Elegir, cultivar y conservar las plantas aromáticas
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Description

Este libro no pretende ser un censo de todas las plantas aromáticas existentes. Se ha realizado una selección de veinticinco especies, las suficientes para que disfruten las papilas gustativas. Más vale entregarse al cultivo de pocas especies y conocer a la perfección sus exigencias, pues como dice el refrán, «quien mucho abarca, poco aprieta». Para iniciarse en un primer año de cultivo, existe libertad a la hora de elegir las plantas que se deseen. La colección de plantas aromáticas puede ir aumentando año tras año en función de los éxitos que se obtengan y de los sabores que más agraden.
En la primera parte de esta guía aparecen muchos consejos referentes al sembrado, la plantación, el mantenimiento, el tamaño, los métodos biológicos de lucha contra las enfermedades y parásitos, la fertilización natural, la multiplicación, la cosecha y la conservación.

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Informations

Publié par
Date de parution 22 octobre 2018
Nombre de lectures 4
EAN13 9781644616086
Langue Español
Poids de l'ouvrage 10 Mo

Informations légales : prix de location à la page 0,0012€. Cette information est donnée uniquement à titre indicatif conformément à la législation en vigueur.

Exrait

Pierrick Le Jardinier





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aromáticas





EDITORIAL DE VECCHI
A pesar de haber puesto el máximo cuidado en la redacción de esta obra, el autor o el editor no pueden en modo alguno responsabilizarse por las informaciones (fórmulas, recetas, técnicas, etc.) vertidas en el texto. Se aconseja, en el caso de problemas específicos —a menudo únicos— de cada lector en particular, que se consulte con una persona cualificada para obtener las informaciones más completas, más exactas y lo más actualizadas posible. EDITORIAL DE VECCHI, S. A. U.
Agradecemos muy especialmente a Graines Baumaux y a Établissementas Taugourdeau las fotografías que nos han cedido para esta obra.
Fotografías de la cubierta de © Jardiathèque/D.R.
Traducción de Rosa Martínez Alfaro.
© Editorial De Vecchi, S. A. 2018
© [2018] Confidential Concepts International Ltd., Ireland
Subsidiary company of Confidential Concepts Inc, USA
ISBN: 978-1-64461-608-6
El Código Penal vigente dispone: «Será castigado con la pena de prisión de seis meses a dos años o de multa de seis a veinticuatro meses quien, con ánimo de lucro y en perjuicio de tercero, reproduzca, plagie, distribuya o comunique públicamente, en todo o en parte, una obra literaria, artística o científica, o su transformación, interpretación o ejecución artística fijada en cualquier tipo de soporte o comunicada a través de cualquier medio, sin la autorización de los titulares de los correspondientes derechos de propiedad intelectual o de sus cesionarios. La misma pena se impondrá a quien intencionadamente importe, exporte o almacene ejemplares de dichas obras o producciones o ejecuciones sin la referida autorización». (Artículo 270)
Índice
Introducción
Algunos consejos para el cultivo de las plantas aromáticas
De la preparación del suelo a la plantación
La preparación del suelo
Los sembrados
Métodos tradicionales
Nuevos métodos
Las plantaciones
Mantenimiento
¡Luchad, pero biológicamente!
¡Podad sin remordimientos!
¡Fertilizad con productos naturales!
¡Multiplicad… dividiendo!
Esqueje de especies herbáceas
División de especies leñosas
Cosechad el fruto del esfuerzo realizado
Reservas de sol para el invierno
Secado al aire libre
Secado al horno
Conservación en aceite o en vinagre
Conservación en azúcar o en sal
Conservación en frío
Diversos acondicionamientos de plantas aromáticas
Un jardín sencillo de estilo medieval
Un jardín aromático de estilo renacentista
Una rueda rústica de plantas medicinales
Macizos decorativos en el huerto o sobre césped
En la cocina, al alcance de la mano
Jardín suspendido en un balcón
Las plantas aromáticas
Eneldo
Anís verde
Albahaca
Borraja
Perifollo
Cebollino
Coriandro
Comino
Estragón
Hinojo
Laurel
Lavanda
Apio
Mejorana
Melisa
Menta
Acedera
Perejil
Rábano blanco
Romero
Ajedrea
Salvia
Serpol
Tomillo
Del huerto al plato
Tapas
Cubos de salvia
Tostadas con tomillo
Sopas
Sopa al estragón
Sopa aromatizada con acedera
Sopa de hinojo y mijo
Sopa de pisto a la albahaca
Pasta
Mariposas al romero
Pasta fresca a la menta
Pasta fresca a la naranja y perejil
Licores
Licor amargo de hierbas
Agua de San Andrés
Licor de anís
Licor de albahaca
Licor a las mil hierbas
Licor de melisa
Licor de salvia
Aromas, conservas y condimentos
Mermelada a la menta
Hinojos en aceite
Aceite a la albahaca
Aceite a las hierbas
Laurel seco
Mezcla de aromáticas secas
Raíces de rábano al vinagre
Vinagre a las hierbas
Anexos
Jardines para visitar
Direcciones útiles de Internet
Bibliografía
Introducción
A Swanahilde, que me apoyó fielmente
durante la redacción de este manuscrito…
Muchas recetas de cocina utilizan hierbas aromáticas frescas como el perejil, el tomillo, la melisa, la salvia, la ajedrea, el romero, etc. Ahora bien, las hierbas aromáticas que se compran en el mercado o en las grandes superficies han dejado de ser frescas, pues han transcurrido muchos días desde que fueron cosechadas. Es evidente que pueden utilizarse las hierbas aromáticas secas o en polvo, pero ya han perdido parte de su sabor y sus vitaminas. De ahí la idea de escribir este libro, para sugerir al lector la mejor solución para que tenga plantas aromáticas frescas al alcance de la mano: cultivándolas en casa.
No debe pensarse que este libro está dirigido exclusivamente a los propietarios de grandes jardines. Al avanzar en su lectura, se observará que el simple alféizar de una ventana o un minúsculo balcón son suficientes para dedicarse al cultivo de estas joyas de la fitoaromacultura. También es cierto que aunque uno disponga de un pequeño huerto, seguro que ahorra dinero disponiendo las macetas de sus plantas aromáticas cerca de la ventana de la cocina.
Este libro no pretende ser un censo de todas las plantas aromáticas existentes. Se ha realizado una selección de veinticinco especies, las suficientes para que disfruten las papilas gustativas. Más vale entregarse al cultivo de pocas especies y conocer a la perfección sus exigencias, pues como dice el refrán, «quien mucho abarca, poco aprieta». Para iniciarse en un primer año de cultivo, existe libertad a la hora de elegir las plantas que se deseen. La colección de plantas aromáticas puede ir aumentando año tras año en función de los éxitos que se obtengan y de los sabores que más agraden.
En la primera parte de esta guía aparecen muchos consejos referentes al sembrado, la plantación, el mantenimiento, el tamaño, los métodos biológicos de lucha contra las enfermedades y parásitos, la fertilización natural, la multiplicación, la cosecha y la conservación.
En la segunda parte se desarrollan las fichas de las plantas indispensables para elaborar platos e infusiones: nombre, descripción, periodo de siembra, preferencias de suelos y de exposición solar, uso, multiplicación, periodo de recogida, etc.
Para finalizar, en la tercera parte aparecen algunas recetas de cocina fáciles de elaborar que permitirán explotar al máximo los múltiples sabores de las plantas aromáticas que se habrán aprendido a cultivar, mantener y cuidar a lo largo del libro. No obstante, si existe alguna duda sobre la identificación o el empleo de una planta aromática, no debe dudarse en pedir la opinión de un farmacéutico.
Algunos consejos para el cultivo de las plantas aromáticas


Lavanda y romero. © P. Fernandes/L’Ami des jardins
De la preparación del suelo a la plantación
Como se irá comprobando a medida que se avance en la lectura de este libro, hacer que crezcan la mayoría de las plantas aromáticas es fácil, salvo raras excepciones. En realidad, se trata de plantas que pueden confiarse a los jardineros principiantes de todas las edades. La mayoría de las especies prefieren una exposición bastante soleada, lo que se asemeja al monte bajo donde crecen en estado salvaje. El sol es necesario para que produzcan el máximo de su esencia aromática, aunque algunas especies se conforman con una exposición semisoleada, como el perejil, por ejemplo. En cuanto al suelo, suelen adaptarse mejor, por lo general, a una tierra ligeramente alcalina, rica en humus y sin agua estancada. En condiciones extremas, tolerarán mejor una tierra seca que un suelo demasiado húmedo, pues este último puede causar la putrefacción de las raíces. La preparación del suelo antes de la siembra es muy importante. Tiene como objetivo prepararlo y mullirlo suprimiendo las piedras y las raíces de las malas hierbas. No debe creerse que saltarse esta etapa ahorra tiempo, ya que posteriormente nos tendremos que pasar obligatoriamente mucho tiempo quitando la hierba a mano. ¡Tratar químicamente las plantas que se pretenden utilizar para consumir sería una aberración! (Este no es el mismo caso que el de las especies que se venden secas o en polvo en las grandes superficies, puesto que la mayoría de las veces proceden de cultivos industriales que han sido tratados con una gran cantidad de herbicidas: asulam, fenolaxina, monalida, linurón, prometrina, lenacil, fenmedifam, etc., sin hablar de los productos perjudiciales que facilitan la recogida por medio de máquinas). Precisamente por esta razón, uno elige cultivar sin pesticidas ni abonos químicos sus propias plantas aromáticas. En cualquier caso, hay que asegurarse de que las plantas que se compran en una floristería o en un mercado no hayan sido tratadas químicamente. Hay que evitar las compras de plantas aromáticas en grandes superficies, porque a menudo han crecido en invernaderos y no sobreviven más de unas semanas fuera de ellos. Otra manera de encontrar plantas aromáticas robustas y sanas puede consistir en buscar en los mercados populares o en las fiestas de plantas que celebran los productores de la región. Habría que preguntarles si practican agricultura biológica y cuáles son los productos que utilizan para tratar sus cultivos. Si se tienen dudas, es aconsejable ir a visitar sus plantaciones. Si trabajan «limpiamente», utilizando sólo fertilizantes orgánicos y tratamientos naturales, os las enseñarán y os recibirán encantados.
La preparación del suelo
El cultivo de las plantas aromáticas se asemeja al de las verduras y necesita una buena preparación del suelo. Hay que empezar arando el suelo para airearlo e incorporar el estiércol bien descompuesto o el compost, que deberá aplicarse sobre el suelo en una capa fina y regular antes de labrar. La época ideal para hacerlo es el otoño, ya que permite que los grandes terrones de tierra exploten bajo la acción del frío y que el abono orgánico se asimile mejor. Si no se dispone de arado, se puede utilizar una motobobinadora. En su defecto, una pala o una horca de cavar serían suficientes. A continuación, hay que pensar en pasar un rastrillo para eliminar las piedras y las raíces de las malas hierbas y mullir la tierra. La profundidad del labrado dependerá de la tierra arable del huerto que se tenga: máximo 20 cm. Algunos jardineros perfeccionistas practican posteriormente la nivelación del suelo, pero no es indispensable, las plantas aromáticas están acostumbradas a la vida dura del monte. En lo que respecta a la exposición al sol, no debe creerse que a todas las plantas aromáticas les gusta estar a pleno sol. La mayoría, originarias de países mediterráneos, como la salvia, la lavanda, el tomillo, el serpol o el romero, requieren un clima suave y una fuerte exposición al sol. Pero hay excepciones, es decir, hay plantas que prefieren una exposición semisoleada, como por ejemplo el perifollo, la menta o el perejil. Pida información al vendedor o lea con mucha atención los cuidados que necesitan las plantas en las fichas que acompañan a las semillas que se compran.


El coriandro requiere una exposición soleada y al abrigo de las corrientes. © Ph. Ferret/L’Ami des jardins
Los sembrados
Aunque resulta más difícil conseguir una plantación a partir de sembrados preparados que por medio de una siembra directa de las plantas, los sembrados preparados son un medio económico de empezar una colección de plantas aromáticas. (Más adelante veremos que hay nuevos tipos de simientes que permiten que los sembrados sean menos aleatorios). Una vez que la tierra se ha mullido bien, se ha refinado y fertilizado, ya está lista para acoger a las pequeñas semillas que deberán germinar. Con toda la razón se suele hablar de un «lecho» de semillas, pues esta operación requiere mucha suavidad y paciencia. La profundidad de enterramiento de las semillas depende generalmente del tamaño de los granos. Cuanto más grandes sean, más enterrados deberán estar. Pero estas variaciones se realizan a pocos centímetros de profundidad. En caso de duda es mejor no enterrar las semillas excesivamente, ya que correrían el riesgo de asfixiarse, lo que impediría la germinación.


Plantación de semillas. © P. Fernandes/L’Ami des jardins
Métodos tradicionales
•   Sembrado directo: se trata de sembrar las simientes en su emplazamiento definitivo. Hay muchas plantas aromáticas que se siembran así porque no soportan ser replantadas o trasplantadas. Esta técnica presenta menos riesgo que la segunda, pero supone mayor gasto en la compra de semillas, ya que se siembra más tupido y hay que eliminar algunas plantas que están demasiado juntas (aclareo).
•   Sembrado en vivero: este método consiste en sembrar las plantas en un lugar provisional (un pequeño invernadero, bajo un techado, en un rincón del jardín), en una especie de guardería de semillas antes de replantarlas a continuación en el lugar adecuado. Esta técnica se dirige únicamente a las especies con raíces que pueden aguantar que se las trasplante, como la melisa.
Este método permite la posibilidad de ganar tiempo en los cultivos directos, ya que se realiza en un lugar climatizado (apartamento, casa, invernadero, por ejemplo) cuando en el exterior, en un lugar frío, el hielo lo impide. Además, es más fácil preparar el sustrato del «vivero-guardería», cuyo volumen es menor que la tierra del huerto, de manera que se favorece el arraigo de las raíces endebles: mezcla de tierra, desinfección contra enfermedades, supresión de las raíces adventicias, etc.
Nuevos métodos
Para hacer que los sembrados no dependan tanto de la suerte, algunos productores han tenido la idea de crear las condiciones que disminuyen las causas de los fracasos. Para el principiante que tenga miedo de fracasar con su plantación de aromáticas, estos productores les ayudarán a ganar confianza.

Consejo
Cualquiera que sea el tipo de sembrado (directo o en vivero) que elijáis, no olvidéis aplastar la tierra (con una tablilla) y regar como si cayera una lluvia fina. En vivero, airead de vez en cuando las plántulas para evitar que se pudran por exceso de vapor de agua.
A los principiantes se les aconseja que las primeras veces se decidan por plantas ya conocidas y fáciles de cultivar, como el eneldo, el cebollino, el tomillo, la salvia, la albahaca, etc. El perejil requiere un poco más de paciencia debido a su lentitud para germinar.
Cinta de semillas
Una vez que el suelo está bien preparado y mullido, bastará con desenrollar la cinta que contiene las simientes, colocarla en el suelo, recubrirla con una fina capa de tierra y regarla. Posteriormente no se necesitará practicar el aclareo, porque con esta cinta las plantas se sitúan directamente a la distancia adecuada. De esta manera no se malgastan semillas y se ahorra tiempo. Cada devanadera contiene una cinta de cinco metros con la que se puede rellenar fácilmente un huerto o una jardinera. Por ahora sólo están comercializadas tres especies de plantas aromáticas en forma de cinta de semillas (albahaca, cebollino y perejil), pero esta gama irá aumentando con el tiempo. Hay que señalar que algunas verduras y flores también se pueden cultivar así. A continuación se exponen algunos consejos para tener éxito en el sembrado con cintas de semillas de estas tres especies:
Albahaca
•   De marzo a junio cortad a la longitud deseada la cinta.
•   Colocad la cinta en la tierra del huerto bien mullida en un emplazamiento soleado. (Si sólo se dispone de un balcón, colocad la cinta en una jardinera que contenga mantillo).
•   Recubrid la cinta co n una capa de tierra en el huerto o de mantillo en la jardinera.
•   Regad inmediatamente con una regadera de salida fina de agua (una regadera con agujeros de salida de agua grandes o un chorro de agua sería demasiado violento y se correría el riesgo

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