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N EUROPEA
Libro verde
sobre las relaciones
entre la Unión Europea
y los países ACP
en los albores del siglo XXI
Desafíos y opciones para una nueva asociación
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C---Ï.J COMISIÓN EUROPEA
Libro verde
sobre las relaciones
entre la Unión Europea
y los países ACP
en los albores del siglo XXI
Desafíos y opciones para una nueva asociación En Internet, vía el servidor Europa (http://europa.eu.int), se puede consultar gran cantidad
de otras informaciones sobre la Unión Europea.
Una ficha bibliográfica figura al final de la obra.
Luxemburgo: Oficina de Publicaciones Oficiales de las Comunidades Europeas, 1997
ISBN 92-827-9178-5
© Comunidades Europeas, 1997
Reproducción autorizada, excepto para fines comerciales, con indicación de la fuente bibliográfica.
Printed in Germany Impreso en papel blanqueado sin cloro Prólogo
La cooperación entre la Unión Europea (UE) y los países de paciones de los europeos y de las expectativas de la población
África, del Caribe y del Pacífico (ACP) se remonta a los oríge­ de los ACP. La opinión pública apoya, con mucha más fuerza de
nes de la Comunidad. El Convenio de Lomé, que rige desde lo que generalmente se quiere creer, la política de desarrollo de
1975 las relaciones comerciales y las actividades de ayuda al la UE. En cambio, sí que es cierto que la opinión pública mani­
desarrollo entre la UE y setenta Estados ACP, constituye uno de fiesta una exigencia de eficacia a la cual debemos responder a
los aspectos más significativos de la acción exterior de la toda costa. Esta exigencia de eficacia explica la atención espe­
Unión. Este acuerdo expira el 29 de febrero del año 2000, y las cial que presta el Libro verde al examen de los objetivos y de
negociaciones entre las Partes Contratantes deberán iniciarse las modalidades de aplicación de la cooperación.
dieciocho meses antes de este vencimiento, es decir, en sep­
tiembre de 1998. Habida cuenta de los cambios importantes que En este nuevo entorno, teniendo en cuenta las lecciones que
se han producido durante los veinte últimos años, ha llegado el pueden extraerse de la experiencia adquirida por la Comunidad
momento de reflexionar sobre el futuro de las relaciones durante cerca de veinticinco años de «asociación Lomé», la
UE-ACP desde una nueva perspectiva. Comisión considera que el próximo vencimiento institucional
en lo que respecta a la cooperación UE-ACP proporciona la
ocasión de proceder a una reflexión profunda y de iniciar un El contexto mundial se ha transformado radicalmente. Surgen
nuevos desafíos y, en lo sucesivo, tanto nuestros socios como la debate abierto y concreto sobre el futuro de esta relación.
propia UE estarán animados por nuevas motivaciones.
El Libro verde responde a estas preocupaciones. Consta de un
En un mundo que se ha vuelto multipolar, la Unión debe garan­ resumen de los principales temas de debate y de un documento
tizar su presencia en todas las regiones. Se esfuerza por desarro­ de análisis dividido en dos partes: la primera se refiere a la eva­
llar su identidad exterior a través de una política exterior y de luación del pasado y a las grandes tendencias políticas, econó­
micas y sociales; la segunda presenta pistas y opciones para seguridad común más efectiva y más global, una política de
cooperación al desarrollo eficaz y diferenciada, y una política revitalizar la asociación UE-ACP y volverle a dar la importan­
comercial multilateral favorable a la apertura de los mercados y cia y la eficacia necesarias para hacer frente a los desafíos del
al respeto de normas comunes negociadas. siglo XXI. No se trata de hacer tabla rasa del pasado: algunas
orientaciones, objetivos y políticas deberán confirmarse y refor­
zarse a partir de un análisis objetivo de las dificultades y tam­Si bien es cierto que las condiciones de vida en los países ACP
han mejorado sensiblemente en términos de salud, educación y bién de los éxitos, de la «cooperación Lomé». La Unión ha con­
seguido logros que debe hacer valer. Su enfoque global, su com­acceso a los servicios esenciales, la situación sigue siendo glo­
promiso decidido al servicio de políticas sectoriales, su fuerte balmente crítica: de cincuenta PMD, o «países menos desarro­
presencia in situ, su capacidad de impulsar determinadas políti­llados», cuarenta y uno se encuentran en la zona ACP; su parti­
cipación en los intercambios internacionales sigue siendo mar­ cas o de influir sobre determinados procesos, como lo ilustran
sus propuestas de dar un nuevo enfoque a la condicionalidad, ginal, y las perspectivas en materia de pobreza son especial­
testimonian su preocupación constante por mejorar el impacto mente preocupantes.
global de la cooperación.
En algunos países ACP la marginación económica va acompa­
ñada de desintegración social, aumento de la violencia y una La primera preocupación de la Unión debe ser ayudar a las
multiplicación de los conflictos armados que implican a menu­ poblaciones pobres a integrarse en la vida económica y social y
do desastres humanitarios, lo que representa un reto para las ayudar a los países ACP a integrarse en la economía mundial.
En este sentido, nuestro marco de cooperación debe poder abrir­políticas de desarrollo y desvía los esfuerzos de la comunidad
internacional hacia acciones urgentes y de gestión de las crisis. se a nuevos sectores de cooperación y a nuevos protagonistas
surgidos de la sociedad civil, especialmente del sector privado.
Por el contrario, otros países, afortunadamente cada vez más
numerosos, han desarrollado capacidades políticas y económi­ El Libro verde tiene por objeto alimentar la reflexión, suscitar
cas que les abren nuevas posibilidades en las relaciones con sus un debate amplio y preparar el diálogo entre los socios afecta­
socios exteriores, especialmente con los europeos. dos por el vencimiento del Convenio de Lomé. Se dirige a todos
los actores del desarrollo. No presenta propuestas formales y el
La Unión debe estar en condiciones de hacer frente a estas inventario de opciones presentadas no prejuzga las propuestas
situaciones múltiples, no sólo porque la solidaridad, en particu­ que podrá presentar la Comisión a su debido tiempo. Se inscri­
lar con los más pobres, es parte integrante de su identidad, sino be en un proceso de reflexión y de debate que ya ha dado lugar
también porque sus intereses objetivos a corto, medio y largo a distintos seminarios, encuentros y publicaciones.
plazo requieren una capacidad de acción y de anticipación en el
marco de una asociación franca y dinámica. El período «post- En su momento, este debate conducirá a la Comisión a definir
Lomé» depende de una opción fundamentalmente política, y la propuestas para una nueva asociación en una comunicación al
asociación futura deberá estar a la altura de las nuevas preocu­ Consejo que propondrá un mandato de negociación. Pròlogo
Nuestro objetivo está claro: revitalizar la relación entre la Unión cir la calidad de nuestra asociación; por el contrario, es necesa-
Europea y los países ACP, ofrecerle nuevas ambiciones y mayo- rio aumentar la exigencia política en el sentido más noble del
res posibilidades de éxito. En la relación UE-ACP sigue jugán- término,
dose un elemento esencial de la identidad de la Unión Europea.
La fase postcolonial se acaba, pero permanece la responsabili­
dad específica respecto a los países ACP, por razones profundas Profesor J. de Deus Pinheiro
que el Libro verde pone de relieve. En el umbral del siglo XXI,
los ACP tienen, quizá por primera vez, oportunidades promete­
doras de desarrollo, pero al mismo tiempo la autonomía y la
solidez de sus estructuras de gobierno se enfrentan a duras prue­
bas. No es el momento de ceder en nuestro empeño ni de redu-Principales temas de debate
El mundo está cambiando profundamente. El hundimiento Bálticos, a Chipre y a Malta, constituyen otras tantas labores
del bloque del Este y el final del conflicto Este/Oeste han cam­ para los próximos años y preparan a Europa para enfrentarse a
biado de arriba abajo el panorama político y económico interna­ los desafíos del siglo XXI.
cional, abriendo el camino a una mayor cooperación basada en
valores y principios comunes, pero dando lugar también a una En el marco de sus relaciones exteriores con los países en
remodelación de los intereses geoestratégicos y a nuevos tipos desarrollo y las economías en transición, la Unión Europea se
de riesgos más difusos. A nivel económico, la expansión de la ha comprometido también en un conjunto de nuevas iniciativas.
economía de mercado y el final de las relaciones exclusivas o
privilegiadas han modificado las condiciones de la oferta y la Ha celebrado acuerdos de asociación con la mayoría de los paí­
demanda en los mercados internacionales. La conclusión de las ses europeos del antiguo bloque oriental candidatos a la adhe­
negociaciones comerciales de la Ronda Uruguay ha dado lugar sión. Paralelamente concede su apoyo al proceso de transforma­
a un nuevo contexto multilateral, acelerando el proceso de glo- ción económica y política de las repúblicas de la antigua Unión
balización de la economía resultante de los avances tecnológi­ Soviética y ha celebrado acuerdos comerciales con varias de
cos y de la liberalización de las políticas económicas iniciada ellas. En el contexto de sus relaciones con los terceros países
en la década de los años ochenta. La interdependencia aumenta mediterráneos, ha establecido un nuevo marco de asociación
y se extiende, más allá de las esferas económicas y financieras, multilateral y duradero que vincula a veintisiete países, comple­
a las esferas de lo social y del medio ambiente. menta el refuerzo de las relaciones bilaterales e implica tres sec­
Simultáneamente, mientras que las políticas nacionales pierden ciones: política y de seguridad, por una parte; económica y
márgenes de maniobra, aparecen nuevas fracturas alimentadas financiera, por otra (que prevé, en particular, el establecimiento
por los efectos de la exclusión, por la fragmentación del tejido progresivo de una zona de libre cambio), y social, cultural y
social tanto en los países industrializados como en las econo­ humana, por último.
mías en transición en los países en desarrollo, por el aumento de
las desigualdades y por la marginación de los países menos La Unión ha decidido también reforzar sus vínculos con
favorecidos. Estas fracturas constituyen factores de inestabili­ América Latina en el marco de una estrategia tridimensional
dad que se traducen especialmente en el ascenso de los extre­ que prevé una profundización del diálogo político entre las dos
mismos de tipo nacionalista o integrista. regiones, apoyo para reforzar el libre comercio y ayuda institu­
cional al proceso de integración económica regional, así como
acciones y programas de cooperación financiera y técnica cen­Este nuevo entorno internacional ha llevado a la Unión
Europea a redefinir sus intereses políticos y de seguridad y trados sobre algunos ejes prioritarios.
a dar un nuevo impulso a la dimensión política del proceso de
Por último, ha adoptado una nueva estrategia en sus relaciones integración europea. El Tratado de la Unión Europea dio una
base institucional a la instauración de una política exterior y de con los países de Asia destinada a reforzar la presencia econó­
seguridad común (PESC), política que, sin embargo, sigue mica europea en esta región, a mejorar la comprensión mutua y
estando insuficientemente desarrollada para servir eficazmente a desarrollar un nuevo enfoque político.
los intereses comunes de los Estados miembros y cuyos meca­
nismos son actualmente objeto de debates en el marco de la Estas nuevas orientaciones constituyen las respuestas de la
Conferencia Intergubernamental (CIG). No obstante, el Tratado Unión a los cambios que están produciéndose en la escena
también proporcionó una base institucional a la política europea política y económica internacional. Traducen la vocación
de cooperación al desarrollo. universal de las relaciones exteriores de la Unión, pero tam­
bién su carácter diferenciado.
La Unión se prepara
La relación entre la Unión Europea para transformaciones importantes
y los setenta países de África, del
Caribe y del Pacífico està entrando
La Unión se caracterizará por una serie de cambios profundos
progresivamente en una nueva fase precisamente en el momento del establecimiento de una nueva
asociación con los países ACP.
El Convenio de Lomé rige desde 1975 las relaciones comercia­
A nivel interno, las consecuencias del mercado interior y la les y financieras entre la UE y los países ACP, que actualmente
perspectiva del paso a la moneda única, la revisión del Tratado son setenta. Iniciada en 1957, la política comunitaria de coope­
y las demás reformas institucionales que están debatiéndose en ración ha pasado por varias etapas decisivas. Después de los
primeros años, durante los cuales se trataba de asociar los paí­el marco de la CIG, la elaboración de un nuevo acuerdo finan­
ciero a medio plazo y la perspectiva de la ampliación a los paí­ ses y territorios de ultramar a la Comunidad, las relaciones de
ses asociados de Europa Central y Oriental, a los Estados cooperación continuaron en el marco de los Convenios de Principales lemas de debate
El debate sobre el porvenir Yaunde y siguieron centradas principalmente en el África negra
francófona hasta mediados de los años setenta. Tras la primera de las relaciones UE­ACP debe tener
ampliación de la Comunidad, en un contexto económico inter­ en cuenta en primer lugar
nacional extremadamente mudable, Europa comenzó a ampliar
el nuevo contexto global el campo geográfico de su política de cooperación: por una
parte, abriendo el I Convenio de Lomé a otros países ACP y, por
otra, estableciendo progresivamente relaciones de asociación y El nuevo panorama mundial no sólo modifica los intereses
de cooperación con otras regiones del mundo en desarrollo. objetivos de la Unión y de sus interlocutores de los países
en desarrollo, sino que implica también mayores respon­
El Convenio de Lomé ha sido objeto de adaptaciones sucesivas sabilidades para un actor del tamaño de la UE. Estas res­
cada cinco años, que han permitido ajustar el dispositivo en fun­ ponsabilidades son, en primer lugar, de carácter político:
ción de las evoluciones económicas y políticas e introducir nue­ la Unión debe apoyar activamente los procesos de apertura
vos instrumentos de cooperación y nuevas prioridades. Las últi­ iniciados en paralelo al final de la guerra fría durante la
mas adaptaciones datan de 1995.' segunda mitad de los años ochenta y, en particular, contribuir
a garantizar la permanencia de los procesos de democratiza­
La Unión también ha desarrollado progresivamente, fuera del ción, aún frágiles en numerosos países ACP. Estas responsa­
Convenio de Lomé, otros instrumentos específicos de coopera­ bilidades son también de carácter económico: la Unión
ción con los países en desarrollo, creando líneas presupuestarias debe mitigar los efectos de la globalización aplicando los
temáticas (relativas a la desertización, la lucha contra el sida, ajustes necesarios a nivel interno para mejorar las perspecti­
etc.) o con cargo a otras políticas comunitarias, en particular la vas de empleo y combatir los fenómenos de exclusión, parti­
política científica a través del programa marco de investigación cipando activamente en la cooperación económica internacio­
y de desarrollo (PMID), que pueden servir de apoyo a la políti­ nal, contribuyendo a la formulación y al respeto de reglas
ca de cooperación al desarrollo. Los países ACP pueden optar multilaterales, y facilitando la inserción progresiva de los paí­
particularmente a estos distintos instrumentos. ses en desarrollo en la economía mundial. Entre los distintos
aspectos de la globalización, los cambios hacia la sociedad de
La UE ha definido además nuevas orientaciones políticas gene­ la información contribuyen a establecer un nuevo panorama
rales en algunos sectores o ámbitos de cooperación tras el deba­ económico que aporta al mismo tiempo perspectivas sin pre­
te entablado en 1992 sobre las «perspectivas de la cooperación cedentes en sectores como el comercio internacional, la edu­
para 2000»·' y con el fin de aplicar las nuevas disposiciones del cación o la salud y amenazas de una mayor marginación para
Tratado sobre la política europea de cooperación.' los países que no tengan acceso a las redes mundiales de la
información.
En vísperas del siglo XXI se impone una reflexión profunda
sobre las orientaciones futuras de las relaciones de la Unión Para Europa, enfrentada a las dificultades de ajustar sus
Europea con los países ACP. La proximidad del vencimien­ sistemas económicos y sociales a la necesidad de desarrollar
to del Convenio actual, en febrero del año 2000, y la obliga­ su acción política en un mundo que se ha convertido en mul­
ción contractual de empezar las negociaciones entre las dos tipolar y de prepararse a la ampliación al Este, la coopera­
partes a más tardar dieciocho meses antes de esta fecha, así ción al desarrollo, y en particular su relación con los países
como la necesidad de definir, en el contexto de las discipli­ ACP, adoptará en lo sucesivo una nueva dimensión: ¿cómo
nas reforzadas de la Organización Mundial del Comercio puede asumirse un papel de protagonista mundial sin una
(OMO, un marco de cooperación comercial que se ajuste estrategia responsable frente a las distintas regiones del
plenamente a las nuevas normas multilaterales, proporcio­ mundo en desarrollo, especialmente aquellas más expuestas
nan una ocasión única de proceder a tal reflexión y de enta­ a los riesgos de pobreza y marginación?
blar un debate amplio sobre el futuro de las relaciones entre
la UE y los Estados ACP. Con el fin de contribuir a reducir la pobreza y las desigual­
dades de desarrollo en el mundo, la acción de la Unión está
también estrechamente vinculada al mantenimiento de los
objetivos de paz y estabilidad, y a la necesidad de gestionar
mejor las interdependencias y las amenazas globales y de
fomentar un método de desarrollo mundial más compatible
con los valores políticos y sociales europeos.
dula uno de los 1res primeros Convenios se cxlendíu sobre un período de cinco años.
El ι uarlo Convenio abarca el perimin que va de mar/o de 1990 a febrero del año 2O0O
c incluye un Protocolo rinunciem celebrado para cinco años. Las negociaciones relati­
Por último, la política de cooperación de la Unión constituye vas al segundo o financiero en 1995 fueron acnmpañadas de una «revision
intermedia» del Convenio. El texto del IV Convenio de Lnnié. revisado por el acuer­
para Europa una vía de entrada a regiones que tienen un poten­do firmado en Mauricio el 4 de noviembre de 1995. se publicó en cl Courrier ACP-
UE, n° 154, de cncro­fcbrcro de 1996. cial de desarrollo importante y que están comenzando a organi­
SEC(92)9l5dc 15.5.1992 y Declaración del Consejo de noviembre de 1992.
Artículos 130 U a 130 Y del Tratado de la Unión Europea. zarse.
VI Principales lemas de debate
Al acercarse el siglo XXI, la relación UE­ACP deberá conti­ pea respecto a los objetivos comunitarios y a las necesidades de
nuar sobre nuevas bases a fin de tener en cuenta la evolu­ los países beneficiarios, así como una eficacia relativamente
ción de las condiciones políticas y económicas del desarrollo, elevada, especialmente en lo que respecta a los proyectos de
pero también porque las motivaciones europeas han cam­ infraestructuras y las intervenciones en los sectores sociales.
biado de forma fundamental. El período colonial y postcolo­ Sin embargo, el contexto institucional y de política económi­
nial ha terminado ya, y un entorno internacional políticamente ca en los países beneficiarios a menudo ha supuesto una difi­
más abierto permitirá en lo sucesivo establecer de manera cultad importante, y ha reducido el impacto de la cooperación
menos ambigua las responsabilidades de cada socio. comunitaria en términos de mejora de las condiciones de vida y
de aumento del nivel de desarrollo.
Las repercusiones de las preferencias comerciales han sido Este debate, cuyo primer objetivo
decepcionantes en general. Este dispositivo, y especialmente es aumentar la eficacia
los protocolos relativos a productos específicos, ha contribuido
de la cooperación, deberá ciertamente de manera significativa a los buenos resultados
aprovechar, en segundo lugar, comerciales de algunos países' que supieron adoptar al mismo
tiempo políticas de diversificación adecuadas. Sin embargo, en las lecciones que deben extraerse
la mayoría de los países ACP no se dieron las políticas eco­de la experiencia adquirida por
nómicas y las condiciones estructurales internas necesarias
la Comunidad durante cuatro
para el desarrollo de los intercambios económicos y comer­
décadas de cooperación con los ACP ciales. Además, en lo sucesivo habrá que tener en cuenta tres
nuevos hechos al estudiar la posibilidad de un nuevo régimen
Frente a un balance global modesto de la cooperación UE­ACP comercial: los acuerdos de Marrakech y el fortalecimiento de
y a cierto escepticismo en cuanto a las posibilidades de desarro­ los mecanismos de resolución de conflictos, que pueden poner
llo de los países ACP, en un contexto de restricciones presu­ en tela de juicio el mantenimiento de regímenes preferenciales
diferenciados y no recíprocos; la aceleración de los procesos de puestarias persistentes en los países donantes y de una tenden­
cia al «repliegue sobre sí mismos» generada por las dificultades liberalización a nivel multilateral y regional, y la importancia
sociales en Europa, ambas partes están obligadas hoy a hacer creciente de nuevos temas en los debates internacionales sobre
hincapié en la eficacia de su cooperación y a revisar sus priori­ las normas comerciales, como el medio ambiente, las políticas
de competencia, los códigos de inversión, las normas técnicas y dades con el fin de reflejar mejor las preocupaciones de las
sociedades europeas y de los ACP. sanitarias, el respeto de los derechos sociales fundamentales,
etc. Estas evoluciones modifican el valor relativo de las prefe­
rencias arancelarias. Otro elemento que también debería tener­La cooperación comunitaria representa una contribución impor­
se en cuenta es la posibilidad de ampliar a los países ACP los tante para muchos países ACP y es innegable que ha contribui­
trabajos en curso destinados a simplificar y armonizar las nor­do a mejorar las condiciones de vida de sus poblaciones. A
mas de origen vigentes en los acuerdos preferenciales. menudo ha sido un laboratorio de nuevas ideas y ha desarrolla­
do en determinados sectores una experiencia práctica reconoci­
da unánimemente. Pero como toda cooperación, presenta tam­ Por último, en la práctica de la cooperación financiera ν téc­
bién fallos. Un examen crítico de los resultados de la coopera­ nica: el carácter automático de la concesión de una parte,
ción UE­ACP permite definirlos a tres niveles. actualmente limitada, de los recursos financieros y la tendencia
de la UE, al igual que otros donantes, a suplantar al socio que
En primer lugar, en el contexto general en el que se insertan falla, no han fomentado el compromiso político auténtico espe­
las medidas de cooperación: hay que reconocer que el prin­ rado por los Gobiernos de los países ACP. Se ha producido una
cipio de asociación ha perdido su razón de ser y que sólo se cierta desviación en la medida en que los instrumentos de la
ha concretado parcialmente. En términos políticos, la depen­ cooperación tendían más a dominar las políticas que a ser­
virlas. La falta de flexibilidad ha incidido en la capacidad de la dencia de la ayuda, las exigencias a corto plazo y la gestión de
las situaciones de crisis han ido dominando progresivamente la cooperación para adaptarse a un contexto económico y político
relación entre los dos socios. Ha sido difícil abrir un diálogo en evolución rápida y para reflejar nuevas iniciativas políticas
sobre las políticas económicas y sociales con países que presen­ que traduzcan las preocupaciones de las sociedades europeas y
de los ACP, así como la preocupación de mejorar de manera taban escasas capacidades institucionales y sistemas de gestión
pública a menudo poco eficaces; estos países han tendido a permanente la eficacia de la ayuda.
limitar la asociación a la cogestion cotidiana de los recursos.
A continuación, en las políticas de cooperación: los estudios
de evaluación realizados por la UE han puesto de manifies­
to la pertinencia de la cooperación financiera y técnica euro­ Costa de Marfil. Jamaica. Mauricio, Zimbabwe, etc.
Vil Principales temas de debate
Finalmente, este debate debe tener Es necesaria una relación política
en cuenta las nuevas perspectivas más fuerte entre la UE y los países
políticas, económicas y sociales ACP para revitalizar la asociación
en los países ACP entre ambos
En un entorno mundial y regional en rápida evolución, los Las dificultades surgidas en la realización concreta de la «aso­
desafíos que se presentan a los países ACP son múltiples: dete­ ciación» no deben cuestionar su valor de compromiso político
ner la marginación económica e integrarse en los intercambios mutuo. La situación particular y los desafíos inmensos a que
internacionales, llevar a cabo la transformación política, econó­ se enfrentan numerosos países ACP justifican la necesidad
mica y social interna necesaria para el funcionamiento de una de preservar la fuerza y la calidad de la asociación actual, en
sociedad democrática y de una economía de mercado y garanti­ particular el carácter previsible y contractual de la cooperación.
zar las condiciones de desarrollo duradero y reducción de la Pero este compromiso político deberá ser más explícito y
pobreza en el contexto de una presión demográfica que sigue más efectivo en lo sucesivo.
siendo especialmente fuerte.
¿Están dispuestos la Unión y sus socios ACP a reforzar su com­
La constatación de la diferenciación creciente entre los paí­ promiso?
ses en desarrollo en general, y dentro del grupo de los ACP
en particular, constituye sin duda un elemento fundamental. Por parte de la UE, el diálogo político con los países ACP
En efecto, la transición política y económica ha alcanzado fases debe inscribirse en la política exterior común. Un diálogo
muy variadas de un país otro. La acción de la Unión será juzga­ que permita abordar de manera menos formalista las cuestiones
da en función de su capacidad para reducir las dificultades que de «buen gobierno», democratización y derechos humanos, y la
pesan sobre el desarrollo de los países ACP y, al mismo tiempo, consolidación del Estado de Derecho, así como el desarrollo de
para apoyar los factores de cambio que se manifiestan en un una auténtica política europea de prevención y resolución de
número creciente de países. Se juzgará sobre todo, en términos conflictos, aparecen hoy como condiciones de una política
más políticos, en función de su capacidad para volver a dar una europea más eficaz. Por parte de los países ACP, el funda­
fuerte motivación a su política respecto a los ACP, en particular, mento de la asociación deberá ser el compromiso de llevar a
el África subsahariana. La imagen negativa de un continente término las reformas institucionales y aplicar las políticas
a la deriva que se atribuye a menudo a África no es el refle­ económicas, sociales y medioambientales que respondan a
jo de la realidad africana. África no es unívoca. Las convul­ los grandes compromisos asumidos durante las conferencias
siones sin precedentes a nivel político y la reciente mejora de internacionales de Río, Viena, El Cairo, Copenhague, Pekín,
los resultados de crecimiento en algunos países,1 debida básica­ Estambul o Roma.- Las acciones de apoyo de la UE, al igual que
mente a la mejora de la gestión de las políticas económicas y de las de los demás donantes, pueden tener consecuencias políticas
la aplicación de reformas estructurales, constituyen a este res­ importantes para estos países; la propia pertinencia de estas
pecto señales muy alentadoras. acciones depende de un conjunto de condiciones, especialmen­
te políticas. Las responsabilidades respectivas en este sentido
deben poder expresarse en términos políticos.
Un compromiso político mutuo sobre estas bases implicaría defi­
nir las modalidades del diálogo previsto en función de los temas
considerados prioritarios (cuestiones de seguridad interior, pro­
blemática de las migraciones, lucha contra los tráficos ilícitos, Ante una pérdida de legitimidad que afecta al principio mismo
de la ayuda al desarrollo, en un entorno mundial que presenta a etc.) y según la configuración geográfica más conveniente (diálo­
la vez riesgos y nuevas oportunidades, la Unión y sus socios go global o diálogo diferenciado por grupos de países).
ACP deberán intentar dar mayores posibilidades de éxito a su
relación de cooperación. Para ello, ante todo habrá que iden­ Las relaciones Norte-Sur constituyen uno de los elementos
de la identidad exterior de la Unión, y la relación particular tificar los logros de la cooperación UE-ACP que convenga
preservar, progresar en la formulación y en la aplicación de entre la UE y los ACP se inscribe en esta perspectiva amplia­
determinadas orientaciones o iniciativas recientes y definir, da. El vínculo entre el aspecto político y el aspecto «coopera­
entre las distintas opciones que se consideren, aquellas que ción», como con la política comercial multilateral, se deriva del
principio general de la coherencia de la acción exterior El mejor plasmen los objetivos y compromisos mutuos.
Cumbre de la Tierra. Cnnferencia sobre los Derechos Humanos. Conferencia sobre la
Población. Cumbre Mundial para el Desarrollo Social. Conferencia de la Mujer.
En particular. Costa de Marfil. Uganda. Benin, etc. Habitat II.e sobre la Alimentación.
VIII

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