El gran libro del acuario tropical
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Description

* La acuariofilia es una actividad interesante y actual, que permite conocer los secretos de un mundo lleno de vida y en continuo movimiento. La complejidad de un acuario, desde siempre vista con temor por neófitos y poco expertos, es en realidad más aparente que real si se dispone de los consejos y sugerencias adecuadas.
* Con este libro podrá diseñar y completar un espléndido acuario tropical, de agua dulce o marina, y evitar los problemas referentes a la colocación y mantenimiento de la cubeta, la iluminación, los filtros, la elección y el cuidado de los peces…
* Un manual completo y muy bien ilustrado que le ayudará a emprender o continuar con éxito un hobby apasionante, enriqueciendo su casa con un rinconcito de naturaleza exótica, un lugar precioso y lleno de vida.

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Informations

Publié par
Date de parution 25 avril 2016
Nombre de lectures 0
EAN13 9781785259623
Langue Español
Poids de l'ouvrage 8 Mo

Informations légales : prix de location à la page 0,0300€. Cette information est donnée uniquement à titre indicatif conformément à la législation en vigueur.

Exrait

Gelsomina Parisse



El gran libro del acuario tropical
A pesar de haber puesto el máximo cuidado en la redacción de esta obra, el autor o el editor no pueden en modo alguno responsabilizarse por las informaciones (fórmulas, recetas, técnicas, etc.) vertidas en el texto. Se aconseja, en el caso de problemas específicos —a menudo únicos— de cada lector en particular, que se consulte con una persona cualificada para obtener las informaciones más completas, más exactas y lo más actualizadas posible. EDITORIAL DE VECCHI, S. A. U.

Colección dirigida por Massimo Millefanti.
Traducción de María Guadalupe Romero Ramos.
Diseño gráfico de la cubierta de Design 3.
Fotografías de Alessandro Mancini, Roberto Nistri y Bianca D’Antonio.
Dibujos de Michela Ameli.

© Editorial De Vecchi, S. A. 2016
© [2016] Confidential Concepts International Ltd., Ireland
Subsidiary company of Confidential Concepts Inc, USA
ISBN: 978-1-78525-962-3

El Código Penal vigente dispone: «Será castigado con la pena de prisión de seis meses a dos años o de multa de seis a veinticuatro meses quien, con ánimo de lucro y en perjuicio de tercero, reproduzca, plagie, distribuya o comunique públicamente, en todo o en parte, una obra literaria, artística o científica, o su transformación, interpretación o ejecución artística fijada en cualquier tipo de soporte o comunicada a través de cualquier medio, sin la autorización de los titulares de los correspondientes derechos de propiedad intelectual o de sus cesionarios. La misma pena se impondrá a quien intencionadamente importe, exporte o almacene ejemplares de dichas obras o producciones o ejecuciones sin la referida autorización». (Artículo 270)
Índice


Introducción
¿Acuario tropical de agua dulce o marina?
El acuario comunitario
El acuario geográfico
El acuario biotopo
El acuario especial
El acuario holandés
Acuario marino para peces
Acuario marino para invertebrados
Elección y colocación del acuario
Formas y materiales
La base del acuario
¿Dónde se debe colocar el acuario?
La iluminación
Las lámparas fluorescentes
Las lámparas de vapor de mercurio (HQL)
Las lámparas de haluros metálicos
La filtración
El filtro biológico
El filtro exterior
El filtro de arena
El filtro con depósito de decantación
Otros sistemas de filtración
La calefacción
Los calefactores de potencia fija
Los termocalentadores
Los calefactores de cable
El fondo y la decoración
Arena y gravilla
Decoración del acuario de agua dulce
Piedras y guijarros
La madera
Decoración del acuario marino
Los esqueletos de corales
Las rocas vivas
Otros objetos de decoración
El agua dulce y el agua marina
Propiedades fisicoquímicas del agua dulce
Propiedades fisicoquímicas del agua marina
Modificaciones de los parámetros del agua
Cómo llenar el acuario de agua dulce
Cómo llenar el acuario marino
Movimiento y oxigenación del agua
Compresores y difusores de aire
Las bombas impulsoras
Las plantas
Cómo se nutren las plantas
La fertilización en el acuario
Aporte de anhídrido carbónico
La colocación de las plantas
Las algas
Las algas espontáneas y filamentosas
Las algas ornamentales
El mantenimiento
Limpieza del fondo y cambios parciales de agua
Limpieza de los cristales
La recuperación del agua evaporada
Mantenimiento del filtro
Las algas infestantes de agua dulce
Los peces de agua dulce
Consejos para la elección
Alimentación
Enfermedades
Reproducción de peces en el acuario
Las familias
Los invertebrados de agua dulce
Caracoles
Gambas y camarones
Los peces marinos
Consejos para la elección
Alimentación
Enfermedades
Las familias
Los invertebrados marinos
Las esponjas
Los celentéreos antozoos
Los crustáceos decápodos
Los poliquetos
Los moluscos gasterópodos
Los moluscos bivalvos
Los crinoideos
Las holoturias
Las estrellas de mar
Los erizos
Introducción



En una era cada vez más tecnológica, el mundo de los acuarios constituye una afición cada vez más actual y atractiva, que nos permite descubrir muchos de los secretos de un mundo lleno de vida y en continuo cambio. Un placer que está al alcance de todos: instalar un acuario en casa es una empresa fácil; además, el precio de tanques, peces y accesorios, a diferencia de lo que ha sucedido con tantas actividades de tiempo libre, no ha aumentado excesivamente en los últimos años.
La aparente complejidad del acuario puede intimidar al que se acerca a esta afición por primera vez, pero en realidad, acondicionar y mantener lo mejor posible un acuario tropical no es ni difícil ni laborioso; incluso el tiempo que hay que dedicarle es mínimo: como veremos más adelante, cuando el acuario esté en marcha, podremos ausentarnos sin temor durante algunos días o un fin de semana dotándolo simplemente de un temporizador y un comedero. Este manual le ayudará a proyectar, acondicionar y mantener en las mejores condiciones posibles un acuario tropical, donde los peces e invertebrados que mejor se adaptan, informándose previamente de sus lugares de origen, puedan vivir mucho tiempo e incluso llegar a reproducirse.
¿Acuario tropical de agua dulce o marina?



El acuario tropical de agua dulce es, con diferencia, el acuario más difundido en todo el mundo, tanto entre los neófitos como entre los apasionados más expertos.
Provisto de un calentador (con una temperatura del agua de 24-28 °C), hospeda peces, plantas y algunos invertebrados originarios de las aguas dulces del centro y sur de América, África y Australia. La riqueza de estas aguas es enorme si se compara con la que poseen nuestros lagos y ríos: basta pensar que sólo el embalse amazónico está poblado por un número de especies unas 10 veces superior a todo el continente europeo.
La gran mayoría de peces y plantas tropicales disponibles en las tiendas especializadas actualmente se reproducen en cultivos en varias partes del mundo, desde Europa hasta Asia y toda América, con lo que se pueden encontrar casi todos los peces a un precio asequible. Sólo algunas pocas especies de peces (por ejemplo, Balantiocheilus melanopterus y Botia macracanthus ) proceden directamente de la naturaleza. Sin duda alguna, el acuario tropical de agua dulce es el que más se adapta a los principiantes: no requiere tanques particularmente grandes (unos 30 l como mínimo), se puede preparar con un gasto mínimo, requiere un modesto mantenimiento y alberga a los organismos más idóneos para la vida en cautividad. Entre los diferentes tipos de acuario, el marino tropical es el más prestigioso por la belleza y el interés biológico de los organismos que hospeda, probablemente el más complicado de conseguir, pero también el más atractivo desde el punto de vista puramente ornamental. A pesar de los elevados costes, en comparación con otros tipos de acuario, su popularidad ha ido creciendo poco a poco gracias, sobre todo, a las vacaciones en los paraísos subacuáticos de los trópicos, de donde uno vuelve fascinado y con la perspectiva de reproducir en el salón de casa los espacios y las luces de los atolones caribeños o de las Maldivas.
Actualmente se suelen distinguir dos concepciones diferentes del acuario marino tropical. La primera, la tradicional, prevé un tanque dedicado esencialmente a los peces, con pocos invertebrados (estrellas, gambas, actinias) y adornado con rocas y esqueletos de madréporas.
La segunda, más moderna y nacida en los años ochenta con la adopción de nuevas técnicas de iluminación y tratamiento del agua, es denominada acuario de arrecife y consiste en la creación de un verdadero ángulo de barrera coralina, con corales vivos y otros invertebrados típicos de estos ambientes (esponjas, corales, etc.), que constituyen, al igual que en la naturaleza, la población principal, mientras que la presencia de peces es del todo secundaria y en general limitada a unos pocos ejemplares de pequeño tamaño o con la función de «comealgas», compatibles con los delicados y verdaderos creadores del arrecife.
A continuación, presentamos algunos modelos en los que es posible inspirarse para la proyección de un acuario tropical de agua dulce y seguidamente dos tipos de acuario marino.


EL ACUARIO COMUNITARIO

Llamado también acuario mixto o de comunidad es el clásico acuario del neófito. En él conviven peces y plantas que, en general, pueden tener un mismo origen tropical sin ser necesariamente afines desde el punto de vista sistemático o proceder del mismo hábitat.
Está considerado —erróneamente— el acuario más fácil de cuidar, pero en realidad, al no poner prácticamente límites a las especies de peces y plantas que puede alojar, presupone un buen conocimiento de las características y exigencias de todas las especies.
Su escasa preparación es la causa de la mayoría de los fracasos de los principiantes, a menudo mal aconsejados por amigos o dependientes poco escrupulosos y, por ello, inducidos a escoger los futuros huéspedes de su acuario basándose en criterios efímeros y engañosos, como la vivacidad de la librea o la curiosidad de las formas. Sin embargo, bastaría con respetar unas pocas pero fundamentales reglas para lograr resultados muy satisfactorios en este tipo de acuario.
En primer lugar, hay que considerar las dimensiones del tanque, que debe tener una capacidad mínima de 80 l para alojar al menos a cuatro o cinco especies variadas de peces y proporcionar a cada una el suficiente espacio vital.
Se escogerán plantas poco exigentes (en cuanto a la calidad del agua y la iluminación) y de crecimiento rápido, y especies de peces fuertes pero pacíficas y tolerantes, que acepten sin problemas la comida seca básica y tengan un tamaño medio. Por último, es indispensable tener el número de peces adecuado a su nivel de sociabilidad: debe evitarse, por ejemplo, adquirir individuos aislados o parejas de especies que prefieren vivir en bancos.
En el acuario comunitario los valores fisicoquímicos del agua mantendrán necesariamente un equilibrio entre las exigencias de las distintas especies hospedadas; las plantas y los peces aconsejados en las siguientes tablas aceptan bien una temperatura de 24-26 °C, un pH 7 y una dureza media de 10-15 °dGH.


Un clásico acuario comunitario


Plantas aconsejables para el primer acuario comunitario

(Entre paréntesis se indica el número mínimo de ejemplares cultivables)

Anubias barteri (1)
Bacopa monnieri (4-5)
Crinum thaianum (1)
Cryptocoryne wendtii (1 vasito)
Egeria densa (4-5)
Elodea canadensis (4-5)
Hygrophila corymbosa (4-5)
Hygrophila polysperma (4-5)
Limnophila spp. (4-5)
Sagittaria platyphylla (4-5)
Vallisneria spp. (4-5)


EL ACUARIO GEOGRÁFICO

Para muchos amantes de los acuarios, su máxima aspiración es poner en funcionamiento un acuario en el que convivan peces y plantas originarios de la misma zona, convencidos —erróneamente— de que están recreando con fidelidad los ecosistemas acuáticos existentes en la naturaleza. Exceptuando el hecho de que la gran mayoría de peces y plantas proviene hoy en día de reproducciones en cautividad (cría y viveros) y, por lo tanto, no es necesario replicar con exactitud las condiciones de vida natural en el acuario, está claro que el hecho de que procedan de una misma área geográfica (por ejemplo, el Amazonas o el sudeste asiático) no significa en absoluto que vivan en el mismo hábitat: un arrozal y un torrente de curso rápido pueden encontrarse a pocos metros uno del otro, y alojar una vegetación y una fauna completamente distintas simplemente porque las condiciones ambientales son distintas (valores fisicoquímicos del agua, corriente, fondo, iluminación, etc.).
Por consiguiente, el acuario geográfico tiene sobre todo un valor didáctico, porque representa una especie de «colección viviente» de la flora y la fauna de una determinada región. Esto se observa, sobre todo, en los grandes acuarios públicos porque, para que sean suficientemente representativos, deben tener una capacidad considerable (de al menos algunos cientos de litros).


Peces aconsejables para el primer acuario comunitario

(Entre paréntesis se indica el número mínimo de ejemplares que se deben criar)

Ancistrus spp. (2)
Barbus conchonius (5-6)
Barbus nigrofasciatus (5-6)
Barbus «schuberti» (5-6)
Botia macracanthus (3-4)
Brachydanio albolineatus (6-8)
Brachydanio rerio (6-8)
Colisa lalia (2)
Corydoras spp. (4-5)
Crossocheilus siamensis (3-4)
Gymnocorymbus ternetzi (5-6)
Hemmigrammus spp. (6-8)
Hyphessobrycon spp. (6-8)
Moenkhausia sanctaefilomenae (6-8)
Paracheidoron axelrodi (8-10)
Paracheidoron innesi (8-10)
Poecilia latipinna/velifera (3-4)
Poecilia reticulata (3-4)
Pristella maxillaris (6-8)
Pterophyllum scalare (2)
Rasbora heteromorpha (6-8)
Tanichthys albonubes (8-10)
Thayeria boehlkei (6-8)
Xiphophorus helleri (3-4)
Xiphophorus maculatus (3-4)


EL ACUARIO BIOTOPO

Representa un paso hacia adelante respecto al geográfico: se trata de un acuario donde se intenta reproducir lo más fielmente posible cierto ambiente (o biotopo) acuático, por lo que mantiene el mismo aspecto físico (agua, fondo, etc.) para la población animal y vegetal.
Este tipo de acuario es, ciertamente, el más ambicioso e interesante desde el punto de vista biológico, pero también el más difícil de realizar, porque presupone el conocimiento de información detallada sobre el biotopo que se desea recrear, además de disponer de arena y adornos casi idénticos a los naturales. El resultado final será, no obstante, un equilibrio entre lo que se observa en la naturaleza (no siempre bello, según nuestros parámetros estéticos) y las exigencias de la decoración. Al igual que sucede con el acuario geográfico, cada caso es un ejercicio de valentía con un valor esencialmente didáctico pero no indispensable para el bienestar de peces y plantas, que, en general, ¡tienen muy poco que ver con sus biotopos naturales! En cambio, puede resultar fundamental para aclimatar, por ejemplo, a peces salvajes recién importados.
Acuarios biotopos son, por ejemplo, los que reproducen un arrecife rocoso sumergido del lago Tanganica o Malawi, un arrozal o un estanque del sudeste asiático. La capacidad mínima de estos acuarios debe ser de 100 l.


Ejemplo de acuario biotopo: un arrozal indio

Valores fisicoquímicos del agua
temperatura: 25-28 °C; pH: 6,5;
dureza: 6-8 °dGH

Plantas
Crytocoryne nevillii , Higrophila corymbosa , H. difformis , Limnophila indica , Nymphoides indica , Rotala rotundifolia , Salvinia cucullata

Peces
Aplocheilus lineatus , Barbus gelius , B. ticto , Botia lohachata , Brachydanio albolineatus , B. rerio , Colisa lalia


EL ACUARIO ESPECIAL

Seguramente, el acuario más acogedor que se puede poner en marcha para los peces es el dedicado a una sola especie. Con ello, se consiguen reproducir las condiciones ambientales idóneas para satisfacer sus exigencias biológicas, sin tener que llegar a un equilibrio, como ocurre con el acuario comunitario.
El acuario especial es, por otra parte, una elección casi obligada para el mantenimiento de especies «difíciles», salvajes o de importación directa (en ese caso puede coincidir con el acuario biotopo), pero también para el mantenimiento y la reproducción de parejas de peces que cuidan y defienden su prole, soportan mal la vecindad de otras especies (como el disco y muchos grandes cíclidos), o incluso para tener peces muy agresivos (como las pirañas).
Las dimensiones de este tipo de acuario dependen, naturalmente, de las exigencias y el tamaño de las especies criadas: por ejemplo, los pequeños acuarios especiales para el mantenimiento y la reproducción de los killifish (ciprinodóntidos) contienen sólo una decena de litros.


Acuario monoespecífico (Guppy)


EL ACUARIO HOLANDÉS

La habilidad de los aficionados holandeses en la puesta en marcha de magníficos acuarios ricos en plantas dio el nombre a este tipo de acuario a finales de los años setenta.
En este caso los protagonistas no son los peces, sino las plantas: sabiamente seleccionadas y dispuestas, crecen con vigor gracias a una fuerte iluminación, una fertilización regular y muchos cuidados.
El acuario holandés clásico es largo (al menos 120-150 cm) y alberga de media diez especies y distintas variedades de plantas en cada metro: tres en la zona frontal (primer plano), cuatro en la central y el fondo y, por último, tres especies «protagonistas» (plantas solitarias de gran atractivo). Los peces se limitan a unas pocas especies de pequeño tamaño y que viven en bancos, escogidas entre las que causan menos molestias a las plantas: pequeños carácidos y ciprínidos, sobre todo. El acuario holandés es muy conocido en España, gracias a los notables progresos de la fertilización en acuario y a la creciente difusión de las instalaciones para el suministro de CO 2 , que permiten a todo el mundo poner en marcha y cuidar con éxito espléndidos «jardines subacuáticos».


Un acuario holandés


Acuario dedicado a los poecílidos


ACUARIO MARINO PARA PECES

El acuario marino se ha convertido en una ocupación al alcance de todo el mundo desde los años sesenta, cuando empezaron a comercializarse las primeras sales marinas sintéticas.
Sin embargo, durante mucho tiempo sólo se han podido tener peces e invertebrados robustos, porque las primeras composiciones de las sales carecían de diversos elementos necesarios para garantizar una larga existencia a organismos muy exigentes, como es el caso de los corales. Hasta los años ochenta (cuando surgieron los primeros acuarios llamados de arrecife, dedicados sobre todo a los invertebrados), el clásico acuario marino tropical consistía en un acuario decorado básicamente con grandes conchas y esqueletos madrepóricos, entre los que nadaban pocos y majestuosos peces coralinos de colores brillantes, pero que gozaban de una vida corta.


Un acuario marino de viejas concepciones, dedicado sólo a peces y decorado con esqueletos de corales


Incluso en acuarios no demasiado grandes (este tiene «sólo» 150 l de capacidad) se pueden recrear atractivos rincones de arrecifes coralinos


Hoy en día no es común este tipo de acuarios; por suerte, la acuariofilia actual, moderna, madura y responsable, da preferencia a especies que, aunque no sean tan vistosas, puedan adaptarse con mayor facilidad a la vida en el acuario, y prefiere ejemplares jóvenes antes que grandes ejemplares adultos.
El acuario dedicado exclusiva o prácticamente a los peces está muy extendido, sobre todo entre los que poseen un acuario de medidas relativamente pequeñas (100-200 l), en general de producción industrial, provistos de cubierta y de una iluminación tradicional, y, por lo tanto, poco indicados para los acuarios de arrecife.
En estos acuarios se pueden mantener con éxito peces robustos y de tamaño no demasiado grande, como los pomacéntridos (Chrysiptera, Chromis, Dascyllus, Amphiprion) , escorpénidos (Pterois, Dendrochirus) , apogónidos (Pterapogon, Sphaeramia) , lábridos (Bodianus, Halichoeres) , pomacántidos enanos (Centropyge) y los pequeños peces globo (Canthigaster) . Junto a los peces, también se puede introducir algún invertebrado que actúe de limpiador de fondo al alimentarse de restos de comida y de algas filamentosas, como las estrellas de mar (oreastéridos), los ermitaños y las gambas. El acuario marino clásico es más grande y está dedicado a los peces coralinos más majestuosos. Este tipo de acuario suele pertenecer todavía al ámbito de los más apasionados (o por lo menos a los afortunados que puedan permitírselo). En cualquier caso, la decoración tradicional formada por esqueletos de corales ha sido sustituida por piedras «vivas», que suponen una valiosa integración a la dieta de los peces más exigentes, con lo que facilitan su cuidado.
Los protagonistas de estos acuarios (con un volumen de 500 l como mínimo) son principalmente los grandes pomacántidos, quetodóntidos y acantúridos (Pomacanthus, Holacanthus, Chaetodon, Heniochus, Acanthurus, Zebrasoma, Naso) , meros, peces globo, peces ballesta, morenas, etc.


ACUARIO MARINO PARA INVERTEBRADOS

Más conocido por los aficionados y por la bibliografía especializada como acuario de arrecife, su difusión comenzó en los años ochenta y en la actualidad representa la concepción más moderna y apreciada de la acuariofilia marina. Se trata de reproducir un verdadero rincón de barrera coralina en un acuario, dando preferencia a los invertebrados respecto a los peces, en la misma proporción en que se encuentran en la naturaleza.
En el acuario de arrecife, los protagonistas son los constructores de barreras coralinas: madréporas, alcionarios o corales blandos, tridacnas, etc., rodeados de esponjas, moluscos, crustáceos, estrellas de mar, erizos y otros fascinantes organismos de arrecife.


Detalle de un gran acuario de arrecife


En este tipo de acuarios, los peces desempeñan un papel secundario: los más importantes son los comedores de algas (acantúridos y singnátidos), las especies territoriales de pequeño tamaño que viven entre corales (pequeños gobios, peces mandarín, pequeños lábridos, pseudocrómidos, grammátidos, etc.), o bien las especies que se alimentan muy despacio, que en un acuario formado únicamente por peces podrían llegar a morir de hambre (hipocampos, peces aguja, peces navaja, etc.).
Respecto al acuario tradicional de peces, el acuario de arrecife requiere una iluminación más intensa porque sus principales habitantes —corales y tridacnas— alojan en sus tejidos algas simbiontes (zooxantelas) que necesitan mucha luz para la fotosíntesis. Por ello, este acuario suele ser abierto (sin cubierta) y estar iluminado con lámparas de haluros metálicos colgadas, con una luminosidad muy intensa y superior a la de los tubos fluorescentes.
Los cuidados que necesita un acuario de arrecife son, sin lugar a dudas, mucho más extremados que los que requiere un acuario de peces: los invertebrados más exigentes, como muchas madréporas, gorgonias, tridacnas, etc., necesitan valores fisicoquímicos especialmente estables y pueden soportar un grado de concentración de sustancias orgánicas contaminantes, como nitratos y fosfatos, mucho más bajo del que toleran los peces. Además, requiere una renovación constante de los elementos y las sustancias que los invertebrados toman del agua para su propio metabolismo, en particular el calcio utilizado por los corales para construir su esqueleto calcáreo. El acuario de arrecife debe tener una capacidad no inferior a los 200-300 l (la óptima es superior a 500 l); su tamaño también dependerá de la potencia y del coste del sistema de iluminación, y de la necesidad de mantener las condiciones ambientales lo más estables posible.
Aquellos que deseen instalar un acuario marino por primera vez deben saber que es conveniente que su capacidad oscile entre 200-400 l: en un acuario más pequeño, es difícil alcanzar y estabilizar los valores fisicoquímicos del agua adecuados para los organismos que habitan en él, mientras que un acuario más grande requiere un mantenimiento demasiado laborioso para un aficionado. El primer acuario se debe poblar con peces robustos y poco exigentes —sobre todo en lo relativo a la alimentación— y con algunos invertebrados que funcionen como limpiadores de fondo. Cuando se haya adquirido la experiencia necesaria (en un par de años), se podrá pasar a la instalación de un acuario de arrecife o un gran acuario para grandes peces coralinos.


Acuario específico de peces coralinos de gran tamaño, que conviven con algas e invertebrados robustos
Elección y colocación del acuario



Hoy en día, el acuariófilo tiene a su disposición una gran variedad de tanques para el acuario, de formas, dimensiones y materiales diversos. En las tiendas especializadas se pueden encontrar centenares de modelos de acuarios —con y sin accesorios— fabricados por empresas cualificadas, que ofrecen productos estéticamente muy válidos y con un funcionamiento fiable, que respetan las normativas de seguridad europeas y a un precio moderado —al menos en lo que a los acuarios estándar se refiere. A estos se añaden los numerosos acuarios realizados por excelentes artesanos, a menudo colaboradores de empresas de acuarios, a los que podemos dirigirnos para conseguir tanques con formas particulares o a medida. Por todo ello, es totalmente desaconsejable la autoconstrucción del tanque, lo que en el pasado era casi una necesidad debido a la escasez de modelos de acuario en las tiendas. En particular, quien no tenga la mínima experiencia al respecto difícilmente logrará igualar en estética y funcionalidad los tanques realizados por expertos profesionales, e invertirá (entre cristales, moldes, silicona, acabados, etc.) una cantidad de dinero no muy inferior —si no igual— a lo que cuesta un acuario de serie. Así pues, aconsejamos adquirir un tanque ya preparado, con o sin cubierta según el tipo de iluminación preseleccionado; lo podremos completar con accesorios seleccionados uno a uno por nosotros mismos, y así personalizaremos el acuario en función de nuestras exigencias y siguiendo las indicaciones proporcionadas en los próximos capítulos.


FORMAS Y MATERIALES

Actualmente, la tecnología logra satisfacer las más fantasiosas exigencias estéticas respecto a la forma de los acuarios: tanques de sección triangular, trapezoidal o cuadrada, cilíndricos o con cristal anterior convexo se pueden encontrar tanto a nivel industrial como artesanal. Entre todas las formas, sin embargo, el clásico tanque rectangular sigue siendo insuperable y ofrece, sin duda, la mejor relación entre funcionalidad y estética.


Los acuarios de sección rectangular son los más funcionales y difundidos



El tanque: ¿abierto o cerrado?

Hasta hace poco tiempo, todos los acuarios estaban rigurosamente provistos de una tapadera que, además de garantizar el cierre perfecto, y por lo tanto evitar escapes de agua y peces, albergaba la iluminación. Hoy en día, a los tradicionales acuarios con tapadera se han sumado los tanques abiertos, llamados así porque están iluminados desde arriba con lámparas especiales de vapor (mercurio, yodo, etc.) que están suspendidas.
Aunque en un primer momento los acuarios abiertos fueron recibidos con cierto recelo, en la actualidad gozan de una creciente popularidad; representan un nuevo modo de concebir la visión del acuario (la vista desde arriba es verdaderamente espectacular y apreciable, en particular en los tanques llenos de plantas, gracias a la excepcional limpidez del agua) y, sobre todo, resultan los más idóneos para la realización de espléndidos jardines acuáticos, porque también las plantas más exigentes (como las de color rojo) encuentran una iluminación más eficaz y completa con las lámparas de vapor. Así, en los acuarios abiertos es posible obtener la floración de muchas plantas palustres (que tienen la posibilidad de proseguir su crecimiento fuera del agua) y plantas con hojas y flores flotantes (ninfeas, jacintos de agua, etc.), empresa bastante difícil en los acuarios tradicionales.
Sin embargo, el tanque con tapadera sigue siendo el mejor para el cultivo de plantas no especialmente exigentes respeto a la intensidad lumínica o que crezcan bien exclusivamente sumergidas: la instalación de la clásica iluminación de neón es, de hecho, bastante más económica que las lámparas suspendidas; además, la tapadera reduce de manera considerable la evaporación y las salpicaduras de agua en el área circundante, sin olvidar que muchos peces e invertebrados hábiles en saltar o en salpicar (poecílidos, Pantodon , Carnegiella , Pangio , Epalzeorhynchos , caracoles del género Pomacea , etc.) se escapan con facilidad en los tanques abiertos.

Varias formas de tanques para acuario


superficie mínima para un acuario marino


El acuario rectangular es el mejor; de hecho, es el más difundido en las tiendas especializadas y el más recomendable para el neófito.
En este tipo de tanque, la relación ideal entre las tres dimensiones (longitud-profundidad-altura) debería ser 2-1-1. Por ejemplo, a una longitud de un metro deberían corresponderle una profundidad y una altura de medio metro. Por motivos puramente estéticos, a menudo se prefiere ampliar la altura en detrimento de la profundidad, un error que, en casos extremos (tanques con una altura casi igual a la longitud o el doble de profundidad), puede costar bastante caro. De hecho, en estos tanques resulta muy difícil mantener estables importantes parámetros ambientales, como la oxigenación o la temperatura, debido a la tendencia a la estratificación; es difícil iluminar los estratos más bajos y bastante incómodo efectuar incluso las operaciones más simples de mantenimiento, como colocar un objeto de adorno o pescar un pez. Por el contrario, un mayor desarrollo de la profundidad respecto a la altura sólo comporta beneficios: es más fácil que el agua circule y se uniformen todos los parámetros ambientales, estará mejor iluminado (incluso los estratos más bajos) y las operaciones de mantenimiento son más fáciles de realizar.
La discusión sobre el material más adecuado para la realización de un tanque se ha resuelto desde hace tiempo en favor del cristal encolado con silicona, una solución muy fiable y, sobre todo, la más económica, además de que garantiza excelentes resultados estéticos.
Entre los materiales alternativos al cristal y la silicona, se encuentran los acrílicos, que logran atrevidas realizaciones, como los tanques cilíndricos o con paredes convexas; sin embargo, presentar el problema de que se rayan fácilmente y con el tiempo tienden a volverse opacos.
Estos inconvenientes son comunes a los tanques de plástico, cuya principal limitación viene representada por las reducidas dimensiones (20-30 l como máximo), además de su fragilidad y la facilidad con la que se rayan.
Por último, los tanques de cemento con cristal frontal pueden constituir una solución válida tanto desde el punto de vista funcional como económico sólo para acuarios verdaderamente grandes, de 800-1.000 l de capacidad; de hecho, se trata de los tanques más difundidos en los acuarios públicos, pero también son excepcionales para las viviendas.


LA BASE DEL ACUARIO

El acuario debe colocarse a cierta distancia del suelo para que pueda ser observado con comodidad. La elección de la base debería basarse en su funcionalidad y afianzamiento.

Robustez: en general, el peso de un acuario lleno de agua, arena y rocas se suele subestimar. Un tanque de capacidad media (100 x 40 x 40 cm) pesará, cuando esté listo, alrededor de 200 kg, distribuidos en menos de 0,3 m 2 . Para conocer el peso final de un tanque se calcula su volumen bruto (longitud x profundidad x altura en centímetros), se divide el resultado por 1.000 y se aumenta un 25-30 %: por lo tanto, un tanque con un volumen total de 100 l podrá pesar unos 120-130 kg.
Estos valores pueden aumentar de forma sensible si el tanque está hecho de un cristal muy grueso (uno de 20 mm pesa bastante más que uno de 6 mm) o si los adornos son sobre todo rocas pesadas (como ocurre con los acuarios para cíclidos de los lagos africanos).


Tanque de acuario de forma hexagonal


Resistencia al agua: las salpicaduras y goteos del acuario son inevitables cuando se efectúan limpiezas, renovaciones parciales, etc. Las bases de madera no tratadas especialmente o revestidas con una capa de una sustancia impermeabilizadora pueden hincharse y deformarse con el paso del tiempo, con el riesgo de ceder o provocar la rotura de la base del acuario. A continuación, repasaremos los soportes más comunes para acuarios.

Bases de obra: una pequeña pared levantada para separar ambientes o una hornacina en un muro entre dos habitaciones comunicadas son soluciones muy válidas para colocar un acuario. No obstante, es importante que la base sobre la que se apoye el tanque sea una superficie perfectamente plana y lisa. Por otra parte, para reducir el riesgo de roturas del cristal del fondo, es conveniente insertar entre la base y el tanque una lámina de poliestireno o de espuma especial para bases de acuarios.


Un acuario de producción industrial con todos los accesorios y soportes


Bases de madera: las empresas que se dedican a la creación de acuarios a menudo ofrecen bases a medida para sus tanques. Las más comunes son de madera especial de melamina: se trata, en general, de modelos librería con estantes y ventanillas útiles para guardar la comida y los accesorios del mantenimiento diario; algunos están provistos de un espacio para insertar un filtro externo o para los tubos. Se venden ya montados o en kits de montaje, simples y fáciles de realizar sin herramientas y utensilios especiales. Las bases de madera clara (brezo, nogal, etc.) son menos comunes porque son más caras, aunque todas garantizan una robustez adecuada y una buena resistencia al agua.

Bases de metal: son perfiles de aluminio anodizado, que han aparecido hace relativamente poco tiempo. Están disponibles en varios colores y se unen entre sí con juntas especiales; forman bases un poco espartanas pero robustas y resistentes al agua. Aunque están muy difundidas para sostener las series de acuarios en las tiendas, en casa es aconsejable —para mejorar el impacto estético— recubrirlas con paneles de aluminio o de madera, que también permiten crear un espacio cerrado debajo del tanque donde se pueden colocar los filtros externos y accesorios varios.


¿DÓNDE SE DEBE COLOCAR EL ACUARIO?

La colocación del acuario debe decidirse antes de adquirirlo, o al menos antes de ponerlo en funcionamiento y llenarlo de agua; los posibles cambios de colocación con el acuario lleno y en funcionamiento pueden salir bastante caros, sobre todo en lo referente a la rotura de cristales (¡no intente nunca mover un tanque lleno de agua y materiales de adorno!) y al trastorno del equilibrio biológico, que tan difícil ha sido conseguir.
Cualquier rincón de la casa puede servir para instalar un acuario, siempre que haya cerca una toma eléctrica; por otra parte, tener cerca un grifo y un desagüe para el agua resulta muy cómodo para la primera vez que se llena y las sucesivas renovaciones parciales.
Antes se aconsejaba colocar el tanque frente a una ventana, de modo que pudiera recibir la luz directa del sol; hoy en día, esta recomendación ha perdido mucha importancia gracias a la iluminación artificial, con la que es posible dosificar a voluntad la luz para las plantas y los demás huéspedes. Así pues, es una buena regla evitar la exposición directa del acuario al sol, ya que en los meses de verano, sobre todo, puede favorecer una excesiva proliferación de algas infestantes.
El acuario puede ser una solución original y fascinante para valorizar e iluminar zonas «anónimas» de la casa, como el recibidor o los pasillos: en este caso, debido a que la visión se suele realizar de pie, la base del acuario se encontrará a una altura de 110-130 cm del suelo y los tanques tendrán una altura no superior a 50-60 cm.
Sin embargo, el acuario casi siempre se sitúa en la sala de estar, el lugar donde la familia pasa junta la mayor parte del tiempo y recibe a sus invitados: aquí, la visión se efectúa en posición sentada y, por lo tanto, la base del acuario estará a una altura de 70-80 cm.
Si se decide poner el acuario en el dormitorio, hay que recordar que nunca resulta completamente silencioso: siempre se oye el ligero pero continuo chapoteo del agua (a algunas personas les supondrá una dificultad para conciliar el sueño y a otras les resultará muy molesto) y además también hay que tener en cuenta el ocasional ruido producido por bombas y difusores, especialmente después de un cierto periodo de funcionamiento.


El acuario requiere un soporte estéticamente válido, pero sobre todo fuerte y fiable


Encajar el acuario en la pared es una solució fascinante, pero no está exenta de dificultades
La iluminación



Es imprescindible proporcionar al acuario una iluminación artificial, ya que la luz solar es insuficiente o excesiva según la hora del día y la exposición, sin olvidar, además, la imposibilidad de admirar el acuario en las horas de ocaso.
La vegetación de un acuario tropical de agua dulce condiciona de forma notable la selección de la iluminación: los acuarios ricos en plantas necesitan una iluminación más intensa y cuidada que los acuarios con pocas plantas o sin ellas; asimismo, una vegetación a base de plantas rojas o muy exigentes en cuanto a la calidad e intensidad de la luz exige una luz más rica que una flora acuática compuesta por especies que, por su desarrollo, requieren una iluminación normal o difusa.


Instalación de iluminación según la normativa europea


Por ello, la tipología de los pobladores de un acuario marino condiciona notablemente el tipo de iluminación: los organismos que habitan en la parte más profunda requieren menos luz que aquellos que colonizan las aguas superficiales y soleadas; de igual modo, los invertebrados hermatípicos son más exigentes respecto a la calidad e intensidad de la luz que los peces y los invertebrados no hermatípicos.
Antes de entrar en detalles sobre los distintos sistemas de iluminación, consideramos importante ofrecer algunas nociones básicas, que ayudarán en su elección. La luz de cada lámpara está formada por una escala de colores que, en su conjunto, constituyen el espectro luminoso (o conjunto de radiaciones emitidas): ultravioleta, violeta, azul, verde, amarillo, naranja, rojo e infrarrojo. Cada color corresponde a una longitud de onda, medida en nanómetros (nm): en realidad, el ojo humano logra percibir sólo las radiaciones comprendidas entre los 400 y los 700 nm aproximadamente, o del violeta al rojo, y excluye, por lo tanto, el ultravioleta y el infrarrojo, que no entran en tales intervalos. El espectro luminoso, ya sea del sol o de cualquier lámpara, padece notables variaciones cuando penetra en el agua, ya que las radiaciones que lo componen se ven absorbidas una por una a distinta profundidad: el ultravioleta supera pocos centímetros (afortunadamente, porque su acción directa sería perjudicial para muchos organismos acuáticos), seguido por el rojo (por ello los peces e invertebrados rojos, si no están iluminados por el flash u otras fuentes luminosas, debajo del agua a menudo se ven bastante oscuros o no se ven), el verde, el naranja y el amarillo. Las últimas en desaparecer son las radiaciones violetas y azules que, en un agua de excepcional limpidez (como la de algunos grandes lagos africanos), pueden penetrar hasta varias decenas de metros de profundidad.
Además de la calidad (o la composición del espectro luminoso), es importante conocer la potencia de una lámpara, es decir, la intensidad de la luz emitida que puede medirse por el flujo luminoso, expresado en lumen (lm) o bien en lux, en cuyo caso se calcula mediante un instrumento especial, el luxómetro, situado a poca distancia de la lámpara.


LAS LÁMPARAS FLUORESCENTES

Los clásicos tubos de neón todavía son el sistema de iluminación más difundido en los acuarios, aunque en los últimos años se han incorporado las lámparas fluorescentes compactas de alto rendimiento, cuyo flujo luminoso duplica el de un tubo de neón de potencia análoga.
La estructura de iluminación de neón más tradicional consta de tres componentes: la lámpara, el condensador y la reactancia. Los dos últimos pueden estar en el plafón donde se inserta la lámpara o en un «grupo de encendido» para acuarios, que a menudo se suministra con tomas auxiliares para los demás accesorios (bombas, calentadores, etc.) y sirve de «centralita» eléctrica del acuario. El condensador y la reactancia aparecen en los grupos de encendido electrónico, menos voluminosos y más eficaces que los tradicionales (se elimina, por ejemplo, el molesto «parpadeo» de la lámpara durante el encendido), pero también sensiblemente más costosos.


Un buen material de iluminación es indispensable para el desarrollo vigoroso de las plantas


Los tres componentes esenciales de la instalación de iluminación de neón: grupo de encendido, portalámparas estanco y lámpara


Si la lámpara está en contacto directo con el agua, es indispensable proteger los contactos eléctricos con portalámparas estancos


Las normativas de seguridad más recientes imponen un alojamiento estanco para las lámparas y todos los componentes del sistema de iluminación


Una ventaja de las lámparas de neón respecto a los demás sistemas de iluminación es que dan poco calor, lo que permite colocarlas debajo de la tapadera, a poca distancia del agua, sin aumentar de modo excesivo la temperatura, incluso después de muchas horas de encendido.
Otra ventaja es la facilidad con la que es posible aislarlas del agua, que no combina bien con la electricidad. Hoy en día, la mayoría de acuarios de producción industrial están provistos de una estructura de iluminación de lámpara fluorescente (normal o compacta de alta resolución) incorporada en la tapadera, con los distintos componentes eléctricos bien aislados y las lámparas separadas del agua por una lámina de policarbonato u otro material transparente. En los acuarios que están desprovistos de esta instalación, es indispensable aislar los extremos de las lámparas con adecuados portalámparas estancos (topes), realizados en silicona o policarbonato con empaquetaduras impermeables, que se pueden encontrar en las distintas potencias en todas las tiendas de acuarios; estos portalámparas están enlazados con las centralitas o grupos de encendido adecuados, que se colocan fuera del tanque o lejos del agua si no son impermeables.

¿Cuáles son las mejores lámparas de neón para el acuario tropical de agua dulce? Es imposible responder a esta pregunta, puesto que, como ya se ha dicho, depende de los huéspedes del acuario. En las tiendas se pueden encontrar excelentes lámparas adecuadamente estudiadas para la fauna y la flora de agua dulce, con un espectro luminoso bastante variable según nuestras exigencias. Para realizar la fotosíntesis, las plantas acuáticas absorben del espectro luminoso del sol sobre todo las radiaciones rojas y azules, absorbidas por la clorofila, al contrario que las verdes. Algunas lámparas, llamadas a propósito fitoestimulantes, emiten radiaciones con una intensidad máxima en el espectro del rojo al azul. Estas lámparas permiten cultivar en las mejores condiciones de iluminación incluso las plantas más exigentes. En general, emiten una luz rosada que realza las libreas rojas, naranjas y azules de los peces. Un acuario iluminado sólo por lámparas fitoestimulantes puede parecer falseado en los colores del paisaje o de los mismos peces: esto se puede remediar combinando las lámparas fitoestimulantes con las de espectro radiante más equilibrado en el centro, o bien de radiaciones verdes y amarillas, como los neones de luz diurna, blanca y de tonos cálidos, además de las de luz «solar» y de tres colores. De este modo se consigue una distribución de los colores más blanca y una percepción visual de los mismos bastante más fiel a la realidad. El límite de las lámparas fitoestimulantes lo da su intensidad más bien baja, en general en torno a los 1.000 lux (medida a 30 cm de distancia de la fuente luminosa), frente a una luminosidad superior a los 2.000 lux emitida en general por las lámparas tradicionales, como las blancas y las solares. Para entender lo lejos que estamos de las condiciones en que se encuentran la flora y la fauna en la naturaleza, basta pensar que en el trópico, cerca de la superficie del agua, no es extraño medir en las horas de mayor exposición al sol valores entre 20.000 y 60.000 lux. Por lo tanto, para iluminar de un modo adecuado un acuario sólo con lámparas fitoestimulantes es necesario prever un número de tubos superior a la dotación normal, o bien dotar las lámparas con reflectores adecuados para incrementar el rendimiento lumínico hasta el 100 %. No obstante, siempre es aconsejable combinar las lámparas fitoestimulantes con las de luz blanca o solar.

Combinación de lámparas fitoestimulantes y lámparas de espectro completo
Acuario con:
fitoestimulantes
de espectro completo
2 lámparas
1
1
3 lámparas
1
2
4 lámparas
2
2
5 lámparas
2
3
6 lámparas
3
3 <![endif]-->


Relación potencia/longitud de las lámparas fluorescentes
Potencia (W)
Longitud (cm)
8
28,5
14
36
15
43,5
18-20
59
25
74
30
90
36
120
40
104-120
58
150
65
150 <![endif]-->


¿Cuántas lámparas son necesarias? Para responder a esta pregunta hay que tener las ideas muy claras sobre la vegetación del acuario. A cada potencia le corresponde una longitud precisa de la lámpara: por lo tanto, si la instalación es de tipo tradicional (tubos), se escogerán lámparas de máxima potencia —y, por consiguiente, de máxima longitud— adecuadas para el tanque (por ejemplo, 15 W para 50 cm de longitud, 36-40 W para 130, etc.), teniendo en cuenta también el volumen de un filtro biológico lateral. Además, el número de lámparas dependerá de las plantas cultivadas: si se trata de especies con exigencias de luz reducidas o moderadas (como Anubias , Microsorum , varias Cryptocoryne , etc.) son suficientes 1 o 2 neones. En cambio, las especies más exigentes ( Egeria , Hygrophila , Vallisneria , Limnophila , varias Echinodorus , etc.) requieren 3 neones como mínimo, mientras que las plantas rojas necesitan al menos 4 o 5.
Algunas personas calculan las exigencias luminosas de las plantas en vatios/litro, es decir, la relación entre la potencia total de las lámparas (en vatios) y el volumen del acuario (en litros): 0,3-0,4 W/l para las plantas menos exigentes (en la práctica, 30-40 W totales para un acuario de 100 l), 0,5-0,8 W/l para las medianamente exigentes o 0,8-1,5 W/l para las más necesitadas de luz.

¿Cuánto tiempo deben permanecer las lámparas encendidas? Entre 8-10 horas de media, ya que un tiempo más prolongado es inútil y antinatural y tiempos más breves pueden crear problemas a los organismos más exigentes respecto a la luz.

¿Cuánto dura una lámpara? Cuando el fabricante no especifica lo contrario, un tubo de neón normal mantiene intacto el espectro y el flujo de luz cerca de 2.000 horas de encendido, es decir, entre 7 y 8 meses. Más allá de este intervalo de tiempo, su flujo empezará a disminuir y su espectro empezará a modificarse con las consecuencias negativas para el ecosistema iluminado; por lo que es aconsejable cambiarlo tras este tiempo. Este periodo aumenta un 20 % si la lámpara es de tipo compacto de alta resolución, mientras que tubos de neón especiales pueden tener una duración de más del doble respecto a los tradicionales.


Muchos acuarios llevan temporizador de luz de serie en la tapadera


Un equipo de encendido para neones dotado de reloj programador de luces


¿Cuáles son las mejores lámparas de neón para un acuario marino? Es imposible responder a esta pregunta porque su respuesta depende de las exigencias de los habitantes del acuario.

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