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La Índole Tecnológica del Ser Humano (The Technological Character of Human Being)

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Resumen
La técnica no es accidental, sino esencial, al ser humano. Es el modo de vida del homo sapiens sapiens. No ha habido vida humana pretecnológica ni un periodo de la historia sin ella. Desde que el hombre puso los pies sobre la tierra empezó a fabricar instrumentos. Y seguirá fabricándolos. El arado, la aeronave y los ingenios técnicos del futuro son fases del progreso técnico. La asombrosa capacidad humana para fabricar se debe a la conexión entre las manos y el cerebro. La técnica no debe ser objeto de reverencia ni de temor pero sí debe ser gobernada. .
Abstract
Technique is not accidental, but essential, to human being. It is the homo sapiens sapiens way of life. There is neither pretechnological human life nor a historic period without it. Human being is making tools and instruments since the very moment he is on earth. And so will he go on. Plough, airship and future apparatus are stages of the technical progress. The enormous human aptitude for making is due to the connexion between brain and hands. Technique ought be neither venerated nor feared but ruled.
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La índole tecnológica del ser humano
LA ÍNDOLE TECNOLÓGICA DEL SER HUMANO
THE TECHNOLOGICAL CHARACTER OF HUMAN
BEING
José Luis del Barco Collazos
Facultad de Filosofía y Letras
Departamento de Filosofía
Campus de Teatinos
Universidad de Málaga
29071
jldelbarco@uma.es
Resumen
La técnica no es accidental, sino esencial, al ser humano. Es el modo de vida del
homo sapiens sapiens. No ha habido vida humana pretecnológica ni un periodo de la
historia sin ella. Desde que el hombre puso los pies sobre la tierra empezó a fabricar
instrumentos. Y seguirá fabricándolos. El arado, la aeronave y los ingenios técnicos del
futuro son fases del progreso técnico. La asombrosa capacidad humana para fabricar
se debe a la conexión entre las manos y el cerebro. La técnica no debe ser objeto de
reverencia ni de temor pero sí debe ser gobernada.
Palabras claves: técnica, connexion entre manos y el cerebro, evolución, fi nes y
medios, medio instrumental.
Abstract
Technique is not accidental, but essential, to human being. It is the homo sapiens
sapiens way of life. There is neither pretechnological human life nor a historic period
without it. Human being is making tools and instruments since the very moment he
is on earth. And so will he go on. Plough, airship and future apparatus are stages
Cuad. Bioét. XX, 2009/1ª 11José Luis del Barco Collazos
of the technical progress. The enormous human aptitude for making is due to the
connexion between brain and hands. Technique ought be neither venerated nor feared
but ruled.
Key words: technique, connexión between brain and hands, evolution, means and
aims, instrumental environment.
El hombre no habita ni ha habitado Siempre, siquiera mínimamente, tecnifi -
nunca un mundo natural. Desde el leja- cado. No puede ser de otro modo porque
no día que puso los pies sobre la tierra, es por esencia dinámico y laborioso. Su
empezó a transformarla. Frotando dos biología es tecnológica y lo capacita para
palos hizo fuego en invierno, con la rama hacer instrumentos con instrumentos. Eso
de un árbol se construyó una lanza, abrió es la técnica y no tiene fi n. Asi lo muestra
una besana con la reja del arado. Fueron la historia, ese relato de una carrera sin
intervenciones sin graves consecuencias término hacia lo desconocido o la crónica
sobre la naturaleza, aunque en algo la de asombros que va del tam-tam al móvil,
alteraron. Sobre su superfi cie, sin cambios del caballo al avión, del boca a oreja a
e igual durante siglos, quedó impresa la internet. Sólo tiempo ha hecho falta para
huella de unas manos inquietas. Por obra el apogeo del aparato al que asistimos
de su industria, surgieron cosas nuevas, hoy día. Y es cuestión sólo de tiempo ver
lanzas y besanas, que se añadieron a cómo son desbancados los que ahora nos
las que existían. Con el sol, la luna, los deslumbran por otros más portentosos.
montes y los ríos convivieron vasijas, Pero pocos o muchos, prodigiosos o
hachas y tumbas. A lo natural se unió triviales, jamás han estado ausentes del
para siempre lo artifi cial. Así ha sido universo humano.
desde entonces. El hombre ha seguido sin
interrupción, movido por un temple que 2
lo mueve a hacer, produciendo mil obras Un dinamismo así, que transforma lo
que sin él no existirían. De la rueda a la que toca, produce sin parar cosa tras cosa
aeronave no ha parado ni un minuto de y parece decidido a acabar con lo imposi-
crear herramientas, artefactos y utensilios. ble, provoca reacciones antagónicas. Una
Se ha construido un mundo propio sin es reverencial. La técnica se idolotra. La
parangón con el hábitat de las demás espectacularidad de sus logros, rayanos
especies. No natural, sino instrumental, en lo increíble, es deslumbrante. Fascina
es el universo humano. El bon sauvage tanto que ofusca. Con frecuencia nos pone
de Rousseau es una fi cción al servicio de en un estado de pasmo en el que nos sen-
otra fi cción: la vida del ser humano antes timos inclinados a decir la palabra «omni-
de la existencia de la sociedad. Nunca potencia». No hay problema que se resista
ha existido un salvaje, ni bueno ni malo. al poder de la tecnología. Extravagantes
El hombre ha sido y es un ser cultural. visiones tenidas por imposibles durante
12 Cuad. Bioét. XX, 2009/1ªLa índole tecnológica del ser humano
mucho tiempo se han hecho realidad. Los vida diaria. Esas cosas son coser y cantar.
viajes intergalácticos o el descenso a los En el día a día ocurren milagros tecnoló-
fondos abisales del océano, reservados gicos delante de nuestro ojos. Ante tanto
hasta ayer a la fi cción literaria, son hoy prodigio nos quedamos de una pieza.
algo rutinario. La tecnología recorta el La idea embaucadora de que no existe
radio de la fi cción y aumenta el de lo un problema que no resuelva la técnica
posible. Casi todo nos lo pone al alcance se adueña de nuestras mentes. Llegamos
de la mano. Hasta el límite insalvable de a creer que es un poder sobrehumano y
la sabia sentencia, «todo tiene remedio despierta reverencia.
menos la muerte», parece estar a punto Junto a la reverente, la técnica provoca
de caer. Con la ayuda de la técnica lla- una reacción miedosa. Antes o después
mada clonación los raelistas prometen la su poder desmedido se nos irá de las
inmortalidad. Ella, la inmortalidad, o la manos. Ciertos síntomas indican que ya
eterna juventud, o la piel tersa y fresca, o hemos empezado a perder el control. El
la fuerza sin mengua pese al paso de los automóvil se ha hecho dueño de las ciu-
años auguran para el futuro las técnicas dades. No podemos impedir que las in-
biomédicas. «El rasgo esencial de la úl- vadan y nos vemos obligados a cambiar
tima fase de la biomedicina, dice Ulrich nuestro hábitos y a respirar aire impuro.
Eibach, es disponer al hombre en el mun- Internet pone el mundo a nuestra dispo-
do de tal forma que pueda ser objeto de sición. Eso es fantástico pero peligroso a
investigación y planifi cación: un diseño ciertas edades. El mundo en manos de
tecnológico más. [...] El fi n oculto de la un niño, el acceso de sus ojos ingenuos
ciencia, orientada por un pensamiento al carnaval de la comedia humana, donde
utópico, parece ser la creación artifi cial de conviven bondad y protervia, plantea
1seres vivos y la victoria sobre la muerte» . un desafío a la educación. Ésta es una
No hace falta recurrir a esas exageracio- actividad de cuya dirección hemos sido
nes, hasta hace bien poco inimaginables, enajenados. Los cauces habituales por los
para quedar seducidos por la tecnología. que discurría, la familia y la escuela, se
Basta acudir a ejemplos cotidianos. Enviar baten en retirada ante los informales. Los
un mensaje a cualquier rincón del mundo juegos con otros, a cualquier edad, van
a traves de las ondas, ver en tiempo real siendo desbancados por las videoconso-
lo que ocurre en las antípodas, suprimir las y otros «juegos onanistas», que cada
el dolor con un analgésico, iluminar la uno juega a solas consigo. Las riendas
noche u obtener información de satélites de lo lúdico le han sido arrebatadas a la
que fl otan en el espacio forma parte de la imaginación y entregadas a la técnica.
«¡Oh tiempos aquéllos, se lamenta Alejo
Carpentier, en que los niños, ignorantes
de radio y televisión, gastaban su exce-
1 Eibach, U. Medizin und Menschenwürde.
dente de energías en juegos de creación: Ethische Probleme in der Medizin aus christlicher Sicht.
R. Brockhaus Verlg, Wuppertal 1993, p. 23. periódicos caseros, teatro, representa-
Cuad. Bioét. XX, 2009/1ª 13José Luis del Barco Collazos
2ciones, música» . Hasta la procrecación no lo es. Ahora aumenta su efi cacia con
pasará a manos suyas. Se habla de hom- la tecnología y puede ser destructora. La
bres a la carta, Nocizk usa la expresión alianza entre acción humana y técnica es
«supermercado genético», hay quien capaz al parecer de arruinar la tierra. Es
piensa fabricar el hombre-mono y Un prepotente y espanta. He ahí la reacción
mundo feliz, Fausto y otras obras de fi cción miedosa.
presentan la vida como una manufactura
hecha en el laboratorio. También en el 3
terreno intocable de la vida la técnica se Ni reverencia ni miedo. Ambas reac-
ha engreído hasta el punto de robarnos el ciones son inoportunas. Desconocen que
ámbito improfanable. Estas y otras proe- la unión entre el hombre y la técnica no es
zas, del tamaño de titanes, despiertan accidental, una contingencia que podría
la conciencia de que la técnica es como darse o no, ni se establece al azar, por un
el hijo que se revuelve contra su padre. golpe de suerte o por obra de la aciaga
Ya no es dócil sino rebelde y hace cara fortuna, después de un tiempo sin ella. La
a su autor. La insubordinación asusta. técnica es su forma de vida. No ha habido
De la alarma que causa su dimensión humanidad pretecnológica ni vida huma-
gigantesca se nutrió la refl exión de la na sin técnica. Antes del hombre existía la
Escuela de Frankfurt. Marcuse, Adorno vasta naturaleza. Era el amplio regazo de
u Horkheimer, tan distintos en todo, co- la serie infi nita de los seres naturales. La
inciden en acusar a Occidente de haber llegada de aquél alteró el escenario. A los
desarrollado la razón instrumental de frutos de la tierra, añadió los productos
manera obsesiva. Las consecuencias de que salían de sus manos. Con la primera
la manía están a la vista. Postergar las di- fl echa, o cualquiera que fuera el primer
mensiones teórica y práctica de la razón, utensilio, empezó la incesante carrera de
la asfi xia burocrática, la amenaza tecno- instrumentos que se llama técnica. Es el
crática y un tipo nuevo de hombre, el destino del hombre.
unidimensional, son las más desastrosas. Su biología es tecnológica y lo habilita
Un temor parecido está en el origen de la para fabricar sin tope. El motor de su di-
conciencia ecológica. El triste espectáculo namismo es la conexión entre el cerebro y
de una naturaleza esquilmada ha hecho las manos. «Condición de posibilidad de
3aparecer una nueva sensibilidad. Nada construir instrumentos» , la llama Leonar-
le duele tanto como el deterioro medio- do Polo. Ya por separado son fabulosos.
ambiental, cuya causa principal sitúa en El cerebro del hombre es, en realidad, un
la acción humana. Aunque el hombre ha hipercerebro. Su tamaño y formalización
sido activo en toda la historia, su activi- son exclusivos y es capaz de albergar la
dad fue inofensiva durante milenios. Hoy
3 Polo, L. Ética. Hacia una versión moderna
2 Carpentier, A. Ese músico que llevo dentro. de los temas clásicos. Unión Editorial, Madrid 1996,
Alianza Editorial, Madrid 2007, p. 69. p. 32.
14 Cuad. Bioét. XX, 2009/1ªLa índole tecnológica del ser humano
inteligencia, la cual nos permite pararnos más y hubiera terminado los compases
a pensar, tomar contacto con las ideas o fi nales de su última obra, Tercer concierto
apreheder lo universal. Con éste se inter- para piano y orquesta, aunque con los
viene en el mundo práctico con altísima anteriores, escritos con muchos padeci-
efi cacia, pues convierte los recursos en mientos, enriqueció la vida de los demás.
fuentes inagotables de fabricación y hace Enriquecer el mundo con sus obras es
que rindan al máximo. Fecundados por obra de las manos. Son el órgano poli-
él, dan de sí todo lo que pueden. En el técnico por excelencia. El remiendo del
árbol centenario expuesto a la intemperie, calzado, la microcirugía y la soldadura de
la inteligencia descubre cientos de opor- una estación espacial dan testimonio de
tunidades. Descubre el mástil, la viga, el su versatilidad. Todos lo utesilios, todas
remo, el yugo, la leña, o una invitación las herramientas, todas las composturas
a sentarse a descansar bajo su sombra. proceden de su industria. Son el instru-
Oportunidades continuarían siendo por mento de los instrumentos.
siempre si no fueran trasladadas a la La productividad humana no se debe,
realidad. No fabricándolas, quedarían sin sin embargo, al cerebro o las manos ais-
remedio, como los arquetipos de Plotino ladamente, sino a la unión de los dos. La
y Platón, en el territorio de lo ideal. Co- inteligencia sin manos sería semejante
rresponde a las manos, las operarias de al general sin soldados. Éste trazaría la
los proyectos de la inteligencia, «propor- estrategia para no entrar en batalla y
cionarles cuerpo» y traerlas al real. Las aquélla descubriria posibilidadades de
manos tienen rasgos fabulosos. Frente a fabricación que nadie fabricaría. Queda-
las extremidades de los demás seres vi- rían para siempre en un limbo ideal sin
vos, carecen de especialización. La garra descender al mundo. Las manos solas
posee uñas corvas; la pezuña, pesuños son, asimismo, estériles. Son peones u
cubiertos de uñas; la mano del mono, una obreras y precisan la orden de la inteli-
anatomía diseñada para prender. Las tres gencia, el plan de trabajo, para ponerse
están especializadas en una función: la a la obra. La catedral se costruye cuando
garra en desgarrar, la pezuña en caminar está el proyecto. Las manos necesitan
y la mano del mono en agarrar la rama dirección racional. Sin ella se agitarían
e ir de acá para allá por la arboleda. La sin ningún control o caerían ociosas a
mano del hombre, en cambio, no tiene ambos lados del cuerpo. Sirven conec-
una función defi nida. Es dúctil y versátil tadas con la inteligencia. Entonces se
y está abierta a muchos usos. Puede dar vuelven hábiles, adquieren destreza —la
y mendigar, acoger y amenazar, pintar y inteligencia en las manos— y hacen las
escribir, parar los golpes a la cara de otro cosas que forman el mundo artifi cial.
o darle garrote vil. Mientras tiene energía «La unión hace la fuerza», dice el dicho
es fuente de actividad. Hasta quedarse popular. La del cerebro y las manos crea
inmóvil sobre el papel pautado compuso una fuerza pujante que mueve a producir.
la genial de Béla Bartók. Unos segundos Ésta es, aunque asombrosa, la conclusión:
Cuad. Bioét. XX, 2009/1ª 15José Luis del Barco Collazos
el organismo humano está hecho para de la coactiva estrategia evolutiva de las
hacer. Su destino es la técnica. Lejos de ser demás especies para seguir la propia. En
ésta una circunstancia ajena a la vida, un vez de adaptarse al medio, cambiar de
añadido adventicio o accidental del que morfología conforme a sus exigencias,
cabría prescindir, es el sino del hombre. lo modifi có para hacerlo habitable. Sin
Como tal es un fenómeno constante en necesidad de alas, salvó fosos y abismos
la historia. No ha habido un tiempo sin tendiendo puentes. No tuvo que modelar
técnica ni habrá futuro sin ella, pues for- la anatomía de su cuerpo, como el delfín,
ma parte de la naturaleza humana, como para atravesar océanos. Le bastó imaginar
el sentido estético o la sociabilidad. Es el el viento hinchando la vela para ser rey
modo de vencer el acoso de la necesidad del mar. Con sus ojos frágiles, expuestos
con el auxilio de la libertad. Para elaborar a astigmatismos y miopías, vio lo oculto,
un objeto técnico es preciso que inter- lo invisible y los cuerpos situados más
venga el libre albedrío. El mundo no es allá de las estrellas. «No existen límites
el edén de la abundancia, sino un reino defi nidos, dice Eve-Marie Engels, cate-
de escasez. La penuria de recursos sitúa drática de Bioética de la Universidad de
al ser humano frente a este dilema: una Tubinga, entre la evolución natural y la
existencia de privaciones o hacer frente a cultural». No existen porque en el hom-
aquélla. El hombre hace lo segundo. Ante bre la evolución natural es instrumental.
el hostigamiento de la necesidad, su li- Se hace con técnica. Los problemas del
bertad reacciona suscitando posibilidades hábitat, que ponen al animal frente a
nuevas. Si, seducida por la indigencia, no la alternativa de adaptarse o morir, son
reaccionara, no habría técnica. Depende, para él sólo retos de los que sale airoso.
pues, de la libertad. Como hija de ésta, Tapa su desnudez con el vestido; vence el
prenda divina sin cuya iniciativa no ex- frío con la ayuda de la calefacción; para
traeríamos la utilidad de las cosas, es, ya resguardarse de la intemperie rodeado de
lo he dicho, el destino del hombre. los suyos, se construye un hogar; la agri-
cultura y la ganadería le permiten tener
4 la despensa abastecida pese a la avaricia
Lo fue desde el principio, como pone de la naturaleza; con la telecomunicación
de manifi esto su evolución. «Hace ya anula las distancias y fabrica misiles y
entre 50.000 y 60.000 años, dice Stock, otras armas destructivas cuando desoye
que se puede hablar de cultura, y de su a la ética. Lo último, aunque un grave
compañera, la tecnología. En los humanos riesgo que hay que eliminar, no cambia
la evolución biológica está condicionada el hecho: el mundo humano no es natural
fuertemente por la cultura». Se puede sino instrumental. El hombre es el ser que
hablar, en efecto, de tecnología desde domina el ambiente. Se inserta en él, no
que apareció en esta tierra. Su aptitud adaptándose, sino transformándolo y
para la técnica, para hacer instrumentos llenándolo de novedades. Así ha sido,
con instrumentos, le permitió apartarse es y será porque las virtualidades de la
16 Cuad. Bioét. XX, 2009/1ªLa índole tecnológica del ser humano
tecnología son inacabables. Además de dida de años de estudio y refl exiones en
producir objetos, la técnica abre un pro- el laboratorio; los potentes telescopios,
ceso de producciones sin fi n. esos ojos para ver los remotos confi nes
del universo, tuvieron que esperar a que
5 se conocieran las leyes de la óptica; el
Hubo que esperar un tiempo para vehículo espacial no se pudo construir
ver el alcance de su pujanza ubérrima. hasta saber a fondo los entresijos de la
Ese tiempo se llama modernidad. En aeronáutica, y el drama lírico es fruto de
él se empieza a mirar el conocimiento explorar los secretos de la armonía. Los
con interés. Hasta entonces el saber inventos que nos deslumbran son hijos
era desinteresado. Bastaba conocer qué de una madre que se llama teoría. Fue
son las cosas para que el afán humano un acierto de la modernidad entender
hallara sosiego. No era necesario que la que es superior a la práctica y servirse
teoría «diera dividendos» para consa- de ella para fecundarla. A partir de ese
grarse a ella como forma alta de vida. instante el saber fue poder. Un soberbio
La praxis perfecta es completa por «leer poder. Dondequiera que se emplea, se
por dentro» la realidad. En sí misma, produce una mejora de resultados. Si se
sin resultados útiles, es fuente de gozo. aplica, como en los tiempos modernos, a
Todavía Schopenhauer dice que «el puro mejorar el estado de la sociedad, resulta
conocimiento desinteresado» es la «única el progreso. La marcha de la historia se
4felicidad pura» . Todo esto lo cambió acelera cuando el saber la empuja. Su
la acometividad del espíritu moderno. ritmo cansino se vuelve galopante. Cre-
Diligente, industrioso y ávido de resulta- ce la economía, el hombre se zafa de la
dos, consideró un derroche desperdiciar condena a una vida de subsistencia, la
la efi cacia de la teoría para potenciar la máquina suaviza las duras condiciones
práctica. Ésta sin aquélla, como huerto sin del trabajo, la medicina acaba con plagas
riego, da escasos frutos. Sus obras carecen letales. El hombre percibe su señorío
de vuelos altos. No maravillan, no satis- sobre la naturaleza. El pesado yugo con
facen las aspiraciones de la fantasía, no que lo tiranizaba lo aligera la tecnología.
remedian las necesidades que ahogan al Se afl oja el cerco axfi siante de la miseria,
hombre. La práctica sin teoría es un sol fl orecen las artes, avanza la ciencia, se
apagado o un músculo sin tono: ni alum- cultiva el pensamiento, se formula la doc-
bra ni golpea. La fl ojera se debe a que es trina de los derechos humanos, la libertad
imposible hacer sin conocer. Detrás del demanda la sociedad democrática. El
ruido de los logros técnicos hay estudio mejoramiento de las condiciones de exis-
en silencio. La penicilina estuvo prece- tencia humaniza la vida: ayuda al hombre
a que sea el que es. La técnica es, pues,
el destino humano por partida doble. Es
hija de su organismo, hecho para hacer, 4 Schopenhauer, A. El mundo como voluntad y
representación I. Trotta, Madrid 2004, p. 379. y medio esencial de humanización.
Cuad. Bioét. XX, 2009/1ª 17José Luis del Barco Collazos
6 dice el hombre y los artefactos prestan
La incertidumnbre, la duda y la oscu- su auxilio para lograrlo.
ridad son el sello del mundo. En él todo es El panorama cambia de arriba abajo
ambiguo, también la tecnología. Nos hace en la Modernidad. En ella se usurpa al
avanzar a un ritmo frenético hacia no se hombre una función que le corresponde.
sabe dónde. Se ha llevado a término el Hasta ahora había sido monarca indiscu-
proyecto cartesiano de convertir al hom- tible del reino de los fi nes. Fijar los que
bre en dueño y señor de la naturaleza, tenía por excelentes para hacer de su vida,
pero se empieza a temer que el dominio individual y colectiva, un suceso feliz,
termine por arruinarla. Hemos ganado era cosa suya. A los demás seres vivos
en medios, cada vez más refi nados y al se los imponen las leyes de la especie
alcance de todos, pero hay voces que respectiva. Él, en cambio, desembarazado
advierten de que hemos perdido el con- de coerciones y ataduras, los establecía,
trol de los fi nes. La pérdida, si es cierta, como un soberano, según el asunto en
sería inquietante. La nube amenazadora que pusiera sus miras. Hasta que cierto
de la tecnocracia encapotaría el futuro. día los papeles cambiaron. La tecnología
La sociedad tecnocrática, en que fi nes y se hizo rebelde y empezó a rivalizar con
medios los fi jara la técnica, es posible, en el hombre sobre a quién corresponde es-
efecto, desde la modernidad. tablecer los fi nes. Poniendo a su servicio
Durante mucho tiempo los fi nes de las matemáticas, un sector puntero del
la acción los determinaba el hombre. saber teórico, conoció un desarrollo des-
Representaban la meta de sus afanes comunal. Los ingenios que fabrica desde
y él los decidía. Arar, sembrar, cazar o este momento, como hijos de una exacta
guerrear eran objetivos que perseguía e infalible ingeniería, tienen sus propias
y se lanzaba a alcanzarlos utilizando reglas y marcan la pauta. Dotados de
instrumentos. «Vivir no es necesario, autonomía, casi como si tuvieran vida
navegar es necesario», decían alegres los propia, funcionan por su cuenta, siguien-
marineros griegos ante la visión atónita do su lógica, y establecen las leyes que
de la inmensidad del mar. Porque na- ha de acatar el hombre para hacer uso de
vegar es necesario, hay naves; porque ellos. Una central nuclear impone a la po-
guerrear, espadas; porque cazar, arcos, y blación de las áreas cercanas la obligación
porque arar, aperos de labranza. Todos de vivir permanentemente en vela. No
esos objetos se someten como medios a podrán a cercarse demasiado por miedo a
la acción a la que sirven. Los bueyes se la irradiación. La contaminación impedirá
uncen al yugo para labrar el campo, la que se planten los huertos y se nade en
espada se empuña para luchar, la nave los ríos, habrá que someterse a revisiones
desatraca para zarpar. Pero ninguno fi ja médicas, planeadas escrupulosamente,
el fi n que se logra con ellos. El yugo no para prevenir enfermedades. Desde la
dice que se unza, ni la espada que se modernidad, el utensilio, u objeto técnico
esgrima, ni la nave que se zarpe. Eso lo redoblado con poder determinante, como
18 Cuad. Bioét. XX, 2009/1ªLa índole tecnológica del ser humano
muestra el jemplo de la central nuclear, no nológico, de la posibilidad de establecer
es tan sumiso como el yugo o la espada. los fi nes. Como otros aparatos de nuestros
Se emancipa de algún modo de la tutela días. La televisión difunde ciertos estilos
del hombre e impone sus condiciones. de vida que el hombre desprevenido de
«Es una objetividad, dice Leonardo Polo, la sociedad de masas adopta como una
5portadora de un fi n» . Lo trae consigo al malva creyendo que la elección ha sido
nacer, al ser fabricado, y obliga a la acción suya. ¿No hay patrones de conducta, for-
humana a subordinarse a él. mas de diversión o modos de vestir que
Un misil inteligente es un dispositivo se imponen poco a poco entre la gente,
cuyo objetivo es matar. Quien lo planeó, de manera inadvertida, por la acción hábil
con talento digno de mejor causa, bus- del márketing? Instigados por el móvil,
caba una máquina deletérea y segura a hemos entablado la conversación de la
todo riesgo. Usó los saberes de muchas humanidad, y el voto, un acto decisivo de
ciencias, de la balística a la cibernética, y la libertad, es inducido a veces en el ciu-
encajó las piezas una tras otra, como en- dadano usando con astucia la tecnología
granaje al servicio de un plan bélico, para publicitaria. Son muchas las situaciones
que fuera un exacto reloj de destrucción. en que vamos a remolque del aparato.
Con ese objetivo como único fi n salió de Cada vez es más frecuente que marque
la fábrica y ahora espera en el hangar la dirección que ha de seguir la historia y
el momento del disparo que lo lance a fuerce a la sociedad a una organización en
colarse por un mínimo resquicio de la consonancia con él. Así se ha confi gurado
defensa enemiga. Ese designio mortal lo la civilización científi co-técnica.
lleva en las entrañas (si cabe la licencia de
atribuir entrañas a un artefacto devasta- 7
dor) y compele a la acción a secundarlo. La técnica moderna, investida del po-
Le «pide» que se ponga al servicio de der de determinar los fi nes, entraña este
su fi n, sin el que es a todas luces un útil riesgo: nos hace avanzar a ciegas. Abre
inútil. El misil inteligente o se fabrica o un banico de posibilidades que invalida
no. Pero si se fabrica, surge una criatura los pronósticos y las previsiones sobre lo
con un fi n prefi jado que atrapa la acción por venir. No hay modo de prevenir el
y la encamina en una dirección. No es futuro al que nos lleva con furia arrolla-
raro que un país organice su política sobre dora. Estamos en sus manos, como nave
bases belicistas. Cuando lo hace, los fi nes a la deriva, sin saber si haremos agua
sociales, de la sanidad a la educación, o arribaremos a puerto. Las técnicas de
quedan supeditados a las exigencias ar- reproducción entraron en escena como
mamentistas. El misil despoja al hombre, solución a la infertilidad. Ese noble fi n
no por destructor sino como utensilio tec- le abrió muchísimas puertas. Pero mar-
có, asimismo, la dirección a la acción. Le
impuso el brutal gravamen de destruir 5 Polo, L. El hombre en la historia. Inédito.
Citado pro manuscripto. los llamados «embriones sobrantes», o
Cuad. Bioét. XX, 2009/1ª 19José Luis del Barco Collazos
guardarlos congelados hasta no se sabe más pugnaz trata de frenar la técnica; y el
cuándo, o usarlos para la investigación. más complaciente, de paliar sus secuelas
Más tarde se abrió la posiblidad de elegir con nuevas medidas técnicas: redoblando
el sexo de los hijos, y parece inminente el protagonismo del artefacto. Frenarla es
la de traerlos al mundo a gusto de cada imposible por antihumano. La biología
uno, con cualidades físicas y psíquicas humana es biotecnología y haría falta
apalabradas por adelantado entre pa- cambiar la naturaleza de arriba abajo
dres y científi cos. Más alejado queda el —enmendar la plana a Dios— para que
momento en que sea posible reproducir el hombre viviera sin usar la potencia que
selectos especímenes de hombre. Pero le da la alianza de las manos y el cerebro
con la ayuda de la fantasía, y ciertas para cambiar el mundo con su trabajo.
legislaciones con prisas, que antes de Paliarla con técnica, además de abrir un
llegar dan la bienvenida a la clonación, proceso al infi nito (técnica para paliar los
podemos imaginar un mundo poblado problemas de la técnica creada para paliar
de individuos óptimos. ¿Podrá el carác- los problemas de la técnica), daría lugar a
ter racista de un programa así resistir un sistema de reglamentación asfi xiante:
la tentación de instaurar la sociedad algo parecido a un régimen totalitario.
poblada por los mejores? ¿Por qué Ni negar el peligro ni frenar la técnica.
echarse para atrás ante una tecnología La vía adecuada al hombre, el ser que ha
que permite llenar este mísero universo de vivir dirigiendo su vida, es gobernarla.
de torres de humanidad como Einstein La magnitud que ha adquirido una de sus
o Beethoven? ¿Dónde nos llevará la criaturas le pone ante la tarea de «domi-
posiblidad de tomar a nuestro cargo la nar su dominio», según las palabras de
dirección de la evolución? Gabriel Marcel, para que en todo momen-
La imposibilidad de responder a esas to rinda frutos humanos. Sólo si se acepta
preguntas es la expresión del riesgo de que es totalmente autónoma, no es viable
la técnica moderna. Para conjurarlo, se el gobierno. Pero, a mi modo de ver, en
pueden seguir diferentes estrategias. Una este mundo precario, donde antes o des-
consiste en negarlo. Pero hacer la vista pués el sufrimiento impondrá su presen-
gorda, no darse por enterado, es una cia inesquivable, nada es autónomo así.
pésima táctica. Supone puerilmente que No hay autonomía absoluta. Tampoco la
los problemas se esfuman si se mira hacia de la técnica. Ésta ha de avanzar siguien-
otro lado. Sólo si se abdica de la refl exión, do su propia lógica al servicio de los fi nes
algo siempre irresponsable, cabe no ver humanitarios del hombre. Si un día se
la llegada de un mundo nuevo cuya apartara de ellos, quedaría amenazada la
protagonista será la tecnología. Otra es dignidad. Entonces podríamos decir que
proteica, pues actúa en varios frentes. El hemos creado un monstruo.
Recibido: 04-12-2007
Aceptado: 14-01-2008
20 Cuad. Bioét. XX, 2009/1ª