Cristaloterapia - Cómo curarse con los cristales
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Description

Una guía clara y completa, basada en los conocimientos y en las técnicas orientales y occidentales, para beneficiarse de las propiedades de las piedras y de los cristales.
Llevar encima un cristal influye poderosamente y de forma continua en los chakra, que para los orientales son los centros de actividad psíquica y energética de cada uno: el cuerpo y la psique advierten la presencia activa de la piedra, y reaccionan positivamente.
Algunas piedras pueden proporcionar bienestar y reforzar la capacidad de concentración; otras curan el insomnio y la jaqueca; algunas también equilibran el sistema nervioso, rompen los bloqueos emocionales, etc.
Al final del libro se incluye un índice razonado que permite encontrar rápidamente las correspondencias de cada piedra con los beneficios deseados, así como la interacción de estas con los estados de ánimo, la salud y los trastornos de los distintos órganos.

Sujets

Informations

Publié par
Date de parution 22 octobre 2018
Nombre de lectures 0
EAN13 9781644616000
Langue Español
Poids de l'ouvrage 2 Mo

Informations légales : prix de location à la page 0,0015€. Cette information est donnée uniquement à titre indicatif conformément à la législation en vigueur.

Exrait

Tabish Griziotti Basevi





Cristaloterapia






EDITORIAL DE VECCHI
A pesar de haber puesto el máximo cuidado en la redacción de esta obra, el autor o el editor no pueden en modo alguno responsabilizarse por las informaciones (fórmulas, recetas, técnicas, etc.) vertidas en el texto. Se aconseja, en el caso de problemas específicos —a menudo únicos— de cada lector en particular, que se consulte con una persona cualificada para obtener las informaciones más completas, más exactas y lo más actualizadas posible. EDITORIAL DE VECCHI, S. A. U.
A mis nietecitos,
Annalisa (Rayo de Sol indio) y Michele Alessandro (Niño Michele)
Quiero dar las gracias a todos aquellos que me han ayudado con sus consejos, con sus sugerencias, con sus precisiones, con sus críticas y con sus libros, y a todos los alumnos y alumnas de los cursos de formación de cristaloterapeutas, por la enorme contribución pedagógica que me han proporcionado.
Quiero agradecer a mi familia el hecho de haber soportado mi mal humor y, en particular, a mi hija Vimala, por su paciente ayuda en la redacción del índice razonado.
Un agradecimiento muy especial a Ma Deva Brahmagati.
Diseño gráfico de la cubierta de Design 3.
Fotografías de Mario Fontana y Cristalgemm (Milán, Italia).
Dibujos de Antonina Taccori.
© Editorial De Vecchi, S. A. 2019
© [2019] Confidential Concepts International Ltd., Ireland
Subsidiary company of Confidential Concepts Inc, USA
ISBN: 978-1-64461-600-0
El Código Penal vigente dispone: «Será castigado con la pena de prisión de seis meses a dos años o de multa de seis a veinticuatro meses quien, con ánimo de lucro y en perjuicio de tercero, reproduzca, plagie, distribuya o comunique públicamente, en todo o en parte, una obra literaria, artística o científica, o su transformación, interpretación o ejecución artística fijada en cualquier tipo de soporte o comunicada a través de cualquier medio, sin la autorización de los titulares de los correspondientes derechos de propiedad intelectual o de sus cesionarios. La misma pena se impondrá a quien intencionadamente importe, exporte o almacene ejemplares de dichas obras o producciones o ejecuciones sin la referida autorización». (Artículo 270)
Í NDICE
I NTRODUCCIÓ N
M INERALES, ROCAS, CRISTALES
Forma cristalina
Presentaciones en el mercado
Las formas más útiles para la cristaloterapia
N UESTRA PARTE ENERGÉTI C A
Los colores
Los cuerpos sutiles
El aura
Los chakras
Los flujos de energía
L A ENERGÍA DE LOS CRISTALES Y DE LAS PIEDRAS: LA ENERGÍA PROPIA Y LA ENERGÍA ADICIONAL
C RISTALOTERAPIA: CÓMO Y POR QUÉ
La curación natural
La prevención y la autocuración
La prevención y la curación con cristales y piedras
E L CONTACTO CON LOS CRISTALES Y CON LAS PIEDRAS
El encuentro
La limpieza y la recarga energética
La programación
El sentir
Las técnicas de meditación
C RISTALOTERAPIA: LA AUTOCURACIÓN
Puntas, láser, biterminados y masas
El autoanálisis y el autodiagnóstico energético
La elección de los cristales
Algunas técnicas de autocuración
«Hoy vienes conmigo»
La terapia nocturna
El autoequilibrio de los chakras
La intervención sobre una parte del cuerpo
P ROPIEDADES TERAPÉUTICAS DE LOS CRISTALES Y DE LAS PIEDRAS
Ágata
Aguamarina
Amazonita
Ámbar
Azurita
Calcita
Cornalina
Crisocola
Crisoprasa
Cristal de roca
Cuarzo ahumado
Cuarzo amatista
Cuarzo citrino
Cuarzo ojo de tigre
Cuarzo rosa
Cuarzo rutilado
Dioptasa
Esmeralda
Fluorita
Granate rojo (piropo y almandino)
Hematites
Jaspe
Jaspe sanguíneo o heliotropo
Kunzita (espodúmena)
Kyanita (Cianita)
Lapislázuli
Malaquita
Obsidiana
Pirita
Rodocrosita
Rubí
Sodalita
Sugilita
Topacio dorado
Turmalina
Azul
Negra
Rosa
Sandía
Verde
Turquesa
A PÉNDICE
Í NDICE DE PROPIEDADES TERAPÉUTICAS
B IBLIOGRAFÍA
I NTRODUCCIÓN
Uno se podría preguntar por qué escribir un libro sobre cristaloterapia cuando hay tantos en el mercado, algunos de ellos escritos por autores muy competentes y autorizados.
También yo me hice esta pregunta cuando se me encargó el libro, y la respuesta fue que trataría de escribir un texto que transmitiera, en un lenguaje comprensible, mis experiencias terapéuticas con los cristales, para permitir que todos se acercasen a este mundo sin demasiadas dificultades.
La cristaloterapia no es una ciencia médica, no puede ser considerada, como mínimo en el actual nivel de conocimientos, como una técnica exacta en la que lo negro es negro y lo blanco es blanco, y no puede ni debe ser aplicada como una medicina, como una alternativa a la medicina alopática, para la curación de las enfermedades físicas, sino más bien como una ayuda en un camino de crecimiento personal.
La cristaloterapia, en mi opinión, es una técnica energética muy poderosa que actúa, como tal, sobre nuestra parte energética (cuerpo sutil, aura, chakra ) proporcionando equilibrio y armonía, crecimiento espiritual y una mayor conciencia, favoreciendo la curación natural del individuo.
En este libro he incluido, por lo tanto, más de un capítulo sobre el conocimiento de nuestra parte energética, precisamente para permitir entrar en contacto, de la forma más completa posible, con esta nueva visión de nosotros mismos y de lo que nos rodea, y poder, en consecuencia, usar los cristales de forma práctica y consciente.
La cristaloterapia ofrece un área de investigación amplia y hermosa, en la que todavía queda mucho por descubrir y por experimentar, aunque también hay conocimientos adquiridos a disposición de todos aquellos que hayan decidido coger el timón de su vida y para los que hayan decidido empezar a ver, ganar experiencia y abandonar, de una vez por todas, los viejos y rancios prejuicios.

Desde la profundidad del tiempo y del espacio nos dirigimos a vosotros con nuestro mensaje de paz, belleza y armonía.
Traemos con nosotros la luz de la conciencia y de la iluminación.
Somos un don, un maravilloso don, para todos aquellos que sepan acogerlo.
Ayudamos, estimulamos, sembramos la semilla de la unidad, vertemos amor sobre las heridas y clarificamos las ilusiones.
Nuestro mensaje es únicamente un mensaje de gran amor, nunca separamos ni pedimos nada.
Nuestros devas gozan al abrazar y entrar en contacto profundo con vosotros.
Somos vuestros hermanos de luz: los cristales.
M INERALES, ROCAS, CRISTALES
Forma cristalina
En la naturaleza es difícil, sobre todo para una persona poco experta, distinguir a simple vista los minerales, las rocas y las formaciones cristalinas.
Ciertamente, tras la lectura de las informaciones que vienen a continuación, nadie se convertirá en un especialista, sino que, como mucho, tendrá algunas nociones más para moverse en el mundo de los cristales sin sentirse como un pez fuera del agua. Al tratar de hacer más fáciles y accesibles a todos las informaciones científicas, he utilizado un lenguaje no excesivamente técnico y, por lo tanto, inevitablemente impreciso: pido disculpas a los estudiosos y apasionados más expertos.
La ciencia que estudia los minerales es la mineralogía, mientras que la petrología es la ciencia que estudia las rocas.
Los minerales se diferencian de las rocas por su estructura física y composición química, que es homogénea; es decir, siempre tienen las mismas características físicas y químicas. Si observamos una roca o un grano de arena con una lente de aumento, apreciaremos que, casi siempre, están compuestos por un conjunto de granitos distintos entre sí. Cada granito, por lo general, está compuesto por la misma materia y, por lo tanto, es un mineral. Observando la arena, por ejemplo, podremos ver que frecuentemente está compuesta por granitos de cuarzo y por granitos de mica.
Las rocas son aglomerados heterogéneos de minerales diversos. Cada uno de los distintos minerales que las componen posee una estructura atómica característica, siempre igual, que se denomina retículo cristalino.
Existen minerales distintos que presentan un mismo tipo de retículo cristalino, pero que está formado por otros átomos (isomorfismo). De ello procede, en realidad, su diversidad.
La disposición de los átomos sobre los planos del mineral y además en distintas direcciones es la que define su estado sólido cristalino, o bien la variación de las características físicas determinadas por la dirección de crecimiento (anisotropía).
Los minerales pueden formar cristales según leyes químico-físicas muy precisas estudiadas por la cristalografía.
Los cristales se encuentran en la naturaleza con estructuras geométricas (casi siempre delimitadas por superficies planas) que determinan la «familia» a la que pertenecen y, aunque en ocasiones pueden tener formas diversas, como por ejemplo la calcita, presentan, en cualquier caso, una simetría común en la disposición de los átomos y de las moléculas.
Las familias o grupos de sistemas son siete:
—   triclínico;
—   monoclínico;
—   hexagonal;
—   rómbico;
—   trigonal o romboédrico;
—   tetragonal;
—   monométrico o cúbico.

FAMILIAS O GRUPOS DE SISTEMAS DE CRISTALIZACIÓN


1. triclínico; 2. monoclínico


3. hexagonal; 4. rómbico


5. trigonal o romboédrico; 6. tetragonal; 7. monométrico o cúbico
La clasificación de los cristales dentro de un sistema viene determinada por los ejes de simetría o por la longitud de sus ejes y de los ángulos que forman entre sí.
Así, los cristales que pertenecen a un determinado sistema tendrán todos ellos formas que corresponden a la simetría del mismo.
Los cristales se originan a partir de tres tipos distintos de rocas sometidas a la acción de elementos ambientales externos: ígneas o magmáticas, metamórficas y sedimentarias.
Las rocas ígneas o magmáticas tienen su origen en el enfriamiento del magma en las capas profundas de la Tierra o bien en la superficie (rocas volcánicas o efusivas).
Las rocas metamórficas se originan por fuertes presiones a altas temperaturas y a distintas profundidades, que alteran su estado original.
Las rocas sedimentarias tienen su origen en el depósito o en la sedimentación que se produce a lo largo de milenios: rocas disgregadas por los elementos y transportadas por los ríos o sedimentadas en el fondo de los mares.
Con el tiempo, la ciencia ha establecido diferentes métodos para determinar las características y, en consecuencia, para definir y clasificar un cristal. Son características que resultan determinantes en gemología, donde una variación infinitesimal puede dar lugar a enormes diferencias en cuanto a su valor.
Para dar una indicación orientativa, que podrá servir también en el momento de la compra, citaremos algunas características destacables que serán de utilidad para reconocer y valorar un cristal. Dejaremos de lado algunas características y las pruebas propias de la gemología, puesto que sólo las puede realizar un experto y, en cualquier caso, no son determinantes en la cristaloterapia.
•   Sistema y tipo de cristalización: por un lado, se refiere a la clasificación en uno de los siete sistemas, y por el otro, a la forma cristalina. Por ejemplo: el cristal de roca pertenece al sistema trigonal y presenta una cristalización en forma de cristales hexagonales y de prismas.
•   Grupo y composición química: se refiere al reino de la naturaleza al que pertenecen: el reino animal (por ejemplo, el coral), el reino vegetal (por ejemplo, el ámbar) o el reino mineral; en este último caso, aparece la referencia al grupo al que pertenece (por ejemplo: cuarzo, feldespato).
La composición química, aunque no es importante para realizar el reconocimiento visual del cristal, en ocasiones puede ser útil para aplicar una elección más técnica en la terapia.
•   Dureza según la escala de Mohs: es la escala de uso universal, establecida por el austriaco Frederick Mohs, para determinar, a través de la capacidad de rayarse del cristal, su grado de dureza y, en función de este, su autenticidad.
Es un método sencillo que cualquiera puede llevar a cabo.
Escala de dureza según Mohs
Grado de dureza al rayado
Mineral de comparación
Método empírico de rayado
1
talco
uña: se deja raspar
2
yeso
uña: se deja rayar
3
calcita
moneda de cobre: rayable
4
fluorita
cuchillo: fácilmente rayable
5
apatito
cuchillo: rayable
6
feldespato
lima de acero: rayable
7
cuarzo
raya el vidrio
8
topacio
rayado por el corindón
9
corindón
rayado por el diamante
10
diamante
= = <![endif]-->
El principio se basa en la capacidad de rayarse del mineral menos duro con el más duro. La escala comprende 10 grados de dureza por cada grado. Mohs eligió un mineral denominado mineral muestra que constituye la referencia para un grado de dureza determinado.
En el mercado se pueden encontrar gamas de puntas graduadas del 1 al 10 con las que se puede establecer la dureza del cristal, aunque hasta el séptimo grado podemos recurrir a medios más rudimentarios, pero hay que actuar con prudencia, delicadeza y sensatez para no dañar el cristal; por ello, si no se tiene experiencia, es preferible ponerlo en manos de un experto. Sin embargo, en no pocas ocasiones pueden plantearse dudas por el parecido de dos tipos de cristales, dudas que a menudo pueden resolverse precisamente gracias a la prueba de la dureza.
•   Transparencia: se refiere a la cantidad de luz que pasa a través de una sustancia. Los grados de transparencia son: opaco, cuando la luz no puede atravesarlo; translúcido, cuando el cristal deja pasar sólo una parte de la luz; diáfano, cuando pueden distinguirse perfectamente los bordes de un objeto a través del cristal.
•   Iridiscencia: se produce en un cristal cuando, a causa de una fractura, se produce el efecto del arco iris en uno o más puntos.
•   Inclusión: se refiere a la presencia en un cristal de otros minerales y también de fisuras, grietas y cavidades de gas y líquido. En ocasiones, en cristaloterapia esto representa una virtud y no un defecto.
•   Aventurinamento: se produce cuando en el cristal aparecen inclusiones metálicas diminutas (por ejemplo, hematites, mica…) que le confieren un brillo peculiar.
Hay otras características que se refieren particularmente a la cristaloterapia, de las cuales se habla en el capítulo siguiente y que son útiles para hacerse una idea de lo que aquí se propone.
El nacimiento de un cristal bien formado es, de todos modos, un hecho que podemos considerar excepcional. Aunque, aparentemente, pueden parecer muy difundidos, los cristales no son, si tenemos en cuenta las dimensiones de la Tierra, un acontecimiento en absoluto frecuente.
Aunque la ciencia incluso ha reproducido por medios sintéticos algunos cristales y es posible hacer nacer y crecer cristales en nuestra propia casa a partir de sustancias químicas bastante comunes, como el sulfato de cobre o incluso el azúcar, nadie, hasta ahora, ha asistido en las profundidades de la Tierra al nacimiento de un cristal y, por lo tanto, este proceso continúa rodeado de un aura de misterio.
Factores químico-físicos, grandes presiones, temperaturas elevadísimas, lentas mutaciones del ambiente de nacimiento ocurridas en el curso de milenios, e incluso de eras enteras, se encuentran en la base de la formación de los cristales, por lo que no es nada fácil establecer su edad y ritmo de crecimiento.
De la situación de una materia aparentemente amorfa y no organizada surge, de pronto, una forma perfecta, organizada, absolutamente geométrica y de una belleza que, en ocasiones, sorprende enormemente.
Se trata de un don que la naturaleza nos ofrece y una prueba, si alguna vez la necesitamos, de que todo es armonía y belleza en grado sumo.
Presentaciones en el mercado
Distinguimos esencialmente: piedras preciosas de joyería, cristales de coleccionista y útiles para la terapia.
Por lo que respecta a las piedras preciosas, en su expresión de gemas talladas y pulidas en las joyerías, nos limitaremos a ofrecer una representación gráfica de las tallas más conocidas.
En cristaloterapia, las gemas suelen utilizarse, aunque obviamente son muy costosas, en las tallas que presentan una superficie casi plana (por ejemplo, en tabla, cabujón, carré , baguette , etc.) para, como veremos más adelante, poderlas poner fácilmente sobre el cuerpo.
Las piedras se pueden utilizar también montadas en collares o en anillos, siempre y cuando no estén agujereadas, puesto que, en este caso, pierden parte de su energía y de su eficacia.
Hay que hacer una breve referencia a la producción de gemas sintéticas, que se utilizan tanto a nivel científico e industrial como para imitación de las gemas auténticas.
La historia de las imitaciones se remonta incluso hasta el antiguo Egipto y se ha prolongado a lo largo del tiempo hasta nuestros días, con resultados cada vez más sorprendentes y perfectos, paralelamente a los descubrimientos científicos y tecnológicos.
Del estrás (vidrio) a los zafiros o rubíes sintéticos, pasando por la espinela sintética, la esmeralda, el ópalo, el jade, la turquesa, el lapislázuli, y terminando con las costosas imitaciones del diamante.
Existen, además, y en este caso entramos directamente en el campo de la estafa, los famosos dobletes y tripletes: piezas pegadas de materiales pobres que ofrecen el aspecto de una piedra preciosa. Son notables los dobletes de esmeraldas y los tripletes de ópalos.
Pero también en los cristales para la terapia existen las falsificaciones, como se ve en el ejemplo clásico del cuarzo citrino que, al ser bastante raro, se obtiene a partir de una amatista recalentada.
Dado que, para una persona inexperta, por lo general es imposible distinguir las piedras verdaderas de las de imitación, la única recomendación posible es dirigirse, para la compra de piedras preciosas, a una joyería de confianza, desconfiando de esas magníficas oportunidades que suelen ocultar una estafa, y exigir el certificado de autenticidad que todo joyero puede proporcionar.
En lo que respecta a los cristales de coleccionista, la presentación existente en el mercado es muy variada, y su valor se deriva de la rareza del mineral, de su pureza y de la rareza y variedad de la forma.


PRINCIPALES FORMAS DE TALLA EN FACETAS ( para piedras transparentes )

TALLAS BRILLANTES

1. redonda; 2. oval; 3. pera; 4. marquise o navette; 5. corazón

TALLAS EN TABLA Y EN ESCALERA

1. rectangular; 2. rectangular escalonada (en esmeralda); 3. oval; 4. triangular; 5. baguette; 6. cuadrada; 7. redonda

TALLAS MIXTAS (brillantes encima, en escalera debajo)

1. redonda; 2. oval; 3. Ceilán; 4. pera

OTRAS TALLAS

5. tijera; 6. tijera descantonada; 7. cojín (talla antigua); 8. briolette
Veamos algunas de las formas más comunes.
•   Geoda: esfera rocosa, de tamaño variable —de pequeñísimas a enormes—, con el centro hueco por la presencia de gas en el acto de su formación, y a lo largo de cuyas paredes interiores se han formado cristales.
•   Drusa: placa rocosa, plana o semiplana, sobre la que han nacido los cristales. También recibe el nombre de drusa un trozo de geoda casi plano.
•   Masa: cristal que no tiene un aspecto geométrico, evidente a causa de determinadas condiciones sufridas durante su desarrollo. O bien cristales pegados irregularmente, si bien los más recientes crecen sobre los más antiguos. Aunque también pueden ser fragmentos informes de cristales más grandes.
•   Agregado: masa formada por numerosos cristales pequeños que tienen las superficies no muy bien delimitadas.
•   Punta: cristal crecido en un ambiente libre de obstáculos y que ha logrado poner de manifiesto su estructura geométrica desarrollando una terminación en punta.
•   Biterminado o en doble terminación: cristal crecido en un medio blando, como la arcilla, que ha desarrollado una doble terminación en punta.
•   Geminado o poligeminado: dos cristales (geminados) o más de dos (poligeminados), en ocasiones de minerales distintos, que tienen una cara en común o incluso están compenetrados.
La diferencia esencial entre el cristal de coleccionista y el útil para la terapia es que, mientras que el coleccionista valora enormemente que el cristal venga presentado en la base rocosa en la que ha nacido, sin mayores intervenciones ni pulidos, en la terapia se utilizan cristales sueltos y pulidos de posibles impurezas rocosas.
El cristal se puede presentar con diversas estructuras, entre las que se encuentran:
—   tabular: plano como una tabla;
—   lanceolada: en forma de lanza con la punta afilada;
—   aciculada: en forma de aguja fina;
—   columnar: en forma de columna.
Las formas más útiles para la cristaloterapia
Como ya se ha indicado, las dimensiones de los cristales utilizados en terapia, por lo general, nunca son muy grandes, y se trata siempre de cristales únicos, no unidos (con escasas excepciones) a cristales de otra naturaleza. Las formas de uso más común en cristaloterapia son:
•   Barritas: pequeñas barras, sobre todo de turmalina y de kyanita.
•   Biterminadas.
•   Cabujón, carré y baguette .
•   Masajeadores: por lo general, son puntas de cuarzo talladas artificialmente, cuyo extremo inferior ha sido redondeado para permitir el contacto con el cuerpo humano.
•   Molid as o barriladas: fragmentos irregulares o deformes de cristales que son sometidos a un tratamiento con abrasivos y calor para redondear su aspereza y abrillantarlos. Son, con diferencia, los más baratos.
•   Pequeñas drusas.
•   Pequeñas geodas.
•   Pequeñas mas as: fragmentos masivos de cristales más grandes que no presentan planos o facetas regulares.
•   Pequeños agregados: agregados de cristales de la misma clase.
•   Puntas.
En lo que respecta a las puntas, pertenecientes por lo general a una de las muchas variedades de cuarzo, constituyen por sí mismas un capítulo aparte, puesto que se dividen en innumerables tipos, con distintas facultades energéticas que abordaremos a continuación.
Además de estas, existen otras formas destinadas a usos diversos y que son: las esferas, las pirámides y los obeliscos, además de las geodas, las drusas y los aglomerados de dimensiones medianas y grandes.
•   Esferas: su uso más corriente se asocia desde la Antigüedad con la adivinación, la conocida actividad de consultar la bola de cristal, a lo que, en fecha reciente, se le ha añadido en Occidente el uso de la esfera durante la meditación.
•   Pirámides: sobre todo las que tienen exactamente las mismas proporciones que la pirámide de Keops poseen una energía particular y hay quien las utiliza tanto en la terapia como para preparar el elixir de cristal. Con las pirámides también puede practicarse la meditación, aunque nuestra experiencia nos dice que hay que hacerlo con prudencia, al tratarse de una fuerte potenciación de la energía y, como veremos en los capítulos siguientes, es bueno experimentar, pero hay que saber administrar el propio equilibrio energético con plena conciencia. Sobre el uso de las pirámides hay, de todos modos, estudios y textos adecuados que sugerimos consultar a quien desee profundizar en este tema.
•   Obeliscos: bellos y decorativos, el único uso que conocemos es comparable al de las puntas, con resultados inferiores, en nuestra opinión.
•   Geodas, drusas y aglomerados de dimensiones medianas y grandes: por un lado, se utilizan para la limpieza y potenciación energética de los ambientes, y por otro, para el cuidado y la recarga de los cristales más pequeños.
Hoy en día es bastante fácil encontrar cristales en el mercado, puesto que, además de las tiendas tradicionales especializadas en cristales y gemas, han aparecido otras de acuerdo con los nuevos usos gracias al creciente interés suscitado por los poderes curativos de los cristales.
La gran demanda, como es obvio, ha hecho subir los precios, pero aun así, hoy en día son bastante asequibles y mucho más inferiores aquí que en Estados Unidos o en el norte de Europa.
N UESTRA PARTE ENERGÉTICA
Con el fin de poder actuar correctamente con los cristales, es necesario conocer nuestra parte energética, puesto que los cristales aportan su energía y su mensaje principalmente a esta parte de nuestro ser. El conocimiento de la parte psicológica de los chakras (palabra que en sánscrito significa «rueda») nos ayudará a realizar un autodiagnóstico, así como a elegir los cristales cuando empecemos la autoterapia, pero también cuando decidamos ponernos anillos y collares o salir a pasear llevando un cristal.
Los colores
La luz está formada por partículas en constante movimiento y vibración, y los diferentes colores constituyen la expresión de estas distintas variaciones. De hecho, los colores están determinados por la longitud de onda de la luz.
Los colores más interesantes en la cristaloterapia son seis, más el blanco, que es la suma de todos ellos. En la tabla de la derecha encontramos los valores de la longitud de onda de los distintos colores, siempre aproximados.
Los colores forman parte de la vida humana y son un componente muy importante de esta.
Por otro lado, constituyen una de las claves para comprender y utilizar los cristales, ya que, como veremos, estos son de colores y, por lo tanto, se relacionan con los chakras y el aura del mismo color.
Desde la Antigüedad, el ser humano ha sido perfectamente consciente de que su parte más profunda percibe luces y colores; y la cromoterapia enseña que las células, y por lo tanto los órganos, y por extensión todo el cuerpo (parte mental, emocional, psíquica, espiritual y energética incluidas) reaccionan a los colores.
Los colores son una representación de la energía y actúan con nosotros constantemente. El verde es relajante; el rojo, excitante; el azul, calmante, y el amarillo, estimulante, y esto tanto en la opinión popular como en la realidad médico-científica. Los colores, en consecuencia, son determinantes para nuestro bienestar, para nuestro desarrollo armónico y llevan consigo informaciones y mensajes para nuestra parte energética, que está, como veremos a continuación, muy coloreada.
Color
Longitud de onda (milimicras)
Violeta
390-440
Azul
430-500
Verde
500-560
Amarillo
560-590
Naranja
590-630
Rojo
630-780
Los cuerpos sutiles
A lo largo de mi experiencia como investigador y terapeuta, únicamente he podido creer que actuaba con los cuerpos sutiles y, aunque no puedo negar su existencia, tampoco puedo decir que posea una prueba intangible, por lo menos en lo que respecta a la llamada alineación tras, por ejemplo, un viaje astral con un regreso brusco. Y aun así, para mí no existe prueba alguna de que no sean simplemente los campos áuricos los que se desalinean.
La desalineación de los cuerpos sutiles (o del aura), en este caso concreto, provoca un sentimiento de inestabilidad, de ligera náusea y de separación de la realidad. Hay cristales específicos (además de varias técnicas distintas) que ayudan a devolver a su emplazamiento nuestra parte energética.
Según la lógica, los cuerpos sutiles deberían existir, y famosos investigadores han descrito sus propiedades y cualidades, pero dado que en este libro no se trata de acreditar aquello que no hemos experimentado, nos limitaremos a reproducir lo que otros han escrito, puesto que no sería lícito ocultar una información que podría ser verídica.
Hay una ley no escrita que reza más o menos así: todo lo que es grande es pequeño y todo lo que es pequeño es grande.
Así parece que ocurre también en lo que respecta a nuestra parte energética. De hecho, en el exterior de nuestro cuerpo físico, existen siete cuerpos energéticos llamados auras , y en el interior, siete cuerpos energéticos, uno dentro del otro como las conocidas muñecas rusas (matrioshki) , llamados cuerpos sutiles . Los cuerpos sutiles son, por un lado, la fuente de las auras y, por otro, su resultado. A todo cuerpo sutil le corresponde un aura opuesta y, así, al séptimo cuerpo sutil, el más pequeño, que es también la esencia de nuestro ser, le corresponde la séptima aura, la más grande y espiritual, mientras que al primer cuerpo sutil, que es el más grande, le corresponde la primera aura, la más pequeña y también la más próxima a la materia, es decir, al cuerpo físico.
Al morir nuestro cuerpo físico una vez cumplida su tarea, se destruye. Los siete cuerpos sutiles que representan nuestro ser inmortal abandonan el cuerpo físico y se supone que siguen existiendo en un plano distinto de la realidad.
Cada cual puede creer lo que guste, salvo raras experiencias de ida y vuelta, en el más allá sólo se puede creer o no creer. Creer suele estar íntimamente relacionado con condicionamientos religiosos, filosóficos y también de pensamiento personal.
Las funciones completas de los cuerpos sutiles no están aún muy claras, aunque se trata de un área de investigación muy bella y que conocemos cada vez más, y que deseamos que se desarrolle rápidamente para una mayor comprensión de los mecanismos que nos mueven más allá de la parte física.
El aura
El aura: este maravilloso campo energético que nos rodea.
Fuente primordial de todas nuestras sensaciones más profundas y verdaderas.
Fuente de lo que no puede ser dicho o escrito, sino sólo percibido.
Nuestro elemento de unión entre lo físico y lo espiritual, nuestra percepción, nuestra parte más auténtica y sensible.
Nuestro ser.
En suma, nuestro verdadero existir.
S URABHI E . G UASTALLA
Cuanto más desarrollemos nuestra sensibilidad, mayores posibilidades tendremos de ver el mundo con otros ojos.
Así, nuestras percepciones se hacen más agudas, y comprobamos cómo observamos y participamos en fenómenos de los que somos cada vez más conscientes y que nos sorprenden cada vez menos. Hablar en la actualidad de cuerpos sutiles y de auras es más sencillo que en el pasado.
Durante siglos, los esotéricos afirmaron que el aura es como un halo coloreado que rodea nuestro cuerpo físico, que es posible percibirlo y que esta percepción nos permite activar un modo distinto de considerar al individuo.
Ahora, incluso la ciencia empieza a revisar sus propias concepciones, gracias a las modernas tecnologías que nos permiten documentar que este halo existe, a través de un procedimiento fotográfico que está al alcance de todos.
Cuanto más avanzamos en el tiempo, mejor comprendemos que necesitamos conocer más todo aquello que se relaciona con el aura, puesto que nuestro crecimiento espiritual pasa también por un modo distinto de percibir la realidad: nuestro ser completo necesita alcanzar una mayor conciencia, más información e, incluso, mayor ejercicio.
Sabemos que estamos utilizando un nuevo lenguaje para comunicar nuestras sensaciones, que no son ya tan técnicas ni materialistas como lo habían sido hasta ahora. Así, expresiones como un buen intercambio de energía o vibraciones negativas o percepciones individuales están ya al orden del día.
Sin casi darnos cuenta, nos deslizamos progresivamente hacia un específico lenguaje áurico.
El campo energético es la manifestación de la energía universal, íntimamente conectada con la vida del hombre pero también con el reino animal, vegetal y mineral. En una palabra, energía conectada con toda manifestación presente sobre la Tierra.


LAS SIETE CAPAS DEL AURA

plano espiritual: 1. cuerpo ketéreo o causal (aspecto mental); 2. cuerpo celestial (aspecto emotivo); 3. cuerpo etéreo, matriz (aspecto físico);
plano astral (puente): 4. cuerpo astral;
plano físico: 5. cuerpo mental (aspecto mental inferior); 6. cuerpo emotivo (aspecto emotivo inferior); 7. cuerpo etéreo (aspecto etéreo inferior)

PLANO FÍSICO
1.   Cuerpo etéreo: aspecto etéreo inferior, entre 0,5 y 5 cm, red de líneas luminosas, del azul claro al gris.
2.   Cuerpo emotivo: aspecto emotivo inferior, entre 2,5 y 7,5 cm, espesamiento de luz, todos los colores.
3.   Cuerpo mental: aspecto mental inferior, entre 7,5 y 20 cm, líneas de luz, color amarillo.

PLANO ASTRAL (PUENTE)
4.   Cuerpo astral: entre 15 y 30 cm, espesamiento de luz, todos los colores.

PLANO ESPIRITUAL
5.   Cuerpo etéreo matriz: aspecto físico, entre 45 y 60 cm, líneas transparentes, azul cobal to.
6.   Cuerpo celestial: aspecto emotivo, entre 70 y 90 cm, rayos de luz iridiscente.
7.   Cuerpo ketérico matriz o causal: aspecto mental, entre 75 y 100 cm, filamentos de luz dorada.
Este campo puede ser descrito como un halo luminoso que rodea el cuerpo físico y lo penetra, emitiendo radiaciones muy peculiares y reconocibles por la percepción humana.
Este halo se denomina aura y está asociado con cada uno de los seres vivos y objetos existentes, y constituye su individualidad particular, irrepetible y personal. Si tuviéramos que dar una definición sintética, podríamos afirmar sin ningún tipo de duda que el aura es la parte visible del campo energético, presente en todas las formas de vida.
Cuando hablamos de campo energético, en realidad nos referimos al campo bioenergético o, para algunos, electromagnético, es decir, el que emite toda forma de vida.
Las primeras observaciones a este respecto se remontan a los albores de la historia, atravesando distintas fases a lo largo de los siglos, entre las que se encuentra la refinada tradición esotérica, la indiferencia, la credulidad, la incredulidad, la charlatanería, la magia, hasta llegar al siglo XIX , en el que se iniciaron los primeros experimentos realizados con ayuda de aparatos basados en los conocimientos científicos de la época.
Los primeros investigadores, como Mesmer, Von Leibnitz, Von Reichenbach, exploraron este aspecto del hombre desde una perspectiva más científica que esotérica, dejándonos observaciones y consideraciones que aún hoy son la base del conocimiento moderno sobre este tema.
A partir del siglo XX , la investigación, favorecida por una instrumentación más sofisticada, se especializó cada vez más y contó con la colaboración de médicos y científicos, además de personas dedicadas al esoterismo y particularmente dotadas para la visión. De este modo, lo que percibe el ojo humano pudo ser confrontado con aparatos que, a decir verdad, unas veces confirmaron y otras incluso rebatieron su existencia.
Como ya se ha dicho, este libro es el relato de una parte de las experiencias del autor, así como de las experiencias comunes de muchos terapeutas con los que ha tenido la suerte y el privilegio de trabajar. Invitamos encarecidamente a todos los escépticos (honestamente escépticos) a experimentar por sí mismos, a adentrarse, a explorar este aspecto normalmente no visible y palpable de las energías que forman parte del mundo en el que vivimos.
El aura humana se divide en siete capas o, más exactamente, el hombre posee siete campos o cuerpos áuricos que se compenetran entre sí.
Cada uno de estos cuerpos áuricos desempeña una función energética, psíquica y espiritual distinta y, junto con los cuerpos sutiles y los chakras, componen el campo energético humano que, con el cuerpo físico, forman el ser humano en su totalidad.
De esta concepción emana todo el conocimiento y la práctica de las medicinas orientales y de las denominadas terapias alternativas, naturales u holísticas (del vocablo griego holos , que significa «todo» o «el todo»). De hecho, estas no separan nunca lo físico de lo energético, lo energético de lo mental, lo mental de lo espiritual.
A cada campo o capa del aura se le asigna un nombre. Aquí nos atendremos a las clasificaciones de Barbara Ann Brennan, que guardan mayor proximidad con lo que hemos podido experimentar personalmente.
Las medidas de los diversos campos pueden variar en función de la persona, así como del momento que esté viviendo.
Los colores también varían en función de la persona, así como según su estado de salud física, emocional, mental y espiritual.
Nuestro cuerpo está, además, surcado por una miríada de canales energéticos (meridianos), que unen todos los órganos y las partes entre sí, y que constituyen uno de los elementos del cuerpo energético.
Sobre estos canales energéticos se encuentran los chakras, remolinos de energía que son uno de los componentes básicos del cuerpo energético, junto con el aura, los cuerpos sutiles y, claro está, los meridianos.
Los chakras
Su función principal, en síntesis, consiste en absorber la energía universal, metabolizarla, alimentar las auras y, por último, soltar o emitir energía hacia el exterior.
De hecho, las funciones de los chakras son numerosas y complejas: de algunas de ellas hablaremos más adelante, pero para un conocimiento más profundo es preferible recurrir a textos específicos sobre el tema.
Casi todos los investigadores y observadores ven los chakras más como embudos, por los que corre la energía en sentido ascendente y descendente al mismo tiempo que gira, que como auténticas ruedas, según describen los textos orientales.
Los chakras se colocan sobre los canales energéticos y, más concretamente, en el punto de intersección de los flujos energéticos.
Son muy numerosos, pero aquí sólo consideraremos los siete chakras más importantes, que están ubicados a lo largo del canal energético principal, así como algunos de los veintiuno secundarios que, en la terapia energética de reequilibrio, son muy importantes, como por ejemplo, los chakras de las manos, pies y rodillas.
Dos de los siete chakras principales son únicos, el primero y el séptimo, mientras que los otros cinco son dobles y, por lo tanto, presentan un aspecto anterior y otro posterior.
Del segundo al quinto, la parte anterior se relaciona con los sentimientos y las emociones, y la parte posterior con la voluntad.
El sexto (anterior y posterior) y el séptimo están conectados con la mente y la razón.
El primero y el séptimo, los chakras únicos, son los dos extremos del canal energético principal, y unen al ser humano con el universo, por un lado, y con la Tierra, por el otro.
En cada aura están representados los siete chakras principales al completo, aunque cada uno de ellos se refiere a un aura específica.

LOS SIETE CHAKRAS PRINCIPALES EN SUS ASPECTOS ANTERIOR Y POSTERIOR


I. Muladhara; II. Svadhishthana; III. Manipura; IV. Anahata; V. Vishuddha; VI. Ajna; VII. Sahasrara
Más en concreto, cada chakra, que se asocia con su propia aura (el primer chakra con la primera aura, el segundo con la segunda, y así sucesivamente), posee más capas, exactamente siete, tantas como auras y, por lo tanto, está presente en todas las auras.
Automáticamente, cada aura posee su propia serie completa de siete chakras principales. Esta configuración peculiar tiene importantes consecuencias.
De hecho, la energía metabolizada por los chakras penetra con sus propias informaciones directamente en las auras y, por lo tanto, alcanza niveles de conocimiento o conciencia cada vez más profundos a medida que afectan a las auras más espirituales (quinta, sexta y séptima) y que la capa del chakra, en esa aura concreta, se abre y entra en actividad.
Este es el motivo por el que resulta esencial que los chakras estén abiertos y activos en su totalidad. El perfecto funcionamiento y correlación de los chakras es sinónimo de una salud perfecta, pero la total apertura de cada uno de los chakras es sinónimo de evolución, y la total apertura de todos los chakras a todos los niveles significa alcanzar aquello que los maestros orientales denominan iluminación .
Hay muchas técnicas para lograr la apertura de los chakras, operación que no hay que tomarse a la ligera, entre las que se encuentra el reiki , que tiene la ventaja de ser una técnica suave que permite armonizar las eventuales descompensaciones energéticas.
Cada chakra rige diversos órganos y tiene funciones concretas, tanto a nivel emotivo como psíquico y espiritual. Entre los siete chakras principales se establecen ciertas afinidades:
—   el primero con el séptimo: la energía básica con la energía espiritual;
—   el segundo con el sexto: la energía del sentir a nivel material con la energía del sentir a nivel extrasensorial;
—   el tercero con el quinto: la energía de la mente operativa y del poder personal con la energía de la mente superior y de la comunicación;
—   el cuarto, en el medio: puente entre los tres chakras inferiores y los tres superiores, y fragua alquímica de la transformación.
Cada chakra tiene un color que se encuentra relacionado con su aura correspondiente y que depende de la frecuencia de vibración del propio chakra.
A cada chakra se le empareja un mantra y un sonido, el de una nota musical. Los nombres de los chakras son de origen oriental, y en Occidente se les denomina con un número o refiriéndolos al centro o al plexo físico afectado.
Con ciertos chakras suele emparejarse un elemento natural, según las teorías de la medicina china tradicional, y en algunos casos, incluso planetas y signos zodiacales.
En la representación oriental, los chakras se visualizan con un número variable de pétalos, como si fueran flores.
La interpretación occidental los ha transformado, con una visión más técnica, en torbellinos de energía: representan pequeños conos de energía en forma de remolino.
Primer chakra
Nombre
Muladhara (centro de la raíz), centro coccígeo
Color
rojo
Elemento
tierra
Nota
sol; otros indican el do
Mantra
Hum
Número de pétalos o remolinos
4
Ubicación
en la base de la columna vertebral
Órganos físicos afectados
glándulas suprarrenales, columna vertebral, riñones, vejiga, parte terminal del intestino <![endif]-->
Es el chakra de la base o de la raíz, por lo que está relacionado con nuestra existencia terrenal a nivel propiamente físico y con el tacto.
Se relaciona con el nivel de la conciencia que nos permite sobrevivir en el mundo, es decir, con todo lo que es material, sólido y corpóreo; no sólo con nuestra energía física, sino también a nivel cuantitativo, así como con nuestro deseo de vivir en el mundo físico.
Cuanto más abierto, vital y activo se mantenga este chakra, más alta será nuestra energía física y más arraigados estaremos, viviendo la vida con determinación y constancia.
Por el contrario, si es inarmónico es el chakra que se relaciona con todos los miedos ligados a la supervivencia: desde la comida al aire, al agua y, en la sociedad contemporánea, a la falta de dinero, a la pérdida del trabajo, a todo lo que podría amenazar nuestra existencia.
Es el chakra del principio de nuestro crecimiento, que no podemos dejar de explorar a fondo y de aceptar e iluminar, si queremos iniciar, justamente, un camino de crecimiento y de evolución espiritual.
Segundo chakra
Nombre
Svadhishthana (dulzura), centro púbico- plexo sacro
Color
naranja
Elemento
agua
Nota
re
Mantra
Svam
Número de pétalos o remolinos
6
Ubicación
a la altura del ombligo y las vértebras sacras
Órganos físicos afectados
gónadas, órganos reproductores, nervio ciático <![endif]-->
Es el chakra de la perpetuación de la especie y, por lo tanto, de la reproducción. Por consiguiente, es la fuente de la energía y del placer sexual.
Del mismo modo, es el chakra que anima la búsqueda creativa del placer material y, en consecuencia, está predispuesto al placer de las cosas bellas, del arte y de las emociones. Además, está obviamente ligado con las relaciones con los individuos del otro sexo.
Es el chakra del movimiento, de la expansión y de la intuición emotiva.
Sin embargo, este chakra inarmónico, es la sede de todos los miedos, los fantasmas y las fantasías negativas relacionadas con la sexualidad y la correcta relación con el otro sexo. Miedos que pueden desembocar en el rechazo a sentir placer material en sentido amplio y, por lo tanto, a gozar plenamente de la vida.
Se trata de un chakra muy importante, cuya perfecta actividad puede hacernos apreciar la vida y, en consecuencia, hacerla en cierto sentido más fácil y agradable (y no sólo con la otra mitad del cielo) o, al contrario, en caso de mal funcionamiento, transformarla en un pequeño pero continuado infierno personal que acaba reflejándose en aquellos que nos rodean.
Tercer chakra
Nombre
Manipura (gema brillante), plexo solar-diafragma
Color
amarillo
Elemento
fuego
Nota
mi
Mantra
Ram
Número de pétalos o remolinos
10
Ubicación
plexo solar-cúpula del diafragma
Órganos físicos afectados
páncreas, hígado, vesícula biliar, bazo, estómago, duodeno, colon transversal, intestino delgado <![endif]-->
Es el chakra de la mente racional, de la vitalidad, de la voluntad, de la acción, del poder y, en su aspecto posterior, de la autocuración. Chakra poderoso y solar, que nos revela nuestro derecho a existir y nuestra situación en el universo, y promueve la autoaceptación. A través de su expresión totalmente armónica, nos encontramos en el mundo en plenitud de nuestros atributos físicos y mentales, y nos desenvolvemos en el plano material de manera suelta y armoniosa, disfrutándolo plenamente.
Si el chakra es inarmónico, puede alimentar nuestro sentimiento de inferioridad, disminuyendo nuestra capacidad mental real, como la lógica y la racionalidad, y aumentando en consecuencia la confusión y el sentimiento de inseguridad. Puede ocurrir también que alimente nuestra voluntad de poder, de posesión y, por consiguiente, de prepotencia en nuestra relación con los demás, en lugar de obtener lo que buscamos y destacar. Es el chakra que se relaciona con nuestro ego más directamente y que extrae también mucha energía de los dos primeros. La voluntad y el poder representan, para todos, en la sociedad actual, una de las claves del éxito, pero también pueden significar, si se toman en un sentido egoísta de posesión y acaparamiento, la imposibilidad de acceder conscientemente a los otros chakras y, por lo tanto, a una plenitud real de nuestro ser.
Cuarto chakra
Nombre
Anahata (no afectado todo), plexo cardiaco-escapular
Color
verde y color completamente rosa
Elemento
aire

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