a os dedicado a escuchar m sica y pod a tocar de todo.
Por suerte Los Pandem nium no tocaban rap , oldies ni m sica country . Toqu todo lo que me pidieron y, de pronto, ya pertenec a a la banda. Lo que no supe en aquel momento era los muchos problemas que eso me traer a.
Somos solamente tres, pero una vez que conectamos los amplificadores y empezamos a tocar, parecer a que somos un ej rcito. Drek es un mago en el sintetizador. Produce acordes especiales y una jungla de sonidos de animales. Si quieres escuchar c mo despega un cohete, s lo tienes que preguntarle a Drek y te crea un loop digital a todo volumen.
Drek es un chico alto, de naturaleza nerviosa y que usa gafas. Es probablemente un genio de la electr nica, pero prefiere tomar cerveza y liarse en peleas. Qui n puede entenderlo?
Alistair Cullen es m s bajito que yo, pero un poco pasado de libras. Sin duda puede ser clasificado como peso completo. Si te equivocas al pronunciar su nombre, en un segundo te levanta en peso. Una vez me burl de l y supe lo que era besar el concreto. Desde ese momento lo llamo Al. Camina desplazando el peso de un lado a otro. A pesar de no ser grande, tiene la estructura de un tanque de guerra.
Si nos miran bien, se dir a que no tenemos tipo de banda alternativa. De hecho, Stewy Lyons no nos dej participar en la audici n la primera vez que fuimos a La Mazmorra, pero hoy es la guerra de las bandas y se acepta a todo el mundo. Cualquier banda puede ser la ganadora.
-Me sudan las manos -dijo Al-. No puedo tocar con las manos sudadas.
Qu es lo que le pasa a estos dos? , me pregunt . Los dos tipos m s duros del pueblo se est n ablandando delante de mis ojos.
-Jerem as, mejor conduce t -dijo Al-. Quiero sacar mis manos por la ventanilla para que se sequen.
No supe si llorar o re rme. Los Pandem nium se estaban desintegrando. bamos a ser un fracaso total. Al detuvo el carro junto a la acera, sali , le dio la vuelta y abri la puerta de mi lado.
-No quiero que Drek maneje mi camioneta. La ltima vez que lo hizo, rompi las luces de los frenos y me cost veinticinco d lares arreglarlas. Maneja t -me dijo.
Por unos segundos me qued sentado sin decir palabra.
-Tengo que confesarles algo.
Al agitaba las manos en el aire. Era verdad que el sudor le chorreaba. Drek miraba fijamente el parabrisas, con la mente puesta en algo que nosotros no pod amos ver.
-Yo no puedo manejar -dije-. Por lo menos, no legalmente. No tengo licencia.
- Y qu ? -me grit Al-. C llate y maneja.
Sal , di la vuelta, me sent frente al volante y encend el carro. Puse la primera, saqu el pie del cloche y nos metimos dentro del tr fico. Casi atropello a un hombre que llevaba un perro bulldog.
- D nde aprendiste a manejar? -protest Al.
-Te dije que no sab a.
-Lo mejor que haces es cambiar la velocidad -dijo Drek con voz temblorosa.
Iba a demasiada velocidad con el carro en primera y el motor rug a que parec a que iba a explotar.
-Est bien -dije, haciendo rechinar la caja de cambio al tratar de pasar a segunda sin apretar el cloche.
Son como si hubiera tratado de cortar un barco de guerra con un serrucho el ctrico.
-Qu bien manejas -dijo Al ir nicamente con las manos a n por fuera de la ventanilla.
Pens que era el momento oportuno para decirles mi verdadera edad. En realidad, no les hab a mentido. Ellos pensaron que yo era mayor y no les dije nada. Despu s de todo, nunca se me hubiera ocurrido pensar que bamos a tocar en La Mazmorra, un lugar donde vend an todo tipo de bebidas. Si no ten a edad para beber, tampoco pod a tocar all .
-Lo que yo quiero decirles es que... -comenc a decir otra vez.
-Para -me interrumpi Drek.
- Qu ? -le pregunt .
- Que pares el carro! -grit .
-Ay, perd n.
Una se al de pare apareci de la nada. No hab a sido mi culpa. Pis con toda mi fuerza el pedal del medio con la esperanza de que fuera el freno.
Por suerte, lo fue. Casi media tonelada de equipos de m sica rod y nos cay encima mientras nos deten amos con un chirrido. Con la nariz comprimida contra el parabrisas, vi pasar un cami n de la Pepsi a s lo pulgadas del parachoques del carro. Pens que no lo hab a hecho tan mal despu s de todo.
-Tengo diecis is a os. No me van a dejar tocar en La Mazmorra aunque ganemos.
Los ganadores de la guerra de las bandas firmar an un contrato para tocar cuatro noches a la semana. Pagaban bien y la audiencia era la de m s onda en toda la ciudad. Ahora todos sab an la verdad y el sue o de tocar en La Mazmorra se desvanec a. No se har a realidad para m , ni para ninguno de los otros dos.
Drek me mir con desesperaci n. Al me miraba mientras se rascaba donde uno de los micr fonos se le hab a enchufado en el cr neo.
-C llate y maneja -me dijo Al amenazadoramente-. De ahora en adelante t tienes diecinueve a os. Y mejor te las arreglas para tocar esa maldita guitarra como si en ello te fuera la vida.
Yo no estaba en la mejor posici n para llevarle la contraria.
Cap tulo dos
La calle de La Mazmorra estaba llena de carros a los dos lados. Estaba oscura, pero la entrada del lugar estaba iluminada. Hab a un olor fuerte a cerveza y a humo de cigarrillos en el aire. Se pod a o r una banda de heavy metal . La guerra hab a comenzado. Estacion la camioneta a la vuelta de la esquina, mont ndome un poco sobre la acera.
Ahora era yo el que temblaba de miedo. Al y Drek estaban m s calmados.
-Todo lo que tenemos que hacer es relajarnos -dijo Drek.
Abrimos las puertas oxidadas de la camioneta y empezamos a bajar nuestros instrumentos. Un amplificador le cay a Al en un pie y aull como un lobo herido.

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