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Teoría y crítica de la metaficción en la novela española contemporánea : a propósito de Álvaro Cunqueiro y Gonzalo Torrente Ballester

De
360 pages
Colecciones : TD. HumanidadesColección Vitor DLEH. Tesis del Departamento de Literatura Española e Hispanoamericana
Fecha de publicación : 2001
Todo relato de ficción es también, en mayor o menor medida, una ficción de relato. No debemos extrañarnos ante la paradoja: tanto en el terreno de la metaficción, como en el de la literatura en general, todo se reduce a un juego de palabras. Una reflexión sobre la palabra como símbolo del relato desata el interés del autor por algo que, percibido primero como poderosa imagen poética, andando el tiempo y algunas lecturas llega a denominar metaficción.Were I to summarize the contents of this thesis in a few words, I would undoubtedly turn to this formulation: that fictional story-telling is also, to a large extent, fiction of story-telling. We should not be surprised by this paradox: both in metafiction and in general literature, everything comes down to a word game. And it was precisely a reflection on the word as a symbol of the story that triggered my interest in something which, first perceived as a strong poetic image and after some years of research, I eventually decided to apply the term metafiction to.
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ANTONIO JESÚS GIL GONZÁLEZ
TEORÍA Y CRÍTICA DE LA METAFICCIÓN EN LA NOVELA ESPAÑOLA CONTEMPORÁNEA A propósito de Álvaro Cunqueiro y Gonzalo Torrente Ballester
EDICIONES UNIVERSIDAD DE SALAMANCA
COLECCIÓN VÍTOR 46 © Ediciones Universidad de Salamanca Antonio Jesús Gil González
1ª edición: Febrero, 2001 I.S.B.N.: 8478009353 Depósito Legal: S. 4332001 Ediciones Universidad de Salamanca Apartado postal 325 E37080 Salamanca (España)
Edeltex S.L. C/ Valle Inclán, 23 ,4ºB 37007 Salamanca
Impreso en España  Printed in Spain
Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse ni transmitirse sin permiso escrito de Ediciones Universidad de Salamanca
CEP.
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Servicio de Bibliotecas
GIL GONZÁLEZ, Antonio Jesús Teoría y crítica de la metaficción en la novela española contemporánea [Archivo de ordenador]: “a propósitode Álvaro Cunqueiro y Gonzalo Torrente Ballester” / Antonio Jesús Gil González  Salamanca: Ediciones Universidad de Salamanca, 2001 (Colección Vítor; 46) Tesis Universidad de Salamanca
1. Universidad de Salamanca (España)  Tesis y disertaciones académicas. 2. Novela española  Siglo 20º  Historia y crítica. 3. Cunqueiro, Alvaro  Crítica e interpretación. 4. Torrente Ballester, Gonzalo.
821.134.231.09“ 19”(043.2)
RESUMEN
Si tuviera que formular el contenido de esta tesis en unas pocas palabras, no dudaría en acudir a la siguiente formulación: todo relato deficciónes también, en mayor o menor medida, una ficciónde relato. No debemos extrañarnos ante la paradoja: tanto en el terreno de lametaficción, como en el de la literatura en general, todo se reduce a unjuego de palabras. Y fue, precisamente, una reflexión sobre la palabra como símbolo del relato la que desató mi interés por algo que, percibido primero como poderosa imagen poética, andando el tiempo y algunas lecturas hoy acierto a denominarmetaficción. En aquel relato sobre los últimos días de un Sinbad que regala en el puerto, con sus historias a quien quiera oírle,viviendomás verdaderamente que nunca sus así aventuras y navegaciones, Cunqueiro retrata a su personaje, ya de por sí soñador, durmiendo y soñando. Pero Sinbad no sueña como todos nosotros; no sueñasueñossino palabras y así:
“le subían los sueños en palabras a los labios, a pasearse. Si pudiéramos verlas, seguramente que eran palabras muy vestidas de colores, espuma de la memoria que Sinbad gastaba cada día, nueva y eterna espuma del mar mayor, rota en perlas relucientes por los vientos amigos que pasan cantando.”
Sólo ahora, además deherido por la letra, tocado por el metalenguaje de lacrítica, he podido explicarme aquella fascinación primera por el fragmento del Sinbad cunqueiriano, y comprender el cifrado de su sentido: la preeminencia, en literatura, de lapalabrasobre elmundo, y la recurrente metáfora del sueño como símbolo metaliterario.
Si intentamos extender a nuestro ámbito tal metáfora, laautorreferencialidadla y metaficción—y otrosautosy otrosmetade filiación y significación diversas— intentan captar la instantánea narrativa de nuestro despertar del sueño de la ficción; pero sólo para comprobar, o para mostrar, que es imposible escapar de los mundos urdidos al conjuro de las palabras, y que, a veces juego, a veces pesadilla, nos hemos despertado en el interior del mismo sueño.
Partir de esta evidencia primera de que no haymetaficciónsinficción, nos ha llevado a descartar un valor antirrealista, así como todo trascendentalismo, tan extendidos ambos en el análisis del fenómeno, para buscar aquélla en el territorio de ésta, tarea para la cual necesitábamos el concurso de lapoética, y, en el caso específico de la novela, del utillaje metodológico de la narratología. Pero tampoco se trataba de reducirlo al estudio del encajamiento más o menos autorreferencial de diferentes relatos, tal como se pretende desde las teorías acerca de lamise en abyme, que, a pesar de un sugerente y afortunado imaginario, no tienen, en ningún caso, la patente exclusiva de laespecularidad.
Para seguir hablando con metáforas, la novela hace ya mucho tiempo que asumió la del espejo, y con una significación no precisamente concordante con la anterior: de estar colocado a lo largo del camino a la contemplación narcisista, hay un recorrido entre el referente y la autorreferencialidad en el que hay quien pretende ver el signo de los tiempos. Una supuesta postmodernidad desmentida por la historia misma del género, que acaso arranque antes que de las aventuras de laOdisea primigenia, del relato que Ulises hace de las mismas ante un auditorio atento y asombrado.
El paralelismo con la noción demetalenguajede la lingüística, así como la tomada importancia creciente de las teorías sobre losactos de hablaen el seno de la teoría literaria, han orientado nuestro objeto de estudio hacia las marcas presentes en el relato delacto narrativolo que origina. Lo paradójico es que el mismo Benveniste que abre el estudio de la lingüística al ámbito de laenunciaciónel que se basa la pragmática, es también la fuente de quienes postulan que en nadie habla en el relatoprincipio de la narratología. El texto metaficcional es, en este como sentido, también una denuncia de la desatención concedida alautor desde una concepción de la obra literaria excesivamente inmanentista, y su autoafirmación comosujeto poético de su discurso
y como su más privilegiada instancia interpretativa. Uxío Preto suma su voz, desde el interior de una novela de Torrente, a la de Francisco Ayala o Fernando Lázaro Carreter, al decir cuando la crítica especula acerca de sus obras:
“Por lo tanto, si soy yo el que lo afirma, no rechace mi aserto. Al fin y al cabo, el autor de esas novelas soy yo. Y esto, declararlo, publicarlo, es el objeto de la presente prosa. Muchos profesores de literatura han elucubrado verbalmente o publicado trabajos críticos sobre cada una de ellas sin que les halla pasado por las mientes que pudieran deberse a un caletre indiscutiblemente único: sería mucho más tolerable que, permaneciendo como anónimas, se llegase a la conclusión de que nadie las ha escrito; que se consideren como surgidas, espontáneas ellas”.
¿No reclama este portavoz de Torrente la atención hacia una comúnvozautorial, dispersa entre los diferentescapítulosde su novelística? ¿Y qué mejor imagen de ésta que la novela de Bastida, ese poeta sin otros atributos que un universo narrativo y un lenguaje particular y exclusivo (las dos modalidades básicas denarcisismosegún Hutcheon, precisamente) para ser considerada la mejorautorrepresentacióndela sagade narradores, escritores, profesores y poetas, por los que ha viajado, enfuga, la autoconsciencia poética de G.T.B?
Pero para la consideración de esta dimensión enunciativa del discurso narrativo, hemos topado con frecuencia con conceptos basados en la oposición entretiempo de la historia/tiempo del discurso;espacio de la historia/espacio del discurso, que, manejados con frecuencia en los estudios del relato, prueban lo incómodo de esa división dúal y reclaman su urgente revisión y actualización; al menos la de esa acepción dediscurso, que parece consensuada, y que remite al ámbito de laforma del significanteque, como tal, no puede ser portador de contenido diegético alguno. La consideración, pues, en el análisis del relato, de susituación de enunciación(tiempo del discursoTodorov, para narracional nivel  para Barthes, ynarracióndicha para propiamente Genette) nos ha llevado a una redistribución tanto de conceptos como de terminología.
El retrato de este nivelenunciativo que constituye el dominio privilegiado de la metaficción, presentaba dos caras que continuamente se interferían: la del planopragmáticola de comunicación literaria, trasvasado al interior de la ficción, y la del universo narrativo de ésta, que parecía crecer hasta englobar elacto narrativoque la producía, apuntando su doble dirección: la de unactode comunicación, (un discurso) y la de unactodeproducción de sentido (unahistoria); sendos actos que confluían, no obstante, en el concepto deficción: universo imaginario creado por elrelato(tal es elrelato de ficción) yrepresentación,decoloración,imitación, deacto de lenguaje tal y como se retrata la creación narrativa en nuestrametanovela, (tal es laficción de relato). Como la proyección imaginaria del protagonista de Millás enEl desorden de tu nombre:
Ahora bien, yo —aunque no escriba— me represento a mí mismo sobre un folio, y a veces me pregunto qué diferencia puede haber entre tal representación y el hecho real de escribir. ¿Ese otro que escribe, no narra a fin de cuentas que ahora yo estoy sobre un diván enumerando mis perplejidades a un psicoanalista silencioso? A lo mejor un día me levanto y comienzo a ocupar su sitio en mi mesa de trabajo y narro como nuestro sujeto se despierta y se lava los dientes.
muchas veces tanto la estructura del relato como el universo de la narración se conforman ante el hallazgo y la reiteración de estaesquizofreniaenunciativa, emplazada, como en este caso, tanto en la cara interna, como en el borde externo de la frontera de la ficción, caso delautorretratode Carmen Martín Gaite en la noche del insomnio en la que se escribeEl cuarto de atrás, en un cotejo de memorias literarias con laIntroducción a la literatura fantástica de Todorov. Una imagen expresivamente alusiva, por otra parte, a la vecindad con la otra frontera muy transitada por los teóricos del fenómeno: la que media entre lametaficcióny el discurso crítico.
Insomnio, ensoñación o duermevela, el sueño se alza como una reiterada y poderosa imagen autorreferencial, que ha acunado, por ejemplo, lasfugas de José Bastida, quien tampoco desdeñaba recurrir al espiritismo como fuente de inspiración. O como la más tradicional y popular delfuegofuego propicio a la fraternidad y a las historias de Cunqueiro; o el que arropa, más, el íntimo, el intento de seducir a la persona amada con la narración como metáfora amorosa, o el amor como metáfora narrativa enLa isla de los jacintos cortados.
El sueño, la magia, el diván del psicoanalista, el fuego o el amor, son escenarios y situaciones del rito depasoa otra dimensión, el rito iniciático con el que senovelizael aprendizaje del oficio de hombre (Cunqueirodixit) que es el de contar y contarsehistorias. Magia, locura, enamoramiento o sueño, siempre hay alguien dispuesto a seguir contando y alguien dispuesto a dejarseencantar, un retrato delotroquien dirigirse, que el relato postula con tanta insistencia, a casi, como el de su autor. Laamada, ellector, eleditor, laciudad, todos en uno fundidos con el autor, ansioso por vivirlos y vivificarlos a todos; en permanente travestismo de quien confiesa, como Vázquez Montalbán respecto al significado de su novela—El premio, último episodio de un ya frecuente trasiego entremetaficción y novela policíaca, en la que el propio escritor se autoinculpa del asesinato investigado por Carvalho— que el autor es necesariamente, el detective, la chica del bar, el amante de la chica del bar, y, evidentemente, también el asesino.
En esta interlocución silenciosa se cumple el contexto comunicativo que en un día ya lejano abandonó el relato de ficción, al devenir la oralidad en escritura. Este diálogo, que la autorreferencialidad privilegia más intensamente, quizá, que ninguna otra textura narrativa, se dirige a un lector especialmente competente y avisado, que, además deconocedorentramado del de convenciones que sustenta la ficción; sea tambiénconocido, cómplice ya en virtud de una intimidad fraguada en la lectura de los anteriores capítulos de unamacronovela que nunca se termina de escribir, y que no conoce más cronología que larayuela.
Alguien habla, pues, en el relato, y lametaficciónel ámbito de esa voz. Tras los hilos es que mueven los personajes —y elnarrador, evidentemente, es uno de ellos—, hay unautor no tan implícito que reproduce elfalsetesus voces, y del que, mucho más frecuentemente de lo que de parece, se traslucen sufigura o sus manos detrás del teatrillo de la narración. Entonces parece descubrirse el truco, pero sólo para acabar comprobando, como en la más elaborada prestidigitación, que en la explicación está el engaño, y que la magia creadora de la ficción nos ha burlado de nuevo y doblemente. También elautor, eseseñor de las palabras,Lanzarote del diccionarioque se dice otro de los portavoces de Gonzalo Torrente, es unamáscara. Una máscara, como dice Barthes de la literatura de nuestro tiempo, que se señala con el dedo.
ABSTRACT
Were I to summarize the contents of this thesis in a few words, I would undoubtedly turn to this formulation: thatfictional storytellingis also, to a large extent,fiction of storytelling. We should not be surprised by this paradox: both inmetafictionin general literature, everything and comes down to aword game. And it was precisely a reflection on the word as a symbol of the story that triggered my interest in something which, first perceived as a strong poetic image and after some years of research, I eventually decided to apply the termmetafictionto.
It is only now that, having beingpierced by the word, and touched by the metalanguage of criticism, I have been able to explain that early fascination for literary selfconsciousness and understand its meaning: the preeminence, in literature, of thewordthe over world, and the recurring metaphor of the dream as a symbol of selfconscious literature in many novels of this kind.
If we are to take such a metaphor to our field,selfconsciousnessandmetafiction—as well as otherselfandmeta’sof various tendencies and meanings— try to capture the narrative snapshot of our awakening from the dream of a game or as a nightmare, we have woken up inside the very dream.
Starting from this first evidence that there is nometafictionwithoutfiction has taken us to rule out an antirealist value, as well as any sign of transcendentalism, now very much in fashion, and look for the former within the realm of the latter, a task for which we need the help of Poetics and, in the case of the novel, of the methodological tools of Narratology. However, we did not set out to study the way in which the main story is reflected in others within it, as the theories about themise en abymetry to do.
Carrying on with metaphors, it has been a long time since the novel took on this one about the mirror, meaning something not exactly like the previous one: from standing along the road to the narcissistic contemplation there is a long way between reference andselfreferentiality in which some want to see the sign of the times. A supposed postmodern era that is denied by the very history of the genre, which probably dates back, not to the adventures of the originalOdyssey, but to Ulysses’s narration of this deeds before a silent, amazed audience.
The parallel with the Linguistic notion ofmetalanguage, together with the growing importance of the theories aboutspeech actswithin the frame of literary theory, has made us focus our object of study on the signs of them which exist in thenarrative act. It is surprising that Benveniste himself, who opens Linguistics to the field ofenunciationa basics for Pragmatics, as should at the same time be the source for those who state thatno one talks in the storya as principle of Narratology. Metafictional texts, in this respect, also denounce the neglect of the authorcaused by an excessively immanentist conception of the literary work, and his selfassertion as thepoetic subjectof his discourse and its most privileged interpretative authority.
Yet, in order to consider this enunciative dimension of narrative discourse, we have often clashed with the traditional opposition betweenstory and discourse as essential constituents of textual analysis. Pairs likestory time / discourse timeorstory space / discourse space, often used in narrative criticism, show how uncomfortable this division is, and call for urgent revision and updating; at least if we understand thatdiscourserefers to the field of theform of the signifier and, as such, can not carry anydiegeticwhatsoever. The consideration, then, in the analysis of content the story, of itsenunciative situation (calleddiscourse timeby Todorov,narrationallevel by Barthes and simplynarrationby Genette) has made us redefine both concepts and terminology.
The description of thisenunciativewhich constitutes the privileged domain of level metafictionshows two sides constantly interfering with each other: thepragmaticof literary level communication, transferred to the inside of fiction, and the narrative universe of fiction itself, which seems to grow and include thenarrative act that has produced it, thus pointing to its double direction: anactof communication (adiscourse), and anactofproduction of meaning(astory); both acts nevertheless converge on the concept offiction: an imaginary universe created by the story(such isfictional narrative) andrepresentation, decolouring, imitationofact of languagethe way narrative creation is described in ourselfconscious novel(such isnarrative fiction).
Many times both the structure of the story and the universe of the narrative are shaped by the finding and repetition of this enunciativeschizophrenia, located either on the inside or on the outside of the border of fiction. This reminds us, by the way, of another border, frequently walked upon by the theorists of the phenomenon: that one betweenmetafictionand critical discourse.
Either as insomnia, dream or light sleep, the dream becomes a repeated powerful self referential image, which has caused, for instance, José Bastida’s inventions in Torrente Ballester’s La saga/Fuga de J.B.. Or fire, a more traditional and popular source, conducive to fraternity and to Cunqueiro’s novels; or the more intimate fire that burns in the attempt to seduce the loved one with narration as a love metaphor, or love as a narrative metaphor in Torrente’sLa isla de los jacintos cortados.
Dream, magic, psychiatrist’s couch, fire or love, are scenes and situations of the rite of passageinto another dimension, the initiation rite through which the learning of the trade of being a man (Cunqueirodixit), that of telling and telling himselfstories, isnovelized.Be it magic, madness, infatuation or dream, there is always someone ready to continue telling and someone willing to becharmed: a portrait of theother to address oneself to, which the story emphasizes almost as much as its author. Theloved one, thereader,theeditor, thecity, thus merge with the writer, who is anxious to live and revitalize them all in a permanent transvestism.
It is in this silent interaction that the communicative context is achieved, after it was abandoned in fiction when oral storytelling became written narrative. This dialogue, which self referentiality favours perhaps more intensely than any other type of narrative, is addressed to a especially competent and wellinformed reader who, besidesknowing the framework of conventions in a work of fiction, is alsoknown, accomplice now on account of an intimacy forged in the reading of the previous chapters of a neverendingmacronovel that knows no other chronology thanRayuela.
Therefore,someone doestalkthe story, and in metafictionthe realm of that voice. is Behind the strings which pull the characters —and thenarratoris obviously one of them— there is anauthor, not soimplicit, that reproduces thefalsetto of their voices, and whosefigure or hands can be seen, more frequently than it seems, from behind the puppet theatre of narration. Then it appears that the trick has been discovered, but only to find that, as in the most intricate conjuring tricks, it lies in the explanation, and that the creative magic of fiction has made fun of us again. The author, thatlord of the words, Lancelot of the dictionaryanother Gonzalo Torrente —as spokesman calls himself— is also amask. A mask, as Barthes says regarding the literature of our time,that points itself out with a finger.
ÍNDICE
INTRODUCCIÓN .........................................................................................................11
PRIMERA PARTE EL LUGAR DE LA METAFICCIÓN EN LA TEORÍA LITERARIA.........................12
CAPITULO PRIMERO Aspectos y problemas metodológicos en torno a la teoría de la narración...............15 Preliminares terminológicos........................................................................................17 Planteamientos metodológicos....................................................................................21 Sobre el discurso narrativo ........................................................................................24 Sobre el relato............................................................................................................36 Sobre la historia.........................................................................................................37
CAPITULO SEGUNDO Hacia una teoría general de la metaficción..................................................................39 La enunciación metaficcional......................................................................................43 Caracterización pragmática de la metaficción..........................................................53 Ensayo de una tipología metaficcional de la novela .................................................57 La modalización metaficcional..............................................................................64 Clases de metanovela.............................................................................................71 Metadiscursividad extradiegética .......................................................................72 Metadiscursividad diegética ...............................................................................73 Metadiscursividad hipodiegética ........................................................................74 Metanarratividad extradiegética .........................................................................76 Metanarratividad diegética .................................................................................77 Metanarratividad hipodiegética ..........................................................................77 Consideraciones finales ......................................................................................79 La recepción metaficcional.........................................................................................80
SEGUNDA PARTE ÁLVARO CUNQUEIRO Y GONZALO TORRENTE BALLESTER: UNA POÉTICA NOVELADA........................................................................................85
CAPÍTULO TERCERO Introducción al estudio de la metaficción en la narrativa española..........................88 La autoconsciencia paródica en Enrique Jardiel Poncela............................................95 El mito caballeresco en la novela falangista: elAmadísde Ángel María Pascual. ..................................................................................................98
CAPÍTULO CUARTO Álvaro Cunqueiro: tres novelas en busca de autor...................................................104 El nacimiento de una voz narrativa enLas mocedades de Ulises.............................109 Poética narrativa......................................................................................................114 El reino de la literatura............................................................................................116 “La hermosa mentira” .............................................................................................121
“Las navegaciones más hermosas” .........................................................................125 Final del viaje..........................................................................................................132 La novela en el espejo de la intertextualidad:Un hombre que se parecía a Orestes....................................................................................................................139 El espejo de la literatura..........................................................................................142 El reflejo de la tragedia ...........................................................................................144 El reflejo de la novela..............................................................................................149 Autoridad de la enunciación y polifonía narrativa..................................................155 La muerte de Ulises enEl año del cometa................................................................162 Los dos prólogos de la novela.................................................................................164 El decorado paródico de la intertextualidad............................................................171 “¿Quién habla, quién canta?” ..................................................................................174 “Estos asuntos hay que contarlos así, de una manera vaga y fantástica”................184 Coda ..........................................................................................................................187
CAPÍTULO QUINTO Gonzalo Torrente Ballester: la novela del profesor de literatura ...........................190 La invención deLa saga/ fuga de J.B. enLa saga/ fuga de J.B. ..............................195 La saga/fuga de J.B. de Gonzalo Torrente Ballester...............................................199 La saga/fugade J(osé) B(astida) .............................................................................204 Heterónimos y álter ego del narrador y personaje múltiple.................................205 La invención de la ficción....................................................................................209 La indeterminación de la narración..................................................................212 Otras fuentes y otros narradores: apoyos e interferencias a la narración.........214 Autorreferencialidad del relato ............................................................................220 Autorreferencialidad del narrador.....................................................................223 Autorreferencialidad de la narración................................................................227 Símbolos de la ficción......................................................................................232 “Hablar como los griegos y soñar como los celtas”: El lenguaje y la ficción; significación metaliteraria de La saga/fuga de J.B. ......234 Caracterización metaficcional de la obra................................................................242 Evidentemente, soy Bastida: Continuidad metaficcional deFragmentos de Apocalipsis, La isla de los jacintos cortados y Yo no soy yo, evidentemente...........243 Fragmentos de Apocalipsis.....................................................................................245 El planteamiento autorial en el prólogo a la novela de 1982...............................249 El planteamiento deFragmentos de Apocalipsisen Los cuadernos de un vate vago...........................................................................250 Claves del diseño enunciativo deFragmentos de Apocalipsis. ...........................255 “Campana y Piedra” enFragmentos de Apocalipsis...........................................258 Los personajes en el mundo de la novela y la novela en el mundo de los personajes. .................................................................................................262 La narración en el nivel metadiegético: Lénutchka y Justo Samaniego como desdoblamientos del narrador ....................................................................264 La isla de los jacintos cortados...............................................................................267 La duplicación interior en la novela.....................................................................268 Desdoblamientos y caracterización del narrador.................................................273 La invención.....................................................................................................278 Ariadna: narratario y narrador ..........................................................................284 Autorreferencialidad del relato ............................................................................288
Estructura espaciotemporal de la novela .........................................................293 Otros aspectos autorreferenciales: intertextualidad y autoconsciencia en la novela .......................................................................................................296 Yo no soy yo, evidentemente...................................................................................301
CAPÍTULO SEXTO Balance de las últimas décadas ...................................................................................310 Calas en la novela española reciente.........................................................................319 Un apunte autorreferencial enAlfanhuí..................................................................321 Las señas de identidad de la escritura: Juan Goytisolo, deJuan sin tierra aLa saga de los Marx.............................................................................................323 El cuarto de atrás: la literatura en el trastero de Carmen Martín Gaite..................331 “Escribo, luego existo”: la realidad de la escritura o la escritura de la realidad enLa orilla oscurade José María Merino ..............................................................334 El libro y el crimen:Beatus Illede Antonio Muñoz Molina...................................338 El escritor imaginario:El desorden de tu nombrede Juan José Millás ..................342 Los juegos metaliterarios de Luis Landero:Juegos de la edad tardía...................345
CONCLUSIONES........................................................................................................347
BIBLIOGRAFÍA..........................................................................................................352 Novelas utilizadas .....................................................................................................352 Bibliografía teórica....................................................................................................354
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