Iniciarse en el viaje astral
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Description

La práctica del viaje astral —es decir, salir fuera del propio cuerpo físico—, que se remonta a los antiguos ritos iniciáticos, abre una vía al conocimiento para acceder a una gran fuerza interior.
Todavía hoy las salidas fuera del cuerpo físico suponen experiencias de desdoblamiento fuera de lo normal. Estas pueden proporcionar una gran plenitud a aquellos que las practican; sin embargo, conviene tener en cuenta una serie de precauciones específicas.
Laura Tuan presenta en esta completa obra:
— técnicas preparatorias específicas del desdoblamiento;
— sensaciones que puede percibir el sujeto tanto al salir como al regresar al cuerpo físico;
— los puntos esenciales para una buena preparación: el momento más propicio, la ropa que se debe llevar, el lugar más favorable…

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Informations

Publié par
Date de parution 10 mai 2019
Nombre de lectures 0
EAN13 9781644616420
Langue Español

Informations légales : prix de location à la page 0,0300€. Cette information est donnée uniquement à titre indicatif conformément à la législation en vigueur.

Exrait

Laura Tuan




INICIARSE
EN EL VIAJE ASTRAL

Técnicas de desdoblamiento
para salir del cuerpo físico y regresar






EDITORIAL DE VECCHI
A pesar de haber puesto el máximo cuidado en la redacción de esta obra, el autor o el editor no pueden en modo alguno responsabilizarse por las informaciones (fórmulas, recetas, técnicas, etc.) vertidas en el texto. Se aconseja, en el caso de problemas específicos —a menudo únicos— de cada lector en particular, que se consulte con una persona cualificada para obtener las informaciones más completas, más exactas y lo más actualizadas posible. EDITORIAL DE VECCHI, S. A. U.
Diseño gráfico de la cubierta: © YES.
Fotografía de la cubierta: © Schiller Renato/Fotolia.com.
© Editorial De Vecchi, S. A. 2019
© [2019] Confidential Concepts International Ltd., Ireland
Subsidiary company of Confidential Concepts Inc, USA
ISBN: 9781-6-4461-642-0
El Código Penal vigente dispone: «Será castigado con la pena de prisión de seis meses a dos años o de multa de seis a veinticuatro meses quien, con ánimo de lucro y en perjuicio de tercero, reproduzca, plagie, distribuya o comunique públicamente, en todo o en parte, una obra literaria, artística o científica, o su transformación, interpretación o ejecución artística fijada en cualquier tipo de soporte o comunicada a través de cualquier medio, sin la autorización de los titulares de los correspondientes derechos de propiedad intelectual o de sus cesionarios. La misma pena se impondrá a quien intencionadamente importe, exporte o almacene ejemplares de dichas obras o producciones o ejecuciones sin la referida autorización». (Artículo 270)
Índice
La otra dimensión
Viajeros del infinito
El desdoblamiento
Definición
¿Cuándo nos desdoblamos?
¿Cómo sucede?
Clasificación de los fenómenos de exteriorización
¿Cuánto tiempo dura?
¿Quién se desdobla?
Condiciones indispensables para el desdoblamiento
La hipótesis que confirma la existencia del desdoblamiento
El cuerpo astral
Clasificaciones de los cuerpos sutiles
La anatomía oculta
Los siete centros del cuerpo sutil
Las pruebas de la existencia del cuerpo sutil
Los fantasmas
El vínculo misterioso con el éter
Los individuos mejor dotados para el desdoblamiento
La ética
Las técnicas preparatorias
La relajación
La respiración
La concentración
La meditación
La visualización
El refuerzo de la voluntad
El refuerzo del yo
Las técnicas para el refuerzo de la memoria
Las técnicas preparatorias específicas del desdoblamiento
La elección del momento propicio
La indumentaria
El ambiente
La temperatura
La electricidad atmosférica
La presión atmosférica
La humedad
La luz
El ruido
El aislamiento
Preparación para el desdoblamiento
Técnicas de salida consciente
Técnica 1, para principiantes
Técnica 2, para quienes ya están habituados al desdoblamiento
Otros consejos para la salida consciente
Técnicas para la salida parcial
Técnicas de salida inconsciente
Técnica 1
Técnica 2
Técnica 3
Técnica 4
La salida en hipnosis
¿Qué es la hipnosis?
Test de propensión
Técnicas de inducción
Técnica de magnetización
La autohipnosis
Las pruebas
Creencias, sugestiones y técnicas a través del tiempo y del espacio
Técnicas de desdoblamiento vinculadas al yoga
Los asana
El mantra del nombre
Peligros y sistemas de protección
Características del sujeto astral
Los síntomas del desdoblamiento
Después de la salida: lo que se ve, lo que se oye, lo que se siente
¿Cómo se mueve?
¿Adónde va?
¿Con quién se encuentra?
Las reacciones al regreso
Empleo del desdoblamiento
Experiencias en pareja
Experiencias realizadas con un sujeto receptivo
Características del sujeto receptivo
Técnicas de la experimentación en pareja
Intentos de exteriorización realizados en pareja
Experiencias realizadas con un sujeto receptivo ordinario con un papel totalmente pasivo
Viajes astrales colectivos
Técnicas de regreso
Curar lo astral para sanar lo físico
La muerte, viaje astral sin retorno
Casos históricos
Lo astral a la luz de la ciencia
Resumen final
El desdoblamiento
El cuerpo astral
La cuerda de plata
Los individuos mejor adaptados
Ética
Técnicas preparatorias
La elección del momento propicio
La indumentaria
El ambiente
Preparación para el desdoblamiento
Técnicas de salida consciente
Técnicas de salida inconsciente
La salida en hipnosis
Técnicas de desdoblamiento relacionadas con el yoga
Peligros y sistemas de protección
Características del individuo astral
Empleo del desdoblamiento
Experiencias en pareja
Viajes astrales colectivos
Técnicas de regreso
Glosario
La otra dimensión
«El señor X se deslizó suavemente fuera de su propio cuerpo, dio una pequeña voltereta para volverse y corrió a la ventana. Sonidos agudos, vibrantes y cálidos resonaban en la habitación».
No se trata de una novela de ciencia-ficción, sino de la descripción de una experiencia de desdoblamiento, de una proyección astral.
En los cuentos de hadas encontramos a menudo las huellas, disfrazadas por la alegoría, de esos viajes efectuados a un reino lejano. Una muchacha, por ejemplo, debe desgastar siete zapatos de hierro para reunirse con su amado. Esta es una evidente y clara alusión a la infinita distancia de esos lugares y a su aspecto inmaterial.
Los gnósticos y los cabalistas que intentaron explicar el misterio de la creación acabaron describiéndolo como la «precipitación» de ideas divinas, como el pensamiento transformado en materia por la magia del sonido. El espíritu y la materia se convierten así en dos expresiones diferentes de la misma realidad: la energía. Y, aunque nuestra visión fisiológica no pueda percibirlos, esta concepción sugiere, siguiendo un esquema perfectamente lógico, que entre esos dos polos existe una superposición de planos intermedios.
De la parte física de nuestro ser, la más baja y la más condensada, se pasa, mediante una progresiva rarefacción, a la parte más elevada: el espíritu puro. La teosofía, que describe, detalla y delimita lo indefinible, ha dado un nombre a esta serie de planos cada vez más sutiles: etéreo, astral y mental. Sin embargo, detrás del rigor de los términos y las etiquetas, parece desprenderse una idea que tal vez nunca hayamos formulado de manera consciente, la de que existe algo más allá de lo tangible, una dimensión diferente en su aspecto exterior, pero semejante en su estructura a la esencia del mundo que conocemos bien. Como es lógico, para comprender ese estado diferente de la realidad, deberíamos comenzar modificando nuestro estancado juicio sobre las concepciones soberanas de nuestro plano: el espacio, el tiempo, la materia.
La materia no es sólo lo que conseguimos percibir a través de nuestros sentidos, anulando la realidad de lo invisible simplemente porque no lo vemos. Del mismo modo, el tiempo y el espacio, dos concepciones separadas y alejadas en el pensamiento humano, pueden coincidir en otros planos y, por esa razón, anularse. Hay que entender todo esto para poder acceder a ese nuevo lenguaje que habla de cuerpos sutiles, de distancias cubiertas a la velocidad de la luz, de memoria del mundo, de lo etéreo y astral. Es necesario hacer tabla rasa de las viejas concepciones cartesianas y los esquemas fijos aprendidos en la escuela. ¡Deje que su profesor se burle de la descripción de un cuerpo sutil!
El acceso a otra dimensión exige, tal vez, menos lógica y más sensibilidad. La intuición y una aguda percepción se van a transformar poco a poco en una especie de escalera que le conducirá hacia arriba, hacia una comprensión de lo sutil cada vez más clara y en dirección a un deseo creciente de descubrir.
Viajeros del infinito

La técnica del desdoblamiento, presente en casi todas las culturas, nace del deseo de superar las fronteras de la materia. Esta práctica nos demuestra que existe algo más allá de los límites de nuestros sentidos. Además, por su semejanza con la muerte, el arte de salir del cuerpo físico, clave en todos los antiguos rituales iniciát i cos, abre el camino de todo conocimiento esotérico.
Desde que comenzó la era espacial, el género humano halla la Tierra demasiado pequeña para él. No obstante, si nos remontamos en el tiempo, vemos que nunca le han bastado verdaderamente las plantas, los espacios y los innumerables seres que pueblan nuestro planeta. Desde Ícaro hasta los astronautas del mundo contemporáneo, del chamán al asceta, sólo existe un sueño: ir más allá del mar, más allá del cielo, más allá de la materia misma que constituye el plano de nuestra existencia.
Si entre las sustancias que lo componen, como la sangre, la linfa, los tejidos óseos y musculares, no hubiese además algo impalp a ble, un destello de infinito, e l ser humano no sentiría en su apresurada vida, entre una rápida comida y un autobús, entre una carrera y otra, ese sentimiento inexplicable de carencia. No habría movimientos religiosos ni co r rientes místicas. Ahora bien, estos surgen en todo el mundo y, aunque difieren en sus rituales y creencias hasta el punto de enfrentarse a menudo entre sí, p o seen un denominador común: la necesidad de ese «algo», un deseo de volver hacia atrás, de encontrar el inf i nito del que salimos.
Una vez liberados de la presunción que hace que nos consideremos los únicos habitantes del universo y que sólo concedamos a la materia el privilegio de la vida, se hace posible, si no evidente y natural, creer en la realidad de otros mundos, de formas de vida diferentes y de cuerpos luminosos inmateriales. En efecto, todas las culturas han acabado formulando teorías, perfeccionando técnicas o produciendo tratados en este terreno. Todas las mitologías describen lugares mágicos y épocas pasadas en que la vida era fácil, sin la mezquindad y la miseria que caracterizan la existencia humana. Todas las religiones evocan otro mundo, manifestación de un infinito que cada hombre encierra en él y que, aunque es vivaz, se halla oscurecido por los aspectos materiales, el dinero, el coche, la competitividad; otro mundo al que todos vamos a acceder después de la muerte, pero que se halla abierto para el iniciado incluso en el transcurso de la fase de la existencia terrestre. Ya sea sacerdote o brujo, el iniciado es aquel que a través del rito ha pasado por la experiencia simbólica de la muerte, es decir, que ha muerto en su condición de profano, de ser material, para alcanzar una dimensión diferente.
La puerta de comunicación entre este mundo y los otros se abre ante él, y le permite pasar a voluntad de un lado al otro. Cuando ante los ojos de los demás parece inmóvil en un sueño semejante al trance, su cuerpo sutil viaja y puede intentar interrogar a los muertos o acompañar a los moribundos.
El reino de la muerte es necesariamente el del conocimiento, y para poder llegar a él, debemos experimentar la muerte, ese paso de un estado a otro, pavoroso y atrayente, ese retorno al infinito de donde venimos. La muerte señala el desprendimiento de la parte sutil del hombre, esa que la religión, de forma simplista, denomina alma y en la cual el esoterismo distingue diferentes partes, cada vez más inmateriales, destinadas a desintegrarse en el tiempo, solamente tras una prolongada estancia en planos a su vez cada vez más enrarecidos.
Por tanto, la muerte no es un final, sino un punto de partida hacia otros planos y otras formas de existencia después de abandonar la dimensión material y el envoltorio físico que había sido generado y acogido en ella, aunque sometido a limitaciones como el hambre, la sed y la enfermedad.
Quienes han aprendido a desdoblarse siguiendo el ejemplo de los grandes maestros del pasado han franqueado el umbral del más allá y han creado una vía que les permite entrar y salir de él a voluntad. Cuando llegue el momento, ellos también morirán, pues el arte del desdoblamiento no es sinónimo de eternidad. Sin embargo, durante sus viajes fuera del cuerpo habrán conocido numerosas entidades, formas de vida diferentes y otras maneras de existir. Habrán descubierto la falta de valor del tiempo, se habrán beneficiado de predicciones y consejos gracias a los cuales habrán podido vivir mejor en la Tierra; habrán recobrado esa chispa de infinito cuya falta sentían inconscientemente. Finalmente, habrán aprendido el camino que al término de la existencia todos deben conocer: ellos estarán tranquilizados por su saber, y los demás, llenos de angustia y espanto, lamentarán haber creído únicamente en lo tangible de nuestro plano material.
En Egipto, el aspirante al sacerdocio, la profecía o la magia, encerrado en un pesado sarcófago, era «desdoblado» por los maestros mediante hábiles técnicas y llamado a la vida de nuevo para recibir el sacramento de la ordenación tras una estancia de varios días en el más allá.
Lo mismo sucedía con el chamán o el brujo que, muerto simbólicamente en la oscuridad de una cabaña, en medio de la densa selva, experimentaba el paso al más allá a través de sensaciones extremas de terror, hambre o dolor físico (un diente arrancado, un dedo cortado, heridas diversas, quemaduras, circuncisión), todo ello con el fin de viajar a su antojo.
En la India, el paso de dimensiones diferentes forma parte de las prácticas del yoga, una forma de vida muy compleja que, interviniendo en todos los planos del ser —el físico, el mental y el espiritual—, lleva al adepto a alcanzar la divinidad. A través, por una parte, del control del cuerpo, gracias a la práctica de la respiración controlada (pranayama), de posturas y contracciones particulares ( asana y bandha ) , así como a una dieta y a la higiene del cuerpo, y a través, por otra parte, del espíritu, gracias a la concentración, la meditación, la recitación de fórmulas particulares (mantra) y la visualización de dibujos simbólicos (yantra), el sadhu («practicante») alcanza el dominio del yo y el conocimiento de todas las leyes del universo. Así se producen esos fenómenos extraordinarios que, al menos en Occ i dente, parecen increíbles: la invisibilidad, el desdoblamiento, la materialización de objetos y de frutas, las curaciones milagrosas.
En el Tíbet, que puede considerarse en cierto modo la cuna de la práctica del desdoblamiento, no es rara la comunicación entre monasterios muy alejados y de difícil acceso debido a las rocas y el hielo. El cuerpo sutil asegura el vínculo, mientras que el cuerpo material, que teme el hambre, el cansancio y los peligros de un largo viaje, permanece a salvo en el convento. Según las afirmaciones de Alexandra David Néel, es fácil hallar en el Tíbet personas que, después de haber estado dormidas, cuentan haber poseído un cuerpo muy ligero en el más allá, donde bastaba desear encontrarse en un lugar cualquiera para llegar a él de inmediato, franqueando todo obstáculo. Esas personas que han regresado del infinito, de los mundos sutiles y de los reinos de los muertos reciben el nombre de Delog, es decir, los viajeros del más allá.
También entre los santos de la religión cristiana, opuesta sin embargo a cuanto parece oculto o mágico, existen casos de desdoblamiento. Sumidos en sus oraciones, en un éxtasis común, el sadhu hindú, el lama tibetano iniciado en los misterios de Eleusis y el sufí árabe, a pesar de las diferentes terminologías, aparecen en otro lugar, actúan y hablan sin despertar jamás del sueño místico en el que se hallan inmersos.
Para el hombre, desprenderse de su cuerpo de dimensiones demasiado estrechas, de esta Tierra excesivamente pequeña, es una experiencia vieja como el mundo que siempre ha temido y ha buscado, con todo el miedo y la curiosidad de que es capaz. Al lanzar nuestros misiles y sondas al espacio en busca de otros mundos, no hacemos nada diferente de lo que hacían hace seis o siete mil años los sacerdotes egipcios o los chamanes siberianos, tal vez con menos tecnología, pero seguramente con más conocimientos esotéricos. Las eternas preguntas que nos acosan son: ¿quiénes somos?, ¿de dónde venimos?, ¿hacia dónde vamos?
Somos a la vez los habitantes de la Tierra, de una materia sólida que nos envuelve, y las criaturas del espacio que nos ha generado y hacia el cual tiende a devolvernos nuestro eterno peregrinaje, donde la única ley válida parece ser la del cambio y la transformación eterna.
En conclusión, ¿para qué salir de nuestra envoltura corporal? El secreto del desdoblamiento nos lleva a la certeza de que, más allá de la materia percibida por nuestros limitados sentidos, hay una realidad mayor, capaz de calmar nuestras angustias existenciales. Aquellos que después de un estado de coma han regresado del más allá transformados, abiertos a una fe que no conocían, atestiguan estar liberados del miedo a la muerte.
Quien desee experimentar el viaje fuera del cuerpo habrá superado la prueba extrema de la confrontación con la m u erte, lo cual le permitirá adquirir una gran fuerza interior. El desdoblamiento puede consid e rarse una lección iniciática de la vida, una premisa para toda aproximación al conocimiento.
El desdoblamiento

La salida, voluntaria, consciente o inconsciente, fuera de la envoltura carnal supone un estado de distensión física. Situaciones como el sueño, el coma, la debilidad física y la meditación son favorables si el desdobl a miento es voluntario.
Definición
Desdoblamiento, ubicuidad, OOBE (Out of Body Experience), exteriorización, disociación, experiencia extracorpórea, viaje, proyección o salida astral... Existe una docena de términos para indicar el mismo fenómeno de orden mitad material y mitad suprafísico: la disociación del cuerpo sutil.
¿Cuándo nos desdoblamos?
Al parecer, cada uno de nosotros ha vivido al menos una vez en el transcurso de su existencia una experiencia extracorpórea de manera inconsciente, y en menos ocasiones de forma voluntaria. La vida nos ofrece un infinito número de posibilidades de desdoblamiento, en una escala que va de la actividad normal de la vigilia a la muerte, la proyección astral sin retorno. Es posible desdoblarse mientras se duerme o en el transcurso de los sueños, principalmente a lo largo de las escenas oníricas de caída o vuelo. Hay quien sostiene que un ligero desdoblamiento, incluso de algunos centímetros, constituye una característica constante del sueño, que recarga así el organismo de energía cósmica. Asimismo, periodos más o menos largos de exteriorización pueden ser consecuencia de un estado de sufrimiento psicofísico, como una anestesia, una operación quirúrgica, un parto.
Las siguientes circunstancias son causas involuntarias de desdoblamiento: traumatismos, accidentes, caídas violentas, situaciones de estrés, hiperexcitación nerviosa, intoxicación, asfixia, anoxia, hiperventilación, sonambulismo, desvanecimiento. En cambio, el trance, la hipnosis, la magnetización, el empleo de estupefacientes y narcóticos, las prácticas de yoga y la meditación basadas en técnicas respiratorias son el terreno ideal para provocar este fenómeno.
¿Cómo sucede?
Se habla de desdoblamiento involuntario cuando, sin tener ninguna intención de hacerlo ni haber utilizado técnicas particulares, y a menudo con un sentimiento de pavor y sorpresa, alguien se halla proyectado fuera de su propio cuerpo como consecuencia de una de las condiciones mencionadas. En cambio, la exteriorización voluntaria implica un deseo, un acto de voluntad que se apoya casi siempre en técnicas específicas.
Las técnicas orientales, el trance y la hipnosis representan los pilares de esta forma de desdoblamiento, que es la menos frecue n te, ya que es la más difícil de obtener y de retener en la memoria. En efecto, independientemente de la i n tención, la persona que se desdobla no suele ser consciente de todas las fases que atraviesa. El momento de la salida y de la vuelta al cuerpo físico resulta muy propicio para verdaderos black-out, interrupciones momentáneas del flujo de la conciencia. En este caso, el recuerdo de la experie n cia aparece vago, entre momentos de oscuridad total y de lucidez. En la mayoría de los casos no se recuerda nada. Uno se despierta sobresaltado, espantado, experimentando una sens a ción de caída y la impresión de estar sentado en su cama; pero pronto observa que no se ha movido, al menos físic a mente, pues las sábanas no están revueltas. La censura psíquica ha corrido un velo sobre esta experiencia, seguramente demasiado traumática para los neófitos, relegándola a los laberintos del inconsciente. Nos hemos desd o blado, pero no somos conscientes de ello, no sabemos qué hemos visto, hecho o experimentado. A veces nos queda, como un viejo billete de tren en un bolsillo, un recuerdo de escenas oníricas más bien extrañas, un detalle completamente absurdo que nos hace sonreír o nos sorprende. Los expertos distinguen en este caso entre la catalepsia astral (el doble permanece durante toda la exterior i zación de pie e inmóvil, a algunos metros del cuerpo físico) y el sonambulismo astral (el doble se mueve y visita lugares y personas cuyo recuerdo quedará filtrado por los sueños). Finalmente, se habla de desdoblamiento total cuando el fenóm e no implica el cuerpo sutil, y de desdoblamiento parcial si la salida se limita a una parte del cuerpo.
Clasificación de los fenómenos de exteriorización
E. Bozzano, parapsicólogo contemporáneo, clasifica los fenómenos de desdoblamiento en cinco grandes categorías:
—   la sensación del miembro amputado en los mutilados y la impresión de tener un cuerpo completo en los hemipléjicos, que demuestran la permanencia del cuerpo sutil incluso donde el físico ha sufrido una mutilación;
—   el desdoblamiento consciente en el cuerpo físico (el individuo percibe a su doble);
—   el desdoblamiento con transferencia de la conciencia al doble (el cuerpo astral percibe el envoltorio físico);
—   el desdoblamiento inconsciente mientras se duerme o durante los sueños (el doble es percibido únicamente por los demás);
—   el desdoblamiento consciente en el cuerpo físico y en el astral (muy poco frecuente).
¿Cuánto tiempo dura?
Un desdoblamiento puede durar desde unos instantes, en caso de que un ruido repentino o un miedo excesivo atraigan de nuevo el cuerpo sutil al cuerpo físico, hasta varios días o incluso semanas en situaciones como el coma. Sin duda alguna, para los occidentales, la permanencia en el plano astral de esos ascetas, que resisten sin alimento y sin agua a veces durante más de dos meses en estado de letargo, resulta increíble.
¿Quién se desdobla?
Naturalmente, todo el mundo puede desdoblarse: hombres, mujeres y niños. Parece ser que el viajero astral más joven cuyo caso se ha reflejado en las estadísticas no tenía más que dieciocho meses. Sin embargo, debido a la alta carga emocional que contienen estas experiencias, es aconsejable esperar para un desdoblamiento voluntario hasta los dieciocho o veinte años e interrumpir esta práctica antes de la edad senil.
No sólo los seres humanos tienen el privilegio de pasar por esta experiencia: parece que incluso los animales pueden. El psicólogo Nandor Fodor cuenta en este sentido una anécdota muy extraña. Poseía un perro que tenía una costumbre poco común: cada vez que veía el teclado de un piano abierto, se precipitaba a hacerlo sonar con las patas. Fodor, obligado por ciertos motivos a ceder su mascota a unos amigos, no pudo dar crédito a sus oídos cuando en el silencio de la noche reconoció los sonidos discordantes del principiante a cuatro patas, aunque la habitación estaba vacía y el perro se encontraba a varios kilómetros de distancia. Se trataba, por tanto, de uno de esos pocos casos de exteriorización que nos hacen creer que este fenómeno se da también entre los animales: el cuerpo sutil del perro, atraído por el teclado que le gustaba particularmente, se había desprendido de su cuerpo físico para alcanzar el objeto deseado.
Condiciones indispensables para el desdoblamiento
La ausencia total de excitación muscular constituye la condición básica para el desdoblamiento, frecuente durante un estado de debilidad o un desvanecimiento, en el transcurso del sueño o la meditación bajo hipnosis, cuando el cuerpo se encuentra totalmente distendido.
En el caso de la exteriorización voluntaria, la inercia física debe ir acompañada en cierta medida de tensión mental. La voluntad de desdoblarse, las ganas de tomar alimentos o bebidas, el deseo de la presencia de una persona amada y ausente, así como la aspiración de volver a ver un lugar lejano, aparecen como factores que actúan en este sentido y permiten crear y mantener el buen equilibrio entre el sopor y la conciencia.
La hipótesis que confirma la existencia del desdoblamiento
No resulta fácil aceptar la realidad del desdoblamiento. A pesar de las técnicas, las estadísticas e incluso las experiencias vividas, esta rama de lo oculto tan matizada e intangible exige al practicante continuas revisiones, pruebas y verificaciones.
Por supuesto, lo que se discute no es la credibilidad de este fenómeno, sino más bien su definición, ya que esta es tan vaga que resulta fácil confundir el desdoblamiento con otros fenómenos cercanos a lo paranormal.
Aunque en muchos casos se dispone de una buena documentación, el desdoblamiento corre el riesgo de ser tomado —a veces por el propio practicante— por un sueño telepático, por un episodio de clarividencia o por un fenómeno de materialización del pensamiento (ideoplastia). ¿Recordamos detalles de un lugar lejano al que vamos por primera vez porque lo hemos visitado con nuestro doble, o porque han sido percibidos por nuestra facultad de clarividencia? ¿Hemos aparecido realmente en el plano astral en X, o se trataba de una alucinación telepática provocada por el pensamiento? La parapsicología vacila a menudo frente a las preguntas que ella misma se plantea y para las que no siempre tiene respuesta. La medicina y la psicología, que trabajan sobre bases más materialistas, tienen tendencia, como es previsible, a clasificar el fenómeno explicándolo: la primera, como alteraciones del periférico; la segunda, como manifestaciones histéricas o desdoblamientos de la personalidad. Lejos de tener una actitud tan escéptica, concedemos a las hipótesis del desdoblamiento todas las oportunidades que se merecen, sin por ello creer en ellas a pies juntillas. En el ámbito de lo paranormal se oye hablar a menudo de lo invisible y lo oculto, como si se tratase de objetos materiales ordinarios, con el riesgo de construir castillos sobre cimientos de arcilla.
La apertura de mente no implica necesariamente la credulidad y la falta de espíritu crítico (que se exponen a las decepciones más fuertes). La disponibilidad a escuchar, a experimentar y a verificar sin fanatismo ni espíritu partidista representa en todos los ámbitos de la investigación de lo sutil, incluido el desdoblamiento, la actitud más sana y provechosa desde el punto de vista de los descubrimientos, de las experiencias y de las respuestas.
El cuerpo astral

Además de su cuerpo material, directamente percibido por los sentidos, y su alma, artículo de fe eterno y espiritual, el ser hum a no está compuesto de una serie de cuerpos sutiles, cada vez más enrarecidos, constituidos a su vez por una sustancia impalp a ble y luminosa.
Aunque no son eternos, los cuerpos sutiles están destinados a sobrevivir a la muerte del cuerpo físico y a permanecer dura n te algún tiempo en otras dime n siones, en planos sutiles donde se vive una existencia libre y feliz.
Los dos primeros de los cinco, siete o nueve cuerpos sutiles que cuenta la tradición, que son el etéreo y el astral, pueden abandonar de forma espontánea, aunque también gracias a técnicas particulares, el envoltorio material y alejarse de él, viaja n do a la velocidad de la luz en el espacio durante un lapso de tiempo que puede ser más o menos largo.
«Al igual que existe un cuerpo animal, existe un cuerpo espiritual», escribe Pablo a los corintios; los griegos y los persas mencionaban también, además del cuerpo físico, un cuerpo sensible y un cuerpo inteligente. Los egipcios hablaban de kat («cuerpo físico»), kal («doble») y kul («inteligencia»). En el purgatorio de Dante encontramos un «alma semejante, por su aspecto y por sus dimensiones, a su forma en vida». En casi todos los cuentos y leyendas se narra la aparición de muertos, de brujas y brujos voladores, «dobles» de sus cuerpos: Wraith en Inglaterra, Doppelgänger en Alemania.
Sin embargo, sólo después del silencio de la Edad Media, dominada por la dicotomía religiosa entre el cuerpo y el alma, se vuelve a plantear la cuestión.
En 1500 el neoplatónico Fernel afirma que, dado que el alma y el cuerpo físico tienen una naturaleza opuesta, debe existir una tercera entidad intermedia, compuesta de materia sideral y, debido a todo ello, especialmente sensible a las influencias externas de los astros.
La creencia en otros cuerpos, en otros planos de la existencia, que nuestros confusos años positivistas consideran nueva, es, por tanto, tan vieja como el mundo y se nos presenta como una herencia ancestral.
Sea cual sea el término con el cual se le designa —cuerpo sutil, cuerpo luminoso, cuerpo fluido, cuerpo radiante, cuerpo de la resurrección, cuerpo del deseo, cuerpo espiritual—, el doble se sitúa como algo intermedio, al mismo tiempo físico y suprafísico, una materia enrarecida o un espíritu denso, según el punto de vista; algo capaz de sobrevivir durante mucho tiempo a la desintegración de la materia, algo sutil sobre lo que actúan las influencias impalpables de las estrellas y las armas inmateriales (los filtros, las magias, la medicina alternativa).
De los nueve, siete o cinco cuerpos en los progresivos escalones de sutilidad, los vehículos del alma enumerados por los teósofos —el físico, el etéreo, el astral, el causal y el mental—, únicamente nos interesan los dos primeros, aparte del físico, ya que se encuentran vinculados directamente con el fenómeno del desdoblamiento.
Los representantes de la corriente teosófica, la señora Blavatsky, Olcott, A. Powell, A. Besant, entre otros, basándose en diferentes doctrinas esotéricas orientales, proporcionan descripciones largas y detalladas, verdaderos tratados de los cuerpos y los planos sutiles que nos servirán de referencia, pero siempre con la prudencia que es de rigor.
Clasificaciones de los cuerpos sutiles
El cuerpo físico (rupa)
Está destinado a las funciones fisiológicas.
El cuerpo etéreo (linga sarira)
Es la reproducción exacta desprovista de conciencia del cuerpo físico, muy dependiente de este y que vive en el mismo plano. Después de la muerte del cuerpo físico, puede sobrevivir durante algunos días como máximo. El cuerpo etéreo está destinado a la absorción de la energía sutil que circula por todo el universo (prana) y al mantenimiento de la salud. Cumple una función de intermediario entre el envoltorio material y el cuerpo astral.
Sus dimensiones son ligeramente superiores a las del cuerpo físico, cuyas partículas de materia envuelve sin alejarse. La separación se produce con dificultad y se limita casi siempre a los individuos mediúmnicos, con la consiguiente producción de fenómenos físicos (materialización, aparición de ectoplasmas). En ese caso, el cuerpo etéreo se manifiesta en forma de un humo luminoso de color gris violado. La parte perceptible, que supera apenas en algunos centímetros el cuerpo físico cuando los dos están unidos, se llama aura . Cuando se trata de un individuo psíquica y físicamente equilibrado, constituye un halo formado por estrías rectas, o bien por estrías onduladas en caso de enfermedad. Los experimentos realizados por M. von Reichenbach, quien definió el aura OD, y más tarde por el matrimonio Kirlian, mediante un aparato fotográfico que ellos mismos habían fabricado, han demostrado científicamente la existencia del aura, así como su visibilidad.
El cuerpo astral (kamapura)
Del griego aster («luminoso»). Se lo denomina de este modo debido a su luminosidad. Es el obrero oculto de Parace l so, el defensor y el regulador de diversas funciones de nuestro organismo. Cuando se encuentra unido por bipolaridad al cuerpo físico, percibe sus sensaciones, pasiones y sentimientos; pero cuando está separado de él, ya no siente el dolor físico ni presenta las anomalías funci o nales del envoltorio material. Durante el desdoblamiento o en el momento de la muerte, tiende a volver a los lugares donde ha viv i do, cerca de las personas que ama.

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