La reproducción por esquejes
72 pages
Español

Vous pourrez modifier la taille du texte de cet ouvrage

La reproducción por esquejes , livre ebook

-

Obtenez un accès à la bibliothèque pour le consulter en ligne
En savoir plus
72 pages
Español

Vous pourrez modifier la taille du texte de cet ouvrage

Obtenez un accès à la bibliothèque pour le consulter en ligne
En savoir plus

Description

La reproducción por esquejes es una técnica sencilla de multiplicación de las plantas que forma parte de las técnicas de jardinería tradicionales y que incluso las personas menos experimentadas pueden llevar a cabo sin ninguna dificultad. No obstante, la reproducción por esquejes se complica cuando queremos aplicarla indistintamente a todas las especies vegetales. Esta obra, técnica y práctica a la vez, le permitirá conocer los factores que hay que tener en cuenta antes de empezar la operación de la reproducción por esquejes. Le enseñará, paso a paso, cómo y en qué época del año se debe intervenir, qué parte de la planta conviene extraer, cómo se preparan los esquejes, el empleo de las hormonas de enraizamiento, la plantación en cubiletes. Gracias a esta obra sumamente instructiva, usted descubrirá las diferentes técnicas para multiplicar no sólo sus geranios y claveles, sino también numerosas plantas con flores, plantas crasas y arbustos. Este libro le ofrece la oportunidad de embellecer su jardín o balcón reproduciendo una planta del jardín de sus amigos de la que se ha enamorado.

Sujets

Informations

Publié par
Date de parution 27 février 2019
Nombre de lectures 0
EAN13 9781644615614
Langue Español
Poids de l'ouvrage 16 Mo

Informations légales : prix de location à la page 0,0300€. Cette information est donnée uniquement à titre indicatif conformément à la législation en vigueur.

Exrait

A. Colombo





LA REPRODUCCIÓN
POR ESQUEJES






EDITORIAL DE VECCHI
A pesar de haber puesto el máximo cuidado en la redacción de esta obra, el autor o el editor no pueden en modo alguno responsabilizarse por las informaciones (fórmulas, recetas, técnicas, etc.) vertidas en el texto. Se aconseja, en el caso de problemas específicos —a menudo únicos— de cada lector en particular, que se consulte con una persona cualificada para obtener las informaciones más completas, más exactas y lo más actualizadas posible. EDITORIAL DE VECCHI, S. A. U.
Fotografías del autor salvo donde se indica otra procedencia.
Ilustraciones de D. Cazzulani.
© Editorial De Vecchi, S. A. 2018
© [2018] Confidential Concepts International Ltd., Ireland
Subsidiary company of Confidential Concepts Inc, USA
ISBN: 978-1-64461-561-4
El Código Penal vigente dispone: «Será castigado con la pena de prisión de seis meses a dos años o de multa de seis a veinticuatro meses quien, con ánimo de lucro y en perjuicio de tercero, reproduzca, plagie, distribuya o comunique públicamente, en todo o en parte, una obra literaria, artística o científica, o su transformación, interpretación o ejecución artística fijada en cualquier tipo de soporte o comunicada a través de cualquier medio, sin la autorización de los titulares de los correspondientes derechos de propiedad intelectual o de sus cesionarios. La misma pena se impondrá a quien intencionadamente importe, exporte o almacene ejemplares de dichas obras o producciones o ejecuciones sin la referida autorización». (Artículo 270)
Í NDICE
I NTRODUCCIÓN
Principios de la reproducción por esquejes
¿Qué es la reproducción por esquejes?
Por qué elegir la reproducción por esquejes
De dónde extraer los esquejes
Cuándo extraer los esquejes
Cómo conservar los esquejes
Algunas reglas generales
Materiales y herramientas
T ÉCNICAS DE LA REPRODUCCIÓN POR ESQUEJES
Esquejes herbáceos
Esquejes semileñosos
Esquejes leñosos
Esquejes foliares
Esquejes de raíz
Esquejes de plantas crasas
M ANTILLOS DE LA REPRODUCCIÓN POR ESQUEJES
Características de los mantillos
Cubiletes y modos de trasplante
F ACTORES QUE INFLUYEN EN EL ENRAIZAMIENTO
Edad fisiológica
Tratamientos específicos
L AS CONDICIONES FAVORABLES PARA LA REPRODUCCIÓN Y SU GESTIÓN
Los invernaderos
Las cajas de reproducción
Las cubiertas de protección
Los entornos favorables
L A GESTIÓN DE LOS CULTIVOS DE REPRODUCCIÓN POR ESQUEJES
Aclimatación
Trasplante y colocación en el tiesto
L A PREVENCIÓN DE ENFERMEDADES
Moho del cuello
Moho gris
Verticilosis
Bacteriosis
Enfermedades víricas
Tabla recapitulativa de la reproducción por esquejes
G LOSARIO
I NTRODUCCIÓN
La reproducción por esquejes es una de las formas de multiplicación vegetativa más utilizadas tanto por los aficionados como por los profesionales de la jardinería. Si se siguen algunas reglas simples, la reproducción por esquejes garantiza unos buenos resultados con un coste relativamente bajo. Esta técnica puede aplicarse en plantas herbáceas o leñosas, de tamaño grande o pequeño. Asimismo, permite ahorrar tiempo, porque no es necesario esperar a que las plantas alcancen la madurez sexual para obtener resultados satisfactorios, incluso si se aplica a sujetos jóvenes. Además, en comparación con la multiplicación por semillas, la reproducción por esquejes no requiere una estacionalidad tan larga, ya que se puede llevar a cabo a lo largo de todo el año y no sólo en primavera, como ocurre en general con la siembra.
La reproducción de plantas con caracteres idénticos a los de la planta madre es otra de las ventajas de la multiplicación por esquejes, que es una de las formas más simples de multiplicación vegetativa. Esta técnica permite seleccionar las mutaciones naturales o inducidas de una planta —la variedad, los diferentes colores de las hojas o de las flores, etc.— y transmitir estas características a las generaciones siguientes, obteniendo así una variedad particular de la planta.
Gracias al avance de los conocimientos científicos y técnicos, el porcentaje de éxito es cada vez más elevado, incluso en las especies que antes se consideraban «difíciles» de multiplicar. Actualmente conocemos cuáles son los parámetros más favorables en cuestión de temperatura, humedad y luminosidad para la mayoría de las plantas; el uso de hormonas de reproducción por esquejes constituye una ayuda valiosa para numerosas especies y variedades; y los profesionales utilizan algunas técnicas particulares como la micropropagación y la microrreproducción. Todo ello permite conseguir mejores resultados.
Cabe recordar, sin embargo, que esta forma de multiplicación no es válida para todas las plantas: los esquejes de ciertas plantas arraigan con mucha dificultad o lentitud; otras presentan una multiplicación por semillas tan fácil, rápida y económica que la reproducción por esquejes resulta innecesaria o contraproducente (es el caso de las plantas ornamentales o de la mayoría de las hortalizas).
En definitiva, esta técnica permite aprender a conocer las exigencias, las debilidades y los puntos fuertes de las plantas para poder obtener los mejores resultados tanto en casa como en el jardín, en el balcón o en una terraza.


Una bandeja alveolar de esquejes de Impatiens «Nueva Guinea»
Principios de la reproducción por esquejes
La reproducción por esquejes es la forma más conocida de multiplicación vegetativa. Se trata de una forma de multiplicación en la cual no interviene la fecundación sexual, a diferencia de la multiplicación por gametos o por siembra. Entre las otras formas de multiplicación vegetativa encontramos la multiplicación por acodo o el injerto. La reproducción sexuada (por gametos) se basa en el procedimiento de la meiosis celular, donde se forman las células sexuales. En la meiosis, el patrimonio genético de los progenitores se divide en dos: cada célula de polen (macho) o cada ovocito (hembra) contiene únicamente la mitad del patrimonio genético de un progenitor. La fecundación, con frecuencia entre plantas de una misma especie, más raramente entre plantas de géneros distintos, se produce gracias al efecto del viento, a la actividad de ciertos insectos o animales e, incluso, a la intervención del hombre. La fecundación, de donde proviene la formación de las semillas, permite que los genes de los progenitores contenidos en los gametos creen una nueva asociación: un carácter se transmitirá con seguridad a la descendencia si los progenitores son homocigóticos o genéticamente iguales para este carácter. De lo contrario, y es lo que ocurre con más frecuencia, si los progenitores son heterocigóticos o genéticamente diferentes, su descendencia podrá manifestar ese carácter de forma diferente, según la manera en que los genes de los padres se hayan asociado y la dominancia o la recesividad del carácter. Los vástagos que proceden de la unión de plantas de una misma especie, pero que presentan caracteres diferentes, o aquellos que proceden de especies diferentes del mismo género, se llaman híbridos. Los híbridos procedentes de progenitores de una misma especie (híbridos interespecíficos) son, en general, fértiles, mientras que los híbridos procedentes de especies diferentes del mismo género son estériles. La reproducción sexuada permite, por tanto, la transmisión de una gran variedad de genotipos. Estéticamente, los descendientes pueden parecerse de manera más o menos evidente a uno u otro progenitor: cuando las nuevas plantas presentan características muy diferentes obtenemos, gracias a esa variabilidad, una nueva variedad. Las nuevas variedades también pueden obtenerse en la naturaleza, pero cuando son el resultado de una intervención humana se denominan cultivar (del inglés cultivated variety ). Sin embargo, si posteriormente deseamos multiplicar la nueva variedad, no podremos utilizar la reproducción sexuada, es decir, por siembra (a excepción de los híbridos de primera generación procedentes de líneas puras), sino que deberemos utilizar la multiplicación vegetativa (esquejes, injertos, acodos, etc.), que ya no tendrá su base en la meiosis, sino en la mitosis, donde los cromosomas se reproducen sin crear nuevas asociaciones. El patrimonio genético del progenitor se transmite entonces a las células «hijas», con todas sus características estéticas y una gran uniformidad a nivel morfológico.
¿Qué es la reproducción por esquejes?
La reproducción por esquejes consiste simplemente en extraer una parte de la planta —normalmente el tallo o la rama, pero también las hojas, las raíces o algunos órganos particulares— para que, manteniéndola en las condiciones adecuadas e incluso sometiéndola a ciertos tratamientos, desarrolle las partes que le faltan y forme una nueva planta. Como se trata de una forma de multiplicación vegetativa, la nueva planta presenta casi siempre unos caracteres idénticos a los de la planta de la cual procede. Algunas veces pueden producirse ciertas excepciones, como en el caso de los esquejes en los que asistimos a «retornos» a la especie o a la variedad original: ciertos esquejes abigarrados, por ejemplo, pueden producir plantas con hojas verdes, como ocurre con la Sansevieria , cuya coloración característica en el margen de las hojas no se transmite mediante la reproducción por esquejes sino únicamente por siembra. En el caso de las plantas dioicas (aquellas que tienen en un mismo individuo únicamente flores machos o sólo hembras), el sexo de la planta también forma parte de los caracteres conservados por la multiplicación vegetativa. Por consiguiente, de esquejes procedentes de un individuo hembra se obtendrán plantas hembra, y viceversa, lo cual es un factor importante en el caso de que únicamente las plantas de un sexo determinado sean portadoras de caracteres ornamentales. Así, el acebo (Ilex) sólo produce bayas decorativas si se trata de plantas hembras.


Algunas plantas rastreras, como esta Ipomoea , arraigan muy fácilmente gracias a su capacidad para formar raíces adventicias
Por qué elegir la reproducción por esquejes
La multiplicación vegetativa por esquejes aprovecha una particularidad de las plantas, la totipotencia, es decir, la capacidad de cada célula de la planta de reproducir un individuo entero. En la práctica, cada planta posee un fragmento más propicio que otro para este fin: en algunas es el tallo, en otras son las hojas y en otras, en cambio, las raíces. En algunas plantas es preciso utilizar la madera en su madurez, en otras la madera blanda o, por el contrario, los tejidos herbáceos. Así pues, tener un amplio conocimiento de las disposiciones favorables de ciertas plantas es la base para una buena práctica de reproducción por esquejes. Las razones para elegir este modo de multiplicación en vez de otros son numerosas: en primer lugar, la rapidez de crecimiento de los nuevos sujetos, pero también las ventajas económicas, prácticas e, incluso, en algunos casos, cualitativas. Por ejemplo, mediante la reproducción por esquejes de numerosos árboles o arbustos, se obtienen unas características ornamentales o de productividad mejores que las obtenidas por siembra, por razones que en parte tienen que ver con la selección de las plantas madre y con la influencia de la edad de las propias plantas madre. Además, las plantas que proceden de la reproducción por esquejes generalmente florecen antes que las plantas procedentes de la siembra. Este es un aspecto importante no sólo para los profesionales, que pueden así anticipar la comercialización de las plantas, sino también para los aficionados, que pueden disponer de plantas que tardan poco tiempo en mostrar sus cualidades ornamentales. Las razones para no utilizar la reproducción por esquejes pueden ser exclusivamente de tipo económico: por ejemplo, cuando la reproducción de la planta por siembra tenga un coste sensiblemente inferior, cuando, en el caso de algunas especies concretas, estas sean reacias a formar raíces o, por último, cuando en una planta obtenida mediante reproducciones por esquejes sucesivas se observe una disminución de su vigor o de sus cualidades ornamentales (por ejemplo, flores más pequeñas o menos abundantes).
De dónde extraer los esquejes
Esta es la primera fase, y una de las más importantes, del conjunto del proceso de reproducción por esquejes. En efecto, los esquejes deben extraerse de plantas (denominadas plantas madre) perfectamente sanas y en buenas condiciones vegetativas. La selección de un stock de plantas madre adaptadas a la extracción es una de las grandes preocupaciones de los profesionales. En los últimos tiempos, han tendido a recurrir a productores especializados, es decir, a floricultores que disponen de estructuras especializadas, se dedican únicamente a la primera fase del cultivo y proporcionan a sus colegas los jóvenes plantones para cultivar. Esto supone una ventaja para ambos, ya que los reproductores pueden concentrarse en la reproducción por esquejes y semillas, y los floricultores se ahorran las costosas estructuras especializadas necesarias para la multiplicación. Algunos floricultores, para estar seguros de la calidad o de que la variedad estará a la altura de lo esperado, prefieren proporcionar a los reproductores material procedente de su propio stock de plantas madre, o bien los residuos de la poda de las plantas en producción, normalmente tan válidos como los procedentes de las plantas madre. En algunos casos, los profesionales recurren a plantas situadas en plena naturaleza, siempre que sean vigorosas y sanas; algunos aficionados experimentados también sacan partido de esta fuente.
Las plantas madre deben mantenerse siempre en condiciones óptimas de vigor y de salud. Los esquejes extraídos de plantas enfermas o incluso únicamente estresadas tienen una menor capacidad para formar raíces comparados con los que proceden de plantas sanas. Las causas de estrés pueden ser una temperatura demasiado alta o demasiado baja, un aumento o un descenso brusco de la temperatura, una carencia nutritiva, irrigación insuficiente o excesiva, una enfermedad o un parásito. Otro factor de estrés es la presencia de malas hierbas en las proximidades de las plantas madre. La edad de estas también es un factor importante: por lo general, la emisión de raíces es más fácil y rápida si los esquejes proceden de plantas madre jóvenes. Conviene, por tanto, renovar periódicamente el «parque» de plantas madre. En muchos casos, los arbolistas utilizan como esquejes los restos de la poda de las plantas: sin embargo, si la poda fue realizada demasiado temprano durante el invierno, el material deberá conservarse durante algún tiempo de una forma que abordaremos más adelante. Otro método utilizado por los reproductores, sobre todo si se desea extraer esquejes herbáceos, es el de podar rigurosamente las plantas madre en invierno para inducir la producción de un mayor número de brotes en primavera. Otro recurso, más seguro pero sin duda más costoso, es el cultivo de plantas in vitro. Esta técnica consiste en extraer las células del meristemo (en condición de multiplicarse) del ápex de los tallos o de otras partes de la planta en crecimiento activo e introducirlas en sustratos de cultivo, generalmente con una base de agar-agar enriquecido con diversas sustancias nutritivas. Después de una fase durante la cual se desarrollan las células indiferenciadas, es posible provocar, con la ayuda de hormonas vegetales, el desarrollo de las raíces y de las partes aéreas de la planta; cuando las plántulas están suficientemente desarrolladas, se separan y se introducen en un tiesto aparte. Este método también se utiliza para obtener plantas sanas, que no sean portadoras de enfermedades o virus. Por último, en el caso de ciertas especies, las experimentaciones han demostrado que los esquejes procedentes de plantas de cultivo in vitro arraigan más fácilmente que los demás.

Etiquetar los esquejes
Teniendo en cuenta que la correspondencia de las plantas madre con la variedad deseada es un aspecto sumamente importante, sobre todo para los profesionales, es preferible que etiquetemos los esquejes. Si queremos multiplicar más de una variedad de la misma especie, debemos extraer los esquejes por separado y guardarlos siempre aparte hasta que los plantemos y salgan raíces (y también posteriormente, hasta que los caracteres de la planta se hayan manifestado claramente). No obstante, si tomamos esquejes de plantas que están en el campo, en la mayoría de los casos no podremos comprobar la variedad hasta que las plantas hayan florecido.
Cuándo extraer los esquejes
Para que la reproducción por esquejes se lleve a cabo con éxito, es necesario extraer los esquejes en la época y el estado de crecimiento apropiados. El mejor periodo para extraer los esquejes varía en función del tipo de planta: por ejemplo, para las coníferas, el invierno es el mejor momento (aunque en el caso de ciertas especies y variedades se efectúen extracciones estivales), mientras que para las latifoliadas son preferibles la primavera y el verano, e incluso el otoño. Según las especies, los esquejes deberán extraerse una o más veces durante la estación vegetativa. En este caso, habrá que dejar en la planta madre los brotes sanos y vigorosos, que producirán los renuevos que se extraerán en el ciclo siguiente. Si la especie o la variedad no nos permiten conocer el periodo idóneo de extracción, no nos quedará otro remedio que realizar algunas pruebas, que deberemos repetir todos los años, si es necesario. Otro aspecto importante es el momento del día en que se extraen los esquejes. Si el clima es fresco, se pueden extraer a cualquier hora, mientras que si la temperatura es elevada y hay poca humedad, será mejor extraerlos por la mañana, cuando las plantas están en plena turgencia y la temperatura de los tejidos es más baja. Algunas plantas leñosas arraigan más fácilmente si el esqueje está un poco endurecido, sin llegar a estar completamente lignificado. En el caso de plantas con un arraigamiento difícil, los esquejes deben extraerse de los brotes tiernos. En otras, en cambio, los tejidos deberán estar bien lignificados y extraerse al final del otoño o del invierno.
Cómo conservar los esquejes
Después de la extracción, los esquejes deben almacenarse (siempre durante un corto periodo de tiempo) en un ambiente fresco y húmedo para reducir al mínimo la pérdida de humedad de los tejidos. Si por alguna razón la temperatura de los esquejes aumenta, deberemos sumergirlos en agua fría y secarlos cuidadosamente antes de almacenarlos. Si almacenamos esquejes calientes y húmedos, se pudrirán rápidamente. Además, hay que evitar exponer los esquejes al aire libre para que no se sequen, a menos que la humedad atmosférica sea elevada y que no haya viento.
Para la conservación de los esquejes, se pueden usar cubiletes de terracota o plástico. Si son nuevos, deberemos lavarlos cuidadosamente y desinfectarlos antes de usarlos. Hay que evitar utilizar cubiletes de grandes dimensiones, ya que los esquejes que están en la superficie pueden aplastar a los que están debajo y provocar un aumento de la temperatura.
Algunas reglas generales
Los factores esenciales para que los esquejes de tallo o de hoja arraiguen adecuadamente son: una gran luminosidad, temperaturas relativamente altas y constantes, y una higrometría elevada del mantillo y del medio exterior. Aun así, todas estas condiciones deben adaptarse a las especies que se desea multiplicar.
Como hemos dicho anteriormente, las plantas madre deben estar en buenas condiciones físicas, nutricionales y fisiológicas. Los esquejes deben tener un tamaño adecuado: si son muy pequeños, agotarán sus reservas rápidamente y no podrán sintetizar nuevas reservas antes del enraizamiento.
Los mantillos deben estar correctamente drenados y bien aireados, y con una retención hídrica adecuada; además, deben esterilizarse para evitar la presencia de parásitos o de malas hierbas.
A los esquejes de plantas con flor se les deberá quitar las flores y los capullos, pues de lo contrario los esquejes destinarían todas sus reservas y energías a producir frutos y semillas y no a formar nuevas raíces y nuevos brotes. Para acelerar la formación de nuevas raíces, se pueden utilizar hormonas que favorezcan su emisión.
Materiales y herramientas
Los materiales y utensilios necesarios para la reproducción por esquejes son bastante simples. En primer lugar, se precisa un cuchillo de hoja recta bien afilado, de los que se usan para la poda y el injerto. En el caso de los esquejes leñosos y semileñosos, hay que utilizar unas tijeras de podar. En todo caso, elegiremos siempre utensilios de buena calidad.
Para colocar los esquejes en el mantillo, se deben utilizar plantadoras de distinto tamaño, según las dimensiones del esqueje, o bien un lápiz bien afilado.
Para el trasplante son necesarias dos herramientas: una punta para extraer las plantas pequeñas y un simple pico puntiagudo.
Si no se dispone de sistemas de irrigación para vaporizar los esquejes durante el enraizamiento, se puede utilizar un simple vaporizador manual.
Los cuchillos, las tijeras, las podaderas y los demás utensilios de poda deben conservarse en buenas condiciones higiénicas para evitar la transmisión de enfermedades. Podemos desinfectarlos con diferentes productos, como desinfectantes a base de amoniaco y de alcohol o productos de limpieza doméstica como la lejía. Las herramientas deben secarse bien antes de ser utilizadas, ya que ciertos productos pueden dañar los tejidos vegetales de las plantas.
T ÉCNICAS DE LA REPRODUCCIÓN POR ESQUEJES
Las formas de reproducción por esquejes son variadas, al igual que las exigencias de los propios esquejes. En función de la porción extraída de la planta madre, se distingue entre esquejes de tallo (los más utilizados), herbáceos, semileñosos y leñosos, así como esquejes foliares y de raíz.
Esta distinción refleja la capacidad, que varía según la planta, de formar nuevos tejidos. Durante el proceso de formación de los nuevos tejidos, uno de los problemas de los esquejes es conseguir que las células de las porciones extraídas vuelvan al estadio de meristemo —típico de la fase juvenil—, cuando en realidad se encuentran en su fase adulta. En el caso, por ejemplo, de los esquejes de tallo, que deben formar las nuevas raíces, el enraizamiento parte del interior del propio tallo, de células adultas que han vuelto a su fase de meristemo. Después del corte, estas células se dirigen hacia el exterior. La capacidad de un esqueje para formar nuevas raíces se denomina potencial rizógeno.
Asimismo, los esquejes de raíces destinados a reconstruir un aparato aéreo deben poder desarrollar brotes adventicios, que darán lugar a nuevas raíces. Paradójicamente, para estos esquejes la formación de nuevas raíces puede resultar más difícil que la emisión de brotes adventicios a partir del esqueje de raíz.
Los esquejes foliares, sin embargo, deben reconstruir a la vez las raíces y el aparato aéreo: las células del meristemo primario ya están presentes en ciertas hojas (por ejemplo, en la Kalanchoe bloessfeldiana ), donde desarrollan con frecuencia embriones que, una vez separados y colocados en las condiciones adecuadas, podrán formar fácilmente nuevos plantones. En otras especies, como la Begonia rex o la Saintpaulia, los nuevos tejidos se desarrollan a partir de meristemos secundarios, es decir, de células que han retrocedido al estadio de meristemo.


Enraizamiento de Viburnum tinus macrophyllum


Enraizamiento de Viburnum burkwoodii
Las fotografías de esta página proceden del Instituto Experimental para la Floricultura de San Remo


Esquejes de diferentes especies y variedades de viburno que echan raíces en cultivo hidropónico


Esquejes de Viburnum tinus compactum que arraigan en cultivo hidropónico

¿Cómo se deben insertar los esquejes en el mantillo?
Aunque pueda parecer innecesario señalarlo, debemos recordar que los esquejes tienen un «sentido : para evitar colocarlos al revés en el mantillo (un error bastante habitual con ciertas plantas), es aconsejable cortar la base oblicuamente y la parte superior en sentido horizontal.
Esquejes herbáceos
Los esquejes herbáceos proceden de la cima de los brotes jóvenes. En el caso de las plantas arborescentes y arbustivas, los esquejes deben extraerse en primavera y al principio del verano, mientras que en el caso de las plantas herbáceas, puede hacerse antes, siempre que reciban una protección adecuada.
En una misma planta, los esquejes herbáceos pueden presentar una mayor facilidad de enraizamiento con respecto a otros tipos de esquejes, pero también una mayor probabilidad de fracaso, ya que contienen una cantidad menor de reservas que les permitan el enraizamiento. Además, sus tejidos, extremadamente acuosos, pueden ser atacados con mayor facilidad por las enfermedades.
El tamaño de los esquejes varía de una especie a otra: por lo general, se deben extraer trozos de 5 a 7 cm de longitud; en ciertas plantas, como en el caso de los brezos, es suficiente con extraer esquejes de 2 cm, mientras que otras necesitan esquejes más largos. El diámetro también varía en función de las especies: desde algunos milímetros hasta aproximadamente medio centímetro.


Un esqueje de Impatiens «Nueva Guinea» recién extraído de la planta madre. (Fotografía de Flortecnica)


Esqueje de Pelargonium peltatum tomado de la planta madre e insertado en «pack»


Esquejes de Pelargonium zonale trasplantados a su tiesto definitivo


Esqueje de tallo de geranio (Pelargonium)
Se arranca un brote vigoroso bajo un nudo de la planta madre, se eliminan algunas hojas de la base y se inserta el esqueje en el mantillo
Algunos esquejes herbáceos pueden arraigar al aire libre, en la tierra, pero, en general, es preferible trabajar en entornos protegidos y en cubiletes simples, bandejas o cajas pequeñas.
Para cortar los esquejes herbáceos, debemos utilizar cualquier utensilio cortante (cuchillo o tijeras) que esté bien afilado para efectuar un corte limpio. Los esquejes deben cortarse siempre por debajo de una yema bien formada o un brote, en sentido transversal, evitando dañar la yema. Únicamente en el caso de algunas plantas, como la Clematis , los esquejes deben extraerse entre dos nudos o brotes. En otras, en cambio, el corte puede efectuarse a mano, sin utilizar ningún utensilio.
En el caso de las plantas que producen linfa o látex (como Ficus o Euphorbia ), hay que usar productos cicatrizantes, como el carbón vegetal.
Una vez cortado el esqueje, debemos eliminar las hojas de la base y, en la mayoría de los casos, también las hojas apicales, dejando únicamente las intermedias: gracias a la fotosíntesis de estas últimas la planta podrá elaborar la nueva sustancia orgánica que servirá para la formación de las raíces.
Los esquejes «de cabeza», en cambio, son aquellos en los que dejamos las hojas y los brotes apicales: no todas las plantas son aptas para esta técnica, que está indicada sobre todo para plantas perennes y plantas de interior. El problema principal es que los tejidos apicales son bastante delicados y ricos en agua, y por ello están especialmente expuestos a las enfermedades criptogámicas. En el caso de las plantas con flor, en cambio, debemos escoger los ramos que no tengan flores o capullos y, si es posible, los que estén en crecimiento vertical.


Esquejes enraizados de Ficus elastica «Tineke»


Esqueje de la cima de un tallo de Philodendron scandens

Reproducción por esquejes de los rosales
Durante mucho tiempo las distintas variedades de rosas han sido multiplicadas mediante el injerto, pero últimamente se está empezando a multiplicar por esquejes las variedades ornamentales.
Cuáles son las ventajas de la reproducción por esquejes? La primera es de tipo económico, pues el esqueje precisa menos mano de obra que el injerto y tiene un coste menor. En segundo lugar, se evita la emisión de «retoños , esos largos tallos sin flor que el injerto produce y que extraen las sustancias nutritivas de las variedades injertadas. Aunque en las zonas expuestas a las heladas la parte aérea raramente sobrevive, la planta es capaz de empezar de nuevo desde la base: en las plantas injertadas, se desarrollan entonces los retoños, mientras que en las plantas reproducidas por esquejes crece la variedad deseada. En tercer lugar, los esquejes disminuyen los riesgos de difusión de virosis y, además, el momento adecuado para llevar a cabo la reproducción por esquejes se prolonga prácticamente todo el año, mientras que el injerto se limita a periodos determinados. De este modo, la producción puede ser más «localizada y los productores pueden elegir las variedades que mejor se adapten al clima del lugar donde viven. Por último, la reproducción por esquejes se adapta mejor al cultivo en vasos o tiestos.

Fases de la reproducción por esquejes de una variedad de rosas: se extraen los esquejes de la planta madre y se eliminan las hojas inferiores y las apicales, se introduce la base del esqueje en polvos a base de hormonas y, a continuación, se plantan los esquejes en tacos de turba húmedos


Una vez cortados, los esquejes deben plantarse inmediatamente; si esto no es posible, se conservarán en un medio fresco (como, por ejemplo, papel de periódico húmedo, bolsitas o cubiletes de poliestireno, cartón ondulado o, incluso, un vaso de agua) para limitar la transpiración y evitar la pérdida de turgencia. En cualquier caso, es aconsejable no esperar más de 24 horas. Para ciertos trasplantes herbáceos, por ejemplo las plantas con tallos huecos, también es conveniente guardar una parte del ramo portador, que facilitará el enraizamiento.
En las especies que arraigan con dificultad, se utilizan hormonas de enraizamiento y, en ese caso, los esquejes deben plantarse inmediatamente después de haber sido tratados. También es necesario aplicar un tratamiento fungicida mediante productos en polvo.
Para plantar los esquejes se debe realizar un agujero en el mantillo con la ayuda de un pico puntiagudo o del dedo; luego se introduce cuidadosamente el esqueje intentando no doblar o dañar el extremo; seguidamente, se coloca en posición vertical y se entierra aproximadamente un tercio de su longitud. Las hojas no deben tocar el mantillo y deben estar a una distancia suficiente del sustrato. La distancia que debe haber entre dos esquejes varía en función de su tamaño: el único criterio que hay que seguir es intentar que las hojas no se toquen. El enraizamiento tardará más o menos tiempo dependiendo de la planta: en general, tarda de diez días a un mes. Después del enraizamiento, los plantones deben ser trasplantados inmediatamente; si esto no es posible, es aconsejable suministrar abono líquido a los mantillos de enraizamiento, ya que estos contienen pocas sustancias fértiles. Además, una vez por semana se debe realizar un tratamiento con productos fungicidas.
Durante las primeras fases, y hasta que los esquejes estén bien arraigados, hay que evitar la luz directa del sol.
Esquejes semileñosos
Los esquejes semileñosos presentan características intermedias entre los herbáceos y los leñosos, y normalmente se utilizan para multiplicar plantas arbustivas — sempervirens o caducas— y coníferas. La ventaja con respecto a los esquejes herbáceos es que conservan una mayor cantidad de sustancias de reserva, que el esqueje utiliza para sobrevivir hasta el momento del enraizamiento. Así pues, este tipo de esqueje es menos sensible al desecamiento.
Para la mayoría de las especies, se aprovecha la primera fase de crecimiento de las plantas leñosas, los brotes tiernos o turgentes, en el momento en que empiezan a madurar. Los brotes idóneos son aquellos que pueden extraerse con facilidad al doblarlos y que presentan una cierta gradación en el tamaño de las hojas: las más viejas ya han alcanzado la madurez y las más jóvenes tienen un tamaño menor.
En general, este tipo de esqueje se debe extraer en verano, de junio a septiembre.


Reproducción de hortensias por esquejes semileñosos
Se extraen trozos de rama cuya base haya empezado a echar raíces, cortando bajo el nudo. Se eliminan las hojas bajas y se inserta la base de los esquejes en el mantillo. Para obtener un mejor resultado, se pueden proteger los esquejes con una bolsa de plástico. El mantillo debe estar bien drenado, con arena tosca o materiales inertes


Esqueje de brote de camelia
Para ciertas especies (la camelia, por ejemplo), también se puede utilizar un pequeño trozo de tallo provisto de una hoja, en cuya base se encuentra la yema que se extraerá en verano. Se introduce la base del esqueje en el mantillo de manera que la hoja quede en la superficie y no toque la tierra
Con ciertas especies, en cambio, debemos elegir los brotes maduros, cuyas hojas estén completamente formadas. Estos esquejes deben extraerse un poco más tarde, a partir de julio. Algunas especies pueden echar raíces al aire libre, en la tierra, aunque siempre es recomendable plantarlas en un ambiente protegido.
Este tipo de esqueje tarda bastante tiempo en enraizar en comparación con los esquejes herbáceos y debe contener una buena cantidad de sustancias de reserva. Por tanto, debemos extraer esquejes con una longitud de 10 a 15 cm y que estén provistos de una buena cantidad de hojas. El corte se debe realizar justo debajo de una yema (aunque en ciertas especies es preferible guardar una parte del ramo portador), sobre un tallo ligeramente lignificado, y se deben retirar las hojas de la parte inferior y las hojas apicales del esqueje. Para reducir la transpiración, en algunas especies es necesario realizar un corte del limbo foliar para que disminuya la superficie transpirante.
Una vez extraídos, los esquejes semileñosos no se conservan durante mucho tiempo. Se deben tratar con hormonas de enraizamiento e introducir aproximadamente la mitad del esqueje dentro de un mantillo compuesto de turba gruesa y arena. También en este caso las hojas no deben tocar la tierra ni las hojas de los plantones vecinos.




Reproducción por esquejes de la hiedra: se extraen los trozos de la planta madre y se dividen en varias secciones; la base de cada sección se impregna de hormonas de enraizamiento y, a continuación, se coloca en el mantillo. (Fotografías de Fundación Minoprio)


Reproducción por esquejes de Buxus sempervirens : obsérvese que los esquejes tienen un tallo relativamente pequeño. (Fotografías de Fundación Minoprio)

  • Accueil Accueil
  • Univers Univers
  • Ebooks Ebooks
  • Livres audio Livres audio
  • Presse Presse
  • BD BD
  • Documents Documents