El Schnauzer
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Description

¡Tres razas para un mismo perro! El schnauzer merece ser conocido y reconocido. Es un perro leal, que desborda vigor y alegría, un verdadero amigo de los niños, capaz de procurar grandes satisfacciones a quien sepa instaurar con él una relación adecuada.
Valeria Rossi nos enseña a elegir el cachorro en función de la talla y del carácter, nos explica cómo integrar al recién llegado a la nueva familia y cómo inculcarle las normas de educación. También proporciona útiles consejos sobre la alimentación, los cuidados, la reproducción, el parto, etc.
La autora aporta su larga experiencia como criadora en este libro, que servirá para no cometer errores en la educación del schnauzer, y responde de modo claro y conciso a todas las preguntas que se plantea el lector. Gracias a estos conocimientos, podremos sacar el máximo partido a nuestro perro.

Sujets

Informations

Publié par
Date de parution 22 octobre 2018
Nombre de lectures 1
EAN13 9781644615539
Langue Español
Poids de l'ouvrage 11 Mo

Informations légales : prix de location à la page 0,0015€. Cette information est donnée uniquement à titre indicatif conformément à la législation en vigueur.

Exrait

Valeria Rossi



EL SCHNAUZER
GIGANTE - MEDIANO - ENANO





EDITORIAL DE VECCHI
A pesar de haber puesto el máximo cuidado en la redacción de esta obra, el autor o el editor no pueden en modo alguno responsabilizarse por las informaciones (fórmulas, recetas, técnicas, etc.) vertidas en el texto. Se aconseja, en el caso de problemas específicos —a menudo únicos— de cada lector en particular, que se consulte con una persona cualificada para obtener las informaciones más completas, más exactas y lo más actualizadas posible. EDITORIAL DE VECCHI, S. A. U.
ADVERTENCIA
Este libro es sólo una guía introductoria de la raza. Para criar un perro es necesario conocer a fondo su temperamento y tener nociones generales de psicología y comportamiento animal, que no están contenidas en la presente obra. Se advierte que si se orienta mal a un perro, este puede ser peligroso.
Por otra parte se recuerda que, lógicamente, sólo un profesional acreditado puede adiestrar a un perro y que cualquier intento de hacerlo por cuenta propia constituye un grave error. Es obvio que bajo ningún concepto debe permitirse que los niños jueguen con un perro si el propietario no está presente.
Nuestro agradecimiento al criadero Scedir, Fabio Ferrari - Marore S.Lazzaro (Parma); criadero Del Grande Moro, de Nino Morocutti - Avenza (Massa Carrara); criadero Made in Italy, de Piercarlo Moretto - Camerana (Coni); criadero Anthrax, de Clemente Grosso - Grugliasco (Turín); Club cinófilo turinés de Grugliasco (Turín); equipo cinófilo comité de Beinasco (Turín) - Cruz Roja italiana; y también a Michele Santovito (hombre de ataque), Salvatore Forestieri (hombre de ataque), Andrea Bardelli, Daniela Dinice, Andrea Rossi, Giovanni Scappini, Sergio Scarano, Maria Grazia Sforza y Giovanna Sgarbi, por su colaboración en el reportaje fotográfico.
Texto de la segunda parte de Florence Desachy.
Traducción de Gustau Raluy Bruguera.
Dibujos de Alberto Marengoni.
Fotografías de Gianni Balistreri (Fotoimmagine, Génova), salvo donde se indica otra procedencia.
© Editorial De Vecchi, S. A. 2018
© [2018] Confidential Concepts International Ltd., Ireland
Subsidiary company of Confidential Concepts Inc, USA
ISBN: 978-1-64461-553-9
El Código Penal vigente dispone: «Será castigado con la pena de prisión de seis meses a dos años o de multa de seis a veinticuatro meses quien, con ánimo de lucro y en perjuicio de tercero, reproduzca, plagie, distribuya o comunique públicamente, en todo o en parte, una obra literaria, artística o científica, o su transformación, interpretación o ejecución artística fijada en cualquier tipo de soporte o comunicada a través de cualquier medio, sin la autorización de los titulares de los correspondientes derechos de propiedad intelectual o de sus cesionarios. La misma pena se impondrá a quien intencionadamente importe, exporte o almacene ejemplares de dichas obras o producciones o ejecuciones sin la referida autorización». (Artículo 270)
Índice
Introducción
Descubrir Y Conocer Al Perro
El Cachorro
El Perro Joven
El Schnauzer Ideal
Alimentación Y Salud
La Gestación Y El Parto
El Schnauzer En Familia
El Schnauzer, Perro De Utilidad
El Estándar Y Los Consejos Del Veterinario
El Estándar
Situación Actual Del Schnauzer En El Mundo
Comentario De Los Estándares
Principales Patologías Específicas Del Schnauzer
La Preparación Del Manto Del Schnauzer
Los Diferentes Mantos
Los Concursos De Agility
El Schnauzer Y Las Pruebas De Utilidad
La Cinofilia Oficial
INTRODUCCIÓN
«¿Un schnauzer? ¡Claro que me gustaría, pero hay que peinarlo!»; o también: «¿Un schnauzer? ¡No, no..., es demasiado testarudo!».
He oído muchas veces estas frases en boca de personas que querían un perro. Sin haber criado nunca schnauzer, suelo aconsejarlos, porque trabajando como adiestradora he tenido la oportunidad de apreciar en muchas ocasiones su carácter.
Estas suelen ser las dos objeciones típicas, y lamentablemente están muy arraigadas. Para algunos, la fobia al stripping es insuperable (¡como si el animal tuviera que ir todos los días a la peluquería!); otros creen que el schnauzer es cabezota y difícilmente se dejan convencer de lo contrario, y en la mayor parte de los casos prefieren otras razas más famosas por su docilidad... Hasta que un buen día se dan cuenta de que la testarudez no depende tanto de la raza, sino del carácter de quien lleva la correa.
Hace tan sólo un par de días, me crucé por la calle con un señor a quien le había sugerido que comprara un schnauzer gigante y que, sin embargo, finalmente se había decidido por un pastor alemán, aduciendo que era más fácil de educar. El encuentro fue breve: al señor en cuestión le habría gustado detenerse para conversar conmigo, pero su compañero de cuatro patas (de siete meses de edad) no opinaba lo mismo y le propinó un tirón tan violento que le hizo despegar cómicamente (en mi fuero interno no pude contener un cruel «¡te está bien empleado!»).
No tengo ningún deseo de que ninguna raza se ponga de moda, ya que en la cinofilia este fenómeno siempre es sinónimo de problemas y, en muchos casos, de regresión de la raza. Sin embargo, la raza schnauzer merece mucho más, sin ir más lejos porque los dos defectos que habitualmente se les imputa carecen de todo fundamento.
El tema de la preparación del manto se limita a tres o cuatro sesiones por año, exceptuando lógicamente los ejemplares de exposición, que necesitan una preparación más sofisticada. Este problema no me parece tan dramático como para influir en la elección de una raza.
Que el perro sea cabezota, obstinado y difícil de adiestrar no es del todo cierto. El schnauzer, especialmente el gigante, requiere simplemente una mano firme pero cariñosa, porque tiende a ofenderse cuando no recibe el trato respetuoso del que cree ser merecedor. Cuando se instaura una buena relación entre el perro y el conductor, el schnauzer se convierte en un animal fácil y resulta muy agradable trabajar con él.
Y no sólo esto, lo mejor de todo es precisamente que no obedece a las órdenes mecánicamente. El animal reflexiona, se pregunta si merece la pena someterse al individuo que lleva la correa. Y si decide que sí, la satisfacción del dueño será mucho mayor.
Su proceso de aprendizaje no tiene nada que ver con la obediencia ciega (y que a veces peca de limitada) que se suele inculcar, por ejemplo, a los pastores alemanes. Hay que verlo para creerlo. Tampoco se puede comparar la fragilidad y el nerviosismo que muestran algunas razas con el comportamiento atento, fiable, alegre y deseoso de mejorar del schnauzer.
El concepto alegría no es aplicable sólo a la forma de obedecer del schnauzer: alegría es la palabra clave que lo define.
En realidad, el aspecto grave y quizá un poco duro de su cara barbuda esconde un animal alegre, vital y juguetón hasta el final de sus días, un verdadero amigo de los niños que no se limita a soportarlos, como ocurre con muchas otras razas, sino que los ama profundamente y le encanta jugar con ellos.
Mi hijo, que tiene catorce años, juega desde hace seis en un equipo de fútbol formado por Marcos, Andrea, David, Johny, Enrique, Álex, Cristian, Francisco... y Devil .
Marcos es un «máster» de 35 años (un adulto de 35 años infiltrado en un grupo de jóvenes de doce o trece), y Devil , un perro de ocho años, también «máster», porque a esta edad un perro ya ha rebasado ampliamente la adolescencia.
No obstante, pese a la edad, tanto el animal como su dueño muestran el mismo espíritu de niños mayores y se encuentran totalmente a gusto en el equipo de fúbol. Es más, albergo la sospecha de que ha sido Devil quien ha enseñado a su amo a mantenerse joven y conservar tantas ganas de jugar.

Las tres razas
Los schnauzer se dividen en tres razas: mediano (Mittelschnauzer) , gigante (Riesenschnauzer) y enano (Zwergschnauzer) . No se trata de tres variedades porque, a pesar de tener características físicas casi idénticas (descritas en un estándar unificado), los schnauzer poseen diferentes aptitudes que no dependen exclusivamente de la talla.


Schnauzer mediano «plantado»
Schnauzer
Cuando se habla de schnauzer , sin más precisiones, se entiende que se está haciendo referencia al schnauzer mediano. El schnauzer mide entre 45 y 50 cm en la cruz, y posee un manto negro o sal y pimienta. Generalmente se le considera un perro de guarda. Es un animal muy atento, que no duda en pasar a la acción si alguien lo provoca, amenaza su territorio o a las personas de su familia. Sin embargo, no encaja en absoluto con la imagen clásica del perro guardián, dispuesto a mostrar los colmillos a la menor ocasión, sino todo lo contrario.
Este animal es un amigo maravilloso, un compañero de juego ideal para los niños y un excelente deportista, capaz de dar un rendimiento óptimo en pruebas de agility .
Puede vivir en un piso y no tiene necesidad de hacer tanto ejercicio físico como el schnauzer gigante, aunque necesita quemar energías obligatoriamente.
Una bicicleta será el mejor instrumento para acompañarlo a correr.


Schnauzer mediano ejecutando un ejercicio de agility
Schnauzer gigante
El schnauzer gigante (o Riesenchnauzer ) tiene una talla entre 60 y 70 cm. Está incluido dentro de la categoría de perros de defensa, pero también puede desempeñar otras funciones. Su campo de acción abarca desde el deporte hasta la protección civil, pasando por la compañía y la guarda. En realidad, posee todas las cualidades de las demás razas de defensa, pero con una más de añadidura: un equilibrio exquisito, del que hacen gala la mayor parte de los ejemplares.
Llegados a este punto, me veo obligada a precisar que, en mis libros, cuando describo los rasgos del carácter de una raza, casi siempre debo especificar que me refiero únicamente a los ejemplares provenientes de buenos criaderos, seleccionados siguiendo criterios correctos y bien educados. Sobre los que no cumplen estos requisitos, me abstengo de comentarios.
El schnauzer constituye una excepción a la regla. A lo largo de muchos años, he visto ejemplares producto de apareamientos al azar (fruto de las típicas historias de amor de jardín, generalmente muy arriesgadas), educados como si fueran niños y no perros y a los que se les permitía hacer todo lo que les venía en gana, sin la más mínima pauta de adiestramiento.
Pues bien, si en tales circunstancias los pastores alemanes, los dóberman o los rottweiler manifiestan desequilibrios en el carácter, debo decir que los schnauzer gigantes me han parecido siempre muy juiciosos .
Quizá sean feos (lo cual no es de extrañar cuando no hay selección) o muestren ligeros trastornos (básicamente agresividad hacia sus congéneres e hiperprotección de su amo), pero en general basta un curso de adiestramiento para calmarlos , lo cual demuestra una vez más que el origen de un mal comportamiento es el error humano y no los problemas genéticos.
Sin embargo, esta constatación no debe incitar a comprar cachorros en cualquier parte, porque ciertamente hay grandes diferencias morfológicas y de carácter entre los ejemplares seleccionados y los que son producto de uniones espontáneas.
En cualquier caso, es innegable que ni los peores desastres en cuanto a cría pueden alterar la fiabilidad del carácter de los schnauzer gigantes. Este fenómeno constituye, a mi entender, uno de los factores más positivos de la raza.
La misma apreciación es aplicable al schnauzer mediano, por lo menos en los ejemplares que he visto personalmente.
Tengo que reconocer, no obstante, que poseo pocas referencias al respecto, porque la raza no goza de una gran difusión y son muy pocas las personas que adiestran a estos perros. Y es una verdadera lástima, porque el schnauzer es un animal con potencial para procurar muchas satisfacciones en el trabajo, independientemente de la talla.


Schnauzer gigante «plantado»


Schnauzer gigante adiestrado para misiones de protección civil
Schnauzer enano (Zwergschnauzer)
En alemán, Zwerg significa «enano, gnomo», y creo que si los pequeños schnauzer lo supieran se sentirían ultrajados y exigirían cambiar de nombre rápidamente. El schnauzer enano (30-35 cm en la cruz) no se considera a sí mismo un enano ni se cree pequeño.
Posee un corazón de león y un carácter extraordinariamente vivo. Por esta razón no duda en abalanzarse contra cualquiera que ose atentar contra la seguridad de su amo o de su hogar, sin mostrar signo de temor alguno.
Por su talla y su temperamento alegre, es un excelente perro de compañía. Pero también puede mostrarse como un guardián eficaz e incorruptible. Es evidente que sus dimensiones no le permiten imponerse en una pelea seria contra un maleante, pero le planteará la dificultad de tener que entrar en casa a escondidas, una empresa condenada al fracaso si un schnauzer enano está en la casa, puesto que dará la voz con todas sus fuerzas.
La valentía es el punto común entre el schnauzer enano y los terrier de los que desciende; con una diferencia importante: el schnauzer enano puede convivir pacíficamente con otros perros, incluso de su mismo sexo.
Por último, el enano es un deportista que puede obtener éxitos brillantes en las pruebas de agility-mini .


Schnauzer enano en un concurso de agility


Schnauzer enano «plantado»


Las tres tallas de schnauzer
Los orígenes
Los schnauzer son perros relativamente recientes (la raza se creó a principios del siglo XX ) si atendemos al concepto actual de raza. Pero, en realidad, sus orígenes son muy antiguos, puesto que descienden directamente de los pinscher, que representan el equivalente alemán de los terrier ingleses.
Los primeros schnauzer eran pinscher, pero con el pelo duro, que dio el primer nombre oficial de la raza: Deutscher Rauhhaarriger Pinscher (pinscher alemán de pelo duro).
Desde sus inicios, la raza fue destinada a la caza de alimañas (sobre todo ratas), especialmente en las caballerizas, ya que estos perros se entienden perfectamente con los caballos. También desempeñaban otra tarea importante, que consistía en acompañar los coches tirados por caballos y las diligencias, asumiendo las funciones de custodia y defensa.
No se conocen con total certeza los orígenes de la raza. Dos cinófilos del siglo XIX , el doctor Reichenbach y el doctor Fitzinger, dan explicaciones contradictorias.
El primero sostiene que el pinscher de pelo duro deriva del cruce entre un caniche y un carlino, mientras que el segundo habla de cruces entre el bichón boloñés y el spitz alemán.
Asimismo, el doctor Fitzinger se refiere a un pinscher de talla superior (¿el antepasado del Riesenschnauzer ?), que sería el resultado del cruce entre el caniche gigante y el spitz alemán; por otro lado, describe el «pequeño pinscher de pelo duro» (probablemente antepasado del Zwergschnauzer ) como una versión ligeramente modificada del Affenpinscher .
Como ya se ha dicho, los schnauzer empiezan a llevar su nombre actual a principios del siglo XX . El término Schnauz se utiliza en Baviera para designar el bigote y, por extensión, al hombre bigotudo.
El primer estándar de la raza hacía referencia exclusivamente al schnauzer mediano, y admitía los pelajes amarillo-rojo y gris-amarillo. La talla enana recibió oficialmente la denominación Zwergschnauzer en 1910. La fundación del primer club de raza en Alemania tuvo lugar en 1921, fecha en la que también fue redactado el estándar del Riesenschnauzer .
Durante cierto tiempo se siguieron admitiendo varios colores, hasta que el estándar de 1956 limitó el color del manto al negro y al sal y pimienta. Por lo que respecta al schnauzer enano, el color plata no se reconoció hasta 1976, y el blanco, a principios de los noventa.
Inicialmente, la talla máxima del schnauzer gigante era de 75 cm, pero posteriormente se estableció en 70 cm para evitar la tendencia al sobrepeso y al fenómeno de linfatismo, que a menudo va ligado con la evolución de las razas hacia el gigantismo. En los años setenta se unificó la talla de machos y hembras (antes era de 60-65 para ellas, y de 65-70 para ellos).
Recientemente ha tenido lugar un cambio importante, considerado una pequeña revolución , que consiste en la prohibición de amputar las orejas y la cola, tal como se hacía en algunos países. Esta medida legislativa ha comportado un cambio significativo en el aspecto de los schnauzer, y ha causado notables problemas a los criadores. Sin embargo, todo parece indicar que el nuevo schnauzer gusta tanto como el antiguo . La vista no ha tardado en acostumbrarse a las orejas enteras, aunque quizás haga falta más tiempo para la cola. Sea como fuere, el schnauzer, aunque sea en versión integral, sigue siendo el mismo perro espléndido.


El schnauzer con orejas y rabo sin amputar
DESCUBRIR Y CONOCER AL PERRO
EL CACHORRO
Una camada de schnauzer (sea cual sea la talla) seduce inevitablemente a cualquiera. Con sus barbas y sus bigotes, los cachorros no pueden sino resultar encantadores y simpáticos.
Pero un perro no se elige a tontas y a locas, sino siguiendo un criterio racional que debe anteponerse a cualquier otra valoración.
Para ello, el futuro comprador debe plantearse las cuestiones siguientes:
•   ¿Qué tipo de perro quiero: de compañía, de trabajo o de exposición?
•   ¿Cómo es mi familia? ¿Hay personas ancianas, niños, adolescentes?
•   ¿Qué experiencia poseo en perros y, sobre todo, en psicología canina?
Independientemente de las respuestas (y de sus posibles combinaciones), recordemos una premisa fundamental: el schnauzer debe comprarse siempre en un buen criadero, reconocido por la Real Sociedad Canina y especializado en la raza.
El criador efectúa una selección basándose en las características físicas y psíquicas de sus perros; por tanto, es quien está en mejor disposición de ofrecernos un ejemplar «bueno y bonito». Otra alternativa válida es la del particular experto en la raza que produce cachorros de calidad, con una perra procedente de un buen criadero y que siempre haya mantenido el contacto con el criador, aprovechando sus consejos y su experiencia.
No existe ninguna fórmula infalible para dar con un particular fiable, pero es posible que un criador nos ponga en contacto con alguno de sus clientes si él no tiene camadas a disposición en aquel momento. Utilizar otros canales (por ejemplo, anuncios en publicaciones especializadas) comporta una serie de riesgos, y no es aconsejable si no se posee la experiencia suficiente.
El criador nos aconsejará el cachorro que mejor se adapte a nuestras necesidades, una vez hecha una estimación de nuestro estilo de vida y de nuestros gustos a partir de las preguntas que hemos planteado inicialmente.
En cualquier caso, a la hora de elegir el perro hay que tener siempre presente algunas indicaciones generales.

Si queremos un perro de compañía
Todos los schnauzer pueden desempeñar esta función a la perfección, porque incluso el gigante se lleva de maravilla con los niños. El mediano y el enano se adaptan mejor a la vida en un piso, aunque sea de dimensiones reducidas.
Pero conviene tener claro qué se entiende por compañía . Si deseamos un perro simplemente para mimarlo, y además en nuestra familia hay ancianos o niños muy pequeños, no dudemos ni un instante: quedémonos con un schnauzer enano. Si queremos un compañero dinámico y alegre, que pueda seguirnos en largas excursiones o participar en pruebas deportivas ( agility , por ejemplo), el schnauzer mediano o el gigante nos satisfarán plenamente (la diferencia principal es que el gigante necesita hacer más ejercicio).
Por lo que respecta al carácter, el cachorro destinado a ser un animal de compañía ha de estar bien imprintado . Por tanto, debemos asegurarnos de que el ejemplar que nos interesa no manifieste ningún signo de timidez o de agresividad.
La belleza no tiene excesiva importancia en un perro al que no se tiene la intención de inscribir en exposiciones. Debe ser típico, eso sí, ya que a quien le gustan los schnauzer quiere tener un schnauzer y no una vulgar imitación. Si tenemos dificultad para identificar las características específicas de un animal joven, pidamos que nos dejen ver a sus padres.

Si queremos un perro de trabajo
El schnauzer es el perro ideal para las pruebas de trabajo clásicas. En lo que se refiere al carácter, la selección es indispensable. Actualmente, en cualquier raza, los perros puramente de utilidad no sirven para participar en las exposiciones de belleza canina. Los animales que destacan en un ámbito raramente brillan en otro, salvo excepciones muy contadas.
Cuando se quiere un perro de trabajo, en el sentido deportivo del término, para participar en competiciones y obtener los diplomas de los distintos niveles, hay que contactar con los propietarios de los perros que dominan cada especialidad. Esta recomendación es válida para especialistas, puesto que los perros de utilidad buenos no son nunca animales fáciles . El principiante que desea iniciarse en el mundo de las pruebas de trabajo, pero que todavía no cuenta con ningún tipo de experiencia en la materia, deberá elegir un perro perfectamente equilibrado, pero con un temperamento no excesivamente fuerte (que es precisamente lo que caracteriza a los campeones de trabajo en potencia). Un perro con mucho carácter en manos de un principiante es difícil que prospere, porque su dueño difícilmente sabrá desarrollar sus cualidades y casi con toda seguridad lo convertirá en un déspota barbudo que le ocasionará muchos problemas.

Si queremos un perro de exposición
Naturalmente, la talla no guarda ninguna relación con los resultados.
Simplemente deberemos escoger, de las tres, la raza que se adapte mejor a nuestro gusto y a nuestras necesidades.
•   No olvidemos que para tener unas garantías de éxito mínimas, el animal deberá ser hijo de perros de exposición que hayan obtenido una calificación mínima de excelente. Si además son campeones, todavía mejor. Lo importante es que ambos progenitores sean perros típicos y correctos. En muchas ocasiones se compra un hijo de un campeón nacional, internacional, de Europa, mundial, universal, etc. y de una perra cualquiera, que nunca ha sido presentada en ninguna exposición, con la esperanza de que se parezca al padre. Pero, en realidad, el cachorro hereda el 50 % de los genes del padre y el 50 % de la madre. Además, también influyen, aunque de forma más diluida pero en ningún caso despreciable, los genes de los abuelos, de los bisabuelos, etc. Si se quiere apostar sobre seguro, hay que escoger una buena genealogía en conjunto: un solo ejemplar, por muchos títulos que ostente, no ofrece una garantía total si el resto de la familia no comparte esa tendencia.
•   En las exposiciones, la belleza no lo es todo: también interviene el sentido del ring , que a menudo marca la diferencia. Sentido del ring significa la capacidad de un perro de dar lo mejor de sí, potenciando sus mejores cualidades tanto plantado como en movimiento. En algunos perros esta cualidad es innata, otros la pueden aprender y con otros no hay nada que hacer: no les gusta el show y se presentan siempre con la expresión de estar deseando acabar cuanto antes. Lógicamente, estos perros tienen pocas posibilidades de triunfar, aunque sean correctos desde el punto de vista morfológico.
Si buscamos un perro de exposición, hagamos una pequeña prueba al cachorro que nos interese: intentemos plantarlo obligándole a estar quieto durante unos segundos (podemos usar un trocito de comida para captar su atención). A continuación le pondremos la correa (si está acostumbrado a llevarla) e intentaremos ver cómo se comporta en movimiento. No hace falta ser un gran experto para intuir si el ejemplar es un futuro perro de exposición o si el adiestramiento para el ring constituirá siempre una tortura para él.

Si vivimos con niños de corta edad o con personas ancianas
Todos los schnauzer, y no solamente el enano, pueden llevar una vida familiar. El enano es idóneo si debe ocuparse de él una persona anciana, ya que no tira tan fuerte de la correa, no causa problemas en las escaleras y, si salta encima de la persona, aunque sea para hacerle fiestas, no hay peligro de que la desequilibre.
Los problemas suelen tener como protagonistas a los cachorros y los perros jóvenes. Los ejemplares adultos, en cambio, aprenden a respetar las necesidades de los más débiles: adaptan su velocidad al paso de estos últimos, no les saltan encima, se comportan educadamente y muestran casi siempre una paciencia infinita con los niños.


¿Con o sin pedigrí?
Muchas personas creen que cuando no se tiene interés por las exposiciones se puede comprar un perro sin pedigrí, con lo cual se ahorran un dinero. Sin embargo, conviene realizar algunas consideraciones.
El pedigrí no identifica un perro de calidad, sino un perro de pura raza. Un schnauzer sin documentación (aunque parezca bellísimo) no puede ser considerado un schnauzer de verdad. Esto significa que no podrá participar en ningún certamen cinófilo oficial y que tendrá muchas dificultades para encontrar una pareja para la reproducción. Los propietarios de perros de raza pura nunca permiten que sus animales se apareen con ejemplares sin pedigrí, porque los cachorros tampoco podrían tenerlo (contrariamente a lo que algunos creen, no basta que uno de los progenitores tenga pedigrí) y perderían el valor comercial.
Cuando alguien desea tener un schnauzer es porque, lógicamente, le gustan las características psíquicas y físicas de la raza (de no ser así podría optar por otro perro, mestizos incluidos); entonces, no se puede estar seguro de encontrar tales características en un ejemplar que carezca de pedigrí, que no habrá sido objeto de un proceso de selección orientado a mantener y mejorar sus cualidades.
¿Y por qué no un poco mayor?
Normalmente, cuando se considera la posibilidad de comprar un perro se piensa en un cachorro de dos o tres meses.
Ciertamente esta es la mejor opción si queremos seguir el desarrollo del perro desde el primero hasta el último instante de vida, disfrutar de sus primeros descubrimientos, amoldar su carácter a nuestro ritmo de vida. Sin embargo, si tenemos problemas de tiempo, si nos horroriza pensar en un pipí sobre la alfombra y si nos resignamos a quedarnos con un cachorro sólo porque creemos que nos querrá más que un animal joven o un adulto, estamos cometiendo un error. El cariño que puede sentir un perro por el dueño es idéntico en todas las edades. La única diferencia es el tiempo. El cachorro necesitará dos o tres semanas, mientras que el adulto quizá necesite un mes, pero el resultado final será siempre el mismo, es decir, un perro que nos entregará su corazón, su dedicación y su fidelidad.

LA ELECCIÓN DEL CACHORRO
Una decisión racional
¿Cómo elegiremos el schnauzer idóneo?
En un buen criadero dejaremos que nos aconseje el criador, a quien habremos explicado el tipo de perro que deseamos y para qué lo queremos. Si estamos en tratos con un particular, deberemos asegurarnos de que los cachorros estén sanos y tengan buen carácter.

LA CABEZA DEL CACHORRO

1. Los ojos del cachorro han de ser alegres, vivaces y, sobre todo, deberán estar limpios. La secreción lagrimal abundante es siempre una mala señal: si la secreción es líquida puede ser síntoma de irritación (conjuntivitis), y si está seca (legaña) puede ser incluso un síntoma de moquillo. Atención: si uno solo de los cachorros presenta síntomas de alguna enfermedad infecciosa grave no basta con descartar ese ejemplar. Probablemente la infección se habrá contagiado al resto de la camada, y aquel perro (quizá por ser el más débil) sea simplemente el primero en manifestar los síntomas.
2. Las mucosas han de estar bien pigmentadas (negras); hasta los dos meses la pigmentación puede ser incompleta. Alguna pequeña mancha rosa en el cachorro muy pequeño no debe preocupar, pero si persiste a los dos meses, constituiría un defecto. La dentadura del cachorro es la de leche, y por tanto todavía no se puede saber si será completa. En cambio, sí se puede apreciar si el cierre es correcto.
3. El interior de las orejas ha de estar limpio y no debe emanar olor alguno. El mal olor puede deberse a la presencia de ácaros (otitis parasitaria)


■ LOS TIPOS DE CIERRE DENTAL


1. cierre en tijera; 2. cierre en tenaza; 3. prognatismo; 4. bragnatismo


1. La zona del ano debe verse limpia. Las manchas amarillentas en el orificio anal indican la existencia de diarrea, y por tanto, de problemas intestinales o presencia de parásitos.
2. El abdomen tenso o hinchado puede ser síntoma de parásitos intestinales. No obstante, después de comer todos los cachorros tienen el vientre tenso e hinchado. En tal caso habría que repetir la observación pasadas unas horas. La piel del vientre ha de ser lisa y rosada, sin pústulas ni enrojecimientos.
3. Cumplidos los dos meses, el cachorro ha de tener los testículos completamente descendidos en el escroto; no se ven, pero se puede constatar su presencia mediante palpación. La falta de un testículo (monorquidia) o de ambos (criptorquidia) es un problema hereditario grave que comporta la exclusión del perro de las exposiciones y de la reproducción; por consiguiente, ante esta circunstancia es preferible aplazar la compra. Además de ser una tara hereditaria, es decir, que se transmite a la descendencia, puede conllevar problemas al propio perro. Un testículo retenido dentro del abdomen puede degenerar en tumor, y en tal caso el perro debería pasar por el quirófano.
4. El pelo del cachorro es brillante y casi inodoro (exceptuando el olor normal de litera). La presencia de una o dos pulgas no debe ser motivo de alarma, puesto que es prácticamente imposible eliminar todas las pulgas de una camada, especialmente en un criadero. En cambio, una infestación de mayor entidad puede causar graves problemas de salud (anemia) y, en cualquier caso, es un claro indicio de mala gestión del criadero
Adivinar el carácter
Para el schnauzer las jerarquías no son importantes. Observando los juegos entre cachorros veremos que no hay ni dominantes ni dominados.
Para explicar tan extraño comportamiento, hay que comparar los perros de defensa con los de pastoreo o los de caza. Los pastores y los cazadores han vivido siempre en grupo, en donde cada actividad implica un trabajo común de varios individuos que se encuentran bajo la dirección de una persona, identificada por los perros como el líder de la manada. La selección genética y la influencia de las condiciones ambientales han desarrollado en estos animales cualidades como la sociabilidad, la docilidad y la dependencia de un guía, unas características mucho más pronunciadas en muchos perros que en el prototipo salvaje (el lobo).
Las razas concebidas expresamente para la guarda y la defensa han evolucionado de forma muy diferente. Al no haber vivido nunca en grupo, estos animales han sido siempre compañeros únicos de un solo dueño humano.
Los schnauzer han sido guardianes o defensores según su talla (lógicamente los enanos destacan en su papel de animales de compañía, pero su temperamento es el vivo reflejo del temperamento del mediano, e, incluso, desde el punto de vista psicológico podrían considerarse una misma raza). Así pues, la selección humana no se ha ocupado de mantener en ellos la noción de horda , propia del lobo. El resultado es que los cachorros no tienen sentido alguno de la jerarquía, ni tan sólo en relación con los machos adultos, a los que no dedican gestos ostentosos de sumisión, como tumbarse boca arriba en su presencia. Cuando un padre suelta un gruñido de agobio, el pequeño se limita a alejarse sin realizar grandes mímicas.
Todo ello explica por qué resulta difícil adivinar el carácter de los cachorros. El futuro comprador deberá conformarse con comprobar que tengan seguridad en ellos mismos y se comporten amistosamente con el ser humano. Sin embargo, en lo que se refiere a la aptitud para el trabajo, deberá fiarse de la genética y tomar como referencia el carácter de los padres.



■ ¿MACHO O HEMBRA?
Acerca del sexo circulan muchas habladurías y creencias infundadas. Antes de elegir recordemos los siguientes puntos:
•   Es cierto que general mente la hembra es más cariñosa y dócil que el macho.
•   No es cierto que la hembra deba tener obligatoriamente una camada.
•   Es bastante cierto que la diferencia de talla, corpulencia y estructura puede hacer que la hembra se adapte mejor a vivir en un pis o, aunque sobre este argumento la talla es mucho más determinante.
•   Es cierto que la hembra tiene dos periodos de celo al año y que pierde una cierta cantidad de sangre (este inconveniente puede paliarse con una braguita higiénica para no ensuciar la casa ); también es cierto que mientras le dura el celo atraerá a los perros del vecindario. Pero no es difícil contener los ardores de los pretendientes: normalmente basta con una severa reprimenda. El apareamiento requiere tiempo, libertad y una serie de preliminares: nunca se ha dado el caso de que un macho haya montado a una hembra al vuelo mientras el dueño la llevaba a pasear con la correa.
•   No es cierto que la hembra se escape de casa cuando está en celo: no le hace falta, los perros ya se encargan de acosarla. En cambio, el caso contrario es muy frecuente: si un macho percibe el olor de una hembra en celo (y en ciertos casos llega a percibi rlo a kilómetros de distancia), es muy fácil que se escape.
•   No es cierto que un macho represente una mejor inversión económica. Es verdad que algunos reproductores muy laureados montan previo pago un gran número de hembras y que el dueño obtiene suculent os beneficios. Pero el número de privilegiados es muy reducido. La mayor parte de propietarios de machos tienen que rogar a amigos, parientes y conocidos que accedan por lo menos una vez a una monta para su perro. En cambio, una perra mediocre podrá producir tranquilamente una camada al año, que el dueño podrá vender sin grandes problemas si no se excede en las pretensiones económicas. Una hembra no es para hacerse rico, pero permite tener una entrada de dinero fija.
La elección del color
Uno de los problemas que preocupa a muchas personas a la hora de elegir el perro es el color: ¿blanco, negro, sal y pimienta, plata?
Este criterio de elección es pésimo: las únicas valoraciones realmente importantes son las relativas al carácter y las aptitudes.
En el caso de los schnauzer enanos hay que admitir que las diferencias de color a veces van acompañadas de diferencias anatómicas bastante claras.

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