El American Staffordshire Terrier
136 pages
Español

Vous pourrez modifier la taille du texte de cet ouvrage

El American Staffordshire Terrier , livre ebook

-

Obtenez un accès à la bibliothèque pour le consulter en ligne
En savoir plus
136 pages
Español

Vous pourrez modifier la taille du texte de cet ouvrage

Obtenez un accès à la bibliothèque pour le consulter en ligne
En savoir plus

Description

Esta raza, nacida en Estados Unidos en la primera mitad del siglo xx, es fruto del trabajo de un grupo de criadores que se pusieron como objetivo suavizar el carácter de perro de combate para obtener un compañero sociable pero de aspecto poderoso.
En esta obra se facilita toda la información referente a la raza que puede ser de utilidad a quien esté interesado en conocerla más a fondo o en criar algún ejemplar: estándar, elección de un cachorro, higiene, alimentación, reproducción, cuidados y enfermedades específicas, nociones fundamentales de educación y adiestramiento, carácter, cría, cinofilia oficial...
Asimismo, se facilitan también los consejos prácticos necesarios para vivir cada día con este perro cuya popularidad va en aumento, y se dibuja con detalle el perfil de su carácter, que hace de él un atento guardián y, al mismo tiempo, un compañero fiel.

Sujets

Informations

Publié par
Date de parution 22 octobre 2018
Nombre de lectures 5
EAN13 9781644615638
Langue Español
Poids de l'ouvrage 14 Mo

Informations légales : prix de location à la page 0,0300€. Cette information est donnée uniquement à titre indicatif conformément à la législation en vigueur.

Exrait

Fiorella Gariglio Meina




EL AMERICAN
STAFFORDSHIRE
TERRIER





EDITORIAL DE VECCHI
A pesar de haber puesto el máximo cuidado en la redacción de esta obra, el autor o el editor no pueden en modo alguno responsabilizarse por las informaciones (fórmulas, recetas, técnicas, etc.) vertidas en el texto. Se aconseja, en el caso de problemas específicos —a menudo únicos— de cada lector en particular, que se consulte con una persona cualificada para obtener las informaciones más completas, más exactas y lo más actualizadas posible. EDITORIAL DE VECCHI, S. A. U.
ADVERTENCIA
Este libro es sólo una guía introductoria de la raza. Para criar un perro es necesario conocer a fondo su temperamento y tener nociones generales de psicología y comportamiento animal, que no están contenidas en la presente obra. Se advierte que si se orienta mal a un perro, este puede ser peligroso.
Por otra parte se recuerda que, lógicamente, sólo un profesional acreditado puede adiestrar a un perro y que cualquier intento de hacerlo por cuenta propia constituye un grave error. Es obvio que bajo ningún concepto debe permitirse que los niños jueguen con un perro si el propietario no está presente.
Agradecimientos:
—   a los american staffordshire terrier, por existir;
—   a todos los que creen en e sta magnífica raza;
—   a mis padres;
—   a mi marido Roberto y a mi hijo Marco, que comparten conmigo esta pasión y la dirección del criadero «Mein Staffi».
Por sus consejos y colaboraciones:
—   al profesor Francesco Marucci;
—   a Valeria Rossi.
Por participar con sus perros en el reportaje fotográfico:
—   a Steffano Morandotti;
—   a Paola Rossini;
—   a Antonella Cappo;
—   a Lisa Amorese;
—   a Luciano Calamela (adiestrador);
—   a Massimo Giunta (figurante).
A los criaderos: «Haragei’s», de Mauro Passerelli; «De Paco K ennel», de Renato Zanoia, y «American Pride Kennel», de Daniela y Fabricio Magnani.
Al centro cinófilo «La Fontanella», de Cilavegna.
Texto de la segunda parte de Florence Desachy.
Traducción de Gustau Raluy Bruguera.
Diseño gráfico de la cubierta de Design 3.
Fotografías de Gianni Balistreri (Fotoimmagine, Génova), salvo donde se indica otra procedencia. Todas las fotografías de Gianni Balistreri —excepto las de los perros trabajando— han sido tomadas en el criadero «Mein Staffi» de Bruino (Turín).
Dibujos de Alberto Marengoni.
© Editorial De Vecchi, S. A. 2018
© [2018] Confidential Concepts International Ltd., Ireland
Subsidiary company of Confidential Concepts Inc, USA
ISBN: 978-1-64461-563-8
El Código Penal vigente dispone: «Será castigado con la pena de prisión de seis meses a dos años o de multa de seis a veinticuatro meses quien, con ánimo de lucro y en perjuicio de tercero, reproduzca, plagie, distribuya o comunique públicamente, en todo o en parte, una obra literaria, artística o científica, o su transformación, interpretación o ejecución artística fijada en cualquier tipo de soporte o comunicada a través de cualquier medio, sin la autorización de los titulares de los correspondientes derechos de propiedad intelectual o de sus cesionarios. La misma pena se impondrá a quien intencionadamente importe, exporte o almacene ejemplares de dichas obras o producciones o ejecuciones sin la referida autorización». (Artículo 270)
Índice
Introducción
Descubrir Y Conocer Al Perro
El Cachorro
El Perro Joven
El American Staffordshire Ideal
Alimentación, Salud E Higiene
Gestación Y Parto
El American Staffordshire Terrier En Familia
El American Staffordshire Terrier, Perro Deportista Y Perro De Exposición
El Estándar Y Los Consejos Del Veterinario
El Estándar
El Perro Miedoso Y El Perro Agresivo
La Agresividad
La Educación: Un Factor Primordial En El Equilibrio De Un Perro
Las Razas Próximas: Los Terrier De Tipo «Bull»
Del Pit Bull A Los «Perros Peligrosos»
La Cinofilia Oficial
INTRODUCCIÓN
Fiel, noble y eternamente devoto al ser humano, el perro ha sido desde tiempos inmemoriales un valioso colaborador en el trabajo: guardián de rebaños, auxiliar para la caza, tiro, etc. También ha luchado junto al hombre en los campos de batalla y ha protegido su vivienda.
Sin embargo, el perro no posee un sentido moral, no se rige por leyes ni por normas éticas. Simplemente ama al hombre, sin juzgarlo. Para él todo lo que hace su «dios de dos patas» está bien hecho. Esta es la razón por la cual el perro ha aceptado servir al hombre en las empresas más abyectas, como son las peleas de animales, una diversión absurda y sanguinaria.
Los terrier de tipo bull , grupo al que pertenece el american staffordshire terrier —comúnmente denominado american stafford—, fueron creados precisamente para esa actividad: pelear contra otros perros y contra otros animales.
Originariamente se organizaban peleas contra osos. Posteriormente surgieron las peleas contra toros (de ahí el término bull , «toro» en inglés, que da lugar al nombre bull terrier).
También se organizaron peleas contra ratas (los rat-killing matches ).
Actualmente las peleas de animales están prohibidas (lo cual no significa, lamentablemente, que no existan), y los american stafford se seleccionan por su equilibrio psíquico y su belleza.
Cuando se les conoce directamente, son animales encantadores porque son muy cariñosos, a pesar de tener un carácter fuerte, como todos los terrier. Es evidente que estos perros no pueden ir a parar a las manos de cualquiera. Necesitan una persona con un carácter firme y que tenga ganas de entender a esta raza, que carga con el peso de muchos prejuicios e informaciones sin fundamento. El punto más importante es dar mucho cariño al perro, y, al mismo tiempo, tener la humildad suficiente para pedir consejo cuando sea necesario, porque cometer errores en la educación de un american staffordshire terrier puede tener consecuencias mucho más graves que equivocarse en la educación de un yorkshire. Para concluir, recordemos que un american stafford de buena línea y bien educado es un compañero único.

Orígenes e historia
Las peleas de animales se remontan a tiempos muy antiguos. En ellas se utilizaban perros de todo tipo, con tal que fueran grandes y fuertes y estuvieran dotados de una mandíbula poderosa.
Durante la Edad Media, en Inglaterra, se apreciaba la carne de toro dura y magra. Esta carne sólo se obtenía si el animal había sido maltratado antes de morir. Por esta razón los carniceros de la época, antes de sacrificar al toro le echaban un perro particularmente fiero, que le saltaba al cuello hasta que le daba muerte. Sin duda, esta práctica dio origen a las peleas de animales, a lo que cabe añadir la gran afición de los británicos por las apuestas.
A principios del siglo XVII se inició un proceso de selección con el objetivo de lograr buenos perros de pelea, que fueron designados con el nombre de bulldogs. No era una raza propiamente dicha, el bulldog inglés actual sólo tiene algunos antepasados comunes con estos animales. Los bulls de la época tenían las patas más largas, eran más delgados y, a pesar de tener todos ellos una fuerte musculatura, presentaban grandes diferencias, lo cual no es de extrañar porque la selección no estaba en manos de cinófilos, sino de individuos que apostaban por la sangre de uno u otro animal. En este contexto, es fácil imaginar la poca importancia que concedían a los «tipos» y a la «homogeneidad».
A finales del siglo XVIII surgió, finalmente, la idea de seleccionar una línea de perros que garantizara unas características determinadas: agresividad y poca sensibilidad al dolor y, al mismo tiempo, fuerza, tenacidad y agilidad.
Con este propósito se cruzaron bulldog, es decir, perros agresivos y fuertes, con ejemplares dotados de unas características hereditarias complementarias: la agilidad y la escasa sensibilidad al dolor. En Inglaterra, solamente había un tipo de perros que cumpliera estos requisitos: los terrier.

En efecto, ningún otro cánido es más valiente que un terrier, un perro seleccionado para atacar bajo tierra a una presa muchas veces más grande y más fuerte que él.
Dado que la mejora de la agilidad no debía comportar una pérdida de potencia, se escogió un tipo de terrier alto. Fue así como se crearon los bull and terrier. Sin embargo, todavía no se podía hablar de una raza en el sentido estricto de la palabra porque seguían predominando las cualidades para la pelea, y no se tenían en cuenta las características que influían directamente en la eficacia en la pelea.
A partir de 1835, año en que se promulgó un edicto que ilegalizaba las peleas entre animales, algo empezó a cambiar. No obstante, la mentalidad de los apostantes no cambió y las únicas peleas que se suprimieron fueron las disputadas entre perros y toros, que requerían mucho espacio. Las apuestas se recondujeron a los combates de perros contra perros, y de perros contra ratas (que todavía hoy se celebran de forma clandestina).
Sin embargo, en aquella misma época nacía la cinofilia oficial . A algunos de los primeros visitantes de las exposiciones caninas les gustaban los bull and terrier como perros, y no como bestias de combate.
Entonces, empezaron a criarlos seriamente, con pasión y competencia, creando razas en lugar de simples mezclas de sangre. Se produjo una escisión entre los criadores de perros de compañía, de trabajo y de exposición, y los criadores vinculados a los círculos de apuestas, que continuaban produciendo perros con el único objetivo de hacerlos pelear. En Inglaterra el trabajo de los primeros se orientó a la selección del bull terrier y del staffordshire bull terrier. El american staffordshire terrier fue el resultado del trabajo llevado a cabo por los criadores en Estados Unidos y Canadá.
Entre los antepasados de este cánido está el bull and terrier, y una raza actualmente extinguida, el blue paul terrier. Esta última debía su nombre al pirata escocés Paul Jones, que llevó a su tierra diversos perros de orígenes desconocidos, pero dotados de una capacidad de lucha que les haría ganarse el favor de los apostantes. Sus descendientes fueron criados en Escocia, concretamente en Glasgow, y se difundieron rápidamente por los territorios coloniales.
La historia del american staffordshire terrier y la del pit bull terrier están muy unidas. En efecto, hasta 1930 constituían una sola raza, que los criadores desdoblaron.
La primera vía de cría trabajaba para obtener perros con un estándar muy preciso (véase el capítulo « EL PERRO JOVEN » y « EL ESTÁNDAR »), de temperamento fuerte, pero muy equilibrado. El resultado fue el american staffordshire terrier.
El pit bull terrier, su hermano, proviene de una línea orientada a la producción de perros de pelea. Cabe decir, sin embargo, que el pit bull actual ha perdido la ferocidad de antaño y que, criado con responsabilidad, es un perro equilibrado y cariñoso. Por otro lado, en el american stafford, las cualidades físicas fueron seleccionadas mucho antes, y concediéndoles más importancia.
Los «primos» del american staffordshire terrier
Estos son los otros terrier de tipo bull reconocidos por la Federación Cinológica Internacional (FCI):

—   el staffordshire bull terrier: es más pequeño que el american staffordshire terrier y actualmente se tiene como animal de compañía. Es robusto y musculoso, muy tenaz y valiente;


—   el bull terrier: conocido por su hocico «romano», es el único terrier con orejas de porte natural erguido. Es obstinado, pero tiene buen carácter;

(Fotografía de Marco Leonardi)

—   el bull terrier miniatura: es la versión «bonsái» del bull terrier. Es un perro de compañía, lo cual no le impide tener un carácter muy suyo, que nada tiene que envidiar al de sus primos mayores.
DESCUBRIR Y CONOCER AL PERRO
EL CACHORRO
El cachorro de american staffordshire terrier es encantador y simpático. Se parece más a un muñeco que a un altivo terrier de tipo bull. Y esto es precisamente lo que ocasiona errores en la educación: los dueños le pasan por alto demasiadas travesuras porque consideran que es demasiado pequeño para entender. Pero, el animal, en cambio, lo entiende todo, lo ve todo y lo valora todo. Cuando nos mira con sus ojos vivos y atentos, él no se pregunta si lo queremos lo suficiente o si tenemos ganas de jugar con él. Lo que en realidad intenta determinar es si seremos buenos educadores, un líder seguro, digno de confianza..., o si es preferible que se encargue él mismo de dirigir la nueva familia.
Antes de apresurarnos a comprar el cachorro más simpático, debemos plantearnos cuál es nuestra motivación real (y si es posible hablaremos francamente con el criador). En primer lugar, pensemos por qué hemos elegido un american stafford y qué deseamos hacer con él.
Las respuestas a estas preguntas nos ayudarán a saber qué tipo de animal se ajusta mejor a nuestras necesidades.

Si queremos un perro de compañía
Dónde comprarlo
Un perro de compañía puede comprarse en un buen criadero, y también a un particular de confianza. En el caso de la raza que nos ocupa, hay que excluir rotundamente perros de cualquier otra procedencia, puesto que la selección de las características físicas y sobre todo psíquicas es fundamental.

Un terrier de tipo bull no es un caniche, que en caso de mala selección puede convertirse, a lo sumo, en un bicho antipático. El american staffordshire terrier es un perro vigoroso, ágil y rápido, posee un temperamento fuerte y una musculatura poderosa. Bien seleccionado es dócil y cariñoso. Si se han cometido errores en la selección, puede ser un animal peligroso, especialmente para los otros perros. En este sentido diremos que los criadores especializados en la raza son los únicos que están en condiciones de garantizar el carácter de los american staffordshire terrier.
El trabajo de un criador no es producir perros fuera de serie o futuros campeones. El criador sólo pretende crear buenos ejemplares, trabajando con buenas líneas de sangre y efectuando una selección, tanto desde el punto de vista físico, como desde el psíquico. Los alimenta correctamente y los cría en condiciones sanitarias e higiénicas perfectas. Y si esporádicamente surge un campeón, pues mucho mejor. Pero, el objetivo principal sigue siendo producir perros de calidad.
Un particular también puede tener perros buenos. Pero, hay que tener cuidado, no olvidemos que el particular no siempre es un experto. La única forma de que produzca una buena camada es disponiendo de una perra de calidad (comprada en un buen criadero) y siguiendo los consejos del criador en lo que se refiere a la elección del semental. Muchos propietarios siguen este camino, lo cual significa que es posible encontrar un cachorro sin afijo (el «apellido» que sigue al nombre del perro en el pedigrí y que identifica el criadero de origen) pero bien criado y cuidado a la perfección. El precio no diferirá demasiado del precio del criadero, ya que en cinofilia «barato» siempre es sinónimo de «calidad mediocre». Y en este tipo de razas, hay que descartar la mediocridad.

Ocasionalmente, en un criadero se puede encontrar algún cachorro a un precio ligeramente inferior al de la media, que presente algún defecto físico leve (por ejemplo, en el cierre dental). Este tipo de defecto excluye al perro de la participación en exposiciones, pero no representa ningún problema para el dueño, que quizá ni tan siquiera se daría cuenta si el criador no se lo mostrara. Cuando se trata con un particular, no sirve de nada explicarle el uso para el cual se desea el perro, porque generalmente no sabrá establecer una escala de valor dentro de la camada.
En cambio, el particular suele ser muy fiable en lo que se refiere a la higiene, la alimentación y los cuidados del cachorro, al que trata como si fuera prácticamente un hijo.
El único problema es que, a veces, la falta de experiencia le puede llevar a cometer errores (por ejemplo, excederse en el plazo de la aplicación del tratamiento antiparasitario, por ignorar cúal es el momento adecuado).
Qué cachorro adquiriremos
Si no poseemos un cierto grado de experiencia o, con más motivo, si es el primer perro, probablemente tengamos dificultades para controlar un animal de una raza con un carácter muy marcado. En tal caso, quizá es conveniente elegir una hembra. Los problemas inherentes al sexo son infundados ( véase recuadro ). Normalmente las hembras son más afectuosas y más fáciles de educar que los machos. Esta diferencia todavía es más acentuada en el american staffordshire terrier que en otras razas, y es un aspecto que hay que tener en cuenta.



■   ¿CON O SIN PEDIGRÍ?
Mu cha gente cree que cuando no se tiene interés por las exposiciones se puede comprar un perro sin pedigrí, ahorrándose de esta manera un dinero. Sin embargo, conviene realizar algunas consideraciones.
•   El pedigrí no identifica un perro de calidad, sino un perro de pura raza, es decir, no demuestra la calidad del perro, sino la pureza de sus orígenes. Un american staffordshire terrier sin documentación (aunque parezca bellísimo) no puede ser definido «american staffordshire terrier». Esto significa que no podrá participar en ningún certamen cinófilo oficial (ni exposiciones, ni pruebas de trabajo), y que tendrá dificultades para encontrar una pareja para la reproducción. Los propietarios de perros de raza pura nunca permiten que se apareen con ejemplares sin pedigrí, porque los cachorros tampoco podrían tenerlo (contrariamente a lo que algunos creen, no basta con que sólo uno de los progenitores tenga pedigrí) y perderían el valor comercial.
•   Cuando alguien quiere un american staffordshire terrier es porque l e gustan las características psíquicas y físicas de la raza (de no ser así, podría optar por otro perro, mestizos incluidos); entonces, no se puede estar seguro de encontrar tales características en un ejemplar que carezca de pedigrí, que no habrá sido objeto de un proceso de selección orientado a mantener y mejorar sus cualidades. El problema es todavía más grave en esta raza, ya que muchos desaprensivos crían (o mejor dicho «producen») perros destinados a las peleas, seleccionándolos en función de la agresividad. Estos pseudo american stafford casi nunca tienen pedigrí y muchas veces se venden a precios sorprendentemente bajos. Estos precios se explican por la falta de amor de los vendedores hacia sus perros, ya que los ejemplares que venden a bajo precio son los que descartan para las peleas. Así, pues, hay que tener cuidado con las propuestas tentadoras.
Si queremos un perro de exposición o destinado a actividades deportivas
Dónde comprarlo
Un lugar fiable para encontrar un perro de exposición es un buen criadero, en donde se trabajen líneas que ya hayan cosechado buenos resultados (es decir, que hayan producido algunos campeones y, sobre todo, que la media de los ejemplares presentados en exposiciones obtenga la calificación de «excelente». Actualmente, dado el alto nivel de la cinofilia oficial, un cachorro «normal», que no proceda de un proceso de selección perfectamente estudiado, no tiene prácticamente opción alguna de obtener un título de prestigio. Y no sólo esto, sino que ni siquiera los hijos o los nietos de los grandes campeones pueden tener garantías de lograr éxitos importantes, porque una buena genealogía es motivo de esperanzas, pero no de certezas. Y, al contrario, una genealogía sin pasado glorioso lo más que puede proporcionar es la seguridad de no superar la calificación de «muy bueno».
Por lo que respecta a los perros «deportistas», el panorama es bastante distinto, porque los hijos de cánidos no especialmente buenos desde el punto de vista morfológico, pero con buen carácter, pueden heredar de sus padres la pasión por el trabajo y obtener resultados magníficos, sobre todo si el conductor está capacitado para explotar todo su potencial.
Qué cachorro comprar
Para las exposiciones
Si tenemos la intención de participar en exposiciones caninas, necesitaremos un perro perfecto desde el punto de vista físico.
Normalmente, los aficionados están especializados en una raza y no son novatos, de modo que conocen perfectamente la evolución de sus ejemplares. Sea como fuere, es muy difícil detectar a los dos meses la posibilidad de que un perro sea un futuro campeón. Entonces, podemos plantearnos la opción de adquirir un perro de más edad (véase apartado « ¿Y si lo queremos un poco más mayor? ») y fiarnos de la experiencia del criador. Este último no es un adivino y puede equivocarse, pero, en cualquier caso, tendrá más «ojo clínico» que nosotros.
Cuando se busca un perro de exposición es importante comunicarlo claramente al vendedor. No sirve de nada disimular y ocultar nuestras intenciones al criador, por temor a que este incremente el precio. Si la cantidad de dinero que nos pide es elevada es precisamente porque el criador cree en ese animal y le gustaría quedarse con él. De todos modos, no nos hagamos demasiadas ilusiones: ni el más experto de los criadores puede predecir el futuro de un cachorro de dos meses. Por consiguiente, una suma muy alta por un animal muy joven ha de despertar sospechas por parte del comprador.

Para utilidad y deporte
Si queremos un perro de utilidad o simplemente deportista ( véase el capítulo la descripción de las diferentes disciplinas ), se necesitará un ejemplar vivo, con carácter y al mismo tiempo muy dócil. A partir de este hecho básico, el resultado depende del trabajo del adiestrador.
En muchos casos, los perros de trabajo mejores son los que tienen un carácter «menos fácil». Y, cuando el animal en cuestión es un american staffordshire terrier, fuerza de carácter implica numerosos conflictos con el dueño. Es una característica de los terrier de tipo bull, pero no constituye un obstáculo insuperable, porque hay muchos american stafford que trabajan y que lo hacen muy bien.



■   LAS EXPOSICIONES
Las exposiciones están organizadas por la Real Sociedad Central Canina o por l os clubes de raza. Están divididas por clases, teniendo en cuenta la edad, el sexo y los resultados obtenidos anteriormente.
Las clases son las siguientes:
—   CLASE CACHORROS (C. C.): para perros de edad comprendida entre los cinco y los nueve meses.
—   CLAS E JÓVENES (C. J.): para ejemplares de edad comprendida entre los nueve y los dieciocho meses.
—   CLASE ABIERTA (C. A.): para mayores de quince meses. Pueden inscribirse los que sean campeones en otros países y quieran optar al título de Campeón de España. D a opción al CAC y a la RCAC.
—   CLASE DE TRABAJO (C. T.): para perros de utilidad, mayores de quince meses, que hayan superado la prueba de trabajo homologada por la FCI o por la RSCE. Da opción al CAC y a la RCAC, al campeonato internacional de belleza y a l campeonato internacional de trabajo.
—   CLASE CAMPEONES (C. CH.): para animales que tengan el título de Campeón. Da opción al CACIB.
—   CLASE PAREJAS (C. P.): para macho y hembra de la misma raza y variedad, y del mismo propietario. Para poder participar e n esta clase, ambos ejemplares han de estar inscritos individualmente en alguna de las clases anteriores.
—   CLASE DE CRÍA EN ESPAÑA (C. C. E.): para grupos de tres o más perros de la misma raza y producidos por un mismo criador.
En cada clase existen cuatr o «notas», que reciben el nombre de calificativos :
—   «Excelente», para un perro de características perfectas.
—   «Muy bueno», si es un ejemplar de calidad pero que presenta algunos defectos leves.
—   «Bueno», si el animal tiene un tipo correcto.
—   «Bastante bueno», para un perro sin cualidades particulares, pero que respeta el estándar.
Cómo se identifica un buen criadero
Un buen criadero siempre está reconocido por la Real Sociedad Central Canina y está especializado en una raza concreta. Algunos criaderos pueden trabajar con dos razas o, a lo sumo, con tres, pero no con más. Alguien que trabaje con más no es un criador, sino un comerciante.
Lamentablemente, la situación en lo que respecta al american staffordshire terrier es bastante confusa. Existen criaderos no reconocidos que producen perros de buen nivel y que efectúan una selección rigurosa. Pero hay otros en donde se producen cachorros «al azar», simplemente porque se trata de una raza que está de moda.

Otra categoría de productores son los desalmados que abastecen el mercado de las peleas clandestinas y que, en algunas ocasiones, se anuncian como criadores. Por este motivo hay que pedir siempre que nos muestren a los padres y, con más motivo, si es en respuesta a un anuncio. Asimismo, observaremos si el criadero está cuidado y que el cachorro no presente signos de malos tratos.
No sirve de nada intentar ocultar la realidad: estos criaderos existen, y quien compra un perro de esta procedencia se expone a una serie de riesgos: es evidente que no se puede culpar a la raza de estar en manos de gente sin escrúpulos. El american staffordshire terrier es un animal excepcional. Lo importante es saber reconocer el tipo de interlocutor, lo cual no es tan complicado.
Cuando se trata de un criador serio y responsable, que cría perros porque es una actividad que le satisface, se puede deducir que estos participan en exposiciones. No creamos que los certámenes son simples desfiles de belleza en donde se otorgan unos cuantos trofeos. Para el criador, las exposiciones son el marco en donde puede comparar su producción con la de otros criadores y darse a conocer al público; por tanto, es prácticamente imposible que pueda prescindir de ellas.
En consecuencia, un criador de prestigio mostrará los resultados obtenidos por sus perros en las distintas exposiciones.
Al criador profesional y competente le gustan estos animales, y los cría en unas condiciones higiénicas y sanitarias excelentes. Visitando las instalaciones podremos averiguar si se trata de un verdadero aficionado o de alguien que trabaja con perros con fines lucrativos. Para averiguarlo, tendremos que observar:
—   los espacios reservados a los cánidos;
—   el comportamiento de los perros con el criador: si están contentos, le hacen fiestas y dan muestras de afecto, estamos en un buen lugar;
—   la actitud de los cachorros hacia el visitante: si corren hacia nosotros, nos saltan encima y quieren jugar, es señal de que poseen un buen imprinting (más adelante trataremos esta cuestión profundamente) y de que han sido tratados correctamente. Si tienen miedo, gruñen y se mantienen alejados, más vale llamar a otra puerta.
Un criador honesto y profesional nos proporcionará un cachorro de calidad, sano, típico y equilibrado. Por tanto, no tendrá ningún inconveniente en firmarnos un certificado de venta en el que se comprometa a:
—   facilitarnos el impreso de alta de la camada, que consta de dos hojas: una, correspondiente a la notificación de nacimiento de la camada, que tiene un plazo máximo de presentación de 30 días a partir de la fecha de nacimiento de los cachorros, y otra correspondiente a la solicitud de inscripción de la camada en el LOE, con un plazo de inscripción de seis meses;
—   reembolsarnos el importe total de la adquisición en caso de defecto redhibitorio (por ejemplo, la monorquidia en un macho);
—   entregarnos el cachorro vacunado contra el moquillo, la hepatitis, la leptospirosis y la parvovirosis;
—   ofrecernos una garantía sanitaria con una duración mínima de 15 días en previsión de las enfermedades infecciosas.

Cómo contactar con un particular fiable
Si queremos contactar con un particular no debemos limitarnos a mirar los anuncios publicados en la prensa, sino que también consultaremos revistas especializadas. No olvidemos que ninguna publicación puede comprobar la exactitud de las informaciones que aparecen en sus columnas.
Nos interesaremos sólo por los anuncios en los que se haga constar el nombre de los reproductores y se citen sus títulos en caso de tenerlos. Las fórmulas del tipo «cachorros de american staffordshire terrier, genealogía de campeones» no significan nada. ¿Qué puede haber quedado de un tatarabuelo campeón? Otra forma de localizar a un particular con cachorros disponibles es a través de los veterinarios de la zona, que están siempre al corriente de los nacimientos de cachorros de sus clientes. Tengamos en cuenta que el veterinario es un médico, no un juez de belleza ni un experto en psicología canina. Nos puede aconsejar una camada que, en su opinión, ha estado bien llevada, pero no sabrá si los padres son american staffordshire terrier, medio american stafford (bonitos, pero no de pura raza), o ejemplares de pura raza, pero no conformes al estándar. Además, el veterinario no puede saber cómo han sido seleccionados en cuanto a carácter, si es que se ha tenido en cuenta este aspecto. Puede ocurrir que conozca a la madre de los cachorros, porque su dueño sea cliente, pero que no sepa nada acerca del padre. Lo que sí podrá indicarnos es si su cliente es una persona de confianza o no. En cualquier caso, antes de comprar un cachorro a un particular es conveniente conocer a los propietarios de la perra. Cuando los visitemos, observaremos atentamente a la madre y a los cachorros, y preguntaremos si es posible ver al padre. Normalmente, el sentido común basta para ver con qué clase de personas tratamos y qué tipo de perros tienen.

¿Y si lo queremos un poco más mayor?
Cuando se quiere comprar un perro, el cachorro no es la única elección posible, aunque es la mayoritaria por varios motivos, más o menos justificados. Si queremos seguir el desarrollo del perro desde el primer instante de vida hasta el último, disfrutar de sus primeros descubrimientos, «moldear» su carácter a nuestro ritmo de vida, no dudemos en optar por un cachorro. En cambio, si tenemos problemas de tiempo, si nos horroriza pensar en un pipí sobre la alfombra y si nos resignamos a quedarnos con un cachorro porque creemos que nos querrá más que un animal joven o un adulto, estamos muy equivocados. Un ejemplar joven de cuatro o seis meses se encariña con su amo exactamente igual que un cachorro de dos meses; la única diferencia es que necesitará unos días más.
En el caso concreto del american staffordshire terrier, quedarse con un adulto quizás es más difícil, porque es un animal que tiene una relación afectiva muy intensa con el dueño, y no acepta fácilmente el cambio de persona de referencia. La compra de un adulto sólo es aconsejable para un experto en psicología canina y, a ser posible, que conozca perfectamente la raza. En caso contrario, surgirían problemas inevitablemente.
En la tabla contigua se valoran las ventajas y los inconvenientes que presenta la adopción de un cachorro joven y de un adulto. Algunos puntos, que son una ventaja o un inconveniente en función de la situación, están agrupados en el apartado « Depende ».



■   PERRO JOVEN (ENTRE 4 Y 12 MESES)
Ventajas
El físico y el carácter todavía se pueden moldear, y nos ahorraremos muchas dificultades «prácticas». El perro joven ya no defeca en casa (o aprende muy rápidamente a no hacerlo); ha cambiado ya los dientes y, p or lo tanto, no roe las cosas indiscriminadamente; normalmente conoce las órdenes básicas como ¡ven! y ¡no!
Un experto puede valorar con una aproximación del 80 % sus posibilidades de éxito como perro de exposición o de trabajo.
Inconvenientes
Nos tendrá muy ocupados (aunque menos que el cachorro).
Ocasionará menos desperfectos, aunque serán de mayor magnitud que los que habría podido hacer el cachorro.
Depende...
Estará influenciado por la educación y el trato recibidos anteriormente; esto puede ser positivo si la relación había sido buena, pero será un verdadero desastre en caso contrario.
Si el ejemplar es muy bello y se le detecta una marcada aptitud para el trabajo, su precio será más elevado que el de un cachorro. Y, al contrario, a veces se puede encontrar algún cachorro al que se le hayan cerrado las puertas de la fama por culpa de un detalle ínfimo (por ejemplo, la falta de un diente). Estos defectos penalizarían en una exposición, pero no constituyen ningún problema para quien desea simplemente u n amigo o un guardián. Con algo de suerte se puede tener un ejemplar magnífico a buen precio (el criador querrá deshacerse de él y seguramente nos lo propondrá).

■   ADULTO (MÁS DE 12 MESES)
Ventajas
Si queremos un ejemplar de exposición o si queremos parti cipar en pruebas de trabajo, el adulto nos ofrecerá garantías y no simplemente esperanzas.
Podrá utilizarse inmediatamente como reproductor.
Exigirá menos tiempo, menos cuidados y menos atenciones que un cachorro o un perro joven (y, en consecuencia, será menos costoso).
Correrá menos riesgos que el cachorro y que el perro joven en el ámbito higiénico y sanitario.
Inconvenientes
Al principio, tendrá dificultades para adaptarse a personas nuevas.
Vivirá menos tiempo con nosotros.
Los posibles comportamientos no deseados (por ejemplo, agresividad contra otros animales) estarán muy arraigados y serán muy difíciles de corregir.
Depende...
El perro que ya ha obtenido buenos resultados o títulos (en exposiciones de belleza o pruebas de trabajo) es siempre muy caro; pero si queremos un perro «normal», podremos obtenerlo a muy bajo precio o incluso gratis. Los criadores muchas veces están encantados cuando alguien les brinda la oportunidad de quedarse con uno de sus ejemplares maduros, que ya no puede ser utilizado con fines deportivos o comerciales, pero que todavía está en condiciones de proporcionar mucho amor y satisfacciones a la familia que se haga cargo de él.


LA ELECCIÓN DEL CACHORRO
Una decisión racional
No nos dejemos llevar por las ganas de tener el cachorro.
El pequeño american stafford no debe ser separado de la madre y los hermanitos hasta la edad de dos meses, o si es posible dos meses y medio. Ningún criador competente nos entregará un cachorro de menos edad, pero, en cambio, sí podría hacerlo un particular, con problemas de mantenimiento y organización, deseoso de quitarse de encima a los simpáticos pero revoltosos animales. El hecho de que el cachorro sea capaz de comer solo no significa que esté preparado para separarse de la madre; esperar a la edad adecuada ahorrará problemas físicos y psicológicos.
¿Cómo nos guiaremos para elegir al cachorro de entre toda la camada? Ya hemos dicho que en un buen criadero nos dejaremos aconsejar por el experto, a quien habremos explicado el tipo de perro que buscamos y para qué lo queremos. En cambio, si lo compramos a un particular, habrá que examinar la salud y el carácter de cada cachorro.


LA CABEZA DEL CACHORRO

1 . El interior de las orejas ha de estar limpio y no debe emanar olor alguno. El mal olor puede deberse a la presencia de ácaros (otitis parasitaria)
2 . Los ojos del cachorro han de ser alegres, vivaces y, sobre todo, deberán estar limpios. La secreción lagrimal abundante es siempre un mal indicio: si la secreción es líquida puede ser producto de una irritación (conjuntivitis); si está seca (legaña) es más alarmante porque puede ser un síntoma de moquillo. Atención: si sólo uno de los cachorros presenta síntomas de enfermedad infecciosa grave, no basta con descartar aquel ejemplar. Es probable que la infección se haya contagiado al resto de la camada, y aquel perro (quizá por ser el más débil) sea simplemente el primero en manifestar los síntomas
3. Las mucosas han de estar bien pigmentadas (negras); hasta los tres meses la pigmentación puede ser incompleta. No es preocupante la presencia de alguna manchita rosada en el cachorro de muy corta edad; sin embargo, si persiste pasados los tres o cuatro meses, se convierte en un defecto
El cachorro no tiene la dentadura definitiva, sino la de leche y, por tanto, no se puede adivinar si será completa. En cambio, se puede comprobar el prognatismo del cierre dental



■   TIPOS DE CIERRE DENTAL

1. en tijera; 2. en tenaza; 3. prognatismo; 4. bragnatismo

EL CUERPO DEL CACHORRO

1. El pelo del cachorro es brillante y casi inodoro (exceptuando el olor normal «de litera»). La presencia de una o dos pulgas no debe ser motivo de alarma, puesto que es prácticamente imposible eliminar todas las pulgas de una camada, especialmente en un criadero. En cambio, una infestación masiva puede causar graves problemas de salud (anemia) y, en cualquier caso, es un claro indicio de mala gestión del criadero
2. A los dos meses, el cachorro macho ha de tener los testículos completamente descendidos en el escroto; no se ven, pero se pueden notar mediante palpación. La falta de un testículo (monorquidia) o de ambos (criptorquidia) es un problema hereditario que excluye al perro de las exposiciones y de la reproducción; por consiguiente, en previsión de esta eventualidad, exigiremos una garantía al criador que cubra estos problemas. Recordemos que, además de ser una tara hereditaria que se transmite a la descendencia, puede causar problemas al propio perro. En efecto, el testículo retenido dentro del abdomen recibe un calor excesivo, y puede degenerar en tumor, por lo cual ha de ser extirpado quirúrgicamente. La zona perianal debe verse limpia. Las manchas amarillentas en el orificio anal indican la existencia de diarrea y, por tanto, de problemas intestinales o presencia de parásitos
3. El abdomen terso o hinchado puede ser síntoma de parásitos intestinales. Tengamos en cuenta, no obstante, que después de comer todos los cachorros tienen el vientre terso e hinchado. Si es este el caso, habrá que observarlo nuevamente pasadas unas horas. La piel del vientre es lisa y rosada, sin pústulas ni enrojecimientos
¿Un futuro campeón?
Si queremos adquirir un cachorro de exposición en un criadero, el criador nos mostrará los ejemplares que considere prometedores, y los colocará en posición «plantada». Así podremos juzgar su «sentido del ring ». Un american stafford que cuando es pequeño ya tiene una buena posición, seguro que posee el carácter idóneo para poder concursar.

El carácter
Observar los juegos de los cachorros puede darnos informaciones muy valiosas sobre el carácter de cada ejemplar y, con el american staffordshire terrier, merece la pena dedicar a ello un poco de tiempo. El cachorro muy dominante probablemente buscará la manera de impacientar a sus hermanos, agarrándolos por la piel del cogote, tirándoles de la cola e intentando someterlos a su voluntad. Este tipo de cachorro tendrá tendencia a actuar del mismo modo con su dueño, que, en respuesta, deberá mostrar autoridad y firmeza.



■   QUÉ DEBEMOS PREGUNTAR AL CRIADOR
Cuando se compra un cachorro es normal acribillar a preguntas al criador. Sin embargo, a las preguntas del tipo: «¿será un campeón?», la única respuesta honesta es «no lo sé», porque nadie puede adivinar si un cachorro d e un mes será en el futuro un campeón de belleza. Conviene explicar al criador que se tiene la intención de hacer participar al animal en exposiciones caninas, porque le interesará que demos a conocer al ejemplar más prometedor ya que el calificativo obtenido por el perro repercutirá por asociación en el criadero de origen, mediante el afijo.

  • Accueil Accueil
  • Univers Univers
  • Ebooks Ebooks
  • Livres audio Livres audio
  • Presse Presse
  • BD BD
  • Documents Documents