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INTERNET COMO FORMA DE TRANSGRESIÓN

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CULTURA & POLÍTICA @ CIBERESPACIO. 1er Congreso ONLINE del Observatorio para la. CiberSociedad. Comunicaciones – Grupo 4. Cibercultura, Gestión ...

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Ajouté le : 16 avril 2012
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CULTURA & POLÍTICA @ CIBERESPACIO
1er Congreso ONLINE del Observatorio para la
CiberSociedad
Comunicaciones – Grupo 4
Cibercultura, Gestión y Políticas
Culturales
Coordinación: Guillem Mundet (
editgm@bsab.com
)
http://cibersociedad.rediris.es/congreso
Políticas de información y liberalización
de la cultura pública.
Profesiones emergentes en una ciber@administración
Rita Dolores Santaella Ruiz
1
Diputación Provincial de Jaén
ritalola@supercable.es
Resumen
En este nuevo escenario de trabajo que posibilita servicios 24x7, es previsible que
la Documentación goce de un futuro inmejorable. Su capacidad de adaptación a lo
porvenir y la capitalización de las tecnologías de la información, como modus
operandi de cualquier actividad contemporánea, están calando en los dirigentes
más consecuentes de empresas públicas y privadas con la puesta en marcha de
políticas información. Con esto, la
ciber@dministración
demanda la emergencia de
profesiones cualificadas para la gestión del recurso que nombra a esta sociedad. La
generalización de esta filosofía en la Administración pública asegurará la ejecución
obligada de otras políticas sectoriales encaminadas a la conservación del patrimonio
histórico de una nación, posibilitando
que la posteridad pueda documentar su
historia oficial en los archivos institucionales.
Abstract
In this new scene of work that makes possible services 24x7, it is foreseeable that
the Documentation we enjoyed a superb future. Their capacity of adaptation to the
future and the capitalization of the technologies of the information, like modus
operandi of any contemporary activity, is piercing in the most consequent leaders
of companies public and deprived with the beginning of policies information. With
this, the ciber@dministración demands the emergency of qualified professions for
the management of the resource that this society names. The generalization of this
philosophy in the public Administration would ensure the forced completion other
sectorial policies directed to the conservation of the historical patrimony of a nation,
making possible that the posterity can document its official history in the
institutional archives.
Sumario
1.- Profesiones emergentes en la sociedad cableada. 2.- Documentación, ciencia
integradora. 3.- Sistemas documentales y Teoría General de Sistemas. 4.- Políticas
de información: beneficios a corto, medio y
largo plazo.- 5.- Tres centros de
investigación jiennense.- 6.- Archivos y políticas culturales. 7.- Turismo cultural en
el siglo XXI y archivos.- 8.- Bibliografía
1. Profesiones emergentes en la sociedad cableada
En las postrimerías del siglo XX, la Documentación conjugaba las técnicas más
clásicas en clasificación del conocimiento con las más punteras tecnologías de la
información para erigirse en una ciencia básica de la transmisión de comunicación.
Su interdisciplinaridad, acentuada con los nuevos planes de estudios de primer y
segundo ciclo, posibilita la existencia de técnicos especializados en la gestión del
activo de esta sociedad, que deben prestar servicios de calidad a un sector de la
población
2
.
Desde esta perspectiva, la evaluación de sistemas documentales, entendidos
como empresas que para ser competitivas deben adaptarse a un entorno sometido
al constante cambio provocado por la velocidad imparable de los hallazgos
tecnológicos, se convierte en ineludible para justificar objetivamente la labor de
estas instituciones.
Una investigación reciente sobre la evaluación de los archivos públicos
3
,
centros denostados en las políticas culturales de la Administración pública que
deberían vindicar su presencia entre los E-servicios, evidencia la utilidad de estas
empresas para tres organismos de la ciudad de Jaén y para el fomento de la
investigación sobre la historia de una sociedad.
Los estudios de sus usuarios manifiestan la rentabilidad de estas fuentes de
información primarias que, sometidas a la menor o mayor relevancia otorgada por
las distintas épocas de la humanidad, han pervivido a lo largo de los siglos. Estas
investigaciones, basadas en el conocimiento del último eslabón de la cadena
documental,
hacen vislumbrar que el apoyo de la Administración pública
convertiría estos centros en focos de investigación de primera magnitud para el
fomento y difusión de la cultura en el siglo XXI.
Esbozadas las líneas generales, esta comunicación apostilla un futuro
inmejorable
de la Documentación no sólo en las empresas, sino también en la
Universidad como ciencia aplicada a diversas disciplinas sociales, humanas y
científicas, ya que “...
parece evidente que actualmente se concitan los
prerrequisitos básicos que toda disciplina y sus profesionales requieren para su
desarrollo y transformación. Por una parte, que exista una fuerte necesidad social
de respuestas útiles y adecuadas de un campo del saber concreto y de sus
expertos. Por otra, que se disponga de los instrumentos metodológicos y
tecnológicos
adecuados
para
permitir
la
innovación
y
el
avance
teórico
fundamentado y contrastado”.
(Pérez Pérez, 2002).
Comercializando la Documentación, pondríamos al servicio de otros
profesionales técnicas interdisciplinares para la comunicación del conocimiento en
una época en la que se mueve información a una velocidad insospechada en
cualquier otra época de la historia y aprovecharíamos “
un momento histórico
especialmente relevante para el auge y desarrollo de la archivística y la
documentación, ya que están profundamente influenciadas y determinadas por la
revolución tecnológica de nuestros días”
(Pérez Pérez, 2002).
2. La Documentación: ciencia integradora
Desde 1900, año en el que se suprime la Escuela Superior de Diplomática que se
creara en 1856 para la formación de archiveros, bibliotecarios y anticuarios, los
especialistas titulados en estas materias fueron mujeres, a través de la Escuela
Superior de Bibliotecarias de Cataluña.
Las facultades de Filosofía y Letras, que contemplaban como asignaturas
optativas la Biblioteconomía y la Archivística, se encargaron de formar a estos
profesionales hasta la creación, por real decreto de 1 de diciembre de 1978, de las
Escuelas Universitarias de Biblioteconomía y Documentación.
La utilidad de esta titulación, si tomamos como indicador la demanda que
tuvieron las primeras promociones de diplomados, y la Ley de Reforma
Universitaria de 1983, que amparaba las carreras de sólo segundo ciclo, se
materializaron en la creación de las facultades de Documentación destinadas a
formar
profesionales
especializados
en
la
clasificación,
almacenamiento
y
recuperación de información a través de su adiestramiento en el uso y
funcionamiento de las tecnologías para su tratamiento automático.
Desde que Paul Otlet concibiera la Documentación como una metaciencia, o
ciencia para la transmisión y difusión de la ciencia, hasta la creación de las
facultades de Documentación ha pasado más de un siglo. En este período, que ha
visto como la sociedad de la información desbancaba a la industrial y en el que las
fronteras nacionalistas han caído ante la aldea global, el progreso de esta disciplina
científica ha posibilitado la formación de técnicos de alta especialización que, pese a
que las empresas públicas y privadas se benefician de su cualificación, aún no han
obtenido un reconocimiento de su categoría profesional por parte de la sociedad.
La generalización del uso de la informática en el tratamiento documental ha
supuesto un retorno a la concepción otletiana de la Documentación, entendida
como la ciencia del tratamiento científico de la información registrada en
cualquier
soporte que tiene por teleología su transmisión a través de documentos
secundarios. La pluralización de la automatización de las bibliotecas y los archivos
durante las décadas de los 80 y 90, respectivamente, implica el hermanamiento
con las técnicas que en los 70 los centros documentales utilizaban en España.
Unificado el
modus operandi
, y respetando la idiosincrasia de cada centro, las
disciplinas para su gestión forman parte de la rama científica que les asigna la
UNESCO y que la Universidad concretizó en la creación de una facultad para su
estudio: la de Documentación.
Dando por supuesto el respeto al origen de los documentos de archivo, una
de las diferencias más manidas, la del carácter conservacionista de archiveros y
bibliotecarios frente al difusor que se les asignaba a documentalistas, no es
pertinente en la época actual.
La multiplicidad de puntos de accesos para la recuperación de información,
que permiten sus tecnologías, y la posibilidad de ofrecerla a millones de usuarios
potenciales ratifican que sería un sinsentido almacenar documentación si no hay
quien la consuma, convirtiendo la transmisión de información en la teleología de la
Documentación.
Esta finalidad, inculcada en el alumnado de las facultades de esta disciplina,
hace que el usuario sea una parte activa dentro del sistema. Su opinión, sus
necesidades y, sobre todo, su satisfacción, medida en términos de demandas
satisfechas, condicionan la planificación y gestión de las unidades documentales.
La democratización del saber, que conlleva el mayor nivel cultural de la
población, la libertad política inaugurada en la historia más reciente durante el
último cuarto del siglo XX, el derecho a la información amparado en la Constitución
y los cambios producidos por las tecnologías de la comunicación hacen anacrónicas
las separaciones gremiales. Más bien, es el momento de que los profesionales
aúnen esfuerzos para que el colectivo para el que se desarrolla la cadena
documental satisfaga sus necesidades informativas con el acceso eficaz, virtual o
real, al conjunto de las fuentes documentales. Desde esta perspectiva, los usuarios
se convierten en el centro del proceso y la diseminación de información en su razón
de ser y en un elemento unificador entre los diferentes sistemas documentales.
3. Sistemas documentales y Teoría General de Sistemas
La Teoría General de Sistemas, cosmología científica sustentada por las similitudes
que se entablan en los distintos ámbitos de la realidad, justifica la colaboración
científica para aprovechar y rentabilizar esfuerzos. La perspectiva sistémica aporta
a la Documentación una visión de
las unidades documentales basada en las
relaciones que contraen los subsistemas que los conforman. A través de la
analogía, se establecen correspondencias entre hechos para ampliar la teoría y la
terminología de una ciencia que, al estar dando sus primeros pasos,
necesita
engrosar su
corpus
teórico.
Desde esta perspectiva holística, destinada a la gestión de estos centros de
información desde un punto de vista empresarial, se considera que es un error y
uno de los grandes déficits de esta profesión la escasa relevancia que se le presta a
la planificación y a la evaluación y se concibe un sistema documental en el que
operan el subsistema de elementos, el técnico y el de individuos.
Contemplar en el subsistema de individuos a los técnicos y a los usuarios;
destinar las técnicas empresariales y las documentales para el subsistema técnico e
incorporar los anteriores subsistemas a los centros, documentos y herramientas del
subsistema de elementos evidencian la conectividad entre las partes del sistema,
aportando
una
concepción
que
aboga
por
servicios
de
calidad,
que
se
retroalimentan con técnicas de evaluación destinadas a eliminar sus puntos débiles
y a fomentar los exitosos, de su recurso o producto, que no es otro que la
información elaborada, para solventar las necesidades informativas de un sector de
la población.
Archivos
Bibliotecas
C. Documentación
Edificios
Documentos
Equipos informáticos
Subsistema de
elementos
Entrada
Registro
Almacenamiento organizado
Análisis documental
Recuperación
información
Difusión
Servicios a usuarios
Gestión de
calidad
Evaluación del
sistema
Planificación de
sistemas
Estudios de
usuarios
Gestión
Subsistema
técnico
Técnicos
Gestores
Usuarios
Internos-Externos
Subsistema de
individuos
Sistema
documental
Las nuevas exigencias de nuestra sociedad y la adscripción de muchos de
los centros de información a la Administración pública, a la que la Constitución
presupone la eficacia en la gestión de los impuestos de los ciudadanos, convierten
las técnicas de organización empresarial en ejercicios que pueden decidir la
supervivencia del centro o justificar su crecimiento, si se valida su rentabilidad
dentro de la política cultural vigente.
Al hilo de los anteriores planteamientos, que contemplan la necesidad de la
evaluación para la valoración objetiva de unos servicios que deben aspirar a la
calidad total
y la difusión de información como la finalidad de un sistema
documental, los estudios de usuarios se convierten en una poderosa herramienta
de medición que necesitan ampararse en generalizaciones sobre las formas en las
que la población usuaria de información puede abordarse. De esta forma,
confeccionar un modelo, que refleje las distintas metodologías y la adecuación a los
resultados que se pretenden conseguir, es una condición ineludible para fomentar
el desarrollo de investigaciones, desde la libertad que siempre aporta el
conocimiento de las opciones posibles para una actuación, que permitan elaborar
informes cuantitativos y cualitativos sobre los sistemas de información.
4. Políticas de información: beneficios a corto, medio y largo
plazo
Huelga decir que el archivo de una empresa es su memoria. Funcionando de forma
parecida a la humana, almacena aquello que en algún momento puede serle útil
para desempeñar su labor.
En la época actual, la ingente masa documental, en gran parte motivada por
la facilidad de las técnicas para la reproducción de documentos, hace que la gestión
de información sea necesaria desde el momento que nace en las oficinas
productoras.
Las bases de datos permiten clasificar un fondo documental; su producto es
un inventario automatizado de un fondo para ahorrar tiempo y esfuerzo en la
recuperación documental. Si bien es cierto que el único requisito que existe para
introducir datos es conocer el programa
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normalización terminológica son la base del éxito de estas colecciones de datos.
Implantar esta forma de trabajo en empresas de gran tamaño, facilita la
localización de información a corto y medio plazo; pero además, el almacenamiento
automático agiliza la selección de la documentación histórica, al permitir expurgar
con la seguridad de que se destruirá aquello que ya poseemos.
A partir de 1995, fecha en la que el archivo de Diputación inicia la
reconversión automática y retrospectiva del inventario de su fondo, esta filosofía se
ha auspiciado desde este centro, mejorando la recuperación de información en las
oficinas y facilitándoles el trasvase al archivo intermedio provincial.
La inmensa labor de confeccionar un inventario exhaustivo del cuantioso
fondo documental de Diputación, fruto de más de una década de un loable trabajo
de la doctora Adelaida García Sánchez, directora del archivo provincial; su
automatización contemplada en la política cultural del ente provincial, y la puesta
en marcha de los archivos de oficina han sido aciertos avalados por el incremento
del 61% de consultas a lo largo de doce años.
Garantizada la función primaria de un archivo, servir a la empresa en la que
se origina la documentación, que efectúa el 88% de las peticiones que este centro
recibe, el mismo sistema de recuperación de información sirve para cumplir su
función derivada
4
: la conservación y difusión de una parte del patrimonio histórico
andaluz.
Si recordamos que el siglo XIX vio nacer la actual división territorial, si
pensamos que la provincia de Jaén tuvo un peso destacado en la economía y en la
política de la Andalucía decimonónica y que el siglo XX ya es historia. Si contamos
con un sistema de información cuya automatización asegura la rapidez de los
servicios, hemos de convenir en que existe un instrumento de primera magnitud
para el fomento de la investigación y la divulgación de la cultura.
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política cultural del ente provincial con la digitalización de su fondo y su
implementación en Internet, es fácil aventurar que el flujo de información de
Diputación provincial se incrementará dentro y fuera de la institución.
De esta forma, la gestión documental posibilita rentabilizar el mismo
producto para usuarios con necesidades diferentes: gestión e investigación,
convirtiéndose en un sólido argumento que vindique que este archivo es fuente de
información de la empresa, que es su principal usuario, y que sólo bastaría dar a
conocer su fondo, de gran valor cultural y fácil accesibilidad, para que se convirtiera
en lugar de destino de investigadores sobre la provincia de Jaén, de la historia de
Andalucía o de España, que es Europa.
5. Tres archivos para la investigación jiennense
El progreso de la cultura y el fomento de la investigación son acciones que la
Constitución adjudica a los poderes públicos y la documentación generada por la
Administración pública, además de ser probatoria, conforma una parte del
patrimonio bibliográfico, que es un segmento del acervo cultural de España. Desde
esta perspectiva, la ordenación, clasificación, almacenamiento y difusión del fondo
documental generado por los entes públicos es uno de los instrumentos que
permiten la promoción cultural e investigadora, amparada por nuestra ley
fundamental.
Los Concejos medievales o los actuales Ayuntamientos han regulado la
convivencia ciudadana en los municipios durante siglos. La pervivencia de muchas
de sus funciones a lo largo del tiempo hace que existan series de largo recorrido
que permiten conocer cómo se desarrollaba la vida desde épocas lejanas, marcadas
por el obscurantismo o por un excepcional esplendor cultural, hasta las más
recientes en las que existen hitos políticos que han producido un cambio
excepcional en la sociedad española.
Desde el siglo XIX, la creación y supervivencia de una institución encargada
del gobierno de la provincia hacen necesaria la consulta de su fondo documental
para conocer la historia individual y conjunta de sus municipios. De esta forma, los
archivos de las Diputaciones se convierten en fuentes de información imprescindible
para elaborar la historia provincial y en documentación complementaria para la
confección de investigaciones locales.
Ya en el siglo XX, la creación de los Archivos Históricos Provinciales,
entidades que surgen para recopilar la documentación notarial, y la nueva
configuración administrativa, a través de la creación de las comunidades
autónomas, suponen el establecimiento de centros en los que coexisten
documentos de fe pública del siglo XV con aquéllos generados por la Administración
delegada.
Municipios, provincias y las comunidades autónomas de una nación han sido
las divisiones administrativas que han marcado la convivencia en la sociedad desde
la Edad Media hasta la actualidad, convirtiendo los archivos de sus órganos de
gobierno en fuente de información obligada para elaborar o conocer su historia
oficial.
El Archivo del Ayuntamiento de Jaén, cuyo fondo arranca en el siglo XIV, es
una fuente de información básica para conocer la historia de una ciudad que, al
margen de sus condicionantes económicos y culturales, refleja la vida de una
sociedad desde hace setecientos años. El interés de su fondo se valida en poseer el
57% de investigadores en la ciudad de Jaén, porcentaje que lo sitúa en el de mayor
asistencia de esta categoría de usuarios y que se ratifica en que, en 1996, creció un
859% con respecto a 1986.
El Archivo Histórico Provincial, en el que el 99% de usuarios son
investigadores y cuya documentación arranca en el siglo XV, se convierte en el
segundo más frecuentado con el 34% de este colectivo. Asimismo, el aumento de
un 184% lo coloca en el segundo de mayor incremento.
El Archivo de Diputación Provincial, cuya documentación se origina en el
siglo XIX, aunque atesora la sección de Beneficencia y Obras Pías que se remonta al
siglo XV, es por la contemporaneidad de su documentación el que tiene como perfil
de usuarios la Administración, 88%, y el que menos investigadores recibe que se
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experimentado un descenso del 11%.
El incremento del 441% de investigadores desde 1986 hasta 1996 en la
ciudad de Jaén es una realidad que permite interpretar que los archivos están
dejando de ser el laboratorio de unos pocos y versados eruditos. Conocer quiénes
son sus clientes permitirá su mayor crecimiento, al adaptar sus servicios en función
de sus necesidades, horarias o informativas, o al indicar hacia qué sector hay que
dirigir la promoción y divulgación de sus fondos.
Tendencia alcista de la investigación, tres fondos de indudable valor para el
conocimiento de la cultura de Occidente, tomando por referente a uno de sus
pueblos más antiguos, y la posibilidad que brinda Internet de tener por usuario
potencial la población mundial, son ingredientes de excelente calidad para
cristalizar en políticas culturales destinadas al fomento de la cultura y de la
investigación a través de una parte del acervo cultural que, en muchos casos, se
conserva en edificios que son joyas arquitectónicas.
6. Políticas y culturales y archivos
A juzgar por las campañas electorales que se articulan en torno a aquello no
cumplido y reflejado en los programas de los partidos políticos, los archivos serán
objeto de pocas controversias.
Revisados los programas electorales de los dos partidos políticos con más
representación parlamentaria, comprobamos que hasta 1989 el Partido Socialista
Obrero Español no contempla los archivos en sus políticas culturales; para el
Partido Popular, este año se traslada a 1993.
Esta desidia se refleja en una falta de inversión en los archivos por parte de
la Administración, cuyo ejemplo más significativo es el retraso en la automatización
de estos centros, que empieza a generalizarse a mediados de los noventa del siglo
XX (más de una década después de sistematizarse en las bibliotecas).
La falta de apoyo en dotación de recursos, humanos y tecnológicos, se
traduce en Andalucía en que sólo Sevilla es la provincia andaluza en la que existen
muchos más archivos que depósitos documentales (66%); cifra que en gran parte
es debida a la intervención de su Diputación provincial en la gestión documental de
los archivos de los municipios sevillanos.
Jaén, cuarta provincia que posee menos archivos en Andalucía, ocupa una
situación
intermedia
con
el
10%
de
centros
que
alojan
documentación
administrativa que se consideran archivos. Entre las once instituciones que la
Consejería de Cultura considera que poseen un fondo documental organizado en la
provincia de Jaén, frente a los 101 denominados depósitos, se encuentran el
Archivo Histórico Provincial, el Archivo de Diputación de Jaén y el Archivo del
Ayuntamiento de la ciudad, que es uno de los siete archivos municipales de la
provincia.
El espacio que posee el edificio del Archivo de Histórico Provincial, un equipo
técnico formado por cuatro facultativos, la informatización de su fondo iniciada en
1995 y una página en Internet desde 2001 hacen que este archivo, de carácter
estatal con administración delegada a la Junta de Andalucía, sea el que está dotado
de una infraestructura adecuada y acorde a los tiempos de la sociedad de la
información.
El Archivo de Diputación Provincial tiene un equipo técnico formado por un
facultativo y un técnico de grado medio. La reconversión automatizada y
retrospectiva de la totalidad de su fondo son el resultado de poseer inventariada
toda la documentación generada por la institución y de una apuesta política que se
inició en 1995 y que en una segunda fase prevé la digitalización del fondo y su
implementación en Internet. La automatización de los instrumentos de recuperación
archivística y el valor de su fondo para la investigación se convierten en los puntos
fuertes de este centro. La falta de espacio
5
y la escasez de personal, teniendo en
cuenta que es archivo de empresa e histórico, son sus rémoras.
A los anteriores déficits, dispersión del fondo y escasez de personal, al
formar la plantilla técnica un facultativo y un ayudante de archivos, el Archivo del
Ayuntamiento de Jaén añade la falta de recursos tecnológicos. De esta forma, el
sistema de información del archivo que más investigadores recibe cada año, aval de
la riqueza histórica de su fondo, no se beneficia de las grandes ventajas
posibilitadas por la automatización de la gestión documental.
A la luz de los anteriores datos, la informatización ha sido la concreción de
una política cultural imprescindible para que los archivos, además de cumplir su
función primaria, se conviertan en centros de investigación del siglo XXI. Este logro,
que ha supuesto que el Archivo Histórico Provincial y el Archivo de Diputación se
hayan incorporado a las tecnologías de la información en el primer estadio de la
generalización de la informatización archivística, y las leyes que los amparan
convierten estos centros en candidatos perfectos para erigirse en cabecera del
sistema de archivos de la provincia de Jaén, que es parte del Sistema Andaluz de
Archivos, para que el 100% de los centros que alojan documentación municipal
adquieran el rango de archivos.
7. Turismo cultural en el siglo XXI y archivos
“Un pueblo nuevo puede improvisarlo todo menos la cultura intelectual.
Un pueblo viejo no puede renunciar a la suya sin extinguir la parte más noble de su vida”
(
Menéndez y Pelayo,
“Obras completas”)
El archivo, centro que recoge la información que genera una institución en el
desempeño de su labor, es la memoria de un organismo en su función primaria;
con el devenir de los años, es el testigo de la vida de una sociedad.
Las tablas de barro, soportes de la escritura utilizados hace más de 7.000
años, han sido casi suplantadas por discos magnéticos en el siglo XXI. Mas el
cambio de canal de comunicación no ha modificado el carácter probatorio de la
documentación administrativa ni el valor histórico por el que se suplanta cuando ha
perdido su vigencia.
Que la gestión documental en la Administración pública reporta beneficios
inmediatos que, a medio y largo plazo, revierten en la sociedad al permitir
investigar una época de la humanidad, es una realidad que ya legislaron estadistas
como Alfonso X o los Reyes Católicos. Plasmar las actividades coetáneas en
soportes, fruto del esmero de escribanos y amanuenses, sirvió para defender
privilegios, compras o ventas y sirve para investigar sobre una época de la historia
e incrementar el acervo cultural de un pueblo.
Que la información en el medioevo viajaba al ritmo de sus ferias comerciales
y hoy traspasa fronteras con la inmediatez que le permiten sus autopistas es un
hecho ubicuo, característica que hace que el activo de nuestra sociedad adquiera la
omnipresencia sólo atribuida a la divinidad.
Que, pese al peso de las anteriores razones, sólo el 19% de las instituciones
que albergan documentación administrativa andaluza merezcan denominarse
archivos es una incongruencia que manifiesta la falta de apoyo institucional para
esta parte de la cultura de los pueblos.
La necesidad de la salvaguarda de las actuaciones de la Administración
pública, las facilidades para la recuperación y difusión de información que brindan
sus tecnologías y la posibilidad de tener el mundo como cliente potencial,
incluyendo aquellos pueblos que no gozan de la historia que posee uno de los
primeros continentes poblados y civilizados de nuestro mundo, son argumentos
sólidos para que los archivos se contemplen en las políticas culturales.
En Jaén, tres archivos de su capital, que suponen el 33% de archivos de la
provincia, demuestran que, pese al mayor o menor apoyo de su institución, han ido
ganando usuarios a lo largo de los años, confirmando su rentabilidad para la
empresa y para la sociedad.
Tres edificios, de gran valor artístico y belleza, que podrían erigirse en
centros dinamizadores de la investigación y demostrar que la sociedad del bienestar
y la rapidez de las comunicaciones, virtuales y reales, son razones para activar la
economía actual a través de un turismo cultural que cada vez cuenta con más
adeptos.
No en vano, la serie de novelas que conforman
Los hijos de la Tierra, El
médico, El último judío
o
Los pilares de la tierra
son una pequeña muestra de obras
contemporáneas que transitan por la historia de la civilización y que han cautivado
a millones de personas de todos los rincones del mundo. Obras que se nutrieron de
horas, en espacios que atesoran testigos de la historia de la Tierra, y que muestran
paisajes de parte del patrimonio de la humanidad con rutas europeas que discurren
por la cultura milenaria de este continente
.
BIBLIOGRAFÍA
ALTUNA ESTEIBAR, B., 1992, “El valor de la información desde la perspectiva del
usuario y el papel de las bibliotecas y unidades de información en la empresa”, en
Revista Española de Documentación Científica,
nº 15(3), p.p.243-255.
BERTALANFFY, L.
,
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. Madrid:
Alianza, 1986.
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,
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Sevilla:
Consejería de Cultura, 1997.
MIRALLES LÓPEZ, Ramón, “Administración abierta de Catalunya”, 2002, en
Proyecto de base para la creación de un marco de relaciones electrónicas en la
administración”, en Tecnimap [
http://w.w.w.map.es/csi/tecnimap2000/
]
PAGÉS LLEDÓ, Fernando, 2002, “El impacto del ciberespacio sobre los sistemas de
información en general y sobre los sistemas de gestión de archivos en particular”
en Actas de las V Jornadas de Archivos Electrónicos, Priego de Córdoba:
Ayuntamiento, p.p. 67-70.
PÉREZ PÉREZ, María Luisa. 2002, “Políticas culturales y de información. La
intervención pública en los archivos de Jaén” en Actas de las V Jornadas de
Archivos Electrónicos, Priego de Córdoba: Ayuntamiento, p.p. 92-96.
SANTAELLA RUIZ, Rita Dolores, 2001, Análisis de usuarios de archivos de la ciudad
de Jaén, Granada : Departamento de Biblioteconomía y Documentación.
SANTAELLA RUIZ, Rita Dolores, 2002, “La Administración digital. Nuevos retos
profesionales en la sociedad cableada”, en Actas de las V Jornadas de Archivos
Electrónicos, Priego de Córdoba: Ayuntamiento, p.p. 97-99.
SEVILLA BENKO, Gladis, BUENAVENTURA CANINO, Rodrigo, 2002, “El sector
público en Internet, Internet en el sector público”, en Tecnimap,
[
http://www.map.es/csi/tecnimap2000/
].
NOTAS
1
Rita Dolores Santaella Ruiz, diplomada y licenciada en Filosofía y Letras (Filología); diplomada,
licenciada y doctora en Documentación (todas las titulaciones se obtuvieron en la Universidad de
Granada). Tras obtener diversas becas en las que desarrollo trabajos técnicos que me permiten conocer
todos los sistemas documentales de diferentes ámbitos de la Administración pública, desde 1997 soy
documentalista del Patronato de Promoción Provincial y Turismo de Diputación de Jaén, realizando la
agenda cultural y turística de la provincia de Jaén y desarrollando el sistema de información de dicha
institución.
2
Prueba de ello es la reciente convocatoria de la Consejería de Administraciones Públicas de la Junta de
Comunidades de Castilla-La Mancha de un concurso de méritos para la adjudicación de
16 nuevas becas de investigación y formación sobre la gestión de la calidad
de los servicios públicos en los archivos municipales de Castilla-La Mancha. DOCM. Nº 98 de 9 de agosto
de 2002.
3
SANTAELLA RUIZ, Rita Dolores. Análisis de usuarios de archivos de la ciudad de Jaén. Granada :
Departamento de Biblioteconomía y Documentación de la Universidad de Granada, 2001 (Tesis
doctoral).
4
Esta realidad la ratifica el Archivo del Ayuntamiento de Jaén que posee el 57% de público investigador
y el 43% de usuarios administrativos.
5
En 2001, el Archivo presentó el último informe para solicitar otra sala para depósito del fondo
documental.