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Aspectos ideológicos de la traducción y recepción de las historias caballerescas breves - article ; n°1 ; vol.33, pg 127-153

De
27 pages
Cahiers d'études hispaniques médiévales - Année 2010 - Volume 33 - Numéro 1 - Pages 127-153
Réflexion sur quelques relations entre genre, traduction et diffusion imprimée pertinentes quant à la confi guration du modèle narratif chevaleresque bref, ainsi que sur l’intervention de l’imprimeur et le rôle de la traduction dans la configuration textuelle de ces oeuvres à partir des nouvelles voies de diffusion créées par l’imprimerie (avec une attention particulière prêtée à l’Historia de Oliveros de Castilla y Artús d’Algarve et à l’Historia del emperador Carlomagno y de sus doze pares de Francia).
Reflexión sobre algunas relaciones entre género, traducción y difusión impresa pertinentes en la configuración del modelo narrativo caballeresco breve, y sobre la intervención del impresor y el papel de la traducción en la configuración textual de estas obras desde los nuevos cauces de difusión creados por la imprenta (con especial atención a la Historia de Oliveros de Castilla y Artús d’Algarve y a la Historia del emperador Carlomagno y de sus doze pares de Francia).
27 pages
Source : Persée ; Ministère de la jeunesse, de l’éducation nationale et de la recherche, Direction de l’enseignement supérieur, Sous-direction des bibliothèques et de la documentation.
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Aspectos ideológicos de la traducción y recepción de las historias caballerescas breves
Karla Xiomara LUNAMARISCAL Colegio de México
RESUMEN Reßexión sobre algunas relaciones entre género, traducción y difusión impresa pertinentes en la conÞguración del modelo narrativo caballeresco breve, y sobre la intervención del impresor y el papel de la traducción en la conÞguración textual de estas obras desde los nuevos cauces de difusión creados por la imprenta (con especial atención a laHistoria de Oliveros de Castilla y Artús dAlgarvey a laHistoria del emperador Carlomagno y de sus doze pares de Francia). RÉSUMÉ ßentre genre, traduction et diffusion imprimée pertinentesexion sur quelques relations quant à la conÞguration du modèle narratif bref, ainsi que sur lintervention chevaleresque de limprimeur et le rôle de la traduction dans la conÞguration textuelle de ces uvres à partir des nouvelles voies de diffusion créées par limprimerie(avec une attention particulière prêtée à lHistoria de Oliveros de Castilla y Artús dAlgarveet à lHistoria del emperador Carlomagno y de sus doze pares de Francia). Una de las mayores diÞcultades teóricas que el corpus de las historias caballerescas ha planteado a la crítica ha sido la de su unidad comomodelo literario. El principal problema que han tenido para ser agrupadas dentro de un modelo narrativo tiene que ver con la traducción y su justiÞcación dentro de los nuevos cauces editoriales creados por la imprenta. Un breve repaso a la historia crítica del corpus revela cómo el hecho de tratarse, en la mayor parte de los casos, de textos traducidos ha sido determinante para establecer el criterio de catalogación. Las clasiÞcaciones de Pascual de Gayangos y Marcelino Menéndez Pelayo no sólo fueron temáticas sino, fundamentalmente, de orígenes. Para distinguir su carácter particular frente a libros como elAmadís de Gaulay elPalmerín de Olivia, Gayangos colocó CAHIERS DÉTUDES HISPANIQUES MÉDIÉVALES, no33, 2010, p. 127-153
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128KARLA XIOMARA LUNA MARISCAL a textos como elOliveros de Castilladentro del apartado titulado «Libros independientes»1. Menéndez Pelayo distinguió los libros fundados sobre la historia de España (como laCrónica popular del Cid, o laHistoria de Fernán González), de los «Libros caballerescos extranjeros», principalmente textos traducidos del francés (Historia de Carlomagno,Historia de la Reina Sevilla, Historia de EnriqueÞ de Oliva,Partinuplés,Pierres y Magalona,Paris y Viana,Flores y Blancaßor)2Por su parte, Adolfo Bonilla y San Martín incluyó algunas. de estas obras bajo la entrada de «Extravagantes», término que revela el carácter poco canónico de su agrupación, y en el que encontramos a Vespasiano,Roberto el Diablo,Oliveros de Castillao aPartinuplés3. Más adelante, Pedro Bohigas, que toma como punto de partida para su clasiÞcación las fuentes literarias, distinguirá un apartado titulado «Novelas de aventuras que no pueden agruparse con las anteriores»: en las que incluirá aOliveros de Castilla, aRoberto el Diabloo a laHistoria de la linda Melosina4. La delimitación que Henry Thomas5y posteriormente Daniel Eisenberg hicieron de los libros de caballerías, fue una delimitación por exclusión: dejaban fuera este grupo de historias6. La propuesta de Alan Deyermond sobre el género perdido de la Edad Media, abrirá la consideración de laÞcción medieval española, vincu-lándola al contexto europeo7. Fernando Gómez Redondo, retomando la propuesta de Alan Deyermond y desarrollándola dentro de los presupuestos de la recepción, establecía en su monumentalHistoria de la prosa medieval castellanauna clasiÞcación por materias en la que vinculaba estrechamente la ideología que promovía la traducción de las historias con su estructura narrativa (las cursivas son mías):
1. PascualDEGAYANGOS,Catálogo razonado de los libros de caballerías que hay en lengua castellana o portuguesa, hasta el año 1800, Madrid: Rivadeneira, 1874, p. lxxii. 2. Marcelino MENÉNDEZPELAYO,Orígenes de la novela, 4 t., Madrid: Bailly-Baillière, 1905 [1905-1915], 1, p. cxxv-ccxcix. 3. Adolfo BONILLA YSANMARTÍN(ed.),Libros de caballerías, 2 t., Madrid: Bailly-Baillière, 1908, 2. 4. Pedro BOHIGAS, «La novela caballeresca, sentimental y de aventuras»,in: Guillermo DÍAZPLAJA(dir.),Historia general de las literaturas hispánicas, 6 vol., Barcelona: Vergara, 1969, 2, p. 187-236. 5. Henry THOMAS, ChivalrySpanish and Portuguese Romances of, Cambridge: Cambridge Uni-versity Press, 1920. 6. Daniel EISENBERG,Castilian Romances of Chivalry in the Sixteenth Century: A Bibliography, Londres: Grant & Cutler, 1979. La amplió en colaboración con María Carmen MARÍNPINA, faaíiogrBibl de los libros de caballerías castellanos, Zaragoza: Prensas Universitarias de Zaragoza, 2000. 7. Alan DEYERMDNO spanish literature», medieval, «The lost genre ofHispanic review, 43, 1975, p. 231-259 y p. 247 especialmente.
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Sin modiÞcar las líneas argumentales [la traducción] procura adaptar sus motivos temáticos a la mentalidad de los grupos receptores a los que se destina el texto; ello implica undistinto tratamiento de la intensiÞcación narrativay unanueva concepción del personaje como signo literario, portador de claves ideológicas.No obstante y se trata de un fenómeno común,las variaciones principales se producen en la estructura textualcon que se piensa de nuevo, la materia literaria o se reorganiza la trama simbólica en que se apoya el texto8. Anteriormente ya había llamado la atención respecto al hecho de que la originalidad de varias de estas obras se limitaba al proceso de reescritura con que, un siglo antes, habían sido adaptadas unas fuentes muy precisas a un nuevo sistema lingüístico, en el que obtuvieron una diferente orga-nización formal9. Así, el proceso de adaptación de los textos o géneros concretos que están detrás de este grupo de relatos a la mentalidad literaria del sigloXIVserá, en mayor medida, determinante en su conÞguración. Tal como estudió Carlos Heusch para los relatos del códice escurialense h-I-13, donde llamaba la atención sobre la importancia que el proceso de traducción tuvo en la creación del sistema caballeresco castellano de la Edad Media, entendiendo por tal no sólo un orden del imaginario, sino un modelo de pensamiento único, una organización sistemática de las representaciones sociales, políticas y culturales de un grupo, sistema que hacia 1300 estaba aún por construirse10. De su estudio sobre los procedi-mientos de la traducción caballeresca me interesa destacar la importancia que ésta tiene como elemento fundamental de la conÞguración genérica: llama al códice escurialense un códice de transferencia (codex du transfert) no sólo porque asegura la importación a Castilla de laÞcción caballeresca, sino porque signiÞmismo la manera en la que esa transferencia seca en sí va a asegurar: por medio de una compleja interactividad entre el modelo hagiográÞco y el modelo puramente caballeresco: []la principale source de divergence entre les versions[francesas y las castellanas]tient moins au travail linguistique de traduction proprement dit quà ladaptation de ces textes à une nouvelle réalité générique et destinataire.[]Ladaptation de ces textes se fait donc avec une forme de conscience esthétique[]. Ces remanieurs hispaniques auraient donc compris que la modiÞcation du genre exigeait une totale modiÞcation des techniques décriture allant de pair avec laÞnalité rhétorique dudelectaredont on a vu quelle est la pierre de touche de ces formes littéraires nouvelles quon tente dintroduire en Castille11.
 8. Fernando GÓMEZREDONDO,Historia de la prosa medieval castellana, 4 vol., Madrid: Cátedra, 1999, 2, p. 1360.  9. Carlos ALVAR, Ángel GÓMEZMORENOy Fernando GÓMEZREDONDO,La prosa y el teatro en la Edad Media 155., Madrid: Taurus, 1991, p. 10. Carlos HEUSCH, «La translation chevaleresque dans la Castille médiévale: entre modé-lisation et stratégie discursive (à propos de Esc. h-I-13)»,Cahiers détudes hispaniques médiévales, 28, 2005, p. 93-130 y p. 94 especialmente. 11.Ibid 107-108.., p.
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130KARLA XIOMARA LUNA MARISCAL El placer literario, con labrevitasy lavariatiocomo recursos fundamen-tales de las traducciones castellanas, deja de ser así un simple divertimento de corte para convertirse en la piedra de toque del programa cultural y político del entorno de María de Molina y más tarde de Alfonso XI12. Ahora bien, el corpus caballeresco al que nos referimos, un siglo posterior al del manuscrito escurialense, se traducirá al castellano bajo otros presu-puestos ideológicos (los del reinado de los Reyes Católicos y del emperador Carlos V) y bajo otras premisas literarias, determinadas en mayor medida por la aparición de la imprenta. El factor editorial se convierte entonces en determinante para la conÞguración de un modelo narrativo: La realidad editorial delÞn delXVy la de la mitad delXVIparece mostrarnos tras la fría estadística un reajuste literario comandado por un puñado de impre-sores y libreros que (re)ordena y lanza al mercado los modelos de una narrativa deÞcción; van tanteando el asentamiento de determinadas obras y géneros casi siempre ajenos a los modos y modas del Renacimiento13. De hecho, para Víctor Infantes constituye un criterio de agrupación genérica, pues frente a la diÞcultad que presenta su(o)errdenacióncomo género literario (dada la diversidad de las tradiciones literarias de las que provienen cuento, épica, hagiografía y de que son, la mayoría de ellas, traducciones de textos franceses), «la homogeneidad de su trans-misión a lo largo de los siglos los identiÞca como un elaborado producto perfectamente codiÞcado editorialmente de un grupo de impresores, respondiendo a una estrategia comercial precisa»14. Entre los elementos que aducía para la delimitación del corpus comogénero editorialdestacan: su brevedad de extensión y por tanto (cierta) uniformidad impresa, y su difusión editorial unitaria y continuada a lo largo del tiempo, con pare-cida historia cultural de conocimiento y lectura. Todo este panorama se gesta aproximadamente entre 1490 y 1530, básicamente por un motivo fundamental: la difusión y reaÞrmación de la imprenta15. Aunque laÞgura del editor como la conocemos en la actualidad se impone, sobre todo, en el sigloXIX, utilizaré el vocabloeditorialen un sen-tido amplio, para referirme al contexto de la conformación, impresión y difusión del libro a partir del surgimiento de la imprenta, como ha venido
12.Ibid., p. 106. 13. Víctor INFANTES, «Los géneros literarios y el género editorial», philology hispanicJournal of, 13, 1989, p. 115-124 y p. 122 especialmente. 14.Id., «La narración caballeresca breve»,in: María Eugenia LACARRA (ed.),Evolución narrativa e ideológica de la literatura caballeresca, Bilbao: Universidad del País Vasco, 1991, p. 165-181 y p. 179 especialmente. 15.Ibid., p. 176-180.
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 ASPECTOS IDEOLÓGICOS DE LA TRADUCCIÓN 131 haciendo la crítica especializada16. Si bien el términoeditorse registra en español de manera más sistemática hacia mediados del sigloXVIII17, clara-mente diferenciado del deimpresor, en el libro antiguo normalmente suelen coincidir (aunque no siempre) estas funciones. Por otra parte, también el mercader de libros o librero a veces hacía las funciones de «editor». Así, por ejemplo, en la obra de Francisco López de Villalobos,Sumario de la Medicina, con un tratado sobre las pestíferas bubas, impresa en 1498 y en cuyo colofón leemos: Fenesce el Sumario de la medicina hecho / por el lice[n]ciado fra[n]cisco Lopez dVillalobos eme / dado y corregido por el mismo. Imprimido en / la cibdad de Salamanca a sus expensas de An / tonio de barreda, librero. Año del nasci-miento / de nuestro salvador de mil.cccc.xcviii18. A esto hay que añadir que muchos impresos del sigloXVI español carecen de pie de imprenta o no tienen colofón alguno19. El colofón no siempre daba el nombre de aquéla expensas de,a costa de,a ruego de,a pedi-mientodel cual se hacía la impresión, fórmulas habituales para referirse a quien costeaba la impresión, una de las funciones que hoy cumple el editor. En su estudio sobre los libreros españoles en el sigloXVI, Klaus Wagner señalaba cómo debido a la censura, al control practicado por el Santo OÞcio, a las trabas administrativas y a la situación periférica de la Península en relación con las fuertes industrias tipográÞcas de Alemania, Francia, Italia y los Países Bajos (especialmente a partir de la segunda mitad del sigloXVI):
16.Vid. Philippe BERGER, «La evolución de la producción editorial española entre 1501 y 1520»,in: María L. LÓPEZ-VOIRREDI ABELLOy Pedro M. CDRAÁET GARCÍA(ed.),El libro antiguo español: actas del segundo coloquio internacional (Madrid), 2 vol., Salamanca-Madrid: Ediciones de la Universidad de Salamanca-Biblioteca Nacional de Madrid (Sociedad Española de Historia del Libro), 1992, 1, p. 63-72; José SIMÓNDÍAZ, «La literatura medieval castellana y sus ediciones españolas de 1501 a 1560»,in: M. L. LÓPEZ-VIDRIERO ABELLOy P. M. CÁTEDRA GARCÍA (ed.), op. cit. Jaime M, 1, p. 371-381;OLL, «Valoración de la industria editorial española del sigloXVI», in:Livre et lecture en Espagne et en France sous lAncien Régime(colloque de la Casa de Velázquez), Paris: ADPF, 1981, p. 79-84. 17.Vid. Corpus Diacrónico del Español(CORDE), Real Academia Española, banco de datos, [en línea], [URL: http://corpus.rae.es/cordenet.html]. Consultado el 30 de agosto de 2010. 18. José A. SÁNCHEZPASO, «La universidad de Salamanca en la impresión y edición de libros»,in: M. L. LÓPEZ-VIDRIERO ABELLO Cy P. M.ÁTEDRA GARCÍA(ed.), op. cit.,  449-2, p. 456 y p. 450 especialmente. 19. Más de la mitad de las ediciones salidas del taller de los Cromberger, uno de los más importantes y activos del sigloXVI, «indican únicamente el año en el que se terminaron de imprimir, el mes y el año, o sencillamente no llevan colofón alguno», Clive GRIFFIN, «El colofón en el libro impreso sevillano de la primera mitad del sigloXVI»,in: M. L. LÓPEZ-VIDRIERO ABELLOy P. M. CÁTEDRA GARCÍA(ed.), op. cit.,  especialmente. 252 y p. 247-2612, p.
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Il semble que la majorité des libraires (et imprimeurs) espagnols étaient peu enclins à devenir éditeurs. Nous voyons que, sauf exceptions, ils se montrent assez réticents dans ce domaine, notamment en ce qui concerne lédition à léchelle internationale. Nombre dimprimeurs et de libraires préfèrent placer leur argent dans des rentes et des droits perpétuels de propriété20. Los impresores-libreros extranjeros constituirán en su mayoría esas excepciones, los impresores-libreros Cromberger, los libreros italianos que, como Gênois Guido de Lavezaris, se mostraron activos ejerciendo funciones similares a las deleditor, o los también muy poderosos libreros Benito Boyer, Pierre Landri, Gaspar Trechsel, Ambroise Duport, todos ellos nacidos o formados en Lyon y que se instalan a partir de los años 1560 en Medina del Campo: «Les libraires de Medina se montrèrent particu-lièrement enclins àÞde livres, non seulement à Medinanancer limpression []mais aussi à Burgos, Zamora, Valladolid, Tolède et Salamanque»21. Entre los libreros españoles destacan Juan de Porras, más tarde impresor en Salamanca y Juan Díaz, mercader de libros sevillano que protagonizará gran parte de las ediciones granadinas del último tercio del siglo22. No podemos olvidar el papel de mecenas que ejercieron determinados libreros no sólo como editoressino también comoanimadores intelectuales. Hasta antes del sigloXIX, las apelaciones que se referían al oÞcio edi-torial eran las deimpresor,libreroolibrero-impresor. Y aunque, como han señalado Pascal Durand y Anthony Glinoer, el oÞcio que el editor moderno cumplirá a partir de la primera mitad del sigloXIX(el estatuto que va a revestir, el poder con el que, generalmente, va a ser acreditado) no tiene equivalentes estructurales en los dispositivos anteriores de la producción del libro, también reconocen la larga falta de diferenciación de funciones que en los siglos anteriores prevaleció en el espíritu de aquellos que par-ticipaban en la producción del libro: «Limprimeur duXVI esiècle, le libraire du e XVIII siècle cumulaient pour les plus importants dentre eux les trois fonctions dédition, de fabrication et de diffusion du livre.»23Y ponen como ejemplo a Alde Manuce, el famoso impresor veneciano deÞnales del sigloXVy principios delXVI, al impresorßamenco de origen francés Christophe Plantin, del sigloXVI,
20. Klaus WAGNER, «Les libraires espagnols auXVIesiècle»,in: Frédéric BARBIER, Sabine JURATIC Dominique V etARRY (dir.),LEurope et le livre. Réseaux et pratiques du négoce de librairie, XVI e-XIXe siècles 31-42, Paris: Klincksieck, 1996, p. 35 y p. especialmente. 21.Ibid., p. 41. 22. María José OSORIO PÉREZ, María Amparo MORENO TRUJILLO y Juan MaríaDE LAOBRASIERRA,y libreros en la Granada del sigloTrastiendas de la cultura. Librerías XVI, Granada: Universidad de Granada, 2001, p. 111. «Si la industria del libro en la España del sigloXVI parece que fue una actividad arriesgada y, en términos generales, poco rentable, está claro que la edición en sí, sólo podrá ser asumida por un gran librero o mercader, que disponía de capital suÞciente para correr con unos posibles riesgos, con independencia del papel que como editor desempeñaron los poderes institucionales, tanto civiles como eclesiásticos»,loc. cit. 23. Pascal DURAND Anthony G yLINOER,Naissance de léditeur. Lédition à lâge romantique, Bruxelles: Les impressions nouvelles, 2005, p. 20-21.
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 ASPECTOS IDEOLÓGICOS DE LA TRADUCCIÓN 133 y al principal impulsor de laEncyclopédie, André François Le Breton, a los que se reÞeren en estos términos: Limprimeur du type Christophe Plantin ou Alde Manuce est, en amont,éditeur(il choisit les textes à publier) et, en aval, libraire (il écoule dans la boutique associée à son atelier sa productionéditoriale). Le libraire duXVIIIesiècle du type Le Breton, sil na plus nécessai- rement son propre atelier dimprimeur, nen continue pas moins de combiner les deux fonctions déditeuret de vendeur24. En teoría, en el sigloXVI, el términoimpresorharía referencia, en prin-cipio, al que domina el saber técnico y el control de una tecnología de punta, mientras que las palabraslibreroolerbir so-irorempimplicarían el carácter de agente a la vez cultural y económico (carácter que se acentuará, aún más, a lo largo de los siglosXVIIyXVIII), que articula unaofertaa unademanda y que pone en comunicación al hombre de letras y a su receptor, a través del libro que ofrece a la venta. Sin embargo, y en la realidad de estos pri-meros momentos, las distintas funciones se entrecruzaban frecuentemente en una solaÞgura25. Estos deslizamientos léxicos son resultado de la diferenciación tardía de las tres funciones de fabricación, edición y difusión, que van a distinguirse claramente en el umbral del sigloXIXcomo resultado de una creciente complejidad del sistema de producción de lo impreso, pero que coincidirán frecuentemente haciaÞnales del sigloXVy en el sigloXVIen laÞgura del impresor-librero. Incluso la irreductibilidad absoluta de estas tres funciones en la época moderna se cumple sólo para las grandes empresas editoriales, y no para las zonas periféricas del sistema. Soy consciente de que se trata de un problema semántico, por un lado, y de enfoque metodológico, por otro. Sin embargo, hechas estas precisiones cronológicas, me sigue pareciendo de mucha utilidad el término degénero editorialacuñado por Víctor Infantes26. Su propuesta teórica tiene sus antecedentes más destacados en los trabajos de Segundo Serrano Poncela27, Julio Caro Baroja28, Joaquín
24.Ibid El subrayado es mío. 21.., p. 25. «libraire et celle déditeur, ou dimprimeur, com-Dune certaine manière, la confusion entre lactivité de mune sous lAncien Régime, a longtemps masqué lavènement tardif de ce personnage[el editor]sur la scène historique.» Jean-Yves MOLLIER, «Naissance de laÞgure de léditeur»,in: Bertrand LEGENDRE, Christian ROBIN (dir.),Figures de léditeur y 13-24, Paris: Nouveau Monde Éditions, 2005, p. p. 13 especialmente. 26. V. INFANTES, «Los géneros literarios», p. 115-124; «La prosa deÞcción renacentista: entre los géneros literarios y el género editorial»,in: Antonio VILANOVA (coord.),Actas del X Congreso de la Asociación internacional de hispanistas, Barcelona 21-26 de agosto de 1989, 4 vol., Barcelona: PPU, 1992, 1, p. 467-474; «El género editorial de la narrativa caballeresca breve», Voz y Letra 127-132; y «La narración caballeresca breve»,, 7 (2), 1996, p.in: M. E. LACARRA (ed.),Evolución narrativa 165-181., p. 27. Segundo SERRANOPONCELA,Literatura y subliteratura, Caracas: Universidad Central de Venezuela, 1966, p. 17-33. 28. Julio CAROBAROJA,Ensayo sobre la literatura de cordel, Madrid: Revista de Occidente, 1969.
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Marco29, Cruickshank30, Peter Burke31, Keith Whinnom32, María Cruz García de Enterría33, Jaime Moll34y Roger Chartier35. Soy consciente de que existen otras propuestas, como la expuesta reciente y novedosamente por Jesús Rodríguez Velasco36. Sin embargo, el término ha tenido un éxito extraordi-nario y ha sido utilizado por los mayores especialistas del tema: con algunos matices por Juan Manuel Cacho Blecua37y José Manuel Lucía Megías38,
29. Joaquín MARCO,Literatura popular en España en los siglosXVIIIyXIX: una aproximación a los pliegos de cordel, 2 vol., Madrid: Taurus, 1977. 30. Don William CRUICKSHANK, «Literature and the Book Trade in Golden-Age Spain», The modern language review,73 (4), 1978, p. 799-824; y «Some aspects of Spanish book-production in the Golden Age»,Library 1-19., 31, 1976, p. 31. Peter BURKE,Popular culture in early modern Europe, New York: Harper Torchbooks, 1983 [1978]. 32. Keith WHINNOM the best-seller in spanish golden age literature»,, «The problem of Bulletin of hispanic studies, 57, 1980, p. 189-198. 33. María Cruz GARCÍA DEENTERRÍA,Literaturas marginadas, Madrid: Playor, 1983. 34. Jaime MOLL, «Los surtidos de romances, coplas, historias y otros papeles»in: Enrique RODRÍGUEZ CEPEDA (ed.),Actas del Congreso romancero-cancionero: Ucla (1984), 2 vol., Madrid: José Porrua Turanzas, 1990, 1, p. 205-216. 35. Roger CHARTIER,El mundo como representación: Estudios sobre historia cultural, Barcelona: Gedisa, 1992; y «Livres bleus et lectures populaires, mi-XVIIesiècle - débutXIXesiècle», in:Cul-turas populares: diferencias, divergencias, conßictos: actas del coloquio celebrado en la Casa de Velázquez, los días 30 de noviembre y 1-2 de diciembre de 1983, Madrid: Casa de Velázquez-Universidad Com-plutense, 1986, p. 266-286. 36. Jesús RODRÍGUEZVELASCO, «La literatura popular como literatura menor (narrativa)», in: Pedro M. CÁTEDRAGARCÍA(dir.),popular impresa en España y en la América colonial:La literatura formas y temas, géneros, funciones, difusión, historia y teoría, Salamanca: Seminario de Estudios Medievales y Renacentistas, 2006, p. 641-654. 37. Juan Manuel CACHOBLECUA, «Estructura y difusión deRoberto el Diablo»,in: Yves-René FONQUERNEy Aurora EGIDO(ed.),Formas breves del relato, Zaragoza-Madrid: Universidad de Zaragoza-Casa de Velázquez, 1986, p. 35-55; «El género delCifar (Cromberger, 1512)»,in: Jean CANAVAGGIO(ed.),La invención de la novela 85-105;Madrid: Casa de Velázquez, 1999, p., «Texto, grabados y conÞguración genérica de laCrónica popular del Cid»,in: Carlos ALVAR, Fernando GÓMEZREDONDOy Georges MARTIN(ed.),El Cid: de la materia épica a las crónicas caballerescas. (Actas del Congreso internacional IX centenario de la muerte del Cid, celebrado en la Uni-versidad de Alcalá de Henares los días 19 y 20 de noviembre de 1999), Alcalá: Universidad de Alcalá, 2002, p. 339-363; «De laHistoire dOlivier de CastillealOliveros de Castilla:tradiciones y contextos históricos»,Medioevo romanzo, 30 (2), 2006, p. 370; «De la 349-Chronica Turpinia laHistoria del emperador Carlomagno y los doze pares de Francia»,in: Elvira FIDALGO(ed.),Formas narrativas breves en la Edad Media «La lealtad femenina, Santiago de Compostela: Universidad, 2006, p. 181-208; ejemplar enParís y Viana», in:Colloque international : typologie des formes narratives brèves au Moyen Âge (14-15 mars 2008), Centre culturel Calouste Gulbenkian-Université Paris X-Nanterre, en prensa; y «La liberación del suegro por el yerno: deEl Conde Lucanor(XXV) aParís y Viana», in:Colloquio internazionale medioevo romanzo e orientale. Temi e motivi narrativi tra épica e romanzoVII (Catania-Ragusa, 8-10 maggio 2008), en prensa. 38. José Manuel LUCÍA MEGÍAS,Imprenta y libros de caballerías, Madrid: Ollero y Ramos, 2000; «Escribir, componer, corregir,reeditar, leer (o las transformaciones textuales en la imprenta)»,in: Antonio CASTILLOGÓMEZ(ed.),y lectura en la Península Ibérica y América: (siglosLibro XIIIalXVIII), Valladolid: Consejería de Cultura y Turismo, 2003, p. 209-242; «Libros de caballerías impresos, libros de caballerías manuscritos (observaciones sobre la recepción del género editorial caballeresco)», in: Rafael BELTRÁN(ed.),Literatura de caballerías y orígenes de la novela, Valencia: Universidad de Valencia, 1998, p. 311-341; «Caballero jinete en portada.(Hacia una tipología iconográÞca del género editorial
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así como por Nieves Baranda39 y María Carmen Marín Pina40. Las reßexiones de estos investigadores han supuesto un avance decisivo en la comprensión del universo literario e histórico-cultural de estas obras. Hasta antes de sus trabajos, la ausencia de una consideración de género para este grupo de textos había impedido la construcción de una base sólida para los estudios sobre el conjunto. La noción degénero editorial, constituye así el concepto más importante para uniÞcar el género, ya que a través de él se maniÞel editor ejerce sobre la obra y la manipulaciónesta la propiedad que de esta a su arbitrio conÞnes comerciales, que primarán sobre los literarios convirtiendo la obra literaria en un producto editorial, siendo su considera-ción como tal producto la que agrupa un género cuyos contenidos son hasta cierto punto dispares41. Posteriormente en su estudio sobre las relaciones entre la imprenta y los textos caballerescos, José Manuel Lucía Megías señalaba cómo una serie de decisiones editoriales relacionadas con el texto (división en libros) y con su forma externa (calidad del papel y tinta, uso de tipos góticos y de tacos xilográÞcos desgastados) llegaron a crear «un verdadero género editorial: un código con unas precisas características externas [] mediante el cual 42 un género literario se identiÞ .ca con una formulación externa concreta» Esta estrategia editorial concreta, la intención de un impresor de presentar exteriormente como textos perte-necientes al género editorial caballeresco obras de naturaleza literaria muy lejanas a este universo deÞdebe obligarnos a negar la posibilidadcción, no de establecer unos límites, y por tanto una caracterización, a nuestro objeto de estudio. Muy al contrario, estas estrategias editoriales ponen de maniÞesto la conciencia contemporánea de la existencia de una imagen gráÞca propia
caballeresco)», in: Javier GÓMEZ-MONTERO Bernhard K yÖNIG (dir.),Letteratura cavalleresca tra Italia e Spagna (da Orlando al Quijote). Literatura caballeresca entre España e Italia (del Orlando al Quijote), Salamanca: Seminario de Estudios Medievales y Renacentistas, 2004, p. 67-107. 39. Nieves BARANDA, «Compendio bibliográÞco sobre la narrativa caballeresca breve»,in: M. E. LACARRA(ed.),op. cit., p. y con María Carmen M 183-191;ARÍNPINA, «La literatura caballeresca. Estado de la cuestión»,Romanistisches Jahrbuch, 45, 1994, p. 270-294; (ed.),Historias caballerescas del sigloXVI, 2 vol., Madrid: Turner, 1995; (ed.), del rey Guillermo de Ingla- Chrónica terra. Hagiografía, política y aventura medievales entre Francia y España, Frankfurt am Main - Madrid: Vervuert-Iberoamericana, 1997; «Las historias caballerescas en la imprenta toledana (I). Manuscrito, impreso y transmisión. Toledo, 1480-1518»,in: Margarita FREIXASy Silvia IRISO (ed.),internacional de la Asociación hispánica de literatura medieval. Santander,Actas del VIII Congreso 22-26 de septiembre de 1999, Palacio de la Magdalena, Universidad internacional Menéndez Pelayo, 2 vol., Santander: Asociación hispánica de literatura medieval, 2000, 1, p. 291-302; y «La lucha por la supervivencia. Las postrimerías del género caballeresco»,Voz y letra 159-178., 7 (2), 1996, p. 40. María Carmen MARÍNPINA, «Las historias caballerescas en la imprenta toledana (III). La prosa caballeresca y los primeros años de la imprenta en Toledo»,in: M. FREIXASy S. IRISO (ed.),op. cit., p. y con Nieves B 317-330;ARANDA 270-294., «La literatura caballeresca», p. 41. N. BARANDAy M. C. MARÍNPINA 273., art. citado, p. 42. J. M. LUCÍAMEGÍAS,op. cit., p. 34.
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136KARLA XIOMARA LUNA MARISCAL de un género editorial concreto que se quiere utilizar con un objetivo comer-cial. LaCrónica del caballero Cifary lasCrónicasque tienen en el Cid su protago-nista pueden servirnos de ejemplo paradigmático para comprender los límites de la citada estrategia editorial, con el propósito de concretar las fronteras del género editorial caballeresco43. La traducción delimitará ahora la conformación creativa del género, por un lado, frente a los libros de caballerías autóctonos, y por otro, de cara a premisas comerciales que intervendrán para determinarlo y carac-terizarlo. La cohesión textual, por ejemplo, será una de sus características fundamentales, dada la necesidad de que el texto perviva respondiendo a las características que lo constituyeron como tal, de modo que los textos originales, «una vez establecidas las versiones motivo de edición, son bási-camente iguales en todos ellos y, en general, no tienen una dependencia textual concreta con las versiones medievales que conocemos»44. Víctor Infantes señaló cómo los procesos de interpolación, supresión y adapta-ción que sufren a lo largo del tiempo afectan algunos episodios o alteran ciertos pasajes para adaptarse a las nuevas situaciones sociales, pero man-tienen inalterables los elementos estructurales de su constitución, lo que permite su reconocimiento literario inmediato; y en el caso de que estas modiÞtexto primitivo, entonces se puede dar unacaciones desvirtúen el posible integración en otro género que lo toma como fuente o modelo45. Así pues, con el surgimiento de la imprenta se imponen entre el texto y el receptor nuevasÞguras:impresores,preparadoresycorrectores, que decidirán lanormativade las obras. La conciencia delproductoliterario que se ofrece será determinante para explicar algunos enigmas de su constitución. El éxito en la recepción de los distintos modelos narrativos dependerá del establecimiento del pacto narrativo, pacto que sólo puede ser establecido si el receptor es capaz de reconocer el modelo narrativo que se le ofrece. De ahí la importancia del rótulo identiÞcativo: Textos llamados de una manera consagrada por la tradición manuscrita y delimitados genéricamente por la retórica medieval, van a pasar a ser denomi-nados de otras maneras, trasponiendo su conocimiento selectivo a una difusión masiÞcada y es, precisamente, esta nueva pléyade de lectores la que (más) necesita conocer qué son este torrente de textos disponibles. Queramos o no, con la imprenta empiezan las obras literarias (y no literarias) a mencionarse por sus nombres46.
43.Ibid., p. 50. 44. V. INFANTES, «El género editorial», p. 131. 45.Loc. cit. 46. V. INFANTES, «Tipologías de la enunciación literaria en la prosa áurea. Seis títulos (y algunos más) en busca de un género: obra, libro, tratado, crónica, historia, cuento, etc. (I)»,in: Ignacio ARELLANO AYUSO, Carmen PINILLOS, Marc VITSE y Frédéric SERRALTA (coord.),
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Y aunque, como ha señalado Víctor Infantes, esta conquista deÞni-tiva del título literario sin la necesidad de ninguna anteposición genérica ni aclaración gramatical consecutiva no se logra en los Siglos de Oro, sí que comienzan aquí las denominaciones a luchar por encontrar su propia identiÞcación «confundiendo poco a los autores, casi nada a los públicos y mucho a los críticos»47Las múltiples estrategias editoriales no se van a. limitar a cuestiones puramente formales, sino que van a invadir terrenos que anteriormente correspondían al traductor: empleo de tópicos prolo-gales y la presencia de móviles propagandísticos, reorganización estruc-tural. De manera paralela, y tal como estudió Javier Gómez-Montero para las traducciones del género narrativo en los Siglos de Oro, existe por parte de los adaptadores en las traducciones realizadas ya bien entrado el sigloXVI, un consciente intento de asimilar los materiales de origen a la fórmula caballeresca en boga en la Península48. Podemos distinguir a grandes rasgos tres momentos en el recorrido edi-torial de las historias caballerescas breves. El primero corresponde al de su introducción en la Península, el de la conÞguración textual del corpus (entre 1490 y 1530), periodo en el que el repertorio se delimita y se ajusta. Cuando se traducen de sus modelos franceses, abreviando o ampliando, interpolando o suprimiendo y adaptando conÞnes morales, didácticos y, aquí agregaríamos un nuevo factor surgido con la imprenta, económicos. El segundo momento es el de la transmisión de los modelos inmediatos, ya traducidos y conÞgurados editorialmente, caracterizados por la adapta-ción a otras mentalidades y cuyas modiÞcaciones presentarán una relativa estabilidad aún sin mantener laÞjación estructural del paradigma primi-tivo. Su larga vida editorial puede dar lugar a un nuevo discurso literario que disocia sus elementos accidentales, reapareciendo transformados en una nueva remodelación narrativa que los mantiene vivos y a los que añade elementos autóctonos, como los libros de cordel brasileños49o las
Studia aurea. Actas del III Congreso de la Asociación Internacional Siglo de Oro (Toulouse, 1993) III. Prosa, 3 vol., Toulouse-Pamplona: LEMSO-GRISO, 1996, 3, p. 265-272 y p. 268 especialmente. 47.Ibid 267.., p. 48. Javier GÓMEZ-MONTERO, «Traducciones y mutaciones tipológicas en el género narra-tivo: la originalidad de las versiones castellanas en prosa delMorgantey delOrlando inamorato», in: Dieter KREMER(ed.),Actes du XVIIIede linguistique et de philologie romanescongrès international , 6 t., Tubinga: Max Niemeyer, 1988, 6, p. 362 376. -49. Véanse los estudios fundadores de TeóÞlo BRAGA,O povo português nos seus costumes, crenças e tradiçoes, 2 vol., Lisboa: Livraira Ferreira, 1885; y de LuísDACÂMARACASCUDO,Cinco livros do povo, João Pessoa: Editora da UFPB, 1979; yVaqueiros e cantadores. Folklore poético do Sertão de Pernambuco, Paraíba, Rio Grande do Norte e Ceará, Porto Alegre: Livraira do Globo, 1939. Para una aproximación al tema contamos con el panorama crítico de María Ángeles GARCÍACOLLADO, «Lectura y lectores de literatura de cordel en Brasil»,Cuadernos sobre cultura escrita, 2, 2002, p. 105-120; así como los estudios contenidos en Luis DÍAZGONZÁLEZVIANA(coord.),Pala-bras para el pueblo, vol. 1,Aproximación general a la literatura de cordel, Madrid: CSIC-Departamento de Antropología de España y América, 2000. Véase también Francisca Neuma Fechine BORGES,
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