El blanco
37 pages
Español

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Description

Después de la muerte de su tía, Emily se entera de que todo lo que siempre ha creído es una mentira y su mundo entero se derrumba. Obligada a enfrentar el hecho de que madre no es quien ella creía, Emily trata de descubrir la verdad sobre su pasado y encontrarle sentido al futuro. Para manejar su ira, Emily se vuelca al grafiti y al vandalismo, pero al fin se da cuenta de que la familia es mucho más que solo ADN en común.





After Emily's aunt dies, Emily learns that everything she has always believed is a lie, and her world crumbles. Forced to face the fact that her mother is not who she thought she was, Emily tries to find the truth about her past and make sense of her future. Turning to graffiti and vandalism as a way to deal with her anger, she comes to realize that there is more to a family than shared DNA.

Sujets

Informations

Publié par
Date de parution 01 mai 2010
Nombre de lectures 0
EAN13 9781554694617
Langue Español

Informations légales : prix de location à la page 0,0470€. Cette information est donnée uniquement à titre indicatif conformément à la législation en vigueur.

Extrait

El blanco
Sarah N. Harvey
Traducido por Queta Fernandez
o rca s o undings
ORCA BOOK PUBLISHERS
Copyright 2007 Sarah N. Harvey
All rights reserved. No part of this publication may be reproduced or transmitted in any form or by any means, electronic or mechanical, including photocopying, recording or by any information storage and retrieval system now known or to be invented, without permission in writing from the publisher.
Library and Archives Canada Cataloguing in Publication
Harvey, Sarah N., 1950- [Bull s eye. Spanish] El blanco / written by Sarah N. Harvey.
(Orca soundings) Translation of: Bull s eye.
ISBN 978-1-55469-317-7
I. Title. II. Title: Bull s eye. Spanish. III. Series: Orca soundings PS 8615. A 764 B 8418 2010 JC 813 .6 C 2010-901814-1
First published in the United States, 2010 Library of Congress Control Number : 2010924225
Summary: After the death of her aunt, Emily finds that her life has been a lie and she has to search for the truth about where she came from and who she is.

Orca Book Publishers is dedicated to preserving the environment and has printed this book on paper certified by the Forest Stewardship Council.
Orca Book Publishers gratefully acknowledges the support for its publishing programs provided by the following agencies: the Government of Canada through the Canada Book Fund and the Canada Council for the Arts, and the Province of British Columbia through the BC Arts Council and the Book Publishing Tax Credit.
Cover design by Teresa Bubela Cover photography by Maxx Images ORCA BOOK PUBLISHERS ORCA BOOK PUBLISHERS PO Box 5626, Stn. B PO Box 468 Victoria, BC Canada Custer, WA USA V 8 R 6 S 4 98240-0468
www.orcabook.com Printed and bound in Canada.
13 12 11 10 4 3 2 1
A Brian Hermano, amigo, entusiasta
Contenido
Cap tulo uno
Cap tulo dos
Cap tulo tres
Cap tulo cuatro
Cap tulo cinco
Cap tulo seis
Cap tulo siete
Cap tulo ocho
Cap tulo nueve
Cap tulo diez
Cap tulo once
Cap tulo doce
Cap tulo trece
Reconocimientos
T tulos en la serie
Cap tulo uno
Estoy sola en casa en el momento en que el hombre de UPS trae el paquete que hace saltar mi vida en pedazos. No, no es una carta-bomba enviada por un cliente insatisfecho de mi madre; pero bien podr a serlo. Una granada de mano activada hubiera hecho menos da o que el contenido de la caja de cart n dirigida a mi madre, la Sra. Sandra Bell. Estoy sola en casa porque tengo infecci n en la garganta. Mi madre se ha tomado un descanso de trabajar como una esclava en los impuestos de la gente, para ir a Ben Jerry s a comprarme un helado Jamaican Me Crazy para aliviar mi garganta.
Mi madre ha estado actuando de forma extra a desde que muri Donna, su hermana menor. Llora todo el tiempo y da largas caminatas sola por la playa. No puedo hacer que juegue Scrabble , su juego favorito. La t a Donna era el nico familiar que le quedaba. Casi se ahoga cuando el promotor de Donna la llam desde Toronto para decirle que hab a muerto. Por sus propias manos, como suelen decir. Se tom un frasco de Valium ayudado por una botella entera de Johnnie Walker. Una combinaci n altamente efectiva. Obviamente, no fue con la intenci n de pedir ayuda, algo que ya hab a sucedido muchas veces. Mi madre volaba a Toronto constantemente para sacar a Donna de apuros por un motivo u otro. Acaba de regresar de su ltimo viaje. Trajo las cenizas de Donna en un paquete. Aparentemente, el plan consiste en dispersarlas en la bah a English. Ser un espect culo digno de ver.
Yo no conoc realmente a la t a Donna. Una vez vino a Victoria a visitarnos cuando yo ten a cerca de seis a os. Nunca fui a Toronto con mi madre. No tengo la menor idea de c mo era mi t a, aparte de estar medio chiflada, digo. Me parece que su muerte ha sido lo mejor que ha ejecutado en su vida.
Estaba tan aburrida esperando el regreso de mi madre que consider abrir el paquete. Pod a haber mirado el contenido por una esquinita y volverlo a cerrar antes de que ella regresara. Al final, por la pereza, no me levant a buscar el abrecartas. Adem s, soy la hija de mi madre: cuidadosa, trabajadora, organizada y consciente. Cuando finalmente regresa de la tienda, estoy sentada en la mesa de la cocina con la vista fija en la nada y mordi ndome las u as.
- Te sientes mejor, cari o? -me pregunta-. Quieres comerte el helado ahora? -dice toc ndome la frente con el dorso de la mano-. Te ha bajado la temperatura. Qu bueno -sonr e.
-Lleg un paquete para ti. Est en la sala -le digo.
- Un paquete?
-S . Un paquete, una caja. Parece que a alguien se le olvid hacer los impuestos como por diez a os.
Generalmente mi madre se r e de mis malos chistes sobre contabilidad. No lo hace esta vez. Pone el helado en la cocina y se dirige a la sala sin decir media palabra. Regresa a la cocina con la caja y le tiemblan las manos. La pone delante de m y se aleja unos pasos. Puede que sea realmente una bomba.
-Ábrela, Emily -dice-. Es para ti.
La voz tambi n le tiembla, y sus mejillas, usualmente rosadas, no tienen color. Sobre los labios comienzan a form rsele gotas de sudor. Esto debe de ser algo diferente, porque cuando ella tiene rachas de calor, la cara se le pone roja.
-Pero ha venido a tu nombre -le digo.
-Lo s -me responde-, pero es para ti. De Donna. En la carta
Se seca las l grimas y contin a.
-En la carta que Donna dej -antes de suicidarse- dijo que esto era para ti. Lo puso a mi nombre para que no lo abrieras sin m .
-Est bien -digo. Me parece raro, pero llamemos a las cosas por su nombre: mi t a Donna era algo fuera de lo com n-. Me puedes dar un abrecartas y un poco de helado antes de que se derrita? El dolor de garganta me est matando.
Mi madre me da el abrecartas del caj n de la cocina. Mientras me sirve el helado en el bol azul, mi preferido, corto la cinta adhesiva de la caja. No tengo idea de lo que me voy a encontrar. Ropa antigua, zapatos de estilo, joyas estramb ticas. Nada de eso. Lo primero que veo es un lbum de graduaci n de la escuela a la que asistieron Donna y mi madre en Vancouver. Lo pongo a un lado y busco en el fondo. Debajo encuentro tres sobres grandes. El primero tiene el nombre de mi madre escrito con una pluma de fieltro verde. El segundo tiene una hermosa K escrita en caligraf a, y el tercero dice Emily . Emily? Qu raro. El coraz n me comienza a latir de prisa. A lo mejor la t a Donna me ha dejado una buena cantidad de dinero. Rompo el sello del sobre con mi nombre y dejo caer el contenido en la mesa. No es dinero. Son cartas. Muchas cartas.
Abro el sobre que dice Sandra . M s cartas. Se las doy a mi madre, pero niega con la cabeza, mientras dice: Son para ti . En el sobre con la letra K hay m s cartas. En el fondo encuentro una mantita rosada tejida a crochet. La saco del sobre, la coloco en el respaldar de la silla y escucho la respiraci n de mi madre, pero no digo nada.
Tomo una carta del sobre que dice Emily y comienzo a leer. Es una postal de cumplea os. Ya tienes dos a itos! Hay otras diecis is tarjetas, todas de la t a Donna, que me dicen lo maravillosa que soy y cu nto me echa de menos. Me pregunto por qu nunca las envi , pero pienso en c mo era ella. Cartas sin enviar, llamadas sin contestar, cerebro sin usar. Las cartas del sobre Sandra , son cartas de mi madre a Donna que dicen lo maravillosa que soy y lo dichosa que se siente de tenerme. Las cartas del sobre K le dicen a Donna lo maravillosa que ella es y la gran dicha de l (o ella) de tenerla. Un mundo repleto de maravillas. Me siento mareada. Nunca me imagin que mi t a Donna recordara el d a de mi cumplea os. Mi madre jam s mencion que ella le mandara a su hermana reportes semanales de la incre ble y adorable criatura que yo era. Y qui n demonios es K?
Volteo la caja para asegurarme de que no se me escapa nada. Una foto sale volando y se posa boca abajo en la alfombra. La parte de atr s est fechada Febrero 15, 1989 . Tres semanas antes de la fecha de mi nacimiento. La volteo. Mi madre y la t a Donna est n frente al hotel Sylvia en West End, Vancouver. Lo reconozco de todas las veces que mi madre y yo nos hospedamos all . En la fotograf a, mi t a Donna est embarazada, muy embarazada. Mi madre no lo est . Miro a mi madre que llora en silencio con una mano sobre la boca. Llego al ba o justo antes de vomitar el desayuno y el almuerzo, y antes de perder completamente la raz n. Ya no quiero el helado.
Cap tulo dos
Salgo finalmente del ba o y mi madre, o quienquiera que sea, est sentada en la mesa de la cocina. Tiene la mantita rosada en el regazo y la vista fija en la foto. Puedo ver el helado todav a en el mueble de la cocina. De pronto quiero saborear algo dulce y fr o. En silencio, me pongo cucharadas de helado en la boca, una tras otra. Cuando vac o el bol, saco el helado del congelador y contin o comiendo. Es m s f cil que hablar, y pienso que es a ella a quien le corresponde decir algo. De ninguna manera voy a iniciar la conversaci n.
-Ella la teji para ti, sabes? -dice, mientras pasa la mano por la manta-. Era muy joven. Ten a tu edad. Te imaginas?
Me r o. Suena como el ladrido de una foca. Alto y spero. En ese momento no puedo imaginarme nada. Todo lo que pienso es en alejarme de ella y de sus mentiras.
Cuando ten a nueve a os me dijo que yo era el producto de un donante de semen. Hasta ese momento no me hab a preocu-pado mucho por no tener padre. En alg n momento me hab a preguntado qu le pod a haber pasado al m o, pero muchas de mis amigas no ten an ninguno. El de Vanessa se hab a muerto, el de Rory se hab a ido de la casa cuando l era un beb y el de Jason estaba en la c rcel. Nada del otro mundo. Los mejores amigos de mi madre, Richard y Chris, siempre hac an las

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