El Bichón
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Description

Los malteses, boloñeses y demás bichón son perros pequeños, blancos, con mucho pelo y muy alegres, que, a pesar de que son diferentes, tienen muchas características comunes.
Esta obra le enseñará a elegir el cachorro más adecuado (el que mejor cumplirá las expectativas de cada propietario) y a conseguir que se adapte sin problemas a su nuevo hogar.
Las características de cada raza, el nacimiento de una camada (el celo, la gestación, el parto, la cría de los cachorros), la educación elemental...
Encontrará también todas las indicaciones para alimentar correctamente a su bichón y para evitar o tratar posibles problemas de salud.
La obra incluye un apartado de consejos del veterinario para solucionar diversos problemas de comportamiento, alimentación y salud.
Una guía, en definitiva, con la que aprenderá a conocer estos perros y a sentar las bases para una convivencia feliz.

Sujets

Informations

Publié par
Date de parution 22 octobre 2018
Nombre de lectures 7
EAN13 9781644615652
Langue Español
Poids de l'ouvrage 10 Mo

Informations légales : prix de location à la page 0,0300€. Cette information est donnée uniquement à titre indicatif conformément à la législation en vigueur.

Exrait

Valeria Rossi



EL BICHÓN





EDITORIAL DE VECCHI
A pesar de haber puesto el máximo cuidado en la redacción de esta obra, el autor o el editor no pueden en modo alguno responsabilizarse por las informaciones (fórmulas, recetas, técnicas, etc.) vertidas en el texto. Se aconseja, en el caso de problemas específicos —a menudo únicos— de cada lector en particular, que se consulte con una persona cualificada para obtener las informaciones más completas, más exactas y lo más actualizadas posible. EDITORIAL DE VECCHI, S. A. U.
ADVERTENCIA
Este libro es sólo una guía introductoria de la raza. Para criar un perro es necesario conocer a fondo su temperamento y tener nociones generales de psicología y comportamiento animal, que no están contenidas en la presente obra. Se advierte que si se orienta mal a un perro, este puede ser peligroso.
Por otra parte se recuerda que, lógicamente, sólo un profesional acreditado puede adiestrar a un perro y que cualquier intento de hacerlo por cuenta propia constituye un grave error. Es obvio que bajo ningún concepto debe permitirse que los niños jueguen con un perro si el propietario no está presente.
Queremos expresar nuestro agradecimiento por las facilidades que nos han brindado en la realización del reportaje fotográfico:
•   al c riadero «I Maltesi di Tiziana», de Saracini Tiziana y Mario Giuseppe, en Florencia (malteses);
•   al criadero «dell’Antica storia», de Alessandro Timpani, en Perugia (malteses);
•   al criadero «Viola delle lame», de Riccardo Viola, en Crespino, Pisa (boloñes es);
•   al criadero «del Cardinal Gherardo», de Melegari Giovanni, en S. Polo di Torrile (bichón).
Traducción de Gustau Raluy Bruguera.
Diseño gráfico de la cubierta de Studio Tallarini.
Fotografías de Gianni Balistreri, de Fotoimmagine (Génova), salvo dond e se indica otra procedencia.
Dibujos de Alberto Marengoni.
© Editorial De Vecchi, S. A. 2018
© [2018] Confidential Concepts International Ltd., Ireland
Subsidiary company of Confidential Concepts Inc, USA
ISBN: 978-1-64461-565-2
El Código Penal vigente dispone: «Será castigado con la pena de prisión de seis meses a dos años o de multa de seis a veinticuatro meses quien, con ánimo de lucro y en perjuicio de tercero, reproduzca, plagie, distribuya o comunique públicamente, en todo o en parte, una obra literaria, artística o científica, o su transformación, interpretación o ejecución artística fijada en cualquier tipo de soporte o comunicada a través de cualquier medio, sin la autorización de los titulares de los correspondientes derechos de propiedad intelectual o de sus cesionarios. La misma pena se impondrá a quien intencionadamente importe, exporte o almacene ejemplares de dichas obras o producciones o ejecuciones sin la referida autorización». (Artículo 270)
Índice
Introducción
Descubrir Y Conocer Al Perro
El Cachorro
El Perro Joven
El Maltés Ideal
El Boloñés Ideal
Alimentación Y Salud
Gestación Y Parto
Las Preparaciones
El Bichón Y Los Niños
El Estándar Y Los Consejos Del Veterinario
Estándar Del Maltés
Estándar Del Boloñés
Estándar Del Bichón Frisé
Problemas De Comportamiento
Higiene Y Cuidados
La Alimentación: Preguntas Y Respuestas
Las Enfermedades
INTRODUCCIÓN
Los perros de tipo «bichón y afines» reconocidos por la Federación Cinológica Internacional son seis: el maltés, el boloñés, el bichón frisé y el bichón habanero son los perros «de tipo bichón» propiamente dicho; mientras que las «razas afines» son el coton de Tulear y el pequeño perro león. El maltés y el boloñés son italianos; el bichón frisé y el perro león son franceses; el coton de Tulear proviene de Madagascar, que comparte la tutela con Francia; por último, la paternidad del bichón habanero se ha atribuido a los países occidentales del Mediterráneo, aunque se halla muy presente en La Habana, que lo ha adoptado y lo considera un poco como símbolo nacional.
Bichon es un término francés que deriva de la contracción de barbichon , que a su vez viene de barbiche , es decir, «barbilla». Hoy en día, con este apelativo se designa a los perros pequeños y con pelo largo. En efecto, todos los perros de tipo bichón son pequeños, muy peludos y alegres. En este libro nos ocuparemos sobre todo del maltés y del boloñés, aunque, de hecho, lo que se dice de una raza es válido también para las demás. Por este motivo hemos podido agrupar las diferentes razas en un único volumen. Utilizaremos el término «bichón» para referirnos genéricamente a todas las razas, y especificaremos «bichón frisé» cuando nos remitamos a esta raza en concreto.
La principal característica de estos perros es que son pequeños, blancos y parecen peluches, lo cual no significa que se comporten como tales.


Bichón habanero (© Labat/Cogis)
Debajo del manto de los bichón late un corazón fuerte, alimentado por una mente ágil y siempre dispuesta a la acción. Tratar con él no es coser y cantar; a veces es un desafío de inteligencias, porque siempre intentará (y muchas veces con éxito) salirse con la suya.
No debemos caer en el error de considerar el bichón como un perro de salón, en el sentido estricto de la palabra, es decir, como un animal incapaz de vivir en ningún otro sitio. Nada más lejos de la realidad. El bichón es más robusto de lo que puede parecer a primera vista. Le gusta jugar, correr por los prados y cazar grillos. Y es justo que se lo permitamos, porque se trata de un perro.
Naturalmente, si dejamos que corra y que se divierta, al regresar a casa el pelo necesitará algunos cuidados (explicados en el capítulo dedicado a la preparación del manto), aunque el problema es menos grave de lo que puede parecer a primera vista.
No debemos convertirnos en esclavos de su blanco y largo manto, ni tampoco debemos esclavizarlo a él. Es decir, no se le puede obligar a llevar una vida de estatua, que estaría en clara contradicción con su carácter vivaz.


Bichón habanero (© Hermeline/Cogis)
Los orígenes
Maltés y boloñés son nombres que parecen indicar orígenes muy concretos, que no dejan margen a muchas interpretaciones. Sin embargo, no es así. Esta es su primera travesura. El maltés no proviene de la isla de Malta, y el boloñés no nació en Bolonia.
El origen del nombre maltés se remonta a muchos siglos atrás, a la época de Aristóteles.
En el año 350 a. de C. ya existía lo que actualmente conocemos como bichón, que Aristóteles había definido como melitensis cuando dividió las razas de su tiempo en siete categorías. Para el filósofo, los melitensis no eran sólo blancos, pero es seguro que este grupo incluía a los antepasados del maltés y del boloñés modernos. El problema es saber por qué se definieron con este nombre.
Existen varias hipótesis. La más inmediata es la que hace referencia a la isla de Malta, pero es la menos probable. Según los estudiosos, la hipótesis más probable es que Aristóteles se refiriera a Meleda, una isla del Adriático, o a Melita, una ciudad siciliana.
Durante mucho tiempo la hipótesis de Melita fue la más barajada: por un lado, porque era una colonia helena y, por otro, porque el historiador griego Strabon habló, casi trescientos años después de Aristóteles, de unos perritos blancos de pelo largo que se criaban precisamente en esa ciudad.

Sin embargo, recientemente se ha concedido más relevancia a la etimología de la palabra que a su relación con ciertas islas o ciudades. En efecto, la raíz de Malta, Melita y Meleda es la adaptación griega del término semita malàt , que significa «refugio», «puerto».
Esto nos lleva a suponer que Aristóteles utilizó el término melitensis para designar a todos los perros pequeños y de pelo largo que vivían en los puertos.
De hecho, es muy improbable que toda una tipología canina se desarrollara en una zona tan restringida como es una isla o una ciudad. Por tanto, hoy en día se considera que la zona originaria de los bichón son todos los países centrales del Mediterráneo.
Los antepasados de los bichón actuales eran cazadores de ratones. De ahí su presencia en puertos y también a bordo de las embarcaciones. La navegación fue el canal que permitió su difusión por todo el mundo. En Italia, el maltés y el boloñés realizaron un importante salto cualitativo, y pronto se convirtieron en perros de salón, porque con su pequeño tamaño y su simpatía se ganaron el favor de sus dueños.
Se cree que fue un italiano quien llevó a Cuba los progenitores del bichón habanero, que con toda probabilidad eran malteses. Allí fueron cruzados con un perro de aguas (seguramente un caniche enano) que fijó la raza tal y como la conocemos hoy en día.
El bichón frisé también desciende probablemente de un perro italiano, aunque en este caso parece que de un boloñés. Los bichón no tardaron en conquistar a los grandes personajes. Marco Valerio Marcial, poeta latino del siglo I, dedicó uno de sus epigramas a Issa , la perrita maltés del gobernador Publio. Pero, quienes más apreciaron a estos perros fueron las señoras, que descubrieron su uso como calentador aprovechando su elevada temperatura corporal. Se cuenta que las matronas romanas se ponían estos perros contra el vientre para aliviar los dolores causados por el ciclo menstrual. Bonitos, cariñosos y además útiles, los melitensis se pusieron de moda especialmente entre la nobleza. El apelativo de «perro de las Damas» se aplicó tanto al maltés como al boloñés, en Italia, y al bichón frisé en Francia.
Con el transcurso de los siglos, la gracia, la alegría y la inteligencia de estos pequeños perros ha seguido conquistando a todo el mundo, y prueba de ello es la larga lista de personajes célebres que han disfrutado de su compañía. Así, por ejemplo, es conocida la pasión que sentía Giuseppe Verdi, uno de los más grandes músicos de la historia, por su pequeño bichón maltés, llamado Loulou . También grandes pintores han inmortalizado su belleza, entre los que destacan Ticiano, Veronés, Tintoreto, Goya, Rubens... Por último, en épocas más recientes, cabe resaltar que el mundo del cine tampoco se ha resistido a los encantos de esta pequeña mascota, y actores de la talla de Gary Cooper han contado con ejemplares de esta raza entre sus animales predilectos. Como puede verse, no resulta difícil amar a un perro tan bello como irresistiblemente agradable.

NORMAS PARA UNA BUENA CONVIVENCIA
por Giovanna Silvetta
Los perros, que cada día son más numerosos, se han convertido en un miembro más de muchas familias, en amigos insustituibles de los niños y de las personas ancianas, en compañeros fieles para personas que viven solas y en sustitutos de los hijos para muchas parejas sin niños. Sea como fuere, los perros han perdido desde hace tiempo gran parte de sus funciones prácticas (caza, conducción de rebaños, etc.) y han pasado a ser casi exclusivamente animales de compañía, objeto del cariño de sus dueños, lo cual les confiere un papel importantísimo. Pero querer al perro comporta la obligación de hacer todo lo posible para que también sea aceptado y respetado por las personas que no son aficionadas a estos animales, o que no han tomado la decisión de compartir sus vidas con uno.
El número de perros en todas las ciudades del mundo va en aumento, lo cual puede provocar numerosos problemas de convivencia, sobre todo en lo que se refiere a la limpieza de las aceras y de las zonas verdes.
Por tanto, es necesario el respeto de una serie de normas fundamentales, normalmente ya dictadas por los entes municipales, que marcan unas líneas de co mportamiento que tienen como objetivo la buena convivencia.


Bichón boloñés (© Lanceau/Cogis)


Bichón habanero (© Gauzargues/Cogis)
1.   Inscribir al perro en el censo canino e identificarlo mediante tatuaje o microchip es una obligación y, al mismo tiempo , un acto de amor. En caso de extravío o accidente, es la única forma de localizar al propietario. También es aconsejable grabar en el collar el nombre, la dirección y el número de teléfono.
2.   El propietario debe recoger los excrementos del perro con una paleta especialmente diseñada para tal efecto, un guante de plástico o, en su defecto, un pañuelo de papel.
3.   Si las hay, se utilizarán las áreas reservadas para perros en los jardines públicos. No tiene ningún sentido que estos animales realicen sus nece sidades en las zonas verdes donde juegan los niños. Los dueños de perros con hijos pequeños deberían ser los primeros en aceptar la lógica de este argumento.
4.   En algunos casos, las ordenanzas municipales obligan a llevar el perro atado con la correa y, s i se deja suelto, con bozal. Quien conoce a su perro sabe si puede crear problemas o no. No dudemos en efectuar la elección más segura.
5.   No es conveniente utilizar correas muy largas, porque hacen tropezar a los transeúntes.
6.   El perro no debe entrar en los comercios y en los locales públicos si su entrada no está admitida explícitamente. En los edificios y transportes públicos es obligatorio el uso del bozal. El respeto a los pasajeros es primordial.
7.   En los bares y restaurantes no dejaremos que nuest ro perro ronde por todas las mesas. Mendigar en la mesa es una mala costumbre en casa y, con mayor motivo, en los lugares donde hay más personas.
8.   Tengamos en cuenta que muchos niños, y también muchos adultos, tienen miedo de los perros, da igual si son pequeños o grandes. No permitamos que el perro se acerque a ellos sin nuestro control, y antes que nada preguntemos si les molesta el animal.
9.   No visitemos domicilios ajenos sin la certeza previa de que nuestra mascota será bienvenida. Presentarse con el perro sin previo aviso es una descortesía.
10.   Cuando vayamos a una casa ajena, sobre todo si no hay mucha confianza, procuraremos que el perro se comporte educadamente. Una cosa es que se acepte la presencia del perro, pero otra muy distinta es que a qui enes nos han invitado les guste ver que el perro se tumba en el sofá o mordisquea las patas de los muebles.
11.   El perro no debe prodigarse en efusiones hacia los demás: los lametones y los abrazos sólo con el dueño, porque además a mucha gente no les gust a.
12.   Una última e importante norma: comprar un perro compromete más que contraer matrimonio, y hay que reflexionar mucho antes de tomar una decisión, porque la fidelidad hacia el animal debe ser total. No hay posibilidad de divorcio.
DESCUBRIR Y CONOCER AL PERRO


EL CACHORRO
Viendo jugar juntos a cachorros malteses y boloñeses es difícil, para alguien inexperto, saber cuáles son unos y cuáles los otros. Y lo mismo ocurre con las otras razas de bichón.
Al tener un origen común, estos perritos son muy parecidos, sobre todo cuando son cachorros. Esta primera consideración nos lleva a una segunda: los cachorros derivados de cruces entre estas razas e incluso con razas distintas, como por ejemplo el caniche enano, también son muy parecidos.
La conclusión es que una persona inexperta podría ser engañada fácilmente, y llevarse a casa un mestizo a precio de perro de raza. La regla número uno es tratar exclusivamente con un criador competente, que esté reconocido por la RSCE y especializado en la raza.
La regla número dos es no dejarse llevar por la emoción y las prisas. Es normal que ver una camada de bichón provoque el deseo automático de llevársela a casa toda entera, pero como hay que elegir un animal, a menudo el cliente se enamora del primero que le hace fiestas. Craso error. Esta no es la forma de elegir un nuevo miembro de la familia.

La elección de un perro tiene que ser racional. Por lo tanto, es fundamental plantearse los siguientes puntos:
•   ¿Qué tipo de perro quiero? ¿De compañía o de exposición?
•   ¿Cómo es mi familia? ¿Hay ancianos y/o niños?
•   ¿Cuál es mi nivel de conocimientos sobre los perros y, sobre todo, sobre psicología canina?
A continuación analizaremos con detalle las posibles respuestas.
Si queremos un perro de compañía
La belleza en un perro que no se destinará a exposiciones no cuenta mucho. Sin embargo, es importante que el cachorro sea típico, porque cuando a alguien le gusta el boloñés o el maltés no debe conformarse con algo que se le parezca. Teniendo en cuenta la dificultad en identificar las características típicas de la raza en el cachorro (ya hemos visto que se pueden confundir fácilmente) solicitaremos siempre que nos enseñen a los padres.

Si queremos un perro de exposición
Deberá ser hijo de perros de exposición que hayan obtenido una calificación mínima de «excelente». Si además son campeones, mucho mejor. Lo importante es que ambos progenitores sean perros típicos y correctos. En muchas ocasiones se compra un cachorro hijo de un campeón (nacional, internacional, europeo...) y de una perra que nunca ha sido presentada en ninguna exposición, con la esperanza de que se parezca al padre. Pero en realidad el cachorro hereda el 50% de los genes del padre y el 50% de los de la madre. Además, influyen, aunque de forma más diluida, los genes de los abuelos, de los bisabuelos, etc. Por lo tanto, si se quiere apostar sobre seguro, hay que escoger una buena genealogía en conjunto: un único ejemplar, por muchos títulos que ostente, no ofrece una total garantía si el resto de la familia no comparte esta tendencia.
En la exposiciones, la belleza no lo es todo: también interviene el «sentido del ring», que a menudo marca la diferencia.
Sentido del ring significa la capacidad de un perro de dar lo mejor de sí, potenciando sus mejores cualidades, tanto estando quieto como en movimiento. En algunos perros esta cualidad es innata, otros pueden aprender, y con otros no hay nada que hacer: no les gusta el espectáculo. Lógicamente estos perros tienen pocas posibilidades de triunfar, aunque sean correctos desde el punto de vista morfológico. Los bichón son perros con las ideas muy claras, y si no les apetece hacer algo, no lo hacen. Un perro que carezca del sentido del ring se presentará a las exposiciones con las orejas caídas, la cola gacha y con la expresión de estar deseando acabar cuanto antes. Si buscamos un perro de exposición, hagamos una pequeña prueba al cachorro que nos interese: intentemos plantarlo, obligándole a estar quieto por espacio de unos segundos (podemos usar un trocito de comida para captar su atención).
A continuación, le pondremos la correa (si está acostumbrado a llevarla) e intentaremos ver cómo se comporta en movimiento. No se necesita demasiada experiencia para intuir si ese ejemplar es un futuro perro de exposición, o si para él el adiestramiento para el ring constituirá siempre una tortura.


Si vivimos con niños pequeños o con ancianos
Los bichón son perros muy adecuados para ancianos y niños. Mi hijo compartió su primera infancia con una pequeña maltés que no paraba de jugar con él, en circunstancias en las que un perro más grande se habría cansado al cuarto de hora.
Considerando el pequeño tamaño del bichón, es fundamental que enseñemos al niño a tratar bien al perro. Un niño que por falta de madurez, o de educación, confundiera al perro con un peluche, y lo tratara como tal, podría causarle serios problemas. Por lo tanto, mi consejo es que para razas tan pequeñas los niños han de tener de seis años en adelante, porque a esta edad ya pueden entender que el cachorro es pequeño y que debe ser tratado con respeto. No obstante, tienen que ser los padres quienes se lo expliquen, ya que él solo no puede llegar a esta conclusión.
Un niño menor de seis años también puede tener un bichón, pero en este caso los padres tendrán que vigilar siempre la relación entre ambos.
Por lo que respecta a las personas ancianas, los bichón son perros prácticamente perfectos porque no tiran de la correa (y si lo hacen no se necesita mucha fuera para retenerlos) y porque son animales tranquilos que en casa no hacen desastres. Naturalmente, esta última afirmación no es válida para los cachorros, que son cachorros como todos los demás.

Pero a veces, aunque intenten con todas sus fuerzas destruir una alfombra o un sofá, no lo consiguen simplemente porque son demasiado pequeños.
Un factor que puede ser tanto positivo como negativo, según la persona, es el cuidado del pelo que —insisto— no es muy pesado, pero sí necesario.
Un anciano autosuficiente y que goce de buena salud, especialmente si vive solo, puede encontrar muy satisfactorio cuidar el manto de su perro. Por un lado, le entretiene y le gratifica, ya que un perro bien arreglado siempre es digno de admiración y, por otro lado, le proporciona una ocasión de relacionarse socialmente con más intensidad que la media de las personas de su edad. Una cosa es sacar a pasear al perro, y otra muy distinta es exhibir un espléndido maltés o coton de Tulear que atraerá constantemente a personas que se interesarán por él y preguntarán cuánto tiempo se necesita para lograr un manto así, o de qué raza es, o por qué todos los bichón son tan cariñosos...
Un perro de esta raza puede cambiar literalmente la vida de un anciano, para mejor naturalmente. Sin embargo, no es muy indicado para una persona con problemas de salud que puede estar largos periodos de tiempo sin ocuparse de él. En esta circunstancia el manto perdería todo su esplendor y la aprensión que causaría al anciano tendría consecuencias más negativas que positivas.
Si se tiene la intención de regalar un bichón a un anciano que no goza de muy buena salud, deberemos contemplar la posibilidad de que algún familiar pueda ocuparse del perro (especialmente de su pelo) temporalmente, cuando el anciano en cuestión esté imposibilitado para hacerlo.
Si no sabemos nada de etología y de psicología canina
Antes de comprar cualquier cachorro debemos procurar informarnos, consultando con el criador o leyendo libros. La vida de un bichón no puede limitarse a comer, dormir y recibir caricias. Es un perro muy inteligente, enérgico y, lo más importante, desea sentirse parte de la familia y colaborar (en la medida de sus posibilidades), es decir, que necesita sentirse útil. Como todos los perros, es un animal social, y como tal tiene que sentirse integrado en la vida de su manada, que no es otra que nuestra familia. Si se siente relegado al papel de objeto decorativo se convertirá en un pobre animal infeliz y neurótico.
¿Con o sin pedigrí?
Mucha gente cree que cuando no se tiene interés por las exposiciones se puede comprar un perro sin pedigrí, ahorrándose de esta manera un dinero.
Sin embargo, conviene realizar algunas consideraciones al respecto: el pedigrí no identifica un perro de calidad, sino uno de pura raza. Un maltés sin documentación (aunque parezca bellísimo) no puede ser considerado un bichón maltés. Esto significa que no podrá participar en ningún certamen cinófilo oficial y que tendrá dificultades para encontrar pareja para la reproducción. Los propietarios de perros de raza pura nunca permiten que sus animales se apareen con ejemplares sin pedigrí, porque los cachorros tampoco podrían tenerlo (contrariamente a lo que algunos creen, no basta con que uno de los progenitores tenga pedigrí) y perderían el valor comercial.
Además, si tenemos en cuenta que los bichón no son perros demasiado difundidos, resulta muy difícil encontrar ejemplares sin documentación, a menos que sea un perro mestizo.
Cuando alguien quiere un bichón, lógicamente es porque le gustan las características psíquicas y físicas de la raza (de no ser así podría optar por cualquier otro perro, ya que hay muchas razas de talla pequeña); como es lógico, no se puede estar seguro de encontrar tales características en un ejemplar que carezca de pedigrí y que no haya sido objeto de un cuidadoso y largo proceso de selección orientado a mantener y mejorar sus cualidades.
Concretamente, el manto de estas razas (y en especial el del maltés) es el resultado de una trabajada selección, y sería un gran perjuicio para la raza el hecho de que se abandonara este camino.


Bichón frisé (© Hermeline/Cogis)
¿Y si lo queremos algo más mayor?
Normalmente, cuando alguien se plantea la compra de un perro piensa en un cachorro de dos o tres meses. Sin embargo, esta no es la única elección posible. Indudablemente será la mejor opción si queremos seguir el desarrollo del perro desde el primer hasta el último instante de su vida, disfrutar de sus primeros descubrimientos, moldear su carácter a nuestro tipo de vida... Pero si tenemos problemas de tiempo, si nos horroriza pensar en un pipí en la alfombra y si nos resignamos a quedarnos con un cachorro porque creemos que nos querrá más que un animal joven o un adulto, estamos cometiendo una equivocación. El cariño que puede sentir un perro por su dueño es idéntico en todas las edades; la única diferencia es que el cachorro necesitará un par de semanas, mientras que al adulto quizá le harán falta dos meses (especialmente si tenía una buena relación con el dueño anterior). Pero el resultado final será siempre el mismo, es decir, un perro que nos entregará su corazón, su dedicación y su fidelidad.
En la tabla de la página siguiente se analizan las ventajas e inconvenientes que puede presentar un perro joven y un adulto. En líneas generales, si nuestro objetivo va a ser, por ejemplo, participar en exposiciones con el perro, la adquisición de un ejemplar joven o adulto nos proporcionará más garantías que la adquisición de un cachorro, pues desde el punto de vista morfológico, al estar el animal ya prácticamente formado (o formado en su totalidad, si se trata de un ejemplar adulto), los posibles defectos o taras ya habrán salido a la luz; por otra parte, el animal habrá aprendido las normas básicas de educación (caminar con la correa, hacer sus necesidades fuera de casa...), o si no lo aprenderá en muy poco tiempo. En cambio, si no nos planteamos asistir a exposiciones caninas y lo que deseamos es únicamente un animal de compañía, podemos decidirnos por un cachorro, un perro joven o un adulto en función del tiempo del que dispongamos, teniendo en cuenta que los cachorros siempre necesitarán más atenciones por nuestra parte.


Bichón habaneros (© Lanceau/Cogis)


PERRO JOVEN (DE CINCO A DOCE MESES)


Ventajas
Nos ahorraremos muchas dificultades «de orden práctico». El perro joven ya no defeca en casa (o aprende muy rápidamente a no hacerlo); además, ya ha cambiado los dientes (no roe las cosas).
Un experto puede valorar con una aproximación del 80% sus posibilidades de éxito como perro de exposición.
Para las personas mayores, que pueden correr el riesgo de tropezar con el cachorro si este es muy revoltoso, o también tener impedimentos para agacharse, el perro de más de cinco meses es una alternativa perfecta, especialmente si ya se le ha enseñado a pasear con la correa y a hacer sus necesidades en el lugar apropiado.

Inconvenientes
Prácticamente no hay contraindicaciones, exceptuando el hecho de perderse los primeros descubrimientos y los primeros pasos del cachorro.

Depende...
Estará influenciado por la educación y el trato recibidos anteriormente; esto puede ser positivo si la relación había sido buena, pero será un verdadero desastre en caso contrario.
Será muy crítico con nosotros y severo en su examen para decidir si estamos a la altura de un verdadero jefe de manada: si nuestro comportamiento es impecable, nos reconocerá como tal, pero si nos equivocamos en algo optará por convertirse él en el líder.
Si el ejemplar es muy bello su precio será más elevado que el de un cachorro. Sin embargo, a veces se puede encontrar algún cachorro al que se le hayan cerrado las puertas de la fama por culpa de un ínfimo detalle (por ejemplo una dentadura imperfecta). Estos defectos penalizarían en una exposición, pero no constituyen ningún problema para quien desea simplemente un compañero. Con un poco de suerte se puede tener un perro magnífico a buen precio, ya que al criador le convendrá colocarlo y no dudará en proponérnoslo.

ADULTO (MÁS DE DOCE MESES)


Ventajas
Si queremos un ejemplar de exposición, el adulto nos ofrecerá plenas garantías.
Podrá utilizarse inmediatamente como reproductor.
Exigirá menos tiempo, menos cuidados y menos atenciones que un cachorro o un perro joven (y en consecuencia será menos costoso).
Correrá menos riesgos que el cachorro y que el perro joven de contraer cualquier enfermedad.

Inconvenientes
Vivirá menos tiempo con nosotros.
Los posibles comportamientos no deseados estarán más arraigados y serán más difíciles de corregir.

Depende...
El perro que ya ha obtenido buenos resultados en exposiciones de belleza es siempre muy caro; pero si queremos un perro «normal», podremos obtenerlo a muy bajo precio o incluso gratis. Los criadores muchas veces están encantados cuando alguien les brinda la oportunidad de quedarse con uno de sus ejemplares maduros, que ya no puede ser utilizado con fines deportivos o comerciales, pero que todavía está en condiciones de proporcionar mucho amor y satisfacciones a la familia que se haga cargo de él.


Bichón frisé (© Français/Cogis)

LA ELECCIÓN DEL CACHORRO
¿Qué pasos deberemos seguir para elegir el perro que responda a nuestras expectativas? Si hemos acudido a un criadero dejaremos que el experto nos aconseje, no sin antes haberle explicado el tipo de perro que nos gustaría tener. Por desgracia, los clientes no siempre aceptan el consejo de comprar el perro en un criadero, porque muchos creen que los criadores marcan precios más altos. Sin embargo, esto no es así: simplemente estipulan un precio proporcional a la calidad de los ejemplares que ofrecen. Otro argumento es el de la comodidad: es evidente que la compra en la tienda de animales del barrio requiere menos esfuerzo, por mucho que el criador tenga mejores ejemplares.
Desde estas líneas sólo podemos insistir en el hecho de que una mascota es un miembro más de la familia que nos acompañará durante varios años. Por tanto, si nos da pereza hacer algunos kilómetros para escoger un buen ejemplar, estamos empezando con mal pie. Por otro lado, hay que añadir que las tiendas de animales comportan algunos riesgos, aunque no siempre por su culpa. En primer lugar, no están especializados en una raza concreta, y pueden ser ellos mismos objeto de engaño, sobre todo cuando se trata de razas difíciles de diferenciar cuando son cachorros. La tienda puede comprar con muy buena fe una camada de mestizos a un importador sin demasiados escrúpulos.

Por lo que respecta al particular, puede ocurrir que esté plenamente convencido de poseer un maltés o un bichón frisé, simplemente porque se lo hayan dicho. Parte de la culpa, aunque de forma totalmente involuntaria, la tienen los veterinarios, ya que sus conocimientos médicos no los convierten en expertos conocedores de la morfología de todas las razas. Muchos clientes no lo saben, y cuando el veterinario escribe maltés o boloñés en la cartilla de vacunaciones, lo consideran un certificado de la pureza de la raza. Pero en realidad, el veterinario anota el nombre de la raza a la que más se parece el perro, para tener una referencia y por un deseo comprensible de complacer al cliente. El veterinario no es juez de exposición, ni tiene por qué ser experto en razas caninas, del mismo modo que un médico no tiene por qué saber adivinar el origen de la persona que solicita sus cuidados, ya que todas las personas están hechas igual, independientemente de su raza.
Quede claro, pues, que los veterinarios han de conocer la anatomía y la patología del perro, no la morfología.
A pesar de todo, estoy segura de que algún lector comprará el perro en otros lugares que no son los que se ha sugerido. En estas circunstancias, debería saber reconocer, como mínimo, si un cachorro está sano o no. Sin lugar a dudas, esto será lo principal que habrá que exigir: el hecho de tener un perro morfológicamente perfecto será un requisito indispensable si se desea participar con él en exposiciones, pero si lo único que se desea es un animal de compañía, no tendrá tanta importancia; sin embargo, lo que sí es realmente importante en ambos casos es que el animal no padezca ninguna enfermedad que pueda acarrear problemas o desenlaces fatales.

LA CABEZA DEL CACHORRO

1. Los ojos del cachorro han de ser alegres, vivaces y, sobre todo, deberán estar limpios.

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