La lecture en ligne est gratuite
Le téléchargement nécessite un accès à la bibliothèque YouScribe
Tout savoir sur nos offres

Partagez cette publication

PRESTACIONES POR MUERTE Y SUPERVICENCIA Universidad de C—rdoba
PENSIî N DE VIUDEDAD: SEPARACIî
N MATRIMONIAL
Sentencia del TSJ del Pa’s Vasco, de 5 de diciembre de 2006
* JULIAMU„ OZMOLINA
SUPUESTO DE HECHO:actora se separ—de mutuo acuerdo el La 11 de diciembre de 1998, si bien la cl‡usula del Convenio Regulador esti-pulaba que en atenci—n a los problemas de salud del esposo mantendr’a Žste su residencia en el domicilio conyugal hasta que los mismos cesaran o me-joraran. La convivencia anterior se prolonga hasta el momento del falleci-miento del causante el 8 de abril de 2005. La Resoluci—n del INSS, que es la que aqu’ se impugna, declar—que la actora ten’a derecho s—lo a un por-centaje (86,83%) de la pensi—n de viudedad en aplicaci—n del criterio Çprorrata temporisÈ. La Sentencia de Instancia estima la demanda interpuesta contra el Instituto Nacional de la Seguridad Social y la Tesorer’a General de la Seguridad Social, condenando al INSS-TGSS, a abonar a la actora ’ntegramente la pensi—n de viudedad, m‡s las revalorizaciones y actuali-zaciones correspondientes, al tener en cuenta la convivencia posterior a la separaci—n.
RESUMEN:a la misma se interpuso Recurso de Suplicaci—n Frente por el INSS, que fue impugnado por la actora. El Tribunal Superior de Jus-ticia del Pa’s Vasco estim—el recurso, revocando la Sentencia de Instancia y confirmando la Resoluci—n Administrativa impugnada. Segœn entendi—la Sala, los c—nyuges separados, no reconciliados en ningœn momento, siguie-ron viviendo en el mismo lugar por circunstancias excepcionales, sin que ello hubiera afectado realmente a la separaci—n acordada.
*  Profa. Dra. Titular de Escuela Universitaria del ç rea de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social
TEMAS LABORALES nœm. 93/2008. P‡gs. 227-235.
228
1.
Julia Muñoz Molina
êNDICE 1. BREVECONFIGURACIî NDELOSBENEFICIARIOSDELAPENSIî NDEVIUDEDADYCUANTêA 2. ANç LISISDELASTSJDELPAêSVASCODE5DEDICIEMBREDE2006. SUPUESTODE HECHOYSOLUCIî NADOPTADA 3. ELFUTURODELAPENSIî NDEVIUDEDAD. LAREGULACIî NPREVISTAENELPROYECTO DELEYDEMEDIDASENMATERIADESEGURIDADSOCIAL 4. BREVECONCLUSIî N
BREVE CONFIGURACIî N DE LOS BENEFICIARIOS DE LA PENSIî N DE VIUDEDAD Y SU CUANTêA
Sin ‡nimo de llevar a cabo un an‡lisis exhaustivo de la pensi—n de viu-1 dedad , si conviene se–alar para conocer el marco jur’dico en el que se in-serta la Sentencia que se comenta, quienes son actualmente los beneficia-rios de la pensi—n de viudedad y la cuant’a de la misma. El beneficiario de la pensi—n de viudedad es el c—nyuge superviviente, siendo necesario que exista o haya existido v’nculo matrimonial, en cual-2 quiera de las formas previstas en el C—digo civil . Con la entrada en vigor de la Ley 13/2005, de 1 de julio, no importa que el matrimonio se haya ce-lebrado entre personas del mismo o distinto sexo. Actualmente, no se puede causar derecho a la pensi—n de viudedad por 3 parte del superviviente de una uni—n extramatrimonial . Respecto a la exi-gencia de v’nculo matrimonial, el TS es contundente en el sentido de no equiparar este requisito a la convivencia more uxorio, ni tampoco la prome-4 sa o compromiso de contraer matrimonio , ni a otras uniones o formas de convivencia no legalmente institucionalizadas. Como ha declarado el Tri-bunal Constitucional reiteradamente, la denegaci—n de la pensi—n de viude-5 dad en estos supuestos no lesiona el derecho de igualdad .
1  Sobre el temavid,. entre otros, ALONSOOLEA, M. ÇLas pensiones de viudedad hoyÈ, TSnœm. 154, 2003, p‡gs. 9 y ss; DELAFLORFERNç NDEZ, M.»L. RŽgimen jur’dico de la viude-dad, CARL, Sevilla, 2002; Pƒ REZALONSO, M.»A.La pensi—n de viudedad en el RŽgimen Gene ral de la Seguridad Social, Tirant lo Blanch, Valencia, 2000; RODRêGUEZINIESTA, G. ÇComenta-rios a los art’culos 171 a 179 de la Ley General de la Seguridad SocialÈ, en AA.VV. (Dir. Sempere Navarro, A.)Comentarios a la Ley General de la Seguridad Social, Laborum, Murcia, 2003. 2  Art. 174.1 TRLGSS. 3 Vid., entre otros, Lî PEZ TARRUELLA, F. y VIQUEIRA Pƒ REZ, C. ÇUniones extramatri-moniales y pensi—n de viudedadÈ,RLnœm. 10, 1991; MORENOGENE, J, ROMEROBURILLO, A. M.». y PARDELLVEA, A. ÇLa protecci—n social del miembro supŽrstite en las uniones de hecho: pensi—n de viudedadÈ,ALnœm. 10, 1997. 4  STS 19 de noviembre de 1998 (R.Ar. 10008). 5  Entre otras, SSTC 29/1991, de 14 de febrero; 140/2005, de 6 de junio. En relaci—n con la celebraci—n del matrimonio conforme al rito gitano el TC ha declarado (STC 69/2007, de 16 de abril), confirmando el criterio mantenido por el TS, que la denegaci—n de la pensi—n
Pensión de viudedad: separación matrimonial
229
TambiŽn son posibles beneficiarios de la pensi—n de viudedad quienes hayan sido c—nyuges leg’timos, siempre que no hubieren contra’do nuevas nupcias, y en cuant’a proporcional al tiempo vivido con el c—nyuge falleci-do, con independencia de las causas que hubieran determinado la separa-6 ci—n o divorcio . En caso de nulidad matrimonial, el derecho a la pensi—n corresponde 7 al superviviente que no hubiera actuado de mala fe , siempre que no hubiere 8 contra’do nuevas nupcias y en cuant’a proporcional al tiempo vivido con el causante. Respecto a la cuant’a de la pensi—n de viudedad, el porcentaje aplica-9 ble, con car‡cter general, para determinar su importe inicial es del 52% . Excepcionalmente, el porcentaje ser‡ del 70%, cuando el pensionista tenga cargas familiares, la pensi—n de viudedad constituya la principal o œnica fuen-te de ingresos y los rendimientos anuales del pensionista no superen los l’-mites establecidos. Los mencionados requisitos deber‡n concurrir durante todo el per’odo de percepci—n de la pensi—n. Como hemos adelantado, en caso de separaci—n o divorcio, la pensi—n de viudedad ser‡ reconocida en cuant’a proporcional al tiempo de convi-vencia con el causante fallecido, aun cuando no exista una posterior uni—n 10 matrimonial del causante, ni, por ende, otro c—nyuge superviviente . Se entender‡ como tiempo convivido con el causante, el transcurrido desde la celebraci—n del matrimonio hasta la fecha de efectos de la separaci—n judi-cial, del divorcio o de la nulidad declarados por sentencia firme. La cuant’a de la pensi—n de viudedad, en los casos de separaci—n judi-cial, cuando posteriormente se ha reanudado la convivencia del matrimonio pero no se ha comunicado o producido la reconciliaci—n ante el Juzgado, se concede en proporci—n al tiempo de convivencia anterior a la separaci—n ju-11 dicial, sin incluir la convivencia de hecho posterior .
de viudedad no lesiona el derecho a la igualdad, ni implica una discriminaci—n por raz—n de raza dado que la exigencia de v’nculo matrimonial carece por completo de cualquier tipo de connotaci—n Žtnica. 6  Art. 174.2 del TRLGSS. 7 Si no se ha efectuado pronunciamiento acerca de la buena o mala fe de ninguno de los c—nyuges, se presume la buena fe (SSTS 1 de octubre de 1993 (R. Ar. 7561); 11 de febrero de 1994 (R.Ar. 870) 8  Art. 174.2 del TRLGSS. 9  Art. 1 RD 1795/2003, de 26 de diciembre, de mejora de las pensiones de viudedad. Porcentaje que rige desde el 1 de enero de 2004, pero que tambiŽn se aplica a las pensiones causadas con anterioridad, si bien con efectos desde la indicada fecha. 10  SSTS 21 marzo 1995 (R.Ar. 2171); 20 mayo 2002 (R.Ar. 6797); 22 de octubre 2002 (R.Ar. 1905); 19 diciembre 2002 (R.Ar. 2350). 11  SSTS 15 diciembre 2004 (R.Ar. 2169); 2 febrero 2005 (R.Ar. 2596); 23 febrero 2005 (R.Ar. 2364); 28 febrero 2006 (R.Ar. 4819); 28 noviembre 2006 (R.Ar. 1469).
230
Julia Muñoz Molina
Como hemos podido comprobar, con la regulaci—n actual, no se exigen condiciones especiales a los beneficiarios de las pensi—n de viudedad, por lo que puede suceder que accedan a esta pensi—n personas que ninguna de-pendencia econ—mica ten’an con el fallecido, con grave perjuicio para el c—n-yuge superviviente (al reducirse la cuant’a de la pensi—n a su favor) que sin embargo es el que por definici—n participaba de las rentas del causante y, por tanto, el que efectivamente soporta el estado de necesidad presunto, que cubre la pensi—n contributiva de viudedad. Adem‡s, se trata de una regula-12 ci—n que sigue ligada a esquemas matrimoniales , desconociendo los nue-vos usos familiares, especialmente las uniones convivenciales de hecho, cuya presencia est‡ presente en nuestra realidad social. El modo en que est‡n regulados los beneficiarios de la pensi—n de viu-dedad nos lleva a cuestionarnos cu‡l es la verdadera raz—n de ser de la pen-si—n de viudedad, ya que pueden ser beneficiarios de dicha pensi—n quienes no ostentan la condici—n de c—nyuges (exc—nyuges cuyo matrimonio se di-solvi—por divorcio) e incluso personas que nunca ostentaron tal condici—n por haber sido declarado nulo su matrimonio. Como ha se–alado la doctrina, la protecci—n que se otorga es mœltiple en beneficiarios, insuficiente en tŽrminos econ—micos y desfasada con res-13 pecto a la situaci—n familiar actual .
2.
ANç LISIS DE LA STSJ DEL PAêS VASCO DE 5 DE DICIEMBRE DE 2006: EL SUPUESTO DE HECHO Y LA SOLUCIî N ADOP-TADA
La cuesti—n litigiosa estriba en determinar quŽ efectos ha de darse a la convivencia posterior a la separaci—n cuando los c—nyuges ya previeron en el convenio regulador que la residencia del causante en el mismo domicilio continuar’a por motivos de salud, pese a la separaci—n. El Juzgado de lo Social al tener en cuenta el convenio regulador, as’ como que la convivencia se ha prolongado hasta el fallecimiento del causante, esti-ma la pretensi—n de la actora y le reconoce ’ntegramente la pensi—n de viude-dad, el 52% de la base reguladora en que dicha pensi—n consiste. El INSS recurre dicha decisi—n en suplicaci—n, y la correspondiente STSJ del Pa’s vasco, de 5 de diciembre de 2006 estima el recurso, anula la sentencia de instancia y deniega, en consecuencia la pretensi—n de la actora,
12 Vid. ALONSO OLEA, M. ÇFamilia, matrimonio y pensi—n de viudedadÈ,REDTnœm. 46, 1991. 13  ALONSOOLEA, M. y TORTUEROPLAZA, J. L.Instituciones de Seguridad Social, 18.¼ ed., Madrid, Civitas, 2002, p‡g. 313.
Pensión de viudedad: separación matrimonial
231
esencialmente por entender que los c—nyuges separados, no reconciliados en ningœn momento, siguieron viviendo en el mismo domicilio por circuns-tancias excepcionales, sin que ello hubiera afectado realmente a la separa-ci—n acordada. Como la propia Sentencia precisa, los c—nyuges acordaron continuar la residencia del marido en el mismo domicilio y lo hacen en el marco del con-venio regulador de su separaci—n matrimonial, por razones de enfermedad de aquŽl, pero en el marco de la separaci—n de los c—nyuges. En consecuen-cia, no habiŽndose producido la real reconciliaci—n y una nueva conviven-cia en este nuevo marco, no puede entenderse que proceda la pensi—n en los tŽrminos solicitados. En el caso que nos ocupa el Superior de Justicia tiene en cuenta la doc-14 trina jurisprudencial sobre la posible reconciliaci—n de los c—nyuges . Al respecto, el TS deja claro que, en tanto subsista y no se modifique la situa-ci—n de separaci—n matrimonial o divorcio decretada judicialmente, la pen-si—n de viudedad del c—nyuge supŽrstite que sigui—conviviendo con el cau-sante habr‡ de reconocerse en proporci—n exclusivamente al tiempo de con-vivencia ÇlegalÈ de ambos c—nyuges, sin que la convivencia real entre c—n-yuges judicialmente separados, que no han pretendido del —rgano judicial competente la resoluci—n consecuente con una propia reconciliaci—n matri-monial, pueda surtir efecto jur’dico similar al de la convivencia matrimo-nial propiamente dicha, por las exigencias de la propia naturaleza de un Es-tado de Derecho. A nuestro juicio, la postura del TSJ es acertada y acorde con la doctri-na jurisprudencial, no puede computarse con el objetivo de aumentar el por-centaje de la pensi—n de viudedad calculado en el momento de la separa-ci—n judicial la convivencia posterior a la misma, que se produce como con-secuencia del convenio regulador, porque en tal caso s—lo existe una convi-vencia acordada voluntaria y de comœn acuerdo entre dos personas, que le-galmente tienen la separaci—n matrimonial, lo que para nada supone el res-tablecimiento del v’nculo matrimonial. Adem‡s, como ha quedado refleja-do, el legislador limita la prestaci—n de viudedad a los supuestos de convi-vencia institucionalizada como casados, excluyendo otras uniones o formas de convivencia.
3.
EL FUTURO DE LA PENSIî
N DE VIUDEDAD
Como ha quedado reflejado, la protecci—n de esta prestaci—n apenas ha cambiado, sigue ligada a las estructuras sociales y familiares del pasado, no
14  SSTS 15 diciembre 2004 (cit.); 2 febrero 2005 (cit.) y 23 febrero 2005 (cit.)
232
Julia Muñoz Molina
ha incorporado las alteraciones sociol—gicas, como las uniones de hecho. La pensi—n de viudedad est‡ cimentada en un concepto de familia tradicio-nal fundada en el matrimonio y en la dependencia econ—mica de la mujer con respecto al cabeza de familia. El actual rŽgimen jur’dico de la pensi—n de viudedad se hace depender fundamentalmente del matrimonio, con independencia de que sobrevenga separaci—n judicial o divorcio, partiendo de la aceptaci—n del hecho de que ser viuda/o constituye por s’ una situaci—n de necesidad, que s—lo se extin-gue cuando el sujeto contrae nuevo matrimonio. De esta forma prima m‡s 15 un criterio formal que una evaluaci—n real de la situaci—n de necesidad . A pesar de todo el cœmulo de reformas que se han sucedido desde 1978 sobre la Seguridad Social y, en especial, sobre las pensiones, la pensi—n de viudedad a penas ha sufrido variaciones. Un primer intento de proceder a la reformulaci—n global de la pensi—n de viudedad se encuentra en la Disposici—n adicional 54.»de la Ley de Pre-16 supuestos Generales del Estado para 2006 , al establecer literalmente que: ÇEl Gobierno presentar‡ ante el Congreso de los Diputados, previa su valo-raci—n y an‡lisis con los agentes sociales en el marco del di‡logo social, un proyecto de Ley que, dentro de un contexto de reformulaci—n global de la pensi—n de viudedad, dirigido a que la misma recupere su objetivo de pres-taci—n sustitutiva de las rentas perdidas como consecuencia del fallecimien-to del causante y posibilite, igualmente, el acceso a la cobertura a las per-sonas que, sin la existencia de v’nculo matrimonial, conformen un nœ-cleo familiar en el que se produzca una situaci—n de dependencia econ—-mica y/o existan hijos menores comunes, en el momento del fallecimiento del causanteÈ. No se ha presentado ante el Congreso un Proyecto de Ley espec’fico en materia de viudedad, pero s’ se recogen las anteriores previsiones en el Proyecto de Ley de Medidas en Materia de Seguridad Social, aprobado 17 por el Pleno del Congreso de los Diputados el 13 de septiembre de 2007 , fruto del Acuerdo de julio de 2006 entre el Gobierno y los interlocutores 18 sociales . En el referido Proyecto del Ley se prevŽ una alteraci—n de gran pro-fundidad en la pensi—n de viudedad, los factores claves sobre los que pivota
15  BARREIRO GONZALEZ, G. y MARTêNEZ BARROSO, M.» R. ÇLa pensi—n de viudedad a debateÈ,ALnœm. 20, 2006. 16 Ley 30/2005, de 29 de diciembre. 17  Bolet’n oficial de las Cortes generales de 20 de septiembre de 2007. 18  Sobre el Acuerdo firmado el 13 de julio de 2006, entre el Gobierno y las organizacio-nes patronales y sindicales m‡s representativas,vid. GARCêANINET, J. I. ÇAcerca de lo que pre-tende el Acuerdo sobre medidas en materia de Seguridad SocialÈ,TSnœm. 187, p‡gs. 5 y ss.
Pensión de viudedad: separación matrimonial
233
la reforma son, la incorporaci—n del requisito de la dependencia econ—mica del supŽrstite respecto del causante, junto con el reconocimiento de las unio-nes de hecho. En caso de matrimonio, para acceder a la pensi—n de viudedad, en los supuestos de fallecimiento del causante por enfermedad comœn, el proyecto establece que se requerir‡ que el matrimonio se hubiera celebrado con un a–o de antelaci—n como m’nimo a la fecha del fallecimiento o, alternativa-mente, la existencia de hijos comunes. No se exigir‡ dicha duraci—n del v’n-culo matrimonial cuando en la fecha de celebraci—n del mismo se acredita-ra un per’odo de convivencia como pareja de hecho que, sumado al de du-raci—n del matrimonio, hubiera superado los dos a–os. Si el c—nyuge sobreviviente no puede acceder a la pensi—n de viudedad por no acreditar que su matrimonio con el causante ha tenido una duraci—n de un a–o o, alternativamente, la existencia de hijos comunes, se tendr‡ de-recho a una prestaci—n temporal de viudedad con una duraci—n de dos a–os. El Proyecto de Ley prevŽ que tendr‡ asimismo derecho a la pensi—n de viudedad quien se encontrase unido al causante en el momento de su falle-19 cimiento, formando una pareja de hecho , y acreditara que sus ingresos durante el a–o natural anterior no alcanzaron el 50% de la suma de los pro-pios y de los del causante habidos en el mismo per’odo; o el 25% en el caso de inexistencia de hijos comunes con derecho a pensi—n de orfandad. TambiŽn se reconocer‡ derecho a la pensi—n de viudedad cuando los ingresos del sobreviviente resulten inferiores a 1,5 veces el importe del SMI vigente en el momento del hecho causante, requisito que deber‡ concurrir tanto en el momento del hecho causante de la prestaci—n, como durante el per’odo de su percepci—n. El l’mite indicado se incrementar‡ en 0,5 veces la cuant’a del SMI vigente por cada hijo comœn con derecho a pensi—n de orfandad que conviva con el sobreviviente. En el Proyecto de Ley, con gran acierto a nuestro juicio, el derecho a la pensi—n de viudedad de las personas divorciadas o separadas judicialmente quedar‡ condicionado, en todo caso, a que, siendo acreedoras de la pensi—n compensatoria a que se refiere el art. 97 del C—digo civil, Žsta quedara ex-tinguida por el fallecimiento del causante, siempre que no hubiera contra’-
19  Entendida Žsta como la constituida, con an‡loga relaci—n de afectividad a la conyu-gal, por quienes, no hall‡ndose impedidos para contraer matrimonio, no tengan v’nculo matri-monial con otra persona y, acrediten, mediante el correspondiente certificado de empadrona-miento, una convivencia estable y notoria con car‡cter inmediato al fallecimiento del causante y con una duraci—n ininterrumpida no inferior a cinco a–os. La existencia de pareja de hecho se acreditar‡ mediante certificaci—n de la inscripci—n en los registros espec’ficos existentes en las CC.AA. o Ayuntamientos del lugar de residencia o mediante documento pœblico en el que conste la constituci—n de dicha pareja; que deber‡n haberse producido con una antelaci—n m’-nima de dos a–os con respecto a la fecha del fallecimiento del causante.
234
Julia Muñoz Molina
do nuevas nupcias o hubiera constituido pareja de hecho en los tŽrminos que hemos visto. En caso de nulidad matrimonial el derecho a la pensi—n de viudedad corresponder‡ al superviviente al que se le haya reconocido el derecho a la indemnizaci—n a que se refiere el art. 98 del C—digo civil, siempre que no hubiera contra’do nuevas nupcias o hubiera constituido una pareja de hecho en los tŽrminos vistos. Asimismo, el proyecto recoge que si habiendo mediado divorcio se pro-dujera una concurrencia de beneficiarios con derecho a pensi—n, Žsta ser‡ reconocida en cuant’a proporcional al tiempo vivido por cada uno de ellos con el causante, garantiz‡ndose, en todo caso, el 40% a favor del c—nyuge supervi-viente o, en su caso, del que sin ser c—nyuge, conviviera con el causante en el momento del fallecimiento y resultara beneficiario de la pensi—n de viudedad por cumplir los requisitos exigidos cuando se trata de una pareja de hecho.
4.
BREVE CONCLUSIî N
Como ha quedado reflejado, existe un desfase absoluto entre la confi-guraci—n normativa de la pensi—n de viudedad y la realidad social, econ—-mica, laboral y familiar actual, muy distinta a aquella en la que se desenvol-v’a la mujer cuando se configur—por primera vez la pensi—n de viudedad, en la que exist’a una dependencia econ—mica con respecto al cabeza de familia. Lo que s’ es realmente criticable, al menos a nuestro juicio, es que el exc—nyuge que no participa de las rentas del causante se convierta en parti-cipe de la pensi—n de viudedad con car‡cter vitalicio. En los casos de exc—nyuges cabe presumir que en su situaci—n econ—mica no repercute la muerte del causante, no se da materialmente una situaci—n de necesidad eco-n—mica generada por el fallecimiento del causante, por lo que la protecci—n que se otorga en estos momentos no encuentra base suficiente para su justi-ficaci—n, a menos que se exigiera algœn requisito adicional. Por otro lado, la prorrata temporis produce desprotecci—n sobre el c—n-yuge supŽrstite, ya que es Žl quien presumiblemente sufre los efectos eco-n—micos negativos derivados del fallecimiento del causante. Adem‡s, la dis-tribuci—n de la pensi—n de viudedad tiene como resultado percepciones eco-n—micas muy escasas que, a su vez, carecen de garant’a de m’nimos indivi-20 duales , por lo que ser’a oportuno ganar en protecci—n cuantitativa lo que hubiera de perderse de protecci—n cualitativa. Por todo ello, la pensi—n de viudedad manifiesta la necesidad de abor-dar una remodelaci—n que limite el acceso a la misma en el caso de perso-
20  En este sentido, Gî MEZMU„ OZ, J. M., en AA.VV. (Dir. Alarc—n Caracuel, M.R.)Co mentarios a la Ley General de la Seguridad Social, Aranzadi, Pamplona, 2003, p‡g. 1129.
Pensión de viudedad: separación matrimonial
235
nas separadas o divorciadas. Sobre esta cuesti—n incide la futura reforma de la pensi—n de viudedad, ya que en tales casos no bastara con la existencia de un matrimonio anterior, sino tambiŽn, y aqu’ est‡ la novedad, la consta-taci—n de una dependencia econ—mica, acreditada por la existencia de pen-si—n alimenticia o compensatoria, de modo que si no hab’a derecho a la pen-si—n compensatoria tampoco lo habr‡ para generar una pensi—n de viude-dad. Pero adem‡s, se establece un l’mite en favor de quien es c—nyuge en la fecha del fallecimiento, que en cualquier caso ser‡ como m’nimo equiva-lente al 40% de la pensi—n. No obstante, el l’mite nos parece insuficiente. Por otro lado, el Proyecto endurece las condiciones de quienes tienen la condici—n de c—nyuges en el momento del fallecimiento de uno de ellos por enfermedad comœn, al exigirse un per’odo previo de v’nculo conyugal o la existencia de hijos en comœn, lo que a nuestro juicio merece una valo-21 raci—n negativa . No hay que olvidar que nos encontramos ante una pres-taci—n contributiva y esta medida es absolutamente injusta y lesiona las ex-pectativas del viudo/a; adem‡s, no cabe duda que la muerte del causante, con independencia del origen de la misma, provoca un desequilibrio econ—-mico total o parcial en la econom’a familiar; y, finalmente, aumenta aœn m‡s las diferencias de trato entre los riesgos comunes y profesionales, con un tratamiento discriminatorio para la enfermedad comœn. Para concluir, nos parece un gran acierto el reconocimiento de la pen-si—n de viudedad a las parejas de hecho que el Proyecto de Ley realiza, pues debe reconocerse que esas formas de convivencia van recibiendo un empu-je institucional hacia su asimilaci—n al matrimonio. Adem‡s, no asimila sin m‡s las meras convivencias de hecho al matrimonio, sino que exige la acreditaci—n registral de una convivencia con caracter’sticas comunes al matrimonio. Analizados los ejes sobre los que va a girar la futura y no lejana remodelaci—n de la pensi—n de viudedad, es probable que parte del debate planteado en la sentencia objeto de este comentario se centrara, no tanto en si debe o no computarse la convivencia posterior a la separaci—n matrimo-nial como asimilada a la convivencia marital, sino en la existencia o no de derecho a pensi—n compensatoria, de modo que si no hab’a derecho a tal pensi—n compensatoria tampoco lo habr‡ para generar derecho a una pen-si—n de viudedad.
21  Critican esta medida, entre otros, GORELLIHERNç NDEZ, J. ÇEl acuerdo sobre medidas en materia de Seguridad SocialÈ,TL86, 2006, p‡gs. 24 y 25; F nœm. ERNç NDEZ ORRICO, F.J. ÇLa inminente reforma de las pensiones de seguridad SocialÈ,Revista de Trabajo y Seguridad Social, CEF nœm. 288, 2007, p‡gs. 99 y 100.