Los cíclidos
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Description

* Los cíclidos son peces muy especiales. ¿Cómo debe ser su acuario ideal? Con esta obra aprenderá a escogerlo, instalarlo, iluminarlo, airearlo,
calentar el agua y filtrarla.
* Sepa cómo se alimentan, qué cuidados requieren, cómo viven y cómo se reproducen.
* Aprenda a conocer los distintos géneros de cíclidos y las especies más interesantes y atractivas.
* En cada ficha encontrará informaciones muy útiles sobre la morfología del macho y de la hembra, el hábitat natural y la cría en el acuario adecuado para la especie (escondrijos, espacio para nadar, plantas recomendadas, etc.).
* También se facilitan consejos para favorecer la reproducción y los cuidados.
* Todas las fichas hacen referencia al grado de dificultad que supone la cría de esa especie, y se indica si es apta para el principiante o si requiere los cuidados de un experto.
Piero M. Bianchi, licenciado en veterinaria, ejerce su profesión en Milán, dedicándose a los animales de compañía. Alterna esta actividad con la de periodista en revistas de ámbito nacional, así como en programas de televisión y radio locales. Andrea Sperotti dirige un laboratorio de análisis químicos y microbiológicos. Desde niño se ha dedicado a los acuarios marinos y de agua dulce, centrando su interés en el estudio de los biotopos naturales desde la perspectiva bioquímica y en su reproducción en el acuario.

Sujets

Informations

Publié par
Date de parution 25 avril 2016
Nombre de lectures 1
EAN13 9781785259708
Langue Español
Poids de l'ouvrage 7 Mo

Informations légales : prix de location à la page 0,0150€. Cette information est donnée uniquement à titre indicatif conformément à la législation en vigueur.

Exrait

Piero M. Bianchi - Andrea Sperotti



LOS CÍCLIDOS
A pesar de haber puesto el máximo cuidado en la redacción de esta obra, el autor o el editor no pueden en modo alguno responsabilizarse por las informaciones (fórmulas, recetas, técnicas, etc.) vertidas en el texto. Se aconseja, en el caso de problemas específicos —a menudo únicos— de cada lector en particular, que se consulte con una persona cualificada para obtener las informaciones más completas, más exactas y lo más actualizadas posible. EDITORIAL DE VECCHI, S. A. U.

© Editorial De Vecchi, S. A. 2016
© [2016] Confidential Concepts International Ltd., Ireland
Subsidiary company of Confidential Concepts Inc, USA
ISBN: 978-1-78525-970-8

El Código Penal vigente dispone: «Será castigado con la pena de prisión de seis meses a dos años o de multa de seis a veinticuatro meses quien, con ánimo de lucro y en perjuicio de tercero, reproduzca, plagie, distribuya o comunique públicamente, en todo o en parte, una obra literaria, artística o científica, o su transformación, interpretación o ejecución artística fijada en cualquier tipo de soporte o comunicada a través de cualquier medio, sin la autorización de los titulares de los correspondientes derechos de propiedad intelectual o de sus cesionarios. La misma pena se impondrá a quien intencionadamente importe, exporte o almacene ejemplares de dichas obras o producciones o ejecuciones sin la referida autorización». (Artículo 270)

Índice


Introducción: ¿por qué un acuario?
Primera parte NOCIONES GENERALES
El acuario ideal para los cíclidos
La introducción de los cíclidos y el mantenimiento del acuario
Zoología, anatomía y fisiología de los peces
Etología de los cíclidos
Actividad reproductora de los cíclidos
La alimentación
Las enfermedades
Segunda parte LOS GÉNEROS Y LAS ESPECIES MÁS COMUNES
Introducción: ¿por qué un acuario?


Desde tiempos muy remotos, el hombre ha experimentado una gran fascinación por los misterios de la vida submarina, tal como atestigua la leyenda que narra cómo el emperador macedonio Alejandro Magno, que vivió en el siglo iv a. de C., se sumergió en el mar durante tres días y tres noches en un barril de cristal, o como demuestran los acuarios rudimentarios que fueron ideados por la civilización egipcia, o los viveros para la cría de peces que construyeron los antiguos romanos.
Las bases para la cría de peces ornamentales se sentaron en China en torno al siglo ix , con un milenio de anticipación con respecto a la difusión de esta práctica acuariofila con objetivos no científicos en Europa.
Sin embargo, hasta principios del siglo xx no se empiezan a ver acuarios equipados con mecanismos técnicos modernos (calentadores, aireadores, filtros, etc.), que, gracias al progreso, por un lado cada vez se han ido haciendo más exactos y sofisticados, y por otro han permitido que la acuariofilia se hiciera cada vez menos compleja y estuviera al alcance del gran público.


Observar un acuario garantiza tranquilidad y sosiego


En efecto, esta afición (que según algunos estudios es la más extendida en todo el mundo) es objeto de una imagen distorsionada, alimentada por una serie de tópicos, según los cuales el gran esfuerzo que requiere el mantenimiento de un acuario no se ve compensado por las pocas satisfacciones que produce; la complejidad es excesiva en relación con la escasa variedad y los costes son excesivamente elevados para un pasatiempo tan anacrónico. La consecuencia directa de todo esto es que se crea un temor que trunca el deseo instintivo de tener en casa un acuario habitado por peces ornamentales. No obstante, hay que reconocer que estas dudas tienen escaso fundamento, y deben ser desechadas porque hoy en día, gracias a la tecnología aplicada en la construcción de acuarios y a la evolución en la oferta por parte de la industria especializada, cualquier persona es capaz de instalar un acuario y de ocuparse de él sin demasiadas dificultades.
Por otro lado, no hay que olvidar el carácter ecologista y de interés por el medio ambiente que tiene esta afición: el hecho de que el delicado equilibrio que impera en el ecosistema de un acuario esté constantemente amenazado por la contaminación, sin duda nos ayudará a entender mejor la naturaleza y a protegerla, porque nos hará reflexionar sobre la importancia de los peligros ambientales que amenazan al medio natural.
Muy pocas aficiones presentan la característica de garantizar tranquilidad y sosiego. No es casual que se hayan realizado estudios sobre la conveniencia de instalar acuarios en hospitales y en clínicas dentales, con el objetivo de distraer y tranquilizar a los pacientes que están esperando. Se trata de una verdadera pet therapy (terapia relajante favorecida por la presencia de animales domésticos), un rincón de paz y de naturaleza en donde refugiarse para desconectar del ritmo de vida frenético de este final de milenio.
En otro orden de cosas, la inversión inicial y los costes de mantenimiento no son tan elevados como se podría pensar. Es interesante hacer constar que un acuario comporta un gasto más reducido que, por ejemplo, un perro. Además, en el caso del acuario, los animales siguen estando en su hábitat natural, y no se les exige que se adapten al nuestro.
Un acuario de agua dulce requiere solamente unos minutos al día, y algunas pequeñas operaciones que se han de realizar cada cierto tiempo; sin duda, el tiempo de dedicación es menor que en otras especies de animales de compañía.
En definitiva, ¿por qué no dejarse tentar por el acuario?


Las plantas son un elemento fundamental para el equilibrio biológico del acuario
Primera parte NOCIONES GENERALES
El acuario ideal para los cíclidos


Cómo elegirlo

El primer paso que tendrá que dar el acuariófilo neófito, decidido a recorrer el camino que lleva al apasionante mundo de los cíclidos, será el de elegir qué especie o especies criará en el acuario.
El primer impulso suele ser el de escoger en primer lugar la especie que nos resulta más atractiva a primera vista, para luego escuchar la opinión de los expertos sobre las posibles combinaciones con otras especies.
Sin embargo, resulta conveniente comenzar la aventura acuariófila con los peces más resistentes y menos problemáticos desde el punto de vista de la cría y el mantenimiento, sin tener demasiada prisa y teniendo en cuenta que esta afición debe cultivarse, y que ha de pasar un tiempo antes de que logremos que algunas especies se reproduzcan o antes de experimentar convivencias arriesgadas.
Al principio será inevitable que nos llevemos alguna desilusión; cuando se dé el caso, es importante descubrir las causas del error cometido, si es posible buscando el consejo de un experto.
No debemos olvidar que los peces son seres vivos, y que deberán sentirse en su nueva casa «como pez en el agua».
Por lo que respecta a las dimensiones del acuario, estas dependen en gran medida del espacio del que dispongamos.
Las dimensiones mínimas aconsejables para la cría de cíclidos son de 90 cm de longitud por 40 cm de anchura, para una capacidad de 150-200 litros (aunque para muchas especies el volumen de agua requerido es de 300-350 litros). En cualquier caso, es válida la regla según la cual cuanto más grande es el acuario, más fácil resulta mantener estable el equilibrio biológico y más simple es su mantenimiento. Asimismo, deberá disponer de todos los accesorios necesarios; no escatimaremos en la inversión inicial, y no tendremos prisa por llenarlo de todo tipo de peces.
Es preferible empezar con unos pocos ejemplares de pequeñas dimensiones (los peces crecen continuamente, aunque a ritmo lento), y aprender a observarlos día a día, valorando los progresos y obteniendo, de esta manera, continuas satisfacciones.


Pecera en construcción


Pecera vacía


Dónde colocarlo

Una vez elegido el acuario, hay que determinar el lugar en donde lo instalaremos. Esta decisión será definitiva y previa a la compra, ya que cambiarlo luego de lugar comportaría muchas complicaciones, por no decir que sería imposible.
En primer lugar, el sitio en cuestión debe disponer de una toma de corriente; en cambio, no es indispensable que se encuentre cerca de una ventana, puesto que la iluminación ya forma parte de la propia estructura.
Es conveniente no instalarlo en las proximidades de una fuente de calor, o cerca de un lugar muy polvoriento o en donde se suela fumar. También podría tener efectos perjudiciales una exposición solar excesivamente prolongada.
El sitio ideal es un rincón tranquilo, resguardado, pero que quede bien a la vista y que no esté a contraluz (porque se podrían ver alteradas las cualidades estéticas y cromáticas), alejado de ruidos, electrodomésticos e instrumentos eléctricos en general, especialmente si originan vibraciones intensas.
Las personas que acostumbran a cambiar frecuentemente los muebles de sitio deberán saber que un acuario no puede ser considerado como un mueble. Cualquier desplazamiento puede repercutir negativamente en el conjunto del ecosistema, sin contar ya el esfuerzo que tendríamos que hacer para moverlo, a causa del peso de las paredes de cristal macizo de la pecera.
Por último, es fundamental que la base de apoyo tenga las características apropiadas: deberá ser horizontal, resistente y estable; al mismo tiempo, no dificultará las operaciones de mantenimiento.


En una sala muy espaciosa, el acuario puede servir de elemento separador


Dos peceras colocadas en ángulo de 90° pueden decorar un rincón


Existen varios tipos de soportes para acuarios de todas las medidas, desde los más simples de metal hasta los más elaborados de madera tratada


El fondo

El material que se coloca en el fondo del acuario no es meramente decorativo, sino que desempeña varias funciones. Por esta razón, deberá seleccionarse siguiendo unos criterios básicos.
En primer lugar, sirve de soporte sólido en el que se apoyarán instrumentos y decorados.
En segundo lugar, favorece la presencia de las bacterias que descomponen, cuya importancia es fundamental para el correcto equilibrio biológico de la pecera.
En tercer lugar, permite que las plantas (sobre todo las provistas de raíces) se puedan adherir y fijar fuertemente, y al mismo tiempo hace que dispongan de una discreta reserva nutritiva. No debemos olvidar que las plantas acuáticas ayudan a crear un ambiente más natural y estable desde el punto de vista de la calidad del agua, y producen un agradable impacto visual.
Tampoco debe pasarse por alto la función que desempeñan como filtros del agua.
Finalmente, el material del fondo es un elemento importantísimo para la reconstrucción del biotopo (hábitat) natural, en parte también porque muchas especies ponen los huevos en hoyos excavados en el fondo, por lo cual la elección de un tipo u otro se convierte en un factor que determina las posibilidades de éxito de la reproducción.
La tierra del fondo de un acuario habitado por cíclidos no debe alterar las propiedades químicas y físicas del agua, y por lo tanto deberá ser preferiblemente neutra.
Es importante también el tamaño y el grosor de las partículas que integran el material que constituye el fondo, que dependerán de las especies de cíclidos que vivan en el acuario.
Teniendo en cuenta la posibilidad de utilizar un suelo mixto (en los comercios se encuentran fácilmente muestras a base de mantillo, arcilla, turba, etc.), que en la práctica se utilizan poco, veamos cuáles son los tipos de materiales que se emplean con más frecuencia.
La arena de cantera contiene elementos y principios que, si no se eliminan lavándola, perjudicarían a los peces. La arena fina (la de color muy claro) también hay que descartarla, porque forma un aglomerado demasiado compacto que no deja circular libremente el aire y el agua. La consecuencia es que se produce fácilmente falta de oxígeno, lo que comporta un olor desagradable que emana del fondo y hace que las hojas jóvenes sufran malformaciones. La arena de mar no es en absoluto adecuada para el acuario de agua dulce. Deberá evitarse introducir en la pecera material calcáreo: los cambios químicos que provocaría en el agua serían peligrosos para los peces tropicales en general, y para los cíclidos en particular. Los materiales más adecuados son la arena de río de grano grueso y la arena de cuarzo, que pueden mezclarse también a partes iguales.
Como ya hemos visto, la elección del material con el que se recubrirá el fondo de la pecera depende de la especie de cíclidos que se quiera albergar y del conocimiento del hábitat natural en donde los peces viven habitualmente.
En efecto, hay cíclidos que prefieren litorales en donde abundan las piedras, otros que permanecen en profundidades rocosas, y otros que necesitan un fondo arenoso. También puede ocurrir a menudo que nos encontremos con especies que viven en aguas situadas en litorales de transición, en donde hay fango, guijarros o materia vegetal en descomposición.
En cualquier caso, es preferible no procurarse uno mismo la tierra del fondo, sino comprarla en una tienda especializada, ya que de este modo se evitará la presencia de organismos, residuos orgánicos, sustancias contaminantes, etc., que podrían alterar el ecosistema.
El material del fondo se lava con agua (varias veces hasta obtener una agua clara y limpia), antes de introducirlo en la pecera. En este sentido, hay que recordar que es importantísimo no utilizar para esta tarea ningún tipo de detergente.
La disposición ideal del material del fondo en el acuario contempla una leve inclinación en sentido anteroposterior, gracias a la cual se puede observar mejor la vida en él y eliminar más fácilmente los residuos orgánicos. Por lo tanto, habría que disponer un estrato de 5-7 cm en la parte anterior y de 8-10 cm en la posterior, preferiblemente formando otras ondulaciones de agradable efecto visual.
Podemos aprovechar el momento en que colocamos la tierra o la redistribuimos para añadir un abono específico para las plantas.


Grava cuarcífera


Grava de grano fino


Los accesorios

Los adornos y los accesorios de un acuario no tienen simplemente la función de crear un paisaje de fondo: sirven para que el hábitat de los peces sea más natural, para crear zonas resguardadas y escondrijos.
Es importante tener en cuenta que estos escondrijos proporcionan seguridad a los peces, que de esta manera se comportan con menos timidez; el resultado es que los podemos ver nadar con más frecuencia por todo el acuario.
Otra utilidad de los accesorios es ocultar algunos elementos indispensables para la vida del ecosistema, pero que desde el punto de vista estético rompen con el conjunto, como pueden ser, por ejemplo, tubos o bombas.
En la decoración de acuario interviene en gran medida la fantasía, pero no deben pasarse por alto algunos detalles importantes.
Las rocas y las piedras podemos cogerlas de la naturaleza, o bien podemos adquirirlas en una tienda especializada. En el primer caso, tendremos que hervirlas para evitar problemas a los peces; en el segundo, deberemos dirigirnos a un comerciante de confianza.
En cualquier caso, evitaremos las rocas calcáreas (que con el tiempo tienden a disolverse en el agua y alteran peligrosamente sus valores de pH y dureza) y las rocas que contengan sales metálicas, que al dispersarse por el medio líquido pueden ser motivo de intoxicación.
Las rocas más utilizadas en acuariofilia son la pizarra, las areniscas, los cuarzos, los granitos, los espatos de flúor, los basaltos y la llamada madera silícea.
Es conveniente limar y redondear las aristas cortantes y los ángulos vivos; asimismo, las rocas, las piedras y los guijarros se pueden trabajar para darles formas más cautivadoras, en consonancia con el ambiente que se haya creado.
La madera natural no es aconsejable debido a las modificaciones que sufre en el agua y por ser una fuente potencial de contaminación.


La madera silícea puede sustituir a la madera natural


Pecera parcialmente preparada con madera silícea, arena de fondo y rocas


Piedra para decoración


Es preferible recurrir a la ya citada madera silícea, que se vende en los comercios especializados.
Si pese a todo queremos utilizar madera natural, las ramas, los tallos y las raíces tienen que ser hervidos y dejados en remojo durante un periodo largo de tiempo para depurarlos totalmente de los principios que pueden perjudicar a los animales del acuario.
Este proceso es aplicable a todos los objetos decorativos que se desee introducir en la pecera. El lavado, el enjuague y la puesta en remojo preventiva durante algunos días son requisitos indispensables para garantizar la salud de los habitantes del acuario aunque se introduzcan objetos procedentes del exterior.
En cuanto a los demás accesorios empleados normalmente, en las tiendas especializadas podemos encontrar de todo: como ya hemos dicho anteriormente, puede darse rienda suelta a la fantasía, siempre que se acompañe de buen gusto y de un mínimo de racionalidad arquitectónica.
No hay que olvidar que algunos de los objetos del acuario pueden tener una importancia determinante para la actividad reproductora de ciertos cíclidos. En efecto, hay especies que ponen los huevos debajo del sustrato natural (piedras, rocas, etc.) o en escondrijos y cavidades, con lo cual, si no los encuentran en la pecera, se puede impedir la reproducción de estos peces.


Las plantas

La presencia de plantas en un acuario, además de crear un efecto visual agradable y natural, juega un papel importante en el mantenimiento del equilibrio biológico del ecosistema.
Pero, por desgracia, el cultivo de plantas acuáticas no es nada fácil y comporta dificultades mayores que la propia cría de peces. Esto no significa que mantener con éxito ejemplares resistentes dentro del acuario sea complicado o desaconsejable, pero será inevitable que nos llevemos alguna desilusión.
Para cuidar un acuario lleno de plantas sanas y vigorosas, además de contar ya con una experiencia básica, necesitaremos una instalación de anhídrido carbónico que nos supondrá un cierto desembolso, y que a la vez requerirá un paciente trabajo de regulación y un control constante de las condiciones bioquímicas del agua.

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