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Psicopatología e interrupción Voluntaria del Embarazo (Psychopathology and Abortion)

De
24 pages
Resumen
El autor estudia las posibles relaciones existentes entre la psicopatología y el aborto. El artículo se inicia con la puesta al día de los datos epidemiológicos respecto de la incidencia del aborto, especialmente en la actual sociedad española. En el trabajo se distinguen tres apartados de esas posibles relaciones entre la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) y la psicopatología: (a) en el nuevo comportamiento sexual emergente, especialmente entre los jóvenes, y en los factores psicopatológicos posiblemente condicionantes de su comportamiento sexual
(b) en el contexto psicológico y psicopatológico en que se toma la decisión de abortar, tanto en lo que se refiere a los factores condicionantes de la pareja, como de las familias de origen y del contexto social
y (c) en los frecuentes trastornos psicopatológicos que parecen derivarse del aborto, de acuerdo con los recientes datos comunicados por numerosos investigadores de la comunidad científica internacional. El estudio del así llamado Síndrome Post- Aborto (SPA) pone fin a esta colaboración, distinguiendo el perfil psicopatológico característico que distingue a las diversas etapas de este síndrome.
Abstract
The author explores the possible relationship between psychopathology and abortion. The paper starts with the updating of epidemiological data regarding the incidence of abortion, especially in the current Spanish society. In this partnership there are three sections in the study of these possible relations between the abortion and the psychopathology: (a) in the new emerging sexual behaviour, especially among young people, and psychopathological factors possibly determining their sexual behaviour
(b) in the psychological and psychopathological context that makes the decision to abort, in regard to the factors of the couple and their families of origin and social context, and (c) in the frequent psychopathological disorders that seem to arise from the abortion, according to recent data reported by many researchers in the international scientific community. The study of the so-called Post-Abortion Syndrome (PAS) puts an end to this cooperation, distinguishing psychopathological profi le characteristic that distinguishes the various stages of this syndrome.
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PSICOPATOLOGÍA E INTERRUPCIÓN
VOLUNTARIA DEL EMBARAZO
PSYCHOPATHOLOGY AND ABORTION
Aquilino Polaino Lorente
Facultad de Medicina. Universidad CEU-San Pablo. Madrid.
Campus de Montepríncipe, Edicfi cio C
Ctra. Boadilla del Monte Km. 5.300. Urb. Montepríncipe.
28668 Boadilla del Monte
Tfno: +34 91 7451815 / +34 91 3724700 Fax: +34 91 3724000
aquilinopolaino@terra.es apolaino@ceu.es
Resumen
El autor estudia las posibles relaciones existentes entre la psicopatología y el aborto.
El artículo se inicia con la puesta al día de los datos epidemiológicos respecto de la
incidencia del aborto, especialmente en la actual sociedad española. En el trabajo se
distinguen tres apartados de esas posibles relaciones entre la Interrupción Volunta-
ria del Embarazo (IVE) y la psicopatología: (a) en el nuevo comportamiento sexual
emergente, especialmente entre los jóvenes, y en los factores psicopatológicos posi-
blemente condicionantes de su comportamiento sexual; (b) en el contexto psicológico
y psicopatológico en que se toma la decisión de abortar, tanto en lo que se refi ere a
los factores de la pareja, como de las familias de origen y del contexto
social; y (c) en los frecuentes trastornos psicopatológicos que parecen derivarse del
aborto, de acuerdo con los recientes datos comunicados por numerosos investigadores
de la comunidad científi ca internacional. El estudio del así llamado Síndrome Post-
Aborto (SPA) pone fi n a esta colaboración, distinguiendo el perfi l psicopatológico
característico que distingue a las diversas etapas de este síndrome.
Palabras clave: psicopatología, IVE, aborto, decisión de abortar, trastornos de
salud mental post-aborto.
Cuad. Bioét. XX, 2009/3ª 357Aquilino Polaino Lorente
Abstract
The author explores the possible relationship between psychopathology and
abortion. The paper starts with the updating of epidemiological data regarding the
incidence of abortion, especially in the current Spanish society. In this partnership there
are three sections in the study of these possible relations between the abortion and the
psychopathology: (a) in the new emerging sexual behaviour, especially among young
people, and psychopathological factors possibly determining their sexual behaviour;
(b) in the psychological and psychopathological context that makes the decision to
abort, in regard to the factors of the couple and their families of origin and social con-
text, and (c) in the frequent disorders that seem to arise from the
abortion, according to recent data reported by many researchers in the international
scientifi c community. The study of the so-called Post-Abortion Syndrome (PAS) puts
an end to this cooperation, distinguishing psychopathological profi le characteristic
that distinguishes the various stages of this syndrome.
Key word: psychopathology, IVE, abortion, abortion decision, mental health
disorders after abortion.
1. Los eufemismos y la manipulación el aborto es un término «duro» y «trau-
del lenguaje mático» —una de las experiencias más
lacerantes para la salud de la mujer—,
El lenguaje coloquial es la punta de lo que suelen hacer sus partidarios es
lanza de la «lengua viva» que trasmite envolverlo en palabras blandas y apa-
concretos signifi cados de un hablante a rentemente transparentes —Interrupción
otro, hasta crear una persuasiva opinión Voluntaria del Embarazo— para que se
generalizada, que de suyo parece evi- cuele en el contexto cultural de forma
dente. El actual lenguaje coloquial sobre indolora. A continuación se recogen, a
el aborto está amasado con numerosos modo de ejemplo, algunos de los eufe-
eufemismos que acaban por confundir al mismos con que hoy se hace apología
hablante. De acuerdo con el Diccionario del aborto.
1de la Lengua Española , se entiende El término «aborto» —afi rman— es
por eufemismo un «modo de decir para una antigualla que ha caído en desuso.
expresar con suavidad o decoro ideas Hubo un tiempo pre-democrático en
cuya recta y franca expresión sería dura que fue útil para asustar a la mujer y a
o malsonante». A lo que parece, como quienes la ayudaban a abortar. Un tér-
mino que estaba vinculado a las leyes
paternalistas y, por tanto, machistas. Un
1 Real Academia de la Lengua Española.
término obsoleto que al fi n se ha caído Diccionario de la Lengua Española, Espasa, Madrid,
de nuestros labios y, sin más, ha salido 2001.
358 Cuad. Bioét. XX, 2009/3ªPsicopatología e interrupción voluntaria del embarazo
de la circulación de los hablantes. En aprecia la misma contradicción que en la
realidad, hablar de aborto era una forma IVE: «Interrupción de la Respiración Aje-
de cristalizar los prejuicios sociales. na» (IRA, estrangular o ahorcar a otro);
Se nos ha vendido que hablar de «Transferencia Urgente de un Bien» (TUB,
«Interrupción Voluntaria del Embarazo» robo); «Interrupción de una Transferencia
(IVE, en lo sucesivo), en lugar de aborto, Problemática» (ITP; no pagar impuestos);
es mucho más conforme con la libertad, la «Interrupción de una Fuente de Infor-
tolerancia, y el derecho de la mujer. Con mación» (IFI; no hacer la declaración de
este nuevo término tratan de hacernos Hacienda); etc.
creer que al fi n se hace justicia a la mujer.
Según el «pensamiento dominante», tal 2. Incidencia del aborto
acción (de abortar) designa un derecho
inalienable de la mujer: a su propio De acuerdo con la evolución de la
cuerpo (y a lo que en él se contiene); a incidencia del aborto experimentada
ejercer su legítima voluntad (el aborto en España, no puede afi rmarse que el
es voluntario) sin considerar la voluntad uso de los preservativos sea efi caz. De
de la otra persona que lo sufre (el hijo); una parte, tal uso forzosamente ha de
y a interrumpir un proceso (el proceso incrementar la frecuencia y el número
vital del hijo), que está asentado en ella de contactos sexuales, lo que por sí solo
y sólo en ella. aumenta la exposición al riesgo de emba-
Interpretadas así las cosas, no se razo en adolescentes y jóvenes. De otra,
entiende que esté prohibido vender un si se incrementa la repetición de tal com-
riñón (forma parte del propio cuerpo) portamiento, se acrece un cierto riesgo
o eliminar a otro ciudadano; no se en- adicional: la disminución del necesario
tiende que se confunda el continente autocontrol sobre ese comportamiento,
(el propio cuerpo) con el contenido (la con independencia de que se disponga o
persona que ha anidado en ese cuerpo); no de preservativo.
no se entiende que la exclusiva voluntad Sea como fuere, el hecho es que la
de una persona (la de la mujer) pueda Interrupción Voluntaria del Embarazo
decidir acerca de la vida de otra persona (IVE) se ha disparado, especialmente
(la del hijo); y no se entiende que una entre las personas más jóvenes. La tasa
persona pueda decidir de espaldas a la de abortos por cada 1000 mujeres ado-
entera sociedad (porque el hijo, como lescentes, menores de 19 años de edad,
futuro ciudadano, es parte —y parte ha pasado del 5% (1996) al 11% (2005). Es
2fundamental e irrenunciable— de todos decir, que se ha más que duplicado . Algo
los que constituimos una comunidad, muy parecido acontece entre las jóvenes
una nación).
Podrían citarse numerosos ejemplos
2 Instituto de Política Familiar (IPF), Informe.
de los eufemismos puestos en circula- Evolución de la Familia en Europa, Madrid, 2008.
ción en la actual sociedad, en los que se [www.ipf.org]
Cuad. Bioét. XX, 2009/3ª 359Aquilino Polaino Lorente
mayores de 19 años. En concreto, la tasa muertas al año, a causa de los accidentes
de abortos por cada 1000 mujeres de 20 de tráfi co.
a 24 años ha pasado del 8,2% (1996) al En los últimos 20 años, desde la ley
16% (2005). del aborto (1985-2006), se han perdido
En veinte años ambas tasas se han 1.121.592 vidas humanas. En los 6 últimos
multiplicado para estos grupos de edad, años se ha producido un incremento del
estando muy por encima de la tasa pro- 60% en el número de abortos. Según el
medio para la totalidad de las mujeres es- último informe del IPF, los abortos anua-
pañolas (9/1000). Hoy no es excepcional les entre adolescentes triplican la cifra de
que una mujer de 26 años haya sufrido víctimas en carretera. En España, la mitad
cuatro abortos, con las graves consecuen- de los embarazos en menores de 20 años
cias psicopatológicas que de ello se deriva (una de cada dos) acaba en aborto: 13.894
3 5(INJUVE, 2004) . en 2006 .
Según el último informe del Instituto Los datos anteriores nos ofrecen un
4de Política Familiar , uno de cada dos em- nuevo horizonte —el de la psicopatolo-
barazos en mujeres menores de 20 años gía— desde el que es preciso afrontar el
termina en aborto. Por eso —continúa el «problema» del aborto. Desentenderse de
informe—, la política seguida por la Ad- ello o mirar hacia otra parte esterilizaría
ministración, promoviendo la Píldora del cualquier tipo de acción preventiva del
Día Después (PDD) es una política «erró- aborto.
nea y trasnochada» que está fracasando, El estudio de los datos relativos a la
por cuanto ha conseguido que aumente adopción en España es también signifi ca-
el número de abortos. tivo. El 87% de los niños que se adoptan
Mientras tanto, la principal causa de (alrededor de 5000 por año) proceden de
mortalidad infantil (más de 112.000 en el la adopción internacional. La adopción
año 2007) es el aborto. Hoy, paradójica- nacional en España es ahora del 0,2% de
6mente, 1 de cada 6 embarazos termina en los nacimientos .
aborto. Se realiza un aborto cada 5,1 mi- En la actualidad, el origen de uno de
nutos, 12 abortos/hora, 278 abortos/día cada 4 hijos nacidos en nuestro país, es
y 4200 abortos / 15 días (lo que cubriría extramatrimonial. El 26.5% de los nacidos
la demanda de adopciones internacio- en España (123.938/año) nacen fuera del
nales/año). El número de abortos, cada matrimonio. Según esto, la alternancia
20 días, supera el de todas las personas y/o el cambio de pareja no sólo condu-
5 Instituto Nacional de Estadística (INE).
3 Instituto de la Juventud (INJUVE). Infor- Boletín Mensual de Estadística, Madrid, 2007; Minis-
me sobre el comportamiento sexual juvenil, Madrid, terio de Sanidad y Consumo (MSC). Interrupción
2004. Voluntaria del Embarazo. Datos definitivos años 2005
4 Instituto de Política Familiar (IPF), Informe. y 2006, Madrid, 2006; EUROSTAT, 2006.
Evolución de la Familia en Europa, Madrid, 2008. 6 Instituto Nacional de Estadística (INE).
[www.ipf.org] Boletín Mensual de Estadística, Madrid, 2007.
360 Cuad. Bioét. XX, 2009/3ªPsicopatología e interrupción voluntaria del embarazo
cen a la promiscuidad, sino también al do con los estudios prospectivos, es previ-
7 8incremento del aborto . sible que en 2010 sea uno de cada 4 .
España es una nación vieja, en la que El modelo de familia que la pareja
7’5 millones de sus habitantes tienen más elige no es algo teórico que nada o muy
de 65 años, frente a los 6’4 millones, que poco tenga que ver con la salud mental
son menores de 14 años. En la actualidad, de los hijos. Los resultados encontrados
9una de cada seis personas es mayor de por Meltzer et al. manifi estan que cada
65 años. En 26 años, la población mayor modelo de familia comporta y exige un
de 65 años se ha incrementado un 78%. determinado estilo de vida que condi-
A día de hoy, hay más de 2 millones de ciona —¡y mucho!— la salud mental de
personas mayores de 80 años (5% de la los hijos. Los datos encontrados por los
población). autores ponen de relieve que la incidencia
Otra cuestión relevante, relacionada de los trastornos afectivo en los hijos se
con el análisis de la incidencia del aborto duplica en aquellas parejas que cohabitan
en España, es la actual crisis de la fami- y se triplica en las familias con un solo
lia en lo que atañe, principalmente, a la padre. Algo parecido, aunque menos
natalidad. acentuado, sucede con los trastornos de
El número de divorcios se ha dupli- conducta, cuya incidencia se duplica tam-
10cado en los 6 últimos años. Desde 1985 a bién en ambos casos .
2007 se ha superado el millón de divor- Sea como fuere, el hecho es que el
cios (1.018.877), lo que afecta a más de divorcio es un poderoso factor que incre-
1.750.000 niños. La ley del «divorcio ex- menta los graves trastornos de conducta
prés» (julio 2005) ha disparado el divorcio. en la adolescencia (robo a comercios, daños
Las predicciones, antes del 2010 (IPF, 2006) contra la propiedad en el colegio, consu-
es que, de seguir esta tendencia, por cada mo de alcohol, lesiones a compañeros,
nuevo matrimonio (209.000/año) se rom- violencia escolar, pasotismo en relación
perá otro (208.239/año) en el año 2010. con los profesores, etc.), tal y como se
Sin duda alguna, la cohabitación ha pone de manifi esto en algunas investi-
11aumentado. La natalidad extramatrimo- gaciones longitudinales .
nial promedio en la UE-27 es del 33,99%
8 Instituto de Política Familiar (IPF), Informe. de los nacidos. Hay países como Esto-
Evolución de la Familia en Europa, Madrid, 2008.
nia (58,24%), Suecia (55,47%), Bulgaria [www.ipf.org]
9 Meltzer, H., et al., Mental Health of Children (50,79%) y Francia (50,49%) en los que
and Adolescents in Great Britain. The Stationary Of-nacen más niños fuera del matrimonio que
fice, Londres, 2000.
dentro (IPF, EUROSTAT y UNECE, 2006). 10 Meltzer, H., et al., Mental Health of Children
Uno de cada 6 nacimientos en España and Adolescents in Great Britain. The Stationary Of-
fice, Londres, 2000. es de madres extranjera (16,5%) y, de acuer-
11 Nacional Longitudinal Survey of Adolescent
7 Instituto de Política Familiar (IPF), Informe. Health Wave, 2, Londres, 1996. Nacional Center for
Evolución de la Familia en Europa, Madrid, 2008. Health Statistics data series, Nueva York, 2001; Na-
[www.ipf.org] tional Longitudinal Surveys of Youth, Londres, 2007.
Cuad. Bioét. XX, 2009/3ª 361Aquilino Polaino Lorente
3. El nuevo comportamiento sexual De 20 a 24 años:
emergente – el 75,7% de las chicas asegura mante-
ner relaciones sexuales con su pareja,
El autor de estas líneas se ha basa- con la que lleva más de medio año.
do, principalmente, en los resultados – el 51,2% de los chicos asegura mante-
publicados, recientemente, por diversos ner relaciones sexuales con una pareja,
observatorios e instituciones acerca de con la que lleva más de medio año.
la familia (INE, Ministerio de Sanidad,
EUROSTAT, OMS, Consejo General del La comparación de los datos anterio-
Poder Judicial, OCDE, Instituto de Po- res pone de manifi esto en los varones
lítica Familiar, INJUVE, etc.), datos que una mayor inestabilidad en las relaciones
permiten comprobar el poderoso cambio sexuales que en las mujeres. Este resul-
cultural que se ha operado en lo relativo tado adquiere menor consistencia en
12al comportamiento sexual . jóvenes con un rango menor de edad.
De acuerdo con los resultados ante- Más concretamente,
riores pueden establecerse ciertas carac-
terísticas en el nuevo comportamiento De 15 a 19 años:
sexual emergente, especialmente en los – el 31,2% de los varones manifi esta es-
adolescentes. A continuación se ofrecen tar con la misma pareja sexual durante
algunos de los datos publicados por el un mes.
13Instituto de la Juventud . – el 30,6% de las chicas manifi esta estar
con la misma pareja sexual durante
Primera relación sexual completa: más de seis meses.
Antes de los 14 años (varón/mujer: 6.8%/ En cualquier caso, es conveniente
3.3%); detenernos aquí en los dos aspectos que
De 15 a 17 años (47,8%/41%) parecen más relevantes en estas rela-
De 18 a 20 años (v/m: 33,7%/40,1%); ciones: la precocidad y la inestabilidad.
La precocidad de las relaciones sexuales
constituye un predictor de cuál será la
12 Instituto de la Juventud (INJUVE). Informe futura trayectoria y el sentido que dé a
sobre el comportamiento sexual juvenil, Madrid, 2004;
la sexualidad esa persona. Del hecho de Organización Mundial de la Salud. Estrategias de
Salud reproductiva, Ginebra, 2004; Comunicación de que los adolescentes estén corporalmente
la Comisión Europea sobre El futuro demográfico de preparados para establecer relaciones
Europa: transformar un reto en una oportunidad (COM
sexuales no se deriva que las otras nume-2006); Consejería de Sanidad y Consumo. Programas
de Salud Pública 2006. Madrid, 2007; Conserjería de rosas capacidades que se concitan en la
Sanidad y Consumo. Plan de atención Sanitaria a la conducta sexual (afectividad, conocimien-
Sexualidad Juvenil. Salud Pública, Madrid, 2006.
to propio, respeto por la otra persona, au-13 Instituto de la Juventud (INJUVE). Infor-
tocontrol, etc.) estén igualmente maduras. me sobre el comportamiento sexual juvenil, Madrid,
2004. Pero es la entera persona la que queda
362 Cuad. Bioét. XX, 2009/3ªPsicopatología e interrupción voluntaria del embarazo
comprometida con los actos que realiza. sociación entre sexualidad y reproducción
De aquí que esa desigualdad y asimetría (a partir de 1960, con la introducción de
en el grado de madurez de las funciones los anticonceptivos), la revolución sexual
que se concitan en la conducta sexual (mayo del 68), la reproducción sin sexo (a
humana, puedan condicionar en el futuro partir de 1970, con la reproducción asis-
un estilo sexual personal insatisfactorio y tida), y la disociación entre afectividad y
desnaturalizado. sexualidad (en la década de los ochenta),
La inestabilidad de esas relaciones como consecuencia de los cuales se ha
sexuales condiciona poderosamente la banalizado el comportamiento sexual
emergencia de la promiscuidad, el riesgo humano.
de exposición al contagio de Enferme- En muchos jóvenes, la sexualidad se
dades de Transmisión sexual (ETS), y la ha independizado de la afectividad, como
14trivialización de la sexualidad . una instancia autónoma e independiente,
Entre los principales factores que pa- que busca ser satisfecha de forma automá-
recen haber condicionado, de forma más tica y mecánica. De «hacer el amor y no la
signifi cativa, la actual transformación del guerra» se ha pasado a «diviértete, pero
comportamiento sexual juvenil y adulto no ames, no te compliques la vida».
pueden mencionarse los siguientes: la di- El autónomo comportamiento sexual
no sólo es autónomo sino también au-
tomático. Lo ha devenido en
14 Comunidad de Madrid. Informe sobre la algo impulsivo, mecánico y automático;
Morbilidad por Enfermedades de Declaración Obligatoria,
lo que supone una pérdida de libertad Madrid, 2006 y 2007; Consejería de Sanidad y Con-
sumo. Informe. Detección de Necesidades de Evaluación y refl exión, a favor de sólo los deseos e
en Salud Pública 2006-2007, Servicio de Evaluación de impulsos. Esto signifi ca que ese compor-
Salud Pública, Madrid, 2007; Consejería de Sanidad
tamiento «se dispara» impulsivamente, y Consumo. Plan de atención Sanitaria a la Sexualidad
Juvenil, Madrid, 2006; De Irala, J., Hanley, A., López sin apenas refl exión alguna y sin una
C. Propóntelo, Propónselo. Evitar el Sida, Ediciones In- decisión razonable. En la versión más
ternacionales Universitarias, Madrid, 2006, 100-103;
actualizada, la robotización del compor-Rodríguez, A. Coordinador del Grupo Español para
tamiento sexual comparece como algo la Investigación de las Enfermedades de Transmi-
15sión Sexual (GEIETS). Forum Libertas, (2007), 18, 5; deshumanizado .
Seoane Pascual, L. «Evaluación cualitativa de una En la sexualidad así ejercida se elude
campaña de promoción del uso del preservativo en
y desvanece el rostro del otro. La sexua-la población adolescente y juvenil de la Comunidad
de Madrid». Revista Española de Salud Pública (2002), lidad deviene en una actividad anónima,
76, 5, 509-516; Servicio de Vigilancia Epidemiológica. a pesar de que forzosa e inevitablemente
Centro Nacional de Epidemiología. Instituto de Sa-
comparezca el otro. La exigencia aquí de lud Carlos III. Enfermedades de Declaración Obligatoria,
Años 2007, 2006 y 2005; Martínez-González, M A,
De Irala J. «La medicina preventiva y los fracasos 15 Polaino-Lorente, A., Sexo y cultura. Análisis
catastróficos de la Salud Pública: Llegamos mal del comportamiento sexual. Rialp, Madrid 1998, 2ª,
porque llegamos tarde», Medicina Clínica, 124, (2005), 197-222; Polaino-Lorente, A., y Martínez Cano,
656-660; Martínez-González, M. A. «Las grietas del P. Embarazo y maternidad en la adolescencia. Rialp,
sexo seguro». Aceprensa, Madrid, 2006. Madrid, 1995.
Cuad. Bioét. XX, 2009/3ª 363Aquilino Polaino Lorente
la interpersonalidad es sólo física y mecá- humano. Esta fragmentación usurpadora
nica, y está vacía de cualquier referencia tiene hoy dos manifestaciones contradic-
personalizadora. torias y, no obstante, paradójicamente
La afectividad, en cambio, ha sido compatibles: el culto al cuerpo y el des-
reducida a mero emotivismo. En la hora precio de la corporalidad.
presente, el infantilismo sexual y el El culto al cuerpo se alza ahora como
analfabetismo emotivo caminan con paso un nuevo ídolo, como un sustitutivo sólo
decidido, sólo que por caminos opuestos estético y disociado de la ética acerca
que nunca se encontrarán en el corazón de la corporalidad. El desprecio de la
16de la persona . corporalidad —y, en general, del cuerpo
En un comportamiento como el que se animado— ha despojado a la persona de
acaba de describir, no llega a producirse todo valor moral. El cuerpo es apenas un
el natural ensamblaje entre afectividad y trasunto alejado de la persona; el cuerpo
sexualidad, ni el encuentro personal entre es apenas un instrumento sólo útil para
dos existencias corporizadas. procurarse el placer.
Tal y como hoy la viven muchos, ni Pero sin cuerpo la persona no puede
la sexualidad ni la afectividad están en alcanzar el placer, ni tan siquiera amar.
armonía con la verdad. La satisfacción El sexo y el amor humano exigen la com-
sexual gira en el vacío de lo impersonal y, parecencia de la corporalidad. No hay
por eso mismo, frustra y culpabiliza. Las personas sin cuerpo, aunque el cuerpo
relaciones sexuales apersonales manifi es- haya de estar sometido a la persona de la
tan una nueva y poderosa fragmentación que forma parte y parte indisociable. El
de la unidad y unicidad de la persona. La cuerpo merece por eso respeto y no puede
mentira que oculta el comportamiento ni debe degradarse a mera epidermis o a
sexual despersonalizado —en el que se sólo cierta envoltura de la persona.
ha amputado todo compromiso— salpica Si la sexualidad y la afectividad se di-
e invade también el ámbito de la afectivi- socian y acaban por oponerse entre ellas,
dad, al que impide su asentamiento en la ¿qué es lo que la persona puede decidir
verdad, que es el fundamento de la auten- en este ámbito? ¿Satisfacer la sexualidad
ticidad. En un contexto así, ¿es que acaso en contra de la afectividad? ¿Satisfacer la
no es necesario hacer alguna indagación afectividad en contra de la sexualidad?
desde el ámbito de la psicopatología? Al proceder así, ¿encontrará su gozo
La misma corporalidad, con este modo cumplido? Lo que cabe esperar de una
de proceder, ha sido desgarrada en el ser satisfacción escindida e incompleta, como
ésta, es una completa frustración. ¿Tiene
16 Polaino-Lorente, A. «Aproximación diag- aquí algo que hacer y decir el pertinente
nóstica a la juventud de hoy». En: La juventud a exa- enfoque psicopatológico?
men. Lydia Jiménez (dir.). Fundación Universitaria
Si la sexualidad y la afectividad no Española, Madrid (2009), 35-70; Polaino-Lorente, A.
«La educación de los sentimientos y la sexualidad». coinciden en un acto unitario, la realidad
Revista Española de Pedagogía, 235, (2006), 429-452. de esa unión personal resulta falseada y
364 Cuad. Bioét. XX, 2009/3ªPsicopatología e interrupción voluntaria del embarazo
lleva en sí misma el germen del drama. hacer referencia para nada a la libertad
La unidad de la persona, en el encuentro humana y a la identidad personal. Pero
sexual y afectivo, exige la apuesta por la si estas relevantes dimensiones del com-
verdad de la completa donación y acep- portamiento humano se desgajan de la
tación de las enteras personas que así libertad, la misma libertad estará vaciada
se encuentran. Un encuentro en el que de sentido. Si la persona no dispone de
sexualidad y afectividad, por ser verda- otra libertad que la que le proporciona el
deras, resultan inseparables. horizonte determinista de la mera satis-
La sexualidad y la afectividad no son facción, la persona se desnaturaliza, pier-
comportamientos arbitrarios, meras futi- de su humanidad y, en consecuencia, deja
lidades, funciones mecánicas e indepen- de ser persona. Cuestión ésta muy rica y
dientes que no afectan el «núcleo duro» compleja que incide, por derecho propio,
de la persona. Sexualidad y afectividad en el ámbito de la psicopatología.
se presentan separadas, en la sociedad Sexualidad y afectividad, por el con-
actual, de tal modo que no parecen tener trario, se identifi can en la raíz última del
nada que ver entre sí, lo que constituye ser, donde se entretejen dando origen al
un rasgo psicopatológico contrario a la amor conyugal. Un amor que es el conte-
17unidad y unicidad de la persona . nido de una exigencia del ser personal, la
La actual sociedad mediática se recrea verdad indubitable que da sentido a las
en despojar de cualquier signifi cado éti- biografías de los que se aman. Sexualidad
co al comportamiento sexual y afectivo. y afectividad precisan de la confi anza
La «ética» del comportamiento sexual que anida en la verdad del ser. Es la ver-
humano se ofrece ahora como un mero dad del ser la que sostiene a una y otra.
pragmatismo que emerge del cálculo Cualquier fractura o fragmentación que
utilitario, cuyo único destino es lucrar el se produzca en y entre ellas las disocia, y
placer del «instante». Evitar la procrea- conduce a la persona a la desesperación
ción y el contagio de ciertas enfermeda- y la tragedia.
des son riesgos menores, perfectamente Por último, entre los factores implí-
atendibles —es la propuesta de la así citos que se concitan en la nueva sexua-
llamada educación sexual actual—, aun- lidad fragmentaria pueden destacarse
que tampoco importan demasiado si no los siguientes: la ausencia del sujeto, la
son tenidos en cuenta. elusión de la interioridad, la disociación
La sexualidad y la afectividad se ofre- entre las cogniciones (el conocimiento
cen hoy como baratijas, como objetos de propio y ajeno, en el que se funda la
consumo para la mera satisfacción instin- unión y comunión de personas), el com-
tiva animal —placer y emotivismo—, sin promiso afectivo y la conducta sexual, y
la recíproca utilización en el contexto de
17 Polaino-Lorente, A. «Cómo saber si se una fi ngida armonía.
está enamorado». En: La juventud a examen. Lydia
Sea como fuere, el hecho es que cada Jiménez (dir.). Fundación Universitaria Española,
Madrid (2009), 259-308. vez es más precoz y generalizado el inicio
Cuad. Bioét. XX, 2009/3ª 365Aquilino Polaino Lorente
de la actividad sexual entre los jóvenes. Al fi lo de otras observaciones clínicas, los
De otra parte, la descontrolada impul- jóvenes que consultaron manifestaron
sividad y la manifi esta inestabilidad de también un cierto malestar con su acti-
estas tempranas e inmaduras relaciones, vidad sexual, lo que unido a lo anterior
¿no aconsejan acaso hacer alguna otra puso de manifi esto ciertas conclusiones
posible indagación desde el ámbito de la psicológicas y psicopatológicas.
psicopatología? Los datos de que se informa a con-
tinuación han sido sistematizados de
4. La psicopatología y la conducta sexual acuerdo con las tres características antes
apuntadas:
En modo alguno se trata aquí de
«psicopatologizar» en general las rela- 4.1. Respecto de la precocidad
ciones sexuales. De hecho, la mayoría de
estas conductas pueden ser explicadas, Algunos de ellos la explican apelan-
en forma sufi ciente y clara, apelando a do a la presión social y el dictado de la
la libertad de las personas y, en algunos moda («es lo que hacen todos»), al placer
casos, a la ignorancia de los «consumi- que obtienen («se pasa un buen rato»),
dores de sexo», así como a la vigencia de a la curiosidad («a mi nunca me había
la poderosa presión social hoy existente ocurrido y quería probarlo»), a la nece-
sobre este particular. sidad de experimentarlo personalmente
De lo que se trata ahora es de re- («quería saber qué se sentía»), al afán
fl exionar acerca de los datos observados de vencer la propia inseguridad («para
en el contexto clínico, por si pudiera nada me sentía seguro de mí mismo en
concluirse algo acerca de la existencia este tema»), al deseo de divertirse («eso
de cierta relación entre conducta sexual mola mucho y si no te enrollas te aburres
y psicopatología. Líneas atrás se han con- un montón»), al hecho de sentirse mayor
siderado dos nuevas características del («ya iba siendo hora de que me compor-
nuevo comportamiento sexual emergente tara como una persona adulta»). Hasta
—la precocidad y la inestabilidad— a las aquí las razones psicológicas aducidas
que habría que añadir otra: su excesiva por los adolescentes.
frecuencia. El malestar que suelen experimentan
¿En qué sentido tiene aquí algo que después de la relación se concreta en la
decir la psicopatología? Me remitiré a insatisfacción, la aparición a veces de
la experiencia clínica. Los datos clínicos sentimientos de culpa, la relativización
de que dispongo no provienen aquí de de lo que tanto habían anhelado, la baja
jóvenes que hayan consultado por las autoestima, y los cambios que transfor-
anteriores características mencionadas, man —como consecuencia de esa relación
sino que han solicitado consulta, según sexual— la relación con la otra persona.
ellos y ellas, por otros síntomas que no La indagación en otras posibles mo-
les permitía sentirse bien consigo mismos. tivaciones psicológicas que expliquen la
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